HOLA, YA ESTOY AQUI!
Mil perdones por la tardanza... pero me ha sido imposible acabar el capi antes.
Mi niño mayor ya acabó el cole y es una locura!
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He preferido hacer un capi más largo, uniendo varias cosas, para no alargar más el momento del final!
Este es el penúltimo capítulo de esta historia. Con el próximo, acabo esta historia. Aun no sé si habrá epílogo o no... según me venga la inspiración en el último momento.
Se que ha tenido muchas seguidoras (aunque el principio os resultó a muchas algo lento), y que por la tardanza de publicar, he perdido varias lectoras. Y es algo que comprendo, ya que se pierde el interés y el hilo de la historia.
Espero que cuando publique un nuevo fic, me deis la oportunidad de volver a seguirme.
Solo puedo decir que lo siento mucho. No ha sido por falta de interés, o por dejadez... Esta historia me ha gustado particularmente mucho, ya que era la primera en que le daba a Bella un papel tan "particular" y que estaba basado en peleas. Pero me ha sido imposible escribir más rápido, haciéndolo bien ;-). Atender a dos niños y una casa, sola... es agotador y te quita muchas, muchísimas horas para una misma.
También quiero disculparme por lo aburrido que ha podido ser, incluso algo confuso en algunos párrafos, el amor/desamor de Bella y Edward. Intentaré corregirme para próximos fics, y no exagerar esos monólogos de pensamientos internos de "me quiere, no me quiere".
Sin más rollos, os dejó con el penúltimo capítulo de:
"UN ÁNGEL ENTRE DEMONIOS"
CAPÍTULO 48
·
Jasper y Bella iban en cabeza del pelotón formado por Edward, Alice, Emmet, Jacob, Leah y Seth. Bella anulaba el escudo protector del nómada con el suyo, mientras Jasper rastreaba el olor. El resto iba detrás de ellos en grupos de tres.
A pocos kilómetros, camuflada por una arboleda, se vislumbraba la entrada a una cueva; esa era su guarida.
- Bella, sitúate cerca de la entrada, y con tu escudo, protégenos a todos. - Jasper se puso en modo comando - Así evitaremos ser oídos. Edward, tu acércate a la entrada, si no anulas el escudo de Bella, todo irá genial - Su rostro mostraba la súplica interna de que así fuera.
Ambos vampiros asintieron, y tomaron posiciones. Se lanzaron una mirada de entendimiento, y Bella comenzó a emanar una ligera niebla de su cuerpo, que poco a poco, fue rodeándolos a todos.
En el fondo, esa era la prueba definitiva para Bella. Que su don la obedeciera y pudiera usarlo a su antojo aún estando Edward cerca.
Pero algo le decía que si quisiera atacarlo, su don no respondería.
- Parece que funciona. - Murmuró Jasper. - Puedo sentirlos, aún estando alejado. - Estaba asombrado de la capacidad del don de su hermana.
Edward fue acercándose a la entrada de la cueva hasta que de pronto, notó como su don se potenciaba. Estaba siendo influido por el escudo de Bella.
Al igual que le sucedió a Jasper, él también quedó maravillado.
- Puedo escuchar sus pensamientos - Dijo con la voz tomada por la emoción.
Tras unos minutos allí agazapado, Edward volvió a su posición.
- Tal como dijo Carlisle, su intención era seguir matando por los alrededores, y que las sospechas comenzaran entre la gente del pueblo a señalarnos a nosotros, hasta obligarnos a marcharnos. - Todos gimieron con horror. - No tenían ninguna prisa. Sabían que intentarlo en un enfrentamiento era imposible, ya que éramos más y que contábamos con la ayuda de los lobos. Aunque tienen a dos que parecen ser muy fuertes - Explicó, y miró hacía Emmet, dando a entender la comparación. - Y por lo que parece no hay más. Son… - le lanzó una mirada traviesa a Bella - bueno, ahora quedan cuatro. - Sonrió pícaro. Bella tuvo que hacerse la desentendida porque cuando Edward le lanzó esa mirada y esa sonrisa, creyó que podría desmayarse. - Ahora están preocupados por la "nueva vampira"; ya que se han dado cuenta de que el escudo del líder no la afecta.
- Entonces son pan comido - Murmuró Emmet animado. Los lobos asintieron. - Y más, estando asustados y desconcertados por Bella.
- En unos minutos van a salir - Añadió Alice saliendo del trance de una visión. - Ese será nuestro momento.
- Bien, haremos así… - Jasper comenzó a explicar el plan a seguir. Todos asintieron complacidos con el susodicho.
Todo estaba listo. En cuestión de dos minutos saldrían de su escondite y entonces encontrarían su muerte. El fin de los problemas y angustias de todos, sobretodo de los Cullen, que temían perder su hogar, desaparecería. Todo gracias a la vuelta de Bella.
Y no solo por su escudo, que por supuesto fue totalmente necesario para localizar a los nómadas, si no por su simple presencia; al tenerla de vuelta, y dejar claro ella que no volvería a irse, parece que todos salieron de un espeso letargo del que no tenían constancia de estar influenciados.
- ¡Listos! - Aviso Alice.
Bella se posicionó delante de la salida de la cueva, a unos 20 metros. Una vez estuvieran los cuatro fuera, ella se encargaría del líder y del que estuviese a su lado. Emmet y Jasper con Edward en la retaguardia se encargarían de uno de los fuertotes, Jake y Seth del otro. Las chicas estarían esperando para acabar de descuartizarlos y unir los restos para prenderles fuego.
Todo estaba organizado y preparado; pero las cosas no siempre pasan como uno planea.
Bella estaba posicionada en su sitio, y en cuanto los cuatro vampiros salieron y la vieron, se quedaron pasmados.
- Es ella… - murmuró uno de ellos al líder. - La que mató a Michael. - El líder lo mandó callar con un movimiento de su mano.
- ¿Así que tu, puedes evitar mi don? - Le preguntó con arrogancia. - Vaya, vaya… - musitó con sorna, mirando altivo a Bella; la cual le alzó una ceja.
- ¿Tu don? - Le respondió como si soltase un insulto. Meneó la cabeza fingiendo pesar. - Tu don… - En una centésima de segundo su pose cambió: lo miró con fiereza y odio. - Es un insulto comparado con el mio… - Le sonrió con suficiencia - Voy a pulverizaros - Susurró como una serpiente.
A excepción del líder, el resto se contrajo ante sus palabras.
- No lo creo… - Le devolvió la misma sonrisita. Ladeó los ojos, dirigiendo su mirada a uno de los vampiros más grandes. Fue casi imperceptible pero Bella captó el movimiento.
El líder estaba tranquilo, porque a parte de su don defensivo, contaban con otro vampiro con un don más ofensivo; el grandote al que había mirado, y el cual Edward había dicho que podía ser más peligroso, poseía la virtud de desprender descargas eléctricas por su cuerpo, protegiéndolo de cualquier ataque.
La batalla comenzó en un nanosegundo:
El líder se situó detrás de él antes de darle tiempo a Bella a lanzar su halo, pero si consiguió darle al que había hablado primeramente.
Jacob y Seth se fueron a por el otro grande, tal y como estaba hablado.
Justo cuando Emmet y Jasper iban a lanzarse a por el grandote, Edward pudo leer las mentes de sus rivales, descubriendo el don del susodicho, parándolos a tiempo de llegar a herirse o incluso morir entre las descargas.
Bella al ver que sus hermanos no ocupaban su lugar, comenzó a descargar, pero su halo se desvanecía nada más tocar las chispas que el vampiro emanaba por todo su cuerpo.
Se concentró para lanzar más fuerte y buscar ángulo para intentar darle al líder; justo en ese momento, Edward, que se mantuvo expectante, leyendo la mente de ambos para atacar en el momento justo, se lanzó a por él.
Bella lanzó y Edward, al enzarzarse con el líder, se movió quedando justo en la diana del halo de Bella. Pero como siempre, el don de ella no dejaba de sorprenderlos, desvaneciéndose justo al lado de Edward, sin llegar a tocarlo.
Jasper influyó en el estado de ánimo del vampiro "electrizado" mandándole olas de desesperación y tristeza, para sumirlo en una depresión. Tal como ideó, al verse sumido por tal sensación de angustia, dejó de brillar y entre él y Emmet consiguieron acabar con él.
El líder, que era el único que seguía en pie, intentó llegar a Bella al verla despistada al pasar lo de Edward.
Saltó con ángulo preciso para atraparla y arrancarle la cabeza de un solo movimiento. En pleno vuelo, Jacob se lanzó a por él tirándolo al suelo, y Edward, escuchando la idea del líder en sus pensamientos, también se fue a por él en ayuda de Jacob.
En el segundo, Bella observando el derribo en vuelo de Jake, volvió a lanzar su halo a plena potencia, pero otra vez que se desvanecía al estar Edward a tiro.
El vampiro arremetió contra Jake, dándole un fortísimo golpe en las costillas, haciéndolo aullar de dolor; aullido que entró en el cerebro de Bella, taladrándolo de horror ante la posibilidad que le ocurriese algo a su mejor amigo, por lo que saltó con mayor agilidad que una pantera, empujó a Edward, alejándolo, y cargó contra el maldito vampiro escurridizo. Fulminándolo.
Las chicas, que ya se habían encargado de los otros tres, lo desmembraron y lo lanzaron a la hoguera que habían creado. Dando fin a los restos de los nómadas.
- ¡Jake! - Gritó Bella corriendo a su lado y tirándose al suelo donde seguía el lobo, ahora en forma humana, tirado. - ¡Dios mío… Jakeeee! - Su voz resonó desgarrada, haciendo un eco tétrico entre los árboles.
- Tranquila Bella… Estoy bien - Le contestó él antes de que Bella fuese la primera vampira en sufrir un infarto. - Solo un poco magullado - Sonrió de lado - Dame un par de minutos y estaré como nuevo. - Bella tenía la cara totalmente desencajada por la preocupación.
- ¡Espera! - Gritó como loca - Llamaremos a Carlisle que te eche un vistazo… podrías tener alguna costilla rota - Ante su propia afirmación, cerró los ojos; parecía que sintiese el mismo dolor que su amigo, solo por la preocupación tan extrema que estaba padeciendo.
- ¡Vamos Bella! me doy golpes más fuertes entrenando y no hace falta llamar a Carlisle - Rodó los ojos y meneó la cabeza, dándole a entender a su amiga que era una exagerada.
Bella arrugó el ceño; toda su cara estaba contracturada por la preocupación. Jake se incorporó, quedando sentado a la altura de Bella, ya casi recuperado, le alzó la cara con su dedo índice.
- Nena… - buscó sus ojos, moviendo la cabeza - En serio… Estoy bien. No ha sido nada. - Le sonrió dulce; muy dulce. Ella hizo un mohín con la boca, pero acabó por claudicar y devolverle la sonrisa.
Jacob estaba en una nube por tener a Bella con él, al fin. Todo su mundo encajó y llegó a la perfección solo con la llegada de su amiga… De su mejor amiga. De la chica que le robó el corazón con tan solo doce años.
- Es imbécil… - murmuró ella, silbando como una serpiente. La sonrisa que le había dedicado a Jake, se borró ipsofacto ante el insulto; insulto que sobraban las explicaciones para quien iba dirigido.
De un salto invisible, Bella se alzó y recorrió los tres metros que la distaban de Edward, encarándolo y, mirándolo directo a los ojos, quedando a un metro escaso.
- Tu… Siempre tu… - Se frotó la frente con los dedos, buscando calma. - ¿Por qué has echo eso? ¿Para que te pones en el medio? - Le gritó, saliéndole la rabia en cada letra - Nos pusiste en peligro a todos… ¡Cómo siempre! - Gruñó, visiblemente enfadada.
Todos los presentes se quedaron estáticos; veían que las dagas envenenadas empezarían a volar entre la "parejita" en breves.
- Vamos… no ha pasado nada. - Intervino Jacob. - No empecéis a discutir.
- Si, chicos… - Ayudó Alice. - No os habéis ni saludado y, ¿vais a reñir? - Les puso morritos.
- No quería ocasionar peligro a nadie… - Contestó Edward mostrándose tranquilo. - Solo fui en ayuda de Jake - miró a su camarada guiñándose un ojo entre ellos. - Al observar que tu escudo sigue sin funcionar conmigo cerca, decidí intervenir. - Suspiró, aguantando la risita - Además, tu también estabas en cierto peligro, al estar indefensa - Edward la miró con profundidad; con unos ojos limpios y amables.
Eso desarmó a Bella, haciéndola pestañear varias veces seguido, para salir de su incredulidad; ya que ella esperaba una respuesta ofensiva por parte de Edward, no una respuesta tranquila, educada e incluso, en cierta medida, dulce.
- Bueno… - carraspeó aturdida por las formas de Edward - Debías estar más atento - Bella evitaba fijar la mirada en los ojos de Edward, moviendo los suyos en todas direcciones. - Tu eres el que lees mentes… - Gesticulo, exagerando lo obvio.
- Por eso ataqué justo en ese momento. - Edward le contestaba sosegado, manteniendo sus nervios bajo control. De algo le tenía que servir ser un vampiro de ciento diez años; ya que el tenerla delante de él, sin poder tan siquiera rozarla, lo tenía a mil revoluciones.
Durante un minuto eterno, se hizo el silencio. Todos aguantaban hasta la respiración, en espera de que estallara la tormenta.
Varios pares de ojos se miraban de hito en hito, para acabar sobre los rostros de la pareja, y otra vez vuelta a empezar.
- Y por cierto… - Rompió el mutismo Edward, con tono suave - Bienvenida - Le sonrió.
Ante eso, Bella abrió los ojos perpleja; volviendo a pestañear seguido varias veces.
- Eh… Gracias… - Por el rostro de Bella pasaron distintas emociones, en cuestión de cinco segundos.
Ante los múltiples gestos de pasmo de la vampira, la sonrisa de Edward, al principio tímida, se volvió amplia y risueña. Acabando en una "estilo Edward"; ese gesto de lado que pone con sus labios y por la cual Bella suspiró, suspiraba y suspiraría toda la eternidad.
Los presentes se quedaron tan alucinados como la propia Bella; porque no esperaban esa reacción comedida y pacífica por parte de Edward.
Hasta que Jake que rompió el silencio. Acto que Bella agradeció mentalmente, ya que ver esa sonrisa en Edward la hacía acalorarse.
- Reunámonos en la reserva. Hay que informar de que el problema ha quedado resuelto y, hay que festejarlo. - Alzó el puño en alto, a forma de victoria.
- ¡Por supuesto! - Apoyó Emmet.
- Así le damos la bienvenida a Bella. - sugirió Alice ante el asentamiento conjunto.
- ¡Claro! - Jake se acercó a su amiga y le pasó el brazo por los hombros. - Todos estarán pletóricos de verte. - Ambos se sonrieron con cariño.
- Si, estoy deseando ver a todo el mundo. - Afirmó ella encantada con la idea. - Además, hay que informar que os he quitado el marrón de encima - Sonrió socarrona - Si no llega a ser por mí… - Alzó las cejas socarrona, pero mostrando claramente su broma y pique.
- ¿Así que gracias a ti? - La reacción de Emmet y Jake, siguiéndole el juego, no se hicieron esperar.
Los tres comenzaron a correr en círculos, intentando pillarse. Jake se dio por vencido rápido en el juego, ya que él no tenía la velocidad de sus amigos, y menos en su forma humana.
- Yo paso… sois unos abusones - Se quejó, acercándose al lado de Edward.
- Estás en desventaja, amigo - Se mofó Edward, ganándose un golpe en las costillas por el chico lobo.
En esas, una ráfaga de viento pasó al lado de los dos chicos; Bella se posicionó delante de Jake y lo atrapó por los brazos subiendo a Jake a su espalda.
- Vamos, lentorro… Yo te llevaré ¡Jajaja! - Rió Bella ya con su amigo encima de ella.
- ¡Oh, vamos! ¡Bájame! Esto es humillante - Refunfuñaba Jacob; aunque no podía evitar que una sonrisa divertida se escapase de sus labios.
Edward se los quedó mirando mientras les seguía las risas; pero un destello de celos le atravesó el alma.
¿Por qué él no podía estar bromeando así con Bella?
Seth también se unió a sus bromas, mientras Jasper, Rosalie y Leah iban en cabeza dirección a la Reserva.
Edward y Alice se quedaron rezagados del grupo. Tenían que hablar… Lo necesitaban.
La llegada de Bella, y el frío recibimiento entre ambos, era motivo de "charlita".
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- ¿Has visto algo preocupante? - Aunque era una pregunta, Edward casi lo afirmaba. Alice frunció el ceño un nanosegundo, antes de cambiar a uno un tanto misterioso.
- ¿Tienes intriga? - Socorraneó.
- Alice… - la llamó condescendiente mirándola serio y ella le rodó los ojos.
- Vi que pasaba lo de la batalla, pero no avisé porque no era una visión clara y el desenlace era bueno de todas formas. Lo que si vi, fue la discusión de después, aunque… - se giró para mirar directo a Edward. - Cambiaste tu rumbo. No entraste al trapo. - No disimuló su sorpresa.
- Preferí optar por una contestación tranquila, para calmar los ánimos. Tal como dijiste, ni tan siquiera nos habíamos saludado - Frunció el ceño - No quería discutir con ella. - Su voz se tornó suave, incluso algo melosa. - La he añorado muchísimo… No te haces una idea de cuánto. - Alice asintió. Si que sabía lo mal que lo había pasado su hermano; más que de sobra.
- Realmente ha sido bastante fría contigo. - Pensó en voz alta la vampira. - Pero bueno, no pensarías que se iba a echar a tus brazos, ¿verdad?
- Pues no hubiese estado nada mal… - Edward le dedicó su sonrisa torcida - La atraparía entre los míos y no la dejaría salir de ellos en una década - rió travieso. Alice le devolvió el gesto pero, brevemente, para dar paso a uno triste.
- No, la verdad que no. - Su voz acompañó a su gesto abatido.
Edward abrazó a su hermana por encima de los hombros, reconfortándola. Sabía que ella sufría por su propio sufrimiento.
- Ahora es momento de festejar - Rompió el silencio con la voz animada. - Tanto el deshacernos de esos nómadas, como el regreso de Bella.
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En cuanto Bella entró en la reserva, aun cargando a Jacob sobre su espalda, todos los Quileutes salieron a recibirla emocionados por su vuelta.
Todo fueron abrazos y palabras amables y cargadas de cariño.
Por supuesto, como todo gran acontecimiento se precie en la Reserva, se hizo una barbacoa en honor a la recuperada Bella, y a su condición de vampira, el cual no pudo llevarse a cabo en su día.
Bella no podía sentirse más dichosa, afianzando, aún más, su fuerte decisión de no separarse nunca más de "su familia". A pesar de la presencia de Edward.
Con el cual, sabía que antes o después, tendría que hablar; por lo menos para llegar a un consenso y que la tensión entre ellos se evaporara lo justo para mantener un ambiente agradable entre la familia.
Bien entrada la noche, la fiesta se dio por terminada y era hora de que cada uno regresara a su casa.
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Jake, observando la tensión que emanaba de su amiga como vapor, la atrapó llevándosela a un aparte.
- Bella… - La llamó con tono neutro. - Aun siendo una vampira, sigo conociéndote - Le sonrió. - Llevas un buen rato tiesa como un palo. - Bella bufó, girando la cabeza en dirección contraria a Jake. - La fiesta está a punto de terminar y hay que irse a casa. - Guardó silencio durante unos instantes, dándole a Bella tiempo de asimilación. - Se que es eso lo que te tiene tan agobiada. - Bella le mostró ojos temerosos.
- ¿Tanto se me nota? - Su voz irradiaba preocupación.
- Un poco, si - Se inclinó de hombros.
- ¡Oh, joder! - murmuró. - Yo… es que… - Bella comenzó a moverse, llevándose la mano a la frente y suspirando - ¿Qué vamos a hacer todos juntos ahora? Antes dormía, pero ahora…
Jake la sujetó por los hombros para que parase y lo escuchara.
- Bella… no te asusta estar en esa casa con ellos. - Sonrió y la miró travieso - Lo que te agobia es estar con él. Con Edward - Aclaró mirándola fijamente.
- ¡Bufff! - Suspiró, rodando los ojos.
- No te va a comer… ¡jajaja! - Bella meneó la cabeza ante la gracia de su amigo. - Él… te ha echado muchísimo de menos. - Bella comenzó a abrir la boca para interrumpirlo, pero Jake siguió hablando. - ¡Espera! No te voy a dar la charla - Rodó los ojos - Lo conveniente es que habléis, cuanto antes. Llegar a unos acuerdos de trato entre los dos. Si no, la convivencia será insoportable. - Bella asintió, agachando la cabeza. - Y si no lo das tu el paso a esa conversación, siento decirte que lo hará él. Y sin tardar demasiado - La previno.
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Mientras Jake y Bella se alejaban para hablar a solas, otra pareja, también lo hizo, mientras observaban como los amigos buscaban un poco de privacidad.
- ¿Has notado la tensión de Bella? - Preguntó Alice a Edward, mientras observaban como Jake y Bella se alejaban del grupo.
- No necesito del don de Jasper para notarlo. Salta a la vista - Contestó con el rostro serio y preocupado. - Lleva un rato tiesa como un palo.
- Ella... - Alice frunció la boca en un gesto contrariado. Sabía la respuesta, pero no quería decirla en voz alta, por no hacer daño a su hermano.
- Ella está agobiada porque el momento de ir a casa ha llegado. Y es el momento de hacernos realmente frente... a mí, en concreto. - Suspiró, intentando encontrar alivio.
- ¿Qué vas a hacer? - Alice también suspiró, y claudicó consigo misma en que tenía que echarle una mano a su hermano. - Ella espera que, sin tardar, la abordes. - Rodó los ojos recordando la visión de ellos discutiendo. - Pasa... -Edward la miró frunciendo el entrecejo. - Si... Pasa de ella. Haz como si no te importara que ella esté de vuelta.
Edward se quedó meditando unos instantes, hasta que una sonrisa traviesa se dibujó en sus perfectos labios.
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- Venga chicos - los llamó Carlisle, acompañado de Billy y más patriarcas Quileutes - La fiesta se acabó. Es hora de que cada mochuelo se vaya a su olivo - Bromeó. A Bella no le hizo ni pizca de gracia, ya que era hora de enfrentarse a su miedo más profundo.
- Mañana subiré para las consultas de la semana - Comentó Carlisle ante el asentimiento de Billy, Shue, el Viejo Quil y demás patriarcas. Bella prestó atención, ya que eso era nuevo.
- No sabes lo mucho que apreciamos tus visitas médicas, desde que tu subes, la gente mayor a aceptado hacerse chequeos y medicarse para sus dolencias- Señaló Shue.
- Es un placer, ya lo sabéis. - De haber podido, Carlisle estaría colorado. Las muestras excesivas de agradecimiento lo incomodaban, sobretodo cuando él hacía las cosas por pura bondad y ayuda al prójimo.
- ¿Por qué no subes mañana con Carlisle? - Le preguntó Jake a Bella. - Iba a decirte que te quedaras a comer… - Rodó los ojos divertido - Pero puede ser mejor que no - La codeó con broma, a lo que ella le sacó la lengua.
- Si, vale. - Bella se inclinó sobre el oído de Jake para hablarle en un susurro. - ¿Desde cuándo sube Carlisle a pasar consulta?
- Al poco de tu marcharte. Te ha impresionado, ¿verdad? - Bella asintió.
- Vamos chicos… Es tardísimo - Sentenció Esme. - Hay gente que duerme - sonrió simpática.
Carlisle se acercó a Bella y la rodeó por los hombros.
- Vamos a casa, hija - Su voz irradiaba dulzura. Igual que cuando lames una cuchara con miel.
Bella asintió con el rostro conmovido.
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¿Qué opináis de todo lo sucedido? Porque el capitulo ha dado de si...
¿Qué os pareció la reacción de Edward?
Y ahora, a casa... con todos!
Espero que alguna se apiade de mí, me perdone la tardanza y, me deje un coment!
Beosos a todassssssss!
