Yuri era un mal paciente, al menos eso era lo que pensaba Yuki de su padre. El rubio tenía que tener ciertos cuidados durante los primeros meses luego de la operación, entre ellos era una estricta higiene y usar mascarilla al salir de casa para no enfermarse al tener las defensas bajas. Yuri evitaba usar aquello y su hijo siempre estaba tras él llevando la caja con mascarillas para que su padre las usara, obligándolo a llevar una cada vez que salía de casa y enojándose cuando su padre ruso no quería obedecer sus órdenes. La doctora le había encargado a él que su padre hiciera caso a aquella indicación, todo lo demás lo tenía que ver Yuuri.

Quero ayudar —le había dicho el menor a la doctora cuando fueron a un control rutinario. El menor había visto como todos en casa se esforzaban por cuidar de su padre y él también quería hacerlo.

La mujer se enterneció al escuchar aquello, entonces pensó en una labor que el pequeño Yuki pudiera realizar— está bien, ten esto —dijo al tiempo en que le entregaba al menor una caja de mascarillas desechables— cada vez que tu padre salga de casa, debe ponerse una de estas —le explicó al menor mientras tomaba una de una caja que tenía abierta y se la ponía ella misma para demostrar cómo se usaba— ¿Entendido?

Yuki asintió con la cabeza mientras abría la caja y sacaba una para obligar al rubio a ponerse una. Yuri observó el objeto de mala gana, pero obedeció solo porque su hijo quería ayudar, diferente fue con el pasar de los días. En ocasiones el rubio salía sin la mascarilla cuando iban a comprar o algo y Yuki lo regañaba obligándolo a usarla.

Yuuri por su parte se ocupaba de darle los medicamentos para que el rubio no los olvidara, además de la dieta que debía seguir y Yuri solamente se preocupaba de mantener la higiene tal y como le habían indicado. Todo estaba estrictamente determinado por la doctora y debían seguir los pasos.

Mila al cabo de un mes decidió buscar un lugar para vivir con Lena, Yuri le había dicho que se quedara con ellos, que viviera ahí, después de todo, aquella casa era del abuelo de ambos, pero ella se había negado.

Necesitan su propio espacio, Yuri, son una pareja y ya tienen suficiente con cuidar de Yuki —explicó la pelirroja. No quería causar más molestias,ella estaba pasando por su propio proceso también, con psicólogo al igual que la pequeña y que Yuuri. Yuki no había necesitado asistir con un especialista, puesto que no presencio nada fuerte.

Me preocupa ese sujeto ¿Qué tal si sale libre o escapa? —externalizó su preocupación el rubio. Estaba claro que Georgi estaba en la cárcel, pero él no sabía cuanta influencia tenía este, ni que daño podía causar desde donde estaba. Esa clase de personas eran peligrosas y Mila aún tenía algo que supuestamente era suyo. Lena era la hija de ese desgraciado, quisieran o no.

Está en manos de la justicia, además quiero darle a Lena su propio espacio —observaron un momento a los dos pequeños que jugaban en el jardín. La pequeña comenzaba a tener el cabello platinado nuevamente, al no tener que usar la tintura que su padre le ponía para ocultarla. Mila agradecía que fuera idéntica a Víctor y que no hubiera rasgo en ella que delatara a Georgi como su padre.

Yuki y Lena se habían vuelto buenos amigos, compartían los juguetes e incluso los dulces cuando les compraban. Por eso cuando llegó a sus oídos la noticia de que la pequeña platinada si iría a vivir a otro lugar, ambos se pusieron a llorar, no querían separarse ya que se sentían como familia y al fin y al cabo, eso eran. Chris estaba terminando con la tramitación para dejar a Mila como la madre de la pequeña y eso era una buena noticia para ese momento tan complicado en las vidas de todos.

Lena había logrado asimilar a su manera, con la ayuda de un especialista y de su familia, la muerte de su padre, pensando en que ahora estaba en un lugar mejor y que todo lo que hizo fue para cuidar de ella. Solo tenía cinco años, casi seis, así que aun su mente no procesaba adecuadamente varias de las cosas que todos le decían, pero si tenía claro lo más importante. Su padre la amaba mucho y siempre la estaría cuidando.

¿Sabes? Yo vi a tu papá —le había dicho aquel hombre rubio que era el padre de su amigo Yuki. La niña se sintió atraída por aquella frase, por lo que decidió prestarle atención a aquel adulto, se sentó junto a él en el sofá y lo observo con atención y en silencio para que este prosiguiera con su charla— cuando estuve en el hospital, el me habló ¿Sabes que me dijo? —Lena negó con la cabeza mientras seguía observando con sus hermosos ojos azules al mayor— preguntó por ti, me dijo que eras lo más importante para él y te dejó un mensaje —continuo Yuri mientras se sorprendía un poco por la diferencia entre la niña y su hijo. Yuki era un tanto más inquieto y hablador, en cambio Lena parecía más educada cuando hablaba con adultos— me pidió que te dijera, que no olvidaras, lo mucho que te ama y que te cuidara siempre. Te pide que cuides de Mila porque ella no es tan fuerte como tú, porque Vic… tu padre, él sabe que eres una niña muy valiente y que puedes hacer cualquier cosa ¿Cuidaras a Mila por él?

Los ojos de Lena brillaron de emoción, su padre le había dejado un mensaje y en él le pedía algo muy importante. Que cuidara lo que ambos amaban mucho y eso era una persona, era su mamá— sí, yo cuidare a mamá. Siempre —contestó con convicción en su voz mientras asentía con la cabeza para darle énfasis a sus palabras.

Yuri sonrió, en eso si se parecían con su pequeño monstruo. A ambos les gustaba proteger a sus seres amados y hacerse cargo de ellos. Le revolvió los cabellos platinados a la niña para que luego esta le diera un "gracias" junto a una bella sonrisa en forma de corazón y se retirara a abrazar a la pelirroja que se encontraba en la cocina con Yuuri.

No habían tenido tiempo ni ganas de realizar el entierro de la urna de Víctor, porque también habían hecho con su cuerpo lo mismo que con el del abuelo. Tampoco era como si hubiese mucha gente a la cual invitar, después de todo Víctor y Lena solamente se tenían el uno al otro, así que sería una reunión donde solamente estarían ellos y por supuesto, Chris.

Chris había estado al pendiente de Lena y Mila, constantemente viendo que tuvieran todo lo necesario ya que eso hubiese querido su amigo. Les ayudó a encontrar un lindo departamento en un primer piso, con jardín para que pudiesen poner la urna, aunque era algo pequeño, era justo lo que las dos chicas necesitaban. Quedaba cerca del trabajo de Mila y también había una escuela a la cual asistiría la menor, por fin podría conocer otros niños y relacionarse con ellos libremente. Víctor había logrado darle libertad a su hija, no había muerto en vano.

Mila y Lena se acomodaron rápidamente en su nuevo hogar, Yuuri les ayudó mucho ya que Yuri debía tener cuidados especiales debido al trasplante y aunque se quejó, el japonés no lo dejó hacer nada y lo obligó a quedarse quieto bajo la vigilancia de los dos menores que lo acusaban cada vez que el rubio no quería obedecer.

El día donde enterraron la urna, realizaron una pequeña cena en honor a Víctor y para celebrar en cierto modo que por fin todo estuviera tranquilo. Chris los acompañó en todo momento, conversaron y se entretuvieron tal y como Víctor hubiese querido. Los menores se durmieron en el suelo de la nueva habitación de Lena, por lo que los acomodaron luego en la cama para que descansaran. Los adultos no necesitaban donde dormir, puesto que estarían despiertos toda la noche hablando e intercambiando historias de tiempos pasados.

Así que pronto tendremos boda ¿Eh? —les dijo Mila ya que Yuuri le había contado sobre eso.

Por supuesto que sí, no voy a dejarlo ir —respondió el rubio quien se había estirado en el sofá, apoyando la cabeza en las piernas de su pareja— tiene que cuidarme.

El azabache asintió con la cabeza y besó la frente de su futuro esposo— Chris también está invitado —aprovechò de invitarlo ya que estaban en eso. Podrían también poner una fecha pronto, no quería esperar demasiado para casarse con Yuri, se había dado cuenta que nadie tenía la vida comprada y que en cualquier momento podías perder a un ser amado. Así que el momento era ahora o nunca.

Gracias por invitarme, espero que también me inviten a la despedida de soltero. Si quieren yo puedo organizar la de Yuuri —comentó Chris guiñándole un ojo al azabache quien se sonrojó levemente.

¡Hey! No habrá nada de despedidas y tú —dijo Yuri apuntando con su índice al otro rubio— mas te vale mantenerte alejado de lo que es mío —amenazó al sentir que alguien estaba rondando a Yuuri.

Todos rieron por los celos del ruso— pero hoy estamos celebrando algo más —dijo Yuuri repentinamente al ver que ya pasaba de media noche. Mila asintió entendiendo a que se refería el japonés, después de todo era primero de marzo, el cumpleaños de Yuri y aunque no harían una gran celebración si le habían comprado obsequios.

Si, y yo te tengo algo primito —le dijo Mila levantándose y buscando algo en su habitación. Le dio a Yuri el objeto envuelto en papel de regalo con motivo de globos y muy colorido, el rubio se sentó y lo abrió con el rostro entusiasmado igual que un niño. Cuando rompió el papel notó que era un objeto viejo, un peluche de tigre que parecía que en cualquier momento perdería una extremidad.

¿Dónde…?

En unas cajas que tenía guardadas ¿Lo recuerdas? —preguntó la pelirroja y notó como Yuuri y Chris observaban sin entender bien— este es el primer juguete que le dio el abuelo a Yuri, siempre peleábamos porque no quería prestármelo. Cuando me fui a vivir lejos con mis padres, Yuri me lo prestó para que me cuidara —comentó la pelirroja.

Yuri sonrió con nostalgia, era un lindo recuerdo de su niñez. Se levantó y abrazó a Mila— gracias —le dijo realmente agradecido por algo tan preciado para él.

No es nada, feliz cumpleaños —la pelirroja correspondió el abrazo mientras pensaba que Yuri y Yuki eran bastante parecidos.

Ahora el mío —dijo Yuuri quien aprovechó el momento del abrazo para ir a buscar su regalo, le había pedido a Mila que se lo guardara y así Yuri no lo viera. El rubio fue hasta donde su pareja quien le pidió que se sentara y le paso también un paquete de regalo, pero este tenía un envoltorio con motivo de leopardo— feliz cumpleaños, Yura —le dijo con ternura mientras besaba rápidamente los labios de su pareja— ahora… ábrelo. Quiero ver si te gusta —le pidió con una sonrisa en los labios.

El rostro de Yuri nuevamente se tornó lleno de emoción mientras rasgaba el papel, para luego pasar a uno de total sorpresa al ver lo que había dentro— parece que alguien se quedo sin palabras —lo fastidió Mila riendo ya que sabía lo que era.

Chris se acercó a ver lo que tenía en shock a Yuri y notó que el rubio estaba llorando, emocionado por lo que sostenía en sus manos. Tomó el trajecito de bebé, con un estampado parecido al del papel de regalo y abrazó a Yuuri fuertemente— esto… ¿Es de verdad?

Si, será mejor que nos casemos pronto o me pondré gordo —lo molestó Yuuri correspondiendo el abrazo. La vida seguía, el tiempo avanzaba y la familia se expandía.

Continuará…