HOLA MIS NIÑASSSSSS!

Sí, por fin actu!

AVISO: Llegamos a la recta final de la historia.

Un PAR de capis más, y... FIN...!

DISFRUTARLA!

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CAPÍTULO 41


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Tal como predijo Alice, Amush, acompañado de ocho vampiros, esperaban a los Cullen en el bosquejo detrás del hospital.

Esta vez iba a por todas; había traído a sus mejores guerreros, decidido a acabar con los Cullen y con Bella. Sobre todo con ella.

Aunque muriese en el intento, esa humana no quedaría en pie.

Los Cullen y los Quileutes se organizaron para formar un buen plan de ataque. Sabían que Bella seguía viva; Amush no iba a matarla sin estar ellos presentes. Esa era su venganza más letal; que vieran como ella moría delante de sus ojos.

Acción que no pasaría jamás. Ellos no lo permitirían.

- Alice… ¿Bella? – Preguntó Edward aterrorizado.

- Ella está bien; viva. Le han dado un golpe y la han dejado inconsciente para que no los atacara. – Bufó la vampira malhumorada. – Es la única forma en que han podido seguir vivos.

- Por supuesto… Son unos cobardes. Han atrapado a la frágil humana y la han dejado KO para que no se los cargara. - Bramó Jacob enfurecido.

- Bueno… ¿Todos tenéis claro el plan? – Preguntó Jasper. El cual debía lidiar entre sus propios sentimientos de terror y culpa, junto a la de sus hermanos y camaradas, potenciándolos al infinito; más organizar la táctica a seguir. Todo un trabajo, harto difícil.

Todos asintieron. Tomaron sus posiciones y se encaminaron al bosquejo.

El plan de Alice, era simplemente que Edward iría en cabeza. Aparentando que iba él solo al rescate de Bella, mientras el resto del grupo se quedaba a la espera; cuando Amush y sus soldados se despistasen, atacarían.

Justo cuando se disponían a acatar dicho plan, Alice los paró:

- ¡Parar! Ese plan no funcionará. Amush está esperando algo así. Es mejor que nos presentemos todos juntos, en formación. - Suspiró - De ninguna forma conseguiremos sorprenderlo. - Todos miraron para la vampira con sus ceños fruncidos. - Nos conoce bien, así que está esperando cualquier táctica.

- Está bien, haremos una formación - Intervino Jasper, rompiendo así el silencio.

Edward fue en cabeza, franqueado por Emmet y Jasper. Alice y Rose en un segundo plano.

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En cuanto entraron en el claro, divisaron al fondo, tendida en el suelo a Bella. A Edward se le cortó hasta la respiración y los ojos se le salieron de las órbitas.

Todos los vampiros, encabezados por Amush estaban flanqueándola.

"Hola Edward… Tranquilo, tu hembra está bien… por ahora. Fuiste muy estúpido de dejarla marchar y no convertirla cuando tuviste oportunidad. Tantas discusiones absurdas, tantos enfados, tanto desamor… (Suspiro exagerado) Le hiciste tanto daño no yendo a buscarla cuando se fue… para al final, estar aquí igualmente! – Pensó Amush.

Edward se envaró al oírlo.

"Tranquilo hermano, solo quiere agobiarte y hacerte dar un paso en falso" – Lo alentó Alice.

- ¿Qué quieres? – Preguntó Edward en alto, como líder de la escuadrilla.

- ¿Aún no lo sabes? – Contestó Amush, negando con la cabeza a modo burlón. - A ella – Se respondió a sí mismo con tono brusco y alzando la voz.

- Pero… ¿Por qué? – Preguntó Jasper.

- Tan listos que os creéis… tantos dones, malgastados. – Volvió a menear la cabeza mofándose. – Me extraña que llegados a este punto, no os hayáis dado cuenta. Aunque he sido muy prudente no pensando, ni dejando saber a los títeres que mandaba a morir en vuestras manos, el motivo real. Los llevaba engañados por la conquista del territorio... ¡jajaja! – Rió gutural. Maléfico – Ella mató a mis hijos. A mis pequeños. – Gruñó.

- Marius y Jonas… - Murmuró Alice.

- ¡Exacto! Tuvieron la mala suerte de cruzarse en el camino de ella. – Señaló a Bella con un movimiento despectivo de cabeza. – Y vosotros no hicisteis nada para frenarla. Los masacró como si fuesen verdaderos enemigos, grandes guerreros… Y ellos eran amigables y relativamente jóvenes.

- Intentaron matarla – Contestó Edward. - ¿Qué querías que hiciésemos? ¿Dejarlo pasar?

- Vosotros siempre habéis tenido fama de considerados, de juiciosos… Pero desde que esa chica se ha colado en vuestras vidas, os ha transformado. – Contestó serio. – Sé que Marius iba a alimentarse de ella, pero fue un accidente que se encontraran. Ella apareció justo en mitad de la caza de mi hijo. Nosotros no somos vegetarianos como vosotros, pero eventualmente cazamos animales, si estamos durante un tiempo entre humanos. Mi hijo, estaba cazando en el bosque cuando ella se le puso a tiro. Estaban de paso, y os vieron. Vuestra reputación es conocida en todo el mundo, y sobre todo a Marius le causaba una tremenda curiosidad conoceros. Llevaban un par de días por aquí, observándoos en la distancia.

- Pero… ¿Cómo no lo vi? – Volvió a murmurar Alice.

- Mi hijo tenía un… don, podríamos llamarlo así. Una especie de escudo frente al resto de vampiros. Podía pasar desapercibido con una facilidad grandiosa. Aunque era un escudo débil, ya que si se despistaba lo más mínimo, podía ser detectado por otros dones; como pasó contigo – se dirigió exclusivamente a Alice. – que en un momento determinado, conseguiste verlo.

- El otro vampiro… Jonas, mató a aquella perra delante de Bella, solo por hacerle daño. – Agregó Emmett – Y su intención era seguir con Bella. ¿También eso debíamos pasarlo por alto? – Preguntó ofendido.

Amush meditó durante unos segundos, tocándose la barbilla con los dedos.

- Mi otro hijo, Jonas… era más… vampiro. Menos sensible que Marius. – Al decir su nombre, recordándolo, se le descolocó el semblante, mostrándose triste. – Y al contarle a su hermano lo que había sucedió con la humana, Jonas no acababa de creérselo.

Los Cullen, inclusive los Quileutes que permanecían escondidos, no daban crédito a que Amush estuviese tan informado de los hechos, ya que en ningún momento dio a entender que él estuviese allí.

- Mi esposa… la madre de nuestros hijos… - Amush miró al cielo una centésima de segundo. – Bueno, es la madre biológica de Marius; yo los transformé hace un siglo. Jonas se unió a nosotros, cuando se hizo amigo de Marius y sufrió un accidente. Llevan conmigo muchísimas décadas. Ella, está tremendamente triste por la pérdida de sus hijos, y me ha hecho prometer que los vengaria. - Comentó suave y tranquilamente.

- Como quiera que sea, y sintiendo mucho tu pérdida, ellos intentaron matar a Bella. – Intervino Edward, poniéndose nervioso.- Nosotros debíamos eliminarlos; resultaban un peligro para ella, incluso podrían llegar a serlo para nosotros y la seguridad de nuestro territorio.

- ¡Basta! – Lo cortó Amush encolerizado. – Asesinó a mis hijos sin piedad y de forma tortuosa. Debe pagar por sus actos. – Sentenció tajante.

- ¿No crees que ya está la vendetta cumplida? – Preguntó Alice.

– La has tenido un año en alerta, sin poder hacer una vida normal. Aterrorizándola y poniéndola al límite con tus ataques. Creo que la deuda está saldada. – Contraatacó Jasper.

- No… De eso nada. Debe pagar con la misma moneda… ¡Con la muerte! – Su tono se volvió tenebroso.

Y los acontecimientos se sucedieron en cuestión de pocos segundos:

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Uno de los soldados de Amush agarró a Bella, que seguía inconsciente en el suelo, y la acercó a su señor.

Los Cullen se envararon, y los lobos tomaron posición de ataque para entrar en escena.

- ¡Suéltala! – Bramó Edward.

- Ven por ella... – Lo retó el vampiro.

- No, Edward… Es una trampa. – Alice intentó sujetarlo del brazo, pero fue inútil. Edward fue en contra de Amush sin pensarlo.

- Bella… ¡Bellaaaa… Despierta! Edward está en peligro… - Gritó enloquecida Alice.

La nombrada comenzó a removerse, pero el golpe que le habían propinado era demasiado fuerte, incluso para su potente escudo. La protegía, no la sanaba.

El resto de los Cullen fueron en apoyo de Edward y comenzaron una batalla campal.

Los lobos, Jake, Quil, Embry, Seth y Leah, se unieron a la escaramuza.

Todos contaron que sería una pelea a su favor, debido al número de más; eran 10 contra 8. Pero los vampiros enemigos eran buenos, muy buenos.

Al principio la balanza se posicionó a favor de los Cullen, consiguiendo matar a uno de ellos, al más débil, pero el resto comenzó a pelear de forma más fuerte, más preparada.

- Son guerreros – Murmuró Jasper. – Debemos ser más eficientes.

Noquearon a tres de los lobos, no matándolos, pero si dejándolos fuera de combate. Ahora estaban igualados, y la pelea prometía convertirse en una matanza, donde los Cullen no tenían las de ganar.

Con un golpe de suerte, consiguieron matar a otro de los vampiros de Amush, el número jugaba a su favor ahora, y la moral de los rivales se vino ligeramente a menos. Parecía que tenían una oportunidad. Los Cullen y los lobos tenían a sus enemigos acorralados, la batalla estaba casi ganada a favor de los "buenos"; Entonces Amush jugó con su carta principal: Bella.

La agarró entre sus brazos y le hincó los dientes en la muñeca.

Bella gritó enloquecida y Edward se giró al escucharla, al cual se le salieron los ojos de las órbitas observando lo que estaba pasando.

Acababan de morder a Bella. La ponzoña de otro vampiro estaba entrando en su sistema y él no podía hacer nada.

Debido a su despiste, el vampiro contra el que luchaba se aprovechó y lo sujetó del cuello y los brazos, apresándolo. Ya era suyo; Edward estaba a segundos de morir.

- ¡Edward! – Gritó Alice.

- ¡Auuuuu! – Jacob aulló desconsolado.

Entonces Bella, aun comenzando a retorcerse por el veneno que recorría sus venas, se giró y vio a Edward a punto de ser descuartizado, y al resto de su familia luchando sin cuartel, pero en una clara desventaja.

Se levantó del suelo donde la había depositado Amush. Se posicionó detrás de él y le susurró:

- Vas a morir…

Amush se giró desconcertado y aterrorizado.

- Pero… ¿Cómo… puede ser? – Tartamudeo – ¡No deberías estar de pie! – Exclamó fuera de sí.

Bella miró fijamente para Edward, y este le devolvió la mirada. Sus ojos se enlazaron y Bella adquirió fuerzas.

Amush no era capaz a moverse, se había quedado estupefacto; era imposible que un humano fuese capaz de seguir en pie una vez mordido. El veneno en su sistema le hacía arder de dolor instantáneamente. Sabía que ahora moriría, pero lo haría conforme. Había hecho todo en su mano para vengar a sus hijos, y hasta cierto punto lo había logrado.

Bella comenzó a brillar con fuerza, mirando fijamente hacía Amush.

- No te haces idea de todo lo que he perdido y lo que he sufrido por tu culpa… - Le murmuró con tono bañado en ira. - Y ahora, vas a morir. Igual que tus hijos. - Le gruñó hiriente.

Lanzó su escudo solo hacía él. No lo mató en el acto, si no que lo hizo en varios disparos. Quería que sufriera.

Mientras esto pasaba, el resto de los vampiros habían parado la batalla quedándose anonadados mirando como Bella descuartizaba poco a poco a Amush.

Bella volvió a contraerse y comenzó a brillar con gran intensidad, haciendo una bola de luz sobre sí misma, igual que cuando había protegido a Edward en el entrenamiento. LA ira la envolvía, brindándole un poder, una belleza irreal e imposible.

La bola comenzó a expandirse y a brillar cada vez más, era igual que una estrella fugaz. Y entonces, lanzó con todas las fuerzas que pudo.

La bola abrazó a todos los presentes, aniquilando a los vampiros enemigos nada más tocarlos, pero sin hacerles ni un rasguño a su familia ni a Jacob y a Seth, que eran los que quedaban en pie.

Todos se quedaron impresionados de ver lo que Bella acababa de hacer, y eso, muerta de dolores por la ponzoña.

- Bella… - Susurró Edward mirándola atónito.

- ¿Estás bien? – Le preguntó ella también en un susurro. Este asintió sin apartar la mirada de la chica. – ¿Estáis bien todos? – Giró la cabeza, dando una pasada y analizando la situación.

- Si Bella… Estamos todos bien. No te preocupes. – Le contestó Jasper.

- Ahora te toca morir a ti… - Bella achinó los ojos contra Amush y de un lanzamiento, lo mató, definitivamente.

Bella volvió a clavar los ojos en Edward, y sus miradas volvieron a enlazarse. Comenzó a caminar hacía él, pero solo consiguió dar dos pasos, ya que al tercero se agarró la cabeza con ambas manos y tras lanzar un grito agónico, se desplomó al suelo.

Suelo que no llegó a tocar, ya que Edward en un movimiento vampírico, la sujeto y la estrechó con cuidado entre sus brazos.

- Bella… Tranquila. Sé que duele – Bella asintió apretando la boca y lanzando un gruñido. . Lo siento… Lo siento tantísimo – Se lamentó Edward tirándose del pelo en un gesto muy de él cuando la situación lo sobrepasaba; y esta, lo hacía muy sobradamente.

- Edward, no es culpa tuya – Lo intentó reconfortar Alice. Edward negó con la cabeza, mientras fruncía el ceño en un gesto de dolor.

- Si, si lo es… - Gruñó en forma de lamentación. – Si no hubiese sido tan gilipollas, como Bella siempre me llama – Suspiró – Esto no estaría pasando. Bella no habría sido mordida por ese cabrón, comenzando su transformación en mitad de un bosque.

- Realmente no es el escenario soñado, no… - Susurró Jasper. Edward volvió a emitir ese gruñido lastimero.

- Venga, no nos pongamos dramáticos – Emmet usó un tono tranquilo para no alterar más a su hermano. – Bella quería ser una de nosotros, pero no acababa de decidirse – Se inclinó de hombros. – Aunque no haya sido de la manera más apropiada… - Rodó los ojos – Pero, puede que ella se sintiera agobiada por ser algo programado – Todos los presentes se giraron para mirar a Emmett, prestándole atención. – Tal día, a tal hora, con una coartada, vendría a casa y ¿qué? ¿Carlisle le daría un mordisco en el cuello y ya está?

Todos se quedaron pensándolo un momento. Quizás la reflexión de Emmett no era tan descabellada.

Todos hicieron un círculo alrededor de Edward y Bella.

- Estamos aquí Bella. Estamos todos bien. – La informó Jake – Nos has salvado a todos, eres nuestra heroína. – El tono de Jake fue divertido, aunque fuese la realidad. Pero intentó hacerle una gracia a su amiga.

Bella, aun agonizando, le rodó los ojos a su amigo, para volver a gruñir con los labios apretados.

- Hay que llevarla a otro sitio – Comentó Rose. – No podemos dejarla aquí durante tres días agonizando.

- Ni arriesgarnos a que despierte tan cerca de humanos – Recordó Emmet. – Tranquila enana, todo pasa. Intenta relajarte un poco… - Le susurró con voz melosa.

- Llevémosla a casa –Sugirió Edward ante el asentimiento del resto.

- Yo me quedo aquí, para ayudar a mi padre con lo de Charlie. – Comentó Jake.

- Charlie… papá… - Lloriqueó Bella.

- Lo siento Bella… Pero no podrás asistir al funeral. – Contestó Alice.

- Aunque pudiésemos aplazarlo tres días, no estarías preparada para asistir nada más despertar. No serías capaz de aguantar el olor de tantos humanos. – Explicó Edward. – Carlisle se inventará algo en tu nombre. No te preocupes. – Bella asintió, pero una lágrima descendió por su mejilla. – Siento que tus últimas lágrimas deban ser por esto. Lo siento muchísimo. – Le murmuró Edward al oído, regalándole un suave beso en el camino que esa solitaria lágrima había dejado a su paso.

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Tal como dijeron, la llevaron a la Casa Cullen. La adecentaron, cambiándola de ropa y lavándola suavemente con una esponja, y depositandola en la habitación donde se alojó cuando tuvo que protegerse de los ataques de Amush y sus lacayos.

Edward no se separó de su lado ni un solo segundo. Cada latido estaba contado, y quería memorizarlos todos y cada uno de ellos. Embeberse de sus últimos instantes como humana.

En la madrugada del segundo día, los cambios en Bella eran más que notorios. Los repiques que su corazón daba en lugar de latidos, eran la confirmación, a parte de los cambios físicos, de que la transformación estaba a punto de lograrse.

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- Bella… Bella mi vida… - Le susurraba al oído - Está a punto de terminar. - Suspiró - Siento muchísimo que haya ocurrido de este modo, pero… No puedo negar el egoísmo de mi felicidad por saberte protegida para siempre. Que ninguna clase de muerte, podrá tocarte jamás, y… que esto, pueda ser la excusa para un acercamiento entre tu y yo. - Suspiro - Yo, te quiero… Más de lo que pudieras creer.

Tras esa declaración, Edward se separó de Bella, acercándose a la ventana para ver el infinito. Podría decirle de mil maneras distintas cuanto la amaba, pero no quería caer en la pedanteria; menos ahora, que estaba a punto de completar su cambio.

No sabía cómo se tomaría el ser ahora una vampira, y más aún habiendo sido de esa forma, mordida por el vampiro que hizo cambiar su vida de forma radical.

Ese pensamiento, esa duda, rondaba la cabeza de todos los Cullen, y de los Quileutes.

¿Cómo se tomaría Bella su nueva situación?

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- Tranquilo hermano… Ella quería ser de las nuestras - Alice apoyó su mano en el hombro de Edward - Siempre lo quiso. - Sentenció rotunda - Alguna vez que conseguía que bajara su escudo, pude verlo perfectamente. Ya lo sabes - Edward asintió.

- Si, pero… Ella acabó yéndose; no hubo forma de hacerla cambiar de opinión. - Refutó ceñudo, y preocupado.

- Edward, ella se fue por ti. Porque creía firmemente que no la amabas. - Alice meneó la cabeza de forma cansada, rodando los ojos - Llevábais meses discutiendo, lanzándoos dagas envenenadas el uno al otro. Era lógico que ella creyera que la odiabas. - Edward apretó los ojos, mostrando un gesto de dolor. - Pero cuando despierte y se tranquilice, se le explicara todo.

- A eso tengo miedo… A cuando despierte. - Mostró su intensa mirada, cargada de culpa y miedo.

- Se le explicara porque no fuiste a buscarla. Y debéis estar a solas y aclarar todas vuestras tonterías de aquellos últimos meses. - Edward asintió.

- Veremos a ver… Lo pintas muy fácil, pero debes olvidar que es Bella y ahora, vampira. - Alice sonrió simpática ante las palabras de su hermano.

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Bella fue consciente de cada cambio, de cada movimiento y cada palabra que estuvo presente durante los siguientes dos días. Pero tras los primeros momentos de dolor agónico, su escudo la salvaguardó y se mantuvo activo durante todo el proceso de transformación para que su protegida no sufriera el dolor inhumano que conllevaba.

Aún así, se mantuvo con los ojos cerrados e inmóvil; el escudo la dejó en un estado parecido a la sedación, solo que consciente.

De pronto, sintió algo extraño en su pecho; no era dolor, era una sensación de abandono, de rotura, incluso podría decir que de liberación.

Su corazón estaba reviviendo.

Tras unos intensos latidos, fue plenamente consciente de cómo su órgano más vital, se paraba. Pero no sintió ni un ápice de dolor, o angustia.

Durante unos instantes se quedó completamente quieta, sin atreverse a mover un solo músculo ni a abrir los ojos.

No había dolor. No había presión. No había ninguna sensación… "rara".

Pero… Sí había… mucho de todo.

Sus sentidos estaban tremendamente desarrollados: podía sentir, oler, oír… ¡Todo!

Incluso podía captar que no estaba sola en la habitación, pero por alguna razón no se sintió mal, al contrario; se hallaba tranquila. Incluso segura por esa compañía.

Compañía que sabía perfectamente quién era:

Edward.

- ¿Bella? - La llamó él suavemente.

Podía captar todas las connotación que su tono de voz transmitían; era algo increíble.

Cuánto se contenían, en su presencia. En ese mismo instante se percató de eso; fue el primer pensamiento que vino a su mente. Pero de forma extraña, podía estar pensando en eso, y en mil cosas más, todos a la vez.

Lo que más predominaba, era el olor de su acompañante...

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No soy muy buena relatando batallas, solo espero que les gustase.

Bella ya es vampira... veremos a ver cómo se toma el cambio radical que tendrá su vida.

Espero no tardar tanto en volver a publicar, lo intentaré!

UN BESAZOOOO Y GRACIAS POR SEGUIR AHÍ!