– ¡Felicidades Yoruichi-taichou, Urahara-taichou! Es una niña preciosa.
– ¿Cuál es nombre?
– Sakura… Su nombre es Sakura…
-.-.-.-.-.-.-.-.-
– ¡Byakuya-kun!
– Sakura-hime, no debería andar corriendo así, podría hacerse daño…
-.-.-.-.-.-.-.-.-
– Sin duda te volverás una hermosa mujer cuando crezcas Sakura-hime…
– ¡Deja de ser un pervertido Kyoraku! ¡Estás hablando de mi hija!
– ¡Ah, Yoruichi-san! Pensé que te habías ido.
-.-.-.-.-.-.-.-.-
– Ukitake-san tiene cabello muy bonito y largo. Me gustaría tener el cabello como Ukitake-san.
– Estoy seguro que algún día lo tendrás incluso más largo y hermoso que el mío, Sakura-hime.
-.-.-.-.-.-.-.-.-
– No creo que Konamura-san deba ocultar su rostro.
– Eres demasiado inocente para entenderlo ahora, Sakura-hime…
-.-.-.-.-.-.-.-.-
– ¡Aizen-san! ¡Aizen-san!
– ¿Hmm? ¿Sakura-hime? ¿Qué haces aquí?
– Vine a visitarlo… Aizen-san
-.-.-.-.-.-.-.-.-
– Toushiro-kun es realmente sorprendente
– Eso no es cierto, Sakura-hime…
– ¡Si es cierto! Logró convertirse en capitán siendo mucho más joven que la mayoría de los shinigamis, y eso es muy muy muy asombroso.
-.-.-.-.-.-.-.-.-
– ¿Qué hace aquí, Sakura-hime?
– Quería pasar el rato con Tousen-san y Gin-san…
-.-.-.-.-.-.-.-.-
– Unohana-san… ¿Algún día me enseñará a curar personas como lo hace usted?
– Si eso es lo que quieres… Estaré encantada de enseñarte, Sakura-hime…
-.-.-.-.-.-.-.-.-
– Sakura-hime, tenga más cuidado. Podría lastimarse si sigue jugando con esa zampakuto…
– ¡Relájate Soi-Fon!
– Pero Sakura-hime, su madre cuenta conmigo para protegerla…
-.-.-.-.-.-.-.-.-
– Estoy seguro que algún día te veré ocupando mi puesto, pequeño cerezo…
– ¿Realmente lo cree, Yamamoto-jiisan?
-.-.-.-.-.-.-.-.-
– ¡Yoruichi-sama! ¡Sakura-hime ha desaparecido!
