YA ESTOY AQUÍ!
CAPÍTULO LARGUITO... TRISTE, REFLEXIVO Y...
DE LOS QUE NOS APETECE MATAR A BELLA (MUY TÍPICO EN MÍ)
AUN NOS QUEDAN DOS MÁS, ASÍ QUE LEER TRANQUILAS QUE TODAVÍA NO SE ACABA.
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CAPÍTULO 37
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Alice organizó una fiesta preciosa en la Push para la graduación de todos, en la cual disfrutaron recordando anécdotas, rieron de las gracias de los chicos Quileutes y Emmet, comieron y bailaron.
Aunque ellos ya se habían graduado varias veces y no era nada nuevo, para los chicos Quileutes sí que lo era, y para Bella también. Pero debían reconocer que ese año, gracias a su nueva y superdotada amiga, había sido un año muy especial para ellos, por lo que también disfrutaron de su fiesta.
Todos se dieron entre ellos la enhorabuena por acabar al fin el instituto, y con notas bastantes decentes, como había recalcado Billy cuando dio un pequeño discurso para los chicos.
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Edward no sabía cómo acercarse a Bella; llevaban días sin hablar, si verse tan siquiera, ya que ella se había mudado de regreso con su padre.
A parte de que tenía la sensación de que desde la aparición de Lauren aquel sábado en la reserva, Bella evitaba cualquier encuentro con él.
En un momento, que la pilló un poco despistada, no lo pensó más y se acercó:
- Enhorabuena por tu graduación. – Felicitó Edward a Bella, la cual se sobresaltó por la sorpresa. – Con todo lo que has pasado este año, es un gran logro que tuvieses semejantes calificaciones. – Alabó.
- Gracias Edward… Eres muy amable. – Le sonrió ella algo cohibida.
Esa debía ser la primera vez que hablaban de forma cordial en más de un mes.
- Aunque haya sido difícil, ha sido un año… - Rodó los ojos simpática - ¡De lo más! – Exclamó abriendo los brazos, sacándole así una sonrisa a Edward.
- Si… buena forma de describirlo – Rió él, ante la sonrisa radiante de ella.
- Espero que te vaya genial en Stanford. Es una gran universidad, aunque nosotros no hemos ido nunca, por motivos climáticos obvios. – Le guiñó un ojo, y Bella se sintió derretir. – Demasiado sol, durante demasiado tiempo.
- ¿Y vosotros… a qué universidad iréis? – Le preguntó ella con tono tímido. Edward frunció el ceño sorprendido por la pregunta.
- ¿No lo sabes? – Preguntó Edward de vuelta; Bella negó – Vamos a quedarnos aquí este año. Haremos en Port Ángeles un curso pre universitario, una excusa – meneó la cabeza simpático – A ninguno nos apetece irnos aún. El año que viene… ya veremos. – Bella asintió, mordiéndose el labio. Gesto que no pasó desapercibido para Edward.
- ¿Qué ocurre? – Le preguntó preocupado; Ella negó con la cabeza - ¿Por qué no sabías de nuestros planes?
- No he querido preguntar. Ese tema se ha convertido en… tabú. – Su mirada se tornó triste, y la desvió de los ojos de Edward; pero él era consciente de la pena que rodeaba a la chica.
- Bella… - Su voz se volvió almíbar y su mirada la traspasaba de forma intensa. El ritmo cardíaco de Bella se alzó por las nubes.
- Voy… – Lo interrumpió a propósito. –…con las chicas. Están sirviendo la comida; voy a… ayudarlas. – Bella se había puesta nerviosa y Edward lo notó más que de sobra. Lo rehuyó como siempre hacía cuando la conversación se ponía un poco intensa entre ellos.
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La velada fue estupenda. Otro recuerdo que llevarse de todos juntos, festejando en la Push.
Bella tenía pensado venir en las fiestas, no desligarse de ellos, ya que se habían convertido en su familia; en una parte de ella por siempre. Pero sabía que no iba a ser lo mismo.
Nunca sería lo mismo, porque todos tendrían la pena de lo que pudo ser y no fue.
Intentó pasar tiempo con el grupo, obligándose a actuar lo más normal posible, pero cada día que pasaba más fuerte era el sentimiento de despedida.
Disfrutó de unas semanas de actividades veraniegas; pesca, playa, acampadas en la playa… Había momentos en que esa tristeza se olvidaba, pero cualquier nimiedad les hacía volver a la consciencia del poco tiempo que les quedaba juntos.
Edward compartía esos momentos entre todos, con Bella; pero nunca entre ellos, hicieron por quedarse solos. Ni tan siquiera volvieron a hablar como el día de la graduación.
Sus conversaciones se hicieron más naturales, más "normales"; pero nada más.
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- Tú no tienes problemas con el sol… - Le guiñó un ojo Bella. – Espero que vengas a verme – Le dio un empujón con su hombro.
Jacob y Bella se fueron un día de paseo en moto; una tarde para ellos solos. Y Jake, para poner una nota de humor y en cierta manera, de recordatorio, la llevó a First Beach; la playa donde ellos se habían acostado aquella única vez.
- Claro que iré. No lo dudes. – Le contestó jovial.
- Me ha gustado que me trajeras aquí en nuestro último paseo del verano. – Meditó ella mientras paseaban cogidos de la mano por la orilla de la playa. – Lo que pasó aquí, no deja de ser el detonante de todo. Gracias a esto, nuestros secretos salieron al aire. – Jake asintió con una sonrisa pícara, ganándose un codazo juguetón de parte de Bella.
- Bella… - Suspiró, armándose de valor. Bella lo miró con el ceño fruncido - ¿No piensas verte a solas con Edward antes de irte?
Bella intuía que Jake quería decirle algo personal, pero no contó con que su amigo fuese a ser tan directo. Su pregunta la dejó noqueada por unos segundos.
- ¿Y para qué, Jacob? ¿Para que al final acabemos diciéndonos algo ofensivo, o discutiendo? Prefiero que las cosas se queden así. Tranquilas.
- Tú respuesta ha sido políticamente correcta. – Jacob detuvo la caminata para mirar a Bella a los ojos. – Sé que estás enamorada de él… - La miró con intensidad. – Todos lo sabemos, menos vosotros dos. –Rodó los ojos - Si bajaseis esa coraza que ambos tenéis…
- Jake… El problema es que somos así. Dos acorazados. – Intentó hacer una broma, pero Jake no se rió; la broma no hizo más que ponerse más serio con su amiga.
- ¡Eso es una tontería! – Exclamó molesto. – Estáis así por miedo a quedaros con el culo al aire. – Le espetó - Pero llegados a este punto, ¿qué importa? ¿Qué tenéis que perder? – Bella iba a interrumpirlo, pero él no se lo permitió. – Pero si no os sinceráis, entonces sí que hay muchas cosas por las que lamentarse. Sobre todo tú. En 15 años, te lamentaras de estas decisiones que tomas ahora atropellada, porque no habrá vuelta a atrás. Y él, porque le quedará la eternidad para sufrirlas. – Bella contrajo el gesto, con dolor.
Las palabras de Jacob calaron hondo en Bella, pero no lo suficiente para hacerla replantearse las cosas.
Ahora no veía modo de cambiar nada, e irse le parecía la salida más fácil; la más cómoda y… la más cobarde.
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El día de la marcha de Bella llegó más rápido de lo que ella, y los demás, quisieron.
La noche antes, se hizo una barbacoa en la Push para despedirla, y aunque intentaron poner notas de humor, y hacer del evento algo divertido, las caras largas predominaron durante toda la velada.
Las despedidas fueron emotivas al extremo. Los Cullen no podían llorar, pero lo único que les faltaba fueron lágrimas, ya que el resto de los síntomas de una llantina estaban ahí.
Abrazos, besos, y muchos…
"Nos llamaremos todos los días" "No perderemos el contacto" "Vendré toda las fiestas".
Bella, por mucho que intentó contenerse, acabó llorando como una magdalena ante la atenta mirada de sus amigos, los cuales seguían pensando que Bella no estaba convencida de su decisión.
- Bella… - Alice la separó del grupo, llevándosela a un aparte. – Por favor… Aún estás a tiempo de cambiar de idea. Piénsalo bien. – Bella negaba con la cabeza – Carlisle está dispuesto a hacer el cambio cuando quieras. – Bella abrió los ojos, cristalizándose de inmediato – ¡Por favor…!- Resopló - Solo hay que ver tu reacción ahora mismo.
- Alice… no, por favor – Suplicó con voz lastimera.
-Estás encantada con la idea de ser como nosotros. Podemos hacerlo de forma que tu padre no se percate de nada. Puedes pasarte un año sin venir alegando que estás haciendo cursos, o que debes estudiar mucho porque es más difícil de lo que pensabas… En un año, podrías estar lista para venir, aunque sean unos días. Nosotros te ayudaríamos… - Alice se había animado a sí misma, soltando todo eso de carrerilla; hasta que fue interrumpida por Bella.
- ¡Para, para! No me lo pongas más difícil. Esto solo ha sido una ilusión. No puedo… - Inhaló pesadamente aire – No puedo convertirme.
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Bella tenía la fuerte certeza de que sería un estorbo. No para la familia, si no concretamente para Edward. Y que al final, pondría a todos en una situación tensa y angustiada cuando entre ellos comenzasen las discusiones.
No hubo manera de convencer a la terca humana, ni Alice, ni Carlisle el cual le insinuó de forma muy discreta que él no tenía inconveniente en cambiarla, ni Emmet con sus ojitos lastimeros.
La decisión estaba tomada, y no quería escucharlos.
El único que no le había insistido, era el único que podría hacerla cambiar de parecer con tan solo una frase; Pero eso no había sucedido. Y Bella no tenía esperanza de que pasara.
Esa fue la despedida oficial. Bella tomaría rumbo al aeropuerto de Seattle en dos días, y había pedido expresamente que nadie fuese hasta su casa en ese tiempo; con un mal trago ese día en la reserva, tenía más que suficiente.
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La noche antes de su marcha, un vampiro igual de terco e igual de enamorado que ella, escaló como un vil ladronzuelo hasta la ventana de su cuarto.
Edward se quedó hasta el amanecer contemplándola dormir. Memorizando su dulzura y serenidad en su tiempo junto a Morfeo.
Tenía el recuerdo de su única noche juntos; la única noche que la vio dormir entre sus brazos, y aunque su mente de vampiro le ayudaría a recordarla por siempre, su alma y su anhelo necesitaba un recuerdo más reciente. Necesitaba olerla, contemplarla… embeberse de ella. De su amada.
Un sentimiento que lo agobiaba, le decía en lo más hondo de su ser, que tardaría en volver a verla; por mucho que ella hubiese prometido que vendría en las fiestas, en las vacaciones… La mirada de Bella decía otra cosa completamente diferente a sus labios.
Se acercó a ella, y la acarició dulcemente.
- No te haces una idea de lo muchísimo que te amo. Te recordaré por toda la eternidad… - Sus palabras no fueron más que un susurro en el aire.
Nadie jamás las escucharía; ella, jamás lo sabría. Y tendría toda la eternidad para lamentarse de lo que pudo ser y no fue.
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Bella se desperezó mientras se habituaba a la luz que entraba por su ventana. Una vez estiró sus brazos y piernas, se sentó en la cama y cuando una de sus manos tocó la colcha, el bello de su nuca se erizó:
La colcha al borde de la cama, estaba fría; helada sería la palabra correcta.
- ¡Dios mío! – Murmuró sorprendida. – No será posible…
Atrapó la manta y la acercó a su nariz… Lo que su cerebro detectó, la dejó helada:
Si su recién despertado sistema no la engaña, aquella colcha tenía el aroma de… Edward.
- Has estado aquí… viéndome dormir… - Murmuraba ida. – Pero… ¿Por qué?
- ¡Bella! Es hora de levantarse hija, sino iremos justos para que subas a ese avión. – La voz de su padre la sacó de su ensoñación.
- Si papá. Ya estoy despierta. Ahora mismo bajo a desayunar.
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No quiso darle más vueltas al asunto de su "visitante nocturno". Sabía que si lo meditaba, haría algo descabellado y... no podía. No. No podía ni debía estropear el rumbo de su vida por una ilusión. Por una quimera.
No iba a negar que sabía que Edward sentía por ella una fuerte atracción, pero eso no era suficiente. El deseo sexual se desvanece, aburre, y se agota.
¿Qué pasaría cuándo eso ocurriese?
La respuesta era fácil:
Él la dejaría y ella acabaría desolada y con su vida perdida.
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Charlie ya tenía cargado el coche con las dos maletas de Bella. Así que en cuanto se duchó, desayunó y tras unos minutos a solas en su habitación, a modo de despedida, se subió en el coche patrulla para comenzar su nueva vida.
Era lógico que cierta tristeza la embargara, aquí dejaba mucho; pero la desazón que la invadía no era normal. Y por mucho que evitaba pensarlo, sabía que no estaba completamente segura de que irse fuese la decisión más acertada.
Tras varios abrazos y miles de enhorabuenas más, Charlie la dejó entrar en la zona de embarque. Su nueva vida comenzaba.
Una vez asentada en su asiento, comenzó a pensar y arrepentirse de la señal que había dejado en su ventana para su "visitante nocturno":
Una pequeña nota, envuelta en papel plástico para que la lluvia no lo estropease. La había bañado en su perfume, para que no hubiese duda que la había depositado ella, y para que él, recordara su fragancia.
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"En California, también llueve. Y yo, estaré allí. Esperando"
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No podía haber sido más clara.
Si Edward encontraba la nota, y realmente tenía algún interés, vendría a por ella.
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TRES MESES DESPUÉS...
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- En serio que lo siento, papá... Me es imposible ir - Bella ya había perdido la cuenta de las veces que había repetido esa frase en la última semana. - El nivel de mis compañeros es impresionante, y debo esforzarme mucho más de lo que pensé para poder estar entre los primeros. Sino, el venir aquí no me habrá servido de nada.
- ¿Ni unos días? Aunque sea para celebrar la noche buena... Nos reuniremos todos en la Push. Y los chicos están deseando verte... - Charlie suplicaba como un cachorrito desvalido.
- Lo siento papá... Después de los exámenes de febrero, nos darán unos días antes de comenzar el siguiente semestre. Si mis notas van bien, iré a pasar allí la semana.
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Bella no mentía, del todo; las notas medias de sus compañeros eran excepcionales, pero ella no estaba retrasada para nada. Sus calificaciones eran impresionantes, siendo una de las primeras de su clase. Incluso un par de profesores le habían encomendado trabajos de ayudante de cátedra. Puesto que en muy raras ocasiones se le ofrecía a alumnos de primer año.
Pero Bella estudiaba mucho. Se aplicaba, salía poco, no desfasaba como otros compañeros, y no perdía tiempo en reuniones y tontadas de fraternidades. Se había apuntado a una, porque era donde vivía, pero no se implicaba en prácticamente nada; alguna fiesta en su residencia, un pequeña parte de tiempo ayudando a sus "hermanas" en preparativos y poco más.
Tampoco quería convertirse en la típica empollona que pasa por la universidad como una nerd; pero ella había ido allí a lograrse un porvenir lleno de posibilidades, no para emborracharse en cada fiesta.
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A parte de todo eso, saber que tendría que encontrarse con Edward si iba a casa, no la alentaba para nada. Un par de semanas después de su llegada, había bajado su escudo y había dejado ver a Alice "la nota" que esperaba ser rescatada por Edward. Como resultado había encontrado nada. Ni una llamada, ni un mensaje... Absolutamente nada.
El vacío más desolador.
Y pensar en encontrárselo, delante de todos, le hacía sentirse ridícula y despechada.
Su enfado con Edward y con ella misma, no tenía descripción.
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Lo que Bella no sabía, por decisión unánime de todo el grupo, era lo que realmente estaba pasando en casa...
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AHÍ QUEDA ESE FINAL...
SE ADMITEN SUGERENCIAS PARA SABER QUÉ PASA.
(TENGO SUERTE DE QUE NO SABÉIS DONDE VIVO... PORQUE CON ESTE FINAL, MEREZCO CASI LA MUERTE... JAJAJAJA!)
LA SEMANA QUE VIENE, EL SIGUIENTE Y PENÚLTIMO CAPÍTULO!
UN BESAZO PARA TODASSSSSSSSS!
