HOLAAAAAAAAA!

Aquí os dejo otro capi... INTENSO!

Espero que lo disfruten, porque viene...

CARGADITOOOOOOOOO!

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CAPITULO 33


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En lo que duró el viaje hasta la casa paterna de Bella, entre ella y Edward, no hubo más que silencio.

Ambos captaban como el ambiente en el habitáculo del coche se había cargado de una sexualidad asfixiante. Su anhelo del uno por el otro, llegaba a ser una necesidad; algo que podría acercarse al dolor físico.

Pero tanto uno como el otro, seguían en sus trece. Confundidos por completo en los sentimientos que el otro tenía:

Bella seguía pensando que Edward estaba dolido (sin posibilidad de reconciliación) por lo sucedido con Jake y que ella, a parte, había sido solo una conquista más del vampiro. Y de él querer algo con ella, sería solo eso… un rollito sin ataduras.

Edward por su parte, continuaba obcecado en su idea de que Bella seguía sintiendo la misma repulsa por él; veía como se relacionaba con su familia y era perfectamente consciente de que no les tenía ni miedo ni asco. Pero a él, concretamente sí. Repulsa a la hora de verlo como un hombre.

- Cuando quieras que te recojamos… Que te recoja Alice – Rectificó – solo tienes que llamar - Le lanzó una sonrisa divertida – O… desconectar tu escudo para que lo vea. - Le guiñó un ojo.

Ese cambio de talante pilló a Bella desprevenida; llevaban más de una semana evitándose y siendo lo más correctos y fríos que podían; y ahora… ¡esto!

- Vale. - La respiración de Bella se había vuelto irregular y como pudo, le devolvió una sonrisa un tanto forzada, por los nervios, a Edward.

Estaba tensa por estar en esa privacidad con Edward, dentro del coche y más aún ante su cambio de actitud. Pero una fuerza que no comprendía, la hacía no poder, ni querer, bajarse del vehículo.

- Pero… voy a llevar mi coche hasta tu casa después. Rose va a mirarme un ruido en el motor. - Le informo. Edward asintió en silencio. El cual duró un par de segundos.

- Bella - Edward la llamó en un susurro y sin poder evitarlo, se acercó un poco a ella. - ¿Sabes que es la primera vez desde que he vuelo, que estamos realmente solos? - Le preguntó siguiendo la línea de susurrar. Bella asintió agachando la cabeza. Sus mejillas se colorearon.

El ambiente dentro del coche, había cambiado: Se había vuelto suave, frágil e intenso.

- ¿De verdad tienes que ir a cenar hoy con tu padre? - Le preguntó. Edward no recordaba la última vez que se había sentido tan inseguro y nervioso. Bella alzó la cara, girándola para mirarlo; una arruguita se formó en su frente. - Lo decía porque… bueno… - Se pasó la mano por el pelo, nervioso – Necesitamos hablar. ¿Lo sabes verdad? - Le clavó la mirada de forma intensa. Bella volvió a agachar la cabeza, asintiendo.

Edward se acercó un poco más a ella. Sus caras estaban a unos pocos centímetros.

- No vayas, Bella… Quédate conmigo – En su voz había súplica y en esos momentos a Edward no le importó mostrarle su rendición. Bella cerró los ojos, apretándolos con fuerza.

Claro que se quedaría con él. Deseaba su compañía como una droga; él era su adicción, su debilidad. Pero… no podía. Temía cambiar sus planes y que luego las cosas se complicaran.

Se sintió de pronto, ahogada por la situación.

- No puedo, Edward… - murmuró con el tono de voz contraído; ahogado y lastimero.

- Se que no me tienes miedo… Y que no me sientes repulsa como antes… - Edward respiraba agitado. Estaba jugándosela, pero la frialdad de Bella durante esta última semana lo había echo replantearse la situación.

No quería perderla. O por lo menos, sin haber luchado.

- No… - Murmuró ella. Edward sintió un escalofrío de felicidad atravesándole el cuerpo, y el alma.

Edward captó la debilidad de Bella, por lo que optó por un movimiento más arriesgado: Se acercó un poco más, sus narices no se tocaban por dos, tres centímetros, a lo sumo; levantó la mano y con el dorso de los dedos, le acarició la mejilla.

Bella, nada más notar el tacto de Edward, ese que tanto había anhelado, sintió crecer esa corriente de miles de vatios que atravesaban sus terminaciones nerviosas nada más él la tocaba; cerró los ojos, degustando y disfrutando del momento.

- Dios Bella… - Su tono se tornó ronco; fueron solo dos palabras, pero el deseo estaba más que claro. Eso hizo reaccionar a Bella.

Bella alzó su mano, y con todo el dolor de su corazón, suavemente, le apartó la mano a Edward, mientras enlazaba sus ojos a los de él.

- Lo siento Edward… esto… - suspiró – es muy complicado. - Tragó en seco – Hoy no puedo posponer mi cita – Apretó la mandíbula – Pero hablaremos – sus ojos mostraron un destello de ilusión.

- De acuerdo – Le contestó él, también con el semblante más tranquilo. - Organizaré una cita para que podamos hablar a solas, tranquilos. - Bella asintió. - Tenemos mucho que aclarar – suspiró – Y no podemos seguir haciéndonos daño.

- Estoy de acuerdo – Concedió Bella. La cual notaba un punto de esperanza brotar en su pecho.

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Bella tardó casi una hora en sentirse más relajada. Ese momento con Edward en el coche, había sido especial. Habían podido hablar, aunque fuesen unas palabras, sin matarse.

Pero había tanto deseo, que no sabía como otro día, ya que él había prometido organizar una cita a solas, podría resistirse a él, si Edward quería algo más que hablar.

No le importaría volver a hacer el amor con él; sería algo que apuntar en una lista de "cosas que hacer antes de morir". Pero… ¿estaba preparada para dejarse utilizar como amante por él?

Sabía que si podría… pero su corazón quedaría destrozado en el intento. Por lo que debería intentar evitar esa conversación y esa cita.

- Voy a subir a prepararme, ¿vale papá?

Después de pasar un rato con su padre, charlando y hablando de nimiedades cada uno rehízo su agenda para el viernes.

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Charlie había quedado con unos compañeros de la comisaria para ir a una sesión de pesca nocturna y Bella tenía una cita. Con Beau.

Había quedado en que la recogería allí, en casa de su padre; el cual, se iría de pesca antes que ella y volvería al amanecer.

Estaba todo más que atado.

Media hora después de irse Charlie, Bella bajaba las escaleras de casa alertada por el toque de un claxon.

Para la ocasión, eligió unos vaqueros entallados blancos, una camiseta suelta con escote barco (generoso) en rayas marineras, una camisa vaquera abierta y encima una chaqueta tipo chanel en tonos azules.

Maquillada suave, resaltando sus preciosos ojos con raya negra y un par de pasadas de máscara de pestañas. Por último resaltó sus pómulos y labios con un toque rosa.

- Estás preciosa, Bella. - La piropeó Beau.

- Gracias, tú también estás genial – Le devolvió el cumplido.

Beau le abrió la puerta del copiloto, como todo un caballero y en cuanto tomó su asiento, viró rumbo a Port Ángeles.

Durante los primeros minutos, Bella iba con la cabeza absorta; ida por completo en un solo pensamiento: Edward.

Poco a poco, Beau fue dándole conversación, hasta que Bella comenzó a contestar con algo más que no fuesen simples monosílabos.

Había que reconocer que el chico tenía una conversación agradable y divertida; a parte, que la ayudaba a desconectar un poco sobre su compleja vida.

Si no fuese que el concretar esa cita fue una estupidez desde el principio, podría decir que lo estaba pasando bien. Era una auténtica cita. Sin monstruos de por medio.

Una vez allí, dieron un paseo por el puerto, por el cual paseaba mucha gente. Aunque el sol no se dejaba ver aún estando a pocas semanas de comenzar el verano, la temperatura había subido algún grado, por lo que la gente aprovechaba a pasar tiempo fuera de casa.

- Conozco una pizzeria genial – Comentó Beau - ¿Te gustaría que cenásemos? Me encantaría que me acompañaras – Le sonrió ilusionado el chico.

Bella estaba desando que la estúpida cita acabase, y poder llegar a casa y… ver a Edward. Ahora debía pensar una forma en dejarle claro a Beau que esta iba a ser la primera y última cita.

"No se puede aceptar una cita por despecho. ¿Quién iba a pensar que Edward cambiaría de actitud? ¿Qué iba a querer hablar? Y aunque no fuese así… ¿Qué hago yo con este? Debería estar con todos, en la Push; que es donde quiero estar. ¡Joder Bella, a veces pareces bipolar… ¡Maldito orgullo de mierda!"

- Claro… sería un placer – le respondió sonriente. Durante la cena le dejaría claro que no volverían a quedar.

"Si Edward se entera de esta cita… No debería importarle. Seguramente no le importe, pero… siento que lo estoy traicionando"

Una vez sentados y atendidos, Bella fue acercándose al tema que quería tratar.

- Beau, verás… Lo estoy pasando muy bien contigo, pero… - Tomó aire. - No quiero que pienses que esto va a ir a más… - Miró para el chico con ojos lastimeros. Beau levantó una mano, para cortarla y no hacerle pasar el trago.

- Bella, sé que tuviste algo con Cullen… Con Edward. - Rodó los ojos – Y creo que has utilizado esta cita para saber si estabas preparada para salir con otro chico. - Le soltó muy sincero, pero sin rastro de enfado. - Y lo entiendo. - Le sonrió muy dulce. - Aunque quise probar, por si acaso – le sonrió de forma cómplice – Me gustas, me he fijado en ti desde que llegaste al pueblo – Bella se sonrojo y él le regaló una sonrisa tierna. - Estuve esperando a comprobar que no tenías nada con él. Pero…

- ¡Oh, vaya…! Beau, yo… Me pareces un chico muy agradable y divertido, a parte de que muy guapo. - Se sonrieron. - No me he portado bien, lo siento. No debí usarte de conejillo de indias.

- ¡Ey, de verdad, no pasa nada! Lo hemos pasado bien, ¿verdad? - Su cara reflejó una ilusión casi infantil.

- Sí. La verdad es que sí. - Y era verdad. Bella no recordaba haber salido tan tranquila desde hacía mucho tiempo.

- Además, me gusta haberlo aclarado. - Agregó él – En las citas siempre hay tantas expectativas, nervios y… ¡uf! - Bella rió. - Estoy tranquilo de saber que no tengo que estar pensando en si tengo que cogerte de la mano, darte un beso al dejarte en casa… - Rodó los ojos divertido. Bella asintió, riendo.

Tras eso, la cena fue viento en popa. Beau pareció relajarse ante la confesión de Bella, y salió un chico aún más divertido. Bella también se relajó, disfrutando de su "no" cita.

Al final, la cena se alargó con un postre y una larga sobremesa. Ambos estaban de lo más cómodos, pasándoselo genial.

Y aunque Beau tenía un historial en su antiguo instituto de haber puesto pastillas a unas chicas en su bebida para poder acostarse con ellas, ahora, tras estar un tiempo en terapia con un psicólogo, y sacarlo sus padres del ambiente viciado en el que se había involucrado en su antiguo instituto aquello había quedado en el pasado.

Ahora se había convertido en un buen chico: Educado, caballeroso, estudioso y deportista. A parte de muy guapo.

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Un poco antes, en La Push…

- ¿Así que le vas a mirar el coche a Bella? - Preguntó Edward a su hermana Rosalie. La cual arrugó la frente extrañada ante la pregunta de su hermano. - Me dijo que tenía un ruido, y que iba a llevarlo a casa para que le echaras un vistazo.

- No. No me dijo nada de eso. - Contestó confusa Rose. - Será que me lo va a decir, una vez lleve el coche – Lo corrigió. Edward pestañeó algo dubitativo.

- Entonces… ¿Quién es el que va a recoger a Bella? - Preguntó Seth.

El entrenamiento esa tarde había sido relajado, por lo que los chicos acabaron pronto. Parecía que sin Bella revolviendo entre ellos, las prácticas se volvían tediosas.

Así que estaban tirados por el claro del bosque al lado de la playa donde siempre entrenaban, holgazaneando.

- ¿No vas tu a recogerla, Edward? - Preguntó Alice. Él negó.

- Dijo que iría ella con su coche para casa.

En si, no era nada. Pero a todos les recorrió una sensación extraña por el cuerpo. Era como si algo no estuviese encajando en la historia.

- ¡Chicos! - Saludaron Sam y Paul, que venían de hacer una ronda. - Veo que estáis ociosos – Rió.

- Hoy hemos acabado antes. - Respondió Jake.

- Como se nota que no está Bella… - Sonrió Sam – Hay demasiado silencio – Volvió a reír. Todos asintieron – Bueno, no tardará en subir. Es la hora de cenar y Charlie estaba en la zona norte del río, con sus compañeros. - Todos jadearon.

- ¿Cómo que Charlie estaba en el río? - Preguntó Jake alarmado y nervioso. - ¿A qué hora fue eso?

Sam y Paul se miraron un segundo.

- Hace como media hora, aproximadamente – Contestó Paul. - Y parecía que ya llevasen tiempo allí.

Todos abrieron la boca como peces fuera del agua, y un jadeo simultaneo rompió el silencio.

- Pude escuchar que estaban hablando sobre que Bella estaba muy bien con los Cullen, y Charlie algo comentó de que hoy había bajado a verlo, pero que se iba a quedar muy poco porque Alice la estaba esperando en casa para no sé qué de chicas. - Narró Paul. - Es que… ¿os ha mentido?

Los Cullen junto con el resto de los Quileutes, se miraron entre ellos.

Jake y Alice se lanzaron una mirada aterrada; y ambos pensaron lo mismo. El mismo nombre:

"Beau"

- ¿Quéeee? - Alzó Edward la voz nada más entrar en su mente el pensamiento de los otros dos. - ¿Al final fue a la cita?

Jacob y Alice se contrajeron.

- ¿Vosotros lo sabíais y os lo callasteis? - Preguntó encolerizado, haciéndoles cara a su hermana y amigo.

- No. Solo sabíamos que Beau estaba pensando en pedir salir a Bella… Pero, no supimos más del tema. - Explicó Alice.

- Pues entonces, no hace falta más pruebas. - Ahora el tono de Edward reflejaba el fortísimo dolor que sentía dentro de su pecho. - Ella escondió su cita para que no interfiriéramos. - La voz de Edward estaba rota.

Bella no quiso, ni se replanteó tan siquiera anular su cita para quedarse con él. Y eso que había cedido, hablándole con un tono de rendición; Para que ella no se asustara, para que pudiera comprobar que simplemente era un hombre, intentando acercarse a la chica que le gustaba. A la que amaba… Pero, ella no valoró eso; si no que se fue a su cita sin importarle sus sentimientos.

"- Edward… No empieces a conjeturar -"

Lo avisó Alice. Edward tenía el ceño completamente fruncido, y ya no entraba en razones.

- Nos vamos a Port Ángeles. -Sentenció.

- Quil, Embry, Seth, pasar por casa de Charlie y borrar el olor de Bella, después hacer una ronda en los alrededores. Por si acaso. Leah, tu quédate aquí en la reserva. - Jacob se puso en modo general a dar instrucciones.

- Rose, y Emmet iros a casa – Organizó Edward. - También daros una batida por los alrededores. Jasper, vete con los chicos hasta casa de Charlie para hacerte con el olor, y rastrear por donde se han ido.

- Chicos… ¡Chicos parad! ¿Organizáis todo esto porqué Bella tiene una cita? - Paul estaba asombrado. - Jake, Edward… asumirlo. Ella pasó olímpicamente de vosotros… Dejarla que haga su vida – Les soltó con mofa.

- Paul, métete en tus asuntos. - Reprendió Jake fuertemente. Paul le rodó los ojos.

- No es por ser cotilla Jacob, pero me parece cruel como la tenéis sometida a vosotros. - Refutó Paul; Sam asintió.

- Yo también creo que estamos exagerando un poco demasiado. - Comentó tímido Seth. - Solo es una cita. Tiene derecho a llevar una vida lo más normal posible, dentro del caos en el que se ha visto envuelta.

- Puede que si… que Paul y Seth tengan razón. Deberíamos soltar un poco la cuerda; estamos apretando demasiado – Apoyó Emmet.

Edward bufaba como un tren de mercancías.

Se hizo un revuelo, todos dando su opinión al respecto. Y todos, concluían en lo mismo:

Estaban agobiando en exceso a Bella.

- Bella está en peligro. El tal Amush la quiere a ella. - Soltó rotundo Edward, haciendo callar a todos de golpe. - Está organizando los ataques de los nómadas por Bella.

- ¿Qué dices? - Jacob miró a su amigo con los ojos saliéndosele de las órbitas. - ¿Desde cuándo sabes eso?… - Jake bufó, molesto; llegando por si solo a la respuesta. - La semana pasada, en el último ataque. Le leíste la mente a esos tres chicos, ¿no es así? - Edward asintió.

- ¿Por qué no compartiste esa información con el resto? - Emmet se mostró ofendido por ser excluido. Al igual que los demás.

- Porque en cuanto os lo diga, vuestra actitud, por mucho que lo intentéis os delatara. - Contestó rotundo. - Y no quiero asustar innecesariamente a Bella. - Frunció el ceño, malhumorado – Aunque un poco de miedo no le vendría mal – Murmulló. Alice le alzó una ceja.

- No. No hace falta asustarla. Ella ahora se siente protegida y segura. Hacía días que no dormía bien, y ahora, con nosotros en casa, descansa. - Todos asintieron. - Edward, ahora estás enfadado, - Le hizo un mohín con la boca – Pero no quieres asustar a Bella, y lo sabes. - El nombrado apartó la mirada de su hermana.

No, no quería ningún mal para Bella; pero ahora, estaba sumamente defraudado, dolido… despechado.

- Entonces… ¿Qué hacemos? - Preguntó Emmet sin saber muy bien qué hacer.

- Podíamos, uno de nosotros, ir a Port Ángeles y tenerla protegida sin que ella se de cuenta. - Propuso Seth. - Aunque, la verdad… es una falta de respeto total – Su gesto acompañó el tono lastimero de su voz. Varios de los presentes asintieron.

- ¿Y que es peor? ¿Que la señorita no disfrute de su cita, o qué acabe muerta? - Soltó Edward con desdén; con un rencor más que patente.

- Sigamos el plan… - Jasper intervino. - Cuando demos caza a ese vampiro, ella podrá seguir su vida con normalidad. Hasta entonces, hay que protegerla; de él, y de si misma.

- Creo que es excesivo – Murmuró molesto Paul.

- Paul, a parte de todo lo que acabo de deciros, ese chico con el que Bella ha quedado, es un cerdo. Atonta a las chicas con pastillas para poder tirárselas; ellas cuando despiertan al día siguiente no recuerdan bien lo que ha pasado, y por no quedar de "facilonas", ninguna dice nada. - Aclaró – Le he leído muchas veces la mente y… créeme, es repulsivo. - Escupió. - Pero una comenzó a hacer comentarios, y se difundió el rumor. Por eso se vino aquí. Para empezar de cero.

- Es hijo de puta no le tocara un solo pelo a Bella – Gruñó Jake. - ¿Cómo decidiría Bella quedar con ese tipejo?

- Porque es humano. - Contestó rotunda Alice – Un simple chico, pidiéndole una cita a una chica. Sin magia, sin personajes de terror; algo sencillo. Algo… normal. - Se inclinó de hombros. - A parte, Beau, es un chico muy guapo y muy dulce. - Leah asintió – Y Bella no tiene ni idea de lo que hace con las chicas.

- Lo que sea – La cortó Edward. - Si no quieres venir, no vengas.

Dicho lo cual, se giró dispuesto a irse.

Tenía que sacar a Bella de esa cita. ¡Ya! Sus celos lo estaban matando; ahogando lenta y tortuosamente.

Lo que él no explico sobre Beau, es que desde que había llegado a Forks no había vuelto a hacer aquello; que estaba "rehabilitado". Pero sabía que si lo comentaba, todos se darían cuenta de que actuaba por celos. Por no querer ver a Bella en brazos de ningún otro hombre. Como así era.

Edward, Alice y Jake, montaron en el Volvo del primero. Sobra decir qué rumbo tomaron.

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Vaya... vaya... Esto se está complicando un "pelín" ¿verdad?

Estoy anonadada... incluso escribiéndolo yo... jajajajajaja!

Veremos a ver cómo actúa Edward cuando vea a Bella tan entretenida con Beau.

NOS LEEMOS PRONTITOOOOOOOO!

Yo les regalo entretenimiento... ustedes me devuelven un rewiew! ;-)