Los vecinos alertados por el llanto de un niño en un vehículo cerca de sus casas, llamaron a la policía, pero esta no llegaba. No fue hasta que escucharon disparos en la vivienda a la cual pertenecía el pequeño, que la fuerza policiaca dijo con seguridad que haría acto de presencia en el lugar. La gente no podía entender como era que tenían que llegar a esas instancias para que alguna autoridad se presentara en el lugar, ya de por sí, un niño abandonado era algo grave, pero esperaron a que prácticamente hubiese una masacre en aquella casa para hacerse presentes.

Los vecinos habían logrado abrir la puerta del vehículo, pero el menor se negó a ir con ellos, mordiendo y pateando a cualquiera que intentara acercársele, así que las personas se limitaron a esperar cerca del vehículo sin sacar al menor con personalidad arisca y fieros ojos verdes.

Dentro de la casa, Georgi ya no sabía cuál podría ser su siguiente movimiento, había llegado la policía y él no podía sostener un arma correctamente. En ese momento por primera vez sintió odio, odio hacia aquel a quien había amado, odio hacia aquel hombre con el cual había estado obsesionado por tanto tiempo y con el cual había tenido una hija. Todo era culpa del platinado, si no fuera tan caprichoso estarían los tres juntos como una familia, pero el de ojos azules solo se había preocupado por detalles "eres un mafioso" le decía como excusa para no estar con él, "eres peligroso", como si él fuera capaz de hacerle daño a su familia. Víctor solo habría tenido que estar con él y todo esto se hubiera solucionado con facilidad, pero no, ese sujeto era un egoísta.

El ruso de cabello negro dio un par de pasos hacia adelante, pero Mila se interpuso, no iba a dejar que le hiciera más daño al platinado ni mucho menos a la niña, a su hija. Georgi la miró con odio, ella también era culpable de todo esto, todos eran culpables de su desgracia.

No des ni un paso más —dijo Yuuri mientras ponía el arma del mismo Georgi contra su cuerpo, amenazándolo. El japonés no sabía bien como utilizar un arma, pero eso el ruso no lo sabía y él aprovecharía eso— quédate donde estás hasta que la policía entre.

Georgi soltó una risa que nadie supo cómo interpretar, levantó su brazo sano y se volteó lentamente hacía Yuuri— algún día saldré, tengo contactos. Cuando eso suceda buscaré a mi hija de nuevo —habló mientras sonreía.

Pronto la policía ya estaba dentro de la casa, varios de ellos. Un par tomó a Yuuri como si fuera un delincuente a pesar de que este soltó el arma al verlos entrar, lo pusieron contra el piso y lo esposaron. Mila gritaba que él no había hecho nada, pero nadie la escuchó, después de todo ellos no sabían que había ocurrido ni quien había hecho que, así que todos eran culpables hasta demostrar lo contrario. Llamaron a una ambulancia y se llevaron a la pequeña lejos de los adultos.

¡Papi! ¡Mami! —gritaba Lena al sentirse lejos de sus padres, pero nada podía hacerse, por ahora era mejor obedecer.

Tranquila, amor, ya estaré contigo —le dijo la pelirroja antes de que la llevaran fuera de su vista— ¡Señor! ¡Por favor! —Se desesperó al ver que nadie subía al segundo piso y tomó el brazo de uno de los hombres armados— arriba… arriba hay alguien más… por favor —le imploró al hombre el cual asintió y envió a otro al segundo piso.

Mila pudo escuchar como el hombre de arriba avisaba que había un cuerpo, para luego aclarar que estaba vivo, pero perdiendo mucha sangre. Al llegar la ambulancia pudieron ver el cuerpo inconsciente del rubio ser bajado y llevado, al igual que el de Víctor. Yuuri y Mila rogaban porque estuvieran bien, que las heridas no fueran tan graves como se veían.

Yuuri y Mila fueron llevados para que los interrogaran mientras les aseguraban que sus hijos estaban en buenas manos y que los demás habían sido trasladados al hospital mientras los mantenían bajo vigilancia. El japonés y la pelirroja estaban demasiado preocupados como para pensar en responder preguntas, pero no les quedaba de otra. Mila llamó al abogado de Víctor para informarle de todo y este llegó en el menor tiempo posible al lugar.

Un hombre rubio de ojos verdes y muy alto apareció, Christophe Giacometti era su nombre y al parecer era quien se haría cargo de todo lo legal. Después de decir todo lo que sabían y que los policías los consideraran víctimas, pudieron ir por sus hijos y luego al hospital a ver qué sucedía con Yuri y Víctor, ambos habían perdido mucha sangre y no sabían que sucedería con ellos.

Los tuvieron esperando un rato antes de decirles el estado de los rusos, Yuuri podía recordar que la última vez que había estado en un lugar así había sido por Nikolai. Se le apretó el pecho del solo pensar que a Yuri podría haberle sucedido algo irreversible, apretó fuertemente a Yuki quien dormía en sus brazos, estaba cansado después de llorar tanto y tener que dejarse llevar por hombres extraños.

Lena también se había dormido en los brazos de Mila, pero ella había estado llorando mucho. En la estación de policía le indicaron a la pelirroja que la menor requeriría de ayuda psicológica, después de todo ella había presenciado demasiadas cosas. Mila sentía que ya no podía más con toda esta situación, solo agradecía que Lena estuviera bien.

Familiares de Víctor Nikiforov —dijo un doctor y Christophe se acercó ya que Mila estaba imposibilitada al tener, desde hacía un rato, a la menor en brazos.

El doctor habló por un largo rato con Chris, la situación no parecía ser buena, pero Yuuri no tuvo tiempo de escuchar, pues otro doctor apareció llamando a los familiares de Yuri Plisetsky.

Yo, soy su pareja —le explicó el azabache y el doctor lo hizo pasar a una oficina. Yuuri sentía que se le movía el piso, temblaba completo al imaginar lo que tenían que decirle ya que lo llevaba a un lugar apartado.

Puede acostar al pequeño ahí —le indicó el doctor luego de decirle su nombre, uno que Yuuri no pudo retener en su cabeza atestada de pensamientos negativos. El hombre apuntó una camilla que utilizaban los pacientes cuando iban a controles, Yuuri obedeció y dejó al pequeño ahí para escuchar las noticias que este tenía para decirle.

Dígame que ocurre… por favor —dijo con voz suplicante el azabache.

Yuri recibió una herida grave en un órgano vital —comenzó a hablar el doctor con tranquilidad— y va a necesitar de un trasplante —explicó atento a las reacciones del japonés, no fuera a ser que con todo lo acontecido se desmayara.

Yuuri tragó la saliva que se había acumulado en su boca e intento que su voz saliera normal para que el médico le entendiera— ¿Trasplante de qué?

Trasplante de corazón —le indicó el doctor y Yuuri se fue a negro. No supo más de nada y solo vio oscuridad. Se había desmayado.

Afuera de la oficina, Mila estaba recibiendo noticias de Christophe, la pelirroja lloraba silenciosamente para no despertar a la pequeña Lena mientras el rubio que se había sentado junto a ella intentaba consolarla— no pudieron hacer nada, al parecer llegó acá y murió casi al instante —le explicó a la mujer mientras la abrazaba por los hombros y dejaba que llorara. Víctor había sido un amigo para él, no solo un cliente, por lo que el rubio entendía el dolor que estaba pasando Mila, pero no era momento de llorar. Lena había quedado sin padre y había que moverse rápido, Víctor había dejado un testamento donde dejaba en claro que le dejaba la tutela de su hija a la pelirroja además de dinero que tenía ahorrado.

Mila después de desahogarse recordó que no estaban ahí solo por Víctor, Yuri también estaba en riesgo al parecer y al azabache hacía un rato lo habían llamado para hablar con él, pero este no salía de la oficina— ¿Podrías sostenerla un poco? —le preguntó a Chris mientras le pasaba a Lena quien seguía dormida. El rubio asintió, después de todo estaba al tanto del parentesco de la pelirroja con el otro chico involucrado.

La pelirroja sin importarle nada irrumpió en la oficina encontrando a Yuuri despertando recién, asumía que se había desmayado por algo y un nudo en su estomago se hizo nuevamente. No podía ser que Yuri también estuviese muerto, eso no podía ser real.

¿Necesita algo? —preguntó el médico, algo molesto por la manera en que Mila entró sin siquiera tocar o pedir permiso.

Soy la prima de Yuri Plisetsky —al escuchar aquello el doctor suavizo su expresión, entendiendo a que se debía que aquella mujer hubiese aparecido de esa manera.

Por favor, siéntese —le pidió luego de ayudar a Yuuri a tomar asiento. Mila abrazó al azabache para luego escuchar cómo e doctor le explicaba la situación del rubio. Se cubrió la boca con ambas manos al escuchar aquello, encontrar un donante no era algo sencillo y mucho menos de corazón.

El médico les dijo que era mejor si salían un poco a conversar sobre la situación, una vez afuera de la oficina, Yuuri se atrevió a preguntarle a la pelirroja por Víctor, pero entendió la respuesta cuando Mila apartó la mirada mientras negaba con la cabeza ¿Qué tantas cosas más tendrían que pasar? Yuuri no entendía como todo tan repentinamente se había venido abajo.

Lo siento tanto, Yuuri —le dijo la pelirroja llorando— si no hubiese aparecido con Lena allá… si no hubiese ido a su casa a escondernos…

Yuuri no sabía que decirle, sabía la historia que había detrás de esto puesto que escucho cuando la pelirroja hablaba con la policía. Por un momento odió a Mila por ponerlos en riesgo, odió a Víctor por nunca decirle la verdad y se odió a sí mismo por ser tan ingenuo, pero todo eso se esfumó al ver a su hijo despertarse. Víctor era padre y Mila quería proteger a Lena, en una situación como esa no piensas en nada más que la seguridad de tu hijo y la pelirroja había acudido al lugar que creyó más seguro. La casa del abuelo, el lugar donde se encontraba su familia.

Papá —habló el menor algo adormilado aún y pidiéndole que lo bajara, estaba aburrido de estar en brazos.

Chris estaba junto a Lena quien también había despertado, pero se encontraba en silencio sentada junto al rubio. Yuki corrió hacia la niña para invitarla a jugar, pero esta no le respondió, había pasado por muchas cosas por lo que el pequeño azabache decidió sentarse junto a ella y hacerle compañía en silencio hasta que ella aceptara jugar. Yuki se atrevió a tomar la mano de la niña que parecía tan triste y la pequeña esbozó una leve sonrisa por un instante, con ese niño junto a ella no se sentía tan sola, pero aún quería ver a su papi.

¿Cómo esta? —se atrevió a preguntar Chris mientras se acercaba al par de adultos.

Necesita un trasplante de corazón, al parecer no sobrevivirá —habló Yuuri de manera pesimista y Mila quiso contradecirlo, pero no hallaba la manera, después de todo ella tampoco tenía una solución para ello.

Chris se mordió el labio inferior como si quisiera decir algo, pero no se atrevía— y si… —comenzó a hablar titubeante hasta que recibió la atención completa de los otros dos— ¿Y si arreglo todo para que le den el corazón de Vitya? —ofreció fríamente, su amigo era donante de órganos y no era una mala persona, estaba seguro de que si él pudiera de alguna manera decirle sus intenciones, serían esas, después de todo el corazón del platinado estaba intacto y el otro sujeto aún tenía esperanza de vida.

Continuará…