HOLAAAAAA!

Aquí estoy!

Espero que os guste el cambio en el narrador (es un PVP JACOB)

Este y el siguiente capítulo serán así.

AVISO:::::::: Estamos llegando al FIN!

4 CAPÍS Y... SE ACABÓ!

Os dejo con... """UN ÁNGEL ENTRE DEMONIOS"""

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CAPÍTULO 44


PVP JAKE

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Ya había perdido la cuenta de cuántas veces había releído la nota que me dejó Bella tras irse, dejándome durmiendo en aquella cueva.

No se lo echaba en cuenta, porque siendo sincero, me lo esperaba. Por varias razones:

Por no hacer una despedida más emotiva, poniendo su voluntad a prueba.

Por miedo a que al final esa voluntad se viese venida a menos y optara por quedarse.

Por tener más margen de tiempo antes de que hablara con los Cullen…

Pero por mucho que me doliese, debía reconocer y más conociendo a Bella, que necesitaba irse. Desaparecer durante un tiempo y aclararse.

Todo había sido muy rápido y precipitado, no dándole tiempo a asimilar todo lo que le había pasado en cuestión de unos días.

Y sobre todo estaba el tema de Edward. Ese había sido el motivo principal para que ella desapareciese.

Yo había intentado hablar con ella durante los días que estuvimos de acampada, deambulando por el bosque; pero ella desviaba el tema rápidamente no dándome opción a intentar hacerla entrar en razones.

No quería decirle claramente que él había querido ir a buscarla a la universidad, y que tuvimos casi que atarlo, intentando hacerlo razonar que era peligroso para ambos.

Ese tema era cosa exclusiva de Edward, y no quería quitarle ese privilegio. Aunque varias veces se lo había insinuado de forma bastante clara, pero ella se negaba a escuchar y razonar.

Cuando horas después de irse, dándole el margen que le había prometido, fui a la casa Cullen, todo se complicó nada más verme llegar. Solo.

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Edward seguido de Alice, fueron los primeros en salir a recibirme.

- ¿Jacob? - me preguntó Edward con la cara desencajada.

Alice me miraba con los ojos cargados de pesar. Ella lo sabía, y no porque lo hubiese visto, sino por mi presencia en solitario allí.

- Se ha ido. - Mi amiga vampira pronunció esas tres palabras de forma clara, lenta y agónica.

Edward se giró hacía su hermana completamente enajenado.

- ¿Cómo - que - se - ha - ido? - Su voz, siempre segura, titubeó al formular la pregunta obvia.

Alice agachó la cabeza y yo me limité a asentir despacio.

Antes de que Edward acabase de formular esa pregunta, el resto de los Cullen ya estaban en la puerta de entrada, y todos traían la misma cara:

Desolación, confusión y tristeza.

- ¿Jake? - Preguntó Carlisle tomando el control de la situación. - ¿Qué significa que se ha ido? - Aunque Carlisle siempre había destacado por su auto control, en todas las situaciones, está vez también se le veía notablemente afectado.

- Veamos… - comencé - Ella, necesitaba estar sola durante un tiempo. Serenarse y distanciarse. Todo lo sucedido durante estos días la ha sobrepasado. - Expliqué, pero Edward no me dio tiempo a más.

- Pero… - Se pasó la mano por el pelo en un gesto claramente nervioso. - ¿Por qué no ha venido a pedir ayuda aquí? ¡Nosotros somos su familia! - Exclamaba alterado.

- Ese es el problema Edward, que ella aún no os ve como su familia. Ella se siente perdida; que no encaja en ningún sitio - Intenté explicarle. Pero él negaba con la cabeza, no queriendo entrar en razones.

- ¡Por favor! - Alzó la voz - Hasta cuando estábamos más distanciados y enfadados, ella deseaba formar parte de la familia.

- Si. No te discuto eso. Pero no así… No como ha sucedido. - Suspiré - Cree que es un cargo para vosotros - Edward abrió los ojos hasta el infinito. - No me lo ha dicho con esas palabras, pero la conozco y sé que es así. Ese es uno de los motivos principales.

- Y el otro soy yo. - No era una pregunta. Asentí mirándolo fijamente. Está vez se llevó las dos manos a la cabeza. - No me ha dado tiempo a explicarme. A decirle porque no acudí a su cita en California… - su voz fue perdiendo fiereza, para pasar a ser un arrullo. - Tendría que haber ido. Presentarme allí y que comprendiera de una maldita vez que ella es mi todo. Que no concibo mi vida sin ella… - sollozaba. Jamás había visto a Edward así. Nunca.

Me acerque a mi amigo, porque me partía el alma verlo así… Tan hundido y devastado.

Le apoyé una mano en el hombro, intentando reconfortarlo; transmitiéndole mi apoyo.

- Edward, ella regresara. Seguro. - Estaba convencido de ello. - Lo que no sé, es cuándo. - No podía ser más sincero.

Edward alzó la cara y me miró de una forma que jamás había visto. Con súplica, con humildad.

- Por favor… Dime qué ha pasado estos cuatro días en el bosque.

Le relaté lo que habíamos estado haciendo. Que no había sido otra cosa más que el que ella aprendiese a cazar, a dominar sus nuevos sentidos, y se hiciera a su cuerpo y sus ilimitadas posibilidades.

Y a charlar, que ella se desahogase hablando de lo que quisiera. Que sacara cualquier cosa que llevara dentro, y así se sintiera más tranquila y controlada.

- Lo has hecho muy bien, Jacob - Me felicitó Carlisle una vez acabé el relato. - Esa es la manera. Bella ha tenido mucha suerte de contar con un amigo tan leal como tú.

- Gracias… pero lo hice encantado. Ella necesitaba una mano amiga, y la elegida fue la mía. - sonreí con melancolía - No iba a defraudarla, ella… Ella es muy importante para mí. - Carlisle asintió a mis palabras.

- Bueno… ¿Y ahora? - Emmet lanzó la pregunta al aire, esperando alguna respuesta.

- Si. ¿Tienes alguna idea de adonde ha podido irse? - Jasper fue más directo que su hermano.

- No. De verdad que no. Ella no me ha dicho nada de a dónde iba a dirigirse. Solo me ha prometido que se mantendría alejada de los humanos, que seguiría entrenándose para controlar sus sentidos y su fuerza y que si se veía sobrepasada me pediría ayuda inmediatamente. Esas fueron las condiciones para que le diese tiempo de huida. - Edward me miró saliéndose los ojos de las cuencas.

Preferí omitir que también había prometido mantenerse comunicada conmigo, ya que Edward sería capaz de mudarse a la reserva para poder estar pendiente de esa llamada telefónica.

- ¿Cómo que le dieses tiempo? - Alzó la voz, otra vez. - ¿No te ha dado esquinazo? Si no que tú, - recalcó señalándome con el dedo - la dejaste marchar. - Gruñó entre dientes, aguantando la ira para no saltar sobre mi yugular.

En ese momento, toda la consideración que habían tenido para con mí persona, se había esfumado; ya que todos pensaban como Edward: Que ella se había "fugado" de mí lado.

- Tranquilos. - Alcé las manos en pose tranquilizadora - Ella me lo pidió. Me rogó que le diese unas horas de margen, ya que sabía que Jasper podría rastrearla con facilidad - El nombrado esbozó una sonrisa nostálgica - Y como buen amigo, le di esa ventaja. La idea era que la acompañaría hasta algún sitio, a unos cientos de kilómetros y que, desde ese punto, el cual tampoco me había dicho, seguiría sola. Pero aprovechó la noche y que yo estaba reventado y me dormí como un oso, para irse sin más. - Sonreí con diversión; Edward me lanzó una mirada de asesino en serie. - Perdona que me ría, pero estaba seguro de que haría algo así.

Emmet me acompañó en la risa, Alice sonrió y el resto mantenía una cara animada; a excepción de Edward, que seguía tremendamente enfadado. Enfado que, estaba seguro, tardaría en pasársele.

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Los días pasaban convirtiéndose en semanas, y cada día echaba más de menos a mí amiga, a mi mejor amiga.

Tal como había prometido, Bella se comunicaba conmigo todos los días; y yo me encontraba ansiando esa llamada como si fuese lo mejor de todo el día; que así era.

Algunos días llegábamos a estar durante casi dos horas al teléfono.

- ¡Hola Jake! - Siempre me saludaba así de efusiva, o casi, y a mí se me ponía una sonrisa tonta en la cara.

- Hola pequeña vampira - a Bella le hacía gracia mi forma de devolverle el saludo.

Me contaba lo que había hecho durante el día y yo hacía igual. Le relataba sobre la reserva, sobre cómo me iba en el curso de mecánica que estaba haciendo en Port Ángeles, y los chicos.

Cada ciertos días, me preguntaba por los Cullen y me pedía que les diese recuerdos de su parte.

- ¿Qué tal… los Cullen? - Siempre parecía trabarse al pronunciar ese apellido.

- Querrás decir… Tú familia - La rectificaba, ganándome un sonoro suspiro por su parte.

- ¿Qué tal, mi familia? ¿Mejor así? - Me ponía tonito.

- Sí, mejor. Pues están como siempre, sin novedades. Echándote mucho de menos, y deseando verte.

- Mándales recuerdos de mi parte, ¿ok?

Nunca entraba en detalles, nunca excluía a nadie en sus saludos ni preguntaba por alguien en particular.

Alguna vez, muy puntual, preguntaba por Alice. Pero nada excesivo.

Yo le contaba sobre ellos, alguna anécdota de alguna cacería o una broma divertida durante una guardia.

Ella se reía, o asentía. Pero en ninguna de nuestras conversaciones, que fueron muchas y largas, entró al trapo preguntando algo ni lo más mínimo personal sobre ninguno; a excepción de Alice.

Sabía que estaba como loca por preguntar por Edward, la conocía y aun sin verle la cara, podía imaginarla.

Pero su orgullo y su terquedad le impedían hacerlo.

Yo por mi parte, intentaba hacerla entrar en razón, obligándola a ceder ante tan absurdo orgullo, no dándole información concreta sobre él.

Muy de vez en cuando, dejaba caer su nombre de forma muy casual y despreocupada, y ella guardaba silencio, pero su respiración se agitaba a tal punto, que la oía jadear a través del teléfono.

Pero lo importante de esas llamadas, aparte de que era una forma de que no nos desvinculásemos, es que ella estaba bien. Estaba entrenando a fondo su control con la sangre y el dominar su nuevo y potenciado escudo.

A los cuatro meses y dos días de su marcha, me contó que se había acercado a unas casas de labranza. Tuve que hacer uso de todo mi control para no jadear.

Ella vivía en una casita de pastores, en lo alto de unos montes. Las cuales estaban deshabitadas hasta la llegada del invierno, cuando los susodichos pasaban temporadas allí vigilando a su ganado.

Los pelos se me pusieron de punta en cuanto comenzó su relato:

- Cada día voy a acercándome un poco más a una de las casas. Hasta que hace unos días, pude olerlos de forma más intensa. Estaba a unos doscientos metros. - Relataba enfrascada en su propio relato. - Al principio tuve miedo y retrocedí. Durante un par de días, estuve cazando hasta casi explotar. Y volví al mismo punto. Fui caminando despacio, acortando metros muy poco a poco. - Su voz iba cambiando de intensidad y entonación - Hasta que después de tres días, me quedé a unos cien metros. ¡Su olor era fortísimo! - Exclamó. - Apetecible como un manjar - Su voz rozó lo lascivo. - Pero pensé en que no. Eso estaba completamente prohibido. Le había hecho una promesa a Carlisle e iba a cumplirla costase lo que costase. - Solté el aire contenido de forma silenciosa. - Me llené de determinación, y caminé unos metros más. Me quedé a menos de cuarenta metros. Entonces su olor era embriagador; casi hipnótico. Pero volví a recordarme a mí misma mi promesa. Me quedé acechante, llenándome de su olor. Martirizándome, obligándome a estar ahí oliendo, quieta. Dominada como un león de circo. - Solté una pequeña risa por su comparación, y ella rió conmigo. - Pero lo logré. La primera prueba está superada.

- Me alegro mucho Bella. - La felicité sinceramente.

- Bueno… es solo el primer paso de muchos que tengo que dar antes de poder mezclarme con gente, como lo hacen los Cu… mi familia - se auto corrigió.

- No te quites méritos. Solo llevas cuatro meses de vampira y has conseguido controlarte. - Mi voz rezumaba orgullo. - Solo ten cuidado y no peques de soberbia. Poco a poco Bella. Mantén siempre un margen de distancia, de huida… - La aconsejé con cuidado. Los vampiros solían pecar de soberbios y altivos respecto a sí mismos, y Bella no iba a ser menos.

- Por supuesto Jake… Solo ha sido una prueba. Seguiré acercándome todos los días un poco, pero pondré un poco más de distancia, para tener ese margen del que hablas. Es verdad que hoy me he arriesgado un poco demasiado - Su voz se tornó arrepentida y sumisa.

Sinceramente me alegré de ese progreso; porque eso significaba que estaba más cerca el día de su regreso.

Ya que estaba más que seguro, que ella no volvería mientras no tuviera un control con la sangre lo suficiente como para poder estar entre humanos. No al nivel de su familia, ya que ellos le sacaban, como poco, un siglo de diferencia; pero si lo justo para poder hacer una vida relativamente "humana", y no tener que obligarlos a estar escondidos mientras ella forjaba ese control.

Ella quería regresar con esa primera parte del control echo por si sola.

No por ganarse las alabanzas de los demás, si no por no ser una carga para el resto.

Lo que, de forma tácita, se había convertido en tabú, era preguntar por su regreso.

Siempre tenía esa pregunta rondando mis labios, pero ella nunca hacía el más mínimo comentario, ni siquiera un pequeño descuido en medio de una frase… ¡nada! Y yo no quería agobiarla ni que el buen "rollito" entre nosotros se viese perjudicado por yo preguntarle.

Suponía que ella se había impuesto una fecha aproximada de regreso, pero no quería decirla por si tenía que alargar ese regreso.

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Los Cullen… bueno, echaban muchísimo de menos a Bella. Como repetían a menudo:

"Nada es lo mismo sin ella"

No les dije nunca que Bella me llamaba todos los días, si no que modifiqué un poco la versión, diciéndoles que lo hacía cada ciertos días.

Si lo supieran, estarían viviendo en mi casa; sobre todo uno de ellos:

Edward.

Edward… Él, era caso aparte. (suspiro)

Cada día que pasaba, lo veía más hundido. La forma en que él añoraba a Bella, era bestial.

Los primeros meses estaba ansioso, acelerado… Enérgico y vital. Sinónimos que describían a Edward tal como él era.

Pero con el transcurso del tiempo, fue a menos. Su energía se consumió y de su fuerza arrolladora ya nada quedaba. En esos momentos sí que hacía gala a su género: Vampiro.

Su enfado conmigo duró varias semanas, pero a fuerza de yo hacer por encontrarnos en las rondas de vigilancia, la cosa fue calmándose.

Sobre todo, tras un ataque de unos nómadas, algo sin importancia realmente, donde combatimos juntos, como en los viejos tiempos, nuestra amistad volvió a resurgir de sus cenizas, como un "ave Fénix" (como yo lo describía a modo divertido).

Que lo mantuviera informado sobre Bella, también ayudó mucho a la causa.

- Cuéntame más cosas… Aparte de preguntar por Alice… ¿No dijo nada respecto a mí? Aunque fuese muy sutil… - Preguntaba cada pocos días, esperanzado.

- Edward… si lo hiciese, te lo diría de inmediato. No lo dudes ni por un segundo, hermano.

Se me caía el mundo a los pies observando su cara de desilusión; la cual, cada día iba transformándose en una de amargura y tristeza permanente.

Llegué incluso a sopesar en mentirle, pero tenía miedo a darle falsas esperanzas. Esperanzas por una reconciliación con Bella, la cual yo no estaba en conocimiento ni situación de dar.

Porque Bella jamás, nunca, pronunció su nombre en los cientos de conversaciones que tuvimos.

¿Y si yo le daba esperanzas, inventadas, y cuándo ella volviera no quería saber nada de él?

Eso sería incluso más cruel, que el hecho de desilusionarse en aquellos tiempos.

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Observando a Edward, como se deterioraba su carácter día tras día, muchas veces pensaba en cómo comenzó todo entre nosotros tres.

Aquella subida de testosterona, los genes haciendo estragos, casi nos cuestan la amistad a los tres; pero al final el amor que nos teníamos (y nos tenemos) entre nosotros pudo con eso.

También meditaba muchas veces sobre Bella y Edward…

Cómo por una consecución de malos entendidos, una relación tan bonita y perfecta como la que podía ser la de ellos, se iba al garete.

Deseaba con toda mi alma que este tiempo a solas le sirviera a Bella para reflexionar y ver las cosas desde otra perspectiva. Porque realmente ellos, estaban hechos el uno para el otro.

Y todas esas reflexiones me hacían llegar a ella… A ella en exclusiva:

Ella era inmortal, nada la separaría de mí, pero… Ella se fue y nada volvió a ser lo mismo.

El tiempo era relativo, incluso para mí, ya que por mi condición de licántropo viviría muchísimos más años que un humano normal, pero… Ella… Bella, marcó mi vida (y no solo la mía) en ese año que estuvo con nosotros, de una forma irrevocable. Maravillosa e inolvidable.

¡Qué fácil hubiese sido una relación entre nosotros! Aunque la relación con Edward sería, o será, perfecta… Conmigo hubiese sido también genial.

Yo la amaba como nunca había querido a nadie, pero sabía que el sentimiento no era mutuo. Ella me adoraba, lo sabía, pero como amigo; yo era alguien tremendamente especial para ella, pero no al nivel que yo deseaba.

Siendo sincero conmigo mismo, no sería justo para Bella el iniciar algo romántico conmigo, ya que en ningún momento hubo imprimación.

La elegida por el lobo estaba rondando por el mundo, y antes o después, el destino la pondría en mi camino.

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*Ahora, tras cumplir en el día de hoy 5 años de la marcha de Bella, me doy la razón a mí mismo de que ser sincero con mi amigo fue la mejor opción. *

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CONTINUARÁ...

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Pvp de Jake... que hacía muchísimo tiempo que no introducía uno en algún fic.

Él es un personaje principal de esta historia, y me pareció correcto que el fuese el encargado de narrar este tiempo sin Bella.

(Aparte de que me encantó escribir desde la perspectiva de nuestro lobito predilecto)

Bonitas reflexiones, de un sincero y leal amigo, y una narración, creo, que entretenida y completa.

Espero que os haya gustado.

Nos leemos en breves... (Que ya tengo otro capítulo listo para publicar) Así que...

Para la semana que viene, estar atentas que habrá otra actu!

BESOSSSSSSSSS!