¡Hola! ¿Como están? Paso muuuuuuuuuchisimo tiempo desde la ultima actualización ¡Una barbaridad! Pero aca estamos otra vez :D ¡Un nuevo capitulo de "El Aroma del encuentro" ! Lo hice con tanto amor que me parece que se me fue la mano al final x'D Advertencia: Situaciones comprometedoras. ¿Cuales? Los invito a que lo descubran y dejen sus comentarios de que les pareció. ¡Disfrútenlo!
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Agradezco muchisimo a mi Co-wifu Marcela que edita todos mis errores de ortografía :D
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Disclaimer: Los personajes de Diabolik Lovers pertenecen a Rejet.
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-Parece mas la planeación de una fiesta de compromiso que un almuerzo- espeto Shuu con aburrimiento. Si bien las asesorías que le daba a Subaru se terminaron junto la semana de exámenes, ahí estaba de nuevo.
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-¿Tu crees? – pregunto con ilusión su madre. Estaban los dos solos en la cocina, aun no habían llegado sus hermanos de sus respectivos labores, así que aprovecharon para planear tranquilos. Bueno, mas bien, que el rubio escuchara los ingeniosos planes de su progenitora.
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-¿Ya los quieres casar?
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-¡Primero los tenemos que volver novios! – remarco Christa tratando de convencerse – El compromiso será mas fácil – exclamo sonriendo- Discovery Home and Help, es un gran instructivo.
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-No tienes remedio – comento Shuu dando una pequeña risa – aunque… Subaru no es el único que necesita "asistencia".
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-Hmm… es cierto… - divago – tenemos que hacer algo con Ayato y Yui-chan – dijo convencida – Además… sospecho que Laito me esta ocultando algo – entrecerró los ojos sospechosamente mientras tomaba asiento – mas bien a "alguien".
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-¿Dices que esta metiendo a alguien por las noches? – indago – eso no es nuevo.
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-No me refiero solo a eso, hijo. – suspiro con pesar.
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-¿Entonces? – quiso apurar la respuesta impacientemente.
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-Mi instinto me quiere señalar algo pero no se que.
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-¿El arácnido?
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-¡Shuu! -reprendió con un puchero – hablo enserio.
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-De acuerdo, lo siento – se disculpo alzando sus dos manos en signo de rendición – Pero de verdad… ustedes las mujeres son de temer – la mirada amenazante de su madre solo confirmaba su teoría – en especial las madres.
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-Fingiré que no escuche eso jovencito – se cruzo de brazos y lo observo con reproche – aunque… haces bien en "respetar" nuestro instinto – el ojis azules tuvo que esforzarse para no reírse frente de su madre, siempre había sido así, nunca se molestaba mas de un minuto. Sin embargo, cuando lo hacia, realmente era de temer - ¿Tienes algo de información?
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-Solo lo que es de dominio público.
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Como todas las tardes, Yuma paso a buscar a Azusa después de clases ya que quedaba en el edificio contiguo. El menor siguió a su hermano con tranquilidad mientras escuchaba sus maquiavélicos planes, con los que no estaba TAN en desacuerdo, para el almuerzo en la casa de los Sakamaki. Si bien, Ruki los tenia amenazados porque no solo tratarían con Usagi-chan y compañía sino que estaría presente su madre, se sentía en la necesidad de por lo menos… hacer algo que le hiciera pasar un mal momento por tomarse el ATREVIMIENTO de posar sus horribles ojos en su preciosa chica. Ya lo había charlado con Kou y aun le faltaba unos cuantos arreglos pero requería de todo el apoyo posible.
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Era muy difícil para los cuatro; esa fiesta significaba una relativa posibilidad de que, en un futuro, su pequeña valquiria fuera capturada por motus propia por una bestia de rabo esponjoso que no sabia conducir. Terrible… horroroso… era peor que intoxicarse con pescado. Yuma lo sentía bastante personal, ya que desde pequeños eran los mas fieles confidentes entre si, se contaban absolutamente todo. Podían pasar horas y horas hablando o en un cómodo silencio. Amaba con toda su alma a su prima, por eso mismo cuando apareció por primera vez en su relato, aquel descerebrado, le dio muy mala espina. La conocía muy bien y supo detectar aquel brillo lleno de esperanza que cruzaba por sus ojos al comentar algo de el. Por que ella era escurridiza y había información que omitía si no estaba segura de algo. Aun así, cuando la vio sufrir por no poder ser capaz de estar a su lado, tiro su orgullo a la mierda y acepto a duras penas su presencia. Incluso lo puso a prueba y justamente por eso casi se muere ¿Coincidencia? No lo creía. De todas formas iba a asegurarse de que su camino estuviera lleno de baches y sinuosidades además de tenerlo vigilado. Para su mala suerte reconocía que era un buen chico, sin embargo, anteriormente pareció lo mismo y todo termino en una catástrofe.
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La mente de Azusa zumbaba de un lado a otro, si le agregaba el tormento mental al que solía entregarse y la inquietante sensación que le quedo después de animarse a besar a Nana; estaba hecho un horrible manojo de nervios. A pesar de haberlo hablado con Ruki y obtener todo su apoyo aun no se sentía lo suficientemente valiente para decírselo a todos. Ahome ya sabia que le gustaba hace tiempo, así que dedujo que de alguna forma mística lo sabría; bien.
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-¿Me estas escuchando? – increpo el castaño abrochando el cinturón de seguridad mientras lo observaba. El menor lo imito y se removió en su asiento para después negar – Tsk, ¿Qué rayos te esta pasando? Hace días que estas así.
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-Es que… - respiro hondamente y acomodo mejor su bufanda para que su hermano no viera el sonrojo que de seguro se le formaría – el otro día… bese a Nana – hizo una pausa y suspiro – Me gusta… -cerro los ojos y escucho una risilla proveniente de su acompañante.
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-¡Te tardaste mucho! – le replico - ¿Y ahora que harás?
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-¿Hm? – Yumma arranco en dirección hacia la casa dándole tiempo al contrario para que organizara sus pensamientos. El azabache se dio cuenta que era bastante iluso, obviamente su familia se percato, seguramente mucho antes que el, de su interés amoroso. Aceptándolo y decidido a no ahondar en detalles escabrosos y sumamente vergonzosos prosiguió – No se… estaba muy borracho como para… recordarlo.
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-Entonces hazlo cuando este sobrio.
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-No es… tan sencillo – reprocho frunciendo su ceño.
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-¿Ah? Solo tienes que partirle la boca de un beso y meterle bien profundo la lengua para que sepa que vas enserio – dijo como si nada mientras el menor se abochornaba a pesar de que le pareciera un excelente idea.
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– ¡Y-yuma! – advirtio sonrojoda – No es solo eso… a Nana… le gusta las personas mas… divertidas y yo… soy yo… - comento algo mas desanimado.
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-¡Tu eres divertido! – exclamo el castaño - ¡También simpático, guapo y sexi! ¡Todo lo que el busca! -dijo seriamente pero aun así la preocupación no se borro de la cara del menor.
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-La otra vez… le escuche decir algo… de los africanos, que-
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-Wow, wow, wow – lo detuvo- ¡No quiero saber! Pero estoy seguro que estaba bromeando ¡Eres un excelente partido! Seguro se te tirara encima cuando te confieses – remarco con seguridad provocando una sonrisa en el rostro del joven. El era alguien de pocas palabras, mejor dicho de lentas palabras pero aun así era alguien que una vez que se proponía hacer algo simplemente lo hacia. Por ello mismo una vez que estuviera enteramente convencido, se declararía y se esmeraría para que Nana lo aceptase y se olvidara de los africanos.
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-Gracias, Yumma… - una radiante sonrisa fue su respuesta y se sintió aun mas motivado por ello – Ahora… - remarco mas seriamente mientras sus labios se curvaban hacia arriba – tenemos un plan que elaborar… - Azusa no dejaría de ser Azusa pero aun así, eso no quita que sea un verdadero demonio en cuanto se lo proponía.
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Nuevamente, Subaru se presento a la salida del trabajo de la azabache para esperarla. Se había hecho una costumbre que no comentaban con otros, solo eran unos minutos que les pertenecían enteramente a ellos. El albino solía esperarla justo en la vereda de enfrente, buscaba ansiosamente con sus ojos a la muchacha y cuando sus miradas se cruzaban no podía evitar emitir una pequeña sonrisa que era correspondía con una resplandeciente de parte de la fémina.
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Ella se acercaba logrando que su alocado corazón se agitara con alegría y el no tardaba en tomar su mano aunque sea por un momento mientras la saludaba. De ahí, en seguida comenzaban a charlar como siempre. Al desvarió nunca le faltaba sarcasmo, bromas o una que otra indirecta. A lo que nunca se acostumbraría era a las sorpresas que ella le daba, era impulsiva y muy extrovertida era prácticamente imposible que no le diera vergüenza ajena en ocasiones. Debía de ser masoquista para admitirlo pero… la pasaba muy bien con ella y no la cambiaria por nada en el mundo. "¿Dónde me he metido?" se preguntaba a veces.
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-¿Por qué no nos quedamos un poco en el parque, Cherry-kun? – pregunto con malicia la azabache – Claro, si es que no estas apurado – comento girándose hacia su nuevo destino.
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-¡Tsk! ¡Ya deja ese apodo! – respondió siguiéndola, no es como si tuviera otra opción -Si no quieres ir a tu casa podríamos ir a la mía para merendar con mi madre – menciono aun con el entrecejo fruncido. Todavía no se le ocurría algún apodo lo suficientemente molesto como para irritarla como lo hace con el. Ante la risilla que esbozo supo que se estaba mofando de el en pensamientos.
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-Sera en otra ocasión – canturreo – ahora me gustaría pasar un poco mas de tiempo contigo -dijo en un tono de voz mas baja.
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El rostro del albino se tiño de rojo escarlata que resaltaba exageradamente en su piel. Respiro hondamente y siguió caminando cuando se percato que se había detenido por la sorpresa. No podía ver su cara porque le daba la espalda pero si estaba seguro de que sonreía, lo notaba por el pequeño saltito que dio un segundo atrás. Solía hacer cosas así cuando algo la divertía, claramente con el o a su costa. Esbozo un pequeño "Hm" y se dedico a observarla desde atrás; su cabello ondeaba con cada paso que daba, sus brazos se balanceaban lentamente y sus piernas se estiraban con gracia en su caminata. En aquellas ocasiones le parecía etera e inalcanzable, le daban ganas de correr hasta alcanzarla y abrazarla para pedirle que no lo dejase atrás. Sin embargo se recordaba, con frecuencia, que había decido ser una persona que luchase por lo que deseaba, que fuera paciente y perseverante. Le había prometido estar ahí para ella a costa de sus temores y ansiedades.
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Entre contemplaciones el tiempo se le escapo de las manos, para cuando parpadeo, ya se encontraba sentado en un banco de aquel parque, con ella a su lado. Le encantaba escucharla, e interrumpirla, eso definitivamente era lo mejor por que la exasperaba, aunque la situación nunca tardaba en volverse en su contra.
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-¡Estoy exhausta! ¡Ya necesito vacaciones! – exclamo con puchero.
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-En cualquier momento comienza el receso invernal – obvio el albino – así que aguántate.- Ante su respuesta la joven se quejo en voz baja y pico su estomago con su dedo - ¡YA DEJA DE HACER ESO! – se quejo - ¡Me da cosquillas!
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-¡Solo los estúpidos tienen cosquillas! – prosiguió ya utilizando sus dos manos.
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-¡Tu también tienes! – exclamo tratando de alejar las manos de la joven. De un momento a otro pasaron a jugar a quien atacaba a quien entre risas y quejidos. Tuvo que admitir que hay batallas que se pierden apenas se comienzan, el nunca fue un contrincante digno. La contienda finalizo con Ahome abrazando por la cintura a Subaru mientras se recostaba en su pecho. El contrario, tan naturalmente como respirar, la envolvió en sus brazos. Estaba feliz y amaba esos momentos donde todo se volvía patas paˋriba.
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-Me gustaría pasar mas tiempo contigo en las vacaciones – murmuro la pelinegra sin dejar que el otro observara su rostro.
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-Hm… a- mi también… - confeso apoyando su cabeza sobre la de la joven. Beso su coronilla para después suspirar pausadamente.
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Un cómodo silencio se instalo despacio entre ellos mientras el ojisrojos acariciaba lentamente la espalda de su clienta favorita. Le gustaba tanto… de tantas formas que no sabría decirlo.
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-Subaru.
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En cuanto se separo un poco de ella para observarla, la joven, acuno con sus manos su rostro, lo acaricio con una ternura infinita que se vio reflejada en sus grandes e hipnoticos ojos violetas. Solo para después besarlo con parsimonia y encajar sutilmente su cuerpo con el de el. Sintió como se estremeció completamente y el calor de su cuerpo lo invitaba a acercarse mas, a probar y degustar aquello que cuidaba tanto. Sinceramente se perdió en ella y mas cuando la fémina mordió sus labios tan descaradamente para introducir su lengua sigilosamente.
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Ahome era terrible, devastadora e insensata, lo sabia y muy bien. Eso lo enloquecía, si debía admitirlo diría que no se imaginaba que sucedería con su destrozado corazón cuando ella le permitiera mas. Creyó nunca ser tan delicado y depravado como con ella, por que el no se quedaba atrás, por mas que se resistiera, sus manos ardían y sus labios cosquillaban por explorar mas, tanto que a veces no podía controlar algún roce de mas. Apegarla a el y tomarla firmemente por la espalda no era para nada suficiente pero sus labios hacían milagros, tantos que conseguían enfrascarlo en ellos. Sintió como ella apoyaba parte de sus piernas sobre sus muslos para acercarse mas logrando que despertase en el la urgente necesidad de subirla por completo sobre el.
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La joven acaricio su pecho sin tapujos mientras se divertía con su lengua. Dejo escapar un pequeña risilla y tomo distancia delicadamente de el. El alejamiento lo dejo un poco aturdido pero con pesar entendía que estaban en un parque, no en su cuarto.
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-Eres terrible, Subaru – menciono sonrojada sin apartar las manos de el.
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-Eso debería decir yo – respondió sofocado. La Mukami musito otra no tan terrible risilla y se elevo un poco para apoyar su frente contra la de el.
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-Como digas.
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Era estúpidamente feliz, tan feliz que aun no era consiente, ni tampoco quería serlo, de lo que se avecinaba.
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-Urgh, Subaru esta mas estúpido de lo habitual – indico con asco Kanato – que repugnante. ¡Solo mira a esa cosa! – apunto.
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-¡Vamos! No seas asi Kanato – musito Laito juguetonamente – hace unos días lo estabas apoyando.
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-Entonces ahora lo desapoyo – concreto frunciendo el ceño.
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-No puedes hacer eso – negó el castaño.
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-¿Quién LO DICE? – Elevo un poco el tono de voz y lo miro fijamente.
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-Ustedes dos – indico Reiji – dejen de holgazanear y ayuden a poner la mesa.
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-¿Y Ayato que? – indago el menor - ¡Es injusto! – entono en un alto agudo – Nos la pasamos haciendo esa lasaña toda la noche con Oka-san y el que solo probo la salsa con un pedazo de pan ni siquiera se mueve ¡ES INJUSTO!
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-Ayato fue a comprar las bebidas con Shuu – aclaro el ojis verdes.
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-Otro holgazán mas que solo aparece para comer y acotar – lamento el segundo hijo de la familia.
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Faltaba poco para que llegara la familia Mukami y la casa era un caos organizativo. Tanto Christa, Subaru y Reiji no dejaban de moverse, acomodando y desacomodando. Dos de los trillizos pulían la vajilla, mientras los demás organizaban el comedor.
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-¡Oka-san! ¿Por qué hay tantas flores? – pregunto Subaru.
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-Perfuman el ambiente hijo, ponlas en la cómoda que hay en el recibidor – Indico la mayor acomodando los manteles – Reiji, prepara la mesa del patio por las dudas.
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-Madre, es invierno- obvio el joven mientras acomodaba sus lentes- no creo que… - su frase termino en cuanto la albina lo fulmino con los ojos "amablemente".
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-Solo hazlo, quizás quieran ir a tomar el te ahí, mientras admiran nuestro precioso jardín ¿No te parece?
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-Entiendo.
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La estrepitosa risa de Laito se abrió paso por el salón, mientras admiraba el "desastre" le gustaba cuando eso ocurría. Todos iban de un lado a otro, casi sin rumbo, perfeccionando lo ya perfecto. Todos iguales a Christa, era algo que agradecía haber "heredado" de ella. Ser pulcro y perfeccionista eran claves para sus apreciadas andanzas.
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-¡Oka-san! ¿Qué te parece estos servilleteros? – comenzó dispuesto a ayudar.
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-Bien, ya estamos todos limpitos y perfumados – acoto sarcásticamente Shuu. Faltaban unos minutos para que las visitas llegaran y aun podía ver a su madre y hermano levantarse de vez en cuando para poner algo en el mismo lugar en el que estaba. – Ya, solo siéntense, por favor.
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-¡Ah! Disculpa hijo, parece que me emocione – comento con pena la albina.
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-Hm, me da mas imprension tu hijo – señalo a Subaru que recién se daba cuenta que se referían a el- parece que se va a descomponer.
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-¡Eso no es cierto! – declaro.
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-¿Ves? Ya se descuajeringó.
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El sonido del timbre se abrió paso entre todo el tumulto logrando aplastarlo y deshacerse de el.
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-¡Yo voy! – exclamo Ayato casi corriendo a la puerta.
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Se dice que las primeras impresiones son todo, pues bien sabían que nadie tenia ni una buena de ninguno de los presentes en la sala, claro excepto Christa, ella era la excepción a la regla. Subaru pudo apreciar, nuevamente, como su No-novia era extraída de su circulo familiar por su madre. Claro siendo acompañada del famoso Idol que tanto seguía su progenitora.
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-¡EL ultimo disco fue genial! – exclamo la peliblanca.
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-¡Oka-san! – reprimió Ayato indignado.
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-¡Fue muy divertido grabarlo! – lo ignoro el rubio y siguio platicando con su madre – los pasos de baile también son geniales.
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-Esto no puede estar pasando – reprobó Reiji.
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Mientras tanto, Ruki observaba en silencio la dinámica familiar, como si buscara algún tipo de fisura de la que pudiera sacar provecho.
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-¿A si que Yuma-kun esta en la facultad de agronomía? – pregunto contenta la mayor.
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-Así es – respondió con convicción- es lo que me gusta. Azusa también asiste a la de Artes, Kou directamente se metió a bailar y cantar y Ruki es un gerente muy importante en su empresa.
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-¡Yuma-kun! – llamo molesto el rubio – lo mío también es una profesión, no solo canto y bailo – se cruzo de brazos.
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-¿Qué mas puede hacer un Idol? – pregunto ya fastidioso Kanato.
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-Modelo – dijo altaneramente.
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-Porque cantas y bailas – Obvio el mayor de los Sakamaki.
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El salón entro nuevamente en debate, no tardando mucho en volverse en una sarta de palabras inentendibles. En el medio de aquello, Subaru y Ahome se dedicaron una mirada cómplice que no fue pasada por alto por el mayor de los Mukami. Inmediatamente Christa los invito al comedor para almorzar, donde nuevamente, se desarmaron las formaciones por fines exclusivamente bélicos.
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Ahome se sentó en medio de la albina y Azusa, siendo alejada rápidamente del albino menor que fue "colocado" en medio de Laito y Kou. Bien… no podía estar peor, o al menos eso creyó.
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-Escuche… - menciono Ruki mientras observa como Kou se atragantaba felizmente con la lasaña – que hubo un choque automovilistico por esta zona ¿Es cierto? – pregunto clavando su inexpresiva mirada en el albino que no tardo en tensarse.
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-Ciertamente fue hace unos días… - prosiguió Reiji – al parecer el conductor estaba ebrio.
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-¡Dios! Estos jóvenes de ahora, es una completa irresponsabilidad – acoto angustiada Christa - por suerte no hubo victimas fatales pero es una calamidad.
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-Terrible – prosiguió Ruki. Ni Yuma ni Kou se sentían tan cómodos con aquella táctica pero era así; a todo o nada - ¿Tu que piensas del asunto? – indago mirando fijamente a Subaru. El nunca se había dirigido por su nombre, pero sabia que si sin decirlo podia hacerlo sentir entre la espada y la pared. El menor se acomodo en su asiento y observo como la pelinegra mirada con ojos de advertencia a su primo mayor que la ignoraba olímpicamente.
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-Creo que… - aclaro su garganta con pesar, su madre no sabia nada de que casi se había matado con sus futuros cuñados un jueves a las 23hs – es un acto irresponsable – respondió tratando de no hacer contacto visual con el mayor – y mas si venia acompañado.
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-¿A que te refieres, Usagi-chan? – pregunto frunciendo el ceño Yuma – Si el conductor es un imbécil ¿Qué culpa tienen los demás? ¿¡Ah!?
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-¡Eso! – señalo Kou - ¿No debería haberse detenido el conductor cuando se lo pedían? – pregunto lo mas recatadamente posible tratando de esconder su identidad en el asunto.
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-¡TSK! – el albino respiro cortamente y enarco la ceja con incredulidad - ¡Ni siquiera deberían haberse subido a un auto! ¿No te parece que lo mas sensato era pedir un taxi? – señalo acomodándose las nulas imperfecciones en su suéter – Como seguro alguno habrá sugerido ¿Eh?
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-¿Un conductor designado no habría sido mejor? -Comento Christa completamente ignorante del tema.
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-¿No habría sido mejor decir que NO estaba capacitado para conducir en ese momento? – dijo Yuma clavando su tenedor en la lasaña para después llevarse un gran pedazo a la boca.
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-¿¡No crees que se lo dijo desde un principio!? – reataco el albino.
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-¿Ya les dieron el alta en el hospital, Ruki? – intervino Ahome cortando un poco el griterío.
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-Al parecer si – respondió educadamente el pelinegro - ¿Pero no te parece que se debe castigar aquella acción? – ante la sugerencia tanto Kou como Yuma se tensaron.
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-De eso se encargara la ley ¿Verdad Azusa? – trato de desviar el tema el rubio.
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-¿Pero sera… lo suficientemente justa? – pregunto el pelinegro menor.
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-Estoy seguro que será rigurosa – afirmo el Mukami mayor.
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-¿De que forma, Ruki? – pidió saber la joven mostrándose atenta.
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-A mi también me interesa saberlo- Remarco Shuu aliándose momentáneamente con la pelinegra para salvar el blanco trasero de la persona que querían.
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-No me gusta esta historia – Murmuro el rubio menor encogiéndose en su lugar.
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-Suena interesante – incito la chica, tocando su barbilla con su dedo índice.
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-¿Ah? – enarco una ceja el castaño- Tu no te metas – advirtió sabiendo que lo único que hacia era desviar el centro de ataque.
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-¿Era una camioneta? – indago fingiendo inocencia y sintiendo un pequeño golpe por debajo de la mesa.
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-Esto ya no tiene gracia – declaro el mayor de los Mukami dando por zanjado el tema antes de comenzar un fuego cruzado entre ellos mismos.
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Yuma no lo podía creer. Generalmente Ahome no solía meterse en las masacres colectivas que ellos provocaban, sin embargo, que hubiera salvado a ultimo momento al muchacho significaba que su interés por el era cada vez mas grande. Ruki, lastimosamente, ya lo daba por sentado. Podía verlo reflejado en sus ojos, y en la insensata valentía que demostraba el albino de vez en cuando. No le gustaba, para nada y aceptaba que se comportaba como un mocoso insoportable cuando se trataba de esos asuntos. Simplemente ni lo podía evitar ni mucho menos lo lamentaba, disfrutaba de torturar un poco a aquellas personas que le causaban aquel alto nivel de estrés.
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El almuerzo transcurrió de aquella forma; extraña. Llena de indirectas, miradas y provocaciones. Por momentos interactuaban entre ellos como si no sucediera nada, descubriendo que podían convivir como personas civilizadas y eso era un avance.
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-Por lo menos Oka-san esta feliz – le menciona Laito a Ayato, quien asintió con pesimismo – eso hace que todo valga la pena, nfu. – sonrió para después levantarse y juntar la mesa con todos los demás muy alegremente.
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-Mas les vale que hayan traído algo delicioso de postre – refunfuño Kanato – de alguna forma deben compensar todo este "despliegue" – decreto mirando de reojo a la Mukami menor.
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-Kanato – reprendió Reiji – no digas eso en voz alta.
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-¡Pero es verdad!
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-Trajimos… pastel de fresas – simplifico Azusa ante el comentario.
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-¡Y no es un simple pastel de fresa! – presento Kou desenvolviéndose por el living cantarinamente – es "EL PASTEL" de Ruki-Kun.
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-¿Y que con eso? – rechisto el segundo hermano de la familia Sakamaki.
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-¡QUE ES EL MEJOR! – respondieron al unísono Ahome y el rubio. En ese momento, el ojis magenta sintió que atentaron contra su ego "¿El mejor?" ¡Planpinas!. El era amo y señor de las tierras culinarias. Por lo que una provocadora sonrisa surco sus endemoniados labios con soberbia ante el desafío que se aproximaba.
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-Eso habrá que probarlo.
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En ese momento, todos en la sala, pudieron sentir la tensión entre dos grandes potencias que amenazaban con empezar a los sartenazos ante cualquier mínima provocación. Estúpidamente, las pruebas de habilidades culinarias se redujeron a las de lavado y secado de vajillas con rapidez, barrido y lustrado entre otras tantas. Nadie podía negar el exceso de perfeccionismo que se debatió encubierta de la excusa de dejar a los demás en tranquilidad. Sien embargo, con Ruki entretenido, el momento del postre paso con mas calma por lo que las charlas fueron mas amenas.
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Christa no pudo con su curiosidad y le hizo varias preguntas a su Idol favorito sobre su trabajo. Este una vez que comenzó a hablar pareció no poder detenerse, desde su profesión paso a la secundaria y de la secundaria de nuevo a su profesión. Incluso no pudo evitar mostrarle varias fotografías de el y de sus hermanos. Su celular estaba plagado de imágenes de el con sus amigos y familiares. Yuma se encargo de presentar cada uno de ellos, ya que eran muy importantes en sus vidas, sobre todo Nana y Tamara. Esta ultima era la mejor confidente del cantante y cuando este volvía de sus conciertos se la pasaban de una lado para el otro juntos. Por ello mismo, los Mukami tenían una habitación de invitados plagadas de objetos personales de sus mas allegados.
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-¿Ella es tu pareja, Kou-kun? – pregunto tímidamente Christa a lo que los demás Mukami, incluso el mayor, no pudieron dejar escapar un par de risas. Ellos se llevaban como perro y gato decolorado.
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-Tamara es como la hermanastra fea de cenicienta, terrible pero necesaria para el desarrollo del personaje principal-aclaro burlescamente acodando su cabello – Bueno… en realidad – hizo una pausa para rascarse la nuca con algo de timidez que no paso desapercibida por Laito - es la única amiga verdadera que me quedo de la escuela – declaro algo apenado- Todos eran fans o aprovechadores, pero ella siempre fue mi amiga, solo eso – simplifico encogiéndose de hombros.
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-¡Eres tan tierno! – exclamo la albina acunando su propio rostro con sus manos.
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-¡Oka-san! – advirtió alguno de sus hijos pero no supo cual, la ternura que la invadía en ese momento era demasiado para ella –
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-¡Ah! – siguió viendo las fotografías - ¡Ahome-chan que lindo te quedaba el uniforme! – menciono pícaramente mostrándole de lejos la imagen a su hijo menor que no tardo en ruborizarse. Su madre no podía ser mas obvia, levantaba su dedo pulgar y le guiñaba el ojo con una radiante sonrisa.
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-No es para tanto – le quito importancia al comentario la azabache.
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-Pero es cierto… - menciono Azusa – el uniforme… te quedaba muy bien – sonrió con nostalgia – Todos solían decir lo mismo…
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-Eso suena a pretendientes – dijo Shuu serenamente.
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-¡Eran un maldito dolor de culo! – se quejo el castaño que al momento recibió una mirada de advertencia por parte del azabache mayor por su vocabulario- ¡Tsk! Lo siguen siendo – murmuro en voz baja mirando por un momento al albino.
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-¡Oh!, Yuma-kun, Ahome-chan – llamo la mayor logrando su atención- ¿Ustedes practican algun deporte? – pregunto develando una imagen donde se encontraban ambos con mas personas con ropa deportiva.
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-¡Por supuesto!
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-Los dos… entrenan diariamente – menciono Azusa – además… practican lucha libre – su declaración dejo a mas de uno pensando y dirigiendo su mirada a la muchacha. Era de esperarse de la montaña de testosterona que tenían al lado pero de la joven.
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-¡Lo que faltaba! – musito Kanato apretando los dientes – Ahora es ninja.
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Las horas pasaron y el momento de abandonar la residencia Sakamaki había llegado. Los "No-novios" no pudieron cruzar casi palabra en toda la jornada, debido a las reiteradas intervenciones de ambas familias.
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El albino recibió el pésame de varios de sus hermanos mientras se dedicaba a limpiar la casa con su madre. Decidió no darle importancia, sin embargo, no pudo evitar sentirse un poco frustrado por no poder hablarle en todo el día. Se suponía que lo pasarían juntos. En el ida y vuelta de ideas, su celular sono, generalmente lo ignoraba pero desde que se hablaba con la joven que le robaba el aliento, por lo menos verificaba la identidad del remitente. Elegía a quien contestarle o no. Si, era mala persona lo sabia y no le interesaba limpiar su reputación.
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"¿Estas libre mas tarde?" se visualizo en la pantalla del móvil.
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"Si. ¿Por qué?" respondió.
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"¿Para que mas va a ser Cherry-kun? ¿Quieres que vayamos a beber algo mas tarde?"
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"¡Ya para con ese apodo! Y si, puedo ¿Paso por ti?"
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Subaru concreto la salida rápidamente antes de que alguno de sus hermanos o madre pudiera percatarse. La azabache le había mencionado algo sobre escaparse y de algún bar. En esta ocasión no había vehículo de por medio, así que su seguridad estaba un poco mas resguardada. Se encontrarían dentro de dos horas en la puerta del establecimiento y ya estaba ansioso revolviendo su closet deliberando su vestimenta. Siempre lo repetiría, odiaba sentirse como colegiaba en plena primavera al pensar tanto en que se pondría.
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Arriesgándose por algo de su gusto, se escabulló sigilosamente de todos, excepto de Shuu, el muy maldito siempre lo descubría y al hacerlo una maquiavélica sonrisa surcaba sus labios, dando un presagio de posteriores situaciones comprometedoras e incomodas. Lo odiaba y mucho.
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Dejando su odio de lado entro lo mas sereno posible al bar. El odiaba los lugares muy concurridos, aunque debía admitir que no era un antro de mala muerte, la música se escuchaba a un volumen moderado que permitía conversar, las luces brindaban un ambiente cálido y agradable para una larga estadía y no estaba sobreexplotado de gente debido a que era domingo y al otro día las personas se levantaban temprano a trabajar. Entonces, ¿Qué hacia el ahí?
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Olvidando su planteo inicial, busco con la mirada a la azabache. El corazón se le acelero de golpe cuando la encontró y noto que ella ya lo estaba viendo con una sonrisa predadora. Respiro hondamente y se abrió paso por el lugar, sintiéndose flotar hasta llegar en frente de ella. La saludo con beso en la mejilla que le había costado mucho de su vergüenza y le murmuro un "hola" en el oído a pesar de que podían hablar tranquilamente con mas espacio entre ellos.
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Los ojos de la joven parecieron sonreírle, sus mejillas se tintaron de un hermoso rosa y sus labios volvieron a dotarse con un toque coqueto que mataría a cualquiera. Se sentó en el banco alto de su lado, y se percato que se encontraban alejados de la pequeña pista de baile. Era perfecto.
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-Te ves muy bien, Subaru – menciono la muchacha levantando sus cejas de forma sugerente - ¿Se puede saber porque tanta producción? - enfatizo con ánimos de molestarlo.
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-Es obvio que es por ti, idiota – refuto mirando hacia otro lado – Hm… tu te ves hermosa – murmuro observándola de reojo. Traía puesto lo que parecía ser una blusa pegada al cuerpo, un short negro amplio y unos borcegos cortos. En el respaldo de la silla podía apreciarse su chamarra y bolso. Dejando eso de lado su comentario paso a ser bien recibido, e inmediatamente pidieron algo para tomar mientras charlaban de los sucesos del día. ¿Un poco de alcohol que tan mal les haría?
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-¿Cómo hiciste para escaparte de tu casa? Deben estar buscándote. – supuso el albino.
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-Como se postergo por dos días la vuelta de la gira de Kou – explico contenta – Tamara nos visito y comenzó una pequeña contienda – tosio- bueno tapadera para que yo escapara por la ventana.
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-¿Por la de la otra vez?
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-Nop, por la del primer piso – simplifico sorprendiendo un poco al joven – solo desactive rápidamente la alarme y puff – señalizo con las manos hacia abajo – me tire sigilosamente. – rio ante la cara incrédula de su acompañante.
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-De verdad eres una ninja – la frase se le escapo de los labios sin ni siquiera pensarla bien, por lo que rio rápidamente cuando la joven lo miro con curiosidad.
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-Ah… ¡puede ser posible! – le siguio el juego divertida – Puede que algún día te enseñe a infiltrarte.
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-¿Eso no va contra la ley? – pregunto acercándose mas a ella. Quizás era un poco por el efecto del alcohol pero cada vez que hablaba se acercaba mas a ella como si no pudiera escucharla "bien".
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-No, si no te atrapan – respondió juguetonamente para después giñar el ojo.
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El dudaba si Ahome era consiente o no del poder que ejercía en el, era tremendamente atrayente y solía conducirlo a una especie delirio donde deseaba mas de lo que realmente podía obtener. La joven lo tomo de la mano, y se lo llevo a la pequeña pista de baile donde el joven no tardo en envolver su cintura.
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-Quise hacer esto todo el día – declaro meciéndose con ella – fue realmente agotador – menciono con fatiga que fue borrada de un plumazo en cuanto la azabache rodeo su cuello para estar mas pegada a el.
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-¡Lo mismo digo, Doña Colera! – respondió para después soltar una pequeña risilla – Pero… - se detuvo y atrajo al joven hasta quedar a unos centímetros de su rostro – No es lo único que quiero hacer.
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Como si de una necesidad se tratase junto sus labios y se deleito con ellos. Subaru menos inhibido que hace una hora, no lo pensó, sino que sintió el abrazador calor dominar sus acciones que con hambre devoraba de a poco los labios de la mujer que lo enloquecía. Percibía un gusto al alcohol quemando en sus lenguas y un calor abrazador que se generaba ante el mas mínimo contacto de sus manos. Era como un aviso que los advertía de un incitante peligro.
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En un principio pensaba que era sumamente injusta con el, ya que ella era la que hacia o deshacía y el, el que mendigaba aquello que ella le arrojaba. Por que el había aceptado sus limites y condiciones para poder obtener un poco de aquel cariño que a veces se le hacia lejano y otras en sus manos. Admitía encontrar cierto placer en aquel doloroso pensamiento, le fascinaba la iniciativa de la muchacha, sin embargo, debía poner mucho de el para contenerse y no abrumarla de mas. Porque por ella ardía, se despedazaba, moría y renacía. Cuantas veces ella quisiera aunque lo enloqueciese. Aunque… de vez en cuando no podía hacer mucho.
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Cuando se separaron Ahome pudo observar los ojos rubi del albino ensombrecidos del deseo, sintió su cuerpo estremecerse completamente y como sus labios volvían a hormiguear con ansias. Incluso sintió sus mas bajos instintos palpitar; estaba demasiado excitada. Aunque no parecía ser la única.
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La música cambio a un ritmo mas alegre, lo que aprovecho para disculparse un momento e ir al lavado. Por su parte, Subaru respiro hondamente y agradeció aun ser algo consiente, tenia miedo de que alguna de sus acciones pudieran espantarla y eso era lo que menos deseaba. Tomo un poco de su trago y trato de calmarse.
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Cuando salió de sus divagaciones noto, con bastante desagrado, que la ojisvioletas era retenida por un idiota que le interrumpía el paso. Se levanto de su asiento como si tuviera un resorte que lo impulsaba y en menos de lo que creyó posible ya estaba ahí despachando al intento de tipejo. "La dejaste mucho tiempo sola" le dijo burlonamente el sujeto. Se estaba cabreando y trataba de todos los medios no arruinar la noche y agarrarse los golpes con alguien pero era demasiado difícil. Sintió la mano de la muchacha en su hombro y se relajo no dándole importancia al individuo. "¿Quieres bailar un poco mas?" le propuso la muchacha sin dejarle opción a negarse.
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La siguió nuevamente a la pista que ya era un tumulto de gente, y con inventados o anticuados pasos de baile se distrajo tratando de seguirle el ritmo a la joven. Juro escucharla reír reiteradas veces, e incluso le pareció escucharse así mismo haciéndolo. Todo era muy envolvente y embriagante, en ocasiones volvía a quedar pegado a la azabache mas de lo que debería, pero… ¿Quién se daría cuenta? Todos se encontraban en su mundo y el en el suyo. Uno donde podía coquetearle descaradamente a aquella mujer, en el que no tenia vergüenza ni sentía que estaba por romper algo. Descubrió que amaba abrazar por detrás a la muchacha y susurrarle que le encantaba estar con ella aunque significara salirse de su zona de comodidad o que simplemente que le gustaba demasiado.
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Muy intencionadamente volvió a besarla a penas giro su cabeza para contestarle, acaricio su cintura con descaro con la intención de voltearla y acercarla mas a el. Y sin darse cuenta terminaron en algún pasillo apartado de todo el tumulto y a oscuras, donde las luces que se encontraban a lo lejos iluminaban la escena incitadoramente. No sabia quien había sido pero era consiente de que todo estaba tomando un rumbo bastante tentador, uno que al no estar en todas sus facultades podría causar percances a sus avances. Subaru en parte deseo haber bebido mas para no recordar aquel pequeño detalle.
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-Subaru – esbozo entrecortadamente la joven mientras atraía la frente del joven hacia la suya. En cuanto abrió los ojos pudo notar lo preciosamente sonrojada que ella se encontraba. Trago en seco y trato de serenar su respiración – Quiero reclamar mi premio ahora – declaro respirando hondamente. El albino quedo expectante ante la confusión ¿Qué podría pedirle en un momento como ese? -Tócame. Quiero que me toques.
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No hizo falta que lo repitiera una segunda vez, no había lugar confusiones ni divagaciones. Aquella suplica provoco que con una inigualable efervescencia su cuerpo se moviera, acorralara a la joven contra la pared y volviera a poseer sus labios con hambre. De igual forma, Ahome, se aferro fuertemente a el dejando escapar un quedo gemido en cuanto comenzó a besar su cuello. Sintió como se iba derritiendo a medida que el camino de lamidas y mordidas iba explorando la extensión de piel expuesta.
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El albino se sentía terriblemente excitado y no podía hacer nada por ocultarlo, iba dejando marcas sobre la piel que tanto había deseado explorar y acariciando con ganas las piernas que ella misma habia envuelto, hace un momento, en su cintura. Aquella nueva altura le permitía hurgar aun mas en su escote y observar su rostro completamente exaltado. Amaso a su gusto sus piernas y trasero, como si fueran arcilla, mientras ella mordisqueaba sus labios y comenzaba a frotarse contra el.
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Utilizo como soporte uno de sus brazos para darse estabilidad y con el otro sostuvo firmemente el trasero de ojis violetas. Inevitablemente se le escapo un gemido al sentir la fricción de su entrepierna con el cuerpo contrario. Que al parecer sirvió como incentivo para la muchacha que se dejo llevar por el vaiven de sus mortíferos movimientos. De aquella forma el ambiente comenzó a calentarse aun mas y su pequeño espacio se lleno de respiraciones agitadas y pequeños gemidos que luchaban por ser acallados en la boca del contrario.
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-¡Su-Subaru!- exclamo Ahome revolviendo el cabello del joven. El contrario, ante su llamado, mordió su clavícula y la observo con sus ojos nublados en lujuria. La miro tan profundamente como creyó que nadie lo había hecho jamás, la hizo sentir poderosa y al mismo tiempo pequeña, pero sobre todo deseada. Mordió su propio labio inferir, queriendo detener un quejido, sim embargo provoco que el joven ascendiera para mordisquearlo el mismo. Ella volvió a mecerse contra el mas provocativamente sintiendo como el pecho ajeno retumbaba en lo que parecía ser un gruñido.
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Ahome no podía mentir, quería mucho pero mucho mas, todo se le había salido de las manos y no podía estar mas satisfecha por eso. Sin embargo, recordaba que estaban en el medio de no sabia que lugar con exactitud y no tenia ganas de ser encontrada en aquella situación. Masajeo suavemente los brazos de su acompañante para relajarlos, mientras repartía pequeños besos por su rostro. De apoco comenzó a deslizarse dolorosamente, por aquel hombre, hasta que sus pies llegaran nuevamente al suelo. Su acompañante la observo con preocupación y entendió que era por el cambio de clima. Le sonrió algo resignada y se puso de puntillas de pie para dar un corto beso en su cuello.
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-Definitivamente te enseñare como infiltrarte en mi casa – pensó en voz alta sin querer, provocando que ambos enrojecieran furiosamente. - ¡Es- espera! ¡Quis-se decir… ¡- intento justificarse pero el joven la acallo con un pequeña risa de su parte- ¿¡De que te ríes!?
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-¡De ti y de mi por supuesto! – exclamo completamente embobado con ella – Sera un placer.
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-De verdad- murmuro entrelazando sus manos con las del joven – Estas lleno de sorpresas Subaru – Admitió acariciándolas, el solo dejo caer su frente contra la de ella, respiro hondamente sin dejar de verla y esbozo una pequeña sonrisa. Aquella acción la dejo sin aliento y con un solo pensamiento en la mente – Me gustas demasiado.
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¡Fin del capitulo 20! ¿Que tal? Recuerden dejar sus comentarios :D
¡Nos leemos luego!
