HOLA MIS NIÑASSSS!

Aquí os traigo la continuación del capi,

para que os divirtáis con los piques

de nuestra parejita favorita!

CAPITULO 31


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Él se quedó pasmado y con un hilito de baba cayéndole de la boca cuando vio a Bella. Ella era bellísima hasta con un saco encima de la cabeza, pero esa mañana estaba preciosa. Atractiva hasta lo irresistible.

La ropa que llevaba se ajustaba a su cuerpo perfectamente, dejando ver la finísima y delicada figura que tenía. Su cara parecía la de un ángel, envuelta por su manta de pelo suelto. Inconscientemente recordó la noche que pasaron juntos… Su cuerpo entre sus manos, su pelo, como hoy, envolviendo su rostro…

"Para Edward… ¡para! O combustionaras aquí mismo. ¿Cómo puede ser cada más bella? Y cuanto más hermosa la veo, más cruel la siento"

Jacob también se giró, alzando las cejas al ver a su "amiga". Bella solía vestir normal para ir a clase. No se ponía cualquier cosa, pero tampoco se arreglaba tanto. Aunque debía reconocer que no le importaría verla así de guapísima más veces.

"Se ha soltado el pelo… Dios, está hermosa cuando lo deja suelto. Cubriéndole el rostro hasta el pecho… ¡Lo siento Edward…! A veces se me hace difícil no pensar"

El nombrado se lo tomo bien. Le sonrió en respuesta a su amigo.

Ahora, que habían aclarado las cosas, Edward entendía mejor a su amigo y lo que había pasado; por eso no le tomaba en cuenta esa clase de pensamientos sobre Bella; y más viendo cómo él actuaba con ella. Sin ningún tipo de coqueteo.

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Bella acortó los tres coches que los distaban con una sonrisa de suficiencia tatuada en la cara, y una ceja alzada.

- Lo siento, Edward… - Le habló con tono de niña tonta, cambiando su rostro petulante por otro de insinuación total. - Mira que me tienes dicho que cierre la puerta más despacio, pero por mucho que salgo de la parte de atrás de tu coche… nunca me acuerdo – Se inclinó de hombros, mostrándole una cara angelical. A la par que escuchaba un jadeo salir de la boca de las dos "golfillas" que rondaban a "sus" chicos.

De la que se separaba de ellos, pasó su mano por el hombro derecho de Jake, deslizándola suavemente por la zona de la nuca hasta llegar al otro hombro, y bajando por su brazo; al llegar a la muñeca, sacó su dedo índice juguetona y se lo pasó por el dorso de su mano hasta los dedos. Alzó la mirada, pícara, clavándola en sus ojos negros y, ahora, sorprendidos.

- Ummm… ¡Cómo me gustan tus brazos, Jake! - Ronroneó – Es una lástima que no puedas ir siempre sin camiseta. - Le sonrió de igual forma que a Edward, angelical. - Nos vemos dentro chicos… Os guardo nuestro sitio en biología. - Les guiñó un ojo a ambos.

En cuanto se hubo separado un poco de ellos, apuró el paso. No quería ni por lo más remoto que fuesen a seguirla; más que nada porque no sabría qué decir a lo que acababa de hacer, pero sin poder controlarlo, la risa se le escapó de los labios.

Alice, Rose y Leah se posicionaron a su lado, y en cuanto las cuatro chicas se miraron, estallaron en carcajadas.

- ¡Eres mi heroína, Bella! - Brincaba Alice.

- Cuando te pregunten qué pasó… que lo harán – Rose meneo presumida su maravillosa cabellera rubia, - te haces la desentendida. Le restas importancia.

- Si te ves muy apurada, saca un poquito tu escudo. Eso los dejará descolocados – Aconsejó Leah.

- Quiero aclararte algo… Lo que pasó en navidades con ellos – Bella arrugó la cara - ¡Espera y escucha! Pasó porque les gustas; les atraes. No olvides eso. - La miró con intención.

Bella no había tenido eso en cuenta. Lo meditó unos instantes, hasta que una sonrisa traviesa cruzó su cara.

- Aunque a Jake… - Leah la miró con compasión – No le hagas sufrir, demasiado, solo un poco – Leah le guiño un ojo divertida - él… ya sabes.

- Si… Sé que por mucho que quiera ocultarlo y fingirlo, sigo gustándole un poquito demasiado. Así que no seré demasiado cruel – Su cara se tornó traviesa, al igual que sus tres acompañantes.

- Esto va a ser divertido – Sentenció Alice ganándose la aprobación de las demás.

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Como había dicho Bella, tenían los tres juntos biología. Hasta ese momento no se había cruzado con ellos.

Cuando los dos chicos entraron en clase, se encontraron con que Bella los esperaba en su mesa de siempre, en la de los tres pupitres juntos, sentada en el medio. Como antaño.

Con la diferencia que Mike y Tayler estaban apoyados en sus mesas, pretendiendo tontear con "su Bella".

- Esos dos quieren morir – Murmuró Edward a Jacob.

- Si… lenta y dolorosamente – Concluyó Jake la frase.

Se acercaron felinos a "su" mesa, clavándoles la mirada a los chicos; los cuales se quedaron lívidos al verles la cara a ambos VIPs.

- Creo que estáis usurpando nuestros sitios. - La arrogancia de Edward no podía ser mayor.

- Sí… Y me parece una pasada. ¿Ya no se guarda respeto aquí? - Increpó Jacob.

Bella estaba alucinada con la demostración de testosterona que estaba presenciando. Pero se sentía como la princesa protagonista de un cuento.

- Nos vemos luego, chicos – Los despidió Bella, aligerando el ambiente. - Machos Alfa… ¿Os sentáis o vais a dar la clase de pie? - Les sonrió, pero con una mirada cargada de picardía.

Después de esa clase tocaba el descanso del almuerzo, así que se fueron los tres juntos hacía la cafetería comentando de forma casual y normal la clase y la tarea encomendada por el profesor.

- Por cierto chicos… - los llamó Bella posicionándose entre ellos, y apoyando los brazos en sus hombros. Cuando hizo contacto con Edward tuvo que respirar para seguir con la "normalidad". - Me debéis un trabajo de biología - Ambos la miraron sorprendidos, primero por el gesto tan natural de Bella y segundo por lo del trabajo.

- ¿Qué trabajo? - Preguntaron al unísono.

- El de final de semestre que había encargado el profesor y del cual pasasteis. - Los miró alzándoles ambas cejas, divertida.

Edward y Jacob se callaron de golpe, mirándose; primero con cierto reproche, para luego lanzarse una miradita pícara.

- ¡Venga, va! - Rodó los ojos Bella – Nos os pongáis "sexis" - hizo comillas en el aire con sus dedos – conmigo. Tuve que hacer yo sola el trabajo, pero firmé por los tres salvándoos el culo a los dos.

Se adelantó un paso y se giró para encararlos, mientras caminaba de espaldas, despacio para no tropezarse.

- Y en aquel momento lo que más me apetecía era despellejaros a los dos. - Los acusó con su dedo índice, pero sin perder la sonrisa. - Así que… me lo debéis.

- Me parece justo – Concluyó Jake, ante el asentimiento de Edward; ambos chicos sonreían como tontos.

- ¿Y que quieres que hagamos por ti? - La pregunta estaba cargada de lujuria y picardía.

- Ummm… Esa pregunta, sonó excesivamente tentadora – Le contestó, pero mirando a los dos; sus ojos lanzaban chispazos de deseo hacía Edward. - Darme unos días para pensarlo – Bella sonrió de forma traviesa y les lanzó una mirada, más bien a Edward, completamente lasciva. - ¿Estáis dispuestos a aceptar cualquier cosa, los dos? - Lo retó clavándole la mirada sin contemplaciones.

- ¡Bella! - La llamó Jacob asombrado. - Espero equivocarme en lo que estoy imaginando puedas estar pensando. - Jacob la miraba con los ojos saliéndosele de las órbitas.

Bella se posicionó enfrente a Jake, cortándole el paso. Alzó su dedo índice dándole golpecitos en el pecho.

- Jacob… tienes una mente muy calenturienta – Lo acusó con la sonrisa en la voz. - Pero… - Alzó los ojos, como si pensara – Umm… - Se pasó la lengua por los labios. Ambos captaban cada gesto de ella, completamente anonadados. - Aunque… No estaría nada, nada… mal. - Articulo cada palabra despacio, premeditadamente.

- Bellaaa… - La llamó Edward con todo de advertencia. - Juegas con fuego.

- No… para nada. Que me tuvieseis idiotizada, no significa que no recuerde lo que pasó. - Le contestó clavándole la mirada intensa; parecía como si pudiera atravesarlo.

Ambos pestañearon seguido, sorprendidos. No podían creer lo que Bella acababa de decir; y lo que parecía quería insinuar. Aún así, una sonrisa traviesa se les escapó a ambos por el término utilizado por Bella.

"¿Bella se volvió loca o qué es lo que tu hermana le ha dado de desayunar hoy? Eres consciente de lo que está insinuando, ¿verdad?"

Edward le lanzó a Jacob una mirada rápida, de entendimiento.

Aunque Bella no era capaz sin el escudo puesto de interceptar aún sus veloces gestos, si que les "pillaba" que algo pasaba.

- Edward… no debes gesticular con él, si no conmigo. Y tú Jake… no hables de forma mental, es de muy mala educación. - Los señaló con el dedo. - ¿O queréis que yo conecte mi escudo y os bloqueé a ambos? - Les alzó una ceja con superioridad.

- Vamos Bella… deja de tirarte faroles. Jamás te atreverías a acostarte con los dos. - Le soltó Edward mirándola fijamente. Jacob jadeó.

- Perdona… Has usado una terminación verbal errónea. - Ladeó la cabeza. - Ya me he acostado con los dos. - los señaló a cada uno. Edward se quedó pasmado y sin saber qué decir. No esperaba esa contestación ni en sueños.

Bella se acercó a Edward y apoyó la mano en su hombro; al instante se quedó como ida unos segundos.

Aprovechó la inmunidad que le brindaba Edward para desconectar totalmente su escudo y mandarle la visión de lo que estaba pasando a Alice.

Edward se tensó nada más que sintió la mano de Bella en su hombro. Era un milagro que ella lo hubiese tocado dos veces en el transcurso de cinco minutos.

Al cabo de unos segundos, Edward y Jacob se alarmaron al ver a Bella tan… inerte.

Era como Alice cuando tenía una visión fuerte, que desconectaba de todo a su alrededor. Entonces Edward comprendió:

Bella estaba comunicándose y podía apostar que con su hermana.

-¡Ehh! - La sujetó de los hombros. - ¡Despierta Bella! - Ella pestañeó, volviendo a la realidad. - Luego nos acusabas a nosotros de comunicarnos… ¿Y tú qué estabas haciendo?

- ¿Bella? - La llamó Jacob; aunque él estaba sonriendo por la travesura de su amiga.

- Gracias – Edward frunció el ceño sin entender. - Cuando me tocas, me ayudas más a desconectarme – Le sonrió con cierta prepotencia.

Se hizo el silencio. Bella sonreía; Edward fruncía el ceño y Jake reía por lo bajo.

- ¡Venga, nos esperan! - Exclamó echando a andar rápido; casi trotaba.

- Bella pasa mucho tiempo con tu hermana – Jake palmeó el hombro de su recuperado amigo, el cual asintió con su sonrisa traviesa en su boca.

"No te enfades Edward… Aunque me encanta verte así. Te pones muy sexy"

El pensamiento de Bella llegó alto y claro a la mente de Edward haciéndolo casi jadear.

Mientras se dirigía al comedor, Bella iba pensando en la conversación con Alice de esa mañana. Ella tenía razón, como casi siempre; esto iba a ser tremendamente divertido.

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Ver las expresiones desconcertadas de los chicos, fue de lo más cómico. Pero una sensación extraña le recorrió la columna al pensarlo; una sensación tremendamente agradable; sobretodo cuando su mente comenzó a excluir el recuerdo de la conversación que acababan de mantener los tres, visualizando solo el rostro de Edward.

Bueno… siempre estaremos acompañados, y ahora no pasaremos tanto tiempo juntos, así podré contenerme. No puedo permitir que este juego se me vaya de las manos. Sé que no estoy preparada para volver a acercarme tanto a él, por mucho que lo desee… Y lo deseó. Mucho. Demasiado…

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Bella cortó sus pensamientos "privados" al entrar en el comedor. Se acercó a la mesa del grupo, donde ya tenía la bandeja con su comida.

Gentileza de Emmet, que la miraba con una sonrisa infantil y tierna en su rostro.

- Espero que tengas hambre – Le guiñó un ojo – Cómo no sabía qué te apetecería… he cogido un poco de todo lo que suele gustarte.

- Gracias Emmet… Eres un encanto – Lo miró con ternura, mientras le regalaba una caricia en el hombro.

Edward y Jacob entraron justo después, ocupando sus asientos habituales.

Todos mantenían un gesto de felicidad extrema en sus caras de ver cómo todo volvía a la normalidad; incluso más, ya que Bella ahora si formaba parte del grupo en su totalidad.

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"Voy a soltarle la bomba a Bella"

Avisó Alice. Edward asintió y dirigió su mirada a la chica. No quería perderse su reacción ante la nueva noticia.

- Bella, tenemos que decirte una cosa. - Bella giró la cara hacía Alice, ya con el rictus facial contraído. - Hemos estado hablando y para tenerte más protegida, se ha decidido que vengas a vivir a nuestra casa. - A Bella se le salieron los ojos de las órbitas. - Esta tarde, Billy y Carlisle hablaran con Charlie para explicarle, dentro de unos márgenes, y pedirle su consentimiento.

-No… No… ¿No me lo estarás diciendo en serio? - No le salían casi ni las palabras.

"Si antes pienso en mantenerme alejada… Ahora me saltan con esto… ¿Cómo voy a evitarlo si vivo bajo su techo?… ¡Mierda… tengo el escudo bajado… ¡Joder, Bella… Cállate!"

Edward bajó la cara para esconder la sonrisa; el pensamiento de Bella lo confundía, mucho. Pero no dejaba de ser divertido; sobretodo al darse cuenta ella que no tenía el escudo puesto.

- No. De ninguna manera. Lo siento, pero no. - Intentó sonar tajante. Pero algo le decía que la decisión ya estaba más que tomada.

- Es una manera de teneros a tu padre y a ti protegidos. - Intervino Jasper. - Los nómadas, van directos a buscarte. Van a por ti – Le clavó la mirada, asustándola – Sacándote de casa, protegemos a Charlie, ya que no olerá a ti. Si quieren encontrarte, tendrán que venir a nuestra casa y allí los estaremos esperando. - Jasper hablaba de forma técnica, pero tenía razón. Y Bella lo sabía. No por eso, iba a hacer las cosas más fáciles.

- No. Yo puedo proteger a mi padre… - Su respiración se tornó irregular. - Practicaré más. Además, mi don ha evolucionado y se potencia cada día más.

- Bella, sabes que tú sola no podrás. - Intervino Rose. - Ya ves que la última vez eran ocho. No podrías con tantos tu sola. Y al tener el escudo puesto, Alice no podría ver venir un ataque.

- Es lo mejor, y lo sabes – Jake la miró fijamente. - Todos estamos asustados por ti. Por ti y por tu padre. Si te quedas en casa, acabaréis muertos los dos. Y no lo vamos a permitir.

Se hizo el silencio en la mesa. Bella activo su escudo, anulando los dones de los demás sobre ella.

- Bellaaa… - la llamó condescendiente Alice. - No seas infantil. No hace falta que te agotes forzando el escudo entre nosotros. - Le susurró.

Bella se levantó de la mesa con cierta brusquedad.

- Bella… casi no has comido nada. - Le comentó Emmet mirando hacía la bandeja casi intacta.

- Gracias por la comida Emmet, pero se me ha cortado el apetito. - Dicho lo cual, se giró y salió del comedor.

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- Bueno… era de esperar esta reacción, ¿No? - Sonrió Quill. - Sabiendo el genio que se gasta… - Rió.

- Si… pero… que se enfadara de esa forma… - Meditó Seth. - Ella se lleva genial con vosotros... Con todos – gesticuló abriendo las manos para señalarlos a todos. - Pero con vosotros tiene más feeling.

- Algo se nos escapa… ¿Alice? - Edward miró directo a su hermana, la cual sonreía pícara.

- No pienso decir nada. - Canturreó ella.

- Esto me suena a cosas de chicas. - Musitó Embry, mientras era codeado por Quill.

- No. Esto me suena a Edward. - Aclaró Jacob, meneando la cabeza mientras una sonrisa traviesa se escapaba de sus labios. El nombrado hizo un gesto de sonrisa forzada, pero por dentro no cabía en sí de gozo.

¿Así que la afecto tanto como para no querer mudarse y protegerse ella y su padre?

Su propio pensamiento lo hizo tremendamente feliz.

Bella los evitó durante el resto del día, pero a la salida no le quedó más remedio que encontrarse con ellos.

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- Que bien estudiado y atado lo teníais todo – Acusó a Alice y a Jasper – El detalle de venir a buscarnos en coche, en plan caballero andante… - Soltó con tono hiriente. Suspiró, vencida - Os las devolveré todas… Cada una de ellas… - Calló abruptamente al darse cuenta de lo que acababa de soltar.

Sin poder evitarlo la mirada se le fue directa hacía Edward, el cual la miraba fijamente. Su pecho subía y bajaba descontrolado. Giró la cara, buscando serenarse de algún modo, y rápido.

- ¿Qué has querido decir? - Le preguntó Jake, con la mirada brillante de emoción.

Él estaba emocionado con la idea de que Bella acabara entrando en razones y se transformara. Saber que nada podría sucederle entonces, que viviría eternamente sin ninguna clase de riesgo mortal, le quitaba un grandísimo peso de encima. Ellos podrían pasar muchísimos años juntos, ya que él como lobo alfa podía llegar a vivir más de un siglo tranquilamente.

No le cabía ni la menor duda de que ella jamás sería suya; no como le gustaría que fuese. Aunque Bella no era la elegida por el lobo, por el hombre, seguía siendo la candidata número uno. Pero sabía perfectamente que el corazón de su amiga, era de forma irrevocable de Edward.

Y estaba feliz con eso. Ahora que volvía a ser él, el Jake desinteresado, amable y lleno de amor para los suyos, no podía estar más complacido de que sus dos mejor amigos, pudieran llegar a acabar juntos.

Pero las reacciones de Bella lo confundían. Estaba más que claro que ambos estaban locos el uno por el otro, pero algo les hacía estar distanciados.

Por ahora, tal como había observado en Alice, no se inmiscuiría; pero llegado el momento, no tendría problema en echarles una mano a ese par de cabezotas.

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Por supuesto, al cabo de dos días, Bella, ayudada por Jasper y Alice metía en el jeep las cuatro cosas que Alice le había dejado recoger de su casa para trasladarse a la gran casa Cullen.

- Sigo sin estar de acuerdo con esto. Que lo sepáis. - Gruñó Bella antes de meterse en el gigantesco vehículo. - Y más, que no me dejes llevarme mi ropa. - Alice le lanzó una mirada que decía: "da igual lo que protestes".

- Pasarlo bien… y tener cuidado, ¿ok? - Charlie, convencido por Carlisle y Billy, cedió sin problemas a que Bella se mudara durante unas semanas. Lo que habían hablado en la reserva, solo lo sabían ellos tres.

- Claro Charlie, no habrá ningún problema – Se despidió Jasper. Alice le saludó con la mano de forma efusiva. Bella le arrugó la boca en un mohín.

Una vez en el coche, y con una Bella enfurruñada, Alice rompió el silencio.

- Vamos Bella, será divertido. Ya verás. - Bella gruñó en respuesta.

"Si, divertidísimo..."

Nada más entrar por la puerta, y saludar de forma educada a los patriarcas, le lanzó una mirada envenenada a Edward, el cual junto al resto de sus hermanos estaba esperándola para recibirla en el hall de la casa.

- ¡Eh! Antipática – La llamó con tono de mofa. Bella se giró sobre si misma, estupefacta.

- ¿Perdona? - Le contestó muy digna, alzándole una ceja.

- Lo que has oído. - Edward se apoyó con gesto despreocupado sobre el marco de la puerta del salón, mirándola con cierta soberbia. - Encima que te protegeré… podrías ser un poquito más agradecida – Le hizo un alzamiento de cejas. Edward estaba pasándoselo bomba a costa de las caras de fastidio de Bella.

- Tú, no tienes nada que protegerme. - Le escupió como el veneno.

- Bueno… - se pasó la mano por el pelo, de forma excesivamente seductora – Por lo menos me has hablado – Le sonrió… Con esa sonrisa capaz de detener un tren de mercancías; o por lo menos de enloquecer el corazón de Bella: Su sonrisa torcida.

Bella se le quedó mirando la boca un segundo de más. Edward vio perfectamente a donde se dirigían sus ojos.

- Bue… Bueno, yo me voy a mi cuarto. Quiero acomodarme. - Se notaba agitada, y no quería quedar en evidencia.

- Claro hija… Sube a tu habitación. Espero que todo sea de tu agrado.

- Seguro que lo será Esme. Gracias – Sus barreras cayeron todas de golpe ante la amabilidad materna de Esme. Todo el mundo se derretía ante ella.

Subió a su cuarto y se tiró en la cama. Dejó salir un largo y pesado suspiro.

Estaba cómoda en la casa Cullen, pero… Pero… Todos sus problemas se limitaban a un solo nombre:

Edward.

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Espero os haya entretenido.

A mí, me ha encantado escribirlo... ¡jajaja!

Yo os regalo historias, y vosotras me devolvéis opiniones... ¿Os parece buen trato?

Hasta dentro de unos días!

Un besitooooooo!