Hola!

Aquí estoy, con último capítulo!el

Siiiii... por fin!

Pero os adelanto, que es cortito, porque he decidido hacer un epílogo.

En otros fics, mis lectoras se quejaron del final un tanto cortante, así que... En este lo habrá.

Espero que os guste!

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CAPÍTULO 50


Transcurrieron varios minutos, inmedibles, y ninguno de los dos se movían. Realmente no querían separarse.

Habían sentido tanto anhelo el uno por el otro, que ahora la idea de que sus pieles no se tocaran, les causaban daño físico.

- Esto, significa que… ¿me vas a volver a hablar? - Le preguntó Bella, con voz simpática; pero sin romper el abrazo. Pudo sentir en su cara, la cual descansaba en el pecho de Edward, como él sonreía.

- Si. - Respondió risueño. Suspiró - Lo siento… por todo. Nunca fue mi intención que las cosas se descontrolaran así. - Meneó la cabeza, ceñudo. - Yo solo quería amarte, pero…

- Lo sé, Edward. Yo también siento cómo me he comportado contigo. He sido muy injusta.

Entonces se separaron y se miraron a los ojos.

Se acercaron lentamente, degustando el momento previo.

Rozaron sus narices con dulzura y tras lanzarse una última mirada tierna, sus labios se unieron en un idílico y romántico beso, mientras su manos abrazaban al otro con posesión.

Tras un tiempo indefinido, se separaron para mirarse. Sus ojos estaban cristalinos y sus pupilas dilatadas por la pasión.

Justo cuando Edward iba a atacar los labios de Bella, otra vez, está apartó la cabeza para evitar el beso.

- Yo también te quiero… por cierto - Sonrió, alzándole las cejas con picardía. - Desde el principio. Desde que me miraste aquel primer día en la cafetería del instituto.

- Bien. Por fin estamos de acuerdo en algo - Sonrió - Porque yo soy tuyo desde ese mismo momento.

Entonces, como dos pumas hambrientos, se lanzaron el uno a por el otro.

Cuando notaron que la pasión estaba empezando a descontrolarlos, decidieron irse a un sitio más apartado, más íntimo.

Subieron más alto y más lejos del Prado de Edward, buscando la mayor de las privacidades.

Fueron corriendo, picándose el uno al otro. Edward destacaba por su velocidad, pero Bella apenas se rezagaba; y el vampiro para no romper el momento divertido entre ambos, la dejaba ganar unos momentos, para volver a adelantarla, haciendo a Bella reírse.

Una vez encontrado el sitio adecuado, comenzaron a besarse desesperados. Sus manos ambiciosas iban despejando el camino de ropa, tirándola bajo sus pies.

Una vez ambos desnudos, Edward se apartó un par de centímetros; quería, necesitaba, ver a su amada, por fin, en su cuerpo de vampira.

- Eres aún más hermosa. - Ronroneó, mirándola sin disimulo. Bella se hubiese sonrojado si pudiera.

- Yo estaba muerta por volver a verte así, para mí. - Se lamió los labios, cuando sus ojos se posaron el miembro completamente endurecido y erguido de Edward. El cual sonrió con orgullo.

- Se que necesitamos hablar, pero… - suspiró - necesito tanto hacerte el amor, que…

- Edward… - lo cortó ella - deja de hablar y… fóllame. - Él abrió los ojos sorprendido, para acabar regalándole su sonrisa torcida. - Llevo demasiado tiempo esperándote.

De la boca de Edward no volvió a salir una palabra más. Ya tendrían tiempo para hablar y aclarar las cosas. Ahora urgía satisfacer a su vampira.

El vampiro, un amante consumado, llevaba desde que se habían acostado aquella vez en navidades sin acercarse a otra mujer, humana o vampira. Bella se había metido en su corazón, envenenándolo con su esencia.

Por lo que quería alargar el momento. Devorarla, amarla, hacer tocar el cielo, varias veces…

Y así obró:

La hizo correrse usando sus dedos, su lengua y hasta comiéndole los pechos.

Usaba su lengua sobre Bella, como si saboreara un helado. Degustando cada parte de su vampira.

La cual gemía y se retorcía de placer bajo las manos y la boca de su vampiro.

Cuando Edward pasó su lengua por su hinchado clítoris, Bella creyó morir de éxtasis. El vampiro movía la lengua magistralmente, mandándole oleadas de una satisfacción sexual jamás experimentada.

Tras hacerla correrse varias veces, Bella tomo la iniciativa y sentándose a horcajadas sobre él, comenzó a bajar por su cuerpo, repartiendo besos y lametazos; hasta que topó con su tremendo miembro.

- Creo que alguien quiere atención - Le alzó una ceja, mirándolo como una pantera. Edward se estremeció.

Bella tras besarlo y lamerlo, se lo metió en la boca de una estocada, haciendo a Edward temblar.

Comenzó a subir y bajar con sus labios, mientras acariciaba sus testículos; los cuales se iban poniendo más y más duros.

- Nena… si sigues así, no podré aguantar mucho.

- ¿Y qué pasa si te corres? ¿Necesitas tiempo de recuperación? - Le preguntó con voz retadora.

- No.

Eso fue lo único que necesitó escuchar Bella, para seguir su ataque al pene de Edward.

Tras una embestidas más, Edward se corrió y Bella direccionó su verga hacía sus tetas, para que la semilla de él, se esparciera por su cuerpo, resbalando entre sus pechos erguidos.

La imagen ayudó a que a Edward no se le llegase ni a bajar, ya que tras correrse como un toro sobre la piel de ella, su miembro seguía duro, expectante de más acción.

- Ummm… - Ronroneó Bella, más que complacida por la reacción de Edward.

El cual la agarró, pero ella esquivó el envite. Durante un rato, estuvieron jugando a "pillarse"; como animales en celo.

Hasta que Edward consiguió agarrarla y la tumbó en el suelo, desesperado.

- Eres mía… ahora, y… siempre - Juró. Bella asintió con un movimiento de su cabeza.

La agarró de las manos, apoyadas en el suelo, sobre su cabeza, y despacio, saboreando el momento, la penetró. Ambos cerraron los ojos durante unos instantes, embargados por la sensación de plenitud. De placer. De… Amor.

- Así será. Hoy y siempre - Sentenció ella.

Edward comenzó a embestir como un animal montando a su hembra en celo; fuerte, duro y sin pausa.

Bella gemía y gritaba de placer, y Edward alentado por esos sonidos, seguía embistiendo más y más.

Y haciendo el amor, estuvieron durante horas. Tenían casi seis años que recuperar.

Tras varias horas, fueron a cazar y volvieron a su recién estrenado nidito de placer para seguir recuperando todo el tiempo perdido.

Tras varios días aislados, tuvieron tiempo no solo para amarse, sino para hablar y aclarar las cosas entre ellos.

Tenían demasiados puntos sueltos que requerían atención; tanta como su lado carnal. Era la hora de ser sinceros y dejar a un lado su orgullo.

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Alice, por su parte, habiendo tenido una visión de ambos, avisó al resto de la familia de que Edward y Bella, por fin, estaban haciendo las paces.

- ¡Oh, por Dios! ¡Por fin! - Gritó emocionada Esme. Carlisle la abrazó por encima de los hombros, con una feliz y plena sonrisa.

- Menos mal… - Emmet se pasó la mano por la frente, haciendo el gesto de quitarse el sudor. - Pensé que iban a matarnos de tanto esperar.

- Era cuestión de que algo, encendiera la llama. - Agregó Jasper, también visiblemente emocionado por sus hermanos.

- Ambos necesitaban su espacio y asimilarse mutuamente - Comentó Carlisle. - Todo lo acontecido a la conversión de Bella fue caótico.

- Y más, teniendo en cuenta que por entonces, estaban constantemente a la gresca - Añadió Rose, la cual se acercó a Emmet, mimosa.

La situación entre Edward y Bella, había originado una sensación "mimosa" entre todos los Cullen.

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- Ellos van a hablar - Anunció Alice tras dos días desaparecidos. Toda la familia se reunió en torno a la vampira psíquica.

- ¿Y? - Preguntó Carlisle algo tenso.

- Solo se eso. - Contestó Alice inclinándose de hombros. - El final de esa conversación, depende de ellos. - Se han declarado todo lo que se aman - sonrió tierna - pero ahora toca poner sus asuntos al día. Aclarar muchas cosas, y… ambos tendrán que aplacar sus orgullos y su carácter explosivo.

Toda la familia se sumió en un estado de incertidumbre.

El buen entendimiento de la pareja y que ellos pudieran ser felices dependía de esa conversación.

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Durante los dos días siguientes, Alice estuvo pendiente de como se acontecían las cosas, pero no conseguía ver nada. Bella había bloqueado su don, envolviéndola a ella y a Edward en su burbuja infranqueable.

Que la familia estuviera a cada poco preguntándole si veía algo, tampoco la ayudaba a concentrarse.

Tras cuatro días "aislados", Edward y Bella regresaron a casa. Alice ya había avisado de su llegada, por lo que todos estaban esperándolos, expectantes.

La familia al completo los recibió en la entrada de la gran casa, intentando fingir tranquilidad. Pero la expectación los estaba matando por dentro.

- Bienvenidos, pareja - Los recibió Carlisle, siempre tan en su papel de patriarca.

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Siiiiii... Sé que es cortito.

Pero quería regalaros este capítulo. donde ellos hacen el amor y se dicen cosas bonitas (sonrisa boba)

Pero queda por saber qué pasará después... ¿Qué creéis?

- ¿Harán las paces y serán, por fin, pareja?

- Todo lo acontecido entre ellos, ¿será más fuerte que su amor?

- ¿Acabarán como amigos?

Espero vuestras ideas.

BESOSSSSSSSSSSS!

PS. Quiero agradecer a todas las que habéis seguido leyendo y comentando, a pesar de mis retrasos publicando. GRACIASSSSSSSS!