HOLAAAAAAA!
ANTES DE NADA... SI, LO SÉ. HE DEJADO UN POCO DE LADO ESTA HISTORIA. LO SIENTO!
LO SIENTO MUCHO.
ME HE CENTRADO MÁS EN LA OTRA. PERO TAMBIÉN PORQUE ESTAMOS EN LA RECTA FINAL Y
TENGO VARIAS OPCIONES DE CÓMO ACABARLO, Y NO QUIERO ELEGIR MAL!
UN CAPÍTULO TRISTE... (SI, OTRO MÁS)
UN ÁNGEL ENTRE DEMONIOS
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Ambos jóvenes estaban enamorados y ambos eran conscientes de ello.
Pero los "peros"… Eso era lo que los estaba destruyendo. Los miedos que provienen de esos "pero…", que los hacía no hablarse con sinceridad, confesándole al otro sus sentimientos.
Y cada vez que hablaban o se malinterpretaban o acababan discutiendo.
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Los días fueron pasando, y en la relación entre Edward y Bella hubo un cambio significativo. La frialdad.
Se hablaban lo justo, con educación. Pero había silencio entre ellos, uno que era asfixiante. El resto de ambos clanes, preferían sus antiguos ataques y rabietas, ya que por lo menos, mostraban sentimientos, vida. Ahora, eran gestos y palabras correctas, en los momentos donde no tenían más remedio que dirigirse el uno al otro; momentos que ellos intentaban que fuesen los menos posibles.
El curso llegaba a su fin y los chicos "humanos" estaban colapsados por los exámenes finales. Habían organizado en una de las habitaciones de los Cullen, un salón de estudio donde los vampiros los ayudaban en sus exámenes finales.
Pero incluso ahí, Edward y Bella, intentaban ignorarse lo máximo posible.
En el instituto era más de lo mismo: Ignorancia absoluta. Aunque seguían sentándose juntos en las clases que compartían, se hablaban lo mínimo.
El profesor de informática, ordenó un trabajo de fin de curso; aunque podrían haberlo realizado entre los tres, ya que Jake, Edward y Bella compartían esa clase, prefirieron hacerlo por parejas:
Jacob con Bella y Edward eligió a Lauren; matando así de celos a su "no chica".
- ¡Joder! – Murmuró Bella. Ganándose una mirada preocupada de Jake. – Tranquilo… No voy a montar ningún número. Él – Bella soltó la palabra como si quemara en su boca – Ya no es mi problema.
- Pues para no serlo, parece que te afecta un poquito… ¿no? – Jake le alzó las cejas a su amiga, ganándose una rodada de ojos.
- Nada de lo que haga, puede molestarme ya… - Esas eran sus palabras, pero sus gestos no decían lo mismo; ya que su mirada se cristalizó, apartando la vista de cómo Edward hablaba con una muy coqueta Lauren.
"Edward… ¿No había nadie más a quien pedirle ser pareja de clase?"
Pensó Jacob con el tono recriminatorio.
Edward se hizo el desentendido, aunque lo había escuchado perfectamente. Claro que había más compañeros con el que hacer el trabajo, pero una fuerza superior a él de molestar a Bella, lo empujaba a llevar a cabo esas acciones.
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Un sábado en una barbacoa en la Push, Charlie llegó exultante de alegría, con un sobre en la mano, directo hacía su hija.
- ¡Bella, Bella…! – La llamó emocionado. – Ha llegado esto para ti. – Bella se giró y se dirigió al encuentro de su padre.
Recogió el sobre, tamaño folio y al girarlo, su pulso se disparó al instante:
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"Universidad de Stanford, California"
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- Es el sobre de Stanford – Murmuró Alice. Todos la miraron con ojos asustados.
- Tú sabes lo que pone, ¿verdad? – Preguntó Jake. Alice asintió, pero no abrió la boca.
Se acercaron a Bella, con sumo disimulo, esperando mientras ella se decidía a abrir el sobre.
Edward contuvo la respiración, aterrorizado. Sabía lo que significaría que ella fuese admitida allí. Era el sueño de Bella, ya que esa universidad tenía un programa en Ciencia de la Informática estupendo; todo aquel que conseguía graduarse allí, tenía un porvenir más que asegurado.
Y entonces Bella se iría. No se convertiría, y volvería a vivir una vida normal y humana, olvidándose de ellos. Recordándoles como una anécdota en su último año de instituto en el pueblo de su padre.
Bella mantuvo el sobre entre sus manos durante un minuto. No se atrevía a abrirlo; ya que no estaba segura de lo que quería que contuviese ese sobre.
- ¡Vamos Bella…! ¿A qué esperas? – La increpó su padre, expectante por saber si estaba o no admitida.
Bella lo abrió despacio. Cuando tenía los papeles de su interior rozando los dedos, suspiró, apretó medio segundo los ojos, y los sacó de una vez.
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"Admitida con beca completa"
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- ¡Dios mío…! – Murmuró anonadada.
Y como si fuese un imán conectada a él, Bella giró la cara en busca de Edward. Sus miradas se encontraron, por un segundo; menos aún que eso y ambas miradas estaban cargadas de sentimientos, donde predominaba la tristeza y la duda.
Bella apartó la mirada, para dirigirla a su padre, que le preguntaba qué decían esos papeles.
- Estoy admitida – Susurró.
- ¡Es fabulosooooo! ¡Enhorabuena hijaaaaaa! – Gritó Charlie completamente feliz y orgulloso por su hija.
Bella se dejó abrazar por su padre, pero su mirada era abatida, de la cual los chicos fueron más que conscientes.
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- Entonces… - Emmet miró hacía su hermana – Ella se va… - No era una pregunta, sino que, aunque lo dijo con la boca pequeña, era una afirmación.
Alice agachó la cara, sin contestar a esa "no" pregunta de su hermano, de la cual el resto estaba pendiente de su respuesta.
-¿Alice? – La apremió Edward.
- Sí, supongo. – Todos miraron para Alice con el ceño fruncido. – Ella está en shock ahora mismo. Parece ser que no estaba demasiado convencida de ser admitida en Stanford. No ha tomado aún una decisión.
- Bueno… no hace falta ser muy listo para saber que aceptará y se irá. – La voz de Rose contenía un trasfondo de rabia y dolor.
Ella, al igual que el resto, quería a Bella en su vida. Y sabía lo que significaría el que ella se fuera a estudiar a California.
"El olvido"
Pero lo que Alice se guardó, ya que había sido una visión muy superflua, ya que Bella no la dejaba entrar plenamente en su mente, es que Bella no estaba decidida a irse.
Ella estaba esperando algo, un acontecimiento que la hiciera decantarse por ir o quedarse con ellos. Y Alice se agarraba a ese "acontecimiento" como un clavo ardiendo.
Todos se acercaron a Bella para felicitarla; de cualquier forma, era todo un logro ser admitida en una universidad de tal prestigio.
- Enhorabuena, Bella… Me alegro de que tu sueño se haya hecho realidad – La felicitó Edward acercándose. Bella lo miró por medio segundo, y agachó la cabeza asintiendo un gesto tímido – Deberías estar contenta… - La voz de Edward cambió a una de duda.
- Sí… debería. – Suspiró – Pero… Pensé que si este día llegaba, estaría más contenta de lo que lo estoy. – Se sinceró; volvió a alzar la mirada, consciente de que Edward se había acercado más a ella.
Edward le alzó la cara con un dedo, para que le aguantara la mirada. Solo el mínimo roce de ese dedo en su barbilla, hizo que ambos sintieran un escalofrío recorrerles la columna vertebral.
- Tienes más opciones… - Le susurró con una voz que podría derretir un iceberg.
Bella le clavó la mirada con intensidad. Un torrente de sentimientos los arrollaba.
Ese era el momento… Justo ahí. Pero…
El ruido de un coche aparcando próximo a ellos, hizo a Edward fruncir el ceño y mirar en dirección al ruido; Bella siguió su mirada para encontrarse con una sorpresa:
Lauren estaba allí. En la reserva, y se dirigía a ellos con paso firme y una sonrisa petulante en los labios.
Bella le quitó a Edward el dedo de su barbilla de un manotazo, mirándolo con gran odio.
- Hola Edward – Lo saludó con su voz nasal y cargada de coquetería barata. – Vengo a rescatarte… - Rió burlona.
- Yo… Yo no sabía que se presentaría aquí – Le confesó a Bella, sorprendido y molesto de la presencia de la chica en la Push.
- Es lo que pasa cuando dejas señales dudosas – Le soltó. – Pásatelo bien, Edward. - Y sin más, se dio la vuelta y comenzó a andar, alejándose de él.
No sabía por qué, pero una opresión enorme estaba agarrotándole el corazón y unas tremendas ganas de llorar invadieron su sistema.
- ¿Qué haces aquí? – Le preguntó Edward con un tono serio a Lauren. Bella, aunque estaba ya a unos pasos, pudo escucharlo.
- Me dijiste que pasarías aquí el sábado y… bueno… me pareció que no era un gran plan. Así que vengo para llevarte a una fiesta en casa de Jessica. Sus padres no están, así que estaremos los jóvenes solos y sin control – Su tono no podía ser más sexual; el cual le revolvió las tripas a Bella.
- Sí. Suena genial, Lauren.
Nada más escuchar eso, Bella se giró con la mirada derrotada; la cual se encontró de lleno con la de Edward.
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Al hacer contacto visual y estar ella tan "débil", su escudo se vino abajo. Acto seguido, a Alice le entró una visión; alta y clara:
"Bella se iba y ella jamás era convertida"
- ¡Nooo! – Gimió Alice.
Edward leyó el pensamiento de la visión de su hermana dejándolo completamente inerte.
"Lo tenías en tus manos, Edward… Ella se va… Se va por desamor…"
Gimoteaba Alice, mientras Edward se sentía derrotado, herido… Muerto.
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Si... sé que es cortito. Pero el capi debía acabar ahí.
Prometo subir regular hasta acabarlo (sin más demoras)... que ya está practicamente hecho!
¿QUÉ CREEN QUE PASARÁ AHORA?
¿BELLA REALMENTE E IRÁ?
¿NO SE TRANSFORMARÁ?
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MIL GRACIAS POR SEGUIR AHÍ, Y PREGUNTARME POR LA HISTORIA.
CLARO QUE LA TERMINARÉ!
¿CUÁNTOS CAPIS LE QUEDAN? NO ME GUSTA DECIR UN NÚMERO, PORQUE NUNCA LO CUMPLO.. JAJAJA!
PERO... DOS. TRES COMO MUCHO!
BESAZOSSSSSSSS!
