¡Buenas minna-san! para noche buena les traigo el cap 12 ¡Les deseo muchas felicidades y que puedan pasarlo lo mejor posible con sus seres queridos!
Les quiero agradecer mucho a todas las personas que se toman un poco de su tiempo para leer mi historia y comentarla (de veras me animan mucho a seguir) Me gustaría leer sus opiniones de como esta yendo hasta ahora, así que los invito a dejar sus reviews :D
Gracias por sus comentarios de siempre Pd: Lin si quieres puedes mandarme un email a yaz_love_music , es una cuenta vieja que tengo pero la sigo usando. Por ahi contestare tus dudas :D
También le agradezco a Marce por corregir mis horrores ortográficos :)
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Disclaimer: Diabolik lovers no me pertenece, si la historia y Ahome
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CAPITULO 12 .
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A las 24hs cortaron el pastel que Ruki presentó con orgullo luego de horas de arduo trabajo para que quedara impecable. En el salón no se oían más que buenos deseos para ella y quejas hacia sus familiares para que la dejaran "experimentar" más. Claro que con una sola mirada de advertencia del azabache mayor bastó para acallar el bullicio, pero dentro de todo el momento fue ameno. .
El corte del pastel dio inicio a la verdadera fiesta; las actividades como karaokes, juegos, o pista de bailes estaban habilitadas en distintos sectores de la casa, lo que permitía una mejor distribución de los invitados y que no se aburrieran. .
—Parece que ya estas mejor, Tamy-chan~ .
—¿Hm? —la pelirroja miró algo mareada a su costado distinguiendo en el proceso a un joven bastante guapo. Por inercia acomodó un poco su cabello mientras fingía que jugaba con él. Se aclaró levemente la garganta y lo miró con algo de altanería—. ¿Y tú quién eres? .
—¿Ah? ¿No me recuerdas? —Se señaló así mismo aparentando desilusión—. Qué mal~ Yo sí te recuerdo a ti… .
El joven cruzó sus piernas y se acomodó lentamente en su asiento, que estaba al lado del de ella. Meció un poco su cabeza al ritmo de la música y la miró de reojo. Su afilada y gatuna mirada se clavó sin disimulo en sus labios. Relamió los propios y sonrió con la galantería que sólo él poseía. El sonrojo que adornó el rostro de Tamara no era por la borrachera sino por la estimulación del momento. .
—Podrías refrescar mi memoria… —capaz era por el alcohol, pero se sentía más activa que de costumbre, no quería algo serio y al parecer el joven se prestaría para la ocasión. No es que se metiera con cualquiera, sin embargo el encanto del castaño no tenia comparación; la observaba vulgarmente con cariño. ¿A qué mujer no le gusta que la hagan sentir atractiva como lo estaba haciendo el con solo mirarla?—. ¿Cómo te llamas? —la chica sonrió sintiendo sus labios quemar al verlo sonreír nuevamente. .
—Laito, gatita, nfu. .
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—¿Dónde está Laito? —Preguntó Reiji—. ¿Ya desapareció? —negó lentamente con cansancio.
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—¿Y qué esperabas? —Refutó Ayato—. Se aguantó hasta ahora solo para acompañar a Subaru. Tsk, pervertido.
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Si bien era cierto que se habían mantenido juntos un tiempo, pasadas las doce comenzaron a dispersarse sobre todo el castaño que ya tenía un objetivo fijo desde que entró a la casa.
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—¿Y Shuu? —esta vez habló Kanato.
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—¿No está engullendo mas comida en el buffet? —respondió el ojismagenta buscándolo con la mirada.
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No lo encontraron por ninguna parte y sabe quién dónde se había metido. El rubio tenía esa manía de desaparecer y reaparecer de la nada; era muy bueno escapándose y ocultándose. El albino siguió contemplando su entorno en busca de cualquiera de sus hermanos o de la azabache —quien tenía prioridad aquella noche—.
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—¿A quién tanto buscas, Usagi? —La varonil y burlesca voz le provocaron un pequeño tic en el ojo. Observó con aburrimiento una pared y se giró lentamente para evitar saltarle encima a quién le había hablado.
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—¿A quién le estás hablando? —murmuró reprimiendo su molestia y confirmando con fastidio el triunfador rostro de Yuma.
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—¿Acaso eres estúpido? —Elevó sus manos en signo de duda y luego las colocó en su cintura—. Te estoy hablando a ti, Usagi. —Los Sakamaki que estaban presentes se sorprendieron al ver al menor contenerse aunque no sabían cuánto duraría así.
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—Mierda… —maldijo Ayato.
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—Es un desubicado, ¿verdad? —rechistó el peli violeta
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—Tiene razón.
—¿Eh?
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—Subaru tiene cabello blanco y ojos rojos; parece un conejo. No lo puede negar —aceptó con resignación el pelirrojo.
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El atónito rostro del trillizo del medio sorprendió aun más al mayor de ellos; no podían ser más estúpidos. El albino revoleó los ojos e intentó guardar su compostura; no les seguiría la corriente, ellos buscaban hacerlo quedar mal.
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—¿Qué es lo que quieres? —soltó rasgando la paciencia nuevamente.
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—Oh~ que carácter de porquería tienes —señaló el gigante—. Vengo a retarte —afiló su mirada para que el mocoso supiera que iba en serio—, a un duelo; uno a uno… de hombre a… —pareció pensar como terminaría su oración mientras lo miraba de arriba abajo—, hombre.
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—Bien —respondió con voz clara y firme—, ven con todo —frunció el ceño y sus ojos denotaron seguridad; no se dejaría vencer.
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—Espera… Yuma —llamó Azusa, apareciendo entre la multitud—. ¿Qué harás?
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—Ah… un amistoso encuentro entre hombres no más.
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—Si llegas a romper… un mueble mas… te meterás en grandes problemas —esbozó lentamente con algo de preocupación—. La última vez… Ruki te dejo sin postre por dos semanas… y casi desplanta todos tus tomates.
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—¡Shh! —lo cayó el castaño. El ojisrojos enarcó una ceja y forjó una irónica sonrisa—. Ya dejarás de sonreír así una vez que te destroce —le advirtió molesto. Sacó una moneda del bolsillo y decidió quien seria cara o cruz. Yuma salió ganador.
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—Espera…
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—¿Y ahora qué Azusa? ¡No voy a derribar la casa!
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—Juega conmigo… a cara o cruz y quien gane… decidirá el juego y cuantos participaran.
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—¿AH?
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—Vamos… —el azabache lanzó la moneda al aire. El ojismarrones miró con decepción el resultado; había ganado el azabache. .
Azusa decidió que sería un partido de pool, donde cada concursante tendría un acompañante. ¡Era perfecto! Solo había un pequeño detalle… Tanto Yuma como Subaru poseían bastante fuerza bruta y no eran muy buenos en esos juegos de precisión. No era ese el encuentro de hombre a hombre que Yuma había ido a buscar desde un principio.
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De los Sakamaki quien terminó acompañando al menor fue Reiji. Ayato se había ofrecido pero tampoco era bueno, la única opción viable era el ojismagentas que era experto en los juegos de mesa. Así que la jugada empezó de esa forma Azusa y Yuma VS Subaru y Reiji.
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Inmediatamente, alrededor del campo de juego, se juntaron algunas personas que estaban decididas a presenciar el Show no planificado del cumpleaños de Ahome. El albino, aunque muy convincentemente había aceptado el duelo, ahora estaba en aprietos. Si bien no era malo, le costaba medir su fuerza, cosa de la cual sacaba ventaja el ojisgrises. El castaño estaba en la misma posición que él o peor, varias veces golpeó su palo con fuerza en la mesa o sacaba las bolas fuera de esta otorgándole un turno a su contrincante. Definitivamente no era lo que él quería, había ido por el mocoso que osaba pretender a su hermosa corderita sin embargo los únicos quienes "luchaban" realmente era el cuatro ojos y su hermano menor. "Qué desastre" aun así estaba decidido a fregar el piso con su, seguramente, blancuzco trasero.
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A los minutos iban parejos debido a sus dos acompañantes que "peleaban reñidamente", no les gustaba eso pero estaban decididos a ganar y dar lo mejor de sí cuando les tocaba jugar.
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—Yuma… no tuerzas tanto el brazo —advirtió Azusa.
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—Ya lo sé, ya lo sé —dijo exasperado—. Vas a ver que les voy a sacar ventaja con esto. ¡Ahí va! —Exclamó dándole un golpe fuerte a la bola—. ¡Tsk!
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—¡Ah!
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—¡Mierda!
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—¡Reiji!
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Todo había sido tan rápido; Yuma golpeó fuertemente la parte inferior de bola haciéndola saltar. Desgraciadamente en la trayectoria de esta, estaba la frente del ojismagenta, que por cierto ahora se encontraba inconsciente en el suelo. El gigante no supo que hacer, solo se quedo viendo con nervios el cuerpo inerte del cuatro ojos. "Si esta muerto Ruki me va a matar" pensaba.
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—¡Eres un bruto! — le gritó Kanato.
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El bullicio no se hizo esperar, al comprobar que el joven respiraba el ambiente se calmó un poco. El ojisgrises propuso postergar el juego pero ninguno de los principales rivales quería dar el brazo a torcer; ni siquiera por el muchacho que yacía en el suelo. Sin embargo bien sabían que si se enfrentaban solo los dos no terminarían nunca.
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—¿Oh? Se murió…
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—¡Shuu! ¿Dónde estabas desgraciado? —reclamó Ayato, pero este solamente pasó encima del hermano noqueado, dejó su plato con carne en una mesita ratona de un costado, se limpió con una servilleta las manos y se ubicó al lado del albino.
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—¿Por qué me miras con esa cara de idiota? —Increpó el rubio al ver el estúpido rostro del menor—. Necesitas un jugador, aquí estoy. —mencionó observando el juego.
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—¿Eh? No estuviste en todo el partido y te quieres meter ahora. ¡No me jodas! —dijo el castaño.
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—Tú heriste a un jugador, así que cállate —el contrario chasqueó la lengua y refunfuñó una que otra maldición—. ¿Cuáles son las nuestras? —preguntó sin ver a su hermano y este respondió solamente "las lisas"—. Recuesten a Reiji contra la pared. ¿O lo van a sostener como princesa toda la noche? —su tono de burla no daba lugar a consideraciones.
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—Eres un desconsiderado Shuu —dijo entre dientes el peli violeta tratando de tirar de su hermano—. ¡Hey! Ayato, ayúdame a mover… uhg… a esta vaca… ¡ah!
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Entre los dos colocaron en una silla al ojismagentas y el partido volvió a tomar su curso. "Tengo dos tiros por tu infracción", recalcó el rubio viendo con altanería al ojismarrones. Inmediatamente metió dos bolas, él era bastante bueno, así que ahora prácticamente se batallaban Shuu y Azusa quien se vio en varios aprietos.
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Siguieron unos minutos más hasta que solo quedaba la bola negra y una de cada grupo. Yuma falló un tiro así que le tocaba a Subaru; tenía toda la presión encima. La esfera que debía meter estaba en un rincón tan complicado que se le hacía imposible pensar en alguna posibilidad para hacer un punto. Optó por intentarlo y acercarla lo más posible a cualquiera de los ocho hoyos; y así lo hizo.
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—¡Tsk! —chasqueó la lengua. Le faltó un poco para meterla, pero pensó que eso era lo mejor. Por error también le había dado a negra que terminó cerca de un hoyo. Perdería automáticamente si la metía antes de la que debía.
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—Por poco… —murmuró algo tenso el rubio.
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La imagen de la bola negra entrando en el hoyo luego del sonido de un leve golpe fue lo único que pudo ver el ojisrojos.
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—¡Ja! Perdiste, TORPE USAGI —se mofó Yuma.
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—P-pero… pero… ¡ES IMPOSIBLE! —Exclamó y pudo comprobar por el sereno rostro de Azusa que había pasado algo más—. ¡Golpeaste la mesa!
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—¿AHH? —el joven dejó el palo a un costado y se inclinó un poco sobre la mesa de pool—. ¿Me estás diciendo tramposo?
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—¡La bola ya se había detenido! —dio un paso al frente.
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—Subaru-san no seas… mal perdedor… —murmuró el otro Mukami.
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—¡Fuiste tú el que golpeo la mesa! ¡Te vi! —gritó Ayato desde atrás completamente indignado.
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—¿Yo…? —Azusa se señaló fingiendo sorpresa.
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—¡Oye, no le hables así! —gritó el castaño.
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—¡Tú no le hable así, bruto! —contraatacó Kanato.
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—Oigan ya deténgase —dijo Shuu, rascando su nuca con cansancio.
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—¡Tú no te metas, enano! —soltó fastidiado el gigante contra el peli violeta.
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—¡Ya basta! ¿Viniste a arreglar cuentas conmigo, verdad? —increpó ya cansado y colérico el albino. Si quería que terminasen peleando, eso haría con tal de no soportar más aquel griterío—. Tú sabes bien que eso no valió.
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—¡Tienes razón! —El gigante se remangó y apoyó sus manos sobre la polémica mesa—. Arreglemos esto de una vez por todas como hombres. ¡Vayamos afuera! – ordenó relamiendo con gusto cada una de sus palabras. Subaru respondió asintiendo fuertemente y con decisión.
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—Aquí nadie va a ir a ninguna parte —declaró la cumpleañera cruzada de brazos frente a ellos—. Si quieres ir con alguien a los golpes hazlo conmigo, Yuma. —A pesar de lo irreal que sonaba el comentario, su primo sabía que su propuesta era cierto. El ojisrojos pudo comprobarlo cuando lo vio encogerse de hombros para prepararse para discutir—. No —sentenció cortante levantando su dedo índice como solía hacerlo Ruki—, no vas a convertir MI fiesta de cumpleaños es una guerra espartana. ¡Va! Incluso ya hay un herido. ¿Qué significa eso, Yuma? —señaló al aun inconsciente Reiji.
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—Su frente estaba en la trayectoria de la bola —explicó "lógicamente". Ahome observó a Azusa con incredulidad al notar su mirada evasiva.
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—Todo… terminó así porque… Subaru-san es un mal perdedor —el rostro del nombrado se deformó en incredulidad. ¿Qué estaba diciendo?
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Otra vez se armó barullo, donde las acusaciones no faltaban ni mucho menos los intentos de acercamiento. Si seguían así llamaría la atención de Ruki y eso era algo que todos querían evitar.
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—Fuiste tú quien golpeo la mesa —refunfuñó Subaru buscando la poca paciencia que tal vez le quedaba. Y antes de que pudieran seguir discutiendo la azabache habló.
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—Te creo, Subaru —declaró tan firmemente que dudo de ella por un segundo. Se irguió y se sintió victorioso al ver los rostros disconformes de sus primos—. Sé que Azusa es capaz de hacer eso. Con tal de fastidiarte harán cualquier cosa.
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Y eso no era mentira, lo habían tratado de hacer todo el tiempo. Azusa la miró con un leve puchero en la boca, como hacía cada vez que quería pedirle disculpas, pero al mismo tiempo se sentía molesto. Era inevitable… mandó a pedir una bolsa de hielo para el lesionado y charló unos leves minutos más hasta que hizo acto de presencia Ruki y se la llevó. "¡Siempre hace lo mismo!" se había quejado el castaño; si bien, sabía que la apartaba por el mocoso Sakamaki, podría haberla dejado con él. En su rostro se denotó rápidamente esa realidad.
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—No te quejes —esbozó Subaru monótonamente—, tú la ves todos los días —se avergonzó un poco por lo que dijo pues dejaba en evidencia que se estaba frustrando por no poder tratar con ella como hacía habitualmente. Aunque el nuevo objetivo era que lograra avanzar un poco más en su relación, ¿cómo podía hacerlo si tenía a cuatro guarda bosques y a su par de sequitos vigilándolos sin descanso?
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—Tienes razón — sonrió y lo observó con malicia. "¿Para qué rayos abro la boca?" se reclamó Subaru.
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—Subaru-san… —-hablo lentamente y sin malas intenciones el menor de los Mukami—, eres amable.
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Con aquella declaración algunas burlas llegaron sin embargo las intenciones del azabache no eran esas. Notó que el comentario del albino fue para que Yuma no se deprimiera o se quejara tanto. A pesar de ser un "objetivo a aniquilar" no era tan malo después de todo. Pero… aun así no podían guiarse por su comportamiento o su apariencia, ellos no sabían quién era.
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Por su parte, Ahome, trató innumerables veces escapar de su querida familia sin mucho éxito. Parecía que aunque quisieran borrar del mapa a los Sakamaki, se llevaban bien con ellos. Nunca había visto a Yuma y a Azusa jugar o charlar tan entretenidamente con los que se suponían que eran los intrusos. Le alegró que fuera así, eran unos buenos muchachos, bastante idiotas pero buenos al fin.
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Su fiesta fue bastante entretenida, había todo lo que a ella le gustaba solo que no tenía tanta libertad para disfrutarlo y aquel amargo gusto que le habían dejado las rosas se desvanecía conforme pasaban las horas. Siguió ensimismada, charlando casualmente con los demás invitados, mientras intentaba volver a ver a Subaru. La verdad es que el esfuerzo de sus primos, para que no pudiera acercarse a él, era para aplaudirlo; los muy desgraciados sí que se esmeraron.
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Sonrió por inercia al recordar lo que había hecho el albino por ella… capaz debía recompensárselo de algún modo. Realmente logró sorprenderla. Él era tímido, bruto, gritón, amable y MUY desconsiderado —decidió añadir a la lista de sus características—, aun así no se esperaba tal muestra de afecto de su parte. No porque creyese que no sería capaz de hacerlo, sino porque no se creía merecedora de tal acto.
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El calor de una mano en su espalda le dio una sacudida a su cuerpo, se giró y se encontró con aquellos escrutadores ojos rubíes. Iba a hablar, a decir algo coherente pero no se le ocurrió nada. En cambio el muchacho, algo agitado, tomó su mano para echar a caminar rápidamente, escabulléndose de todo el tumulto hasta llegar a una de sus ventanas. "Están cálidas" pensó observando las manos del joven que ahora le pedía que se agachase con él. Estando detrás de él, notó varias cosas; su espalda, a pesar de haberla visto varias veces le parecía enorme y segura, su cabello fastidiosamente sedoso como siempre y su perfil… algo más atractivo que de costumbre. ¿Qué había sucedido en el periodo de un día para que pareciera tan cambiado? Lo notaba diferente… más decidido y ¿maduro?
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—¡Hey! ¿Me estas escuchando? —le reclamó en voz baja. Esta le sonrió forzosamente haciéndole saber que no—. ¡Tsk! ¿Cómo se abre esa ventana? —señaló una que estaba a unos pasos de distancia.
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Estuvo por decirle como, pero una de sus neuronas decidió trabajar y le recordó que la casa poseía sistemas de seguridad en las ventanas y puertas. Ruki, para que ningún borracho saliera o quedara tirado por ahí, la activó de tal forma que sonara un leve sonido indicando la apertura de una de estas. Obviamente al escucharlo revisaría el control de mando e iría hacia el lugar para acompañar al invitado y ver en qué condiciones estaba. Si él se percataba que alguien estaba tratando de salir por la ventana, y que ese alguien no era solo una persona sino dos y mucho peor que eran ella y Subaru, lo mataría y después la torturaría.
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—E-espera, Subaru —lo detuvo antes de que se moviera—, las ventanas tienen alarma, ya lo soluciono. —Intentó buscar su celular y recordó que no lo tenía encima—. Dame tu móvil —"¿Eh?"—. Que me lo des —el joven lo entregó y ella rápidamente escribió un texto que rápidamente recibió una respuesta. —Tenemos un minuto.
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El albino asintió seguro, vigilando que no hubiera testigos. Ella no sabía que planeaba hacer, pero dedujo que quería salir de la casa por algo. ¿Sus primos lo habían maltratado tanto que quería irse? El tirón que impulsó su cuerpo, la hizo mover en dirección del Sakamaki. Llegaron a la ventana, este la abrió dejando que ella saliera primero para después hacerlo él. Una vez hecho la cerró y se sentó contra la pared al mismo tiempo que lo hacia ella. ¡Lo había logrado!
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Le costó, pero pudo evadir a esos persecutores inhumanos, sabía que ahora estarían alterados intentando encontrarlo, y esa sola idea le hizo sonreír triunfante. Sin embargo, recordó que no contaba con mucho tiempo, notarían rápidamente que la cumpleañera no estaba y se armaría un alboroto bastante serio.
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A Ahome le costó un poco reconocer al muchacho que tenía en frente. Ella se había escapado varias veces de su casa pero nunca con alguien más. El ojisrojos respiró hondamente y la miró de reojo para después sobresaltarse y ruborizarse. "¿Pasa algo?" le preguntó intentando que su voz sonara uniformemente; ahí estaba el chico que ella conocía. Ante su negativa observo su alrededor; nunca pensó que llegaría tan lejos.
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¿Qué debía decir en un momento así? Quería estar a solas con ella pero no había pensado que le diría cuando lo hiciera ni mucho menos la justificación de su acto. No podía decir simplemente: "Quería estar contigo" No, no y no. Apretó un poco sus dientes con la intención de acallar alguna maldición. Miró de nuevo a la azabache y la sorprendió observándolo minuciosamente. ¿Qué debía decirle?
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—¿Cómo… la estás pasando? —"Subaru Sakamaki, eres un reverendo idiota. ¿Quién carajos te mandó a hablar?" se reprimió ante la estúpida pregunta.
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—Muy bien por suerte… —le respondió pareciendo salir del trance que la tenía cautiva. Incluso sonrió como solía hacerlo habitualmente—. ¿Y bien…? —¿Por qué tenía que ser tan cruel como para pedirle un motivo?
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—Bueno… yo… yo solo… —balbuceó y frotó con algo de nervios su nuca mientras desviaba la mirada de ella. Una leve risa juguetona amenazó con sacarlo de quicio—. ¿De qué te ríes?
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—De nosotros dos… otra vez —confesó sonriendo.
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Era demasiado para él. Ella era terriblemente despiadada, no tenía compasión o consideración por sus sentimientos y aun así decidía acercarse. Entre el vaivén de emociones había detalles de los que no se percataba, sin embargo; los silencios, miradas y la radiante y estruendosa presencia de ella eran los destellos de una agridulce realidad que ansiaba probar. Entreabrió los labios mientras la contemplaba al reír.
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—Gané… —Susurró. "¿Eh?" esbozó en respuesta la ojisvioletas. Él se removió en su lugar pegando, sin saberlo bien, más su cuerpo al de ella. Ahora sus brazos hacían más que tocarse, inclinó un poco su rostro para verla mejor a los ojos. El muchacho estaba actuando debido a todas las ansias que se le fueron sumando. ¿Qué tenía de malo embobarse con ella? Era algo que hacía siempre—. Cuando eras pequeña te escondiste en un árbol de navidad para evitar que Ruki te castigara por romper la lámpara de la casa con un adorno. —soltó sin respirar.
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—¿¡Pero cómo rayos?! —el ojisrojos tapó su boca rápidamente y le indicó que bajara el tono de voz. Ahome quedó completamente sorprendida; eso había pasado la primera navidad que celebró con su nueva familia adoptiva. Subaru la soltó lentamente y bastante avergonzado cuando esta se calmó—. ¿Cómo lo supiste?
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—Tengo mis métodos —aclaró triunfador y enarcando una ceja cuando vio la cara de incredulidad en ella.
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—¿Quién te dijo?
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—No sé cómo se llama —se sinceró—. Pero lo importante es que… ¡Gane! ¿Qué te parece? —finalizó riendo. Se destensó al hacerlo, todos los nervios y persecuciones lo habían dejado medio lelo, pero no tanto como para no prestarle atención a los comentarios de los demás invitados que no habían reparado en contar la anécdota entera de la "Fugitiva".
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La joven apoyó su rostro sobre su mano, que usaba como soporte su rodilla, y se quedó observando al triunfador. Ese no era más que el "round uno", ya le tocaría a ella ganar.
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—¿Y… qué quieres de premio?
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Su pregunta ocasionó más estragos de los que pretendía. Él quería cualquier cosa que viniera de ella, incluso cinco minutos más en aquel lugar alejado eran suficientes a pesar de que quisiera más… mucho más. No pudo evitar clavar su mirada en sus labios, esos que ansiaba desesperada e inoportunamente saborear. Pensó que en un principio le bastaría con solo tenerla cerca aunque sabía que realmente su curiosidad lo llevaría a querer conocerla aun más. Intentar descifrarla y perderse en el camino.
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Quiso ser razonable dentro de lo que rayaba la línea de lo "correcto", así que suprimió aquellos pensamientos. Mentiría si dijera que no sintió curiosidad por aquel ramo de rosas pero estaba consciente de que no era lo que debía preguntar en ese momento. Así es… su pedido debía habilitarle más oportunidades para conocerla, no podía desperdiciarla.
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—Quiero… —despegó los labios como si las palabras le pesaran—, que me acompañes a un bar —sentenció y se alborotó un poco al pensar en lo que había dicho—. Es-es que el viernes que viene tocara una banda local que hace tributo a algunas internacionales del rock y el blues —agregó para disipar malos entendidos. Un "Hm…" se escuchó que se le escapó a la muchacha.
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—¿Estás seguro de que quieres eso? —interrogó para cerciorarse. ¡Él no estaba seguro de nada! ¿Cómo iba a preguntarle eso?—. Digo… pensé que querrías algo para ti.
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—¡Es para mí! —Afirmó—. Siempre voy solo y me gustaría… —se detuvo para pensar lo que diría—, que me acompañases. Solo eso —finalizó, desviando un poco su mirada. Capaz no había sido la petición correcta, quizás ir al cine o a comer algo hubiera estado mejor. ¡Cualquier actividad que fuera de día! Sin embargo, él directamente le pidió salir de noche—. ¿Vas a venir, entonces?
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—Está bien.
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—¿Eh?
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—Me gustaría conocer ese lado "nocturno" tuyo —mencionó irónicamente juntando sus dedos para después echarse a reír. El ceño fruncido de él solo la alentó más, colocó su mano sobre el hombro de él y le sonrió con confianza—. Iré a donde quieras, Subaru.
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El ojisrojos asintió levemente sonrojado y le explicó algunos detalles más. Ahome lo escuchaba atentamente, entretenida como si estuviera escuchando alguna leyenda interesante, con el mismo rostro que lucía cuando leía un libro de su interés.
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De pronto el celular de Subaru sonó y la joven verificó el mensaje de su colaborador.
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—No nos queda mucho tiempo, ahora me avisaran cuando podemos entrar. —Dijo, espiando por la ventana—. ¡Oh, cierto!
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—¿Qué pasa?
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El albino se quedó congelado cuando sintió la cálida mano de la muchacha en su mejilla. Fijó su mirada en ella y la notó a pocos centímetros de su rostro; estaba arrodillada a su costado y ahora había puesto su otra mano en su mentón. Depositó un suave beso en su mejilla libre, que ardió rápidamente al sentir el tacto de sus labios. "Es un bonus por haber sido el que inicio el juego", susurró cerca de su oído y luego lo abrazó de costado. Él no supo cuándo pero ya estaba aferrándose a ella antes de que lo abrazara. Sentía mucho calor y su corazón no paraba de correr, sin embargo no podía hacer ni decir nada; estaba nuevamente a su merced. "Gracias por venir hoy, Subaru", agradeció antes de separarse. Aun manteniendo tomados de sus brazos volvió a sonreír, algo sonrojada. "Eres bastante asusto, tendré que tomarte más en serio"
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Lo que pasó después no lo recordaría bien, digamos que tuvo una racha de buena suerte. Pudieron volver a la fiesta, donde se separaron. Sin embargo, se sentía más seguro al tener una excusa más para verse. Estaba consciente de que su autoestima y personalidad no eran de las mejores, definitivamente no, solía desesperarse rápidamente, impacientarse, deprimirse, amedrentarse internamente, ilusionarse y desilusionarse en un abrir y cerrar de ojos. No se tenía mucha confianza por el poco trato que había tenido con la gente en su corta vida. Sin embargo el no se echaría atrás sin haber avanzado aunque sea un paso a aquel mundo desconocido e incitador que representaba Mukami Ahome.
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—Toma algunas más y listo, sino después se pondrá insoportable —dijo Shuu.
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—Parece que no reacciona. ¡Ah!
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—Ah, Reiji, ya despertaste —notó Kanato—. ¿Recuerdas algo?
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—Hm —frotó un poco su frente, por la cantidad exagerada de hielo que le aplicaron probablemente no le quedaría un gran chichón pero en cambio pescaría un resfriado—. Solo a un animal gritando: "Ahí va". —la risilla de Ayato perforó su oído sin consideración, hace rato que lo venía haciendo, es mas; acababa de notar que estaba cubierto de guirnaldas y collares. Incluso, tenía un gorro de cumpleaños y unos lentes falsos arriba de los suyos—. ¿Qué rayos me hicieron? —quiso sonar lo más calmado que pudo.
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—Muchas cosas — confesó el rubio, echándose a reír.
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—¡Son unos desgraciados! Supuestamente tenían que cuidarme mientras no estaba consciente —señaló firmemente, mientras se quitaba todo el cotillón de encima—. ¡Me sorprende de ti, Kanato! —confesó indignado. Después de tantas ocasiones en la que lo había ayudado, ahora lo traicionaba de esa forma. ¡Imperdonable!
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—Es que… PFFF —no aguantó la risa y se abrazó así mismo luego de señalar lo ridículo que se veía—. ¡Debiste haber reaccionado antes! ¡No es mi culpa! Incluso te arrastré para apoyarte contra la pared —agregó algo fastidiado—. Y cuando me ayudó Ayato a llevarte, se distorsiono todo.
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—¡Oye! No quieras lavarte las manos. Tú eres tan culpable como yo —remarcó el pelirrojo.
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Le dolía tanto la cabeza que ni fuerzas tenia para discutir con los menores, ni mucho menos para reclamarle al grandísimo idiota del mayor. Cada vez se arrepentía más y más de haber asistido a la fiesta. Miró con hastió hacia un costado y notó un vaso con agua y algunas aspirinas. En sus labios surcó una leve sonrisa; no lo habían dejado solo después de todo. Sabía que sus familiares eran idiotas, pero no uno imbéciles desalmados. Tomó los remedios con el agua y rogó por que el dolor de cabeza pasara pronto.
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—¡Ah! ¡Subaru! ¿Dónde… ngt…? —se quejó al sentir un golpe en su costilla. El ojisverdes lo había codeado para que se callara—. ¿Por qué rayos?
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—¡Cállate! —le ordenó prácticamente y dirigió la mirada a su hermano que tomaba asiento al lado de ellos.
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Por un minuto lo dejaron divagar por quién sabe dónde, parecía ido, como si no estuviera ahí y eso no era bueno. Habían atribuido su desaparición a un encuentro a escondidas de él y la azabache. Incluso armaron una coartada perfecta para cada vez que se presentaran los primos de esta. Todo a la perfección. Sin embargo, aquel rostro nada agraciado que ponía y esa pequeña sonrisilla de baboso no ayudaban mucho que digamos al plan.
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—Ya deja de hacer eso, Subaru —reclamó Shuu.
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—No responde —dijo el peli violeta, luego de chasquear los dedos en frente de él.
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—Hay que hacer algo —agregó algo apresurado Reiji, cuando vio a uno de los guarda bosques acercarse.
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—¡Tsk! —Ayato rápidamente le dio un golpe en la cabeza desde atrás—. ¡Despierta, idiota! —le gritó lo más bajo que pudo, mientras este se frotaba. Intentó rechistar y maldecir pero recibió un codazo de parte del rubio—. Y quita esa cara… qué asco.
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—¡Maldición! ¿A quién…?
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—Oigan~ —lo interrumpió la cantarina voz de Kou—. ¿Se están divirtiendo? -no obtuvo respuesta—. ¡Bien! Dentro de poco será el cierre así que estén atentos. ¡Ah! —Recordó—. ¡Qué bueno que te hayas despertado, Reiji-san! ¿Te gustaron los collares que elegí para ti? —Canturreó con burla—. Hm… ¿Por qué esa cara, Subaru-kun? —claramente ocultaba algo, parecía ido pero sus ojos resplandecían de ilusión y triunfo.
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El rostro del albino develaba muchas cosas y el Mukami no era ningún idiota. Aun así, el nombrado le pidió que dejara de fastidiarlo y se fue; seguramente a comprobar si algo había pasado. Unos minutos después se pasó Nana cerca de ellos y le guiñó el ojo con complicidad. Había sido él quien los había ayudado. Se sonrojó un poco ante el recuerdo, algo que fue malinterpretado por sus hermanos que ahora decidían a cuál de los dos candidatos deberían apoyar.
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Tal como dijo el rubio, veinte minutos después se hizo el cierre de fiesta donde los invitaron a todos a sentarse y a tomar algo antes de irse. La grata sorpresa del momento fue una pantalla despegable donde se proyectaban algunas fotografías de Ahome de pequeña con sus primos. Era evidente que había más de cuando ella era adolescente que de niña. Sus padres adoptivos no eran muy… partidarios de gastar dinero en meros pedazos de papel con imágenes que se destiñeran con el tiempo.
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Fue algo agridulce, algo que evidenciaba su realidad, la realidad de su familia compuesta de integrantes de otras de las cuales no se sabían paradero ni nombre. Demostraban como la fortaleza se hallaba en la debilidad, una que se sufre, se siente como cortadas, quemaduras y golpes el alma pero que es como un cálido beso y abrazo después de una caída. Tan fragmentada que es preciosa.
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Los enormes orbes violetas de la pequeña Ahome resaltaban con curiosidad e ilusión en cada una de las imágenes. Una felicidad tan resplandeciente que ponía en duda su pasado. Los niños que la acompañaban desbordaban de orgullo y alegría también; parecían que aquella cámara fotográfica vieja había podido captar todo lo que sentían. No faltaron los comentarios de varios invitados hacia los pequeños Mukami. Se podía notar que se querían y respetaban mucho.
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Aquel video lo único que hizo fue incentivar mas a Subaru, quería conocerla más a como dé lugar. Ya eran las cuatro de la mañana, y Ruki y Ahome fueron a despedirlos a la puerta con aquella promesa del "tal vez" intacta. A último momento se apareció un Laito bastante… normal, lo que extraño a los demás. Incluso pidió ir en el auto que fueran Shuu y Subaru para charlar pero el mayor le pidió que condujera por Reiji ya que aun seguía medio atontado por el golpe. "¿Qué golpe?" había preguntado; sería una vuelta a casa larga.
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A pesar de que Yuma se disculpó con el ojismagenta, antes de que se fuera, aun quedaban las brasas del rencor a medio encender del enfado que poseía la víctima. "Me las pagaran" dijo antes de dormirse en el asiento de atrás, hoy se quedaría a dormir en la casa de su madre, no estaba en condiciones de volver a la propia.
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A diferencia de la ida, la vuelta tuvo más integrantes el automóvil de Shuu dejando solos al azabache y al castaño en el otro. Las preguntas no se hicieron esperar, aunque supieran que él no contaría detalles, por lo menos querían saber si pudieron encontrarse o no. Ante el tan esperado "¡Sí!" lo felicitaron.
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—Ahora que ya te hiciste una idea. ¿Qué harás? —interrogó el ojisazul. "¿Qué haré?" No tenía la más pálida idea, por ahora tenía en mente lo del bar. ¿Pero como haría para acercarse más a ella?—. ¿Piensas responder? —ante la impaciencia de su hermano, él también se impacientó.
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—Hm… No lo sé, por ahora veré como sale lo del viernes a la noche.
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—¿Hm? ¿Qué hay el viernes a la noche, Subaru? —preguntó con inocencia Kanato.
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—Wow~ ¿Avanzarás hasta ese "punto"? ¡No te creo! —rechistó Ayato.
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—¡Cállate! No me refería a eso —contestó con la voz ya medio afónica.
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—¡Cállense todos! —Silenció Shuu—. No sé a dónde se vayan a meter pero… si es de noche, ¿cómo se van a volver? ¿O tienes pensado aparecerte al alba con ella en la puerta de su casa? Eso es bastante suicida; ahí si van a matarte.
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Mierda… eso no lo había pensado hasta que se le ocurrió contestarle que volverían en taxi. "Eso es bastante mediocre de tu parte" le había dicho Ayato. ¿Qué querían que hiciera? No tenía licencia para conducir porque directamente no sabía hacerlo. Creyó que sus hermanos eran unos exagerados que estaban llevándolo hasta el límite solo para que abriera la boca y contase todo lo que pasó. No caería esta vez… por lo menos no esa noche.
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Al subir al coche todos los nervios, ansias y estrés que fue acumulando se dispersaron haciendo que su cuerpo se hiciese tan ligero que se sentía contracturado. Tuvo una gran probada de la realidad y fue capaz de obtener el tiempo a solas que quería con ella. Notó las grandes diferencias y las casi nulas similitudes. Se sintió lejos de ella para después dar un paso hacia el acercamiento. ¿Cuánto tardaría en alcanzarla? ¿Algún día lo haría?
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Sus ojos le pesaban demasiado y el cansancio hizo mecha en su cuerpo reclamándole descanso. Ya al otro día tendría tiempo para pensar. Sus labios esbozaron una pequeña sonrisa al presentir que al dormir tocaría a su puerta del inconsciente nuevamente la intrusa. "Tú sí que no tienes piedad. Ni aunque me prepare, puedo recibirte correctamente" pensó con algo de ironía. .
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A la mañana siguiente, Christa, le permitió a sus hijos seguir durmiendo un rato mas; estaba contenta hace tiempo que la casa no estaba tan llena. Recordó con nostalgia como cada vez que entraba a una habitación, encontraba a dos de sus hijos por lo menos. Los más grandes dormían juntos, los trillizos en otro cuarto y Subaru "solo" en el último. Aunque bien sabia que siempre alguno de sus otros hijos se filtraba en su habitación para que no se sintiera "triste".
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Ahora todos estaban dispersos por todos lados, pensó que el privilegio de ser madre de tantos varones era este; poder mimarlos no importa la edad que tuvieran, celarlos e incluso aconsejarles sobre chicas. ¡No sabía que haría cuando uno de ellos se casara! Le daba terror pensar que vendría alguna bruja insensible a quitarle alguna de sus queridas criaturas. "Eso es parte de crecer, Christa" recordó que alguna vez le había dicho su ex marido. Pues eso no le importaba.
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Se dedicó a preparar pacientemente el almuerzo, pues ya era mediodía y algunos daban indicios de querer despertarse. Sinceramente se sintió más tranquila. Hace un par de semanas se había asustado mucho cuando se apareció Cordelia después de tantos años. No era tonta; sabía sus intenciones y no quería que los trillizos sufrieran, sobre todo Laito que parecía muy acongojado. Pero ahora todo estaba bien, estaban unidos y "ayudándose entre ellos".
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Por otro lado, los Mukami después de que se fueran los invitados decidieron juntar aunque sea un poco el desastre en el que se había convertido su casa. Por suerte Kou se había adelantado a eso; con el servicio de catering y barman había contratado a algunos empleados de limpieza así que no fue tanto trabajo. La carpa la desmantelarían a la tarde, pero mientras tanto Ruki quería dejar todo lo mas impecable posible, incluso obligó al idol a limpiar.
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Su hogar volvía a ser el de antes, la única sorpresa que se llevaron fue encontrarse a Tamara dormida en la pieza de invitados. Estaba completamente vestida así que no se preocuparon. Eran alrededor de las seis de la mañana cuando los empleados se retiraron y el ambiente quedo en paz. Lo único que se escuchaba era el sonido de las duchas.
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Antes de descansar se bañaron y aseguraron de que Nana se quedara con la pelirroja ebria en caso de que despertara. Era un muy querido amigo de ellos así que prácticamente era un hermano más. Se conocieron en la secundaria y a partir de ahí formaron un lazo muy fuerte, él estaba en el mismo curso de Yuma así que siempre estaban juntos.
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Pareciera ayer cuando el por primera vez les había sugerido ir a ver una película, una película tan mala que los llevo a discutir y raramente a agradarse. Pasaron tantas cosas juntos, que ya se conocían todos los defectos, virtudes y secretos. Nana, cuando descubrió que su preferencia sexual era otra, temió a que los Mukami lo rechazaran, pues eran todos hombres y bastantes brutos y burlistas; y ni hablar de la pequeña chillona que siempre andaba con ellos. Sin embargo, fue distinto. "Al fin lo dijiste" le había dicho Ruki cuando decidió decirles y mágicamente el ambiente se volvió tan ameno que se echó a llorar.
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Era algo que le ocultaba a sus padres y hermanos, ya que ellos eran muy reacios al tema; por eso poder compartirlo con alguien era aliviador. Desde de ahí ya no hubo nada más que ocultar. No se burlaron de él o le insinuaron estupideces, solo lo dejaron ser como siempre. Tenía que admitir que en algún momento le llegaron a gustar, pues ¿a quién no? Eran guapos, considerados y bastante amables. Cada uno de ellos era especial a su manera.
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Recordó con gracia, que una vez, comiendo pizza en el living de esa misma casa había detallado mejor con la mirada a la azabache. Ella se había abrazado a una almohada y se recostó contra el sofá, pudo notar que los años no estaban viniendo solos; ella se estaba convirtiendo en toda una mujer. Él en esa noche en especial estaba despechado, un chico con el que había salido se comporto como un idiota con él. Estaba tan molesto y triste que tomo su celular y llamó a Azusa para avisarle que en diez minutos llegaría a la casa. Cuando llegó ya lo estaban esperando en el living, sentados en el piso con unas pizzas sobre la mesa ratona.
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Escucharon todo lo que tenía para contarles, e incluso hicieron varios comentarios como "Dime donde vive y yo le acomodare las ideas a golpes. ¿Cómo pudo decirte eso?" dijo Yuma bastante molesto. También "Ese idiota no te llega ni a los talones" vociferó Kou, mientras planeaban un plan siniestro para poner en su lugar al imbécil.
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—Es un trasero bastante pretencioso. No vale la pena —comentó con fastidio la azabache para después ser silenciada por el mayor por su mal vocabulario—. ¡Pero es cierto! Nana, tú eres muy bueno.
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Rio ante las ocurrencias de la chica y por la forma de expresarse que tenía. La observó con ternura y redescubrió que la quería muchísimo.
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—Si fuera heterosexual, no dudaría en hacerte mi novia, Aho-chan —finalizó, guiñándole el ojo ante el desconcierto de los demás. La joven se sonrojó un poco y le sonrió con complicidad.
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—Y yo no tardaría en aceptarte~
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Volvió a reír mientras se acomodaba en la cama y le daba un último vistazo a Tamara. Esa noche se llevó varios almohadazos por insolente. ¡No tenía remedio! Con el tiempo aprendió a divertirse más, a experimentar los caminos de la vida, en algún momento él hallaría la felicidad con alguien, pero mientras tanto no repararía en probar carne por ahí. .
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Ahome al salir de la ducha encontró en su cama a Azusa, tal vez había querido decirle algo más pero al parecer no aguantó y se quedó dormido. Levantó la frazada y se acurrucó a su lado después de taparse, tal y como hacían de niños. Hace solo unos minutos atrás la habían interrogado nuevamente.
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—No es tan malo como creía, aunque si es un desastre~ —murmuró con malicia Kou.
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—Eso no lo sabemos. Ahome… —la llamó Ruki—. ¿A ti te gusta ese chico? —-preguntó y las miradas se clavaron en ella. Era algo que realmente querían saber. Ella solo sonrió con comprensión y entreabrió los labios con pesadez.
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—Subaru es un muy buen amigo, solo eso.
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—¿Eso es cierto? —Dijo Yuma altaneramente—. ¿De veras un muchacho que conoces hace poco puede convertirse en un "amigo"?
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—Tú sabes que eso es posible —respondió sin más. Ese tipo de relaciones en la que te encontrabas con una persona que pareciera que conoces hace más tiempo, esa que se vuelve confiable y aprecias en tan poco tiempo, era algo que ellos conocían muy bien—. Así que quédense tranquilos.
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En realidad no los calmaba con eso, pero por lo menos intentaba que vieran la realidad desde su punto de vista. Estaba bastante aturdida, entre la fiesta, la apuesta que le ganó el albino y toda la limpieza, había quedado exhausta. Lo único que quería hacer era dormir para después pensar en cómo lograría ganar aquel juego.
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—Que comience el "round dos".
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¡Fin del cap 12! espero les haya gustado :D recuerden dejarme sus comentarios de que les parecio el cap
¡MUY FELICES FIESTAS!
Nos leemos luego :D
