Buenas minna-san! esta vez actualice antes asi que estoy con la conciencia limpia :9 jejeej les recuerdo que este es un AU donde las personalidades de los personajes pueden variar un poco, pero no demasiado, debido a que no sufrieron ni la mitad que en el juego.

.

Les quiero agradecer mucho a todas las personas que se toman un poco de su tiempo para leer mi historia y comentarla (de veras me animan mucho a seguir) Y los invito a seguir haciendolo :D

.

También le agradezco a Marce por corregir mis horrores ortográficos :)

.

Recuerden dejar sus reviews :D

.

Disclaimer: Diabolik lovers no me pertenece, si la historia y Ahome

.

.


.

~CAPITULO 8~

.


.

.

¡Al fin era viernes! Para algunos significaba el fin de una semana ardua y el comienzo de noches de desvelo y fiesta. Ir a un club nocturno y destensarse en la pista de baile o conseguir buena compañía. Ese no era el caso para Sakamaki Subaru; no a él no le llamaba la atención y aunque lo hiciera no tenía con quien ir. Laito le había insistido en muchas ocasiones ir a alguno de esos "antros", pero bien sabía que con el castaño al mando las cosas no terminarían muy bien. Por lo menos no para él.

.

En cambio, él había salido temprano de la universidad ―por la ausencia de un profesor― aprovechando la oportunidad para ayudar a su madre con las compras del almuerzo familiar del domingo. Generalmente casi todos podían cenar juntos los domingos sin embargo, debido a los trabajos y las fechas de los exámenes acercándose les era muy difícil coordinar, así que su progenitora acordó fechas especiales en las que debían hacer todo lo posible por asistir. Pobre de ellos si no lo hicieran… pensó sintiendo un escalofrió recorrerle la espalda.

.

―¿Para qué tanta carne, Oka-san? ―le preguntó a su madre. Esta parecía niña en dulcería, estaba muy emocionada por tenerlos a todos juntos como cuando eran pequeños.

.

―Sabes que a tus hermanos les gusta comer mucho ―mencionó cargando aún más el carro. Al albino menor sólo le quedó asentir y cargar con todas las compras. Después de todo le gustaba ver a su madre así de animada.

.

Luego de comprar todo lo que "necesitaban" y otros artículos para el hogar, decidieron volver a la casa. En todo momento la albina mayor estuvo riéndose "disimuladamente" mientras observaba a su hijo. Ya no era un niño sino un hombre, pero aun así no podía acostumbrarse a eso. ¡Nunca lo haría con ninguno de sus seis hijos! Al llegar guardaron los víveres en sus respectivos lugares y decidieron esperar a que llegaran los demás para merendar. En cuanto lo hicieron el ambiente cambió repentinamente. Kanato se reía a todo momento, Ayato parecía nervioso mientras que Laito y su madre se miraban con confidencialidad.

.

―¡Tsk! ¿Qué les pasa? ―exigió saber, no aguantando que lo dejaran fuera de lo que sea en lo que estaban metidos. Sin embargo ese no era problema, no… presentía que indirectamente él también estaba involucrado.

.

―¿Qué pasa con qué? ―dijo el peli violeta con indiferencia y bebió de su taza de té. El ojis rojos lo miró con fastidio. Si iba a hacerse el desentendido por lo menos podría esforzarse más.

.

―¿Que uno no puede estar de buen humor? ―Esbozó el pelirrojo―. ¡Ah! ¡Con razón las mujeres te ignoran! ―retó altaneramente―. Hasta Jenny lo hace… ―murmuró riendo al final. Subaru estuvo a punto de lanzarle un cojín pero el castaño se metió en la línea de fuego.

.

―Bueno, bueno ~ ―intentó calmarlo―. Ayato-kun, deberías dejar de molestarlo~ ―sugirió y el nombrado bufó cruzándose de brazos. ¡Por nada del mundo lo haría!―. Además… ―agregó ganándose la atención de los presentes―, no puedes negar que últimamente está de muy buen humor~ ―dijo mirando al menor pícaramente.

.

―Eso es cierto ―afirmó Christa sonriente―. Sonríes mas, estas más activo y motivado… aunque a veces te irritas fácilmente ―comentó con cierta duda al final―, debes intentar controlar eso hijo. El otro día casi te le tiraste encima a tu hermano.

.

―Esto… ―intentó modular. Pasó su mano por su nuca con intenciones de relajarse, pero las risas de sus hermanos lo desconcentraban.

.

―¡Eso! ¡Si ahora estas así, no me imagino el domingo! ―recriminó Ayato con el entrecejo fruncido. Inmediatamente su progenitora lo fulminó con la mirada.

.

―¿Ah? ¿Qué tiene de especial el domingo? ―Interrogó y sintió la pesada mirada de Christa―. C-claro… aparte del almuerzo.

.

―¡Nada! Sólo estamos emocionados por estar todos juntos en el almuerzo ―intentó justificar Kanato con algo de nerviosismo. Eso nadie se lo creyó; el ojisvioleta no tenía fama de ser optimista ni de emocionarse tanto por estar todos juntos. Este intentó desviar su vista de la mirada incrédula de Subaru, que estaba sentado a su lado―. ¿P-por qué me miras así? ¡Ya déjame en paz!

.

Ante la mirada confusa del albino, la mayor negó resignada y Laito codeó a Ayato con algo de molestia. Esta peinó su cabello y le sonrió con algo de culpa.

.

―Verás… ―murmuró algo nerviosa―, tendremos… un invitado mas… ―dijo y el ojirojos sintió un nudo en el estomago al imaginar que sería su padre. Sin embargo las sonrisas maliciosas de los demás lo negaban―. Mejor dicho, una invitada…. ―finalizó desviando su mirada.

.

―¿Una amiga tuya? ―preguntó y esta negó―. ¿La novia de Reiji? ―Negó otra vez―. ¿La de Kanato? ―volvió a negar y Subaru ya sentía que se le subía la sangre a la cabeza. Realmente le costaba ser paciente―. ¿Entonces quién? ―la albina quiso contestar, pero la interrumpieron.

.

―¡Tu novia, idiota! ¿Tanto te costó deducirlo? ―increpó el pelirrojo. El albino pareció tardar en procesarlo, sólo observó como su madre retaba al idiota, menor de los trillizos, junto con el castaño.

.

―¿¡Eh!? ―esbozó, aun no cayendo en cuenta a quien se referían.

.

―Nfu, a Ahome-chan~ ―canturreó con malicia Laito. Todos los presentes pudieron apreciar como el rostro del menor cambiaba súbitamente a un rojo intenso. Incluso pareció dejar de respirar mientras sus ojos se abrían desmesuradamente.

.

―¿¡QUÉ!? ―Exclamó levantándose de su asiento―. ¡Y-y no es mi novia! ― recordó aclarar mientras apretaba fuertemente sus puños.

.

―Tienes razón… ―aceptó Kanato y sintió que por fin alguien se ponía de su lado―. Sería demasiada suerte para ti ―retiró su pensamiento―. Está bien, es la chica que te gusta ―dijo con algo de cansancio.

.

―¡Tampoco me gusta! ―gritó y su madre le hizo un ademan de que se calmara.

.

―¿Entonces qué es? ¿¡Eh!? ―espetó el menor de los trillizos.

.

―E-es… ―intentó pensar en una respuesta razonable y que no lo metiera mas en problemas. Balbuceó un poco y comentó con algo de duda―, ¿mi amiga…?

.

―¡Pfff! ―estalló de risa el castaño―. ¿Me lo estás preguntando o afirmando?~ ¡No eres para nada bueno mintiendo, Subaru-kun! ―dijo al final con un puchero en la boca.

.

La habitación se llenó de comentarios sarcásticos y griterío. Su madre intentó calmarlos pero los trillizos estaban tan entretenidos fastidiando al menor, que le fue casi imposible lograr un poco de silencio.

.

―¡Además…! ―exclamó algo exhausto el albino―, ¿cómo es posible que la hayan invitado si no la cono…cen…? ―"Shuu" pensó. ¿Pero cómo se atrevía a hacer algo así? Se sintió algo traicionado y murmuro unos cuantos insultos.

.

―¿Ah? Yo hablé con ella~ ―canturreó Laito, ganándose una mirada de odio de parte de él―. No, no fue Shuu quien me dio el número ―contestó anticipando su pregunta.

.

―¿Quién? ―exigió saber, apretando fuertemente su quijada. Lo único que había impedido que le saltara encima eran las palabras de su madre.

.

―No puedo decirlo…. Mi cuerpo aparecería flotando en el rio si lo hiciera ―explicó dramatizando sus palabras.

.

―No tienes por qué preocuparte… ―contestó sorprendiendo a los demás―, yo mismo le haré el favor a "esa" persona ―advirtió con el ceño fruncido a más no poder, mientras daba unos peligrosos pasos hacia él. Después de un pequeño interrogatorio, Laito terminó confesando que el contacto se lo dio Gil.

.

El sonido de su celular lo desconcentró. Con desgano se detuvo y observó el teléfono llevándose una sorpresa; era un mensaje de Ahome.

.

―"¡Buenas tardes Subaru! ¿Cómo estás? Mira, esperé hasta después del trabajo y de que salieras de la universidad para preguntarte algo. Shuu y Laito me dijeron que tu madre me invitó al almuerzo del domingo y que les gustaría que asistiera. ¿Qué les digo?" ―leyó en voz alta Kanato que estaba parado al lado del albino. Este inmediatamente ocultó su móvil ganándose una mirada de burla de parte del peli violeta. Había reaccionado demasiado lento, aun no entendía lo que se proponía su familia y ni siquiera tenía en claro "que era" la pelinegra para él―. Por lo menos es considerada al pedir tu opinión ―dijo con algo de desdén.

.

―Fue idea mía invitarla. Lo lamento, hijo ―se disculpó su madre mirándolo con algo de culpa y con un destello travieso en sus ojos―. ¡Es que quería conocerla! Por eso les pedí ese favor a tus hermanos.

.

―¡Vamos, Subaru! ―Palmeó su hombro el trillizo mayor―. No hay de qué avergonzarse~ Queríamos conocer a la chica que logró sacarte un fin de semana ―lo codeó e interrumpió cualquier comentario que podría haber hecho―. Además, Gil dijo que es muy linda y divertida ―le guiñó el ojo a su hermano y este golpeó su estómago por puro reflejo―. ¡Arg!

.

El albino miró con desconfianza a sus familiares y suspiró. Era una "amiga" así que, ¿por qué tanto problema? Le había dicho Ayato. Se sintió estúpido y algo presionado por todavía no responderle. ¿Qué tenía de malo invitarla? No era nada comprometedor, ¿verdad? Intentó convencerse y le escribió; "Diles que sí, si deseas venir. Lamento las molestias". Al parecer los demás se percataron de eso y esperaron la respuesta con él. "¿Qué debo llevar?" le llegó su contestación y la leyó en voz alta para su madre que saltó de alegría en el lugar.

.

Los demás hicieron gestos de victoria como si hubieran ganado una apuesta. Inmediatamente la duda invadió prácticamente todo su ser, además de los nervios. A parte de su ex novia, nunca había llevado una chica a la casa. Bueno… él no tenía muchas amigas que digamos. Su progenitora le pidió que le dijera a Ahome que no hacía falta llevar nada, pero esta insistió en aunque sea llevar un postre. "¡Dile que sí!" le exigió Kanato y estuvo de acuerdo. Luego de esa pequeña charla, en la que estuvo presente su familia, les pidió explicaciones. ¡Ya no era un maldito mocoso para que actuaran a espaldas de él! Además tenían metido en la cabeza la disparatada idea de que ella le gustaba. Tomó su cabeza entre sus manos y resopló con cansancio. ¿Dirían lo mismo delante de ella? Un poderoso carmín se apoderó de su rostro y negó con fuerza intentando desterrarlo.

.

El castaño explicó que por más que le preguntara a Shuu, este no le daba el paradero ni el nombre de la joven. Así que se le ocurrió preguntarle a Gil, y aunque este se negó un poco, terminó cediendo. "Todo por el bien de darle un empujón a Subaru", había dicho. "¡Maldito traidor!" pensó. Cuando llegó al departamento del mayor, en el que estaba momentáneamente instalado hasta encontrar otro para él, alardeó de su logro y la llamó en frente de él. Ella al parecer no le creyó pero cuando Laito le encajó el celular al ojiazul para que hablara, le quitó todas las dudas y pudo dialogar tranquilamente con ella. Mientras relataba lo ocurrido, las acotaciones de sus hermanos no se hicieron esperar. Intentó mantenerse calmo pero cada vez que el abría la boca sentía unas inmensas ganas de golpearlo, y mucho más cuando sonreía felinamente. Al final, su madre, se disculpó nuevamente; pero aun así, no se notaba arrepentida, sino como si hubiese hecho una travesura. Ese mismo carácter lo habían heredado completamente Laito y Reiji. Capaz sus disculpas eran sinceras pero su lenguaje corporal comunicaba otra cosa.

.

De mala gana, se fue a su cuarto para poder tomar una ducha y relajarse un poco. Al otro día vendría el pelinegro mayor para ayudarlos a preparar la carne para el almuerzo del domingo. El rubio le daría algo de tutoría también y después… se prepararía mentalmente para el domingo. Siempre envidió aquella capacidad que tenía su hermano mayor para permanecer "tranquilo" ante los problemas o situaciones incomodas, pues él odiaba ser tan impulsivo y que su cuerpo actuara antes de pensarlo. Para colmo su piel y su cabello resaltaban más los colores de su rostro cuando se "emocionaba". "¡Mierda, mierda, mierda!" terminó de enjugar su cabello y dejó que el agua caliente relajara los músculos de su espalda. Frotó su rostro y suspiró; "¿Qué rayos te pasa, Subaru?" se preguntó así mismo, sin esforzarse por buscar una respuesta.

.

.


.

.

El sábado, en cuanto terminó de trabajar interrogó a un nervioso Gil que repetía una y otra vez "No me arrepiento de nada. ¡Fue por tu bien, Subaru-kun!" "Mi bien una mierda" pensó. Ya no tenía caso, lo hecho, hecho estaba. Cuando acusó a Shuu este sólo dijo que fue para que ella no se asustara, que realmente no tenía intenciones de ayudar a Laito. "Fue para que no pensara que Laito era un maldito pervertido acosador. Y aunque lo sea, no iba a perseguirla a ella" y pensó que era lógico. Debía intentar calmarse y asegurarse que ella asistiría.

.

"Entonces, ¿vendrás mañana?"le escribió sin siquiera saludarla.

.

"Te lo prometí, así que iré. No deberías sorprenderte, idiota. Además no puedo negarme a una madre que es tan amada por unos hijos que hacen lo que sea por ella. ¡Espero con ansias el almuerzo de mañana! Ya estoy terminando el postre :9" le respondió. Este se tiró sobre su cama y recordó que alguna de esas palabras él se las había dicho cuando fueron a la jornada recreativa. ¿Estaba burlándose de él? Suspiró, realmente nunca podría predecir al torbellino que era Mukami Ahome.

.

"Espero que sea comestible. Mis hermanos Reiji y Kanato son algo exigentes con la comida." Escribió con intensiones de fastidiarla.

.

"Pues quédate tranquilo, mi primo me entrenó muy bien y soy capaz de hacer cosas deliciosas. ¡Les va a encantar e incluso tú me vas a pedir más! :D" ¿Enserio? Se rio y una sonrisa sincera quedó dibujada en sus labios. Esa chica era demasiado altanera cuando quería.

.

"Eso lo veremos. Además te advierto que somos algo ruidosos. PD: ¡Ya no puedes echarte atrás!" le advirtió disfrutando de la charla. Esperaba que nunca se echara atrás, no como las otras personas por lo menos.

.

Y como si el tiempo se hubiera puesto de acuerdo con su familia, el día llego más rápido de lo que esperaba. Su hermano mayor ya estaba en la cocina con su madre y el rubio preparando la parrilla con Ayato. Él estaba terminando de acomodar el comedor y la sala.

.

―Ya se está haciendo el fuego ―murmuró Shuu, ingresando a la casa y sentándose en la sala de estar con los demás.

.

―¡Ya basta, Subaru! ―Exclamó Kanato exasperado―. Ya acomodaste eso diez veces y unas veinte casi se te cayó ―hizo notar su torpeza para acomodar los objetos del modular.

.

―¿Ah? ―se giró algo desconcentrado.

.

―¡TE ESTOY HABLANDO!

.

―Subaru, debes calmarte ―ordenó Reiji, ayudándolo.

.

―Y-yo estoy tranquilo ―balbuceó, intentando ignorar las miradas de incredulidad de sus hermanos. ¿Cómo había llegado a eso? Se propuso estar lo más tranquilo posible pero su nerviosismo mas las costumbres de su trabajo no lo dejaban quedarse quieto; necesitaba acomodar algo. Bueno, por lo menos no rompía cosas como antes.

.

―Sí, claro ―dijo el pelirrojo burlonamente. Sus ojos se abrieron rápidamente ante la "brillante" idea que había aparecido en su cabeza―. Tú quieres que ella piense que eres incluso más bicho raro de lo que ya eres, ¿verdad?

.

―Cierto ―interrumpió el ojiazul estirándose en el sofá―. Las mujeres pueden oler a kilómetros los nervios.

.

―¿Eh?

.

―Eso es verdad~ ―canturreó Laito―. Por eso intenta calmarte.

.

―Bueno, no lo puede evitar ―dijo lo obvio el peli violeta―. Incluso se arregló un poco más que de costumbre ―notó y todos posaron su vista en el albino.

.

―Eso está bien, Kanato. Tampoco puede recibir a su novia todo desarreglado cuando va a presentársela a la familia ―apoyó el pelinegro. La pobre victima en cuestión enrojeció y volvió a balbucear varias veces "ella no es mi novia"

.

―¡Ya deja de comportarte como un mocoso! ―regañó Shuu.

.

―Ah~ Por esas cosas aun sigues siendo virgen, Subaru-kun~ ―dijo con algo de lástima el castaño.

.

―¡Ya basta! ―gritó el ojos magenta, sujetando al albino que había quedado mudo y a los pocos segundos hecho un ademan de tirársele encima.

.

Luego de eso, y de que el rubio regañara un poco al trillizo mayor diciéndole: "No puedes hacerle bullying por ser virgen, si por ser idiota, imbécil." Las risas colmaron la sala y decidieron ir con su madre para calmar la ira del menor.

.

―Bueno, falta poco ―señaló Reiji―. Hagamos un repaso de lo que sabemos de la invitada de hoy. ―¿En serio? Subaru no les había dicho prácticamente nada de ella, es mas todos se enteraron de su nombre por Laito. El ojirojos negó lentamente, pero ante la mirada risueña de su madre no pudo hacer más que dejarlos proceder.

.

―¡Bien! ―exclamó el castaño para después aclararse la garganta. Tomó su celular y visualizó la información que había conseguido―. La joven en cuestión se llama Mukami Ahome, tiene veinte años y dentro de poco cumplirá veintiuno ―comentó mirando pícaramente al menor. Este desvió su vista para no tener que observar las miradas sugerentes de sus familiares―; está en la carrera de Psicomotricidad, vive con sus primos, trabaja de asistente en una oficina contable, le gustan las películas de acción y tiene un perro y un gato ―finalizó guardando su móvil―. No pude sacarle más porque al parecer aun no le inspiro confianza.

.

―¿Y qué esperabas? ―preguntó con algo de desdén Shuu―. La chica casi cree que eres un pervertido acosador.

.

Los comentarios siguieron surgiendo mientras Subaru pensaba que no sabía mucho de ella. La mayoría de lo que había dicho Laito ya estaba enterado sin embargo… la diferencia de saber el gusto de sus películas o si tenía mascotas al parecer lo incomodaba. Ella, a diferencia de él, había hurgado más en su vida personal.

.

―¡Subaru! ¡Hey! ―Lo llamó el trillizo del medio―. ¡Vuelve de dónde quiera que estés! ―el nombrado lo miró para que procediera―. ¡Están llamando a la puerta!

.

De pronto una especie de alarma o instinto de supervivencia, le hizo llegar de un par de zancadas a la puerta. ¡Por nada del mundo dejaría que sus hermanos la recibieran! Respiró profundo y notó que tanto su madre como los metiches ya estaban esperando atentos en la sala de estar. ¡Bien! Abrió la puerta y se encontró con una sonriente Ahome.

.

―¡Buenos días, Subaru! ―Saludó sosteniendo con cuidado lo que sea que llevase en ese tupper gigante―. Espero haber llegado a tiempo.

.

Nuevamente lo volvía a hacer, el albino pensó que deberían penarla por ser tan desconsiderada y sorprenderlo así cada vez que la veía. Por esas ansias y ese alivio que sólo ella satisfacía. Su cabello lucia suelto, con una trenza cascada y su flequillo y alguno que otro mechón sueltos. Su juguetona sonrisa adornada con aquel incitador lunar la hacían relucir aun más preciosa. Y sus ojos… Esta le dedicó una mirada llena de ansias y confianza más un leve rubor en sus pálidas mejillas.

.

Luego de su pequeña divagación la invitó a pasar, tomando de sus manos el "famoso" postre que con tanto cariño había hecho según ella. Al ingresar, pidió permiso y su madre los interceptó junto con el castaño.

.

―¡Ah! ¡Buenos días! ―saludó percatándose de ellos―. Usted debe ser Chista-sama y tu Laito, ¿verdad? ―Preguntó sonriéndoles y ganándose una sonrisa de los contrarios―. ¡Mucho gusto! Me llamo Mukami Ahome, muchas gracias por invitarme a almorzar ―dijo dando una pequeña reverencia.

.

―¡El gusto es todo nuestro, querida! ―comentó alegre su progenitora tomándola de las manos―. ¿Por qué no dejas tu abrigo y te pones cómoda? – le sugirió y se quitó su campera y cartera.

.

―Yo me encargo de eso~ ―canturreó el castaño que no había dejado de observarla.

.

―¡Ah! Espera un momento ―busco algo en su bolso antes de dárselo―. ¡Listo! ―se dirigió hacia el ojirojos que la observaba con algo de rareza―. ¡Esto es para ti! ―le entregó un pequeño sobre abultado.

.

―¿Uh? ¿Qué es?

.

―No lo sé ―contestó mirándolo con desdén―. Ayer pasé por el centro recreativo y me lo dieron para ti como agradecimiento.

.

―¿Ayer? ―esbozó con dudad y la azabache se encogió de hombros―, pero si aún no te tocaba ir… ¡Ah! ¡Sí que eres idiota! ―regañó y su hermano negó con los brazos desde atrás―. Fuiste a ayudar a alguna de tus compañeras, ¿verdad? ¡Después te quejas porque se aprovechan de ti!

.

―¡Oye, oye! ―puso sus manos en sus caderas―, solo le preste algo de material y me lo devolvió el mismo día ―aclaró―. También no quería que los chicos tuvieran una precaria jornada solo porque la estúpida no hizo lo que tenía que hacer. ¡Además tú justamente no puedes hablarme de idiotas! ―señaló―, después de todo…

.

El sonido del castaño aclarándose la garganta los desconcentró. Un "lo siento" salió de sus labios y se dirigieron hacia el comedor-cocina donde se encontraban los demás. Esa sala contaba con la mesa donde tenían sus comidas y una barra ―bastante larga y con sus respectivos bancos― que rodeaba el área de la cocina. La muchacha, en cuanto los diviso, los saludó alegremente. Y como si fuera que todos se hubieran puesto de acuerdo, la atención se centro en ella.

.

Kanato se acercó para verificar que tendrían de postre, y de paso para escanearla con la mirada. La felicitó por su elección; Tiramisú y Cheesecake. Como no sabía su gusto, optó por dos postres conocidos y deliciosos. Ahome no pudo quedarse quieta y ayudó con unos últimos preparativos a Reiji y a Christa.

.

―¿Qué estas estudiando? ―preguntó el azabache terminando de cortar la lechuga. La ojis violeta que estaba en medio de él y su madre sonrió y le contestó.

.

―Estoy en el tercer año de Psicomotricidad ―recordó con orgullo―. Oh… cierto. Christa-sama ―la nombrada, que hasta el momento la observó atentamente, se giró―, usted es pediatra, ¿verdad? Eso significa que somos por así decirlo… colegas en el área.

.

―¡Tienes razón! ―exclamó contenta la albina. Hace mucho que no hablaba con alguien más de su profesión―. Elegiste algo muy interesante Ahome-chan. Todos lo hicieron ―remarcó ante la pesada mirada de su segundo hijo―. Me alegré mucho cuanto te llevaste a Subaru al centro de recreación la vez pasada. Me trajo tantos recuerdos~ ―comentó con una genuina sonrisa.

.

―Bueno… si alguna vez quiere, podría invitarla a algún centro de recreación como participante ―alentó y la mayor sonrió asintiendo. Después de casarse, centró tanto su atención en sus hijos que sólo trabajaba unos cuantos días específicos. Luego dejó de hacerlo completamente, se incursó a la cocina y a varios talleres. Hace ya unos años venia pensando en aunque sea volver a trabajar de eso por unas horas pero esa idea quedo estancada ahí. No se arrepentía de nada, sólo que sus prioridades al igual que sus gustos habían cambiado.

.

―Aho-chan~ ―canturreó Laito llamando su atención. Realmente se le había quedado viendo mucho, incluso Ayato tuvo que codearlo para que dejara de hacerlo. "Ella es de Subaru, ¿recuerdas?" le susurró algo molesto―. Se ve que eres muy activa. ¿Cómo haces para verte con tu novio entonces? ―preguntó y la pesada mirada de todos se posaron sobre él. Subaru quería matarlo. Aunque él también tuviera esa misma duda, quería matarlo.

.

―¿Uh? No tengo novio ―comentó sin más y el albino sintió que un peso se le quitaba de encima. "¡Cálmate!" se reclamó, incluso había sonreído―. Aunque tengo un primo que me reclama como uno ―finalizó riendo y terminando con su labor.

.

Ayato levanto el pulgar en dirección del ojirojos mientras ella se giraba.

.

―¿En serio? ―volvió a preguntar el trillizo mayor con un puchero en la boca―. ¿No te interesa nadie? ¡Arg! ― se quejó al recibir otro codazo.

.

―Lo que Laito quiso decir es que le parece raro que una chica como tú este sola ―aclaró Shuu.

.

―Está bien… ―murmuró no muy segura―. ¿Gracias?

.

―No tienes porque agradecer si es cierto… ―agregó Shuu―. Después de todo, los idiotas encuentran a otros idiotas con más facilidad ―burló, haciendo que el ambiente se tensara por un momento. Incluso Christa abrió los ojos desmesuradamente como si hubiera visto a un fantasma.

.

La ojis violeta entrecerró sus ojos y esbozo una sonrisa maliciosa.

.

―¿Y qué paso contigo, entonces? ―Canturreó―. ¿Acaso te extraviaron o tú te perdiste? ―preguntó filosamente. El rubio enarcó una ceja y sonrió "es una maldita descarada" pensó con gracia, le agradaba. Al parecer ella se percató de la "gravedad" de su comentario cuando la sonora risa del trillizo mayor llenó la sala.

.

―Uh… Lo siento ―se disculpó con la albina mayor―. Yo…

.

―Está bien ―sentenció Reiji, con una ladina sonrisa―. No hay que dejar que los idiotas se pasen de listos ―colocó lo cortado en un recipiente y luego acomodó sus lentes―. Está bien que te defiendas… ―apoyó el pelinegro. Ciertamente, la forma del insulto de la muchacha tal vez no era la adecuada, pero por lo menos no soltaba maldiciones.

.

―Oh… ¡Esto va a ser interesante! ―exclamó el pelirrojo animado.

.

Con cada pregunta o insinuación que hacían sus familiares, Subaru se irritaba más, hasta que dejó de darle importancia. ¿Qué estaba haciendo? Su actitud únicamente los divertía más y esa sola idea lo molestaba. Capaz todos aquellos nervios que tuvo simplemente fueron por el acumulamiento de estrés; después de todo sólo hace unos pocos días se había calmado todo en su familia. También, comprendía que toda la energía hiperactiva que los rodeaba era por esa misma razón.

.

.


.

.

Resopló con algo de cansancio. En lo que iba del medio día prácticamente no había podido hablar con Ahome. Y cada vez que cruzaban palabra, eran atentamente observados por sus hermanos y madre. No era que estaba desesperado por hablar con ella pero… quería hacerlo. Le sorprendió la facilidad de esta para dialogar con cada uno de sus parientes. Aunque al parecer aun no le agradaba del todo a Reiji y a Kanato. Ellos preferían tener a alguien más "manejable" y no tan incontrolable como lo era ella. Laito decía que cualquier tipo de mujer que representara un reto era interesante, Ayato era sumamente celoso y quería ser el "todo" para quien fuera su pareja y Shuu… nunca lo entendió bien, pero le gustaba variar y que no fueran de mente tan "cuadrada". En cuanto a Subaru… pensaba que no le gustaban las caprichosas y alborotadoras, sin embargo en ese momento se estaba contradiciendo totalmente.

.

Antes de almorzar, su madre le enseñó el patio a Ahome en el que se quedaron un gran tiempo hablando de trivialidades y de cuidados de plantas. Incluso cuando vio el aro de Básquet y le dijo que sabia jugar, Ayato la retó a un partido que no pudo ser llevado a cabo por la intromisión continúa de los demás. Parecía que cada uno se turnaba para estar con ella y "evaluarla" de cierta forma, pues aunque no lo dijeran no le entregarían al menor de la familia a cualquiera. Para la hora del almuerzo pasó algo parecido, tanto Laito como Ayato se sentaron a los costados de la azabache y mantenían pequeños diálogos entre ellos. En general, a pesar de todas las indirectas, sugerencias, comentarios sarcásticos y demás pudieron comer y charlar amenamente.

.

Por su lado, Ahome, no la estaba pasando mal. Estaba acostumbrada a conocer gente nueva muy seguido, así que supo cómo empezar a entablar conversaciones. A pesar de que veces hablara de más o hiciera uno que otro gesto sabía arreglárselas. Aunque a veces… su actitud no le caía bien a nadie. Ella era expresiva, pero al mismo tiempo algo reservada en algunos asuntos. No se metía en terrenos turbios si la otra persona no estaba dispuesta a hablar de eso.

.

Luego de juntar la mesa y lavar los platos, se dispusieron a probar el postre de la joven. Incluso ni para ese momento lo dejaron sentar a su lado ya que a sus costados se encontraban, esta vez Kanato y Shuu.

.

―Nada mal Ahome-san ―opinó el peli violeta probando el tiramisú y elevando el ego de la nombrada que sonrió con un destello de victoria en sus ojos que el albino no paso por desapercibido.

.

―Aunque la forma esta algo desordenada, sabe muy bien ―intentó alagar Reiji. Su madre miró a la joven pidiéndole disculpas silenciosamente, y esta sólo asintió dándole a entender que la comprendía.

.

―Gracias, suelo practicar mucho con mi primo pero aun tengo que perfeccionar algunas técnicas ―dijo con algo de pena. En ese momento, la albina, pareció recordar algo que se le había pasado por alto.

.

―Ahome-chan ―la llamó―. Me había olvidado preguntarte. ¿De dónde se conocen ustedes dos? ―preguntó, probando un poco más del postre y causando que su hijo menor casi se atragantara. La muchacha le dirigió una fugaz mirada de disculpas a Subaru y habló. Los demás parecían interesados en su respuesta. Claro, excepto el rubio que ya se sabía la historia.

.

―Lo conozco de la cafetería, soy una clienta habitual ―simplificó y un silbido salió de los labios del castaño.

.

―¿Así fue? Nfu~ después dices que yo soy el acosador, Subaru-kun~ ―canturreó el mismo, mirándolo con malicia. El contrarío dio un respingo y lo miró incrédulo. La ojivioletas rio sonoramente y sacudió su mano restándole importancia.

.

―Aunque no lo creas, no fue así ―aclaró luego de calmarse―. Yo fui la que se acercó. ―Subaru pasó su mano por su cabeza y negó con resignación. Justamente ella no sabía usar las palabras adecuadas para comunicarse. "roba cunas" pensó Reiji algo intranquilo mientras los demás la miraban algo sorprendidos―. Lo vi peleando con "Jenny" entonces no pude evitar ir a darle una mano ―agregó calmando los nervios de quien preparaba su delicioso café.

.

―¿Tú reparaste a Jennifer? ―increpo algo sorprendido el pelirrojo. Esta en respuesta asintió enérgicamente.

.

―¿A Jenny? ―quiso reafirmar el peli violeta.

.

―¿Estamos hablando de la misma Jenny o hay otra dando vueltas por ahí? ―preguntó con duda, pues parecía que había hecho una gran hazaña sin darse cuenta.

.

Su facilidad para hablar lo seguía sorprendiendo y aunque ella a veces se pusiera algo nerviosa sabía reponerse. La risa de sus familiares le hizo volver a la conversación.

.

―Es que sólo no puedo creer que hayas arreglado esa chatarra ―alegó Ayato.

.

―No fue la gran cosa ―murmuró sinceramente y el ojimagenta enarcó una ceja―. Bueno estoy acostumbrada, suelo arreglar algunos aparatos con mi primo los fines de semana ―explicó con orgullo.

.

―¿Eh? Eso no es algo que normalmente haría una mujer ―comentó algo dudoso Kanato, ganándose un codazo del pelirrojo. Para salir de ese bache volvió a abrir la boca con más cuidado―. Mencionas mucho a tus primos. ¿Con quién vives? ―quiso abordar un tema común para que pasara por alto su comentario aparentemente "desubicado"

.

―¿Ah? Vivo con mis cuatro primos, así que estoy acostumbrada al bullicio ―tarareó alegre. Pero eso pareció llamar la atención de Christa.

.

―¿Tus padres viven en una ciudad diferente? ―interrogó rápidamente y la contraria negó queriendo responderle pero la mayor la interrumpió―. ¿Entonces cómo te dejaron vivir con ellos? ―dijo algo más confusa.

.

―Yo no tengo padres, Christa-sama ―comentó pacíficamente. Sin embargo la atención de los demás se centró aún más en ella. La mirada llena de confusión de la albina la invitó a proseguir―. Bueno, en algún momento tuve que haberlos tenido, pero no los recuerdo. Soy adoptada.

.

Inmediatamente un incómodo silencio arribó la sala. Subaru pudo comprender varias cuestiones en ese momento: como cuando le contó de los problemas de su familia. Ella apoyaba su postura y la de su madre a pesar de todo el lio que tenían sus hermanos con los lazos de sangre. La chica se removió algo incomoda por el silencio; siempre pasaba eso cada vez que hablaba de sus raíces, por eso simplemente prefería no hacerlo.

.

―¿Pero los que te adoptaron no vendrían a ser tus padres? ―indagó Shuu, salvando un poco el momento.

.

―Bueno… ―murmuró algo dudosa―, es algo más confuso que eso. Cuando me adoptaron me dijeron que cumplirían el papel de tíos, a los que sí tomaban como hijos era a mis primos ―explicó. Reiji se acomodó los lentes intentando comprender lo que ella les relataba, era algo… raro―. Bueno… aunque ellos también son adoptados… pero esa es otra historia.

.

―¿Eh? Pero ¿entonces…? ―quiso hablar el peli violeta.

.

―¡Kanato! ―advirtió el pelinegro para que cuidara su lengua.

.

―Lo siento, querida… ―murmuró su progenitora lamentándolo―, yo no quería incomodarte―

.

―No, está bien. Lamento yo haberlos incomodado a ustedes ―dijo dando una vista panorámica a la habitación―. No suelo contarlo para no molestar a nadie, pero realmente no me interesa ―sentenció ganándose nuevamente la atención de todos―. Verán… a mi me adoptaron a los ocho años y a mis primos unos años antes. Ellos vivían en el mismo orfanato y se rehusaron rotundamente a separarse así que se los llevaron en grupo.

.

―Entonces tú estabas en otro… ―esbozo el ojirojos captando el hilo de la historia.

.

―¡Exacto! ―exclamó Ahome, alegre―. Al principio fue algo difícil incorporarme a la familia de ese modo y mas porque alguno de ellos no me "quería" pero… ―sonrió ante el recuerdo―, bien que salían a defenderme cuando me molestaban. Decían cosas como "Yo soy el único que puedo molestarla, ¡vete!" y un montón mas. Después terminamos haciéndonos inseparables, por eso nunca me molestó mi situación ―negó con calma―. Pienso que soy realmente afortunada al haber terminado en una familia así.

.

―¿Y qué paso con tus tíos? ―preguntó algo ansioso el pelirrojo. Si bien ese no era un tema de interés común para los hermanos, les interesó. Pensaron que tal vez sería porque ellos también tuvieron sus dudas en su momento.

.

―Em… cuando mi primo mayor cumplió la mayoría de edad, se fue de la casa y se llevó a los demás. Intentó hacerlo conmigo, pero aun era muy pequeña, tuve que esperar hasta los dieciocho años para irme con ellos ―explicó―. Mis tíos no se opusieron. No nos llevamos mal con ellos pero tampoco fuimos tan apegados por alguna razón que desconozco ―se encogió de hombros―. ¡Pero eso no importa! ―sentenció sonriendo―. Somos felices con la familia que formamos, nos amamos con toda el alma y nos apoyamos en las buenas y mucho más en las malas ―finalizo orgullosa. Levantó su vista para observar a la albina y decirle que no se preocupara. Sin embargo se sorprendió al verla lagrimear―. ¡Christa-sama! ¡Discúlpeme! No era mi intensión hacerla llorar.

.

―Estoy muy orgullosa de ustedes, Ahome-chan ―dijo algo acongojada. Pues ella sabía muy bien lo difícil que era formar lazos de esa forma―. Discúlpame a mí. ―Reiji que estaba a su lado comenzó a palmear su espalda. La nombrada sintió como un sentimiento cálido se expandía por su pecho. La imagen de la albina siendo observada con dulzura por sus hijos la conmovió.

.

―¿Eres una Mukami, verdad? ―dijo Shuu llamando su atención y la de los demás. Esta asintió―. ¿Cómo se llama tu primo mayor? ―el rubio tenía esa duda desde que dijo su apellido, de alguna manera se le hacía conocido.

.

―Se llama Ruki y trabaja en una empresa ―comentó de lo más normal y el ojiazul recordó.

.

―¡Lo sabía! Con él cursé algunas materias en la universidad ―aclaró―. ¿Recuerdas a Ruki, Oka-san? ―ante su pregunta, esta asintió. Habían estudiado juntos algunas cuantas veces.

.

―Ahora que lo dices es cierto ―murmuró pensativo Reiji―. También lo cruce en algunas materias… era bastante bueno.

.

―¡Por supuesto que sí! ―dijo con altanería la azabache―. Ruki es muy listo y hábil en distintas disciplinas.

.

―Wow~ que coincidencia ―remarcó el castaño.

.

―Bueno él es el mayor, luego esta Yuma ―menciono y observó al albino―, el grandulón que conociste la otra vez, Subaru. Él estudia agricultura y todo lo relacionado, y restaura objetos como pasatiempo. Hice varias veces de su asistente; es por eso que se bastante de plantas y como arreglar algunos desastres ―dijo frotándose la nuca.

.

―Eso explica varias cosas ―comentó algo ensimismado el peli violeta. La joven prefirió ignorar su comentario y seguir charlando.

.

―También esta Azusa que se da maña con la ingeniería y el arte. Suele esculpir y pintar muy seguido. Y además… ―se cayó abruptamente para reconsiderarlo. ¿Debería decirlo o no?

.

―¿Además? ―alentó Subaru―. ¿No te falta Kou? Él era mayor que Yuma, ¿verdad? ―comentó algo dudoso. Se guiaba con lo que le había contado ella.

.

―¿Kou? ―preguntó su progenitora. Pareció que se percató de algo al abrir tan sorprendida los ojos―. ¿Kou Mukami-kun? ¿El cantante? ―la azabache, algo temerosa, asintió afirmándolo.

.

¿Tenía un primo cantante? Bueno, con el albino se había sincerado diciéndole el nombre de sus familiares con esperanzas de que no fuera un fan en cubierto del rubio. Al parecer este no tenía ni la más pálida idea de quien era, así que no le vio el caso aclarárselo. Inmediatamente fue interrogada por Christa, que no podía creérselo, evidentemente era una seguidora de aquel idol. Incluso sus hijos se sorprendieron al enterarse de ello. La ojisvioleta explicó que no podía andar dando tanta información debido a que solían acercarse a ella y a los demás por esa misma razón. En una ocasión tuvo que transferirse de escuela porque las fans prácticamente la acosaban y Kou, que siempre iba a buscarla luego de clases, tuvo que dejar de hacerlo. Así que siempre que hablaba de su familia evitaba el tema para no causar problemas.

.

―De todas formas, sin ofender, soy la fan numero uno de mi Kou ―aclaró orgullosa.

.

―Pensé que te gustaba más otro tipo de música ―dijo el albino.

.

―Bueno… eso es cierto ―declaró algo apenada―. Pero desde que desarrolló ese gusto por la música y el baile lo he acompañado y apoyado. ¡Así que soy la número uno! ―Alardeó y tomó su celular―. Igual con usted puedo hacer una excepción y mostrarle una imagen que nunca se ha visto entre las fans. ―colocó la fotografía en pantalla y le pasó el móvil a la albina. Era una imagen de cuando él era pequeño, la mayor quedó encantada y se lo agradeció.

.

.


.

.

Luego de eso, charlaron un poco más sobre trivialidades, no perdiendo nunca la oportunidad de "examinar bien" a la joven. En un momento esta se disculpo porque su celular había comenzado a sonar y no podía rechazar la llamada por nada del mundo. Así que se retiró al patio trasero para poder escuchar al interlocutor del otro lado de la línea. En cuanto se fue, un pequeño silencio se creó y todas las miradas se posaron en el menor de la familia.

.

―Quédate tranquilo, hijo ―murmuró su madre―. ¡Le doy mi aprobación! ―el muchacho se sobresaltó en su asiento―. Es muy linda y se nota que es buena persona. Eso sí… le gusta discutir y tiene una que otra maña pero está bien; es muy amable. ―Finalizó y el poco color que poseía el rostro del joven se fue.

.

―Sigo pensando que es una robacunas… ―acotó Reiji mas para su madre que para él―, y es algo… extrovertida, eso podría arreglarse ―dijo acomodándose los lentes.

.

―¿Arreglarse? Pff ―bufó Laito―. Para mí está MUY bien, es entretenida~ ―canturreó posando sus dedos sobre sus labios y dedicándole una mirada picarona a Subaru―. Si no te la quedas iré yo por ella, Subaru-kun~ ―guiñó su ojo con intensiones de fastidiarlo.

.

―¿¡Ah!? ―apretó fuertemente sus puños. No caería en eso otra vez, conocía muy bien al castaño, sólo quería provocarlo para hacerlo quedar mal frente a la joven. "¿Por qué me interesa en primer lugar?" pensó y chasqueó la lengua―. No sé a lo que te refieres, así que deja de fastidiar.

.

―¿Fastidiar? ―remarcó con molestia Kanato―. ¡Te estamos ayudando, malagradecido! ¡Eres muy lerdo! ―criticó levantando el volumen de su voz y el rubio le susurró que se callara.

.

―¿Con quién estará hablando? ―preguntó Ayato con malicia―. Capaz otro está intentado seducirla mientras tú estás sentado aquí paspando moscas ―el joven en cuestión tragó en seco y desvió su mirada molesto "No me interesa, no me interesa, no debe interesarme"

.

―Eso es cierto~ ―comentó con su cantarina voz el mayor de los trillizos.

.

De pronto, Subaru se levantó. El pelirrojo que estaba sentado a su lado dio un pequeño respingo de la sorpresa "¿Pero qué rayos te pasa?" exigió. El albino elevó su mirada firme; ya era suficiente.

.

―Ustedes hicieron lo que quisieron, la invitaron más que nada para examinarla y no me escucharon ni una sola vez ―escupió conteniendo su ira. No quería hacer un escándalo―. Respeté eso porque Oka-san quería conocerla, pero ustedes ya se pasaron de la raya. ¡Cálmense! ―exclamó exhalando todo el aire de sus pulmones. No estaba tan molesto pero lo pasaron completamente por arriba en varias situaciones. Les dio una última mirada de advertencia y notó que su hermano mayor sonreía levemente. Eso le indicaba que él lo apoyaba.

.

Salió a paso decidido de la sala y fue hasta el patio trasero. Cuando posó su mano sobre el picaporte respiró profundo; ahí estaba ella. Podía verla atreves del vidrio de la minúscula ventana que tenia la puerta, hace un momento había colgado el teléfono pero al parecer prefirió quedarse un momento contemplando las pequeñas flores que habían en el patio. Cuando ella retiró un mechón que estorbaba su vista pudo observarla mejor. "¿No era que no te importaba?" le murmuró una pequeña voz en su mente. Decidió ignorarla, ahora no tenía deseos de pensar. Paso su mano por su cabello intentado alejar todo rastro de estrés o nervios que pudiera tener y giró la perilla.

.

La joven lo observó entrar y le dedicó una juguetona sonrisa. Subaru contuvo el aire por un momento. ¿Acaso ella hacía eso sabiendo lo que causaba en él? En ese caso sería más peligrosa de lo que pensaba. Intentó desviar su mirada de la suya pero esos profundos orbes violetas y su sonrisa eran hipnóticos. Era de esos momentos especiales que solían hacerle olvidar absolutamente todo. Ahome parpadeó lentamente y se irguió. En ese breve lapsus, él aprovechó para salir de su ensimismamiento y acercarse a ella.

.

―Son preciosas ―murmuró Ahome y él la miró confundido―. Las flores… ―señaló y él las observó―. Tu madre las cuida muy bien… ―un pequeño silencio los envolvió. Se había armado de valor y salido a hacerle compañía un rato pero realmente no había pensado en que le diría―. Tienes una estupenda familia que te ama ―comentó, llamando su atención y rosando con sus dedos las hojas de las plantas―. Eres muy afortunado ―sentenció mirándolo por el rabillo de su ojo para después seguir delineando las hojas.

.

―Gracias ―le respondió observado sus pequeños dedos―. Lamento por todo el bullicio que te hice pasar.

.

―No te disculpes ―canturreó riendo―. Me estoy divirtiendo bastante. Además algo así somos en casa también. ―dijo girando su cabeza y quedando frente la escrutadora mirada del joven. No se había dado cuenta cuándo ni cómo pero estaba bastante cerca; casi a medio brazo de distancia. Ella pensó que fue porque él quería observar lo mismo que ella y que por eso se acercó. Estaba en todo su derecho, era su jardín.

.

En si esas cosas no le molestaban pero ahora… sentía algo removerse en su estomago. Contuvo el aire sintiendo como aquellos orbes rubíes atravesaban su alma. En ellos solía ver todo tipo de emociones pero ahora no podía definirlas bien. Se sintió completamente envuelta en esa sensación y se permitió disfrutarla; le fascinaba la mirada de Subaru. Desde que lo conoció fue así, pero ahora lo hacía aún más al descubrir tantas facetas en él. Pensó que nunca encontraría, en otra parte, unos ojos tan amables y llenos de pasión como aquellos. Inhaló despacio, casi con miedo de romper el contacto visual y se relamió los labios. Tal acción pareció ser foco de atención para aquellos orbes rubíes que la acariciaban solo con verla. Un pequeño rubor comenzó a invadir sus mejillas y entre abrió la boca en busca de un poco mas de aire.

.

El albino se encontraba hundido en la misma situación solo que, por un momento, deseó hacer más que simplemente observarla. Movió sus dedos instintivamente, quería volver a acariciar ese cabello azabache mientras la abrazaba, hundir su rostro en su cuello y embriagarse con su aroma. El tan solo recordarlo lo hacía sentir extasiado. Sin embargo aquellos labios entreabiertos le hicieron desear mucho más. El ladrido de un perro los sacó de su ensimismamiento. Seguramente era el de la casa de junto.

.

―¿Estás bien? ―le pregunto únicamente por decir algo. El tono de su voz fue más suave y ronco de lo que hubiera deseado. Su rostro estaba completamente colorado pero él no lo sabía. La ojivioletas desvió su mirada y rio―. ¿Qué te pasa ahora? ―refunfuñó como siempre. Esta en respuesta pico su pecho para después hacer lo mismo con su frente cuando inclinó su cabeza.

.

―Hm~ nada en particular ―canturreó balanceándose en el lugar―, tomar un poco de aire reavivó mis energías ―declaró apretando sus puños. El albino enarcó una ceja y rio sonoramente.

.

―¿Ah sí? ¿Eres algo más de lo que no estaba enterado? ¿Una boxeadora? ―increpó con sarcasmo. Sin embargo, muy en el fondo, le había molestado un poco no saber tanto de ella.

.

―No ―contestó ella―, pero sé defenderme muy bien de los brabucones como tú ―dijo con indiferencia, mirándose las uñas para después lanzarle una fugaz mirada de desafío. "Oh… ¿Me está provocando?" pensó el albino y sonrió altaneramente "Muy bien, si ella me busca terminara encontrándome".

.

―Oh, veamos cuantas agallas tienes ―retó deseando que nunca se acobardara ni dejara de provocarlo.

Un "sutil" estruendo les advirtió que tenían espectadores. El muchacho puso los ojos en blanco al escuchar un "¡Estúpido, nos van a descubrir!" ese claramente era el peli violeta. En ese momento, Ahome, tocó su hombro y le guiñó el ojo con confidencialidad.

.

―Me agradaron tus hermanos ―comentó Ahome y él decidió seguirle el juego―; el pequeño me pareció tierno~ ―canturreó y se escuchó otro golpe detrás de la puerta. Tanto Laito como Ayato intentaban sostener al iracundo peli violeta y taparle la boca para que no se escucharan sus gritos. No fueron tan listos como sus otros hermanos y madre que apenas hicieron el primer ruido se retiraron.

.

―¿Hablas de Kanato? ―reafirmó conteniendo una risa.

.

―Sí. ¡Ah! Ayato parece del tipo altanero pero se nota que es algo tímido en el fondo ―dijo fingiendo inocencia en cada palabra "¿Qué le pasa a esa desgraciada?" se escuchó un murmullo de lejos. El albino le hizo señas para que fueran acercándose a la puerta―. Y Laito, es simpático, pero es más bien del "habla mucho y poco hace", ¿verdad? ―en cuanto terminó de hablar el joven abrió la puerta, descubriendo a los trillizos conteniéndose entre sí―. Era broma~ idiotas ―canturreó, sacándoles la lengua.

.

Sí, a ella le encantaba pelear, volvió a recordar Subaru, pero eso no le molestaba, por lo menos no tanto. Jugó de esa forma con ellos un rato más en la sala de estar. Hasta que recibió un mensaje que hizo que su rostro luciera preocupado. "¡Lo siento! Debo irme, me divertí mucho esta tarde. ¡Gracias por haberme invitado!" anunció repentinamente. Explicó que su primo había salido a buscarla sin que ella lo supiera y le preocupaba mucho que anduviera por ahí con el frío que hacía.

.

Se colocó su abrigo, tomó sus pertenencias y esperó con la familia cerca de la entrada. Cuando tocaron la puerta, verificó si era su primo y le saltó encima rodeándolo fuertemente con sus brazos. El joven parecía estar esperando tal acción, pues como si fuera por inercia él la abrazó con ternura. Pudieron divisarlo bien en cuanto Ahome lo soltó; era un muchacho de altura medianamente alta, de cabellos oscuros verdosos y de orbes grises. Su rostro no podían observarlo bien porque una bufanda cubría la mitad de este, sin embargo pudieron notar una cicatriz en su nariz.

.

―Buenas tardes ―saludó apartando la vista de la azabache. Parecían guardarse mucho cariño, pues en cuanto la vio prácticamente los ignoró a todos―. Me llamo… Mukami Azusa, es un gusto… conocerlos ―vociferó pausadamente mientras apartaba un poco su bufanda. El muchacho dio una vista panorámica como si estuviera intentando ubicar a alguien en específico―. ¿Tú eres… Subaru-san? ―murmuró clavando sus penetrantes orbes grises en los rubíes de él. No lo estaba viendo con fastidio como lo había hecho Yuma, no… sólo lo estaba examinando. El nombrado asintió. Ahora sin esa tela pudieron notar mas cicatrices en su rostro, parecían pequeñas cortadas precisas.

.

Subaru avanzó un poco y Azusa se quitó el guante para estrecharle la mano. Seguidamente, y de prisa, la azabache les presento a los demás. Cuando llegó a Shuu este lo recordó y le hizo uno que otro comentario, estaba sorprendido por aquella coincidencia también.

.

―Muchas gracias… por cuidar de… Ahome… ―le agradeció a Christa en cuanto la saludó. Le hizo una pequeña reverencia y al erguirse le sonrió. Después Ahome se despidió de ellos, tomó nuevamente sus pertenencias, pasándole una bolsa a Azusa―. Nos retiramos… que tengan… una buena tarde ―dijo colocándose nuevamente la bufanda. La ojisvioleta terminó de acomodarse y entrelazó su brazo con el de él para empezar a caminar. Una vez más los saludo y comenzó su caminata a casa.

.

.


.

.

¿Qué más podía añadir a ese día? Después de que se retiraran los Mukami sus hermanos volvieron a comentar sobre la chica, diciendo los pros y los contras de esta. Era como una junta extraordinaria donde decidirían la vida de una víctima, por lo menos así lo vio Subaru. Además acotaron sobre la corta aparición de Azusa "Si las miradas pudieran hacer daño él te hubiera hecho una fatality" comentó divertido Shuu. Después de todo, el rubio los conocía hace más tiempo, bueno… por lo menos a Ruki y a Yuma.

.

Después de ese atareado día solo quería descansar, no quería escuchar más reclamos o ironías. Ya tenía demasiado con las quejas de Kanato por haberles puesto un límite hace un rato. Ahora caía en cuenta de lo que había dicho, hecho y de lo que deseaba hacer. Nuevamente un fuerte sonrojo azotó sus mejillas "¡Ya basta, Subaru!" se recriminó y hundió su rostro en su almohada. No comprendía de donde había sacado esa actitud. Solo que… el recuerdo de esos preciosos orbes violetas y sus labios arremetían con fuerza su mente; no podía olvidarlos ni mucho menos aquel último deseo: "Quiero probarlos" pensó en cuanto observó su boca entreabierta. Como si estuviera incitándolo a probar aquel desconocido néctar.

.

No le vio el caso seguir torturándose mentalmente, así que solo se metió en la ducha y puso su mente en blanco. Él no quería malinterpretar nada, tampoco sacar conclusiones apresuradas ni meterse donde no lo llamaban. Un amargo gusto recorrió su boca al planteárselo. Sabía que hacía lo correcto, después de todo… "Sólo estoy emocionado porque hace mucho tiempo que no estoy tan a gusto con una persona" se justificó.

.

.


.

.

Por su lado, Ahome, prefirió contarle algunos sucesos a Azusa en vez de ser interrogada por él. Obviamente, evadió algunos detalles, pero lo general se lo dijo. Él era una persona sumamente confiable, por su aspecto la gente solía observarlo con lastima, algo que a ella le molestaba. Esas cicatrices que tenía se las habían hecho antes de llegar al orfanato y a pesar del paso de los años seguían ahí. Sin embargo ni a ella ni a sus primos le molestaban, tal vez solo algunas actitudes autodestructivas que tenía en un principio. Ahora era un joven amble y compañero, capaz hablaba un poco lento pero en general le gustaba hacer actividades físicas y dibujar.

.

―¡Gracias por recogerme! ―agradeció abrazándose a él en el bus. Este en respuesta, apoyó su cabeza sobre la de ella, cerró los ojos y sonrió.

.

―No hay de qué… además quería… caminar un poco contigo ―comentó, sintiendo como está casi ronroneó al acariciarle la mano. Ellos se cuidaban y animaban mutuamente, así habían crecido y afrontado todas las situaciones difíciles a las cuales se enfrentaron―. Ahome… ―murmuró―, ese muchacho―

.

―Es un amigo y es una buena persona. -no hay de qué preocuparse ―aclaró esta, sabiendo que iba a preguntarle. El contrario se contentó con eso por el momento; lo único que quería es que nadie le hiciera daño.

.

Al llegar a la casa, se vio sometida a un intenso interrogatorio de parte de sus demás primos. Prácticamente tuvo que escaparse para poder ducharse y tener un momento de paz. Al parecer ellos no eran tan fáciles de convencer como Azusa. Ruki y Yuma al saber que era hermano de un conocido suyo estuvieron más tranquilos, pues sabían cómo estaba conformada la familia y como podrían llegar a comportarse. Pero de todas formas no les agradó.

.

Cuando terminó de ponerse cómoda, sintió como alguien se infiltraba en su habitación para abrazarla por detrás. El intruso uso una de sus manos para tapar sus ojos.

.

―Estoy en casa~ ―escuchó como le susurraron en su oreja con un tono cantarín. Ella sonrió ampliamente y se giró entre sus brazos para abrazarlo mejor. El contrarío la correspondió con anhelo y ternura.

.

―¡Bienvenido a casa, Kou! ―respondió. El rubio la había llamado cuando estaba en la casa de los Sakamaki. Al parecer llegó a terminar una sesión de fotografías a tiempo para tomar un vuelo más pronto.

.

―¡Que delicioso abrazo! ―exclamó apretujándola y meciéndola de un lado a otro. Se separó un poco de ella y besó su mejilla con ternura―. ¡Ahora salgamos un rato a distraernos! ―sentenció con alegría.

.

―Hay que avisarle a los demás entonces ―dijo intentando escaparse de sus brazos pero este la retuvo.

.

―No, solo nosotros dos~ ―canturreó y la azabache frunció el ceño―. ¡Llegaremos a la hora de la cena! Así que quédate tranquila~ ―aclaró. Explicó que su plan era ir a tomar algo a un bar de por ahí para después recoger a los demás e ir a cenar afuera. Después de todo estuvo dos meses en el extranjero, fue demasiado tiempo separado de su familia. Incluso se prometió no volver a hacerlo, a menos que estos lo acompañasen―. Los demás pueden tenerte todos los días. ¡Así que yo quiero tenerte solo para mí un rato! ¡No seas injusta! ―se quejó con un puchero en la boca y a esta no le quedó más que aceptar a regañadientes.

.

Kou era el que la detestaba de niño, no confiaba mucho en la gente y al ver a una pequeña niña tan simpática y risueña la marcó como intrusa. Le sorprendió que tanto el castaño como el azabache menor la aceptaran tan rápido, él no quería caer en lo mismo. Su círculo íntimo eran sus hermanos, nadie más. Aprendió que aunque las personas parecieran ser buenas podían dañarlo igual. Por eso le hizo un poco la vida imposible al llegar, sin embargo, los intentos de ella por acercarse, aunque este la alejara o le gritara, le llegaron al corazón. Ella terminó consolándolo, acompañándolo, alentándolo y amándolo tal como era. De la misma forma en la que lo hizo con sus hermanos. Sin darse cuenta hasta la defendía de cualquier bastardo que quisiera lastimarla. No supo cuando fue, ni cómo o la rapidez con la que se las ingenió para ganarse un espacio en su corazón… sólo supo que no podía desterrarle de él ni dejar de quererla como la quería. Ella… era la princesa consentida de los cuatro y eso nunca cambiaría.

.

Como lo prometió, se cambió de ropa y fue a tomar algo con el idol. En el camino, este, le conto unas cuantas anécdotas y sobre algunas canciones nuevas que había compuesto. Ella generalmente le ayudaba a escribir algunas así que siempre le pedía su opinión. De cierta forma le fastidiaba y emocionaba eso de tener que disfrazarse para poder salir a la calle. Siempre usaba ropa común y corriente para hacerlo y pasar desapercibido.

.

―¿Cómo es eso de que anduviste haciendo travesuras mientras yo no estaba? ―preguntó con un deje de fastidio Kou. Ya estaban sentados en una mesa y con su pedido en manos. Esta en respuesta corrió su cabello dramáticamente y acunó su rostro entre sus manos.

.

―Solo fueron algunas, las de costumbre ―comentó riendo pícaramente―. No te preocupes, fastidié a los muchachos de tu parte también~ ―aclaró y el joven se echó a reír.

.

―Gracias por pagar mi cuota ―agradeció para luego apoyar su rostro en su mano derecha―. Ahora déjame resarcirme y ayudarte con tus futuros planes ―eran esas típicas alianzas entre familiares, que solían ser momentáneas o durar un largo tiempo. Hablaron un poco más sobre trivialidades pero aun así, Kou, no olvido el punto central―. ¿Conociste gente nueva en este último tiempo? ―cuando la azabache revoleó los ojos, él los entrecerró. Sabía de lo que iba a hablarle, seguro sus demás primos le habían contado algo―. Mira… no nos molesta que tengas más amigos, sino que sean unos estúpidos que malinterpretan todo ―aclaró.

.

―Quédate tranquilo… es sólo un amigo ―después de todo ellos ya no eran más "sólo conocidos" lo supo cuando el albino la presentó así ante su familia. Podía verlo en sus ojos… no le era indiferente como una desconocida.

.

―Más te vale no mentirme ―advirtió frunciendo el ceño. Ahome negó divertida "¿Cómo sería capaz de hacer eso?" le había dicho riéndose―. ¡Te hablo en serio! No puedo dejar que mi Aho-chan se junte con cualquiera ―murmuró algo serio―. ¿Me lo prometes?

.

―Te lo juro ―sentenció dedicándole una tierna mirada―. Después de todo no puedo negarme a mis cuatro caballeros de armadura dorada ―comentó haciéndolo sonrojar un poco. Así les decía ella, desde pequeños, cada vez que estaban solos.

.

Ella no podía mentirle acerca de algo que ni siquiera había considerado. Ciertamente era un cumulo de emociones andante que no podía quedarse quieta. Pero sabía reconocer cuando alguna persona le caía bien, tal vez sus métodos y forma de comunicarse no eran los adecuados. Sin embargo… ¿Qué pasaba con lo que ella no sabía reconocer bien? Ese infaltable margen de error, las excepciones y las sorpresas. Bueno… le dio un sorbo a su bebida sintiendo que le faltaba algo y sonrió al considerarla especial por el solo hecho de tener a Kou a su lado. Pero ahí estaba… notaba un sabor distinto.

.

Su vida siempre fue impredecible desde que nació, la de todos en realidad. ¿Acaso esperaba que al haber encontrado algo de "estabilidad" eso se acabaría? Por supuesto que no, todo sería muy aburrido de ser así.

.

.


.

.

¡Fin del cap 8! ¡espero les hay gustado! la verdad es que esta vez le di mas rienda suelta a mi imaginacion y salio esto (no puedo creer que yo haya escrito alguno de esos dialogos y sin embargo me salieron tan naturalmente) jejej Recuerden dejarme sus reviews ¡Me encantaria saber que piensan de la historia! Criticas sean buenas o malas te ayudan a revisar y a evaluar mejor la composicion que uno va armando.

¡Nos vemos luego!