HOLAAAAAAAA, YA ESTOY AQUI!

CAPÍTULO MÁS CARGADITO.

CON SORPRESAS!

NOS ACERCAMOS AL FINAL...

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UN ÁNGEL ENTRE DEMONIOS

CAPÍTULO 37


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"Te odio… Te odio con toda mi alma… Cuento los días para no tener que volver a verte"

Ese pensamiento, proveniente de Bella, fue lo último que Edward fue consciente de escuchar.

La voz helada y cargada de odio de Bella, había calado hasta su corazón. Viéndose relegado y echado; por lo que decidió irse con Lauren.

"Edward… ¿No te irás con esa, verdad? ¿No dejarás a Bella ahora?"

El tono en el pensamiento de Alice era del todo recriminatorio hacia su hermano.

"Edward… Piensa lo que haces. No te dejes llevar por la rabia."

"La decisión de Bella depende exclusivamente de ti. Estoy segura."

Y estos y más pensamientos abordaron la mente embotada de Edward, el cual aunque los escuchaba, desde que había oído a Bella, no retenía y contemplaba ninguna palabra más.

Edward apretó los ojos en un gesto inequívoco de dolor; sacudió la cabeza y con una sonrisa encantadora, apoyó su mano en la cintura de Lauren, conduciéndola hasta su coche para irse. Juntos.

- Vayámonos a esa fiesta – Le dijo con su más encantadora sonrisa.

Todos los presentes se quedaron completamente pasmados ante la acción de Edward.

Bella, que estaba de espaldas a él, escuchó como el coche de Lauren volvía a la vida, para posteriormente alejarse.

Se disculpó para ir al aseo, ya que sentía que no sería capaz de aguantar las ganas de llorar por mucho más tiempo. El grupo de chicos, se percataron perfectamente de lo que le ocurría; incluso Esme y Carlisle, abatidos por el compartimiento de su hijo, fueron plenamente conscientes de que Bella estaba al borde de las lágrimas.

Aunque entre los jóvenes reinaba un aura de tristeza, todos celebraron la admisión de Bella en Stanford. Sobre todo porque Charlie estaba pletórico y Billy, contagiado por su amigo, sacó unas botellas de sidra casera para festejar la gran noticia.

Bella fingía como podía la sonrisa por contentar a su padre, y porque en el fondo no quería que se notaran sus dudas, y el atragantón que había pasado a causa de Edward y su "cita".

Bella aguantó el chaparrón como bien pudo, hasta que su padre y sus camaradas se distrajeron con la celebración, ya pasados un poquito de copas con la sidra casera de Billy, y consiguió zafarse.

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Se fue hasta la playa; el sonido y la visión del océano de la Push, era calmante incluso más que el don de Jasper.

- Bella… Sabía que estarías aquí. – Jake se sentó a su lado, a la orilla del mar. – Me tienes aquí, para lo que necesites; ya lo sabes.

- Gracias Jacob. – Bella apoyó la cabeza en el hombro de su amigo.

- Si no estás segura de irte… Puedes quedarte aquí. Estaríamos felices de tu presencia. – Suspiró – Aunque estamos muy orgullosos de tu admisión, estaríamos mejor contigo aquí. – Bella sonrió agradecida por las palabras de Jake. – Yo… No sé qué es lo que le pasa a Edward. – La sola mención de su nombre, envaró a Bella. – Tranquila, no te voy a dar la charlita con él – Su voz sonó rozando la mofa – Solo que… lo conozco desde hace ya bastante, y nunca lo había visto comportarse como un capullo, hasta este punto. – Bella volvió a sonreír por el insulto.

- Ya da igual Jacob. Debo seguir con mis planes de futuro. Yo no voy a vivir eternamente, ni un montonazo de años como tú… Solo tengo una vida; una humana.

- Eso tiene fácil solución. – Bella apretó los ojos con fuerza.

- Solo fue una ilusión, Jake. Lo que consideré mi nuevo plan de futuro, simplemente fue una quimera. – Contestó con melancolía.

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Edward se fue con Lauren a la fiesta a la que había sido invitado. Las intenciones de Lauren eran claras:

Acostarse con él.

Hace unos meses, tener a Lauren tan dispuesta a abrirse de piernas, sería un gran planazo. Seguramente que Jacob también estaría invitado a la fiesta y ambos pasarían una noche de sexo desenfrenado.

Pero ahora esa idea le resultaba repulsiva. El solo pensamiento de estar dentro de otra mujer que no fuese Bella, le resultaba vomitiva. Y su "amiguito" pensaba exactamente igual, no teniendo ninguna reacción.

En cuanto pudo, Edward se zafó de la fiesta y se fue directo a casa. Allí no había nadie, todos estaban en la Push celebrando con Bella. Todos menos él, que era un auténtico gilipollas.

"¿Qué estoy haciendo? Ella se irá… Se irá y se llevará con ella mi corazón"

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Nadie comentó nada sobre la admisión de Bella en la universidad; se había convertido en un tema "tabú".

Incluso la propia Bella actuaba como si no hubiese recibido ninguna carta. Aún tenía un par de semanas para contestar la solicitud, y aunque estaba decidida a irse, algo la frenaba a enviarla.

Pocos días después de eso, Alice tuvo una visión:

"Un grupo, unos cinco nómadas, venían a Forks; y parecía que el tal Amush estaba entre ellos"

- ¡Chicos, chicos! ¡Lo tenemos…! – Anunció entrando en el salón donde todos holgazaneaban.

- ¿Qué ocurre Alice? ¿Qué has visto? – Le preguntó Bella, incorporándose de encima de Emmet, del cual estaba tirada mientras ambos leían.

- Amush… - No hizo falta añadir más. – Mañana…

Todos se envararon, y Jasper los organizó rápidamente para comenzar con instrucción militar táctica tanto a sus hermanos como a los Quileutes. Esta vez debían obrar muy finos para no perder a Amush; matarlo y así volver a respirar tranquilos respecto a Bella y Charlie.

Las siguientes 24 horas fueron tensas. En extremo.

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Al día siguiente, antes de la hora en la que Alice vaticinó que llegarían, todos estaban en el claro del bosque junto a la playa de la Push. Esperándolos.

- Bella… - la llamó Jasper – Quiero que estés tranquila. Aun sin tu escudo, puedo sentir tus nervios. – Le sonrió – Todo está controlado.

- No sé… tengo una sensación… rara – Su rostro estaba contraído por la tensión.

- Eso son nervios, Bella. Tranquila. – Jake se acercó a ella y le pasó un brazo por los hombros atrayéndola hacía él. – Como dice Jasper, está todo controlado. Esta tarde mataremos a ese cerdo y todo quedará solucionado.

- Debes mantenerte alejada de Edward – Aconsejó Alice. – No podemos permitirnos que te pillen con el escudo bajo. No podemos fiarnos de que os proteja a ti y a Edward como aquella vez. – Bella y Edward asintieron.

- Me mantendré lo más alejado de ella. – Contestó Edward lanzándole una mirada de reojo a Bella, la cual respiraba con nerviosismo.

A la hora acordada, todos ocuparon sus posiciones.

Bella estaba a la cabeza, y haciendo una formación en ángulo, se posicionaron Jasper y Emmet a cada lado, Rose y Alice detrás y Edward más alejado.

Los lobos mantenían posiciones a los flancos, escondidos tras la vegetación para pillar a los nómadas desprevenidos.

Puntuales como un reloj suizo, los nómadas hicieron acto de presencia. Nada más ver a los Cullen, se quedaron pasmados; no contaban ni habían sido informados que se enfrentarían a tantos vampiros.

- Solo queremos a la humana. Dárnosla y no habrá bajas. – Habló el que iba en cabeza.

- Ni lo sueñes. – Contestó Jasper. – Ella está con nosotros.

- Entonces… ¿por qué sigue siendo humana, después de tantos ataques? Es ilógico. – Murmuró con sarcasmo.

- Eso a ti, no te importa. – Volvió a contestar Jasper.

- Sé que uno de vosotros es su pareja – Otro vampiro, con aspecto antiguo, dio unos pasos posicionándose a la cabeza.

"Ese es Amush" Pensó Alice.

- Eso tampoco te importa.

- ¡Vaya! Parece que nada me importa, entonces. – Su tono sonó chistoso. – La dejáis seguir siendo humana, desprotegida. – Fingió meditar. – Perdonar que me llame la atención.

Bella lanzó un halo a los pies del vampiro, haciéndolo retroceder un paso atrás.

- No creo que necesite esa protección – Se dirigió Bella a él, de forma arrogante.

El vampiro la miró fijamente por un segundo eterno.

- ¿Qué tal duermes, Bella? – la nombrada abrió los ojos, sorprendida. – Y… ¿por qué estás posicionada tan lejos de tu pareja? ¿Tanto afecta a tu don o temes hacerle daño? – En su voz había tal guasa, que era ofensivo.

- No tengo porque darte explicaciones. Vas a morir… ¡Ya! – Le contestó Bella.

- ¡Jajajajaja! Humanos… sois tan impertinentes y arrogantes…

Bella, ofendida, lanzó un fuerte haz de luz contra uno de sus vampiros, despedazándolo.

- Yo no soy una simple humana. ¿Te parece eso lo suficientemente arrogante?

- Impresionante – El vampiro, con total arrogancia, comenzó a aplaudir. – Lástima que Edward no tenga el valor suficiente para convertirte – Edward gruñó en respuesta. - ¡jajaja! No sé cómo puedes dejarla escapar. – Meneó la cabeza negando. Edward volvió a gruñir, y Bella brilló con más fuerza.

- ¡Oh, vamos! Acabemos con esto de una santa vez. – Gruñó Emmet.

- Sí… esto se está alargando demasiado – Apoyó Jasper.

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"¿Estás seguro que yo soy Amush, Edward? ¿Vas a arriesgarte a dejar a la mujer que amas seguir siendo una humana… desprotegida? ¿Y qué cualquier humano estúpido te robe a tu pareja? O… ¿otro vampiro? O es que… ¿ella no quiere que la toques… íntimamente?"

El pensamiento entró directo a la mente de Edward, el cual cambió su posición y arremetió directo contra Amush.

Oír su verborrea, sus insinuaciones… Con ese tono ofensivo e hiriente, lo enervó haciéndolo atacar sin pensar.

- ¡Edwarddd! – Lo llamó Jasper.

Bella se quedó descolocada por un segundo, Edward estaba demasiado cerca de ella, y captó como su escudo bajaba intensidad.

Por suerte, Jasper y Jacob, convertido en lobo, estaban al tanto y saltaron delante de ella para protegerla.

En cuestión de un par de minutos, los Cullen y los lobos acabaron con el ataque de Amush y sus secuaces.

Una vez todos despedazados, Bella se dirigió completamente envenenada en contra de Edward.

- ¡Túuu! ¿Eres imbécil o qué te pasa? – Le escupió golpeándolo con su mano en el pecho. – Sabes que me quedo desprotegida si estás cerca. ¿Acaso querías que muriera? – Le increpó.

- ¿Cómo puedes preguntarme eso? – Le contestó él molesto por la pregunta. – Estaba defendiéndote. Él… Estaba provocándome con sus pensamientos. – Confesó malhumorado. – No lo pensé… Lo siento.

- ¡Cómo sea! – Respondió ella con desdén; ocultando así su sorpresa por las disculpas de Edward. – Por fin, todo ha acabado. – Le respondió mirándolo a los ojos.

- Sí. Podrás seguir con tu vida. – Contestó él, aguantándole la mirada.

Miradas de las cuales saltaban chispas de rabia.

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Todos estaban felices. Tal como había dicho Bella, por fin, la amenaza había pasado y ella y su padre volvían a estar a salvo.

Pero no todos estaban tan pletóricos. Alice estaba en un segundo lugar, meditabunda.

- ¿Qué ocurre Alice? Te veo… pensativa. – Le comentó Bella.

- No sé… tanto trabajo que se tomó, y se presenta ahora, después de meses de ataques, con cuatro vampiros totalmente inexpertos… Como si buscara su propia muerte. – Meditaba con la mirada ida. Algo le decía que se les escapaba algo, pero no conseguía ver nada.

- ¿Ves algo preocupante? – El tono de voz de Bella adquirió un tono de alarma.

- No. Y no sé si eso me preocupa más o le resta importancia. Puede que esté dándole demasiadas vueltas. – Sonrió mirando hacía la chica.

Bella también había llegado a esa conclusión. Había sido demasiado fácil deshacerse del vampiro, después de todo el trabajo y problemas que había dado.

Era extraño. Demasiado. Como si la situación estuviera enrarecida.

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- Bueno Bella… esta es tu última noche en casa, mañana por fin vuelves con tu padre. – Comentó Rose con un deje triste en la voz, una vez todos estuvieron de regreso en la casa Cullen. - ¿Te apetece hacer algo especial?

- Rose… ni que no la fuésemos a ver más – Emmet se acercó a la chica, abrazándola por un costado. Bella se puso tensa, ante la atenta mirada de Alice.

El resto, captó que algo se les escapaba.

- ¿Qué ocurre? – Preguntó Jasper.

Tras unos segundos de silencio, en donde Bella había perdido la capacidad del habla, y no apartaba la mirada del suelo, Alice contestó por ella.

- Bella ha enviado la solicitud de ingreso en Stanford. En unas semanas se va. – Reveló la vampira ante el asombro del resto.

- ¿Qué? ¡Bella! ¿Lo ha hecho a traición? – Preguntó ofendido Emmet.

- Yo… Yo… lo siento. Era la única manera. Llevaba días con los papeles y nunca encontraba valor para hacerlo. Estaba a punto de perder la vacante. – Suspiró – Y… no, no sabía cómo ni cuándo decíroslo. – Arrugó el ceño – Sabía que en cuanto estuvieseis al tanto, serían días tensos y tristes. – Volvió a agachar la cabeza.

- Bueno… tiene cierto sentido, la verdad. – La apoyó Rose.

En ese momento, se oyó un fuerte estruendo que hizo a Bella estremecerse. Giró la cara hacía Alice y Jasper.

- Edward acaba de desencajar la puerta de entrada. – Forzó una sonrisa. – Luego la arreglaremos – Inclinó los hombros.

Bella meneó la cabeza con incredulidad. No entendía porque a Edward le afectara su marcha. En sí, él debía de estar contento porque se fuera.

Por fin, podría librarse de ella.

- Bella… no leo mentes. – Alice se acercó a ella. – Pero no me hace falta para imaginar lo que tu cabecita está pensando. Él no quiere que te vayas… cómo has podido comprobar por el portazo – Sonrió traviesa. - Hasta los cimientos dela casa han temblado... ¡jajaja!

- No lo entiendo… - Confesó Bella frustrada.

- Porque estás ciega. – Le contestó Rose.

- Bella – Alice la sujetó por los brazos – Llegados a este punto, voy a decírtelo yo, aunque prometí no interferir. – Suspiró – Mi hermano está enamorado de ti. – La miró a los ojos con intensidad.

- ¡Vamos Alice! No sigas con eso. – Se desquitó del agarré de su amiga. – Si fuese así, ha tenido ocasiones más que de sobra para decírmelo él mismo. – Gruñó.

- ¿Ah sí? Dime cuándo. – La retó.

- Pues… - Bella abrió y cerró la boca como pez fuera del agua. Se había quedado en blanco.

Realmente no se quedó sin memoria; es que no encontraba ninguna de esas ocasiones a las que hacía referencia. Ella no le había dado la oportunidad real de que él le confesase algo así.

Entonces, un recuerdo se coló en su mente: El día que tuvo la "no cita" con Beau; en el momento en que Edward la había bajado a casa de su padre y le dijo que tenían que hablar, sin demorarlo más. Había prometido organizar una cita a solas para poder estar tranquilos y aclarar las cosas entre ellos.

"¿Sería eso lo que él quería decirle?"

Pero después de eso, fue cuando todo se había complicado entre ellos, y estas últimas cuatro semanas habían estado a la gresca para pasar a ignorarse casi en su totalidad, no teniendo un momento completamente a solas nunca más.

- No encuentras ese momento en tu cabecita, ¿verdad? – La picó.

- Da igual Alice. Él es un vampiro con recursos, superior a cualquier chico. Podía haberlo intentado con más ganas. – Suspiró, derrotada. – La decisión está tomada. – Ahora fue el turno de Bella para mirar fijamente a los ojos de Alice – Fue genial fantasear con la idea de ser una de vosotros. – Sus ojos se cristalizaron. – Pero fue eso… una idea, una quimera… Un sueño.

- No tiene por qué ser así. – Intervino Jasper. – Todos sabemos qué sigues con la idea de convertirte. ¿Por qué no hacerlo? – La animó entusiasmado.

- Porque ahora ya es tarde. Debo seguir con mis sueños humanos y dejarme de fantasías.

- Hay más razones que no quieres confesar. – La acusó Emmet.

- Tienes toda la razón, Emmet. Pero son mis razones. – Bella fue tajante.

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Claro que había más razones, y todos más o menos rondaban qué idea en concreto bloqueaba a Bella:

Ella no quería convertirse y saber que tendría que pasar la eternidad con Edward, sabiendo que no estaban juntos. Pero tampoco encontraba forma de que lo estuviesen; ya que cuando uno daba un pequeño paso de acercamiento el otro se lo cortaba, o pasaba algo que los interrumpía haciéndolos enfadar y estar sin hablarse días...

Su "relación" estaba cargada de sin sentidos...

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NO ME MATEIS... JAJAJAJA!

HASTA YO MISMA NO ENTIENDO LO QUE LES PASA. PERO ESTAR RODEADOS DE "PEROS"...

¿QUÉ CREÉIS? ¿BELLA SE VA... O AL FINAL SE QUEDA?