HOLAAAAAAAA!

SIENTO EL RETRASO, HE ALARGADO UN POQUITO MÁS LAS VACACIONES DE NAVIDAD... JAJAJA!

OS TRAIGO UN CAPI LARGO, COMPLETO Y LLENO DE SENTIMIENTOS.

ESPERO QUE OS GUSTE, A MI, ME HA ENCANTADO ESCRIBIRLO.

DISFRUTARLO...!

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CAPITULO 40


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A la misma vez que Jasper y Emmet salían en busca de Carlisle y Esme, Bella llegaba al hospital de Port Ángeles.

Se pasó todo el camino sopesando en si avisar a los Cullen, pero no estaba segura de sí tenía fuerzas suficientes como para encarar a Edward.

Aunque tampoco estaba preparada para sobrellevar lo que pudiese encontrarse en el hospital, sola.

Tan concentrada estaba en sus cavilaciones, que para cuando quiso darse cuenta, estaba enfrente del mostrador de urgencias.

- Hola, buenos días. Soy Isabella Swan… Me han avisado… - La señora de unos cuarenta años largos tras el mostrador, no la dejó terminar la frase.

- ¡Oh, sí! Te estábamos esperando. Siéntate ahí – Señaló con la mano unos butacones – Llamaré al doctor encargado de su padre.

- El doctor… no será por un casual el Dr. Cullen, ¿verdad? – La señora la miró extrañada.

- Se le ha avisado, pero no lo localizan – La miró por un instante compungida. Hasta que su semblante cambió a uno extrañado - ¿Lo conoces?

- Sí. Sus hijos y yo fuimos compañeros de instituto. – Explicó Bella.

Se sentó obediente en los butacones, y sacó el móvil de su bolso con el cual jugó dudando si marcar el número o no.

- ¿Señorita Swan? – Una voz juvenil y seria la alertó sacándola de sus dudas.

- Sí, soy yo. – Se levantó como un resorte.

- Acompáñeme. Soy el Dr. Lewis, el médico encargado de su padre.

Se metieron en un despacho y una vez ambos se sentaron, el doctor, tras aclararse la garganta, comenzó con el diagnóstico.

- No voy a mentirla – La miró fijamente. – Su padre ingresó con varios golpes de distinta importancia. Pero el peor es un traumatismo en la cabeza. Llegó inconsciente, aunque lo hemos sedado ante la posibilidad de sufrimiento. – Bella respiró profundamente y el doctor le dio unos segundos para que fue asimilando. – Era grave, pero teníamos la esperanza que no fuese a más… Esperanza que se vino abajo hace una hora – Suspiró con pesadumbre – La lesión se ha complicado bastante más de lo que supusimos, y el golpe en el cráneo, en el cual se había abierto una pequeña fisura, se ha hecho más grande, dejando al aire un sangrado de consideración importante.

- Entiendo… - Murmuró Bella.

- Aquí en Port Ángeles no tenemos médicos tan especializados como para una intervención de tal magnitud. Y nuestros recursos son… bueno, limitados. Estamos a la espera de contactar con el Dr. Carlisle Cullen. Aunque su especialidad es cardiotorácica, sé de intervenciones suyas en otros puntos que han sido casi milagrosas.

- Lo conozco – El doctor se sorprendió – Sus hijos y yo fuimos compañeros en el instituto de Forks. Tengo amistad tanto con ellos, como con sus padres. Sé de sus logros médicos. – Explicó.

- El problema es que se ha ido de acampada, como entonces intuyo que sabes, el doctor usa sus días libres en ese hobby a modo de relajación y desconexión. – Bella sonrió por dentro, sabiendo exactamente el porqué de esas escapadas; pero se limitó a asentir. – Estamos a la espera de que pueda llegar a tiempo. Es cuestión de un par de horas – Bella abrió los ojos y jadeó – No podremos aguantar con vida a su padre por más tiempo.

- ¡Dios mío…! – Los ojos de Bella comenzaron a aguarse y sus latidos le apretaban las sienes.

"Papá…"

Bella se dirigió a la sala de espera en estado de shock. Su padre contaba con dos horas para tener una esperanza de vida.

Sabía que alguno de los chicos iría en busca de Carlisle, pero también sabía lo que al doctor le gustaba "esconderse" en sus escapadas.

Al cabo de un tiempo indeterminado, sintió a alguien sentarse a su lado:

Billy Black

- ¡Bella, mi niña!

Ambos se fundieron en un abrazo, y Bella se dejó llevar, llorando desconsolada como una niña.

- Tranquila, llora y desahógate. – Billy le acariciaba el pelo, mientras Bella lloraba en su hombro. – Estoy aquí. No estás sola pequeña. – Billy intentaba consolarla, pero él estaba destrozado por dentro.

Estaba a punto de perder a su camarada de pesca. A su mejor amigo desde niños.

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No muy lejos de allí, en algún punto perdido entre las montañas…

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- No he conseguido encontrar ningún rastro – Edward estaba desolado. Emmet negó con el mismo ánimo.

- Yo he encontrado un rastro muy leve. Lo seguí, pero tras unos cientos de metros, se perdía. – Comentó Jasper.

- No va a darnos tiempo a encontrar a Carlisle a tiempo.

- Bueno… tampoco puede salvar a todo el mundo. – Comentó Emmet ante el asentimiento de sus dos hermanos. – Si por él fuese, estaría 24 horas en el hospital, todos los días, pero… no puede.

- Volvamos al rastro que encontraste Jasper. Demos la última batida. – Asintieron y tomaron rumbo, siguiendo a su hermano.

Estuvieron olisqueando el rastro encontrado por Jasper por un buen rato, en distintas direcciones, sin obtener ningún resultado.

Hasta que Edward apareció al punto de reunión animado.

- Chicos, he conseguido contactar con Carlisle. Su móvil entró en cobertura y recibió las llamadas perdidas. He conseguido trasmitirle la urgencia en el hospital de Port Ángeles. – Emmet y Jasper respiraron agradecidos.- Intentará llegar hasta el hospital, aunque debe elaborar un plan. Hace muchísimo sol, y a estas horas, el hospital suele estar lleno de gente.

- Bueno, entonces la misión de rescate ha terminado, ¿no? – Bromeó Emmet. Jasper y Edward asintieron.

- Había quedado con los chicos. Aún estamos a tiempo de reunirnos con ellos.

- ¿Pues a qué esperamos? Me apetece un chapuzón en la Push – Emmet no había acabado de hablar cuando ya estaba corriendo en dirección a la reserva.

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Los Cullen se reunieron en la playa con los chicos Quileutes, los cuales ya estaban jugando en el mar; se unieron a ellos entre risas y bromas.

Cuando no llevaban más de media hora, Jacob llegó completamente desencajado. El primero en divisarlo fue Edward.

- ¿Qué pasa Jacob? – Salió del agua veloz para posicionarse al lado de su amigo.

- Tengo malas noticias… Muy malas – Su voz acompañaba a su rostro, el cual estaba ensombrecido y tenso.

El resto de los chicos salieron del agua, reuniéndose con Edward y Jake.

- Charlie ha sufrido un gravísimo accidente y está en el hospital de Port Ángeles. Los médicos no dan mucho por su vida… - Comentó compungido.

Edward y Emmet se lanzaron sendas miradas de comprensión:

El hombre al que se referían cuando llamaron a su padre era Charlie. Charlie Swan, el padre de Bella.

Y rápidamente Edward hizo otra conexión:

Bella. Bella estaría aquí. Justo cuando la visión de Alice se haría efectiva.

- Acaba de llamarme mi padre para decírmelo. Me ha dejado… - Rodó los ojos – Sin palabras…

- ¿Bella? – Edward no fue capaz de unir palabras y formar una frase coherente.

- No me ha dicho nada… Pero supongo que ya lo sepa y este de camino – Contestó aún más preocupado Jake.

Edward giró la cabeza, su móvil, guardado entre su ropa en la orilla, comenzó a vibrar.

"Llamada entrante: Alice"

Eso no le gustó ni un ápice.

- ¿Alice?

Al minuto, colgó con el rostro completamente desencajado.

- Bella está en Port Ángeles. Alice estaba tan concentrada en buscar a Carlisle, que descarto un intento de visión de Bella hace unas horas. – Explicó acelerado.

- Sería cuando decidió venir. – Agregó Jasper. Todos asintieron.

- Entonces cuando mi padre llamó, estaría con Bella. – Pensó en voz alta Jake.

- Deberéis ir vosotros… hace demasiado sol – Edward miró hacia el cielo con el odio tatuado en su rostro.

En cuestión de medio minuto, todos los chicos estaban organizados.

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Los Quileutes irían directos al hospital, mientras tanto, los Cullen y el resto de los lobos se quedarían por los alrededores esperando que el sol bajase y controlando cualquier movimiento raro.

- Lo importante es que Bella no salga de ese hospital bajo ningún concepto. – Ordenó Edward. – Sabemos que el vampiro, el que suponemos sea Amush, estará al acecho. Él estaba esperando este momento y… al final, ha tenido suerte. El muy hijo de… - Edward no pudo acabar su improperio.

- ¿Y si lo de Charlie no ha sido un accidente? – Comentó de pronto Jake, cortando a Edward. - ¿Y si ha sido él quien lo ha originado porque supondría que así Bella vendría de donde quiera que estuviese?

Todos se quedaron por un segundo pensando en las palabras de Jacob.

- ¡Por supuesto! No podía ser una casualidad que justo en la fecha aproximada que Alice vaticinó que ocurriría, Charlie tuviese un accidente mortal obligando a Bella a volver. Estaba todo calculado.

- Por eso se le repetía la misma visión una y otra vez. Porque era algo que iba a ocurrir sí o sí. – Apoyó Jasper.

- ¡Pues vamos! Aún quedan algunas horas de sol.

Edward sujetó a Jake antes de separarse. Necesitaba hablarle. Necesitaba decirlo en voz alta:

- Por favor… cuida de Bella por mí… - Agachó la cabeza, hundido. – Sé que no necesitas que te lo diga, pero…

- Tranquilo Edward. – Asintió y ambos se dieron un abrazo fraternal.

Edward sentía a morir no poder estar con Bella en esos momentos, pero realmente era extremadamente difícil entrar en ese hospital sin que te diese algún rayo de sol.

No tenía ni idea de cómo se las ingeniaría su padre para acceder al hospital, ya que las dos entradas estaban completamente expuestas a la luz solar. Sin ningún acceso subterráneo.

Pero Jake estaría con Bella, que era lo siguiente mejor a estar él mismo. Él se dedicaría a controlar que todo estuviese bien, sin peligros para Bella, ya que ella en algún momento abandonaría el hospital.

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Hospital de Port Ángeles:

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Las dos horas que había dado de margen el Dr. Lewis estaban a punto de cumplirse. El sudor le resbalaba a través de la frente, meneaba la pierna con espasmos y cada vez respiraba con mayor dificultad.

Bella estaba al borde de un colapso.

Billy la observaba de reojo, no atreviéndose ni a tocarla. Estaba tan tensa que creía que podría romperse.

Se levantó con discreción, pero Bella estaba tan ida que ni se inmutó de su ausencia.

- ¿Jake? Soy papá. Acabo de darme cuenta que no te había comentado que…

- Que Bella está ahí contigo, ¿verdad?

- Sí. Así es. Antes cuando te llamé, justo apareció el doctor que lleva a Charlie y creí que venía hablarnos de algo. Y ahora recordé que no te había dicho que ella estaba aquí cuando llegué.

- Te has acordado porque no sabes qué hacer con Bella, ¿verdad?

- Sí, así es… - Murmuró Billy ligeramente avergonzado.

- Tranquilo, estamos de camino.

Billy volvió a sentarse, pero Bella no se movió. Solo su pierna con esos "espasmos", y su pecho agitado era lo que daba muestras de que no era una estatua.

Y en esos momentos, la visión de alguien al que ambos esperaban hizo acto de presencia: Carlisle acababa de llegar.

- ¿Bella? – Nada más entrar por la puerta, había distinguido el olor de la chica.

Bella se levantó como un resorte de su asiento. Se abrazó a Carlisle, para posterior, rogarle.

- ¡Por favor… Por favor! Dime que podrás hacer algo. – Carlisle la miró con ternura.

- Lo intentaré. Haré todo lo que esté en mi mano. – Le dijo con su habitual voz tranquilizadora.

- ¿Todo? – Carlisle pestañeó sorprendido. – Todo… - Bella lo miró con intención. – No. No lo salves como a Edward, o a Esme… Así no.

- Rectifico mi última frase… Haré todo lo humanamente posible que esté en mi mano. – Bella asintió.

- ¿Dr. Cullen? – El Dr. Lewis salió en su recibimiento. – Le agradezco que haya venido, pero… creo que es tarde. Faltan solo unos minutos para cumplirse las dos horas y… - la lanzó una mirada preocupada a Bella. – En la última media hora, el estado del Jefe Swan ha empeorado.

- De todas maneras quiero verlo. Luego valoraré si intervenir. – El joven doctor asintió.

- Si así fuese, el quirófano y todo lo necesario está dispuesto.

Al cabo de unos minutos, Carlisle salió a la sala de espera.

- Voy a arriesgarme a abrirlo. – Bella dejó escapar el aire de sus pulmones con pesadez; parecía que llevaba conteniéndolo desde que Carlisle había entrado en el box de su padre.

- No prometo nada, está muy grave – Bella asintió. – Pero quiero agotar todas las posibilidades… - Carlisle se agachó un poco y le murmuró a Bella al oído – Porque eres tú… sino ya lo hubiese dado por desahuciado. – Bella le dedicó una liviana sonrisa; pero muy sincera.

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Pocos minutos tras despedirse Carlisle, Jake, Seth, Quill y Embry hicieron acto de presencia en la sala de espera.

- ¡Bella! – La llamó Jake; el cual se quedó desolado cuando la vio tan demacrada.

- ¡Jake! – Gimoteó ella.

Ambos se fundieron en un abrazo sincero y sentido. Bella no pudo contener las lágrimas ahora que se veía protegida entre los brazos de su amigo.

Jacob la estrechó con dulzura y ternura, acariciándole el pelo, y apretándola contra él.

- Tranquila nena… Estoy aquí. Ya no estás sola.

- ¡Oh Jake…! Se muere… - Gimoteó, inundada en lágrimas.

Jake consiguió que bebiera unos sorbos de tila y le diese un par de bocados al emparedado que Seth había sacado de la máquina de aperitivos.

No era mucho, pero Jake se veía venir lo peor, así que Bella necesitaría algo en el estómago.

- El resto y los Cullen están esperando a que baje el sol para venir. – Bella lo miró pero no dijo nada. – Realmente no sé cómo ha hecho Carlisle para poder entrar. – Meditó Jake en voz alta. – No recuerdo un día de enero soleado como este en toda mi vida. – Gesticuló con los ojos, asombrado por el clima de ese día.

Bella aún con la situación extrema de su padre, no podía evitar sentirse defraudada con los Cullen… Para que engañarnos… Con Edward; por no haber hecho lo imposible por estar allí con ella.

Aunque no era el momento más adecuado para pensar en eso, no podía evitarlo.

¿Realmente alguien pude controlar cuando el corazón toma las riendas de tus pensamientos y sentimientos?

Eso solo le confirmaba lo que llevaba semanas pensando:

Edward no la amaba.

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Nadie sabía qué hacer o qué decir. La situación era tan tensa y dramática, que a todos les parecía grotesco abrir la boca.

Bella, agarrada de la mano de Jake, no paraba de bambolear la pierna. Las gotas de sudor volvían a perlarle la frente y de vez en cuando soltaba suspiros que rompían el alma.

Jacob, sabía que Bella estaba muy disgustada, pero la conocía bien. No solo estaba triste, ella estaba enfadada y estaba segurísimo de que ese sentimiento se debía a que Edward no había ido para estar allí con ella en ese momento tan delicado.

En varias ocasiones estuvo tentado en decirle donde estaba Edward, pero no quería asustarla y angustiarla más. Era más que obvio que ella estaba haciendo grandes esfuerzos por mantener su don a raya y no ponerse a brillar como una estrella.

Las gotas de sudor que recorrían su frente, eran un gesto inequívoco de ese esfuerzo titánico.

Una hora después, el Dr. Cullen y el Dr. Lewis, entraban en la sala de espera. Por sus rostros compungidos, sobretodo el de Carlisle, era fácil adivinar el desenlace de los acontecimientos.

Bella se levantó de un salto, yendo al encuentro de ambos doctores.

- Bella… Yo… lo siento muchísimo… - A Carlisle se le atragantaban las palabras.

- ¡Noooo! – No sujetándole el peso, las rodillas se le doblaron. Pero Carlisle la agarró, estrechándola entre sus brazos.

- Lo siento, Bella… Muchísimo. Pero no estás sola. Estoy aquí para ti. Todos lo estamos.

- ¡Nooo… Nooo! – Gimoteaba inconsolable. – No pude despedirme… Y ahora, es tarde… - Gimoteaba entre suspiros y lágrimas.

- Si quieres puedes pasar a verlo. Lo he dejado presentable para que te despidas. Yo te acompañaré. – Bella no se movió – Vamos cuando quieras… No hay prisa.

- No. Vamos ya. Necesito despedirme, aunque ya esté muerto… - Respiró – Habrá que empezar con mil preparativos y… - Bella comenzó a descontrolarse otra vez.

- No te preocupes por eso ahora – Billy se acercó a ellos. – Te ayudaremos en todo.

- Luego puedes entrar tú, Billy. – El nombrado asintió.

Carlisle acompañó a Bella dentro de la sala donde habían asentado a su padre. Por petición suya, lo dejaron en una sala contigua al quirófano, que resultaba algo más acogedora que la morgue, donde habitualmente se hacían estas despedidas.

Carlisle se había molestado mucho en adecentar a Charlie tras operarlo, para que no fuese demasiado traumático para Bella cuando lo viera.

Le hizo una costura en la cabeza muy discreta, y le reparó y disimuló algunas de las heridas y moretones de la cara.

Aunque solía ser considerado en estas cosas, esta vez se esmeró más de lo normal. Él le tenía sincero aprecio al Jefe Swan, y no hablemos del cariño que le profesaba a su hija.

- Parece que esté dormido – Comentó Bella. – Realmente te has esmerado por dejarlo presentable…

- Ya que no he podido hacer nada… qué menos.

- Otro doctor no hubiese tenido semejante consideración. – Contraatacó ella con un amago de sonrisa. Él le devolvió el gesto.

- Te dejaré a solas… ¿Quieres? – Bella asintió. Necesitaba despedirse de su padre.

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Bella se sentía fatal por no haber ido en navidades; por haberle mentido a su padre no anunciándole sus fantásticas notas y avances. Inventándose una vil excusa para no ir a casa por no ver a Edward.

Ese pensamiento la enfurecía notablemente.

La sangre le hervía en las venas como veneno por su egoísmo; esto realmente no era culpa de Edward… ella no podía obligar a nadie a amarla. Esto era culpa suya en exclusiva.

Bella se alargó en su despedida; necesitaba hablar con su padre ya que sabía que sería la última vez que pudiera hacerlo así, a solas y con tranquilidad. Cuando salió de la sala, Carlisle estaba hablando con personal del hospital y prefirió no interrumpir. Así que giró su rumbo dirigiéndose a la sala de espera donde estaría Jacob, Billy y los demás.

Pero cuál fue su sorpresa al darse cuenta de que allí, ahora, había mucha más gente:

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Todos los Cullen, "todos", estaban allí.

El pulso se le disparó, golpeándole las sienes con violencia y notaba como los nervios se apresaban de su sistema.

Aunque lo intentó con todas sus fuerzas, no fue capaz a despegar la vista de Edward. Estaba de perfil a ella, y podía verle ligeramente las facciones de la cara. Tenía el ceño fruncido y en la distancia, parecía que estuviese disgustado.

"No te emociones, Bella… Él no está triste por ti."

Según pensó eso, el corazón le dio un vuelco y se sintió perdida y angustiada. Aunque deseaba acercarse y saberse protegida entre la que aún consideraba su "familia", no tenía fuerzas para hacerle frente a Edward.

Así que se escabulló entre unos pasillos buscando otra salida. Necesitaba aire fresco; llevaba metida en el hospital sin salir a nada más de siete horas y notaba como sus pulmones le pedían a gritos un poco de oxígeno.

Después de dar varias vueltas, encontró otra salida. La que conectaba urgencias con consultas externas. Nada más ver el cartel, sintió como una sensación de bienestar le invadía el alma.

Ya estaba oscureciendo; aun se podía ver bien ya que quedaba luz en el cielo, pero se había encapotado. El aire estaba fresco y limpio, incluso olía a sol. Era una delicia.

Se fue alejando un poco de la salida del hospital, para estirar las piernas, cuando de pronto sintió a una chica gritando pidiendo ayuda a unos metros de su posición.

Sin pensárselo echó a correr en la dirección donde procedían los gritos. De lo que Bella no se estaba percatando era que se estaba alejando del hospital, entrando en una zona despoblada.

De pronto paró de correr, al ser consciente que ya no escuchaba los gritos de auxilio.

- ¿Hola? – Preguntó alzando la voz.

No hubo respuesta. Silencio. De los que te hielan la sangre.

De pronto, una sensación de miedo la embargo, notando como un leve resplandor salía de sus manos.

Cuando se disponía a volver sobre sus pasos, alguien la agarró por detrás, creando una cárcel entre unos fortísimos brazos. Brazos que supo al instante que no eran humanos…

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Sala de urgencias.

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-¿Dónde se ha metido Bella? – Preguntó Alice. – La acababa de sentir saliendo de la habitación. – Todos se inclinaron de hombros.

- Yo la sentí a unos pasos de aquí, y de pronto… - Jasper comenzó a mirar en todas direcciones.

- A lo mejor se ha impresionado al vernos a todos aquí. – Comentó Jake, ganándose varios asentimientos.

- Maldita sea… - Gruñó Edward. – Seguro que ha sido al verme a mí… - Suspiró frustrado.

- Busquémosla, no vaya a ser que se le haya dado por salir del hospital. – Todos asintieron a la idea de Rose. Era probable que Bella quisiera salir para tomar un poco de aire antes de encararlos a todos.

Tras unos minutos, Jasper avisó de que había rastreado su olor hasta la otra punta del hospital, donde había otra salida a la calle.

En cuanto todos se reunieron allí para salir en su búsqueda, Alice se quedó congela con la mirada ida: Estaba teniendo una visión.

- ¡Dios mío!

- ¿Qué pasa Alice? – La apuró Edward posicionándose a su lado. - ¿Qué has visto?

Alice miró hacía su hermano con el terror reflejado en el rostro.

- Es Bella… Amush la ha capturado.

Un - ¡Oh! – Generalizado se escuchó.

- Hay que ir por ella… - Apuró Edward.

- ¿Has visto algo más, Alice?

- Solo he visto a Amush, esperando el bosquejo detrás del hospital y a otro vampiro distinto atrapándola por detrás. Pero sé que hay más… Están preparados para encararnos. – Todos se lanzaron miradas compungidas. – Pero no creo que cuenten con que estemos tantos. Puede que aún tengamos el factor sorpresa.

- Hay que idear un plan a seguir, solo tendremos una oportunidad de tener un éxito rotundo, sin bajas que lamentar. – Lideró Jasper con sus dotes militares.

- Creo que tengo una idea de cómo hacer para descuadrarlos y que bajen la guardia.

Alice les contó su plan en menos de un minuto, y tras afinarlo un poco salieron en búsqueda de Bella.

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ESTO SE PONE AL ROJO VIVO!

EL PADRE DE BELLA, EL POBRE JEFE SWAN, A MUERTO... AUN DESPUES DE TODOS LOS ESFUERZOS ECHOS POR LOS CULLEN.

LO SUCEDIDO A CHARLIE... ¿CREEIS QUE FUE UN ACCIDENTE, O POR EL CONTRARIO INTENCIONADO?

AL FINAL, DESPUES DE TODO, BELLA SALIÓ DEL HOSPITAL Y SE ALEJO DE LA "PROTECCIÓN" DE LOS CULLEN... CON EL RESULTADO QUE LAS VISIONES DE ALICE VATICINABAN.

¿CUÁL CREIS QUE ES EL PLAN DE ALICE? ¿CÓMO HARÁN PARA INTENTAR TENER UNA POSIBILIDAD CONTRA AMUSH?

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EL PROXIMO CAPI... EL FINAL!

TENER UN POQUITO DE PACIENCIA, OK? INTENTARÉ TENERLO LO ANTES POSIBLE!

BESOSSSSSSSSS!