¡HOLAAAA YA ESTOY AQUI!
ESta vez, no habéis esperado mucho, eh?
Capi completito!
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CAPÍTULO 28
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Después de las risas, para aligerar el encontronazo con Bella, el tema se puso más serio. Tocaba sacar conclusiones sobre el ataque que habían sufrido esa tarde.
Bella se estremecía escuchándolos; Jake que junto a Edward no le quitaba los ojos de encima, se acercó a ella y se sentó a su lado para darle calor.
Ella lo miró con ojos cariñosos y agradecidos.
- ¿Sabes? Para cosas como estas, me gustas más como perro – Le susurró aguantando la risa.
- Me ofende usted, señorita Swan – Jake alzó la cabeza haciéndose el ofendido. Pero él también hacía esfuerzos por no estallar en carcajadas. - ¿Te sientes incómoda por estar así, abrazados? - Le preguntó ahora ya con porte serio. Bella se mordió el labio, negando con timidez. - ¿O te incomoda ahora que Edward está aquí? - Le susurró; pero el nombrado lo escuchó perfectamente, poniendo más atención a su conversación.
- ¡Shuu Jake! - Bella se puso nerviosa al instante. Ya se había percatado de la extrema agudeza en los sentidos de los Cullen. - Nos oirá… Y no quiero… ¡Uf! - Resopló. Jake se la quedó mirando con una sonrisita de suficiencia – No empieces Jake… - Rodó los ojos - ¿Ves por qué me gustas más de perro? Así no hablas – Volvió a rodar los ojos, mientras le daba un codazo a modo de broma.
- Él puede leerme los pensamientos aún estando en mi forma lobuna – Le explicó gesticulando con sus cejas. Bella abrió los ojos sorprendida.
Jacob le dio unos minutos de asimilación.
- ¿Vas a decirme por qué tantos peros a dejar a Alice entrar en tu escudo? - Le preguntó en un susurro. Bella se mordió el labio y bajó la cabeza.
Aunque hablaban entre susurros y el resto del grupo estaba entretenido comentando el ataque de esa tarde, todos tenían un ojo puesto en ellos; más bien, en la respuesta de Bella.
No digamos de Edward, que aunque miraba hacía el grupo e intervenía de tanto en cuando, sus sentidos estaban orientados por completo hacía Jake y Bella.
- Estoy cansada Jake – Como solía hacer, Bella se salió por la tangente. Jacob lo entendió y no hurgó más en la herida.
- Descansa… Hoy a sido un día agotador. Ven, acurrúcate, estás helada. - Jake abrió sus brazos y Bella se enroscó entre ellos como un cachorrito.
Se sentía segura, cómoda, protegida. Y aunque sabía que por parte de Jake aún había algún sentimiento romántico, todo estaba aclarado y no había malos entendidos.
Tal como le dijo el día que hablaron, sus sentimientos eran cosa de él y no dejaría que volviesen a interponerse en su amistad. Además entendía que Bella no estaba enamorada de él; simplemente era una atracción ejercida por su condición de lobo, de la cual, Bella se había echo prácticamente inmune.
Había ejercitado mucho con su escudo para estar protegida del efecto de atracción que los "genes" de Jake ejercía sobre ella.
Además, después del "susto" del embarazo, esa atracción habían menguado en Bella.
Lo que ella no había contado era que aparte de eso, desde que más o menos, se había reconocido a sí misma que sentía algo por Edward, cualquier sentimiento romántico o sexual por Jacob había desaparecido por completo.
Pero Jacob tenía razón: el estar en esa cercanía con él, estando Edward ahí, la hizo sentirse ligeramente incómoda; y más, cuando sabía que el susodicho, estaba atento a cada movimiento que hacía ella.
Pero Edward mostraba una indiferencia, a pesar de las miradas que Bella le cazaba, que resultaba tortuosa. Dolorosa hasta lo más profundo de su alma. Por lo que esa incomodidad por estar acurrucada entre los brazos de Jake, se fueron como viento fresco.
Ya que a él le daba igual, a ella muchísimo menos. Estaba con su amigo. Con el que se quedó a pesar de las adversidades; el que peleó porque ella admitiera el mundo que la rodeaba, que sacará a la luz su don y el que hubiese estado de haber salido ella realmente embarazada.
Edward se fue a la primera de cambio.
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Bella se quedó profundamente dormida entre los brazos de su amigo, el cual estaba más que encantado de tener a su amiga entre los brazos, sabiéndola protegida.
"Daría mi vida por ti, dulce Bella. ¿Qué es lo que te pasa nena? ¿Qué nos ocultas? Se que la vuelta de Edward te ha afectado; mucho más de lo que admites, pero… ¡Ay Bella, que necia eres!"
Pensaba Jacob distraídamente, mientras el vampiro nombrado agudizaba su don para no perderse una sola palabra de los pensamientos del chico.
¿A si qué le ha afectado mi vuelta a Bella? Pensó Edward. ¿Pero en qué sentido le ha afectado
Esa pregunta rondaba y martirizaba a Edward. Hasta un ciego podría haberse dado cuenta de que su regreso la había afectado, pero lo que él no sabía era el motivo. El por qué.
No quería pensar que fuese porque la aversión que sentía hacía él, fuese mayor a la que suponía y se hubiese convertido en una completa repugnancia.
No, eso no puede ser. Observando como se relaciona con mis hermanos… ¿Por qué estás afectada por mi vuelta Bella? ¡Dios… Me vuelves loco!
Otra que no apartaba la vista de Bella, era Alice. La miraba con intensidad, intentando captar la más mínima fisura en su escudo y poder ver algo.
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Hacía días, en uno de los escasos entrenamientos que habían echo ella y Bella, habían conseguido, o más bien, Bella había bajado un poco demasiado la guardia y una brevísima visión le había entrado a Alice. Una muy similar a otra visión que tuvo antes de complicarse todo; cuando Bella estaba tranquila y abierta con ellos:
Bella convertida en vampira.
Alice podía haber jurado que Bella era consciente de que había visto algo sobre ella. Y el "despiste" que tuvo en la última batalla, fue debido a algo relacionado. Algo que había pasado, se había dicho o hecho durante la batalla, la había distraído lo suficiente como para dejarse atrapar así por aquel vampiro.
¿Qué escondes Bella? Si me dejaras entrar… podría ayudarte, mi niña. Confía en mí.
Suplicaba Alice para sí misma; cuidándose de ser escuchada por su hermano.
La visión, la única que Alice había tenido con Bella fue demasiado rápida, pero estaba casi segura de que no era algo que pasara por accidente o algo que estuviese por decidir; si no que Bella tenía esa idea metida en la cabeza. Era una decisión tomada. Porque aunque las dos imágenes que vio de Bella como una de los suyos, duraron dos segundos, fueron fuertes y extremadamente claras.
"¡Eso es lo que esconde! ¡Por supuesto!"
Edward, pendiente de la meditación de su hermana, alzó la cabeza y la miró directamente a la cara una vez escuchó mentalmente su pensamiento. Alice comenzó a recitar pasajes de la biblia católica en latín.
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Una de las noches, Edward y Alice se fueron de caza juntos. Prometieron no alejarse demasiado, pero todo el grupo sabía que necesitaban unos instantes a solas.
- ¿No volverás a irte, verdad? - Alice fue directa.
- No, Alice. No voy a volver a marcharme. Se que fue una señal de debilidad, pero tenía que alejarme. - Suspiró – No quería que hubiese sido tanto tiempo, pero… lo necesitaba. - Se sinceró.
- Lo entiendo. Pero… - Alice agachó la mirada.
- ¿Pero...? - Increpó Edward. - ¿Qué es lo que pasa Alice? ¿Qué has visto que te tiene tan preocupada? Sobretodo porque no le quitas los ojos de encima a Bella. - La miró con suspicacia.
- Bueno, ya somos dos. - Le guió un ojo. - Sabes que sé… - le alzó las cejas – que estás loco por ella. Estás perdida e irrevocablemente enamorado de ella. - Edward miró al infinito, a la nada. - Y no lo digo porque hace tiempo que lo he visto. Si no porque te conozco perfectamente.
- Si… - Suspiró profundo – No te lo voy a negar. Estoy cansado de negarlo, o intentar ocultarlo… Pero eso da igual, ella… no... - Sus hombro se encogieron, su propia frase lo sumió en una infinita tristeza.
- Me encantaría poder decirte que ella también lo está de ti – Alice miraba a su hermano con toda la comprensión y ternura que sus ojos podían enviarle. - Pero no puedo. Lo que si sé y puedo asegurarte, es que siente algo por ti. De eso estoy segura… - Sonrió traviesa – Bueno, yo y todos. Porque ella, es tan obvia como lo eres tu, ¡jaja! - Rió. Edward la miró con el ceño fruncido. - Lo que no puedo decir es a qué nivel siente algo. La atracción sexual entre vosotros es como una torreta de alto voltaje. Las pocas veces que os miráis a los ojos directamente, os habláis, o os rozáis ligeramente… ¡Saltan chispas! - Gesticuló con sus manos.
- Alice… sé que le encantó el polvo que le eché – Rodó los ojos visiblemente molesto.
De pronto se escuchó un ruido sordo y un lamentó salir de los labios de Edward.
Alice le había atizado un impresionante capón.
- ¡Auch! ¿Por qué has hecho eso? - Le preguntó mientras se frotaba la zona trasera de su cabeza.
- Porque eres un bruto. - Le soltó molesta. - No me refiero a que le gustase. Claro que le gustaría – Rodó los ojos y bufó – Si no, la atracción sexual en si. El anhelo de tocaros, de sentir la piel del otro…
- Vale… creo que me hago una idea – Edward prefirió cortar a su hermana, ya que se comenzaba a sentir acalorado.
- Pero estoy prácticamente segura de que hay más. Que ella siente más por tí.
- Eres una romántica empedernida, Alice. Creo que confundes tus anhelos con la cruda realidad. A Bella le gustó nuestro encuentro, y soy más que consciente de que la atraigo, mucho, no soy ciego – Alzó las cejas, ante una mueca molesta de Alice. - Pero sé que ella está tremendamente arrepentida de haberse acostado conmigo. No sé si por ser yo, por haberla engañado, por sentirse como un juguete, por tener sexo con un vampiro… un una mezcla de todo. Pero bajo esa atracción sexual, hay repulsión. - Edward agachó la cabeza abatido con sus propias palabras.
- Edward… - Susurró con pesadumbre mientras le acariciaba el pelo con ternura – No sé… Ella… Bella ya no habla conmigo como antes. Entre que soy tu hermana favorita – Ambos se miraron y se lanzaron una sonrisa cómplice – y mi don, ya no confía en mí. - Miró fijo a Edward, con advertencia por lo que le iba a decir – Ella solo se confiesa, y no en profundidad, con Jacob. - Edward gruñó y Alice le alzó una ceja para hacerlo callar. - Él es el único que sabe llegar a ella… y eso que siempre están a la gresca. - Sonrió divertida. La cara de Edward no mostraba ninguna diversión. - No tengas celos, Edward… entre ellos no hay nada romántico.
- Lo sé… pero… ver esa complicidad me mata. Ver como él la abraza y ella se acurruca entre sus brazos con esa confianza, con ese cariño… - Gruñó. - Y a mí no se acerca a nada; ni siquiera me mira directo a los ojos. - Su ton ose convirtió en un murmulló triste y melancólico.
Después de un tiempo de reflexión mutua, Edward rompió el silencio.
- Alice… Has podido ver algo en el futuro de Bella – No era una pregunta.
Se hizo el silencio. Un minuto. Dos minutos. Tres minutos…
- No puedo decirte nada. Lo siento. Tampoco he visto mucho; bueno… más bien nada. - Se inclinó de hombros – Solo ha sido una brevísima imagen y no he podido descifrar el significado. - Edward permanecía más que atento a cada palabra y cada gesto de su hermana, la cual medía cada palabra. - Es algo privado – Le alzó las cejas, con intención – Pero he sido muy sincera en la conversación que mantuvimos antes. No puedo… - meneó la cabeza – No sé, decirte nada sobre sus sentimientos reales sobre ti. Esa brevísima visión, no tenía nada que ver contigo. Si te sirve de algo que te lo aclare; pero nada más puedo decirte. - Le sonrió.
- Si fuese importante… - Edward dejó la frase en el aire.
- Por supuesto… Sabes que guardo la privacidad de las visiones, a no ser que tengan alguna relevancia o exista un peligro.
Se encaminaron al campamento que tenían montado en la playa; llevaban bastante tiempo fuera y no querían asustar al resto del grupo.
- Edward… - Alice sujetó a su hermano del brazo, deteniéndolo. - Antes de llegar quería pedirte algo.
- Claro… dime.
- Intenta ser un poco menos… ummm… ¿borde? Con Bella. - Le clavó su dorada mirada atravesándolo.
- Haré lo que pueda. - Contestó seco.
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Desde su regreso, Edward se había unido al campamento que tenían instalado en la playa.; y el trato entre Bella y él había sido bastante cortante. Incluso rozando lo déspota.
Edward estaba resentido con ella, con él mismo… con el mundo, con su naturaleza y consciente e inconscientemente se lo hacía pagar a Bella.
Aunque ella no se quedaba corta tampoco en sus contestaciones, las justas y necesarias ya que evitaban tener que hablarse directamente, siendo seca y cortante con el vampiro.
- No entiendo por qué os matáis entrenando así a Bella… - Murmuró Edward con tono ofensivo en uno de los entrenamientos. - Con que se pusiera detrás de vosotros, o encima de un árbol y se dedicara a disparar sus rayos de luz – Rodó los ojos con petulancia – Bastaría – Su bellísimo rostro era la viva imagen de la petulancia.
- Bella es parte de nuestro grupo. Ella es fuerte y poderosa. - Le respondió Emmet.
- Es un punto activo. Ella es la parte más ofensiva del grupo. - Explicó de forma técnica Jasper.
- Pues lo que he dicho… - Contestó Edward insolente – No deberíamos estar gastando tiempo en practicar con ella – Soltó ofensivo – Deberíamos entrenar nosotros. Somos muchos… Entre todos la defenderemos y que ella se limite a lanzar luces – Su voz no podía ser más hiriente.
- ¡Que gilipollas eres, Edward! - Le soltó Rosalie. - Ella es humana… Se agota cada vez que lanza su "halo" - Recalcó.
Edward siguió soltando bobadas con la única intención de molestar a Bella, la cual estaba encolerizándose por momentos. Su escudo, afectado por sus sentimientos, comenzó a brillar como hacía tiempo no hacía, ya que siempre intentaba tener bajo control los destellos.
Ella y Jacob estaban en un entrenamiento personal, al lado del grupo y estaban escuchando toda la conversación; que por supuesto, era el fin de Edward: Que ella escuchara sus palabras.
- Venga Bella… No te dejes picar. Solo está diciéndolo para molestarte y que saltes – Le susurró Jacob.
- Pues está muy cerca de conseguirlo – Siseó ella aguantando su genio.
- Sois iguales – Murmuró Jacob entre risas.
Por supuesto que Bella se sentía ofendida por las palabras de Edward. Cuando estás loca por alguien, y debes mantenerlo en secreto porque sabes que no eres correspondida, y que encima te han follado solo para conseguirte como premio y ya… Cualquier cosa que salga de la boca de ese "alguien", te ofenden, te torturan y te duelen como ninguna otra.
- Le estáis dando demasiada importancia a su don. Como bien decís, ella es humana y combatimos contra vampiros que quieren arrebatarnos el territorio. Ella debería quedarse en un segundo plano – Continuó despotricando Edward. Pero lo que nadie imaginaba era que él, quería mantener alejada a Bella de la batalla. Temía demasiado que algo le sucediese sin él poder evitarlo.
Bella, cansada de sus tonitos y sus palabras más que ofensivas, se giró y con gran esfuerzo, lanzó un levísimo haz de luz contra Edward.
- ¡Auuu! - Aulló el vampiro ante las risas del resto. - ¿Estás loca? - Le soltó a Bella encarándola y acercándose a ella veloz.
- Eres un puto bocazas – Le soltó altanera. - Eso, fue un "rallito" muy, muy controlado y muy, muy suave. No me provoques o te lanzaré otro más fuerte. - Lo miró fijamente, sin amedrantarse lo más mínimo.
- No serías capaz – Edward la fulminó con la mirada.
De lo que la "parejita" no era consciente, era que mientras se mataban con los ojos, iban acercándose el uno al otro, quedando a menos de un metro el uno del otro.
- Ponme a prueba, Edward. - Su miraba lanzaba chispas – Ya que eres un experto en poner a prueba y superarte a ti mismo. Deja que los demás copiemos tu táctica. - Le soltó como una daga envenenada.
Edward abrió los ojos pasmado. Bella lo había dejado sin palabras; pero algo tenía que contestarle.
- Eres una niñata… - Le soltó jactancioso, haciendo a Bella abrir los ojos ofendida.
- Claro… comparada contigo, todas somos unas niñatas. Es difícil encontrarse con alguien que tiene más de un siglo, pero aparenta menos de 20 años.
- Es un privilegio que tu estás muy lejos de compartir y entender. - Le soltó pretencioso.
- No me extraña que ocultes lo que eres… Porque de una que se sabe, resulta repugnante. - Su voz no era altanera, ni pretenciosa. Era hostil, seria y firme.
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Eso dañó el orgullo más interno de Edward. Le dio en su punto más débil, ya que él pensaba firmemente que el problema de que Bella no quisiera acercarse a él de una forma más a ya de la amistad era que a ella le resultaba repulsivo.
Alzó el brazo para agarrarla, en una especie de arrebato de rabia, suponiendo que su escudo la protegía. Pero las cosas no salieron como supuso, ocurriendo todo en cuestión de menos de un minuto:
Una vez que la sujetó del brazo, apretando con su mano, Bella dejó de brillar automáticamente; un chasquido llegó a los potentes oídos de Edward, acompañados de un grito aterrador de dolor.
Edward soltó su brazo en un movimiento imposible, mientras Bella se dejaba caer al suelo sujetándose el brazo con su mano. Él la atrapó entre sus brazos para que no cayera desplomada.
Durante unos segundos, se hizo el silencio en el lugar, solo escuchándose los lamentos de Bella y los murmullos de Edward intentando calmarla.
- ¡Dios mío Bella! Perdóname. Yo… Yo pensé que tu escudo… ¡Joder! ¡Maldita sea! - Maldecía entre lamentos.
La bajó al suelo con cuidado y le atrapó el brazo. Lo miró con cuidado comprobando con alivio que Bella no tenía el brazo roto, si no, levemente magullado.
- Lo siento… Lo siento muchísimo Bella. Perdóname… Yo… Es que tú… - No sabía qué decir. No quería hablar demasiado, pero quería que ella no creyera que lo había echo a propósito para dañarla.
- ¡Déjame, no me toques! - Le bramó Bella levantándose del suelo – NO vuelvas a tocarme más. ¡Jamás! ¿Me oyes? Ya te lo dije una vez… ¡NO VUELVAS A TOCARME! - Le gritó encolerizada. - Cada vez que me tocas, me haces daño... - Gimoteó con lágrimas en los ojos.
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Bella se alejó corriendo, con lágrimas resvalándole por la cara.
Edward se quedó perplejo y sin opción a movimiento. Sus gritos lo dejaron inmovilizado en su sitio y completamente dolido en su alma.
Alice, que como el resto no quitaba los ojos de la escena, se percató de un detalle. De uno muy importante:
Edward tenía el poder de anular el escudo de Bella.
Pero ahora le quedaba por adivinar lo más importante… ¿Por qué?
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- Voy yo... - Anunció Jake, ante el asentimiento del resto. - Sé dónde encontrarla - Su cara se descompuso en una mueca de suma tristeza.
- Sí. Seguro que estará allí. - Afirmaron Leah y Rose.
Edward frunció el ceño, no comprendiendo dónde iba Bella y porque todos sabían exactamente que iría "ahí".
- Es donde mataron a Lua. - Le explicó Alice. - Ahí... es donde todo comenzó.
Alice le relató a Edward lo que había pasado con la perra, y que fue donde Bella se enfrentó sola a los primeros nómadas.
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Jacob llegó a la tumba donde estaba enterrada la perra, y ahí se encontró a Bella acurrucada y llorando.
No le dijo absolutamente nada. Solo se quedó a su lado, y después de unos minutos, Bella se acurrucó entre sus brazos.
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Se aman... pero no se soportan...
Bueno, eso es lo que quieren hacer creer al resto... jajajaja
Alice adivinó lo que Bella oculta... ¿Estará en lo cierto?
BESOSSSSSS!
