HOLAAAAAAA!
Otro capi cargadito!
Y con sorpresitaaaaaa!
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CAPÍTULO 25
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Esa noche, de madrugada, Bella permanecía sentada en su cama con el móvil en la mano.
Llevaba horas en la misma posición, y con un texto escrito, decidiendo si mandar el mensaje o no.
"No estoy embarazada"
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Pero Bella sabía perfectamente lo que significaba ese mensaje, o lo que Edward podría leer, entre líneas, en él. Era una invitación clara a que volviera. A que volviera con una implícita promesa a más.
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A cientos de kilómetros, Edward se retorcía en su dolor. En la añoranza de su casa, de su familia, de sus amigos y… de Bella.
No sabía qué era lo que más le dolía, si pensar en ella, o intentar olvidarla.
El recuerdo de su sonrisa, de sus mejillas sonrojadas, sus ojos traviesos… Su olor, sus caricias, el sonido de sus gemidos cuando la había echo suya…
Todo era doloroso en extremo.
Pero el peor recuerdo, aún sin serlo realmente, era el imaginarla embarazada de su amigo. De su camarada, de su hermano.
Después de esas semanas en soledad y reflexión, había entendido a Jacob; o casi. Aún seguía muy enfadado. Pero podía ver el remordimiento en los ojos del chico y la forma sincera y triste en que le decía a Alice que no soportaba la idea de que se fuera.
Pero el saber que Bella llevaba el hijo de su amigo en su vientre… Le hacía arder.
El dolor era similar al de su trasformación.
Agónico. Lento. Demoledor.
Igual que quemarse en un hoguera en vida. Sentir lenguas de fuego puro lamer tu cuero lentamente, igual que un amante entregado.
Eso es lo que sentía cuando pensaba en Bella:
El dolor de la separación.
Varias veces había pensado en que tendría que volver. No podía comportarse como un chiquillo, pero solo el pensar en ser testigo de como iba trascurriendo el embarazo de la chica que amaba hasta el delirio, era llamar otra vez a esas lenguas ardientes.
En los más de tres meses que llevaba desterrado, solo había mandado dos mensajes. Uno a Alice en exclusiva y otro a toda la familia.
No tenían motivos para preocuparse, por supuesto, era simplemente la deferencia para con su familia.
"Estoy bien"
Se había limitado a escribir. Pero sabía que eso, aliviaría un poco la carga de pesar de la familia.
Aún no se había atrevido a llamar porque sabía que entre todos intentarían convencerlo de que volviese y no estaba listo.
Realmente no sabía cuándo lo iba a estar.
Pero llevaba días con una sensación extraña; como si algo estuviese por pasar.
No sabía si era su mente que le jugaba una mala pasada, dándole excusas para volver o si por el contrario, sus sensaciones eran reales y algo estaba pasando.
Durante varios días seguidos, había bajado hasta el punto donde llegaba cobertura y encendía el móvil para comprobar si tenía algún mensaje; Y todos los días el móvil le mostraba la misma respuesta:
"No hay mensajes nuevos"
"¡Qué pensabas Edward!… ¿Qué ella te llamaría declarándote su amor? Le das asco… Te repudia por lo que eres; ¡asúmelo!"
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Después de eso, durante semanas no volvió a estar operativo. Anduvo deambulando como un ermitaño, sin asearse o cambiarse de ropa… por los picos de las montañas.
Se daba asco a si mismo, y esa es la imagen que quería dar. Regodearse en la imagen que él creía que Bella tenía de él; de los de su especie.
Pero esa sensación de que algo pasaba, seguía sin abandonarlo.
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Desde la muerte de Lua, unas semanas atrás, Forks había sido atacado varias veces por vampiros nómadas. Demasiados. Y esos acontecimientos tenían en alerta al grupo.
- Es raro… Hemos matado cinco vampiros en un mes – Murmuraba Embry, asombrado.
- Algo está pasando. Esto no es normal – Acompañó Jasper.
- Lo máximo que habíamos llegado a matar fueron… ¿Qué? ¿Diez, once en un año? - Preguntaba retóricamente Leah, ganándose el asentimiento del resto.
Todos estaban hablando en murmullos, a la hora del almuerzo, callando de golpe una vez Bella se hubo acercado a la mesa.
Se los quedó mirando con sospecha; sabía que algo tramaban o algo pasaba. Que sucedía algo, estaba segura, e iba a compartirlo con ellos.
A estas alturas, le ofendía que la dejaran de lado.
- ¿Que es lo qué pasa? - Preguntó molesta – Sé que algo grave está pasando. Os noto alterados… No quiero que me dejéis al margen. - Refunfuñó.
- O estás dentro o no. - Contestó Jasper serio. - No puedes pretender saber y permanecer al margen.
- Entro. - Sentenció segura, sin pensárselo. Todos se la quedaron mirando atónitos.
Bella tomó asiento y tras lanzar un largo y sonoro suspiro, comenzó a hablar:
- Ayer por la tarde, poco antes de que llegara mi padre, un vampiro andaba deambulando cerca de mi casa. - Todos jadearon – Lo supe porque mi escudo se activó de golpe; alertándome de un peligro que acechaba. Así que me adentré en el bosque detrás de mi casa y tras dar unos pocos pasos… ¡zas! Allí estaba, esperándome – Suspiró.
- ¡Dios mío Bella! - Rezó Alice asombrada, al igual que el resto. Bella alzó la mano, restándole importancia.
- No fue nada… Pero… - Todos la instaron a continuar con las respiraciones contenidas - Cuando me acerqué a él y bueno… comencé a brillar más fuerte, él me dijo algo – Bella frunció el ceño, mostrando la preocupación que le dieron las palabras del vampiro.
- ¿Qué te dijo Bella? - Apremió Emmet.
- Me dijo… "Así que tú eres la humana" - Bella miró para sus amigos con esa preocupación reflejada en el rostro.
Se hizo el silencio en la mesa. Todos miraban para Bella con los ojos saliéndoseles de las cuencas.
Eso podría explicar el desfile desproporcionado de vampiros en el último mes.
- El vampiro que mataste en la reserva… el que mordió a Lua… ¿Te diste cuenta si pudiera venir acompañado? - Le preguntó Jasper. Bella negó.
- Tuvo que ser eso. Debía tener una pareja o un compañero, pero escapar sin que ninguno de nosotros lo viese. - Relataba Jasper. - Y haber informado a otros vampiros nómadas.
- Se sentiría ofendido por la manera en la que una "humana" aniquiló a su compañero y se ha movilizado, encontrando y azuzando a otros vampiros para que vengan aquí, a por… - Alice lanzó un rápido movimiento de ojos hacía Bella.
Todos en la mesa volvieron a fijar su mirada en ella.
- ¿Qué quieres decir Alice? - Bella entendió perfectamente lo que Alice decía, pero quería, necesitaba, escuchárselo decir de su propia boca.
- Que has ofendido a algún vampiro rencoroso y muy orgulloso, y está movilizando a otros para matarte. - Explicó Jasper. Bella jadeó.
- ¡Joder Jasper! - Lo reprendió Jacob, el cual se levantó y se acercó a Bella.
Le pasó las manos por sus hombros, haciendo presión en ellos, imitando un masaje a modo de reconfortarla; que se sintiese segura. Leah le sostuvo las manos entre las suyas, mirándola con seguridad.
- ¡Bueno…! - Alzó la voz ella, animada. - Que vengan… yo no tengo ningún miedo. Estoy sobradamente protegida.
- Nena… tú duermes, te distraes con frecuencia. - Replicó Rose. - Podrían sorprenderte en cualquier momento.
- Pero… mi escudo me despertaría al sentir un peligro cerca. - Dudó sobre su propia respuesta.
- Eso no lo sabemos con exactitud. - Contraatacó la vampira. - No podemos arriesgarnos.
- En cuanto matemos unos pocos más, las noticias de que no tienen nada que hacer, se correrá y dejaran de venir. - Meditó Emmet. Varios de los presentes asintieron.
- Bella, tienes que intentar desconectar tu don para mi. - Alice le agarró las manos mirándola con temor – Debes practicar para conseguir aislarme del escudo, así podré tenerte en mis visiones y podré ver si alguien decide acercarse a ti.
- Lo intentaré. Practicaré, ¿de acuerdo? - Murmuró Bella, comenzando a sentir el terror recorrer su organismo.
- Bueno… no asustemos a Bella – Jake, volvió a posar sus manos en los hombros de ella, y Bella hizo algo con lo que no contaba: Agarró sus manos, apretándolas con las suyas.
Jacob se agachó y le susurró al oído:
- No dejaremos que nada te pase, ¿de acuerdo? - Había una promesa más que implícita en sus palabras.
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Unas semanas después, los vampiros nómadas seguían llegando. Ahora venían en parejas, o incluso en grupos de tres.
No se explicaban de donde habían salido tantos vampiros de repente.
Bella estaba tan asustada por su padre, o por ella misma, de que la pillaran durmiendo o despistada, que apenas dormía. A parte de que en ese tiempo había estado ejercitando su escudo con los chicos; y de forma más privada con Alice, para poder estar en sintonía con ella y que su don no afectara al de la vampira.
No la agotaba, su escudo la protegía del cansancio humano, pero tras largos días de qué aceres, no dormir bien y practicar tanto, el agotamiento podía con ella.
Por lo que Jasper subía por noches a su dormitorio para ayudarla a conciliar el sueño.
De este modo, se convirtió en su protector personal; ya que habían decidido que se harían rondas para vigilar la casa de Bella.
Así que viendo que la presencia de Jasper era buena para Bella y ambos estaban bien juntos, se decidió que el que estaría siempre por las noches con Bella sería él, a parte de que otra pareja rondaba los alrededores de su casa.
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En una de las noches, dos nómadas se acercaron demasiado a la casa, haciendo a Jasper tener que abandonar a Bella y salir a ayudar a sus hermanos.
- Tranquila. No pasará nada – La había intentando calmar, una vez que la hubo despertado. - Todo está controlado, ¿de acuerdo? - Bella asentía con la respiración jadeante, el pulso a mil revoluciones y los ojos vidriosos. - Mantén tu escudo activo – la miró con preocupación – Solo por si acaso – Su mirada se tornó dulce y conciliadora.
A Jasper se le partía el alma de verla así. Pero sabía que una vez despierta no había de qué preocuparse con ella; sabía defenderse incluso mejor que ellos mismos; su don era extremadamente efectivo.
Pero ahora que habían recuperado la confianza y el cariño de Bella, no quería fallarla; el vínculo entre ellos, había sido bonito desde el principio, pero desde que se había convertido en "su protector", ese vínculo había crecido y madurado entre ellos, convirtiéndose en una relación fuerte y cómplice.
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- Esto no puede seguir así – Gruñó Jacob en una de sus reuniones; las cuales eran casi diarias desde hacía unas semanas. - Cada vez vienen más – Exclamaba sorprendido.
- No. No es normal… Para nada. - Meditaba Jasper. - ¿Quien sería ese vampiro? O… El que le acompañaba… Deberíamos hacer un viaje a ver si conseguimos enterarnos de algo. No podemos seguir arriesgando así a Bella… - Miró para su amiga con pesar y un cariño infinito – A parte de que está agotada.
- Pero no podemos arriesgarnos a dejar Forks desprotegido, pero tampoco podemos viajar pocos… - Meditaba Alice, enroscada entre los brazos de Jasper.
Todos se pusieron a hablar a la vez, como siempre que había un conflicto. Era algo muy de los Cullen.
De pronto, alguien soltó una pregunta que hizo a Bella ponerse aun más nerviosa que el que una orda de vampiros la estuviese buscando para matarla:
- ¿Alguien sabe algo de Edward? - Preguntó Seth. A Bella se le paró el corazón de golpe.
La discusión dio por finalizada casi antes de Seth acabar la pregunta, para intentando ser disimulados, mirar la reacción de Bella.
- Yo lo he llamado – Contestó Alice. - Pero su móvil no me daba señal. - Suspiró – Lo llamé varias veces seguidas en distintos días… Esa es nuestra clave para dar a entender que algo sucede. Ahora solo hay que esperar a que se mueva y su móvil recupere cobertura. - Suspiró.
Nadie comentó nada más sobre él; ninguno quería incomodar a Bella, ahora que se había involucrado en el grupo como un igual, batalleando junto a ellos y dejando atrás, por fin, sus prejuicios.
-En unos días comienzan las vacaciones de semana Santa. - Jake se giró animado hacía Bella. - Tu padre está pletórico porque volvamos a ser amigos, todos – una sonrisa resplandeciente se escapó de sus labios – Te vendrás a pasar esos días a la reserva; de esa forma, te tendremos protegida y podrás descansar.
- ¡Es un plan perfecto, Jake! - Aduló Alice. - Haremos una limpieza en casa de Bella para que no sobresalga su olor, y así su padre esté protegido.
- Igualmente – Rose miró para Bella – Haremos pasadas de reconocimiento para comprobar que todo está bien. - Ambas asintieron. De esa manera a Bella el plan le pareció mucho mejor.
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Los días de fiesta llegaron y a Charlie le pareció un plan estupendo que Bella pasara allí las vacaciones. Los chicos, con ayuda de Billy y cierta colaboración de Carlisle, le hicieron creer que se iban a ir de acampada todos los días de las vacaciones.
Una vez que Bella salió de casa, aprovechando que su padre estaba en la comisaría, Leah, Embry y Quil hicieron la limpieza de olor para que no hubiese rastro del olor de la chica.
Que no era otra cosa que dejar unas gotas de su orina en sitios concretos de la casa.
Charlie no notaría el olor, pero si algún vampiro se acercaba allí lo único que olisquearía sería el olor a lobo.
En varios días no hubo visitas, pero ninguno se relajaba; aunque pensar que Bella estaría protegida casi quince días en la reserva ayudaba a que el humor de todos se alzara; incluido el de la propia Bella.
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Dos días después de comenzar las vacaciones, estando relajados en la playa al anochecer, con una hermosa y cálida hoguera, Bella comenzó a brillar; muy tenue, pero los ojos audaces de los vampiros podían vislumbrar ese brillo perfectamente.
Bella había trabajado tanto en su don, que ahora conseguía activar su escudo sin ponerse a brillar como un árbol de navidad.
- ¿Qué ocurre Bella? Estás brillando – El primero en percatarse fue Jasper, el cual se había convertido en un protector hermano mayor con la chica.
- No lo sé… Algo pasa. Notó el cosquilleo del escudo en el cuerpo – Se miró las manos y vio el leve resplandor de su hálito en ellas. - Creo que tenemos visita.
Todos se pusieron alerta.
- ¡Dios mío! - Exclamó Alice. - Si… si que tenemos visita. - Está vez son más… muchos más de lo habitual.
– ¿Puedes ver cuántos, Alice? - Preguntó Jasper.
- Siete – Sentenció Alice. Ante el jadeo del resto – He visto que en tres minutos estarán aquí. No se cortaran en presentarse aquí delante – Explicó asombrada por su propia visión. - No tienen en cuenta el riesgo, ni el exponerse… - Meneó la cabeza confusa. - Vienen decididos con un fin, cueste lo que cueste.
- Esto no tiene buena pinta… No es normal.
- ¿Llamamos al resto? - Preguntó Jacob mirando al grupo.
- Podremos con ellos, tranquilo Jake. Tenemos a Bella. - Emmet le guiñó un ojo cómplice.
- Cuatro vampiros, dos lobos y una humana… ¿Contra siete vampiros? - Preguntó Leah con el timbre de voz notoriamente preocupado.
- Pero la humana vale como nosotros seis… O más… - Añadió Emmet encendido por la euforia de la batalla.
- Nada más que te transformes, lanza un aviso… Solo por si acaso. - Indicó Jasper a Jacob.
- ¡Vamos entonces! Debemos interceptarlos antes de que se acerquen a la reserva. - Apremió Jake.
Habían estado practicando con Bella tácticas defensivas y ofensivas; cómo organizarse, y posicionarse.
Bella siempre se quedaba un paso por detrás, protegida por uno de ellos expresamente. El cual solía ser Jasper; dándole instrucciones de cuando debía atacar.
- No habíamos practicado esta ofensiva – Anunció Bella nerviosa. - Son siete…
- Tranquila… tenemos algo que ellos no... a tí. - Le sonrió, regalándole una dulce caricia en la mejilla. - Además, yo no voy a apartarme de tu lado.
Bella se subió encima de Jake, y volaron a través de la playa hacía el bosque, guiados por la visión de Alice.
Llegaron justo unos segundos antes que el grupo de nómadas y les dio tiempo para posicionarse.
- ¿Qué hacéis aquí… tantos? - Preguntó Emmet en representación del grupo.
- Venimos a cazar. Este es buen sitio para nosotros. - Respondió uno de los nómadas.
- Este territorio está ocupado. Debéis iros… sois demasiados para alimentaros en un pueblo tan pequeño como este.
- Si, por supuesto… vosotros sois los "vegetarianos" Cullen. - Contestó el mismo vampiro con sorna. - Ya habíamos oído hablar de vosotros. - Eso dejó a los Cullen sorprendidos.
- Pues también habréis escuchado que defendemos fieramente nuestro territorio – Atacó Rose.
- Eso de que es vuestro territorio… - Volvió a usar el mismo tono casi ofensivo. - Habrá que verlo.
Tras eso, se inició una discusión entre todos, hasta que una de las vampiras, aprovechando el despiste por el intercambios de gritos e insultos, intentó llegar hasta Bella.
Cuando la tenía a solo unos metros, se lanzó por ella. Pero Bella y Jasper tenían sobradamente ensayada esa posibilidad de ataque. El vampiro la había llevado hasta casi la extenuación practicando su defensa, como actuar, estudiar la situación… Necesitaba convertirla en una soldado para que estuviese preparada.
- Ahora Bella… ¡Ya! - Ordenó en un susurro pero enérgico.
Tal como Jasper le indicó, Bella arremetió contra la vampira partiéndola en varios trozos de un solo rafagazo.
- Esa es la humana… - Exclamaron varios nómadas al ver el ataque. - Es fulminante.
- ¿Qué queréis de la humana? - Preguntó Alice. - Sabemos que venís por ella.
- Eso no es cosa tuya – Contestó otro miembro del grupo de los nómadas. - Son tratos de los que tu no tienes porque saber.
- Antes o después, la mataremos… Si no nosotros, él lo hará. - Contestó una chica, una vampira, ganándose un gruñido por parte del que parecía ser el cabecilla.
Otro de los vampiros cambió su posición, acercándose a Bella por otro flanco; Jasper al ver el movimiento, lo tanteó, impidiéndole que siguiera con sus intenciones.
- Ella será una de los nuestros pronto… Así que… Tenéis el tiempo contado – Contestando el mismo tono burlón que había usado el cabecilla instantes antes con Emmet.
Eso pilló desprevenida a Bella. No sabía hasta qué punto lo que había dicho Alice era cierto o no; ya que había tenido visiones de ella desde que perfeccionó su escudo, dándole acceso al don precognitivo de Alice y no había querido decirle nada sobre esas visiones.
"¿Esa podría ser una de esas visiones? ¿Yo convertida en vampira? Esa sería la solución para que Edward y yo estuviésemos juntos… ¡Yo…! ¿una vampira?"
Esos pensamientos distrajeron a Bella demasiado, y no escuchó la orden de Jasper de que te atacara, y no dándole a él tiempo de reacción; para cuando quisieron darse cuenta, el susodicho vampiro tenía a Bella atrapada tapándole la visión.
Se habían percatado, o alguien los había avisado, de que su punto de lanzamiento era ese: los ojos.
- ¡Bella! - Gritaron. Los habían pillado desprevenidos; más que eso, no eran conscientes de que Bella era una humana, no una de los suyos; No podía equipararse a ellos, por ser humana… los humanos se despistan.
- ¡Vaya, vaya! ¿Y ahora qué pasa? - Comentó el cabecilla acercándose a Bella y acariciándole uno de sus brazos con cierta sensualidad, la cual hizo a Bella estremecerse. - ¿Te pongo los pelos de punta? - le preguntó el vampiro – Cuando te desangre lentamente, - le susurró acercándose a su oído y acariciándole la cara con la suya – Verás que erótico te parece… Bueno… Eso, o te dolerá terriblemente – Se echó a reír. - Y os voy a permitir que miréis – Se dirigió al resto.
- ¡Suéltala! - Bramó Jasper – Te mataré con mis propias manos – Su ton era helado y terrorífico.
- ¿Qué ganáis con esto? ¿Qué os han prometido? - Soltó Alice. La cual acababa de ver planes dispersos y a uno de los suyos hablándole a una multitud, en una visión rápida. - Porque no os servirá de nada. Este territorio es nuestro… y somos más, y más lobos. No podréis echarnos de aquí. - No estaba segura de que fuera eso, pero tras décadas escuchar a Jasper hablar de las batallas que se formaban antaño por el territorio, se tiró el farol por si el tema iba de eso; sobre el territorio.
El cabecilla se quedó estático; meditabundo.
¡Bingo! Alice había dado en el clavo.
- ¡No tengo que darte explicaciones de nada! - bramó malhumorado el vampiro. - Voy a matar a esa humana delante de vosotros sin que podáis hacer nada. - Su voz era tenebrosa y hasta jocosa.
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Mientras estos echos sucedían, otro vampiro estaba en la retaguardia, a la espera del momento justo para entrar en acción.
No iba a permitir que nadie tocase a Bella; jamás.
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¿Quién creéis que será ese vampiro?
Venga... se admiten sugerencias...
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BESOSSSSSSSS!
