¡YA ESTOY AQUÍ!
Os dejo un capí explicando un poco los nuevos cambios que se producirán
en la vida de nuestro grupo peculiar.
Espero que lo disfrutéis...
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CAPITULO 30
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Los días vacacionales llegaban a su fin y todos se mostraban algo tensos, ya que eso significaba tener a Bella menos protegida al volver a su casa. Inclusive era poner en riesgo la vida de Charlie.
En una escapada, Alice y Edward, el cual ya estaba al tanto de todo lo sucedido en su ausencia, reunieron a Carlisle con Billy y el viejo Quill para hablar sobre el tema.
- Me parece bien lo que habéis pensado – Comentó Billy – Pero… el pedirle a Charlie que deje a Bella irse a vivir a vuestra casa… - Meditó unos segundos. - Le parecería extraño. Preguntaría qué pasa, porque él no dejará irse a su hija a vuestra casa sin más.
- Por eso convocamos esta reunión – Intervino Carlisle, el cual ya estaba sobre aviso por sus hijos – Para llegar a un concilio sobre lo que podríamos decirle a Charlie para que autorizarse a Bella a mudarse temporalmente a nuestra casa. - Explicó.
El Viejo Quil mostró un gesto en desacuerdo.
- ¿Y porqué no que se mude aquí, a la reserva? Seguramente de esta forma Charlie preguntaría menos. - Explicó. A lo que Edward no pudo evitar que un gruñido resonara a través de su pecho, ganándose las miradas del resto.
"Tranquilo Edward… Nos la llevaremos a casa."
Los pensamientos de Alice fueron altos y claros; con una seguridad aplastante.
- No es que aquí no vaya a estar bien… ni mucho menos. Además, mis hijos podrían protegerla desde aquí, pero… - Carlisle quería ser políticamente correcto y no ofender a nadie; ya sabía lo sentidos que eran en la reserva, pero él tenía otros planes para Bella.
- ¿Pero? - Increpó el Viejo Quill. - ¿Qué nos ocultas Carlisle? - Le preguntó con una sonrisita.
Se hizo el silencio. Aunque el Viejo parecía estar de un humor excelente, nadie sabía como continuar la conversación sin implicar nada excesivamente personal.
- Estoy enamorado de Bella. - Sentenció Edward; Alice agachó la cabeza para intentar esconder su sonrisa. Sabía que acabaría actuando así. - Y esta, podría ser la única posibilidad de saber cuales son los sentimientos reales de Bella por mí.
- ¡Vaya! - Exclamaron Billy y el Viejo.
- Ella no es indiferente a mi hijo – Intervino Carlisle – Pero parece ser que algo le impide exponerse.
- No podéis obligarla a convertirse – Advirtió el Viejo, con una mirada de reproche.
- Nadie va a obligarla a nada. Solo suponemos que al vivir bajo el mismo techo que Edward, los sentimientos acabaran saliendo. - Explicó el patriarca Cullen. - En tres meses acaba la preparatoria, y se irá. - Edward apretó los dientes ante la aclaración de Carlisle, la cual ya tenía él más que en cuenta.
Entre él y los Jefes Quilleutes se involucraron en una discusión sobre Bella, sin acabar de llegar a ningún entendimiento.
- Ella será una de los nuestros. - Soltó Alice cesando así la retahíla entre los mayores. - No sé exactamente cuándo, pero si sé que no tendremos que esperar mucho. Era un día de sol, y por la vegetación que pude vislumbrar, creo que principios de verano. - Aclaró, metiéndose en sí misma; una acción muy Alice.
Edward, el cual no sabía nada de la visión de Alice, se quedó completamente pasmado.
- ¿Qué? ¿Qué es lo que acabas de decir? - Le preguntó casi sin aliento.
- Lo que has oído. Era una visión firme. - Alice pestañeó despacio, con pesadumbre; gesto que no pasó desapercibido para nadie. Menos para Edward.
- ¿Alice? - La increpó notando como se agitaba por momentos. - ¿Qué ocurre? ¿Qué más viste que no nos cuentas?
- Bueno… ella, no será mordida por ninguno de nosotros. - Aclaró ganándose un jadeo colectivo.
- ¡Alice! Eso no me lo habías contado. - La acusó Carlisle visiblemente afectado también. - Eso significa que la muerde uno de nuestra especie. Que su vida… llegará a correr peligro.
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Alice prefirió callarse el resto de la visión; la parte en que veía a Edward y a Bella juntos. Ya que la visión se veía influida por la parte que no había podido ver; la que estaba codificada. Además, eso era algo personal de Bella, y antes quería hablarlo con ella.
Sabía que si se lo revelaba a Edward, el futuro podría cambiar, ya que su actitud cambiara respecto a Bella, y todo tenía que seguir de manera natural.
Esa parte sentenció la decisión: Bella se iría a la Casa Cullen. Ya no solo por Edward, que también había influido en la decisión, si no y sobre todo, por la visión de Alice.
Había que protegerla a cualquier precio.
Se reunirían con Charlie al día siguiente para comentarle esa decisión y explicarle el por qué de ella.
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- Tranquilos. El tema de las aclaraciones dejármelo a mí. - Billy conocía bien a su amigo, y sabía cómo tantearlo. - Creo que ha llegado el momento de contarle algo más… Así no habrá problemas.
De Bella, os encargáis vosotros, ¿verdad? - Preguntó Billy mirando hacia Alice y Edward, los cuales asintieron.
Se decidió en consenso lo que se le diría y todos se quedaron más tranquilos.
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Todos menos Edward, por supuesto. Que una vez habiéndose alejado de la Push, comenzó a increpar a su hermana.
- Alice… - Su tono era la súplica personificada. - Por favor…
- NO.
La vampira paró y encaró a su hermano.
- Son visiones privadas de Bella. - Contestó rotunda - Antes de nada, debemos tenerla protegida, para intentar evitar ese ataque. - Suspiró ante la mirada de cervatillo de su hermano – Te diré que ella si quiere ser convertida. Sus planes han cambiado y se ve a si misma siendo una de los nuestros, pero con ciertas condiciones, muy lógicas por cierto – sonrió.
- Pero… ¿Y sobre mí? ¿Sobre nosotros? - Preguntó agitado. - No me importa las condiciones que quiera. Le bajaría la luna, si es lo que necesita. - Retahiló hablando sumamente rápido. - Pero… Me desespera, Alice. No sé como acercarme a ella sin acabar discutiendo. - Suspiró, agarrándose el pelo con ambas manos.
- No voy a decirte nada. No voy a inmiscuirme – Su tono era rotundo. - Jake está fuera de su corazón, te aclaro – lo miró alzándole una ceja – Pero ella sigue ligada a ti, más de lo que quiere admitir. - A Edward se le iluminó el rostro. - No te adelantes a los acontecimientos, Edward. Solo te diré que para tu carácter impaciente e inestable… será todo un reto – Su risa resonó en el silencio del bosque. - ¿La quieres? - Le preguntó ahora seria.
- ¿En serio me estás preguntando eso? - La miró ofendido; ella asintió. - Más que a mi vida; la cual daría gustoso solo con saber que ella estará bien. Que seguirá viviendo feliz. Pero… no sé que me pasa cuando estoy con ella; es la única persona que he conocido que sabe sacarme de mis casillas con tanta rapidez y eficacia. - Alice sonrió divertida. - No sé cómo acercarme a ella… - Suspiró con derrota.
-Vale, con eso me basta – Inhaló aire, y abrazó a su hermano. - Lo consigue porque estas locamente enamorado de ella. - Inclinó los hombros. - Ten paciencia. Ella está muy confundida respecto a ti, sigue muy dolida por lo que pasó y sobre todo, por qué pasó. Pero tu debes actuar con normalidad… - Se tocó la mandíbula con su dedo índice – Bueno, con la normalidad de ahora no, porque eres bastante brusco, deberías ir cambiando tu actitud, siendo más amable. Igual a cuando os conocisteis. Ese es el Edward que Bella adora, y al que no espera volver a ver. Eso la pillara con la guardia baja.
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La conversación se dio por concluida. Alice no quería desmotivar a su hermano, pero tampoco quería darle falsas esperanzas.
Le dio algún consejo para ayudarlo, e igual haría con Bella. Pero no se inmiscuiría más.
La visión que tuvo de ellos juntos era clara, pero sería un duro camino hasta que ese momento llegase, ya que no se correspondía en tiempo la conversión de la chica y que ellos fuesen pareja, ya que esa visión estaba muy condicionada al suceso que no pudo ver.
Pero ahora sabiendo que Bella estaría bajo su techo, estaba más tranquila, y a la espera de que le entrara otra visión sobre ella que esclareciese algo más todo eso que "estaba por pasar".
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Al día siguiente se retomaban las clases. Ahora era el último tirón para acabar el último curso de instituto.
Esa noche, Alice fue la que pasó la noche con Bella.
Desde sus vacaciones conjuntas en la Push y al observar Bella que el comportamiento de Alice no se había afectado respecto a ella con el regreso de Edward, parecía que ambas chicas retomaban poco a poco su antigua amistad.
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- Alice… ¿Puedo preguntarte algo? - Bella miró al suelo, no pudiendo aguantarle la mirada a Alice.
- Estaba esperando a que te animaras a preguntar. - Soltó sonriente la vampira. - Aunque no me has echo esperar demasiado – Sonrió, inclinando la cabeza para poder hacer contacto visual con Bella.
- Tenemos que hablar, largo y tendido. Sabes que yo sé – La miró alzándole ambas cejas. Bella asintió – Bien.
- ¿Qué viste? Cuando Edward anuló mi escudo en el entrenamiento del bosque. - Bella alzó la cara, mirando fijamente a la vampira.
- Voy a ser clara… las dos lo seremos – Bella asintió. - Quieres ser una de los nuestros – Bella tragó saliva sonoramente – Pero no quieres quedarte atada a Forks, tampoco desligarte… pero quieres salir, vivir independiente, estudiar, formarte, ver mundo… Y me parece perfecto. ¿Cuáles son las pegas? - Bella la sonrió de forma cómplice.
- He escuchado atentamente todo lo que me contasteis de vuestra naturaleza… - Alice la instó a seguir con un movimiento de la cabeza. - Todos narráis lo mucho que cuesta evitar la tentación de la sangre una vez despertado en la nueva vida – Suspiró – Y que necesitáis de mucho apoyo y ayuda. - Alice asintió - ¿De cuánto tiempo estamos hablando? Como bien has dicho, yo no quiero quedarme encerrada en Forks.
- Lo del tiempo, depende de cada uno. Además, ten en cuenta que tienes tu escudo y estoy segura de que él te ayudará muchísimo, y más teniendo en cuenta de que se potenciará una vez tengas la fuerza de una vampira. Pero no quiero que te agobies por eso. - Atrapó sus manos entre las de ella, transmitiéndole su apoyo y su amor – En cuanto estés preparada para convivir con humanos, yo misma me mudaré contigo para ayudarte y que vayas a la universidad.
- ¿En serio harías eso? - Preguntó Bella esperanzada.
- Por supuesto. Pero te recuerdo un detalle de la naturaleza vampírica… Somos eternos. No tienes porque tener prisa en hacer nada. - La miró con intención. - Lo que te va a sobrar es tiempo – Sonrió divertida. - Yo he estudiado carreras que no me llamaban la atención ni lo más mínimo. - Suspiró, rodando los ojos – Pero en algo hay que matar el tiempo – Se inclinó de hombros, restándole importancia.
El silencio se hizo protagonista durante un lapso de tiempo. Bella necesitaba meditar, y la compañía de Alice le era sumamente agradable, incluso le transmitía paz.
- ¿No hay nada más que quieras saber?O… ¿Preguntar? - Alice la miró con la picardía en los ojos. Bella se mordió el labio.
- Edward… - Bella envolvió su nombre con sensualidad y unos sentimientos que salían a borbotones; y eso que intentó que sonora con pesadez.
- Si… Edward. Sé que sientes algo por él. No me lo niegues. Y no necesité visiones para saberlo – Rodó los ojos – Eres tremendamente obvia – Rió con su voz de campanillas.
- ¿Qué? ¿Cómo que obvia? - El pulso de Bella subió de forma alarmante.
- Tranquila… sois tan necios… y tan ciegos - Inclinó los hombros y rodó los ojos; todo de una vez. - Resultáis de lo más entretenidos. Pero todo tiene arreglo.
- Alice… - la llamó con advertencia. - Él me sedujo con mentiras y trucos.
- También Jacob – Contestó rápida. Bella jadeó. No esperaba esa respuesta.
- Bueno… Nosotros… Hablamos. Jake se disculpó, él estaba descontrolado… Y nos queremos mucho y... nos respetamos… Él es mi mejor amigo… - Bella tartamudeaba, sofocada intentando encontrar léxico para justificarse.
- Excusas, Bella. - La cortó Alice. - Con él fue fácil porque es eso, tu amigo. No hay sentimiento romántico.
- Alice… no es lo mismo – Bella respiraba como un tren.
- Claro que no es lo mismo… A Edward lo quieres. - Soltó tranquila como el que dice "voy a comprar el pan". - Tu corazón lo quiere. Pero repito, sois tan, tan necios... - Meneó la cabeza con fastidio – Pero debes darte cuenta tu sola. Debéis ir acercando posturas, y poco a poco, él también se disculpará por lo que pasó. En el fondo está deseando hacerlo… Pero tenéis tanta atracción – Alice abrió los ojos, asombrada de la amplitud de sus palabras – que resulta… intimidante y mágico al mismo tiempo para ambos. Necesitáis daros tiempo y volver a acercaros. Conoceros realmente. - Bella asintió tímidamente. - Edward siente mucho lo que sucedió… y él… - Suspiró – Lo pasó realmente mal cuando creyó que estabas embarazada. Jamás se había ido solo, dejando a la familia así.
- ¿Ah no?
- No. Jamás. - Esa respuesta dejó a Bella trastocada.
Se había echo tarde con tanta charla, así que dieron la sesión por finalizada y Alice se acurrucó junto a Bella en la cama. La chica ya se había acostumbrado a no dormir sola, y sentir a alguno de ellos junto a ella para dormir, la tranquilizaban y le favorecían el sueño.
- Por cierto – Le susurró Alice. - Edward estaría más que encantado de acompañarte a donde quieras – En su voz se notaba un claro tono de picardía. Bella no contestó, solo se limitó a sonreír.
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- ¡Arriba Bella! Hoy hay que ponerse guapas – Le dijo tirando de ella desde la cama. Bella le alzó una ceja interrogante, frotándose los ojos – Es el primer día de clases, hay que prepararse. - Se inclinó de hombros en un gesto divertido.
- ¡Alice! ¡Por Dios Santo! ¡Son las 6:30…! – Bella se tapó con la almohada. Pero Alice la agarró y de un movimiento, Bella estaba de pie al lado de su cama. - ¡Uff Alice! Todas estas me las pagaras – La retó.
- Estoy deseándolo – Le sonrió divertida – Pero mientras tanto, ganó yo – Alzó la barbilla, triunfal.
Alice sabía perfectamente porqué hacía eso. Había tenido una visión un rato antes, y sabía que Bella necesitaría ir más arreglada de lo habitual para sentirse más segura ante el reto que se le presentaría esa mañana.
- ¿En serio es necesario tanta preparación para ir a clase? - Se quejó Bella, después de que Alice le aplicará potingues en la cara.
- Créeme que sí. ¿Confías en mí? - Bella la miró a los ojos y asintió. - Debes dejar de lado la hostilidad. Saca tu lado femenino. Todos esperan volver a ver a una Bella un tanto esquiva en el instituto…
- ¿Todos? - Bella le alzó una ceja, retándola.
- ¡Vale! Edward… - inclinó la cabeza y abrió los ojos. Bella asintió a su corrección lingüística. - Esperará tu hostilidad en clase. Pero no será así. No te pido que te tires a sus brazos… Solo prueba un cambio de actitud. ¿Vale? - Bella bajó la mirada, pero asintió. - Intenta olvidar lo que pasó entre vosotros; ahora las cosas han cambiado. Tú eres más fuerte, más segura y estás completamente dentro del grupo. Utiliza eso en tu beneficio. No te hagas la damisela en apuros.
- Me gusta tu idea. - contestó después de meditarlo. - Sí. Yo no soy ninguna damisela – Sentenció tajante.
La visión que Alice había tenido esa madrugada, volvió a repetirse pero más fuerte y clara. La decisión de Bella estaba tomada y era firme en su cambio de actitud.
- Ahora sabes todo sobre nosotros. Eres una VIP – Ambas chicas sonrieron – Y por eso, debes comenzar a ir a clase un poco más arreglada. Y sacar tu lado coqueto y juguetón. Nadie se esperara eso. - Alice se mordió el labio – El resultado será fantástico y… muy divertido – Le guiñó un ojo mostrándole complicidad.
- Así que...¿Coqueta? - Bella le dio un aleteo de pestañas ante los aplausos de Alice. my
El resultado fue más de lo esperado, Bella parecía una modelo y haciendo casi nada:
Un vaquero entallado azul oscuro; una camiseta marrón claro de punto con manga larga y escote tipo barco (ovalado); una chaqueta de punto gordo (de ochos) beige, con cuello largo desestructurado; una pasmina en tonos tierra con flecos y unas botas de agua en tonos marrones.
El pelo cayendo en ondas, suelto. Un toque de color en las mejillas, una finísima raya negra en la línea inferior del ojo y una pasada de máscara de pestañas.
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- Estás divina – Le aduló Alice. - Estate atenta hoy, porque escucharas varios corazones romperse – Le guiñó un ojo cómplice.
- Me das miedo cuando te pones así. Pero… ¡Me encanta! - Ambas acabaron dando saltitos en la habitación.
Cuando Bella estaba acabando de desayunar Jasper apareció para recoger a sus dos chicas, con el Volvo de Edward.
- Vaya… ¿No había otro coche? - Murmuró Bella entre ofendida y encantada por la sorpresa del coche.
- ¿Hay algún problema? - Le preguntó socarrón Jasper, mirándola con una traviesa sonrisa en sus labios entrando en la cocina. Bella negó meneando enérgicamente la cabeza.
Como buen caballero les sujetó las puertas para que las damiselas entraran al coche, ganándose una encantadora sonrisa por parte de Bella.
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Cuando llegaron al aparcamiento del instituto, Bella se quedó pasmada:
Edward ya estaba allí, había ido con Rose y Emmet, y estaba hablando con… Jake. No se veía la misma relación entre ellos, era más que evidente, pero… Dentro del grupo que tenían formado al lado de los coches entre todos, ellos dos, se estaban hablando directamente con bastante normalidad. Incluso se podía vislumbrar alguna sonrisa.
- ¡Oh…! - La exclamación escapó de entre los labios de Bella, que estaba felizmente asombrada.
- Ellos han estado estos días hablando, en privado. - Explicó Jasper – Se han disculpado mutuamente y aclarado las cosas entre ellos.
- Así que… ¿el "duo" a vuelto? - Sonrió Bella entre pícara y feliz. - Me alegro muchísimo… - Pero la escena que sus ojos captaron la hicieron callar de golpe.
Las chicas pasaban al lado de los chicos mirándolos con adoración celestial en los ojos; unas simplemente miraban de forma tímida, otras sonreían y las más atrevidas y que conocían (no quería saber de qué) los saludaban.
No solo ella había notado que "el duo" había regresado.
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- Hola chicos… Me alegro de que estés de vuelta Edward. - Le decía una rubia babosa de último curso, compañera de Bella en un par de clases, con tono zalamero.
- Estando los dos… es mucho más interesante – Una morena les alzó las cejas, insinuante.
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Los chicos, aunque Bella no les veía bien las caras, podía distinguir como les sonreían; con "esas" sonrisas tan suyas de cazadores.
Bella notó como su cuerpo se transformaba en un volcán a punto de erupcionar.
- ¿Bella? - La llamó Alice. - No puedes lanzar tu escudo contra humanos… Solo te lo recuerdo – Alice y Jasper tuvieron que aguantar las carcajadas.
- ¿En serio no puedo? - Preguntó con tono cargado de rabia.
- No, Bella… no. - Contestó Jasper. - ¿Sigues alegrándote de que sean de nuevo amigos? - La picó.
- ¿Ni aunque sean unas golfas descaradas? - Soltó sin medir sus palabras. - Y sí. Sigo estando muy feliz por su reconciliación. - Bella no solo estaba enfadadísima; estaba algo mucho peor… Celosa. Aunque eso no empañaba el que se alegrara sinceramente de su retomada amistad.
- Pero si puedes ir y joderles la tontería – La animó Alice. Jasper asintió, tapándose una risita con la mano. - Llévalos al límite Bella.
- Por eso la sesión de chapa y pintura, ¿eh? - Bella le lanzó una mirada cómplice a la vampira.
- Empieza la diversión Bella – Alice le transmitió confianza con su voz y su mirada.
Dicho y echo. Nada más apagar el motor del coche Jasper, Bella salió dando un fuerte portazo, el cual hizo girar la cabeza a Edward.
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Bueno... va a haber cambios. Muchos.
Ahora llegan unos capis divertidos. No penséis que esto se acaba aún...
Bella despertará de su letargo de eternamente ofendida damisela, para tomar las cosas como una chica moderna, inteligente y aprenderá a usar su don en su beneficio.
A parte, de comenzar a explotar su evidente atractivo y la ventaja de saber que les gusta; sobre todo a Edward.
Ya que Jake, aunque sigue manteniendo por ella fuertes sentimientos, ha comprendido que Bella no es para él.
EL PRÓXIMO CAPI, MUY, MUY, MUY... PRONTITO! BESOTESSSSSSSSSS!
