Yuri lloró cuando por fin tuvo a su pequeña en brazos, la alegría de poder ver a la recién nacida era indescriptible. Acarició suavemente su pequeña cabecita donde se notaban finos cabellos dorados— ¿Está bien? —le preguntó una de las personas con ropa blanca en la habitación, mientras le pedía de vuelta a la bebé para llevarla a hacerle los exámenes correspondientes.

Si, es solo… que es horrible —respondió limpiándose las lágrimas— está muy roja y es demasiado pequeña como un ratón —respondió y la chica río por el comentario. Para Yuri ningún recién nacido era bonito, pero sentía que esta vez había mentido, porque su hija sí que era hermosa, solo que no quería admitir que lloraba de felicidad.

El rubio tuvo que esperar a que suturaran a Yuuri y a que se le pasara la anestesia para recién poder pasar a verlo. En la sala de espera caminaba de un lado a otro, molesto por no poder entrar de inmediato y tener que seguir las reglas, estaba seguro que su esposo lo necesitaba ahí dentro y él no podía pasar.

Papá, debes ser paciente. Como yo —le dijo Yuki mientras lo tomaba de la mano y lo obligaba a sentarse— ¿Quieres que traiga chocolate? —le preguntó mientras apuntaba la máquina dispensadora de bebidas calientes.

Mila observaba con ternura como Yuki parecía ser más maduro que su padre— está bien, traeme uno —respondió para luego ver que el menor estiraba su mano hacia él— ¿Qué? —preguntó sin entender lo que quería.

Necesito monedas —demandó el menor logrando que su rubio padre riera y metiera su mano al bolsillo para extraer lo que su hijo le estaba pidiendo.

Aquí están —respondió entregándole el dinero.

Mila acompañó al menor junto a Lena a la máquina, los ayudó a poner la cantidad justa de monedas y a presionar el botón correcto. Así consiguieron chocolate caliente para todos, Yuki derramó un poco menos de la mitad antes de llegar hasta Yuri y se lo entregó disculpándose por haber ensuciado, el rubio le dijo que ya no importaba y que para la próxima vez tuviese más cuidado. Para cuando el rubio fue a darle un sorbo a su vaso, una enfermera se asomó y llamó a los familiares de Yuuri Katsuki, por lo que el ruso no pudo beber nada de ese líquido dulce.

Yuri se levantó enseguida, pasándole su chocolate a Mila y así poder acercarse a la enfermera quien le informó que solo uno podía pasar primero a ver a Yuuri y luego podrían entrar los demás. El rubio asintió y siguió a la mujer, pidiéndole a su hijo que lo esperara junto a la pelirroja y que fuera paciente.

El japonés al ver entrar a su esposo a la habitación privada donde se encontraba, sonrió contento, después de todo lo único que quería era tener a Yuri cerca de él, se sentía con ganas de llorar y reír al mismo tiempo, era extraño— ¿Cómo estás, amor? —preguntó el rubio con una dulzura impropia de él, pero que sabía le hacía bien a su esposo.

Estoy bien. Duele un poco, pero es normal —respondió mientras recibía el beso que su rubio se había acercado a darle. Al poco tiempo trajeron a la pequeña bebé y se la pasaron a Yuuri para que pudiera amamantarla— Neva sacó tu color de cabello —observó Yuuri, la piel de la menor a pesar de presentar aquel color rojizo normal de los recién nacidos, se podía ver que sería tan pálida como la de Yuri y Yuki. Para el japonés fue una sorpresa que su esposo escogiera aquel nombre para su pequeña hija, después de todo significaba "nieve" al igual que el nombre de su hermano. Estaba feliz por ello.

Si, es…

Wow ¿Los bebés son así de feos siempre? —preguntó Chris, entrando a la habitación con Lena en sus brazos, mientras tras él venía Mila de la mano con Yuki.

¡No es fea, es hermosa! —exclamó Yuri al instante, defendiendo la belleza de su hija a pesar de que un par de horas atrás él mismo decía lo contrario, pero solo él podía hacer ese tipo de observaciones sobre su familia.

Yuki soltó la mano de la pelirroja para acercarse a su padre, pidió permiso para subir a la cama y este accedió al instante, su rubio padre lo ayudó a subir y así pudo ver por fin a su hermana. Había estado tan ansioso de poder conocerla por fin, pudo ver que tenía el cabello amarillo entonces tomó un mechón de su propio cabello y lo observó por un rato, preocupando un poco a sus padres— ¡Tiene el pelo como papá y yo como papi! —dijo contento por aquel detalle. Acarició con delicadeza la mejilla de la niña y vio como esta corría el rostro para intentar comerse su dedo— tiene hambre —comento mientras remarcaba la "r" al ser una letra que le costaba aún pronunciar correctamente.

Yuuri ayudó a su pequeña a encontrar su pezón para que pudiera alimentarse y su esposo rápidamente tomó una mantilla y lo cubrió para que nadie pudiera verlo. No quería exhibir el cuerpo de su pareja, a pesar de que era algo normal y natural él era algo celoso y más si Chris estaba presente.

Lena también quiso subir y Yuri la ayudó, se sentó junto a Yuki pensando que a ella también le gustaría tener algún hermanito en algún momento de su vida, aunque por ahora estaba bien solo con su mamá.

Los días que siguieron fueron bastante caóticos, el cuidar a una recién nacida no era cosa fácil, al menos no para Yuri quien no tenía experiencia alguna en ello, pero confiaba en él mismo y sabía que podría hacerlo sin problemas mientras Yuuri le enseñara. El rubio se volvió un experto en cambiar pañales, en bañar a la pequeña Neva y en hacerla eructar, pero lo que nunca lograba era que se quedara dormida. La menor cada vez que sentía que estaba en los brazos de su rubio padre, se movía para todos lados, inquieta tal y como cuando estaba en el estómago del azabache, entonces Yuki le hablaba y ella se quedaba tranquila escuchando a su hermano mayor.

Yuuri había estado bastante tranquilo, ya le habían quitado los puntos de la cesárea y aunque aún le dolía, ya no se encorvaba tanto al caminar por aquella sensación molesta. Como siempre, Yuki ayudaba bastante en todo, aunque habían días donde este hacía pataletas y lloraba por cosas mínimas para llamar la atención, lo cual era comprensible, después de todo, Neva se estaba llevando la mayor parte de la atención y Yuki aún era un niño pequeño.

Iremos al parque ¿Está bien? —Le ofreció Yuri a su primogénito— solos tú y yo, comeremos helado y jugaremos.

El pequeño de ojos verdes asintió efusivamente para luego ponerse serio— ¿Y papi? ¿Y Neva? —preguntó preocupado por dejarlos solos.

Ellos están descansando —respondió en un tono calmado— ya le avise a Yuuri, así que está bien. Será un momento especial entre los dos —le revolvió el cabello y su hijo sonrió feliz. Yuri sabía que el menor necesitaba aquello, siempre intentaba comportarse y aquello merecía un premio, así que había hablado con su esposo y acordaron que al menos una vez por semana saldrían con él a solas, en un par de días más sería Yuuri quien iría con Yuki y el rubio se quedaría con la bebé.

Así fue como formaron aquella rutina, impidiendo que Yuki tuviera el pensamiento de que le brindaban más amor a su hermana que a él. Todos los días hablaban por video llamada con los padres de Yuuri y su hermana, mostrándoles como estaban todos en casa, Mila iba de visita seguido junto a Lena para ayudar en lo que pudiera, aunque a veces el trabajo se lo impedía. Chris venía con ella para acompañarla en cada ocasión.

Los primeros meses pasaron volando, ni cuenta se dieron cuando la menor ya podía sentarse y tomar cosas por sí misma, cada momento era grabado por los orgullosos padres, así como los avances de Yuki en la escuela a la que comenzó a asistir. Viajaron a Japón tan pronto como el menor tuvo vacaciones, encontrándose allá con los señores Katsuki quienes los recibieron cálidamente, Mari llegó un par de días después para conocer a su nueva sobrina.

Como era de esperarse, Neva era la mezcla perfecta de los Yuris, al igual que Yuki, pero a la inversa. Ojos marrones y cabello rubio, no se daba con todo el mundo al principio ya que parecía ser algo tímida, a diferencia de su hermano quien siempre fue un poco mas arisco, pero al final terminó adorando estar en los brazos de su abuelo. Yuki recibió bastantes obsequios de parte de su tía y abuelos, quienes lo felicitaban por ser un buen hermano mayor, alentándolo a seguir siéndolo y eso hacía feliz al pequeño.

El abuelo estaría orgulloso de ti —le dijo Yuri un día que estaban los dos solos en la habitación ya que Yuki se estaba vistiendo completamente solito.

¿Mi ded? —preguntó y el rubio asintió, el menor sonrió ampliamente al escuchar aquello, no entendía del todo lo que era el orgullo, pero sabía que era algo muy bueno, sobre todo si provenía del abuelo Nikolai.

Bajaron para encontrarse con el resto de la familia, Yuri se acercó a su esposo quien conversaba animadamente con Mari y se sentó tras él, abrazándolo por la espalda y apoyando su mentón en el hombro de este, tenía que aprovechar que su hija estaba con los abuelos, era difícil acercarse mucho a Yuuri teniendo dos hijos tan demandantes, en ocasiones se ofuscaba, pero sabía que debía contenerse por el bien de su familia.

Si a Yuuri le hubiesen dicho años atrás que se encontraría con el padre biológico de Yuki, se hubiera asustado y habría intentado evitarlo a toda costa. Si a Yuri le hubieran dicho que se enamoraría perdidamente de la persona que tuvo a su primer hijo por inseminación artificial, seguramente no lo habría buscado, por miedo a aquel sentimiento desconocido para él. Por suerte, nadie sabía que les deparaba el destino, dejándolos llegar hasta donde estaban ahora, con una hermosa familia feliz.

Los malos momentos habían quedado atrás, habían logrado superar cada cosa que se les había puesto por delante, tirando barreras y apoyándose mutuamente y superando diferencias. No era que ahora no tuvieran problemas, de vez en cuando tenían discusiones al no encontrarse de acuerdo, pero siempre intentaban llegar a un consenso donde alguno debía ceder.

Cada acuerdo pactado había sido cumplido y al parecer no había nada mejor para ellos, porque de esa manera se enamoraron, porque así fue como llegaron a este punto donde tenían todo lo que jamás pensaron que querían, pero que siempre necesitaron. Ahora solo les quedaba sobrevivir a dos demandantes infantes, después de todo la vida era impredecible y debían estar preparados para cualquier cosa, aunque juntos, estaban seguros de que superarían cualquier obstáculo.

FIN

Daiki Aki

14-03-2020

Este fic comenzó a escribirse y publicarse el 15-04-2018 y lo terminé el 07-05-2019. Contaba con un epílogo que al releerlo no quede conforme, así que preferí no publicarlo y terminó con la promesa de un final alternativo donde Víctor estuviese vivo, espero poder publicarlo pronto.

Gracias por leer 3