Yuri sintió un dolor agudo en su pecho, no le dio tiempo de procesar lo que había sucedido cuando repentinamente apareció en un lugar oscuro. No podía ver nada a su alrededor, pero curiosamente si podía verse a sí mismo, ver sus manos, sus pies y las partes de su cuerpo que podía vislumbrar sin la necesidad de un espejo. Se dio cuenta de que el dolor ya no estaba y que no entendía bien a que se debía aquello.
— ¿Dónde estoy? —preguntó en voz alta como si alguien pudiera responderle, pero no había nadie ahí, al menos él no podía ver a nadie.
Repentinamente se sintió solo y vacío, necesitaba a alguien cerca, pero no cualquier alguien. Yuuri era el primero que venía a su mente y luego estaba Yuki, necesitaba a su familia con él ¿Por qué no estaban ahí? ¿Qué era lo que había sucedido? No lo sabía, no lo entendía. Lo último que podía recordar si se concentraba, era que había sucedido algo malo, que sintió como si la vida se le escapara de las manos para luego volverle al cuerpo de la nada.
—Todo está bien, Yuratchka —una voz conocida que casi lo hace llorar se sintió muy cerca, la mano de esa persona acarició sus cabellos como tantas veces antes lo había hecho cuando era un niño y sentía ganas de llorar— Yuuri te está esperando —volvió a hablar Nikolai y solo entonces Yuri pudo verlo, parado junto a él en la obscuridad absoluta, en las penumbras donde solo podía verse él mismo y ahora podía reconocer a su abuelo.
—Quiero verlo —su voz salió como una petición, una súplica a alguien que ya no estaba entre los vivos. Si de algo estaba consiente Yuri, era que Nikolai estaba muerto y eso lo asustaba, porque podía oírlo y sentirlo, eso solo podía significar…
—No estás muerto si eso es lo que te tiene inquieto —el anciano conocía bien al rubio, sabía las cosas que le preocupaban incluso sin que este se las dijera— alguien te dio una nueva oportunidad, no la desaproveches, Yuratchka.
Yuri volvió a sentir su corazón doler, llevó una mano hacia este, pero antes de que llegara a tocar esa zona, el abuelo tomó su mano y tiró de esta para guiarlo y comenzar a caminar. El rubio lo siguió sin siquiera cuestionar a donde lo llevaba, solo sabía que desde pequeño, Nikolai había sido su guía, que nunca lo había decepcionado y ahora no podía ser la excepción. Si su abuelo lo estaba llevando, significaba que sabía a donde se dirigía.
Caminó junto a él y repentinamente el paisaje comenzó a cambiar, uno colorido empezó a mostrarse frente a sus ojos y sin darse cuenta se encontraba caminando solo nuevamente. No pudo reconocer bien el lugar, parecía un jardín lleno de diversas flores. Tal vez si estaba muerto y su abuelo no quería asustarlo.
Caminó algo molesto, si estaba muerto significaba que no podría volver a ver a Yuuri o a Yuki, significaba que los había dejado solos y que él era un idiota incompetente. Debería darse un golpe por ser así, por no cumplirle a su pareja e hijo.
Siguió caminando, pero está vez, con una mala actitud. Las ganas de pisar las flores y comenzar a patearlas afloraban dentro de él, entonces una pequeña planta llamó su atención. Se acercó y se agachó para verla mejor, notando que era un árbol en crecimiento y junto a este algo parecido a un peluche de cachorro— detrás de ti —le dijo la voz de su abuelo y Yuri volteó inmediatamente encontrándose con un Yuuri totalmente sorprendido.
Yuuri estaba muy preocupado por la situación de Yuri, el trasplante de corazón se había realizado con éxito, según lo que había dicho el doctor y solo quedaba esperar a que el cuerpo del rubio aceptara el órgano ajeno. Estaba cansado ya que no había dormido nada, Mila se había llevado a los menores a un hotel cercano para que estos durmieran adecuadamente en una cama.
—Curioso —la voz de Chris se hizo presente y cuando Yuuri levantó la mirada pudo ver que este le estaba ofreciendo un vaso con café.
—Gracias —dijo el azabache haciendo una pequeña reverencia con su cabeza para luego darle un sorbo a la bebida caliente— ¿Qué es curioso? —preguntó luego de beber y sentirse un poco mejor.
—Que justo hoy no fueras tu quien le dio su corazón a ese chico —Chris estaba triste por la pérdida de su amigo, pero al recordar que era catorce de febrero, su cumpleaños y san Valentín, no pudo evitar reír levemente por lo curioso de los hechos. Víctor le había dado a Yuuri el mejor regalo de san Valentín. Una nueva vida para su novio.
Yuuri lo pensó un momento sin entender, hasta que comprendió y frunció el ceño— ¿Crees que es un buen momento para bromear? —preguntó molesto.
—No es broma, Víctor te dio un gran obsequio. Cuídalo —respondió ahora con el rostro serio para luego levantarse e irse.
Yuuri se quedo pensando en las palabras del rubio y mientras más pensaba más sueño sentía. Sus ojos se cerraban sin quererlo, hasta que llegó un momento donde todo se volvió oscuro. Sabía que se había quedado dormido porque comenzó a soñar, extrañamente había aparecido en el jardín de la casa que compartían con Yuri, pero se veía algo distinto, lleno de flores. Además de que el árbol que tenía las cenizas del abuelo comenzaba a crecer, pudo ver también el peluche de Yuki y sonrió.
Se dio el tiempo de recorrer el lugar con la vista para luego caminar, viendo las flores y pensando en lo hermosas que eran— alguien te busca —dijo una voz conocida, aunque no pudo ver al propietario. Yuuri sabía que quien había hablado era Víctor.
El azabache se levantó, puesto que se había agachado a ver unas flores y al hacerlo, grande fue su sorpresa al encontrarse con Yuri agachado en el otro extremo del jardín. No estaban muy lejos el uno del otro, pero al parecer no se habían visto.
Yuuri se quedó de pie sin saber que decir, quería llamarlo, pero tenía miedo de que el sueño terminara cuando sus ojos se encontraran. Entonces el rubio se levantó rápidamente y volteo a verlo como si alguien le hubiese avisado de su presencia— Yuuri —llamó su nombre y caminó un par de pasos hacia el azabache, temeroso, al parecer también tenía miedo de que el sueño terminara, pero sus ojos se habían encontrado y seguían ahí.
Yuuri no lo dudó y corrió hacia el rubio, acortando la poca distancia que los separaba y abrazándolo fuerte, tan fuerte con la intención de sentir que estaba vivo, que este sueño no era uno de despedida. Tenía miedo.
—Estoy bien, estaré bien —lo tranquilizó Yuri correspondiendo el abrazo y sintiendo el miedo a través del cuerpo ajeno— el abuelo dijo que no estoy muerto —le aseguró, creyendo en las palabras de aquella persona que nunca le había mentido.
—Yura, estaba tan asustado —Yuuri lloraba contra el pecho del rubio, se sentía aliviado de escuchar aquellas palabras, no quería despertar.
—Lo sé, lo siento. Todo estará bien —Yuri levantó el rostro de su pareja con sus manos, limpiándole la lágrimas con sus pulgares. Le sonrió para tranquilizarlo y para luego besarlo suavemente. Como extrañaba sus labios, el calor de su cuerpo y la sensación de su piel suave.
Yuuri profundizo un poco más el beso en busca de sentirlo, quería cerciorarse de que estaba vivo, aún si sonaba estúpido porque era un sueño. Repentinamente el lugar comenzó a oscurecerse, seguramente Yuuri estaba a punto de despertar, pudo sentir la voz de Chris llamándolo desde un lugar lejano.
—Debo irme —dijo el azabache con su voz congestionada por llorar.
—Está bien, nos veremos pronto —lo tranquilizó Yuri y besó su frente.
—¿Es un acuerdo? —preguntó el azabache.
—Es nuestro acuerdo —respondió Yuri sonriendo.
Yuuri estaba a punto de despertar cuando recordó algo que para él era importante— ¡Yura! —Gritó su nombre espantando al rubio un poco— feliz san Valentín —le dijo sonriendo aun con lágrimas en los ojos.
Yuri pudo ver como la figura de su pareja desaparecía frente a él. Se quedo solo de nuevo, pero en aquel jardín, tal vez podría esperar ahí hasta que el tiempo pasara, aunque no sabía cuánto tiempo sería ni que era lo que debía esperar.
—Lo veras pronto —Yuri vio como alguien aparecía en el jardín, un sujeto de cabello plateado al cual conocía bien.
—Eso espero —respondió. Aún estaba enojado, al verlo recordó porque estaba en ese lugar.
—Cuando despiertes ¿Podrías decirle algo a Lena?
— ¿Por qué no se lo dices tú?
Víctor sonrió triste— porque tú despertaras antes —respondió y Yuri asintió— dile que…
Continuará…
