AQUI ESTOY!

Que capitulo más... completito os traigo.

Estamos a mitad de fic. Este será larguito, como suelen ser los míos. Así que tranquilas!

Todavía tenéis fic para un tiempo :-)

Y a mi parecer... Desde el capítulo anterior, ha empezado lo bueno!

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CAPÍTULO 20


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Bella invocó a su halo, rogando que le hiciese caso, y así poder aparentar normalidad al entrar al salón.

Justo cuando entraba, Alice se posicionó a su lado con una sonrisa en su rostro.

- Disimula… O todos tendremos que dar muchas explicaciones – Billy las miraba con el ceño fruncido. Bella le devolvió la sonrisa a la vampira, fingiendo casi igual de bien que ella.

Rose y Leah, también estaban. Solo faltaban los chicos. Ese detalle no le gustó a Bella, pero no hizo ningún ademán de preguntar ni interesarse.

Todos los presentes estaban festejando muy risueños, algunos afectados ya por el finísimo champán francés que los Cullen habían traído.

Pero el resto de los "lobos" que no habían participado ni sido testigos de lo ocurrido con los nómadas y con Bella, los miraban con recelo. Todos sabían que algo había pasado.

Bella se soltó del brazo que Alice había enroscado en el suyo y se dirigió a su padre, el cual estaba ligeramente achispado, lo cual lo hacía lucir muy simpático.

- Hola hija… ¿Dónde te habías metido?

- Estuvimos fuera – Bella no necesitó más explicaciones, ya que su padre alzó la mano, cortándola.

- ¡Oh, vale, vale! Ven… Llevo un rato esperando para bailar contigo – Bella alzó las cejas asombrada de la muestra afectiva y pública de su padre. Pero suponía que ese champán francés tendría bastante que ver.

Ambos se fueron al lugar donde estaba la pista de baile; otros Quileutes y Esme y Carlisle, que la miraban afligidos y extrañados, también bailaban.

Padre e hija bailaron un par de piezas. Pese a lo acontecido esa noche, Bella recordaría esos bailes con su padre por siempre.

Después de eso, se mezcló con el resto de los presentes, charlando y sonriendo. Nadie diría, viéndola en ese momento, que hacía tan solo una hora, ella solita, hubiese descuartizado y quemado a dos vampiros.

Y aunque se mostraba de lo más relajada, no perdía de vista a Carlisle y a Billy, los cuales cruzaron miradas significativas un par de veces.

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Una vez Bella se hubo alejado lo suficiente, Edward que le ardían las entrañas, encaró a Jacob, el cual también estaba que mordía.

- ¡TU! Me debes muchas explicaciones – Le bramó el vampiro.

- ¿YO? No… me parece que TU, eres el que debes darlas. - Le contestó casi gruñendo.

- ¡¿Te acostaste con Bella?! - Más que una pregunta, era una acusación. Edward cerró los ojos; el decirlo en voz alta le hería en lo más profundo – No… la sedujiste con tus genes lobunos. No le diste opción a elegir. ¡Eres lo peor! Y más a sabiendas que yo estaba… estoy, más que interesado en ella.

- Lo mismo te puedo decir. Tú has leído mi mente. Conocías mis pensamientos, jugabas con esa ventaja. Lo mio eran solo suposiciones. Y no me vengas reprochando nada… Tú también la sedujiste con tus truquitos – Jake no se callaba una – Te observé en Noche Buena… así que no te hagas el inocente.

- Ella escogió. Yo no la hipnoticé como hiciste tú. - Jake frunció el ceño, enfadándose aún más – Vi los recuerdos en su mente – Le dijo con una sonrisa de superioridad, rozando lo petulante. - La chica a la que casi violaste, no era Bella. - Escupió hiriente, ofendiendo a Jacob profundamente, haciéndolo apretar los ojos con dolor – Simplemente la idiotizaste, con tus genes más primarios.

- ¿Cómo puedes decirme eso? ¡Cómo si tu fueses un santo! - Jacob estaba encolerizado; temblando de pies a cabeza.

Ambos chicos se habían ido acercando mientras se escupían y gritaban el uno al otro, enfadándose más y más por momentos. El resto de los presentes, los observaban con cautela.

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- Voy a ir hacía el salón para entrar con Bella – Susurró Alice a Jasper – Tú y Emmet quedaros aquí, para controlar a estos dos – Rodó los ojos – Algo me dice que esto terminara en pelea – Jasper asintió. Emmet ya estaba alerta para intervenir.

Rose y Leah la acompañaron. Llegando las chicas juntas, sería mucho menos llamativo que si entraba Bella sola.

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- ¡Yo la quiero…! ¡La amo! Y tu me la intentas robar – Gritaba Edward. Esa, era la primera vez que reconocía en voz alta sus sentimientos reales por Bella.

- Yo también – Gruñó en respuesta Jacob. Mirándose desafiantes - Además, para estar contigo, Bella debe transformarse – Jake adoptó una posición y gesto arrogante – Y viendo la repulsa que ha demostrado tener a los de tu especie… No creo que ella quiera ni siquiera planteárselo.

- Creo que tampoco estaba muy dispuesta a que tu la tocases tampoco – Le soltó el vampiro con sarcasmo.

- Es mucho mejor que se quede con alguien como yo. Puedo hacerle frente a su don, y sigo siendo humano. - Recitó Jake muy pagado de si mismo. - Ahora estaba agitada y enfadada. Se le pasará… Pero después de haberse cargado a esos dos… ¿Crees en serio que con vosotros hará la excepción? - Le preguntó con sorna, apretando los dientes.

Edward apretó la mandíbula, intentando controlar la ira que prometía dominarlo.

- No lo creo – Murmuró Edward entre dientes – No, cuando ella sepa que simplemente te acostaste con ella con el único fin de marcarla; porque tu lobo la vio la mejor opción que tenía a mano para seguir tu estirpe… Pero… ¿qué pasa cuando llegue tu imprimada? La dejaras tirada como Sam tuvo que hacer con Leah. ¿Eso es lo que quieres para Bella? - Le preguntó ahora con tono herido.

- Eso es mejor que condenarla a una no vida… ¿no crees? Además… - Jake alzó al cabeza, otra vez con altanería. - Ella ya lleva mi semilla dentro – Edward jadeó – solo hay que esperar a que prospere. Aunque viendo como el lobo estaba loco por seducirla aquel día, algo me dice que él sabía que ella estaba en los días adecuados para darse un embarazo . - Jacob estaba fuera de sí, no siendo realmente consciente de lo que decía.

Edward jadeó, todos a su alrededor lo hicieron, quedándose helado. Había hurgado en los recuerdos de Jake mucho más de lo que había confesado, pero no había visto eso. Ni tan siquiera imaginaba que los planes de Jacob, o de su lobo, pudieran llegar a tal extremo.

Pero… ¿qué podía hacer él ante eso? Él no podía darle a Bella el regalo de la vida… En todo caso, la condenaría a una no-vida.

Eso fue el punto de inflexión en la conversación. Lo que realmente evitó que ellos se enzarzasen a pelear.

- En eso me superas – Claudicó ante Jacob – Yo no puedo darle hijos y tu si. - Frunció el ceño en un gesto cargado de sentimientos – Puede que tú seas más indicado para Bella que yo… por mucho que la quiera.

- Sabes que yo no tengo ningún problema respecto a vuestra naturaleza, Edward. - El tono de Jacob fue volviéndose más conciliador y tranquilo. - Os considero parte de mi manada, como iguales. Sin diferencias. Jamás las he echo. Pero esto es diferente… Ella es la elegida. Estoy loco por ella desde que éramos niños. - Una liviana sonrisa salió de sus labios.

- Sabes que no es así – Contestó Edward – Simplemente es la mejor opción que tienes. Pero no estás imprimado de Bella. Antes o después le harás daño. No podrás evitarlo.

- Si ella da a luz a mi primogénito nuestro lazo se afianzará – Respondió apresurado. - En ese caso, aunque apareciese la que pudiera ser mi imprimada, el lobo se quedaría con ella para proteger su manada – Intentaba convencerse de eso, pero su voz lo delataba: Denotaba la duda, la inseguridad sobre ese futuro incierto. Edward negaba.

- No voy a quedarme para verlo. - Soltó seguro y decidido.

Se escucho un - ¡Oh! - de fondo. Todos se quedaron pasmados ante la declaración del vampiro.

- Edward… - Jasper se acercó a su hermano. Podía captar perfectamente la seguridad en su decisión. - No… no lo hagas. No te vayas. - Casi le rogó.

- ¡Joder Edward…! - Emmet también se acercó. - ¿Te vas a rendir así? ¿Sin luchar por ella? - Le preguntó ofendido por la rendición sumisa de su hermano. Se giró a Jake – Lo siento tío. Sabes que te apreció y yo también te considero un camarada, pero entre mi hermano y tu… - Se inclinó de hombros.

- Jake… - Embry se acercó a su amigo. - ¿Estás seguro de lo que dices? Sobre Bella… - Lo miró con intención. - Creo que estás siendo irracional. Estás agobiado por los instintos de lobo y no piensas con la lógica del hombre.

- ¡Cállate Embry! - Le soltó con rabia. - ¿Tú qué sabrás?

- ¿En serio has dejado a Bella embarazada a propósito? - Quil estaba fuera de si; no reconocía a Jake. - Ella te matara… y con razón.

Edward miró hacía sus hermanos con pena; ellos le devolvieron un gesto acongojado.

- Edward… Alice se pondrá como una furia si te vas. Todos se disgustaran… Nos disgustaremos – Jasper intentaba tirar algún cebo que Edward pudiese picar, y así replantearse su decisión.

El rostro de Edward se contrajo. Dio un giro y desapareció de allí veloz como un suspiro.

Quill y Embry miraron para Emmet y Jasper, con los rostros apenados. Se acercaron a Jacob, el cual se había quedado también traspuesto por la marcha de Edward.

- Jake, tío… - El nombrado se giró y lo miró con rabia. Embry le alzó las manos en señal de rendición – Tranqui… - Le rodó los ojos. - Si has dejado a Bella embarazada… - Suspiró – Esto se complica por momentos. Ella te quiere, no tengo la menos duda, pero… de quien está realmente enamorada es de Edward - Le clavó la mirada, transmitiéndole la seguridad de sus palabras. Jacob lo fulminó con la suya- Me da igual que me mires así… sabes que tengo razón. - Se giró, dándole la espalda a un enfurecido Jacob.

- ¿En serio creéis que se vaya a ir? - Preguntó a los vampiros con un deje de dolor en la voz.

Jasper y Emmet se miraron por un segundo, para seguido asentir a la vez.

Jake frunció el ceño, dolido. Pero su obcecación no lo permitía ver la verdad; la cual no era otra que le dolía más la pérdida de su amigo, de su hermano, que Bella.

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Edward voló a través del bosque colindante a la playa. Corrió durante varios minutos. Tenía tanta adrenalina entre sus venas cargadas de ponzoña, que necesitaba soltarla de alguna manera.

Pensó en volar, desapareciendo. Pero la imagen de Bella entre sus brazos se coló de forma inconsciente en su memoria dejándolo sin aliento y haciéndolo parar ipsofacto.

Dio la vuelta hacía la reserva sin ser consciente de lo que realmente hacía. Pero lo que tenía claro, es que necesitaba verla. Una vez más… Solo una última vez.

Edward entró en el salón, buscando a Bella casi como un psicópata.

El sonido de su risa, que cantaba como ángeles celestiales para él, lo ayudó a encontrarla. Pero el sonido armonioso de su voz, se sentía distorsionado; estaba fingiendo; muy bien, dicho sea, pero fingiendo una felicidad lejos de ser real.

Alice interceptó la mirada de su hermano, lanzándole una ojeada de advertencia, aunque cargada de sentimientos.

Edward asintió, ofreciéndole una nítida visión de lo que iba a hacer, tranquilizando así a su hermana.

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Bella estaba charlando animadamente junto a Seth, y otras chicas, familia de miembros de la reserva que habían venido a pasar las vacaciones de Navidad.

- ¡Ey Edward! - Lo saludó el lobo.

Bella se tensó nada más escuchar su nombre. Su cuerpo reaccionó paralizándose en el acto, a tal punto, que un simple movimiento la hubiese hecho resquebrajarse como un cristal.

- Hola chicos – Devolvió el saludo acercándose.

Su voz entró dulce y armoniosa, sensual hasta la desesperación, en el sistema sensorial de Bella, obligándola a cerrar los ojos. Por mucho que quisiera negarlo, o resistirse, la simple cercanía de Edward la hacían entrar en una batalla entre sus deseos y sus pensamientos racionales.

- Venía a hablar con Bella. - La nombrada tragó saliva, intentando controlar las sacudidas que su pecho daba en busca de aire.

- ¡Ah, ok! Os dejamos, entonces – Seth le guiñó un ojo cómplice a Edward y junto con las chicas, se retiraron unos pasos.

"Edward..." Pensó Bella en un tono de advertencia.

El nombrado, sonrió ante la "nueva" manera de comunicarse Bella con él.

- Baila conmigo – Bella se giró para soltarle cualquier salida de tono por su petición, pero con lo que no contó fue con que Edward se había acercado a ella. Mucho. Al final cerró la boca, dejando salir un suspiro ahogado; los ojos se le abrieron involuntariamente. No contaba con tal cercanía… y que le afectase de ese modo, acelerándole los latidos, menos. - Un solo baile… Un último baile… - La voz de Edward, susurrante, sonaba rota, pero seguía tan cargada de sensualidad que podría derretir el mayor de los icebergs.

Bella abrió los ojos, aun sabiendo que él seguía cerca, muy cerca de su cara. Podía sentirlo, podía oler su finísimo aroma.

Se miraron fijamente por varios segundos, en los cuales, había tantos sentimientos que ninguno se veía con fuerza para romper el momento.

Alice, compinchada con Edward, le dio un aviso al DJ, el cual habló por el altavoz:

- Chicos… vamos a cambiar un momento de ritmo. Vamos a ponernos un poquito románticos. ¿ok? Es momento de acurrucarse a sus parejas.

Una suave melodía comenzó a llenar el ambiente.

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Edward envolvió la mano de Bella entre las suyas con suma delicadeza, mientras, sus ojos seguían fijos el uno en el otro.

"Por favor… No me hagas esto… No puedo" Le suplicó Bella.

Edward cerró suavemente los ojos, dejando entre ver una liviana sonrisa.

- Una última vez… - Volvió a susurrar.

Bella sabía, aunque no lo aceptaría jamás, que había perdido ante la súplica que llevaba la voz de Edward.

Él entrelazó sus dedos y la llevó a la pista de baile, donde varias parejas, sobre todo los jóvenes, comenzaban a danzar acurrucados.

Edward posicionó a Bella para bailar, no desenlazando sus dedos; llevó sus manos hacía su pecho, mientras que con la otra mano sujetaba a Bella por la cintura y ella apoyaba su otra mano en el hombro de él.

La letra comenzó a sonar, llenando el ambiente. El Dj, bajó la luz de la sala, haciéndola más acogedora para las "parejitas".

Edward apretó su agarré acercando a Bella más a él; ella jadeó en respuesta. Sintiéndose dominada por las sensaciones. Ambos comenzaron a danzar, casi sin moverse, completamente pegados.

Bella doblegó ante sus más íntimos sentimientos, y apoyó, amorosamente, la cabeza en el hombro de Edward, pasando su mano por la nuca de él, haciéndolo estremecer.

Degustando la calidez que se profesaban. La sensualidad que desprendían como un regalo hacía el otro.

"La última vez..."

Bella repitió las palabras usadas por Edward; pero le daban significados muy diferentes.

Él asintió con un leve movimiento de su cabeza.

- Hoy estás preciosa - Le susurró él, haciendo que a Bella se le pusiera la piel de gallina. - Realmente exquisita... - Murmuró casi como un ronroneo.

Edward comenzó a cantar, susurrante, al oído de Bella:

Por siempre, yo te cuidaré

Cada respiro guardaré

Te acercaste…

Podría morir y esperarte una vida

No tengas miedo a sentir, te amaría

Por mil años más… Amarte por mil años más…

Yo siempre supe que te encontraría…

Bella soltó un suspiro, y ambos, como si estuviesen sincronizados, se apretaron aún más: Bella rodeó la nuca de Edward, acariciándole el pelo mientras él le regala tiernas caricias a lo largo de su espalda. Bella acomodó su cara en el cuello de Edward, mientras él, agachando la cabeza para estar más a su altura, le regalaba caricias con su mejilla en la cara de ella.

Estaban tan abrazados, que no bailaban… simplemente se balanceaban, mientras se regalaban tiernas caricias ahí donde sus manos rozaban sus pieles. Degustando esa última vez de cercanía.

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Jasper y Emmet se habían zafado, volviendo al salón. Sabían que llevaban demasiado tiempo fuera y que su ausencia comenzaría a notarse en demasía.

Allí en la playa, dejaron a Quill y Embry intentando hacer razonar a Jacob.

Los vampiros se arrimaron a sus parejas, y salieron a bailar la melodía romántica que Edward había escogido. No pudiendo evitar lanzar una conmovedora mirada hacía su hermano y a Bella; sintiéndose compungidos por ellos. Porque no hacía falta tener unos sentidos desarrollados como los suyos para darse cuenta, viéndolos bailar, de que estaban completamente enamorados el uno del otro.

- Es una auténtica pena… - Susurró Jasper al oído de Alice – Capto tanto amor entre ellos, que es sobre cogedor. Aunque también siento tristeza, dolor, dudas… - Alice acarició con su cara la mejilla de Jasper en un gesto de tristeza.

- El don de Bella no me deja entrar ninguna visión – contestó Alice. - Y no sé muy bien como acabará esto… pero es una auténtica tragedia. - Fue el turno de Jasper de intentar reconfortar a su mujer, pasándole tiernamente la mano por la espalda.

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Jacob, Quill y Embry hicieron acto de presencia en el salón, justo cuando Edward y Bella se habían acurrucado mientras bailaban.

Jacob se quedó petrificado viendo a la pareja abrazada, como dos enamorados, disfrutando del momento idílico.

- Jacob… - Billy se acercó a su hijo, llamándolo con tono serio – No sé que es lo que está pasando, pero te ordeno que te controles. No armes un espectáculo delante de todos. La gente está festejando, ajena a vuestros asuntos. - Lo reprendió con severidad.

- No voy a reventar la fiesta, tranquilo – Soltó con tono frío y cierto sarcasmo.

Pero Jacob no apartaba la mirada sobre Edward y Bella.

Viéndolos así, acurrucados, ajenos a todo y todos; sobraba cualquier explicación. La imagen de derroche de amor que transmitían, hacían perder sentido a cualquier palabra.

Pero Jacob no quería verlo. Incluso observando la escena, lo hacía obcecarse más sobre la idea de que Bella debía ser suya.

Pero mientras el lobo dominase su raciocinio, no habría forma de hacerlo entrar en razones.

El baile acabó. O por lo menos "su" canción. El Dj volvió a pinchar un ritmo más animado, pero Edward y Bella tardaron en moverse.

Fueron despegando sus cuerpos, aunque todavía seguían agarrados por las manos.

- Bella… - Susurró él mirándola fijamente. Sus intenciones de besarla, eran más que evidentes.

- Se acabó. Una última vez… Un último baile, ¿recuerdas? - Le mantuvo la mirada, cortando así las intenciones de Edward. - Esto no volverá a repetirse. - Bella se soltó de la mano del vampiro dando un paso hacía atrás. - Me mentiste, me engañaste… Me utilizaste – Agitó la cabeza con el ceño fruncido – Pero ahora eso ya no importa… - Alzó de nuevo la mirada, fijándola en los orbes tristes de Edward.

"Eres un vampiro… Igual que los que acabo de aniquilar en la playa..."

En su voz mental podía denotarse la repugnancia de sus palabras. No era asco hacía Edward, si no a lo que él era.

- Bella… - Murmuró, entristeciéndosele la mirada aún más, si eso era posible.

- Adiós Edward.

Se giró, dándole la espalda caminando hacía su padre. En el trayecto pasó al lado de Jasper y Alice, lanzándoles una mirada compungida; la mirada que Alice le devolvió la hizo agachar la cabeza con gesto torturado; ya que transmitía la misma pena que ella misma sentía.

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Veremos a ver... como continua ahora esto...