HOLAAAAA!
Si, de verdad que estoy publicando ... ¡No es un sueño!
Os dije en su momento que no iba a dejar mis historias, y que estoy cumpliendo.
Sé que estoy tardando muchísimo, pero no puedo más ...
Voy escribiendo en el móvil a ratitos, hasta que ha terminado completar un capi.
Pero uno de verdad. Uno que lleva mi seña.
Espero poder publicar pronto, y así terminar ya este fic
Porque aunque tarde en escribir, tengo muchas ideas para nuevos proyectos.
Me huera gustado que el capítulo fuera más largo, pero prefiero publicarlo, y que después de tantos meses, por fin,
publicar algo
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Os recomiendo releer el capítulo anterior , para que tenga más sentido. Porque supongo lo tengáis olvidado.
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CAPÍTULO 42
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- ¿Bella? - Volvió a llamarla, esta vez con temor a su tono aterciopelado.
La nueva vampira abrió los ojos, permaneciendo inmóvil. Los Cullen le han explicado detalladamente cómo de confuso se sentía al despertar en esta nueva vida, por eso se estaba tomando todo con calma.
Edward estaba dándole tiempo, aún a expensas de estar al borde de una crisis por los nervios.
"¿Cómo despertaría?"
Esa pregunta lo estaba, literalmente, ahogando.
Bella comenzó a moverse, despacio. Pero le llamó la atención lo precisión de sus movimientos. Cuerpo y mente estaban en una sintonía perfecta. Eso la hizo sonreír.
- ¡Es increible! - Murmuró impresionada.
- Al principio es un poco, desconcertante. - Respondió Edward. - Pero pronto te acostumbraras. - Su tono era cauteloso.
Bella se incorporó y lo miró fijamente.
- No hace falta que me hables así ... con tanto ... cuidado. - Suspiró - Estoy bien. Algo extraño, pero bien. - Sonrió - Es indescriptible la sensación y percepción que tengo de mí, de todo a mi alrededor. - Explicó.
Se hizo un silencio tranquilo, hasta que Bella volvió a romperlo.
- ¿Puedo suponer que todo ha terminado? Me refiero a la vendetta que había con Amush.
- Sí. Todo ha acabado. Jasper y Emmet se han acercado a la zona donde reside Amush con su familia, a investigar; por si quedaba algo asunto pendiente. Pero todo está zanjado. Todo está terminado. - Le explica Edward a una muy atenta Bella.
La cual, se había levantado y de la camilla donde había estado casi tres días echada. Mientras lo escuchaba, iba mirándose el cuerpo, tocándose la cara. Descubriéndose.
- Te estoy escuchando igual, aunque me esté ... explorando. - Le aseguró, al igual que Edward la observaba.
- Lo sé. - Le sonrió simpático; ella hizo un mohín con la boca.
Por supuesto que sabía que podía hacer varias cosas a la vez sin perder concentración en ninguna.
- Hay un espejo ahí. - Le informó él. - Es normal que sientas curiosidad por tu nuevo cuerpo.
Bella se giró veloz, casi imperceptible a donde miraron los ojos de Edward. Aunque no hay distancia más que tres o cuatro pasos, se acercó al espejo.
El reflejo que le devolvió la dejó asombrada.
Era ella… pero mucho más… No encontró léxico que lo definiera. Estaba magnífica. Mucho más bonita, más sensual, más fuerte… Hasta que descubrió su nuevo color de ojos:
Rojo.
- ¡Joder! - Exclamó disgustada. - ¿Y estos ojos?
Se giró despavorida hacía Edward.
- ¿Por qué no son dorados como los tuyos? - Gruñó.
- Es el efecto de tu sangre. Tienes toda tu sangre humana recorriendo tu sistema, de ahí el color. Alimentándote de animales, en unos tres meses se verán dorados como los nuestros.
- ¡Tres meses…! - Murmuró abatida.
Por supuesto, Bella, aún no podía ser consciente del nuevo efecto del tiempo que su condición le otorgaba. Solo llevaba despierta unos minutos, y tal como le dijo Edward, necesitaba adaptarse y asimilar, con tiempo.
Edward respiró internamente más tranquilo viendo a Bella preguntar e interesándose por cosas. Había supuesto que despertaría a la defensiva, conocedor de su carácter. Pero debía reconocer que lo había sorprendido gratamente al encontrarla tan tranquila y controlada.
Y aunque estaba como loco por acercarse a ella, por tocarla, por besarla… Sabía que esos, eran movimientos excesivos para con ella, que debía mantener las formas y ser paciente.
De pronto, el aire en la habitación cambió; volviéndose enrarecido. Bella había cambiado su estado de ánimo y Edward lo captó al instante.
- ¿Qué ocurre? - Le preguntó el vampiro, en una mezcla de sentimientos entre sorprendido y asustado.
Bella le dio la espalda, con el ceño fruncido.
Su nueva mente era indescriptiblemente intensa; podía sentir como su capacidad había aumentado de una forma inimaginable, pudiendo pensar, clasificar y meditar cada pensamiento, cada idea, de forma individual y precisa.
Su mente, ahora privilegiada, le trajo varios recuerdos y ninguno bueno:
La muerte de su padre, y los sentimientos que rodearon la desgracia.
Los motivos de no venir desde el verano.
Lo mal que se sentía por haberle mentido...
Y eso la llevó a Edward:
Él, fue el motivo de no volver, de pasar las Navidades sola, y de su tristeza permanente desde que había llovido. Cosa a parte, era el sentimiento de traición y humillación por haberle dejado aquella nota y que él no se dignarse ni a contestarle.
Y los Cullen… ahora era como ellos. Cómo había querido desde que asimiló su secreto.
Pero ahora era una neófita y debían vigilarla y cuidarla hasta que fuese una vampira "adulta" para volar sola.
"Una carga"
Sobretodo para Edward, el cual había dejado claro sus sentimientos hacia ella, al no presentarse en California.
Edward no la amaba.
- Bella, no necesito de Jasper para saber que tu cabecita está maquinando algo. - su voz ahora, se tornó más simpática - Aunque seas una vampira, aún necesitas tiempo para saber ocultar los sentimientos en tu rostro. Sigues siendo bastante obvia y expresiva. - le regaló su sonrisa torcida.
Pero ahora no había ningún corazón que repicara ante ella. El pecho de Bella estaba vacío, y eso lo entristeció momentáneamente.
- ¿Voy a tener canguro de forma constante? - su voz sonó afilada.
- ¿Canguro? - Respondió Edward asombrado por la pregunta y por su tono arisco.
- Si… canguro. - resopló de forma cansada.
- Bueno… - Edward estaba realmente sorprendido, pasmado sería el adjetivo correcto. - El término "canguro", no creo que sea el apropiado. - la miró serio.
El gesto de Bella era igual de serio; casi intimidante.
Bella dio unos golpeteos nerviosos con su pie al suelo, apresurándolo a contestarle.
Cuando hicieron contacto visual otra vez, ella le alzó una ceja, arrogante.
- Necesitarás una… pequeña supervisión, al principio - intentó usar un tono conciliador - Hasta que te acostumbres a tus nuevos sentidos, al olor de la sangre humana… a la sed. - Recalcó con intención esa palabra.
Según lo pronunció, su mano voló a su cuello y se lo acarició , arrugando a su vez el ceño; contrayendo su gesto facial.
Bella no había sentido "sed" hasta que Edward lo había comentado.
En cuestión de un nanosegundo, su rostro cercano al sufrimiento cambió para convertirse en uno de odio profundo.
Miró fijamente hacia Edward, llegando al punto de intimidarlo.
Edward frunció el ceño en respuesta al gesto de Bella.
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- Bella se está descontrolando - Comentó Jasper serio, dudando si subir al piso de arriba o no.
- Estando con Edward… Era de esperar, ¡jajaja! - Rió Emmet despreocupado, y tronchado de risa.
- Emmet, esto es serio. Es un momento especial para ambos - Contestó Esme - O… debería serlo, al menos - Dudó sobre sus propias palabras.
Jasper dio un paso hacía la puerta, pero Alice lo detuvo sujetándolo de un brazo.
- Espera… Deben discutir. Ahora. - Todos la miraron sin comprender.
- Discutir… ¿más? - El tono de Rose era la ironía en estado puro. - Llevan meses discutiendo. - Abrió los ojos, aleteando sus pestañas.
- Bella necesita desahogarse contra Edward. Si se lo calla ahora, tendrá ese rencor metido en el cuerpo. - Explicó - Es mejor que ahora esten enfadados un tiempo, para que Bella tenga tiempo de reflexionar, una vez soltado todo el veneno que tiene guardado.
- Pero… - Esme no lo veía claro - Edward no se callará. Seguro.
- Si… preveo una discusión monumental, pero entiendo lo que Alice dice - Apoyó Carlisle - Dejémoslos que se aclaren entre ellos. - Sonrió con cierta picardía.
- Esta vez Edward estará más contenido. Creo que porque ahora Bella es su igual. Pero él no le entrará al trapo como acostumbraba.
- O porque al fin, se ha cansado de estos juegos absurdos, y ha meditado bien sus sentimientos por Bella. - Agregó Rose convencida; Alice asintió a las palabras de su hermana.
- Emmet - Lo llamó Alice - y Jasper también, estar atentos porque en unos minutos, habrá que sujetar a Bella.
Todos se quedaron en shock ante las palabras de Alice.
- ¿Va a atacar a Edward? - Preguntó Rose asombrada. Alice negó con una sonrisa en los labios.
- ¿De verdad creéis que podría? - Alzó las cejas chistosa. - Después de discutir, ella pretende irse.
- ¿Irse… a dónde? - Preguntó Carlisle asustado.
Tan rápido formuló la pregunta, igual de veloz le llegó la respuesta:
- A la Push. - Alice asintió - Sigue siendo su puerto seguro. Siempre tuvo más sentimiento por esas tierras y esa gente que por nosotros. - Esme gimió, y Carlisle la abrazó por los hombros. - No que no nos quisiera, ella nos adora - Todos asintieron - Pero allí estaba entre humanos, aunque se convirtieran en lobos gigantes - Todos sonrieron con esa expresión, ya que era como Bella llamaba a los licántropos. - Era su forma de escapar de nuestros sentidos, de nuestra percepción extrema y… de Edward.
- Aún es pronto para que asimile que ahora es igual que nosotros. - Aclaró Jasper. - Debe ir asumiendo que ahora su sitio, es este. Este es ahora su hogar.
- Prepararos, el huracán se desatará… ¡ahora! - Indicó Alice.
Todos se quedaron callados, guardando silencio, y poéticamente hablando, conteniendo la respiración.
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- ¡Todo! Todo es culpa tuya - Bramó encolerizada Bella, mirando hacia el vampiro con el más profundo odio. - Que no viniera en Navidades, que le mintiera a mi padre, que… que, no pudiese despedirme de él… - Gimoteó.
Notaba como tenía ganas de llorar. Su cuerpo, sus ojos, le mandaban los síntomas, pero de ellos no caían lágrimas. Era una sensación bestial de impotencia. Y eso solo consiguió que se enfureciera aún más por la frustración.
- Ya no puedo ni llorar… y es todo, ¡por tu maldita culpa! - volvió a gritar.
- Bella… yo… no sé qué decir. Hay muchas cosas que explicar… - intentó entrar en conversación Edward. Pero Bella no lo dejo continuar.
- ¡Cállate! No quiero oírte más - se llevó las manos a las cabeza en un gesto de desesperación y rabia.
- Bella, vamos a cazar. Eso te tranquilizara y estarás más centrada para escuchar.
- Debería matarte… ¡ahora mismo! - Siseó con voz envenenada, mirándolo fijamente.
Bella apretó los ojos enfocando a Edward. Estaba tan sumamente enojada y dolida con él, que no se paró a reflexionar lo que iba a hacer:
Disparar su halo contra Edward.
Debía morir por todo el sufrimiento que le había ocasionado desde que se había cruzado en su vida.
Se concentró e intentó lanzar, pero su halo estaba completamente apagado. Fuera de servicio.
- No puedes lanzar contra mí. Eso no ha cambiado… incluso - meditó - creo que al ser de la misma especie, se ha potenciado. - Bella lo miraba horrorizada.
- No puedo creer que esté indefensa ante a ti… - Volvió a gimotear.
- No necesitas tener ninguna arma para protegerte de mi, Bella. - Edward la miró con inmensa dulzura. - Yo jamás te haría daño… - aunque estaba diciendo cosas preciosas, Bella lo interrumpió.
- ¿Qué tú qué? - pregunto exagerando su asombro. - Lo increíble de esto es que realmente te crees lo que estás diciendo.
- Porque es la más pura de las verdades. - respondió él muy seguro y muy serio.
- ¿Tu estás escuchándote? - Estaba fuera de sí de asombro. ¿Realmente Edward estaba diciéndole eso en serio? - ¿Sabes? No merece la pena discutir contigo… - Soltó tras un segundo de silencio, con la voz destilando arrogancia. - Me voy. - Soltó de pronto.
- ¿Cómo que te vas? - Edward se quedó perplejo ante la respuesta de Bella.
Aunque le pudiese molestar, ahora mismo estaba demasiado alterada y sus sentidos podrían jugarle una mala pasada si deambulaba sola por ahí.
Necesitaba estar supervisada por un vampiro experimentado para ayudarla en un momento crítico.
- Lo siento mucho, pero no puedes irte por ahí sola. Eres demasiado inestable. Necesitas…
- ¡Un canguro! - Respondió ella con sorna, pero con el gesto del rostro marcado por el enfado. - Una carga - murmuró.
- Llámalo como quieras, pero no puedes alejarte sola. - Sentenció.
- Iré a la Push, allí estaré en casa… - Esta vez fue el turno de Edward para cortarla.
- Esta es tu casa. Ahora eres una vampira, una de los nuestros. - le respondió solemne.
- Si, pero los vampiros no tienen la entrada prohibida - contestó petulante.
- Los neófitos sin vigilancia, si. Además allí, no solo hay licántropos… hay humanos, y no te haces una idea de lo que va a ser para ti olerlos. - su voz y su rostro no dejaban lugar para las bromas, estaba hablando muy en serio. - ¿En serio quieres poner a todas esas personas en peligro por un berrinche? - le soltó dejando a Bella sin palabras. - Y deberías acostumbrarte a incluirte en en tus expresiones cuando te refieras a "vampiros" - Bella tenía los ojos tan abiertos, que de ser humana se le hubiesen secado.
Edward se acercó a ella despreocupado. Sabía que jamás le haría daño. Estaba seguro de que ella estaba enamorada de él. O eso quería creer.
Bella observando como él acortaba la distancia entre ellos, retrocedió, alzando las manos hacía delante en señal de protección.
- No te acerques más. No quiero que me toques… ¡nunca! - Gruñó encolerizada. Edward le alzó una ceja con cierta altanería. - En serio… no te acerques - su tono fue un silbido cargado de amenaza.
- No me harás nada, Bella. Lo sabes tan bien como yo. - Le soltó, muy seguro.
Eso la dejó fuera de juego. Era cierto. No sería capaz de hacerle ningún daño; por lo menos físico. Pero no podía consentir que él la viese débil ante él, y menos ahora que eran de la misma condición.
- Se que me quieres… - Bella abrió los ojos pasmada. - Ahora ambos somos vampiros, ya no hay ninguna causa para no estar juntos. - La seguridad en sus palabras resultaba hasta petulante.
- Creo que te olvidas de una "causa" - apuntilló - Yo, no te quiero. - Le soltó con el tono serio y la mirada ardiendo en cólera. Edward volvió a alzarle una ceja, escéptico. - No quiero nada contigo.
- Mientes.
Edward volvió a dar un paso en su dirección, y Bella, sintiéndose acorralada, buscó, por su vista periférica, la cual ahora estaba más que desarrollada, una salida:
La ventana.
Tan pronto lo había pensado, su cuerpo estaba saltando, doblándose como una gacela; de un brinco, estaba en el jardín trasero.
Alzó rápidamente la mirada hacía arriba, para ver como había saltado más de cinco metros, cayendo con una elegancia artística. Edward se asomó y la miraba con el ceño fruncido.
En su yo interior, sonreía por su triunfo, hasta que vio que el rictus de Edward cambió por una sonrisa con un toque divertida.
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Ella frunció el ceño y lo miró con sospecha; justo cuando quitó la cara y se disponía a irse, alguien la agarró por detrás, con gran fuerza:
Emmet.
- Espero que no me ataques, ¿eh enana? - Aunque parecía que sonreía, ahora Bella podía distinguir perfectamente cada connotación en cada tono y en cada sílaba. Emmet estaba diciéndoselo en serio bajo la fachada de broma.
- Claro que no te atacaría, pero… suéltame, Emmet. Por favor - Le rogó suavemente.
- No puedo Bella, lo siento. - Bella bufó por lo bajo, calculando cuánta fuerza debería aplicar para deshacerse de Emmet.
-¡Bienvenida a la familia! - El tono cantarín de Alice se aproximó a su posición. - Estás fabulosa. - La aduló, ahora situándose delante de ella. - Ya eras hermosa antes, por supuesto, pero ahora… ¡guau!
- Si, creo que tengo competencia - Canturreó Rosalie acercándose también, con una sincera sonrisa.
- Bella… ¿Dónde ibas? - Le preguntó directamente Carlisle.
Bella se sintió de pronto abochornada; igual a cuando haces una travesura y tu padre te pilla. Fue la mismísima sensación.
- Carlisle, yo… - Suspiró. - Tengo que irme… Por favor - Suplicó.
- Bella, no puedes, hija. - Le contestó compungido. - Hace tan solo unos minutos que acabas de despertar, estás confusa. Y es lo más normal, a todos nos ha pasado. - Explicaba el patriarca con tono conciliador. - Ahora debes estar entre nosotros… entre, los tuyos - Recalcó con intención esa última palabra.
- No quiero ser una carga para nadie - Sollozo Bella con el rostro lastimero.
- ¡Tu no eres una carga para nadie! - Exclamó efusiva Rosalie - Todos hemos pasado por lo mismo, y todos hemos necesitado ayuda para adaptarnos.
- Sobretodo para controlar la sed por la sangre humana. - Recalcó Jasper rodando los ojos.
- Yo… - Bella no se atrevía a levantar la vista del suelo. - Solo iba a ir a la reserva. Allí estaré en casa también.
- Por ahora no. No es seguro para nadie. - Sentenció Carlisle.- Y… Bella, ahora este es tu hogar.
- ¿No estás contenta aquí con nosotros? ¿Siendo una igual? - Preguntó Esme de forma tristona.
A Bella se le desencajó la cara de golpe ante la voz de Esme. Claro que estaba feliz; ser su igual había sido su anhelo desde que había descubierto su secreto.
Eso solo la hizo estresarse más.
- Los mayores no te dejaran entrar en una temporada - Emmet aligeró el ambiente con su habitual tono bromista.
Bella giró la cabeza para intentar mirarlo, con sus ojos abiertos como platos.
- ¿Cómo que no me dejaran entrar en una temporada? - Preguntó alterada.
- Hasta que no estés más controlada, no. - Le contestó Jasper. - Pero Bella, recuerda que vas a vivir eternamente; no debes tener prisa por nada.
- ¡Uf! - Resopló - Estoy cansada que todos me digais lo mismo. - Refunfuñó enfadada. - Cuando vean que si soy capaz de controlarme, no pondrán impedimentos. - Gruñía, autoconvenciéndose.
- ¿Y estás controlada? ¿No te arde la garganta? - Le preguntó Rosalie mordaz.
Bella tragó saliva, notando como sentía una quemazón abrasante en su garganta. Necesitaba apagar ese fuego; sabía que parte de su agobio y su cólera, era debido al malestar que le ocasionaba esa maldita hoguera.
Comenzó a menearse para intentar soltarse de la cárcel que los brazos de Emmet habían hecho a su alrededor.
Necesita liberarse y ella sola calmaria esa sed; no había visto nunca a los Cullen cazar, pero por comentarios que había escuchado de Jasper y Emmet, creía poder saber hacerlo sola.
- ¡Suéltame! - Gruñó encabritada.
- No, Bella. - Le contestó muy serio.
Emmet estaba haciendo grandes esfuerzos por mantener a Bella sujeta, pero la chica tenía más fuerza de la que hubiese imaginado.
"No podré sujetarla por mucho más tiempo. Tiene una fuerza descomunal."
Su pensamiento entró directo a la mente de Edward, que estaba asomado a la ventana, observando como transcurrían los acontecimientos manteniéndose al margen. Hasta ese momento.
De un salto grácil, se posicionó a unos dos metros de Bella, entre el resto de su familia.
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- ¡Bella, Basta! - Le alzó la voz, bastante enfadado.
Bella abrió los ojos como platos. Tanto por la aparición de Edward como por sus palabras.
Ella se limitó a soltar un gruñido en respuesta.
- ¡Suéltame… ahora! - Chilló encolerizada, volviendo a retorcerse como un pez fuera del agua.
Sin pretenderlo realmente, sino movida por sus impulsos de neófita, Bella comenzó a brillar sutilmente.
Emmet asustado, la soltó de golpe, y ella al verse liberada, no lo pensó y desapareció como un ánima.
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Todos se quedaron consternados, a la par que sorprendidos.
- Llamaré a Jake… Creo que todos sabemos a dónde se dirige. - Edward suspiró con pesadumbre.
Sabía que el despertar de Bella no iba a ser fácil, pero no contaba con ser testigo de honor del odio que emanaban de las palabras y los gestos de Bella contra él.
En esos momentos se sintió desfallecer; en más de un siglo de existencia, nunca se había sentido tan agotado.
- Jake… Sí, ya ha despertado… No, no ha sido fácil. - Rodó los ojos - Ella a escapado, y creemos que se dirige a la reserva…. No, no estaba descontrolada de esa forma… Ella aún mantiene sus recuerdos humanos intactos, y sigue teniendo la sensación de que la reserva es su puerto seguro… Alguno de mis hermanos irá, es mejor que yo no ande por el medio. - Suspiró.
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Por supuesto, Jacob ya se esperaba algo así por parte de Bella; conocedor de su temperamento, suponía que alguna salida de tono tendría.
Ella estaría agobiada y confusa al despertar, y eso se vería incrementado por el difuso pero latente recuerdo de sus últimos recuerdos humanos. Donde Edward era el principal protagonista.
Llevaba varias horas rondando cerca de la antigua divisoria, esperando por si al final resultaba tener razón respecto al despertar de su amiga.
Seth y Leah también hacían guardia a lo largo de esa línea imaginaria, ya desaparecida hace tiempo, a la espera de tener que interceptarla.
Si la conocía tan bien como suponía, que así estaba resultando ser, Bella vendría directa a la reserva. No con ánimo de hacer nada malo, si no en su busca. En necesidad de sentirse protegida y a salvo con él.
Como bien había dicho Edward, iba hacía su puerto seguro.
No le gustaba que Bella se metiera en ningún lío, pero tenía que reconocer que se despertó por primera vez, porque se le encontró el pecho de los sentimientos; de sentimientos que debían seguir escondidos. Y tras esos, la satisfacción personal y el orgullo de que él es muy importante para ella.
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Espero que la espera haya merecido la pena.
El despertar de Bella, era el esperado?
¿Por qué crees que crees que vas a estar más "tranquila"?
Veremos a ver qué pasa ahora!
Mil besos ... y gracias por seguir ahí.
