HOLA MIS NIÑAS!

Aquí os traigo la continuación del capi... Tal y como quedó el otro, me parecía ser tremendamente mala

dejaros con la intriga más días.

Estos días estoy algo malita de anginas, así que no habrá actus en unos días, ¿ok?

Mil gracias por vuestros coments... Gracias a ellos, he tenido humor para levantarme de la cama y actualizaros.

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CAPÍTULO 21


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Una vez ayudado a su padre a meterse en la cama, ya que ese champán francés le había afectado un poquito mucho, Bella pudo acostarse; aunque preveía que no iba a poder pegar ojo. Pero había sido tal desgaste de adrenalina, tantas emociones… que estaba completamente exhausta, así que tras unos minutos, cayó rendida al sueño.

En la reserva, los invitados no "especiales" ya se habían retirado, por lo que los chicos Cullen, con la ayuda de los lobos, recogieron en un momento el salón, dejándolo prácticamente limpio.

Los mayores: Carlisle, Esme, Billy, Sue, Harry y el Viejo Quill, estaban esperándolos con relativa paciencia y con mucha expectación por averiguar lo que había sucedido.

- Empezar a hablar – La voz de Carlisle estaba tensa y enfadada.

- ¿Qué ha pasado con Bella? - Preguntó directa Esme, mirando hacía Edward y Jacob. Los cuales agacharon la cabeza.

- ¿Jacob? - Billy irradiaba ira por doquier. El nombrado ni se inmutó.

Ninguno se decidía a hablar; nadie sabía por donde empezar.

- Bella tiene un don. - Soltó Emmet – Tiene un escudo que la protege y puede lanzarlo como un haz de luz. - Explicó rápidamente. Los mayores se mantuvieron en silencio, expectantes. - Y ella, engatusada por los genes de ambos – Emmet señaló con las manos a Edward y a Jacob – se acostó con los dos – Tuvo que hacer una pausa para controlar la risa que amenazaba con escapársele – Ella ha descubierto lo que somos, porque ayer se topó en el bosque con un nómada pero lo ahuyentó. Ella sola – En la voz de Emmet quedaba claro el orgullo que destilaba por Bella.

Los mayores iban cambiando sus gestos faciales; de asombro, a terror, para volver al asombro, pasando por el enfado.

- Bella se enfadó, porque le ocultamos lo que somos. - Rodó los ojos – Y por que estos dos – Volvió a señalarlos – La engañaron, ya que al final fue consciente del "embrujo" - apuntilló en el aire con los dedos – al que la habían sometido estos Don Juanes. - Sonrió pícaro.

- Emmet… ¿te ha afectado el champán, hijo? - Le preguntó Esme, la cual, como el resto, no salía de su asomo. El nombrado sacudió la cabeza, negando.

Entre Jasper y Alice les relataron a los mayores cómo Bella se encargó ella sola de los dos nómadas. Cómo protegió a Edward. Y como, cuando se sintió acorralada les dio un toque a Edward y a Jacob para separarlos. Pero que controló sobradamente para no herir a nadie.

- ¡Cristo Bendito! - Exclamó Billy. - Esto es… - Gesticuló con los ojos, fuera de si. - No encuentro palabras.

- Pobrecita Bella… - Gimoteó Sue. - ¿Quién lo diría? Con esa apariencia frágil y delicada. - También ella rodó los ojos con sorpresa.

- Y dices que cuando arremetió contra Edward y Jacob, ¿no les hirió? - Preguntó Carlisle sacando su vena curiosa. - Pero… ¿Pudo controlarlo o fue casualidad?

- Ella no es que controlara. - Respondió Jasper – Su escudo crece, se desarrolla, se fortalece por momentos. - Explicó, asombrado él mismo. - Su función es protegerla a ella, ante cualquier peligro. Por eso si tiene que potenciarse, lo hace. Y hasta hoy no lo había echo hasta ese punto, porque ella nunca había estado en tal peligro. Pero a nosotros no nos hizo nada porque su escudo tiene cierta inteligencia; capta el peligro antes que ella misma.

- O sea… que su escudo no nos ataca porque nos considera… ¿amigos? - Alice acababa de entender la explicación de Jasper y una sonrisa ilusionada asomó en su rostro.

- ¡Exacto! Observé como tuvo que hacer un gran esfuerzo para apartar a Edward. Su escudo no lo atacó para protegerla, porque no captó peligro de Edward, si no que ella tuvo que… digamos, invocarlo.

- Si. ¡Fue brutal! - Exclamó Embry alucinado. - Teníais que haberla visto. Era… - Rodó los ojos, buscando las palabras – aterradora y a su vez, hermosa. Con ella en nuestras filas, no tendremos más problemas con nómadas. - Gesticulaba exaltado.

- Alice los verá llegar y Bella los triturará – Añadió Quill. Embry se acercó a su hermano, haciendo chocar las manos.

- No contaría con eso. - Agregó Rose. - Ella estaba mucho más que enfadada. - Rose lanzó una mirada envenenada a Edward y a Jacob.

Siguieron conversando durante horas. Sue sirvió café a los humanos para ayudarlos a mantener el cansancio a raya. Pero el tema debía ser hablado al milímetro y no era para menos.

Después de explicar desde distintos ángulos la misma historia, dando todos su versión de los echos; todos menos Edward y Jacob que no abrieron la boca, al final salió el motivo por el cual Bella estaba tan ofendida y había sido tajante a la hora de marcar las distancias.

- El punto es que los dos, como he dicho antes – Emmet fue el encargado de explicar el tema, ya que era el menos pudoroso. - La han engatusado y se ha liado con ambos. - Rodó los ojos, meneando la cabeza – Y a parte de sentirse ofendida por eso, el tema es que bueno… se ha acostado con un vampiro y con un licántropo sin saberlo; sin tener opción a decidir. Y claro, estaba tan enfadada que no ha querido que le explicásemos nada sobre nosotros. - Inclinó los hombros, ahora si, mostrándose abatido.

- Nos ha pedido que no nos acercásemos a ella, jamás. - Alice acabó la frase que a Emmet se le había atragantado.

- Bueno… es razonable su forma de actuar. - Carlisle sacó a relucir sus formas lógicas. - A lo mejor si el que le explicase lo que pasa fuese yo… - meditó – Puede que a mí si me escuche. Entre ella y yo, hemos creado un vínculo bonito. De respeto y cariño. - Esme le sonrió. Escuchando a Carlisle hablar sobre Bella, quedaba claro el amor paternal que le profesaba a la chica.

- No sé si te escuchará a ti tampoco – Añadió Jasper. - Estaba muy, muy enfadada. Después de darle el bajón de adrenalina, su escudo se desactivo por completo, y pude captar sus sentimientos. - Explicó.

Carlisle quedó maravillado con lo que le relataban sobre el don de Bella. Escuchando atento a Jasper, preguntándole el más mínimo detalle.

"Sería una inmortal asombrosa" El pensamiento de Carlisle noqueó a Edward, haciéndolo alzar la vista hacía su padre; su primer movimiento en más de dos horas.

- Y Edward quiere irse – Soltó de golpe Alice. Aprovechando que su hermano había vuelto a la vida.

No quería vender a su hermano, pero necesitaba sacar la artillería más pesada con la que contara para intentar hacerlo cambiar de opinión.

Edward alzó la mirada hacía ella, con los ojos desorbitados.

- ¡¿Cómo que te vas?! - Exigió Esme. - No… de eso nada.

- Mamá… - Murmuró él con la voz agotada. - Solo será un tiempo. - Alice lo miró con la cara contraída.

"Mientes" Le reprochó su hermana. Edward no se inmutó ante el pensamiento de Alice.

- Jacob dice que es posible que haya embarazado a Bella – Soltó Quill de sopetón. Ganándose todas las miradas de los presentes.

- ¡¿Cómo?! - Gritó Billy acercándose a Jacob. - Dime que eso no es cierto… ¡Jacob Black! - Le alzó la voz con tono grave. El nombrado apretó las mandíbulas y miró hacía su padre. - ¿Es cierto lo que acaba de decir Quill? - Jake asintió, aguantándole la mirada a su padre de forma seria. - Pero… ¿Te has vuelto loco? - Billy se llevó las manos a la cabeza, completamente desconcertado y nervioso. - Jacob… Ella no es tu imprimada. Lo sabes perfectamente. Si la has dejado embarazada, ella llevará su primogénito. El heredero legítimo de la manada. - Explicaba angustiado y acelerado. - Y puedo suponer, que ella no tiene ni idea de esto, ¿verdad? - Jacob negó. - ¡Joder Jacob!

Edward contraía el gesto con cada declaración que salía de la boca de Billy.

- Jacob Black… Si no fueras heredero legítimo y hasta ahora, un excelente alfa, te expulsaría ahora mismo de la manada. De la tribu. - Soltó El viejo Quill también nervioso y encolerizado. - ¿No has aprendido nada de todas nuestras leyendas, de nuestras reuniones de lobos, de tu papel como líder? - Meneó la cabeza, negando. - Veo que no.

- La quiero y sabía de la competencia de Edward – Por primera vez, Jacob habló. - Se que es estúpido y que no lo he meditado detenidamente; que no se puede obligar a nadie a nada, pero era la manera de alejar a Bella de Edward. - Todos los presentes contenían la respiración. - Aunque si hubiese sospechado la repulsa que siente hacía los vampiros… no hubiese actuado así. - En su voz no había ni un ápice de remordimientos. Al contrario, cuando pronunció su última frase, lo hizo con un tono bastante petulante.

- Tengo que irme… O acabaré arrancándole la cabeza – Murmuró Edward. Alice asintió.

Tal como dijo, abandonó el salón a la velocidad de la luz.

No podía seguir escuchando a Jacob en sus alegatos. Ese no era su amigo. Ese no era el bondadoso, juguetón y leal Jacob.

El lobo lo había dominado por completo no dejando a Jake salir del encarcelamiento al que el animal lo tenía sometido.

En el salón, se había originado un completo revuelo, tanto por el obrar de Jacob, como por sus palabras, sin arrepentimiento ni planes de entrar en razón.

- Jake… - Sue, intervino intentando aligerar un poco el peso de las reprimendas sobre el chico – Sé que Bella te gusta mucho, que la quieres… pero ella no es la elegida. Y si al final la has dejado embarazada, ella quiera o no, tendrá que involucrarse con la manada. Debe criar a tu hijo entre nosotros, como futuro líder. - Le explicaba. - Pero creo que esto ya lo sabes. - Jacob miró hacía Sue, y por primera vez, había un atisbo de estar replanteándose su acción. - ¿Te das cuenta de que has jugado a ser Dios con la vida de Bella? - Le preguntaba la "jefa" Clearwather – Has condenado su futuro… No podrá estudiar, no podrá trabajar fuera… Aunque quisiera compaginar su vida familiar con la laboral como una mujer normal, no podría. No siendo la madre de un futuro Jefe. - Se acercó a él acariciándole el brazo de forma reconfortante. - Por eso es la imprimación, Jake. Ese es el sentido de esa magia. En donde tanto tú como la chica estáis tan enamorados y compenetrados que ella dejará su vida de lado para criar tu prole. Estará preparada para ello.

- Y Bella no lo está. - Agregó Rose. - Bella tiene sueños, aspiraciones… Tenía toda una vida por delante; una muy buena.

- Además, aunque nos tenga repulsa ahora… Eso se irá eliminando en cuanto pase algo de tiempo y ella se calme – Emmet quería estar convencido con su propia afirmación.

- Yo también opino igual que tú, hijo – Apoyó Carlisle.

- Estamos todos dándole vueltas al asunto… ¿Para qué? - El Viejo Quill volvió a intervenir, igual de enfadado que antes. - Pasándole la mano a Jacob por la espalda para que se siente bien. Y no. - Sentenció clavándole la mirada inquisidora al chico. - Hay que saber perder Jacob. - El nombrado arrugó el ceño sin entender – Si. Me refiero a Bella. Ella había escogido a Edward… o estaba por hacerlo. Todos lo sabíamos. Incluso ya se había planteado el tema de convertirla, con mi beneplácito, por supuesto. - Jacob abrió los ojos asombrado. Carlisle escondió una ligera sonrisa pícara – Y ahora, has estropeado tres vidas. La de Bella condenándola a una vida que no quiere y para la que no ha sido naturalmente seleccionada, la de Edward que acabará dejándonos porque no podrá soportar verlo- Esme gimoteó - y la tuya propia.

- ¿La mía? - Preguntó extrañado y… preocupado. Billy se llevó las manos a la cabeza proveyendo lo peor.

- Sí. La tuya. Hasta que se sepa si Bella ha quedado embarazada, estás revelado de tus funciones de Alfa. - En la sala podía cortarse el ambiente con un cuchillo - Sam ocupará tu lugar hasta entonces. - El Viejo, miró hacía el nombrado, el cual asintió, con la cara desencajada. - Es una orden de un Anciano, así que tu lobo acatará también la orden. Creo que bajar un poco la testosterona de tu lobo, le vendrá bien. Está descontrolado y ha dominado tu parte de hombre por completo.

Un - ¡Oh! - por parte de Quil y Embry se pudo escuchar en el silencio sepulcral del salón.

- ¿Realmente es necesario esto, Viejo Quill? - Preguntó Sam consternado.

- Sí. Lo es. - Sentenció firme. El Viejo, miró hacía Billy – Lo siento… Espero que estés de acuerdo.

- Si. Lo estoy. - sentenció sin titubear. - Creo que le vendrá bien doblegar y recapacitar.

Jacob no cabía en si de asombro. Acababan de quitarle sus funciones de Alpha. Él, que era legítimo heredero… Ahora sería uno más, teniendo que acatar las ordenes de otro Alpha.

Pero… se lo merecía.

Pequeñas dosis de realidad parecían entrar en su cerebro.

- Yo… lo siento. No pensé con claridad. No sé… - se sacudió al cabeza. - … cómo he podido hacer algo así.

- Tarde Jacob. Solo reza todo lo que sepas para que Bella no esté embarazada.

- De esto, por ahora, ni una palabra a Charlie.

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Los días siguientes pasaron con cierta tranquilidad.

Bella no supo nada de nadie; incluso Jake se mantuvo a cierta distancia, ya que otra de las ordenes del Viejo fue precisamente eso, mantenerse alejado de Bella.

Los Cullen también respetaron el darle a la chica cierto margen y privacidad para asimilar por ella misma todo lo ocurrido en la fiesta de Fin de Año.

El problema vendría en un par de días, cuando tuviera que volver a clase. Llevaba más de una semana dándole vueltas a cómo actuar en el instituto; sobre todo a la hora del almuerzo.

Decidiendo al fin, que para no dar qué hablar, se sentaría con ellos. Todos juntos.

"¡Fantástico!" Pensó sarcásticamente.

Le dio mil y una vueltas a todo lo ocurrido, meditando sobre vampiros y lobos. Intentando poner sus ideas en orden, e intentar comprender el mundo en donde estaba envuelta.

Sabía que lo mejor era tener esa "conversación" con ellos, pero tenía tanto miedo, tanta repulsa a lo que pudieran decirle, que no contemplaba esa reunión como una opción válida.

Su padre llevaba todos esos días desde la fiesta sin quitarle los ojos de encima; había subido a la reserva y por lo poco que le había contado a su hija, algo había pasado respecto a Jacob. Parecía ser que su padre lo tenía castigado, aunque no le reveló el motivo.

Tuvo que disimular de forma extraordinaria para que su padre no le notara la tensión en la cara, y como sus mejillas se habían sonrojado.

"¡Genial! Todo el mundo sabe que me he acostado con los dos, como una vulgar fulana. ¡Magnífico!"

Ya se sabe que el reloj avanza mucho más rápido cuando menos quieres que el tiempo pase. Y eso mismo es lo que sucedió los nueve días que distaban desde la fiesta hasta que hubo que comenzar las clases.

Esa noche, Bella casi no había pegado ojo por los nervios. Allí los vería a todos… A… Edward. Y a… Jacob.

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Llegó a su hora; ni antes ni después; aparcó en su sitio de costumbre, mostrando una total normalidad. La fachada era buena, pero su corazón latía frenético.

Nada más abrir la puerta de su todo terreno, el coche de Edward aparcó a su lado; como de costumbre.

Las motos de los chicos Quileuttes, llegaron justo detrás de Edward: Como de costumbre. Todo era normal. Como si nada hubiera pasado. Pero… no era así.

- Buenos días Bella – La saludó Alice bajando la primera del coche de su hermano; su rostro delataba sus nervios y su más que grata sorpresa de ver que Bella había aparcado en el mismo sitio de siempre.

- Bella… Me alegro de verte – La saludó Jasper, con una tierna sonrisa.

- Buenos días. - les devolvió.

- Bella… - La voz de Edward hizo que su corazón diera un repique de campanas. - Buenos días.

- Hola… - susurró tímida, bajando la cabeza.

- ¡Bella! - Los chicos-lobo, fueron más efusivos y escandalosos. Emmet y Rose también se acercaron, emocionados por verla allí; la mirada de Emmet, indeciso por acercarse a ella, fue la que más rompió a Bella.

- ¿Bella? - Jacob estaba sorprendido de verla allí. Se acercó a ella, mostrándole una gran sonrisa. - Me alegro de verte… de que, estés aquí.

Bella le lanzó una mirada de advertencia.

- No te emociones – Le cortó. - He pensado que intentaremos mostrar la mayor de las normalidades en el instituto. - Los miró a todos, detenidamente – Mi padre sabe de tu castigo – giró la mirada para encarar a Jake con rabia. - Y ya se olía que pasaba algo raro entre nosotros… tres – La palabra se le atragantó en la garganta y tuvo que bajar la mirada. - Así que, si aquí, no nos ven relacionarnos, la noticia no tardará en llegar a oídos de Charlie y me volverá loca a preguntas y sermones – Rodó los ojos – E increpará a vuestros padres. - Todos asintieron. - Entonces… ¿Os parece que guardemos las apariencias?

- Lo mejor es que no guardáramos nada – Soltó Jasper, dejando a Bella traspuesta. - Si no, que actuemos normal. Ahora tu sabes nuestro secreto y bueno… - sonrió – nosotros el tuyo. Ahora todo es más fácil.

- Sí… No tendremos que comer delante de ti para disimular. - Soltó Emmet con una risotada. Bella abrió los ojos asqueada.

- No, no… - Retrocedió dos pasos hacía atrás, alzando las manos – No os equivoquéis. Es simplemente fingir, sobre todo en el almuerzo. Que todos vean que seguimos siendo pandilla, para no dar qué hablar. No es que vayamos a ser amigos, ni nada por el estilo. ¿De acuerdo? - Les clavó la mirada con intención, a todos. Suspiró al ver que nadie respondía - ¿Vamos? Es la hora de entrar.

Echó a caminar seguida de los demás.

Ella iba con la mirada tensa y el resto, igual. Nadie decía nada. No había risas. No había el habitual alboroto.

Todo había cambiado. Inevitable e irremediablemente.

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Los primeros días, fueron extremadamente tensos. Sobre todo para Bella. Y por supuesto para Edward y para Jacob.

Los vampiros disimulaban mejor, y su fachada era impenetrable; pero todos se sentían igual:

Desubicados, angustiados, tristes.

Se sentaban en sus sillas, en la cafetería, e intentaban crear y mantener lo más parecido a una conversación.

Incluso Bella, de vez en cuando, intervenía o sonreía. Pero siempre que se percataba que alguno de sus compañeros los observaban.

El resto del tiempo, todo era silencio.

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A mitad de la semana siguiente, Bella llegó a primera hora pálida y ojerosa. Con una cara que gritaba enfermedad.

- ¿Bella? ¿Qué te ocurre? - Le preguntó Alice acercándose a ella; violando la norma impuesta por la chica de "No me toquéis".

- No me encuentro bien. - Suspiró pesadamente.

- ¿Estás enferma? - Edward se acercó, pero menos que su hermana. - ¿Por qué no te has quedado en casa? - Le preguntó con gran preocupación.

- Tenemos examen a segunda hora. - Le dijo a Edward. Esa debía ser la segunda vez en casi dos semanas que se dirigía a él directamente. - En cuanto lo haga me voy a casa. Me encuentro realmente mal. - Se llevó la mano a la frente, limpiándose unas gotitas de sudor.

Jacob la observó unos pasos por detrás del corrillo que habían hecho alrededor de Bella. La miraba con los ojos saliéndosele de las órbitas, la boca abierta y el pulso acelerado.

Y cuando Bella se llevó la mano al estómago, notó como unas gotas de sudor le recorrían la frente.

Edward lo fulminó con su mirada.

En el descanso de primera a segunda hora, Edward, Bella y Jacob, se encontraron en el pasillo para dirigirse a clase para hacer el examen, ya que compartían esa asignatura. Justo cuando estaban llegando al aula, Bella se puso pálida y se llevó la mano a la boca.

- ¡Toma! - Murmulló, lanzándole los libros a Edward.

Salió disparada hacía el baño.

Ambos chicos se quedaron congelados en el sitio. Era claro lo que pasaba:

Bella iba a vomitar.

Edward se giró hacía Jacob; el cual se había quedado completamente paralizado.

- ¡Estarás contento! - Siseó Edward. - Lo has conseguido. Mi enhorabuena, papá. - Le escupió con asco.

- Edward… yo… - Jake tenía las mandíbulas tan apretadas que parecía que fuese a partirlas.

Bella salió del baño más recompuesta y con mejor cara. Los miró alzándoles una ceja a ambos, sin entender a que venían esas caras contracturadas que tenían los dos.

- ¿Vamos? ¿O estáis esperando a que salga del baño alguien más? - Les soltó sarcástica.

El examen concluyó y justo cuando salían, Bella tuvo que volver al baño a vomitar.

Edward estaba tan dolido, tan tenso que no era capaz ni a pensar.

Jacob, directamente había perdido contacto con su cerebro.

- Voy a pasar por la enfermería y me voy a casa… - Bufó – Cada vez me encuentro peor. Menudo virus gástrico que he debido pillar. - Meditó Bella en voz alta.

- ¿Quieres que te acerque al hospital? Mi padre está de turno ahora – Ofreció Edward.

- No… Gracias. No es nada. Mañana estaré mejor.

- ¿Vas a conducir en ese estado? - Jacob consiguió encontrar la conexión cerebro-boca para poder hablar.

- ¿Qué estado? - Rió sin ganas – Por un mal estar estomacal, no necesito niñera. Además… ¿crees en serio que necesito "más" - recalcó – protección? - Le alzó una ceja a Jake – Tu no puedes protegerme más de lo que lo hago yo misma. - Le soltó pagada de si misma. Rodó los ojos. - Nos vemos mañana.

Ambos muchachos se quedaron mirando como Bella desaparecía por el pasillo dirección a la enfermería.

Estaban tensos y nerviosos ya que no hacía falta ser muy diestro para conjeturar que Bella había quedado embarazada.

- Edward… yo… en serio que lo siento. - Murmuró Jake hacía su amigo. - No sé que me pasó por la cabeza. No… pensé. No vi las catastróficas consecuencias de mis actos y…

- ¡Cállate! No te atrevas a dirigirme la palabra. Tu y yo, hemos acabado para siempre. - Le escupió Edward.

- ¿No te irás, verdad? Podremos solucionar esto de alguna manera… Eres mi mejor amigo, mi camarada… mi hermano. No quiero perderte, Edward. - Sus palabras estaban bañadas en sinceridad.

- Eso tendrías que haberlo pensado antes. - Con las mismas, y sin darle tiempo a Jacob a contestar, Edward se giró y se fue.

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La decisión era firme; la había tomado la noche de Año Nuevo después de pasar todo aquello con Bella: Si ella estaba embarazada de Jacob, él se iría. No podía quedarse para ver como el amor de su existencia engendraba el hijo de otro. Y ya no era porque Bella tuviese un hijo con otro hombre, si no por las consecuencias de quien era el padre de ese niño y todo lo que traía a su espalda.

Ella no podría tener libertad para rehacer su vida, y ver como el tiempo pasaba y la vida de Bella se escapaba entre sus manos, sería demasiado doloroso. Un tortura constante; machacándolo y haciéndolo retorcer de dolor y celos.

Sabía que su familia se apenaría, pero solo sería un tiempo… unos años a lo sumo. Y para ellos el tiempo era completamente relativo.

Alice había visto su decisión; la visión le había llegado alta y clara en el mismo momento en que su hermano la había tomado.

Desde ese día, no había dejado de intentar convencerlo de que obrara de otra forma; sin conseguir que Edward cediese ni un ápice en su firme decisión.

Y ahora, la misma visión, volvía a entrarle en su cabeza de forma abrupta.

- ¿Qué ocurre Alice? - Le preguntó Jasper posicionándose a su lado, como siempre que le entraba una visión fuerte.

- La decisión es definitiva… - Suspiró con los ojos casi vidriosos – Bella está embarazada – Jasper jadeó – Edward se va. Hoy. ¡Ahora! - Escondió su rostro en el cuello de Jasper, necesitada de que su pareja la reconfortara.

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Hasta yo, me he quedado sin palabras...

Menudo giro ha tomado la historia, ¿no?

Nos leemos en unos días... BESOSSSSSSSS!