HOLAAAAAAAAAA!

Si, estoy aquí... ¿No me esperabais tan pronto, ¿verdad?

He podido adelantar y... aquí os dejo otro capi "divertido"

de nuestra parejita favorita.

DISFRUTARLOOOOOO!

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CAPITULO 32

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Los días fueron pasando, y la guerra en la casa Cullen proclamada entre Edward y Bella seguía sin intención de ceder por ninguna de las partes.

Se intentaban molestar hasta tal punto, que al final, acababan incordiando al resto de la gente que los rodeaba; pero a solas, cosa que ocurría en contadísimas ocasiones, no se miraban ni a la cara. Parecía que necesitaran público; que a solas, no se atreviesen a provocarse por lo que pudiese pasar.

Después de tres semanas conviviendo bajo el mismo techo, el resto del grupo comenzaba a estar cansado ya de sus tonterías. Al principio hacía gracia verlos picarse o incluso llegar a discutir, pero ahora ya estaban casi más que cansados, preocupados.

Pero tanto a Bella como a Edward, les daba exactamente igual lo que les dijesen. Ellos seguían en sus trece.

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En el instituto era más de lo mismo… Intentaban provocarse a la mínima ocasión que tenían; allí, delante de sus compañeros, debían guardar las apariencias pero, una vez en casa, estallaba la guerra.

- Hola chicos… - saludaron Lauren y Sara.

Eran unas chicas de último curso, con las que Edward y Jake habían tenido un rollo el curso pasado. El cual acabó cuando los chicos observaron que ellas estaban demasiado interesadas en ellos.

- Hola Lauren – La saludó Edward - ¿Qué tal? Este año estás guapísima. - la aduló Edward, muy zalamero.

- Ey Sara… Hace tiempo que no te veía. Estás… genial. - Jake también usó sus dotes seductoras.

Las chicas suspiraron ante ellos. Sus artes "seductoras" estaban ahí. Sus genes estaban intactos.

Ambos estaban parados enfrente de ellas; Jake puso su brazo encima del hombro de Edward, apoyándose en él; Un gesto muy de chicos.

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A pocos pasos, Bella, acompañada de Alice y Leah, contemplaban la escena de "conquista" de los chicos. Bella no respiraba; jadeaba como un rinoceronte.

- Bella… - La llamó Alice condescendiente. - No la líes.

El tema se estaba desmadrando tanto que hasta Alice intentaba controlar a Bella.

- Son un par de simplones. - Escupió. - ¿Que pretenden… darme celos? Pues van claros. - La rabia era más que patente en sus formas.

- Lo que creo, es que están intentando echar un polvo. Sin más – Soltó Leah. Alice le lanzó una mirada furiosa, silenciándola.

Bella giró el cuello como poseída y la fulminó con la mirada. Leah se inclinó de hombros con disculpa en sus ojos.

- Me parece perfecto. A lo mejor las demás también queremos echarlo. - Soltó, alzando una ceja con prepotencia.

- Bella… ¿Qué planeas? - Preguntó Alice imaginándose un tremendo desenlace a esto.

Las chicas comenzaron a caminar por el pasillo. Para ir a la cafetería tenían que pasar al lado de donde Edward y Jacob intentaban ligar.

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Jake las vio venir y se envaró.

"Edward, Bella está acercándose. No la líes, por favor."

Edward miró para su amigo, con el ceño fruncido.

"En cuanto Bella vea que estamos hablando con estas dos, se va a poner de uñas… ¡ufff!"

- ¿Ahora no vamos a poder ni pararnos a hablar? - Le susurró bajísimo Edward. Jacob le lanzó un alzamiento de cejas.

- ¡Chicos! - Bella, Alice y Leah, pasaron a su lado. Deteniéndose para saludarlos - ¿Vais a venir a comer, o tenéis otros planes? - Preguntó Bella muy natural. Los chicos se quedaron sorprendidos.

- No. Hoy tenemos otros planes – Le contestó Edward; pero su voz tenía un deje afilado.

- ¡Ok! Nos vemos en casa. - Le sonrió de forma… cariñosa.

- ¿Bella vive en tu casa? - Preguntó molesta Lauren a Edward.

- Sí. - Le contestó Bella. - Pero tranquila, yo no entro en su dormitorio… - Soltó una risita infantil -. Bueno… debo ser la única que no lo hace – Le lanzó un pestañeó y una sonrisa dulce, todo fingido, a Edward. - Nos vemos… ¡Chao! - Lauren se quedó pasmada.

Edward le habló sin sonido; moviendo los labios para que Bella los leyera:

- Niñata

- Gilipollas – Le contestó ella del mismo modo.

"-¿Qué pasa Edward? ¿Ves peligrar tu polvo? Seguro que podrás utilizar tus "truquitos" para engatusarla-" Pensó abiertamente para que él lo escuchase.

Una vez se hubo alejado lo suficiente, estalló en risas; las cuales fueron escuchadas por Edward y Jacob.

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Al llegar a casa, nada más cruzar el umbral, Edward agarró a Bella del brazo, para que no se escabullera a su dormitorio. Todos se giraron, apartándose de ellos.

Estaba liada.

- ¿A ti que te pasa? - Le preguntó Edward enfadado. Bella pestañeó fingiendo no entender. - No te hagas la tonta. ¿A qué vino ese comentario delante de Lauren? ¿Qué es que te jode que pueda acostarme con otra? - Todos contrajeron el gesto al escuchar las palabras de Edward. La explosión de Bella no tardaría.

- Perdona por mi comentario desacertado – Edward se quedó pasmado; no esperaba una disculpa. - Fue un error… - Bella rodó los ojos – Tu eres demasiado respetuoso y precavido para traerte los ligues a casa… - se quitó el pelo de la cara en un gesto coqueto – Tu… te las llevas a la cabaña del bosque – Le escupió con rabia, clavándole una mirada fría. - Y por cierto… puedes tirarte a quien te de la puta gana… Total, a ti no te van a pegar nada y ni vas a dejar embarazada a nadie… - Se inclinó de hombros, mientras le levantaba una ceja arrogante.

- No… por eso puedo follarme a quien me de la gana. - Le contestó él con la misma rabia – Además, no necesito de truquitos… Todas caéis bastante fácil. - Le lanzó una sonrisa de arrogancia.

Bella, visiblemente enfadada y ofendida, dio un quité a su brazo para que Edward la soltase, se giró y se metió toda la tarde en su dormitorio.

Edward se quedó delante de las escaleras cual estatua de hielo. Aunque él se había despachado a gusto con ella, la forma de hablarle ella… Con ese odio y esa frialdad… Lo había dejado, helado. Y dolido. Muy dolido.

Después de horas sin querer salir de su habitación, Bella se escapó por la terraza de su dormitorio que daba al jardín. Ya lo había echo un par de veces y nadie se había percatado de su desaparición.

Se asomó a la barandilla e invocó su escudo. Era una caída de casi 4 metros, y aunque debía tener cierto cuidado, su escudo le daba la suficiente protección física para no hacerse daño.

No se alejaba demasiado ya que nunca podían estar seguros de un nuevo ataque. Se iba a unos doscientos metros de la casa; a un riachuelo que cruzaba la propiedad Cullen. Cerca de la cabaña que le había mencionado a Edward.

La cabaña donde ellos lo habían echo por primera vez.

Ese recuerdo, le hizo dejar escapar un suspiro lastimero.

Después de un tiempo a solas, volvía a casa, entrando por alguna puerta, sin que nadie se percatase de nada. O eso pensaba ella.

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Desde que Bella se fuera a casa de los Cullen, solo hubo un ataque de nómadas; tres chicos. De los cuales se encargaron sin problemas y donde pudieron comprobar que el echo de que Bella estuviese en la casa Cullen era bueno, ya que ni siquiera se acercaron a casa de Charlie.

Contando ahora con Edward en sus filas, pudieron enterarse mejor de qué pasaba, ya que él les leyó el pensamiento, descifrando varias incógnitas:

· Eran enviados por un vampiro llamado Amush, del que nadie había oído hablar jamás.

· Ese vampiro en cuestión, tenía algo en contra de Bella. Aunque ninguno sabía el qué.

· Su objetivo era matarla, pero intentar llevarse por delante a algunos de ellos, fuesen vampiros o lobos, para hacerla sufrir.

Edward no dijo nada de lo escuchado en las mentes de aquellos conejillos de indias que acababan de aniquilar. Se limitó a decir que tenían en mente a ese vampiro y que les habían prometido el territorio que ahora ellos ocupaban.

Aunque Bella no estaba allí, ya que no había participado en esa batalla, sí estaba Jake. Si él se enteraba, era posible que Bella notase algo en su comportamiento, ya que su precaución con la chica se vería incrementado.

Y Edward no quería aterrorizar a Bella.

Al llegar a casa, Edward estaba de un humor de perros. Enterarse de que un ejercito de vampiros querían matar al amor de su existencia, no era como para dar palmas.

Nada más cruzar la puerta de casa, se encontró con Bella, que estaba de un humor parecido al suyo. Ya que cuando Alice tuvo la visión de que tendrían visita, no la avisaron para participar, si no que se quedó en la reserva donde pasaba las tardes estudiando con los chicos.

- Te aviso de que está que trina – Le susurró Seth a Edward, con la cara consternada. - No me he atrevido a dirigirle la palabra en todo el trayecto desde la reserva hasta vuestra casa – Edward asintió, clavándole los ojos a Bella.

Se quedaron uno en frente del otro, retándose con la mirada. Ofendiéndose. Las pulsaciones de Bella alcanzaban picos imposibles, y Edward los captaba sobradamente.

- No estoy de humor para tus tonterías, Bella – le espetó él con desdén. Y lo decía en serio; el haberse enterado de los planes reales del tal Amush lo había dejado con un humor totalmente negro.

- ¿Qué tonterías? - Le alzó la ceja, con rabia saliéndole a borbotones de los ojos. - No se a qué te refieres… Siempre estás igual. - Su tono era hiriente. - Pasa de mi – Soltó con desdén ofensivo.

- A tu forma de picarme… pero hoy no tengo ganas de piques. - El tono de Edward, no dejaba atrás al de Bella. - Búscate otro entretenimiento, nena. Y asume las cosas - A Bella le subieron las revoluciones al instante.

- ¿Nena? - Alzó la voz - ¿Pero tú que te crees? Eres un gilipollas… - Casi no había acabado la frase, cuando se sintió volar.

Edward la sujetó por la cintura, elevándola varios centímetros del suelo, y la arrastró dentro del salón, apoyándola con cierta brusquedad contra la pared.

Todo esto, sucedió en cuestión de dos segundos. Lo que le llevó a Bella pestañear.

Cuando Bella volvió a posar los pies en el suelo, estaba perpleja. Con los ojos abiertos cual platos, el pulso acelerado y la respiración jadeante.

Edward la había bajado al suelo, pero con sus brazos apoyados en la pared a ambos lados de su cabeza, había creado una jaula impidiéndole cualquier movimiento. Sus caras estaban cerca al extremo.

- ¿Sabes lo que creo? - La miró furioso, susurrándole. Bella seguía sin verbalizar. - Que necesitas que te vuelva a llevar a la cabaña y te eche otro buen polvo; ya que hiciste mención el otro día. Así se te quitarían los celos - Le alzó una ceja con superioridad y una sonrisita vanidosa. Bella se removió como una leona entre sus brazos - Sí. Lo necesitas muchísimo. - Su mirada era la soberbia en estado puro.

Bella apretó la mandíbula, mirándolo fijamente. Estaba intentando cargar su escudo, pero se había percatado que con Edward, cada día se le hacía más difícil. Su don se negaba a cargar contra el vampiro.

- ¿Qué pasa? ¿No eres capaz a lanzar contra mí? - Le preguntó mofándose.

Bella había llegado a su tope de paciencia, y aún a sabiendas que no tenía el escudo puesto, le lanzó un tortazo a la cara a Edward.

Por supuesto, él ni se inmutó; su mano no sufrió la misma suerte.

- ¡Aaaaahhhhh! - Chilló sujetándose la mano.

- ¿Bella? Pero… ¿Por qué has echo eso sabiendo que no tienes el escudo? - Edward cambió su pose arrogante para dar paso a la preocupación en estado puro.

- Déjame ver, no te vayas a haber roto… - Edward intentó cogerle la mano, pero Bella le dio un quite, dándole la espalda.

- No me toques… - Escupió con ira.

- ¿Qué son esos gritos? - Carlisle entró en el salón acompañado por el resto de la familia - ¿Qué está pasando…? - Dejó la frase inconclusa al ver a Bella agarrándose la mano, y su mirada voló hacía Edward.

- Bella me ha dado un tortazo sin tener el escudo puesto y… se ha lastimado la mano – Explicó con tono avergonzado.

- Este cuento de andar a la gresca todo el día entre vosotros, se os ha ido de las manos por completo – Reprendió Carlisle visiblemente enfadado.

- Sí… Todos estamos cansados de vuestros enfados tontos – Apoyó Jasper.

- Iros a echar un polvo – Soltó Emmet – Lo necesitáis y… mucho. - Realmente no lo estaba diciendo en broma. Ambos miraron hacía el vampiro con malos humos.

- Bueno… pues a lo mejor debería irme a mi casa. - Contestó Bella, con la voz tomada por el dolor de la muñeca y de su ego herido ante las palabras de Emmet.

- Bella… eso no es una solución. Debéis intentar entenderos – Intentó mediar Esme. - Ambos os apreciáis mucho el uno al otro. - Esme se mordió el labio para aguantar la sonrisa, ya que había usado un léxico bastante comedido para referirse a que estaban locos el uno por el otro.

- Esto ha de acabar, ¡ya! - Carlisle se puso serio – Edward, tu eres muchísimo mayor que Bella, no deberías entrar como un adolescente a sus piques; y menos abusar de que el don de Bella se anula con tu presencia y Bella, si te quejas de que Edward se mete contigo, deberías empezar dejándolo tu en paz. Y si así no os vale, deberías pensar en otras opciones. - Ambos chicos miraron hacía Carlisle avergonzados, pero con el ceño fruncido, sin comprender sus últimas palabras – Si, no me miréis así… - Suspiró – A lo mejor el problema es que no podéis estar el uno sin el otro. - Sentenció.

Bella jadeó ante sus palabras. Edward frunció aún más el ceño.

- Si chicos… ¡Ya vale! No perdéis una para meteros el uno con el otro. - Comentó Rose.

- Al principio era divertido… Pero ahora… Es, peligroso – Agregó Emmet.

- Bella… siento haber sido así de brusco y de… - Edward la miró con una leve sonrisa – gilipollas. - Pero sus ojos transmitían una gran pena.

A Bella se le hizo un nudo en la garganta. Estaba a punto de echarse a llorar; lo notaba, lo sentía. Y… lo necesitaba.

- Acepto tus disculpas. Y yo… siento haber dicho aquello delante de tu amiga. - Aguantó como una heroína, tanto las ganas de llorar, como sus sentimientos.

- Bien. ¿Veís qué fácil? - Carlisle suspiró; había pasado una batalla, pero sabía que la guerra entre ellos, seguía abierta. - Vamos arriba, a la sala médica. Debemos sacarle una radiografía a esa mano.

Al final no fue más que un ligero esguince. Una semana con la venda y listo. Pero, podía haber llegado a ser peor; podría haberse roto la mano de forma sumamente fácil. Y todo por un arrebato de ambos.

Las palabras de Carlisle no cayeron en saco roto, torturándolos a ambos; sobre todo la última parte de la charla paterna.

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Tras suceder eso, entre Bella y Edward se hizo un tratado tácito de paz. Se saludaban de forma educada y se hablaban, lo mínimo, pero respetuosamente. Incluso practicaban con todos sin, casi, problemas. El cambio era más que notorio, y sus hermanos lo agradecieron, respirando tranquilos.

Aunque no todos.

- Alice… - Jake pilló a la vampira a solas en un entrenamiento, para hablar con ella. - No sé que es peor… - Rodó los ojos – Que se lanzaran cuchillos, o la frialdad que hay ahora entre ellos. - Alice asintió con el rostro entristecido. - Esta forma de comportarse no me gusta. Es, tan…

- Fría. - Terminó su frase; Jake asintió – Esto no me gusta, Jake. Se están distanciando. La visión de ellos juntos, se me ha vuelto borrosa. - Jake abrió los ojos como platos.

- ¿Qué dices Alice? ¿Y desde cuando? - Preguntó alarmado.

- Desde lo de la mano de Bella. Parece que desde ese momento, ambos tomaron la decisión de pasar el uno del otro. - Soltó con voz pesarosa. Suspiró – Este viernes, es probable que Bella tenga una cita. - Soltó ella de golpe. Jake pestañeó sorprendido.

- ¿Y eso… lo sabe Edward? - Preguntó él casi con miedo.

- Creo que si. No estoy segura, pero si no lo sabe, lo intuye. El otro día, Tayler le estaba comentando a Mike que Beau, el chico que llegó nuevo el curso pasado, - Jake contrajo el gesto - iba a invitar a Bella a salir este viernes. Y Edward estaba a mi lado - Narraba Alice con el rostro tenso. - Lo que no sé es lo que le ha contestado ella. Y tampoco sé si Edward sabe la respuesta.

- Esto, me suena a complicaciones – Resopló Jake, preocupado. - Edward no ha podido dejar de querer a Bella de un día para otro. - Alice negó – Y que ella acepte a salir con otro chico… - Rodó los ojos, mostrando una gran preocupación. - Además, con Beau… - Volvió a resoplar – Es un mujeriego de mucho cuidado. - Alice le alzó una ceja, escéptica. - No… Es diferente. Nosotros jugamos con ventaja y sabemos cuando "atacar" y cuando esperar… Él, va a por todas. No ha sido ni una ni dos chicas a las que ha atontado con medicación para poder acostarse con ellas - Jake miró con intención a Alice. - Y Edward lo sabe perfectamente. Le ha leído el pensamiento a Beau varias veces y… me ha contado alguno de sus pensamientos. - Agachó un momento la cara – Los nuestros son infantiles en comparación.

- ¡Mierda Jake…! Ese tío es un cerdo – Exclamó Alice alarmada – Si le hace algo a Bella… - Alice no quería ni acabar la frase.

- Edward no entrara en razones, si eso ocurre. - Jake se quedó tenso, imaginando lo que Edward pudiera llegar a hacerle a Beau si eso ocurriera.

- ¡Chicos…! Os toca – Los llamó Bella. Jake y Alice se miraron, cómplices. Asintiendo a la llamada de Bella.

- Hay que evitar esa cita como sea. - Jake asintió efusivo.

Edward los miraba desde la distancia con el ceño fruncido. Estaba seguro que estaban hablando de Bella y su posible cita con el desgraciado de Beau.

Esa cita no se daría lugar, si es que al final Bella había aceptado a salir con él. A parte de que él era un completo cerdo, nadie tocaba a "su" Bella.

Sabía que si él, se sobrepasaba lo más mínimo con ella, (tocarle un dedo, por ejemplo) sería capaz de arrancarle la cabeza; a Beau, o a cualquiera. No quería ni pensar en si el tipejo ese, osaba utilizar alguno de sus "métodos" para acostarse con su chica.

Nadie sabía si esa cita existía. Por lo que parecía, si él se había atrevido a pedirle salir a Bella, ella le había dado calabazas; ya que los planes de Bella eran ir a visitar a su padre y cenar con él ese viernes.

Bella lo había hablado con Leah y Seth, para que después pasasen por casa a borrar los rastros de su olor.

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- Pues parece que podemos suspirar tranquilos. - Le comentó Alice a Jake y Jasper.

- Hoy he captado a Bella más nerviosa de lo normal. - Mencionó Jasper. Alice y Jacob lo miraron dubitativos.

- Puede ser que estuviera así por pasarse por su casa. Sabe que hay riesgos para su padre, si descubren su olor allí. - Opinó Jake. Los otros dos asintieron, no muy convencidos.

- ¿Entonces no vienes a entrenar hoy? - Le preguntó Emmet a Bella, picándola.

- No. Hoy voy a pasar la tarde con mi padre. - Le contestó ella. - A penas nos vemos y se que está preocupado, porque sabe que no puede preguntar más de lo que Carlisle y Billy le contaron. - Explicó ella.

El resto de los chicos Cullen que estaban allí escuchaban atentos sus palabras; sobretodo Alice y Jasper.

- Alice. - La llamó Bella – Estate atenta a las visiones, por un posible ataque. Una vez llegue a casa de mi padre, activaré mi escudo otra vez, ¿de acuerdo? - Alice asintió.

Después de comer, Bella subió a prepararse para ir a ver a su padre. Cuando bajó las escaleras, Edward la estaba esperando en el hall de entrada.

- Vamos, yo te llevaré hasta casa de tu padre – Bella se puso tensa. - Alice se ha ido ya hacía el bosque de la Push, a entrenar. Luego, te recogerá ella. - Ella agachó la cabeza al suelo. De pronto se sintió ahogada; avergonzada.

- ¿Tanto te incomoda subirte conmigo en coche a solas? - Le preguntó, esta vez sin rastro de doble rasero. Realmente se sintió incómodo al ver la reacción de Bella.

- No. Para nada – Alzó la cabeza y le dedico una sonrisa nerviosa.

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Bueno... lo de estos dos, no tiene precio...

No tienen punto intermedio. Pero es lo que tiene el amor, ¿no?

Y ahora esa "supuesta cita"... ¿Qué pensáis?

¿HABRÁ CITA?

Y... alguien se ha dado cuenta del nombre de este nuevo personaje? ;-) jajajajaja!

GRACIAS POR VUESTROS COMENTARIOS... Me alegráis el día cada vez que recibo uno!

BESOSSSSSSSSSSSSS!