HOLAAAAAAAAAAAA! YA ESTOY AQUI!
Antes de nada, quería comentaros una cosa... Se me ha colado un capi...
El anterior a desvelarse de que Bella está embarazada... Os resumo...
El padre de Bella, va al instituto para justificar en persona las faltas de Bella pq sigue mala.
Alice va a su casa con la excusa de llevarle los deberes, y así aprovecha para "olfatearla". (Luego es cuando sube a la reserva a hablar con Jake)
Edward está en Alaska, no con los Denali, en una cabaña apartado de la mano de Dios, sin cobertura y sin comunicación con nadie.
Bella piensa en Edward, y es cuando se fija en el calendario y se da cuenta del retraso en su período.
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Con esta aclaración, os dejo el siguiente... Que viene emocionante!
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CAPÍTULO 24
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- Si tú me lo pides, te lo traeré de vuelta. - Susurró Jake.
No hizo falta esclarecer a qué y a quién se refería.
- Pero piensa las consecuencias de esa decisión...
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Los días pasaron sin mayor novedad. Un día, dos, tres… una semana, dos, tres...
Los chicos se juntaban con Bella a la hora del almuerzo y en las clases que compartían; la comunicación no era fluida, pero por lo menos alguna que otra palabra se dirigían. Menos con Jacob, por supuesto. Aun después de un mes, Bella seguía tremendamente enfadada con él por lo del "susto" del embarazo y no dejaba que la tocara ni con un palo. A parte, estaba agobiada por la proposición que le había echo él; no por la proposición en sí, si no por el trasfondo de esta:
Me lo traerá de vuelta, porque sabe… todos saben, que estoy enamorada de Edward. Y yo, no me enamoro de un vampiro. Había pensado Bella varias veces.
Hasta que Jacob se cansó, y volvió a interceptar a la chica en el aparcamiento.
La sujetó por un brazo haciéndola voltear. Ya le había dado demasiado tiempo para asimilar.
- ¡Bella… ya basta! - Le dijo en tono serio, casi rozando el enfado.
- No me toques… - siseó ella, escupiendo las palabras con rabia.
- Bella… no voy a dejarte embarazada porque te toque un brazo… No seas infantil – Le rodó los ojos. Ella bufó en respuesta.
- Te he dejado días y días seguir en esta actitud pasando de mí; ni tan siquiera mirarme cuando te hablo, pero ¡ya está! ¡Se acabó! Afronta las cosas como una persona relativamente adulta que eres. - Bella frunció el ceño, molesta por las sinceras palabras de Jake. - No entiendo porque estás de tan mal humor… Estas… amargada – Clavó sus profundos ojos negros en los de ella, intentando mostrarle que estaba preocupado más que enfadado. - Y ambos sabemos más que de sobra el motivo de esa amargura – Bella contuvo el aire; sabía perfectamente por donde iba Jake.
- ¡Para, para! No sé por donde van tus palabras, pero te estás equivocando. - Le contestó airada.
- ¿Seguro? - Le alzó una ceja con cierta arrogancia. - ¿Necesitas que vuelva a ofrecerte mi proposición? - Bella negó con la cabeza de malas formas.
- No quiero que traigas a nadie… Es mucho mejor que él no esté por aquí. - Contestó tajante.
- ¿Qué harías si te dijera que a Edward le ha pasado algo? - Le preguntó en tono solemne.
Bella contuvo la respiración y su corazón dio un repique. Sus ojos se cristalizaron instantáneamente abriéndose hasta el infinito.
- ¿Qué quieres decirme Jacob? ¿Le ha pasado algo a Edward? - Jadeó con el corazón encogido.
- Tu sola reacción te delata, Bella. Estás loca por él… Estás ena…
- ¡Eres lo peor Jacob Black! Me has engañado… - Meneó la cabeza serenándose - Y por favor… no vuelvas a decir lo que estabas a punto de soltar. Yo no siento nada por él… Es… Él es…
- Si. Sé lo que él es. Tranquila, no te haré ahogarte por decirlo en voz alta. - Bella se quedó cortada por la lealtad de Jake por su amigo. - Sigue engañándote a ti misma… - Meneó la cabeza, frustrado. - Me duele que jodas tu vida por no admitir tus sentimientos… Sé que no es fácil, y la decisión que has de tomar, de por vida, para poder estar juntos menos aún… Pero me atormenta, y no te haces idea hasta qué punto, que tú, con lo importante que eres para mí, malgastes tu vida por no querer doblegar en tu orgullo. Que jodas tu vida y la de mi amigo. - Sentenció tajante y serio.
Ambos dejaron pasar unos segundos para controlar su lengua, y no decir nada de lo que tuvieran que arrepentirse.
- ¿Sabes? Para lo madura que pareces, o haces creer – La miró con reproche – No veo que asumas tus circunstancias con nada de esa madurez de la que presumes. - Bella abrió los ojos, ofendida – Tienes un don, eres de los nuestros, aunque seas puramente humana. Deberías estar integrada en el grupo a otro nivel; deberías estar incluida en nuestras reuniones… Tienes un deber para salvaguardar la zona donde vives. - Bella pestañeó asombrada – Aunque nos valemos de sobra nosotros solos… Somos amigos y… deberíamos ser camaradas.
- Jake… - Lo cortó con la voz tomada – En unos meses me iré a estudiar fuera, ¿qué quieres qué haga? Yo no tengo obligación de quedarme aquí, para proteger nada. - Contraatacó.
- Pero mientras estés, deberías estar con nosotros. - Murmuró triste.
Le dedicó una mirada cargada de pesar, de lástima, a su "amiga" y se dio la vuelta, dejándola pasmada.
El resto del grupo, que estaba a tan solo unos pasos se quedó paralizada. No sabían muy bien qué hacer.
Jacob se había montado en su moto saliendo del aparcamiento de malas formas, haciendo chirriar las ruedas, y Bella estaba paralizada al lado de su todoterreno respirando como un búfalo.
Bella le lanzó una mirada cristalina y agobiada a Alice. Esta meneó la cabeza negando y Bella le frunció el ceño sin entender muy bien ese gesto.
- No te voy a decir nada de él, hasta que no me preguntes directamente – Le soltó pagada de si misma. Dejando a Bella aún más estupefacta.
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Habían pasado unos días desde el encontronazo de Jake y Bella; ya era viernes y tenían todo el fin de semana por delante.
Bella andaba dando tumbos por casa con un humor de perro pulgoso. Mil ideas se amontonaban en su cabeza; cientos de pros y cientos de contras. No veía nada en claro; no llegaba a una conclusión que le valiese.
Sabía que su don la protegía, que podía internarse en ese mundo donde parecía ya estaba sin haberlo ni imaginado, pero seguía pareciéndole tan surrealista que le costaba asumirlo.
Y lo que más le bloqueaba era pensar que por mucho que le costase reconocerlo, sí tenía sentimientos por Edward; por un vampiro. Si se metía en su mundo, cómo conseguiría escapar del embrujo que ellos le causaban.
Ya que los repudiaba y admiraba al mismo nivel; los odiaba, pero los amaba.
Cansada de tanto pensar, se subió en su coche y se dirigió a la Push sin meditarlo demasiado; sabía que si lo hacía, volvería con los "pros y contras".
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Aparcó al lado de la casa de los Black, donde lo hacía siempre.
Se hizo de rogar para salir del coche, esperando que alguien saliera a recibirla, pero nadie apareció así que no tuvo más remedio que bajarse.
Deambuló por las cercanías de la casa durante unos minutos, hasta que dedujo que en casa de los Black no había nadie.
Se fue en dirección a la playa; daría un paseo cerca de las casas esperando a que llegara alguien.
¿Dónde andarían los chicos?
Después de pasear durante un rato, decidió sentarse. Estaba relativamente cerca de la zona boscosa donde se habían sucedido los acontecimientos con los vampiros, cuando la fiesta de Noche Vieja.
Una sensación de rabia e impotencia le nubló la mente por unos segundos. Todo se había complicado irrevocablemente desde entonces. Su relación con Edward se había ido directamente al cubo de la basura desde aquellos días; aunque que se acostara con Jacob de aquella forma salvaje, tampoco ayudaba, por supuesto. Ese pensamiento le hizo rodar los ojos, molesta.
Aunque Edward no se había ido por eso; él se había ido porque suponía que ella estaba embarazada. Así que… ella le importaba. Mucho.
De pronto, dio un salto al sentir algo peludo acercase a su mano.
Eran Lua y Torbón, que ya había dejado de ser un cachorrito, para dar paso a un precioso labrador marrón claro de gran tamaño, el cual prometía ser aún más grande y majestuoso ya que aún no tenía el año cumplido.
El acariciar a los perros le brindó una sensación de paz y bienestar, relajándole el organismo e incluso el alma, alejándola de los pensamientos agonizantes que estaba revolviendo en su cabecita.
- Vosotros no os convertiréis en… algo, ¿verdad? - Preguntó en un murmulló, rodando los ojos divertida.
Torbón, como cachorro que aún era, quería jugar, y Bella le dio el placer; placer para ambos. Corrieron, cayeron, se revolcaron en la arena, mientras uno gruñía y la otra jadeaba muerta de risa.
Hasta que de pronto, se oyó no muy lejos un quejido lastimero y Torbón chilló.
- ¿Qué ha sido eso? - Preguntó a la nada, levantándose de un salto. Giró su mirada al cachorro, que tenía la vista fija hacía los árboles, unos metros en línea recta desde su posición. - ¿Qué pasa Torbón? - El perro la miró, como si realmente la entendiera, y volvió a gemir, hasta que salió corriendo.
Bella tenía los pelos de punta; notó una corriente que se le apoderaba del cuerpo y como una fuerza llenaba su sistema.
Se miró las manos, las cuales ya comenzaban a brillar ligeramente.
Así que nada más que el perro salió corriendo, ella salió detrás de él.
En cuanto se adentró en el bosque, a unos pocos metros, se encontró el cuerpo de Lua tirado en el suelo.
- ¡Dios mío! - Gimió Bella notando que el corazón se le iba a salir del pecho. - ¡Luaaaa! - La llamó sin recibir ninguna respuesta.
Estaba aterrorizada de acercarse y comprobar lo que suponía: Que estaba muerta.
Torbón se acercó a su madre y comenzó a gemir lastimosamente, lamiendo el cuerpo inerte de la perra.
Bella fue acercándose despacio, hasta llegar donde estaba el cachorro.
- Dejame ver… - Le susurró al cachorro, apartándolo un poco de su madre.
No llegó ni tan siquiera a tocar a la perra, la mano le quedó suspendida en el aire. La imagen que tenía delante de sus ojos la hizo casi hasta marearse:
Lua tenía una dentada en el cuello. Una muy característica y que por desgracia conocía:
Un vampiro había drenado a la perra, matándola. Desangrándola hasta la muerte.
- ¡Noooooo! Maldita seassssss…. - Aulló con dolor y rabia.
El ruido de una ramita rompiéndose a su espalda la hizo girarse.
- Ummm… Tu me vas a quitar el mal sabor que me ha dejado esa asquerosa perra – Murmuró el causante del ruido.
Era un chico espectacularmente guapo. Tenía el pelo rubio largo hasta las orejas; las fracciones cinceladas a la perfección, otorgándole unos rasgos hermosos y masculinos. Un cuerpo glorioso, ligeramente marcado. Vestía bastante bien, como un chico normal de unos veinte años.
Hasta ahí, todo era normal…
Pero su hermoso rostro estaba enfundado en una piel blanca, pálida y pincelado con dos marcadas malvas bajo los ojos. Sus ojos, eran rojos. De un rojo vívido y brillante.
- ¿Te gusta lo que ves, preciosa? - Le preguntó de forma seductora.
- Sí. - Le contestó segura, el vampiro sonrió complacido y un tanto extrañado – Es un lástima que vayas a morir. - El vampiro frunció el ceño, descolocado.
- ¿Qué?…
- ¿Tú has matado a la perra? - Le preguntó Bella siguiendo el tono tranquilo y seguro en la voz.
- Sí. Debía alimentarme… Llevaba tiempo sin hacerlo, y… se puso a tiro. No te preocupes, sufrirás poco tiempo por su pérdida – Sonrió socarrón. Bella pestañeó suavemente, con petulancia.
- Te has equivocado de sitio, de mascota y de humana- Se inclinó de hombros, con un gesto infantil.
Enderezó la cabeza y fijó su mirada en el vampiro, el cual estaba descolocado por las formas de la chica. Lo normal era que huyera, que gritara… pero no. Ahí estaba delante de él, tan tranquila.
Su hálito de luz no se hizo esperar; lanzó con una fuerza descomunal, partiéndolo en dos de una primera estocada.
- ¡Ahhhhh! Pero… Pero… ¿Qué eres tú? - Preguntó mientras se retorcía de dolor.
Su mirada seguía fija en él; y en el mismo momento en que pensó que iba a descuartizarlo, lo hizo. Lanzó varias ráfagas de luz seguidas, con potencia y precisión, hasta que el vampiro quedó reducido a trocitos.
- ¡Jódete cabrón! - Lo miró con repugnancia.
Gimoteos doloridos de Torbón, la devolvieron a la realidad; se acercó al cachorro y se acurrucó a su lado, acariciándolo con ternura.
Las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos con sentimiento; le había dolido tremendamente que ese vampiro asqueroso hubiese segado la vida de la perra, dejando al cachorro sin madre.
Entonces, mientras lloraba desconsolada, un hocico le dio un golpe en el hombro haciéndola levantar la cabeza.
Al hacerlo, un enorme lobo estaba a su lado, gimoteando bajito.
Su primera reacción fue dar un salto y llevarse la mano la pecho por el susto, pero el temor rápidamente desapareció; incluso pudo percatarse de que su halo se había desconectado; él sabía que ahora, estaba segura con ese enorme lobo.
- Jake… - Murmuró con la voz tomada por la llantina. - Esa asquerosa sanguijuela ha matado a Lua… la ha dejado seca – Notaba como la rabia se apoderaba de su sistema, otra vez.
Jacob le dio otra carantoña con su hocico, y restregó su cabeza por su hombro hasta llegar a su cara.
- ¡Oh, venga, Jake…! Me vas a llenar la cara de pelos…
Y en ese comentario hubo un cambio; uno que nadie esperaba, ni la propia Bella. En ese comentario había risa. Era divertido, era amistoso… Se palpaba la camaradería entre ambos.
El lobo se giró para desaparecer, mientras Bella lo observaba.
- ¡Eh! Ahora no te convertirás en chico y te presentaras delante de mi en pelotas, ¿verdad? - Bella fingió una cara de asco, pero la sonrisa en sus labios delataba la travesura de su comentario. El lobo soltó un gruñido en respuesta y desapareció.
- Ejem, ejem… - Bella se volteó para encontrarse tras de si a Alice y a Emmet.
- ¡Bella…! - La llamó Alice – Estás… ¡bien! - Exclamó sorprendida – Muy controlada y entera… y despierta. - Bella se inclinó de hombros.
- He estado practicando con mi escudo estas últimas semanas… No quería volver a descontrolarme si tenía que usarlo de nuevo como aquella vez. - Respondió muy normal, dejando a Alice y a Emmet perplejos. - Además, el propio escudo sabe que vosotros sois del mismo bando y no se pone a la defensiva.
Jacob apareció, vestido, junto con Quil.
- Bella… - La llamó mirándolo con ternura. - Siento mucho lo de Lua. Y… siento que estuvieses sola para enfrentarte a él.
- Por lo de la sanguijuela no te preocupes – Miró hacía Alice y Emmet con disculpa en la mirada por la palabra – No ha sido nada… Era débil – Escupió como veneno. - Me duele lo de Lua… mucho.
Todos los presentes la miraban con cuidado. No sabían muy bien como actuar frente a Bella. Ya que parecía muy entera tras liquidar a ese vampiro, pero a sabiendas de lo mal que se había tomado su secreto cuando se enteró… Estaban bastante perdidos.
- Bueno, creo que debería irme… - Murmuró Bella. - ¿Podrías… enterrar a Lua? - Le preguntó a Jacob con las lágrimas a punto de derramarsele otra vez.
- Espera… - La llamó Jake - ¿Qué hacías aquí? - Era extraño que Bella hubiese subido a la Push. Llevaba dos meses sin acercarse a la reserva.
- Nada… - Contestó ella sintiéndose cohibida. Era lógico que le preguntase, pero tras lo sucedido no encontraba excusa.
Realmente no podía explicar a qué había subido. Ni ella misma lo sabía.
- Edward estaría orgulloso de ti – Soltó Alice cuando Bella ya se había volteado para irse.
Ese comentario la hizo quedarse quieta, congelada. El corazón le dio un repique con solo la mención de ese nombre.
- ¿Te importa qué se lo comente la próxima vez que llame? - Le preguntó de forma muy natural. Pero Alice estaba jugando con los sentimientos de Bella, por supuesto.
- Claro… no hay problema – Susurró Bella.
- Y de paso dile que no está embarazada – Soltó Jacob. - Eso seguro que le ayuda a decidirse a volver. ¿No hay problema con eso, no Bella? - Jacob le siguió el juego a Alice.
- Podéis decirle lo que queráis. - Soltó con la voz tomada, echando a andar apurada.
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De lo que nadie se percató, ya que estaban entretenidos en exceso picando a Bella, era que otro vampiro los observaba a lo lejos, agazapado en un árbol; oteando, completamente perplejo y enojado, lo que sucedía.
Una humana, una a primera vista simple humana, se había cargado de un plumazo a su compañero.
Era inaudito que un humano matara a un vampiro; era deshonroso para los de su especie. Insultante.
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Esa noche, de madrugada, Bella permanecía sentada en su cama con el móvil en la mano.
Llevaba horas en la misma posición, y con un texto escrito decidiendo si mandar el mensaje o no.
"No estoy embarazada"
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Bella vuelve a verse involucrada en los temas "terroríficos" de Forks y la reserva.
¿Que creéis? ¿Le mandará el mensaje a Edward o no?
En unos días, el siguiente... :-)
