HOLA BABYS!
Bueno, esta vez no habéis tenido que esperar tanto, eh?
Ya me estoy poniendo al día, después de mi accidente informático.
Ahora me he puesto al día con este fic, en breves, me pondré con el otro, ok?
NO DESESPERÉIS!
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CAPITULO 27
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Alice voló por el bosque, pero no en dirección a la reserva. Bella bufó agarrada en su espalda. Debía haber imaginado que yéndose con Alice, tocaría charlita.
La vampira escogió un saliente, arriba en la montaña desde donde se podía divisar toda la playa, incluido el campamento que tenían montado en la playa, cerca del bosque.
- Bueno… Suéltalo – Alice encaró a Bella, siendo directa.
- ¿Qué quieres qué te suelte? No sé a qué te refieres – Alice la miró alzándole una ceja, inquisidora.
- En serio… ¿intentas vacilarme? - Rodó los ojos – Edward y tu, sois igual de prepotentes, creyendo que me superáis – Soltó un audible suspiro y Bella la miró con cara arrogante.
- ¿Qué es lo que quieres saber, Alice? ¿Si me afecta que tu hermano haya vuelto? ¡Pues si! Mucho… ¡Muchísimo! - Bella perdió los papeles, alzando la voz y meneándose de un lado a otro, al borde de la histeria. - Y encima… va con esos aires de seductor, sonriéndome y alzándome la cara con su dedito – Bella gesticuló, alzando su dedo índice al aire, con burla. Mientras, Alice contemplaba como despotricaba, aguantando la risa – Mostrando su preocupación… "Bella es humana" – Imitó su voz, de forma desairada. - Para luego portarse como un auténtico gilipollas.
Inhaló aire repetidas veces, intentando serenarse y recuperando el oxígeno que había perdido durante su diatriba, durante la cual no había casi respirado.
- Estas perdidamente enamorada de él – Alice fue clara y concisa.
- Y tu debes ser la primera vampira del mundo que se volvió loca – Bella meneó la cabeza burlándose de la afirmación de Alice.
- Te doy la razón de que ha estado fuera de lugar lo que te ha soltado, habiendo mostrado preocupación por su herida. Pero… han sido muchas emociones para él – Alice calló a Bella con la mirada, ya que vio su intención de interrumpirla. - Llega y te ve sujeta por dos vampiros con intención de matarte, se entera de que luchas con nosotros, y para rematar, - Rodó los ojos, con una sonrisa traviesa – ve el abrazo que os distéis Jake y tu, por el cual pensó instantáneamente que estáis juntos. - Hizo una pausa - ¿No crees que son motivos más que de sobra para estar molesto?
- Ummm… no – Bella levantó la barbilla con petulancia.
- Voy a expresarlo de otra forma, porque veo que estás demasiado agitada para captar sutilezas… - Alice volvió a rodar los ojos – Son tres cosas malas… muy malas y todas, trataban sobre ti. Tú estabas envuelta en esas tres cosas horribles. ¿Lo pillas ahora? - Bella se mordió el labio inferior, frunciendo el ceño con fuerza.
Alice se acercó y la sujetó por los hombros para que se estuviese quieta y la mirase a los ojos.
- Bella… ¿no puedes ver lo muchísimo que le importas? ¿En serio no eres consciente, de lo tanto que te ama? - El semblante de la vampira había dejado toda broma, para mostrar un porte serio.
- Alice… no me considero prepotente sobre ti. Sé que eres extraordinariamente inteligente y perspicaz. - Suspiró – Y tienes un don espectacular… pero… Creo que está vez, te equivocas estrepitosamente.
Transcurridos unos minutos en silencio, el ambiente entre las dos se calmó, y cambiaron de tema. Alice veía que no era el momento de increpar a Bella; no debía convencerla. Ayudarla a abrir los ojos, si. Pero no a hacerle ver, de forma obligada, algo que ella negaba y no veía; o no quería ver.
- Debemos practicar entre nosotras, para que me des acceso a tu escudo. No puedo perder de vista tu futuro. Nunca. Y menos aún en batalla.
- Sí, estoy de acuerdo. - Bella bajó la mirada al suelo.
- Hoy, si no fuese porque fuiste extremadamente rápida, habrías matado a Edward sin querer. - Bella se contrajo solo con la mención de esa frase.
Alice suspiró y no metió el dedo en la yaga. Solo viendo como Bella se había erizado y su pulso cardíaco se alteró con solo la idea, hasta un ciego podría haberse dado cuenta de los sentimientos profundos que sentía por Edward.
- No quiero obligarte a nada, sé que puede resultar algo incómodo el saber que puedo ver tus decisiones futuras, pero… es necesario Bella. - La instó, viendo que Bella no levantaba la cabeza del suelo.
Alice y Bella ya habían mantenido esta conversación hacía tiempo; incluso en alguna ocasión intentaron practicar para que Bella bajase su escudo lo suficiente para que Alice pudiese ver, sin grandes resultados. Fue entonces cuando la vampira se percató de que Bella no quería que hurgase en su futuro, o en los planes que le gustaría sucediesen.
- Además, tu poder te protege. No podré ver todo de ti como del resto, si eso te tranquiliza. - Alice fue audaz dejándole claro ese punto. En un último intento de convencer a Bella.
- Si. Tienes razón. Debemos estar sincronizadas. Es más seguro para todos… sobre todo para mi. - Alzó la cabeza y la miró fijamente – Hoy podíamos haber tenido una seria desgracia con Edward.
- Dos serias desgracias… - Alice la miró de lado, compungida.
Bella asintió con pesadumbre, sabiendo que su amiga se refería a ella misma.
Por mucho que quisiera salvaguardar su anhelos, lo ocurrido esa tarde, podía haberse evitado si ella dejaba a Alice y a su don, entrar en su mente.
Pero… ¿Estaba preparada para exponerse ante ella así? Sobretodo con ella; con Alice. Con… la hermana predilecta de Edward.
Y que adivinase así, que sus anhelos de futuro habían cambiado radicalmente. Los planes que tenía cuando llegó a Forks se habían disipado por completo, cambiando en otros muy diferentes.
- Bajemos a la reserva. Hoy estás agotada, no es bueno forzarte. - Alice vio perfectamente como Bella se quedó sumida en sus propias cábalas, y no quiso presionarla más. - Además debemos reunirnos con todos, seguro que están esperándonos para hablar sobre los que hemos averiguado hoy. - Bella asintió.
Aunque en el fondo, sentía auténtico pavor por volver a verle la cara a Edward. Pavor y a la vez, necesidad de tenerlo cerca, de olerlo, de… todo.
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Nada más verlo, en esa fracción de segundo, su mente y su corazón se pusieron completamente de acuerdo para decirle lo muchísimo que lo había extrañado.
Nada más llegar a su campamento, los chicos ya habían preparado una enorme hoguera y estaban asando comida.
Todos estaban cómodos, tranquilos. El grupo estaba completo, al fin, y eso los mantenía con un humor excelente; sus risas podían escucharse a metros de distancia.
- ¡Bella! - Seth se acercó hasta donde las dos chicas venían caminando. - ¡Nuestra heroína! – La cogió por debajo del trasero, alzándola y comenzó a dar vueltas sobre si mismo. - Si pudiera haber un modo de que también tuvieses la opción de ser una loba, intentaría convencerte de que fueses una de las nuestras. - Bella lo miró sin comprender. - En nuestro caso, o se nace… o nada. - Se inclinó Seth de hombros. - Bueno, con una imprimación, se obtienen de la pareja algunas habilidades, pero nada excesivo; así que solo tienes la opción de convertirte en vampira. - Soltó tan tranquilamente. Bella se quedó helada.
- Bueno… tengo otra opción… - Lo miró con las cejas alzadas. - Seguir siendo una humana. ¿Qué te parece esa? - Le respondió con tono divertido.
- ¡Oh, venga! Eso no es una opción – Contraatacó él poniendo pucheros. - Debes convertirte y así, dejar de ser la única mortal y delicada del grupo.
- Seth… - Bella lo miró ahora seria – En tres meses me graduó y me iré a la universidad. Volveré a recuperar mi vida normal y esto se quedará en una aventura. No tengo pensado ser la protectora de nada y transformarme en nada. - Su tono fue rotundo y bastante creíble.
Todo el grupo estaba pendiente de la conversación entre Seth y Bella. Y por supuesto, las caras de consternación, era más que evidentes. En unos más que en otros, por supuesto.
Alice, que seguía a su lado, le lanzó una intensa y fija mirada; diciéndole que no la creía.
- Alice… no me mires así. Sabes que seguiré mi vida. En ningún momento he dicho que me fuese a transformar… - Rodó los ojos en un intento de desviar la atención de la vampira – Y recuérdame que escoja una universidad muy soleada – Sacó la lengua haciendo una broma y relajar el ambiente; más bien, relajarse ella misma y controlar su pulso; el cual era muy consciente que podía ser escuchado por cinco pares de oídos.
- Bueno… realmente no sé que harás con tu vida. - Alice contraatacó mirándola fijamente – Puesto que no me dejas atravesar tu escudo. - La cara de la vampira se volvió petulante.
- ¿Cómo que no te deja entrar? Pero si habíais dicho que estuvisteis practicando – Jasper se acercó a sus dos chicas, mientra Bella tragaba en seco; el tema se le estaba yendo de las manos.
- Es difícil… Mucho. - Se excusó Bella. - Me deja mentalmente agotada. - Convirtió su voz en un quejido lastimero. Con Jasper funcionó a las mil maravillas; con Alice no tanto.
- Por eso debemos practicar todos los días un poco. Si lo hacemos de golpe, podrías quedar exhausta y tal y como está el tema, no podemos permitirnos estar bajos ninguno; mucho menos tu.
- Ya te dije antes que si. Que estoy de acuerdo en hacerlo – Los latidos de Bella se revolucionaron. Estaba comenzando a enfadarse.
- Bien… pues mañana, comenzáis. - Animó Jasper. - Así de paso, también yo podré comenzar a sentirte. - Bella abrió los ojos como platos.
- ¿Cómo? - El aire le ardía en los pulmones y la boca se le quedó seca de inmediato.
- Claro… una vez tu escudo nos reconozca, o lo domes, como quieras definirlo, todos podríamos entrar en tu mente. - Le aclaró Jasper. - No siempre, claro… pero con más facilidad si. - Bella miró hacía Alice, alarmada.
- Tu no me explicaste eso – Acusó, alzando la voz. - Eres una tramposa. - Su pecho subía y bajaba errático.
Mientras esto sucedía, el grupo se había reunido junto a hoguera. Todos se habían puesto de pie, al ver, o notar, a Bella tan alterada.
- A ver, tranquila Bella – intervino Jake - ¿Cuál es el problema? Alice puede ver el futuro de todos. Pero no va aireándolo en grupo. - La vampira nombrada asintió.
- Exacto. Si es algo personal, nos lo comenta de forma independiente y en privado. Es una ayuda… casi siempre – Leah le guiñó un ojo a Alice. - No una forma de saber nuestras intimidades.
Mientras, Bella bufaba como un león enjaulado; intentando asimilar la conversación y buscar una salida beneficiosa para ella.
- Además, sería bueno que Edward pudiese escucharte – Agregó Embry – De esa forma, lo de hoy no habría sucedido.
El nombrado se acercó un poco más al pequeño grupo donde sucedía la conversación. Su cara de arrogancia superaba cualquier límite humanamente establecido. Haciendo a Bella encolerizar.
- ¡Claro… cómo no! - Soltó Bella a voces, con total sarcasmo. - ¡No me faltaba más que eso!
Todos se la quedaron mirando primero atónitos por su salida de tono, hasta que la comprensión llegó a sus desarrollados cerebros:
Bella ocultaba sentimientos y pensamientos que no quería que fuesen desvelados bajo ninguna circunstancia.
- Puede resultar un poco agobiante al principio…- Añadió Emmet – Pero quitando alguna broma, cuando lo que se ve es privado, no se airea. ¿Qué crees qué andamos descubriendo cosas privadas sin más?
- Bella, vamos… ¿Qué ocurre? - Le preguntó Jake, acariciándole un brazo.
- ¡No me toques! - Le escupió Bella, retrocediendo un paso hacía atrás, mientras se concentraba en respirar y dejando a Jacob pasmado.
Aunque estás salidas de tono entre ellos eran habituales; ambos tenían mucho carácter y no siempre lo controlaban. Pero esas rivalidades, esos enfados entre ellos no llegaban a nada serio. Era parte de su amistad; se había forzado, digamos, a base de enfados y encontronazos.
- El problema es que Bella esconde algo que no quiere que se sepa. Algo de lo que se avergüenza – El tono de Edward fue mordaz. - ¿No es así, Bella? - Su ceja alzada le daba un aire más arrogante a su entonación. Gesto que no hizo más que acabar por hacerla estallar.
- ¡Por qué no te callas! - Le gritó Bella. - Ni sueñes que voy a dejarte entrar en mi mente. - Lo miró fijo a los ojos, achicándolos con rabia. - Te quedaras con las ganas… - Ahora fue su turno para alzar una ceja con prepotencia.
- No me hace falta leerte el pensamiento para saber lo que ocultas. - Le soltó con una seguridad aplastante. Bella alzó ambas cejas con burla, meneando la cabeza negando. - ¿Ah no? - Bella volvió a negar con los labios apretados de la rabia. - Pues entonces, deja entrar a Alice para que vea tu futuro.
Se hizo el silencio. Todos aguantaban la respiración mirando hacía Bella. La cual seguía concentrándose en respirar y no morir ahogada en su propio veneno.
- Quiero irme a casa. - Soltó de pronto. - ¡Ahora! No soy una prisionera, así que me voy. - Sentenció dejando a todos boquiabiertos. Edward alzó las cejas sorprendido por la salida de tono.
- Bella… tranquila – Rose se acercó a ella, despacio – Si no quieres dejarlos entrar, es tu decisión y nadie puede obligarte a nada – Miró a sus hermanos sería, con un toque de advertencia – Es tu privacidad. Si es verdad que sería mejor que pudieran mantener contacto contigo igual que con el resto, pero repito… si no quieres, no tiene porque hacerlo. - Las pulsaciones de Bella se relajaron audiblemente.
- Gracias Rose. - Soltó el aire de golpe. La vampira le sonrió tierna.
- También te voy a decir… Si ese futuro que nos has descrito, el cual era tu plan antes de todo esto – alzó las manos señalando a todo el grupo. - Ha cambiado y quieres otra cosa… - la miró con intención – deberías exponerlo. Y el adecuado para que mantuvieses esa charla, es Carlisle. - Le alzó una ceja. Mientras Bella fruncía el ceño y volvía a sentirse agobiada y ahogada.
¿Tan evidente era?
- ¿Con Carlisle? - Soltó casi en un gruñido - ¿Con él para qué? - Se hizo la inocente; o por lo menos, lo intentó.
- Para transformarte. - Soltó Rose sin pudor, dejando a Bella más conmocionada aún.
- Mis planes, repito, siguen siendo los mismos que cuando llegué. No han cambiado. - Su rostro mostraba demasiada arrogancia, demasiado esfuerzo en convencerse a si misma.
Jake y Edward la miraban fijamente. Ellos eran los que más la conocían y sabían que algo ocultaba; que no estaba siendo totalmente sincera.
- Tu padre está al tanto de ciertas cosas – Soltó Jacob en una intentona de ablandar a Bella. - El consejo, junto con Carlisle le explicaron por encima lo que pasaba – Bella comenzó a hiperventilar
– Hace tiempo hubo un problema parecido al que tenemos ahora, y la policía se acercó demasiado. Nosotros salvaguardamos no solo la vida de los humanos, si no también nuestra inexistencia. - Agregó Emmet. - Y bueno… tu padre vio ciertas cosas que requerían una explicación. Sobre todo porque siempre ha sido amigo de ambas familias.
- No sabe exactamente lo que somos. Bueno… en nuestro caso – Jake soltó una risita – si que se lo supone. - Su risa traviesa adornó su cara, junto con la del resto de los lobos.
- Pero en nuestro caso – intervino Edward - No. Sabe que no somos humanos normales, pero ni se imagina que seamos vampiros. - Sonrió simpático – Lo pensó un par de veces, pero lo vio tan absurdo e infantil que omitió ese pensamiento de raíz.
- Mi padre… Está… - Bella pestañeó seguido varias veces, sin saber cómo acabar la frase.
- Nos ayuda cuando algún nómada da mucho la nota. O hay alguna baja humana, - Jasper puso cuidado en esa frase - para que las miradas de la policía no se acerquen a nosotros.
- Ahora sabe qué pasa algo y que estas con nosotros para poder cuidarte mejor. Por eso no puso ni el más mínimo problema de que pasaras todas las vacaciones aquí, en la reserva. - Alice volvió a acercarse a Bella, con cuidado. - Y tranquila, de tu don, no sabe absolutamente nada. - La calmó.
Se hizo el silencio durante unos minutos; todos sabían que Bella necesitaba unos instantes para procesar toda la información.
Cuando la sintieron más calmada, Alice volvió a contraatacar.
- No quiero presionarte, pero… - Alice se mordió el labio con cara de niña traviesa – Desearía saber qué planeas. Sé que estás concentrada en algo; lo veo por la arruguita que te sale entre las cejas – Le tocó suavemente en la frente, haciendo a Bella sonreír. - Me mata no poder verte. Eres como pozo oscuro, negro.
- Pues estoy aquí, Alice. - Le atrapó la mano y se la puso en el pecho. - ¿Escuchas mi corazón? Aquí estoy. No me iré hasta que sea el momento – Apretó su mano bajó la de ella, mientras se miraban de forma intensa.
- Lo que yo quiero, es que no tengas que irte… nunca – Le susurró Alice con pesar.
- Dame tiempo, Alice. Poco a poco, mi escudo se está abriendo a vosotros. - Le susurró – Pero no me agobies, por favor – Imploró ante el asentimiento de la vampira.
Alice, aunque presionaba a Bella, realmente la quería, mucho. Y desde el primer momento que había conocido a la chica, ya había fantaseado con la idea de que se convirtiera en uno de los suyos. Idea que se vio potenciada cuando había surgido tan tremenda atracción y posterior enamoramiento entre Bella y Edward.
Bella sería una hermana perfecta. El complemento que le faltaba a la familia Cullen.
Y algo le decía que la negativa de Bella a dejar ver su futuro, sus sentimientos y sus pensamientos, no era otra cosa más que no quería delatarse ante los sentimientos que escondía, o al menos lo intentaba, por su hermano. Los cuales eran tan fuertes como los de él por ella.
El que se enfadara tanto al presionarla para que bajase su escudo, le hacía maquinar sobre la posibilidad de que los planes de Bella, también habían cambiado respecto a su futuro.
- La cena ya está lista – Anunciaron Seth y Quill, que estaban encargados de la barbacoa.
Entre todos se lanzaron miradas de entendimiento: Fin de la conversación.
No era bueno agobiar a Bella; todos lo sabían.
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Mientras cenaban y una vez olvidado el pequeño enfado, le detallaron a Bella como Charlie se había visto envuelto y con la facilidad que su padre había aceptado el asunto.
Mientras protegieran el pueblo y ellos no sufrieran ningún daño, todo estaba bien.
Bella se reía a carcajadas con las anécdotas que le contaban de su padre, una vez casi descubierto su secreto.
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Durante la cena y la posterior sobremesa, las miradas entre Edward y Bella no cesaron. Intentaban ser discretos, por supuesto, pero no siempre lo conseguían; ya que alguna vez sus miradas se encontraban haciendo a Bella bajar las pestañas.
Edward, no apartaba la vista de la chica estaba hechizado por ella; sus movimientos, sus gestos, su sonrisa, la forma de pillarla mirándolo y contemplar su posterior sonrojo, gesto que lo descolocaba, ya que parecían los típicos gestos de una chica hacía el chico que le gusta.
Pero él sabía, o creía saber, que ella simplemente se sentía atraída por él por su condición de vampiro; no porque tuviese cualquier otro sentimiento por él; bueno, repulsa y arrepentimiento por haberse acostado con él.
A quien tampoco le quitaba la vista de encima era a Jacob. Quería comprobar que lo que sus hermanos le habían dicho, mentalmente, sobre que él y Bella no estaban juntos era cierto.
Jake también la miraba mucho, un poco demasiado para sentir una simple amistad por ella, pero no la observaba embelesado como lo haría un enamorado. La miraba con ojos tiernos, afectivos, pudiese haber cierto grado de amor en ellos, pero nada que pudiese dar a entender que entre ambos existiera algo más allá de una amistad; una fuerte y sincera.
"Edward… No hay nada entre Bella y yo. Lo de su embarazo fue una falsa alarma, un virus estomacal. Después de eso, y tras muchos días enfadada… conseguimos hablar y aclararlo todo. A raíz de eso y de estar ella entre nosotros luchando, hemos creado un vínculo de una fortísima amistad. Nada más. No te hagas pajas mentales. Por cierto… me alegra mucho que hayas vuelto."
El pensamiento de Jacob, entró alto y claro en la mente de Edward; el cual después de poner cara de fastidio, asintió discretamente en dirección al lobo.
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¿Por qué estará Bella tan reacia a dejar entrar en su mente al trío de vampiros?
No quiere que vean su futuro, capten sus sentimientos y lean sus pensamientos.
¿Qué creeís que oculta?
ESPERO VUESTRAS RESPUESTASSSSS!
