HOLAAAAAAA!

CAPI LARGUIIIIIIIIIIITOOOOOOOO!

ESTAMOS ENTRANDO EN LA RECTA FINAL.

DIJE QUE ESTE SERÍA EL PENÚLTIMO... NO SÉ SI AL FINAL TENDRÉ QUE ESCRIBIR EL CAPÍTULO FINAL EN DOS, PORQUE SEA DEMASIADO LARGO.

PERO SUPONGO QUE NO OS IMPORTE, NO?

ESPERO QUE LO DISFRUTEIS Y NO QUERÁIS MATARME CON EL FINAL DEL CAPI..

¡JAJAJAJAJAJA!

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CAPÍTULO 38


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Hacía cinco semanas que había llovido la primera vez desde que dejó a Alice ver la nota. Tres semanas desde las últimas lluvias.

En ninguna de las dos ocasiones, hubo ni el más mínimo mensaje por parte de Edward.

Todo estaba claro entre ellos. Cristalino. Él no tenía los mismos sentimientos que ella.

Pero el saberlo no evitaba que le doliese como un demonio. Porque no solo era el perder al que había sido su único y verdadero amor, si no de algún modo, la conexión con el resto de la familia Cullen.

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- Charlie le ha confirmado a mi padre que Bella no vendrá en navidades. – Afirmó Jake al resto del grupo.

Se hizo un silencio triste; aunque todos estaban tranquilos de saber que Bella no vendría.

- Por un lado, mejor. Aunque todos teníamos ganas de verla… Las cosas están mejor teniéndola lejos. Sobre todo allí, en un sitio tan soleado. – Expuso Jasper.

Desde que Alice había tenido la visión de un vampiro buscándola, todos se habían puesto en modo táctico.

Jasper y Emmet se habían ido a buscar pistas por las ciudades colindantes; llegaron a marcar un radio de 300 km a la redonda. Una pequeña manada, había realizado la misma búsqueda hacía el norte.

Otro grupo de la manada, hacía rondas por los alrededores en busca de "olores" que no fuesen los habituales.

Carlisle y Esme se habían ido a Alaska a hablar con sus familiares de Denali por si habían sabido de alguna acción o aparición extraña.

Pero todos habían conseguido el mismo resultado: Nada.

Alice sufría algo parecido a jaquecas de tantos frentes que tenía abiertos y controlados. Y todo empeoró los días en que Jasper se ausento, el cual la relajaba y ayudaba a concentrarse con su don.

Edward… Edward era caso aparte.

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Alice había recibido alta y clara la visión de Bella sobre el paradero de la nota. Fue tan clara y fuerte, que la vampira no tuvo la menor duda de que Bella quería que fuese encontrada.

Le faltó tiempo para decírselo a Edward, el cual después de volver en sí, tras el shock inicial por la sorpresa, voló a la casa de Bella a recoger la susodicha nota.

"En California, también llueve. Y yo, estaré allí. Esperando"

- Oh… Bella… - Murmuró cuando la leyó.

Una sonrisa bobalicona se le quedó cincelada en la cara. Era breve... 9 palabras, pero que lo decían todo. El mensaje era más que claro.

- El primer día que llueva, iré por ti mi Bella. –

Se prometió a sí mismo.

Cuando llegó a casa, Alice estaba esperándolo en el porche, con una sonrisa tan grande como un mundo.

- Al fin. – Solo dijo eso, y Edward le sonrió. Su humor era excelente. – Dentro de tres semanas, lloverá. – Le guiñó un ojo de forma cómplice.

- Perfecto. ¿Me ayudas a buscar billete? – Alice se levantó de un brinco mientras asentía pletórica.

El viaje estaba preparado.

El resto de la familia no sabía exactamente qué pasaba, ya que Edward le pidió discreción a su hermana para que el resto no lo atosigaran.

Solo quedaba una semana… Solo una semana y al fin podría verla. Abrazarla… Besarla.

Tenía pensado no dejarla decir ni una sola palabra; en cuanto la tuviese delante la estrecharía entre sus brazos y la besaría con tanta pasión que la dejaría sin aire.

Él se convertiría en su aire.

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Esa misma noche, Alice tuvo la visión de un vampiro buscando a Bella y matándola. No tenía claro donde la encontraba; estaba casi segura de que el poco paisaje que podía sacar en claro en su visión era de Forks, pero no podía asegurarlo al 100%.

De lo que no tenía duda era que no pasaba en California. Por lo que mientras Bella siguiera allí, ella estaría a salvo hasta que encontraran a "ese vampiro".

Y la mejor solución para que ella no se le ocurriese venir, era que estuviese enfadada con Edward, no recibiendo noticias suyas tras llover dos veces.

Edward entendía el plan y lo apoyaba, ya que era la seguridad de su amada, pero estaba dolido. Dolido y angustiado suponiendo como estaría Bella de enfadada y dolida con él.

- Sigo diciendo que podía ir yo. Yo solo. Teniendo cuidado, no me dará el sol. Puedo estar durante el día escondido en su casa… - Esa debía ser la décima vez que lo repetía en dos semanas. – O por lo menos llamarla, escribirla… ¡Algo!

- Edward, no podemos arriesgarnos. – Lo interrumpió Alice - El vampiro de mi visión, tiene información tanto de Bella como de nosotros. Ya te lo he dicho, las siguientes visiones de él, me dejan claro que está al tanto de cosas. – Alice resoplaba al ver la desesperación y encaprichamiento de su hermano – Edward entiendo que estás agobiado por saber que ella estará más que enfadada, pero es la única manera de tenerla a salvo. – Volvió a resoplar. – Lo sabes. – Edward asintió de mala gana.

- Cuando le demos caza, le explicaremos lo que ha pasado, y lo entenderá. – Edward gesticuló con los ojos. – Hazme caso hermano. Lo entenderá y te perdonara. Estoy seguro. – Animaba Jasper. – Hasta tienes los billetes como prueba; ante eso, no podrá discutirte. Pero no podemos permitirnos el que sepa dónde está, ya que parece que él no está al tanto de su situación.

- Pero me jode que no venga porque está ofendida. Despechada – Meneaba la cabeza, molesto. – Alice lo vio. Ella no necesita quedarse para estudiar, es una de las primeras de su promoción. – Explicaba ante la mirada triste de Alice y Jasper.

- No puedes ir. Punto. – Intervino Carlisle de forma severa. - ¿Quieres ponerla en peligro? ¿A ambos? – Edward agachó la cabeza, resignado. – Sabes que su don no funciona estando juntos. Si os hicieran una emboscada, estaríais perdidos.

Las navidades pasaron, no sin notar la ausencia de Bella en las celebraciones. Pero lo peor no fue eso, si no el hecho de que seguían sin noticias de "ese vampiro". Estaban completamente en blanco.

- En tres semanas le dan a Bella las vacaciones post exámenes. Y aunque no me deja ver casi nada, ya que sigue enfadada, no puedo asegurar de que no venga. – Comentaba Alice preocupada.

- Su padre le ha insistido varias veces de que venga. Mi padre me lo ha vuelto a comentar esta noche. Charlie le ha comentado que no quiere que se convierta en la típica hija que se va a estudiar lejos y que se despega de la familia, y que por eso le insiste en venir. – Explicaba Jake.

- Si me dejara ver algo más… Pero solo son pequeños retazos de libros, apuntes… Lo que está estudiando. Cuando su nivel de estrés aumenta, el escudo se le apaga un poco… Pero no es lo suficiente como para poder ver alguna decisión. – Alice se frotaba las sienes.

- Debe llevar meses sin descargar, controlando el escudo al máximo; eso debe agobiarla también. – Meditó Emmet, ante el asentimiento de Jasper.

- Quiere ser normal. Dejar atrás lo vivido aquí. – Esto último fue un simple murmullo, pero Edward lo escuchó más que de sobra, desencajándosele las fracciones.

- No Edward… No irás. – Alice se adelantó a las palabras de su hermano. – No, no puedo asegurar de que te sigan, o que os embosquen… Pero puede ser una táctica para saber dónde está. – Suspiró. – No empieces, por favor. – Edward le devolvió un gruñido.

- Entonces… ¿vamos a arriesgarnos a qué venga? – Pregunto preocupado Emmet. – A lo mejor si viniera…

- ¡No! De ninguna manera la vamos a usar de cebo. – Gruñó Edward; Emmet alzó las manos en señal de rendición.

- No podemos hacer eso, porque es aquí, o cerca, donde ocurre. Si no, sería un plan genial. – Edward fulminó a Alice con una mirada envenenada, a lo que ella le devolvió un rodado de ojos.

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A más de 1500 km de allí, tumbada en su cama del campus, Bella no era capaz de concentrarse en ningún pensamiento.

Había pasado la semana de festividades de una forma tremendamente triste.

Sus compañeras de hermandad, las que se habían quedado en el campus, organizaron una bonita y sencilla cena para ambas festividades. Eso compensó el no cenar sola en su dormitorio una triste pizza, que era su plan.

Eso no evitó que se pasara los dos días pensando en sus chicos; en sus familias de la Push y de los Cullen y en Charlie.

¿Qué harían?

¿Lo estarían pasando bien?

¿La recordarían?

Y por supuesto, en Edward.

Por muy dolida que estuviese con él, no siempre se pueden mantener los pensamientos a raya; sobre todo los que son profundos como los recuerdos por amor o… desamor.

Y el recuerdo de aquella única noche, de su primera noche íntima juntos, no dejaba de acecharla.

Era un pensamiento bonito, y… erótico. Pero extremadamente doloroso.

Todo un año había pasado desde entonces. Un año en que por mucho que ahora intentara ser otra vez una persona normal, la había cambiado irrevocablemente.

- ¿Quién coño quiere ser normal? – Gruñó para sí misma.

Con todo el lio de pensamientos y reflexiones, Bella comenzaba a replantearse de una forma en que le quitaba el sueño, si había tomado el rumbo correcto en sus decisiones.

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Pero todo no se puede controlar. Incluso a una vampira con un extraordinario poder de premonición, se le pueden escapar "cosas"; ya que no todas las acciones que ocurren son debidas a una decisión, sino que son accidentales. La vida, muchas veces cambia sin ser nosotros conscientes o estar de acuerdo con esos cambios.

Y es ahí, donde el poder de Alice tenía su punto de Aquiles; el punto "ciego" en sus visiones.

Y es ahí, donde esta historia vuelve a cambiar y que la situación se pone peligrosa para Bella.

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- Bella ha tomado la decisión de no venir. He visto su decisión.

Alice entró en el salón de la mansión Cullen, alertando a toda la familia, la cual se reunió en la sala en menos de un latido.

- He visto su "excusa" – apuntilló la vampira con sus dedos al aire. – Podemos estar tranquilos respecto a que ella anda rondando por aquí. Hasta semana Santa, Bella no volverá a tener vacaciones, así que no podrá venir.

Todos respiraron tranquilos ante las noticias.

- Antes de esa fecha, debemos dar con ese maldito vampiro – Gruñó Rose. – No podemos permitirle tenernos en jaque.

- Somos siete contra uno… Debemos movilizarnos de otra forma para dar con él. – Añadió Emmet.

- Sigo diciendo que el vampiro de mis visiones, es Amush. – todos asintieron. – El que dijo ser él, en la última batalla, era un actor. Alguien engañado o chantajeado por el original para que nos relajásemos y así, tener un buen acceso a Bella. – Alice ya había comentado esta teoría varias veces, y cada vez cobraba más sentido y fuerza.

Se respiraba un aire más puro, de calma y tranquilidad. Bella estaría a salvo en California y ellos tendrían más tiempo para dar con ese vampiro, con Amush.

Pero… no todo se puede controlar…

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California. Mismo día.

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Eran más de las diez de la noche, y Bella regresaba del comedor de la hermandad de cenar. Tenía pensado echarle un ojo a unos apuntes tras asearse y ponerse el pijama.

Justo cuando se acomodó en la cama, con los papeles en la mano, su móvil sonó.

Número desconocido

- ¿Isabella Swan? – una voz profunda y seria, la cual no conocía, la alertó de inmediato haciéndola sentarse en la cama con el pulso a mil revoluciones.

- Sí, soy yo. ¿Quién es?

- La llamo del hospital de Port Ángeles. Su padre ha tenido un accidente de tráfico.

Bella no era capaz de articular palabra; podía sentir el latir frenético de su corazón bombardeándole las sienes.

- Su padre está inconsciente y este es su número de contacto. ¿Es usted su hija?

- Si… Si… Soy yo. - el corazón le latía en las sienes, martilleándole el cerebro.

- Su padre está en la UCI. Ha tenido un accidente bastante grave y sería conveniente que viniera. Las próximas doce horas serán decisivas para su vida.

Las lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas sin ser consciente, hasta que notó la humedad en su boca.

- Claro. Cogeré el primer vuelo que tenga.

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Nada más colgar, saltó de la cama y se fue directa a su ordenador de última generación, regalo de graduación de los Cullen.

Buscó el primer vuelo con destino a Seattle, teniendo la grandísima suerte de encontrar uno que salía en dos horas. El precio era bastante desorbitado, pero esto era una emergencia de vida o muerte, por lo que no se lo pensó y lo reservó vía online.

Atrapó una bolsa de viaje y metió cuatro trapos, y su neceser. Documentación y dinero en efectivo que tenía escondido en su dormitorio para casos de emergencia.

Habló con la responsable de su hermandad, la cual después de darle ánimos de dijo que ella se encargaría de dar al día siguiente, el aviso al decano responsable de su grupo.

En menos de una hora ya estaba en el aeropuerto esperando que diesen el aviso para embarcar.

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Forks.

- Dos días seguidos de sol – Comentaba Carlisle – ¡En enero en Forks! – Exclamaba divertido. - Dos días que podemos hacer algo – Esme se acurrucó junto a su marido, con ojos pícaros.

- ¡Señora Cullen! – Carlisle fingió escandalizarse, pero era un juego habitual entre ellos.

- Podemos pasar estos dos días de acampada, lejos de aquí. Hace tiempo que no descansas dos días seguidos.

- Sí. Tienes razón. Haremos una acampada solos. Desconectaremos un poco. Una vez que volvamos, debemos planear cómo dar con Amush, si es que es él al que buscamos.

- Sí. Creo que desconectar un poco nos vendrá bien. Tal vez encontremos un poco de claridad.

Los patriarcas avisaron a sus hijos, y poco después salieron a su acampada romántica y de relajación.

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Unas horas después, el teléfono de la casa Cullen, sonaba desde el hospital de Port Ángeles avisando de un terrible accidente de circulación con dos heridos de gravedad; sobretodo uno de ellos.

- Lo sentimos, pero el Dr. Cullen ha salido de acampada y no está localizable. – Contestó Edward - Mañana a la noche estará aquí.

- Creo que será tarde. – Contestó el jefe de servicio del Hospital de Port Ángeles. – Pero si puede intentar dar con él antes, se lo agradeceríamos mucho. Sé que es su descanso y sé también que el Doctor trabaja muchas horas, pero la vida de dos hombres está en peligro.

- Por supuesto. Mi padre estaría tremendamente desolado si eso ocurriera. Intentaré localizarlo. – Aseguró Edward colgando el teléfono.

- Saldré en su búsqueda. Soy el mejor rastreando. – Jasper se puso de pie, dirección a su dormitorio para cambiarse de ropa. – Lo traeré a la mayor brevedad.

- Si, por favor… Papá no nos perdonaría que no intentásemos localizarlo.

Lo que ninguno se imaginaba era que uno de esos hombres era Charlie Swan. Y que Bella, estaba llegando a Seatle.

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... CONTINUARÁ...

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EJEM, EJEM... MENUDO CASI FINAL, EH?

BELLA DE CAMINO A PORT ÁNGELES, CARLISLE INCOMUNICADO, Y... SOL!

¿PUEDE SALIR MAL ALGO MÁS?

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FELICES FIESTAS A TODAS! Y QUE LA MAGIA DE LA NAVIDAD OS TRAIGAN FELICIDAD Y PAZ.

UN BESOTE ENORME DESDE ESPAÑA!