Sakura suspiró sentándose con las piernas cruzadas frente a su padre. Se habían alejado del pozo para poder hablar, mientras que Jinta y Ururu jugaban fastidiando a Ichigo.

– Entonces… –comenzó la pelirrosa jugando tímidamente con el dobladillo de sus mangas. – ¿De qué quieres que hablemos?

– Quiero ponerme al día. Han pasado tantos años sin ver a mi pequeña niña, ya ni se que cosas te gustan o no. –dijo Urahara. A diferencia de las veces que se dirigía a Ichigo u otra persona, ahora se encontraba hablando completamente serio. – Además quiero asegurarme que no haya ningún otro truco a parte de las píldoras de reiryoku que pueda hacerte daño…

Sakura se mordió levemente el labio bajando la mirada.

Hasta el momento había tratado de actuar con naturalidad, ahora que recordaba a su padre sabía que lo había echado de menos, pero también era cierto que era prácticamente un desconocido para ella. Había crecido siendo criada por otras personas, ahora tenía que aprender nuevamente a conocer a su verdadero padre.

– Está… Está este extraño kanji en mi cuello. –comenzó a decir la pelirrosa intentando encontrar las palabras adecuadas para explicar la situación. – Nunca antes lo había visto realmente, hasta el día en el que Rukia me trajo aquí. Una memoria se había disparado y… el kanji simplemente apareció, irradiaba una extraña luz y me quemaba.

Urahara escuchaba cada palabra atentamente.

– ¿Puedo verlo? –preguntó.

Sakura asintió antes de darse la vuelta para quedar de espaldas a él, y levantar su cabello dejando expuesta la parte posterior de su cuello. Allí, con trazos solidos negros que resaltaban la pálida piel de la joven, tal y como lo había descrito, se encontraba un kanji.

Urahara lo observó con interés, trazando las líneas con sus dedos, provocando un pequeño escalofrío en Sakura por el contacto.

– Parece una clase de sello… Según lo que me has contado, lo más probable es que se trate de un sello de bloqueo. –comentó Urahara sin dejar de observar el kanji.

– ¿Sello de bloqueo? –repitió la pelirrosa.

– Así es… Si buscaban eliminar tu reiryoku, lo más probable es que también te hayan puesto ese sello como una forma de mantenerte controlada… Haciendo que ese sello bloquee tus memorias, y me atrevo a creer que también esta diseñado para reprimirte si intentabas usar alguna de tus habilidades. En otras palabras… Estaban intentando acabar con tu presencia espiritual y convertirte en una simple humana. –explicó Kisuke apartando su mano del kanji. Sakura dejó caer su cabello antes de volver a voltearse, encarando a su padre.

– Pero no lo entiendo… Mis pa… Quiero decir… Los señores Haruno no parecían personas malas o fuera de lo común… –dijo la pelirrosa.

– Probablemente solo estén siguiendo órdenes… –dijo Urahara encogiéndose de hombros. – Tu crecimiento también parece que fue alterado. –comentó extendiendo su mano para tomar el mentón de la joven y alzar su rostro.

– ¿Hay una manera de quitar el sello? –preguntó Sakura cambiando el tema de conversación.

– Me temo que no puedo hacer mucho al respecto, ese sello escapa a mis habilidades… Sin embargo, es una buena coincidencia que vayas a la sociedad de las almas. Esas dos mujeres seguro podrán romper el sello…

– ¿Quiénes?

– Ah, tu las conoces bastante bien. –dijo Urahara divertido dándole un pequeño toque en la nariz a la pelirrosa con su dedo. – Después de todo, han sido tus "nanas".

Los ojos de la pelirrosa se abrieron ante la realización. Un flash de disparó en su mente.

– Mito-san y Tsunade-shishou… –los nombres se deslizaron con tanta facilidad por sus labios antes de que sintiese la sensación de ardor en su cuello.

– Bingo. –dijo divertido Urahara. – Estoy completamente seguro de que si hay quienes pueden romper el sello, son esas dos mujeres.

– Espero que así sea… Realmente voy a morir si cada vez que consigo recordar algo el sello me daña de esta forma. –murmuró Sakura provocando que el rostro de su padre se contorsionara en una mueca de preocupación.

– Al menos eso quiere decir que el sello se está debilitando… –murmuró Urahara. – Para que tus recuerdos se filtren tan fácilmente y puedas mantenerlos, quiere decir que el sello está perdiendo fuerza ¿Qué cosas recuerdas?

– No mucho realmente… Recuerdo a Ukitake-san… Te recuerdo a ti… Acabo de recordar a Mito-san y Tsunade-shishou… Pero… En su mayoría solo recuerdo sus rostros y nombres, no tengo presentes realmente las experiencias vividas, aunque tengo esta sensación en mi corazón cuando se trata de alguien realmente importante para mí…

– Entiendo… –suspiró Kisuke. – ¿No recuerdas a tu madre?

El rostro de Sakura adoptó una expresión de tristeza mientras negaba con la cabeza.

– No recuerdo su rostro o siquiera su nombre… –dijo con un tono triste.

Su padre la envolvió en un reconfortante abrazo.

– Hey… No te preocupes… Muy pronto la verás. –dijo Urahara para animarla. – Ella está ansiosa por volver a abrazar a su pequeña niña…

– ¿De verdad? –preguntó esperanzada Sakura.

– De verdad. –confirmó Urahara. – Te ha estado buscando sin descanso todos estos años…

– No puedo imaginarme lo mal que se han debido sentir tu y mamá…

– Oh, no fuimos solo nosotros. –dijo Kisuke. – Cuando el seiretei perdió a su amada princesa, todos los capitanes se hicieron una promesa… Cuando descubriesen quién fue el responsable, lo matarían sin piedad alguna.

– Suena como una declaración bastante fuerte.

– Ah, pero todos lo dijeron en serio. Eres una pequeña joya preciada… Y estoy seguro de que cuando te reconozcan no querrán dejarte ir, es en parte la razón por la cual no deseaba que fueses a la sociedad de las almas… Esos bribones van a quitarme a mi pequeño cerezo.

– ¿Puedes contarme más acerca de todos? –preguntó con timidez la pelirrosa.

Realmente quería poder recordar su pasado, a todas esas personas que, según las describía su padre, tenían un inmenso cariño por ella.

– Hmm… ¿Qué quieres que te cuente?

– Yo… Quiero poder recordarlos a todos…

– Pero no debes forzar tus memorias, ellas llegaran solas cuando algo las dispare. –dijo Kisuke. – Probablemente recuerdes muchas cosas cuando llegues a la sociedad de las almas.

Sakura suspiró y asintió de acuerdo.

Se mantuvieron en silencio por varios segundos sin dejar de abrazar al contrario.

– ¿Ellos… Realmente no van a recordarme jamás? –preguntó de pronto Sakura refiriéndose a sus padres adoptivos.

– Es muy poco probable que lo hagan… –afirmó Urahara.

La pelirrosa dejó escapar un suspiro tembloroso.

Era extraña la idea de ser borrado de la vida de alguien, que simplemente ya no te recordara y no tuviese conocimiento alguno de tu existencia. Los Haruno pudieron no ser los mejores padres, pero les había tomado cierto cariño.

No culpaba a su padre por haber tomado la decisión que tomó. Comprendía el gran dolor que debió haber pasado, tantos años sin saber si estaba viva o no, tantos años perdidos. Sin contar el hecho de que aún no sabían si los Haruno habían sido las personas que la habían apartado de su hogar, o si seguían ordenes de alguien, y por qué querían convertirla en una persona normal.

Esperaba algún día poder obtener las respuestas.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Se encontraban al borde del pozo observando a Ichigo. Ya casi habían transcurrido las 72 horas y el pelinaranja aún no había conseguido recuperar sus poderes de shinigami, lo cual era bastante preocupante.

– Este chico está loco… –murmuró Jinta echado en el suelo mientras observaba fijamente a Ichigo. – Así es imposible que pueda subir más de 3 metros…

– Idiota… –coincidió Ururu.

– Hey… No digan eso… –los regañó Sakura mirando preocupada al pelinaranja. – Vamos Ichigo-kun… Yo sé que tu puedes…

– ¡Oye! –llamó Jinta a Ichigo. – ¿¡Tienes hambre!?

– ¿¡Qué dices!? –se escuchó la respuesta del pelinaranja. – ¡Ahora soy un espíritu, no puedo tener hambre!

– Eso está bien. Déjame decirte algo. –comenzó el niño pelirrojo esbozando una sonrisa traviesa. – Si sintieras hambre siendo un espíritu sería una señal muy peligrosa. Te quedaría poco para convertirte en Hollow. –explicó alertando a Ichigo. – Si solo tienes sed, eso está bien. Puedes beberte mis babas. –dijo antes de comenzar a escupir hacia el pozo. – Ururu, haz lo mismo. –ordenó y pronto la niña pelinegra estaba imitando su acción.

– Eso es asqueroso Jinta-kun… –se quejó Sakura viendo con asco a los dos niños. Se puso de pie y sacudiendo el polvo de su falda, se encaminó hacia donde estaba su padre de pie.

– Ya debe ser de noche allá arriba… –comentó Urahara viendo el techo de la gran cueva. – Realmente se pierde la noción del tiempo estando aquí dentro…

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

– ¡Hola! –saludó Jinta saltando al fondo del pozo. En sus manos llevaba una bandeja con distintas variedades de fruta – Te he traído algo de comida. Supuse que ya tendría un poco de hambre.

Ichigo esbozó una sonrisa confiada.

– Te equivocas. No tengo hambre. Fíjate bien, la cadena del destino aún es muy larga. –dijo con confianza Ichigo, evidentemente ignorante sobre la cantidad de tiempo que había pasado.

Jinta frunció el ceño levemente al escucharlo antes de dejar la bandeja en el suelo.

– De todas formas, te dejo la comida aquí. –comentó con calma. – Es muy difícil saber cuanto tiempo ha pasado…

El cuerpo del pelinaranja se tensó.

– ¿Tiem… po…?

– Déjame decirte una cosa. –comenzó Jinta volteándose a verlo. – Ya hace 70 horas que entraste aquí… Si no me equivoco, alguien debería convertirse en un Hollow dentro de poco.

Los ojos de Ichigo se abrieron con sorpresa y temor ¿Realmente había pasado tanto tiempo? ¿Realmente estaba por convertirse en un Hollow? La idea lo aterraba completamente.

– Y una cosa más… –agregó el niño. – La fuerza de la última corrosión es superior a las anteriores.

Lo que pasó a continuación solo sirvió para aumentar el horror de Ichigo: Todos los eslabones que quedaban en la cadena comenzaron a consumirse al mismo tiempo. Eso era todo, era su final. Comenzó a gritar desesperado sin notar si quiera como Jinta salía del pozo.

Pronto la cadena fue eliminada por completo y una extraña sustancia blanca comenzó a deslizarse entre los labios del joven que continuaba gritando.

Desde las afueras del pozo Sakura observaba con preocupación a Ichigo, viendo como la máscara de Hollow comenzaba a formarse alrededor de su rostro.

– ¡I-Ichigo-kun! –lo llamó, su tono de voz plagado de angustia y preocupación. Deseaba tanto poder ayudarlo, pero… No tenía poder alguno para ello. Solo podía observar como el joven se transformaba lentamente en un Hollow

– Esto es extraño… –comentó Urahara viendo la escena mientras detenía a Ururu de lanzarse a atacar a Ichigo.

– ¿A qué te refieres, tou-san?

– Lo normal es que, cuando una persona se está convirtiendo en Hollow, su alma explote y se vuelva a unir… –explicó el hombre rubio. – Sin embargo en este caso… Su cuerpo sigue igual y una máscara apareció en su rostro. Eso significa que se está resistiendo… Aún puede convertirse en shinigami.

Los ojos de Sakura se posaron esperanzados sobre Ichigo. Si lo que su padre decía era verdad… Todavía había una pequeña posibilidad de que lo lograse.

– ¡Tu puedes Ichigo-kun!

Los segundos pasaron mientras observaban a Ichigo, rezando para que pudiese convertirse en un shinigami antes de que el proceso de metamorfosis se completase.

Tessai, quien seguía en el pozo con Ichigo, comenzó a moverse para aprisionarlo, era demasiado peligroso dejarlo suelto si realmente llegaba a convertirse en un Hollow.

De pronto una explosión, algo salió disparado fuera del pozo aterrizando a unos cuantos metros de ellos. Todas las miradas se fijaron en ese lugar, viendo como se vislumbraban unos ojos rojos a través de la cortina de humo.

Sakura tomó un par de pasos queriendo acercarse, solo para ser detenida rápidamente por su padre quien miraba con desconfianza a la figura que se alzaba allí.

De pronto la nube se disipó revelando a lo que parecía ser una especie de cruza entre shinigami y Hollow.

– ¿P-Pero qué pasa con ese tipo? –preguntó Jinta. Pequeños rastros de temor se hacían presentes en su voz. – Tiene cuerpo de shinigami, pero la máscara de un Hollow…

La figura frente a ellos tomó su espada, desenfundándola. Entonces… utilizó la empuñadura de esta para golpear la máscara, rompiéndola en el proceso.

Con la pequeña abertura hecha, comenzó a arrancarse la máscara revelando así su rostro…

– ¡Ichigo-kun!


Originalmente este capítulo iba a ser publicado ayer, sin embargo, debido a pequeños problemas, recién hoy pude terminar de escribirlo. Aún así espero que les haya gustado.

A partir del siguiente capítulo, la historia comenzará a estar narrada desde el punto de vista de Sakura.

Pronto viajarán a la sociedad de las almas... y me gustaría que me diesen su pequeña opinión: ¿Con qué capitán debería encontrarse primero Sakura? ¿Con Byakuya? ¿O quizá Aizen?

Espero sus comentarios~