Escribo esto por que honestamente no tengo nada más interesante que hacer con mi vida, bueno si, pero me da flogera.Como sea, Kishimoto aun no responde mi petición para cederme los derechos de Naruto asi que no me pertenece, mientras no los tenga disney no me quejo.
Cap 2: Metida de pata nivel: Bijû
Se suponía que sería fácil, ¡tenía cinco años, debía ser facil!
El niño le temía hasta a su sombra, no confiaba en nadie de la aldea, solo debia ayudarlo un poco en su pequeña cruzada, el niño confiaria en él, quizá incluso le propondría entrenarlo, el chico estaria extasiado, que un ser milenario sea tu maestro era un honor que no cualquier mortal podía presumir; una vez ganada su confianza el mocoso quitaría el sello y ¡cha-chan, libertad, baby!
No conto con que el cachorro humano de verdad tuviera tantas ganas de recluirse, y que esa maldita cosplay rubia fuera tan precavida.
Kami, era afortunado de que estuviera conectado a los tres rubios y asi sentir un poquito de libertad cuando la maid o el cabeza hueca de Naru-chan salían al mundo, depender del original hubira sido un infierno aún mas grande del que ya vivía.
Ya estaba encerrado en una jaula, una jaula DENTRO del cuerpo de un mocoso, como para que todavia ese mocoso estuviera encerrado en su habitación...
¡No señor! Esta bien que haya acabado con millones de vidas a lo largo de sus años, pero no era para que lo torturan de esa forma.
Y esta bien que sea un ser practicamente inmortal y que pasar dentro del humano lo que este tenga de vida no era nada comparado con todos sus años, pero tampoco es como si no sintiera el tiempo.
¡No quería morir de aburrimiento!
El niño no hacía otra cosa mas que leer mangas, jugar videojuegos, comer ramen y ver peliculas occidentales ¡¿que clase de vida es esa?!
¡Es una puta aldea shinobi, por Kami!
Debería salir a que le de el sol, pelear con alguien, entrenar, hacerse de un rival con peinado de trasero de pato, vencer a sus enemigos con discursos motivacionales, evangelizar a medio mundo como si de un puto profeta se tratara, besar accidentalmente un emo, enamorarse de una tabla gritona de cabello rosa y que lo manden al diablo ¡vivir, carajo!
A este paso moriría virgen.
Kurama maldice el día que le ayudo solo para darle la forma de aislarse del mundo.
¡Se suponia que sería facil manipularlo!
Todo es culpa de la cosplay de sexualidad ambigua, si ella no existiera su plan hubiese ido de maravilla, pero noooo, ella debia crecer muy rapido, desconfiar de él y convencer al enano de no hacerle caso. Ademas si ella no estuviera tan concentrada en tratarlo como a un puto rey, el chiquillo ya se habría hartado de su encierro.
No cabe duda que su favorito sería siempre Naru-chan, era un idiota, griton y patético la mayor parte del tiempo ¡pero tenía metas, demonios!
Kurama suspiro, debía dejar de pensar como un padre preocupado por el futuro de su vástago con problemas sociales y una relación tóxica con una mujer mayor, era el fucking Kyubi no un miserable humano sentimental.
Total, lo de la rubia hermafrodita era su culpa, el le ayudo al mocoso a crearla, ahora se jode por hocicón.
Pero bueno... No todo estaba perdido, quizá aun exista una oportunidad con la desaparición de Naru-chan.
"¡Oh Naru-chan, tu sacrificio será recordado por siglos! Descansa, dulce principe." lloró el bijû.
Bueno, no es como si naru-chan hubiese muerto y desaparecido para siempre, o que el muy imbécil se haya disipado a propósito para darle una oportunidad a Kurama, pero son detallitos chiquitos ¿quién los cuenta?
Kurama decidió esperar felizmente a que alguien viniera a sacar a rastras al mocoso antisocial ahora que fue descubierto.
POV NARUKO:
Permítanme presentarme, soy Naruko, nombrada así por mi maestro, Uzumaki Naruto, a pesar de mi apariencia solo tengo siete años de existencia, pero mi edad mental es mayor que eso, supongamos que tengo alrededor de 23.
Mi joven maestro es una persona muy particular, el ama estar en casa, más bien odia salir, odia interactuar con personas que no sean Naru-chan y yo, lo que es hilarante ya que teóricamente somos él... Es menos complicado de cómo suena.
Hay otra "persona", pero no diría que gusta de su compañía, más bien la tolera y esta resignado a lidiar con ella, esta "persona" es Kurama-san, alias el "Kyubi" el zorro de nueve colas que fue sellado en su interior cuando mi maestro tan solo era un bebe.
Mi joven maestro ha llevado una vida pacífica los ultimos seis años dentro de su pequeño mundo que son las cuatro paredes de su habitación, siempre bajo mi estricto cuidado, después de todo no solo fui creada para hacer más llevadera su soledad, sino para atender sus necesidades de higiene, alimentación, salud y entretenimiento.
Puedo decir con orgullo que he sido más que eficiente en mi trabajo.
Ahora, seguro se preguntarán cómo logró mi joven maestro evadir el sistema de esa forma.
Yo lo llamaría suerte, mucha, mucha suerte, y claro, una gran perseverancia de su parte para evadir la interacción social.
Permitanme contarles:
Yo aún no existía, mi pobre maestro estaba por su cuenta en este mundo hostil y desalmado. El contaba con la tierna edad de cinco años cuando conoció los horrores de la maldad humana, en ese tiempo el aun no lo entendía, ¿Por qué la gente lo miraba de una forma tan fría, casi con desprecio? ¿Por qué lo evitaban? ¿Por qué los adultos no permitían que jugará con sus hijos?
Mi maestro no entendía, pero aun con su escasa edad podía sentir el rechazo, su joven mente desarrolló la idea de que había algo mal con él, la única persona que trató de corregir esta idea era el actual Hokage, que por una razón que mi maestro desconocía, tenía un particular interés en él.
Todo empeoró cuando mi maestro dejó el orfanato y comenzó a vivir solo en un apartamento proporcionado por el Hokage, el tener un lugar propio le dio más tranquilidad, pues el trato que le deban en el orfanato no era el más adecuado para un niño.
Mi pequeño maestro comenzó la academia en esa época y apartir de ahí su situación se complicó.
Pero nada había sido tan grave cómo el intento de asesinato que tuvo semanas después de comenzar sus estudios, es un recuerdo muy amargo tanto para mi maestro como para mi por lo que evitare entrar en detalles.
Fueron sus atacantes quiénes le dieron a conocer la verdad del odio que recibía, en su interior estaba el kyubi. Mi maestro fue salvado por un ambu que se encargó de eliminar a los agresores, pero este no llegó a tiempo para escuchar como le revelaban la verdad a mi maestro y él no le dijo nada además de que querían matarlo.
Mi señor ya no confiaba en nadie después de eso, comenzó a faltar a clases y a excluirse del mundo, pero con la vigilancia que recibía por ordenes del hokage esto le era casi imposible.
Fue cuando ya estaba resignado a que podían matarlo en cualquier momento y no podría hacer nada al respecto que apareció una oportumidad para él.
"Comadreja" ese era el nombre clave del ambu que le enseñó a mi maestro el jutsu que resolvería gran parte de sus problemas, "clones de sombra".
El ambu, que parecía realmente joven, prácticamente un niño con el rostro cubierto por una mascara y cabello negro le explicó que debido a sus grandes cantidades de chakra era posible para él llevarlo a cabo, pero era algo casi imposible para muchos shinobis.
Mi maestro estaba extasiado con aquella habilidad, le hacía sentir más seguro, desconozco lar razones que tuvo aquel ambu para enseñarle el jutsu, pero siempre estaré agradecida pues no solo mi joven señor sigue a salvo, sino que fue el primer paso para que Naru-chan y yo nacieramos.
Los primeros clones de mi maestro fueron utiles al principio, pero había un problema, no duraban lo suficiente o eran faciles de disipar, afortunadamente nunca nadie presenció como se esfumaban pues hubiese sido un gran problema explicar cómo un niño pequeño conocía una habilidad de ese rango, el ambu fue muy claro cuando dijo que lo mantuviera en secreto.
El problema fue resuelto meses despues, de la forma mas inesperada, con ayuda del kyubi.
Esta criatura se hizo presente cuando mi pobre señor quedo inconsciente despues de intentar crear un clon que durará más tiempo y así poderlo enviar a la academia, las clases de taijutsu se volvían más exigentes y que un clon participará era peligroso, si un golpe lo disipaba, mi maestro sería descubierto.
El gran zorro, aún con su intimidante aspecto no fue tan desagradable, le enseñó a mi maestro una forma en que los clones durarán tanto como él quisiera, consistía en la creación de un sello especial, a traves de el, el clon podia absorber el chakra natural del ambiente, y su invocador también podía suministrale de sus reservas, esto debía de hacerse cada cierto tiempo ya que la energía natural que absorbiera le permitiría existir pero estaría limitado a la cantidad de chakra que podia utilizar, si las reservas del clon se agotaban por completo desaparecería eventualmente.
Segun el kyubi, la técnica la había aprendido a traves de uno de sus contenedores anteriores, quien la descarto por dos problemas, uno, era una tontería dar tanto chakra a un clon; dos, despues de cierto tiempo estos adquirían una personalidad propia que podía contrastar con la del invocador, que la mente del clon fuera tan diferente hacía que al disiparse el cuerpo principal no adquiriera los recuerdos, se podía sentir cuando el clon se iba, pero este ya no era parte de el.
El clon podia ser invocado nuevamente pues su consciencia seguía escondida en alguna parte de la mente del invocador, pero estas nunca se mezclaba con la suya.
El creador del sello claramente no podía confiar en un clon con una personalidad propia que incluso podia traicionarlo ya que al alimentarse en gran parte de energia natural, su existencia no dependía tanto de su creador, si este moría el clon seguirá existiendo mientras siga teniendo una fuente para absorber chakra.
Para mi pequeño maestro nada de esto era un problema, su inocencia le impedía ver más alla de sus necesidades infantiles; el quería aislarse del mundo, pero aún asi anhelaba algo de compañía.
La pregunta ahora es: ¿qué diablos buscaba el kyubi al ayudar a un niño pequeño a esconderse del mundo?
La bestia claramente tenía intenciones escondidas tras su ayuda. Tengo mis sospechas al respecto y desarrollé algunas teorías.
Fue un 13 de sepriembre cuando nací... algo así. Yo fui el primer clon con el sello que Kurama-san enseñó a mi maestro, al principio yo era muy parecida a él, bueno, tambien era un chico, pero conforme las semanas pasaban mis intereses tambien cambiaban, mi pequeño señor tenía gustos y manías que a mi no me interesaban mucho, un día vi el problema, yo no quería ser un chico, cuando salía a suplantar a mi señor me encontraba admirando a las niñas y mujeres que veía, su forma de moverse, de vestir, de hablar, quería usar ropa bonita y arreglarme el cabello, quería ser lo que según los estereotipos de genero denominan "femenina".
Mi maestro no lo entendía al principio, era muy joven para hacerlo, pero al ver mi aflicción se dispuso a ayudarme, preguntó a Kurama si había una forma de cambiarme, sorprendentemente la había, un jutsu de transformación que pudiera ser permanente, lo mejor era que no se trataba de una ilusión, yo realmente podía ser una niña. Despues de eso comence a vivir como Naruko, estaba tan feliz.
Sabiamos que las cosas no funcionarían para siempre, mi maestro no quería ser un ninja y yo tampoco, los dos eramos demasiado jóvenes para idear un plan mejor, afortunadamente teniamos a Kurama, es obvio que él solo nos manipulaba, pero fue útil.
Mi joven señor seguía temiendo por su vida así que el permaneció en la seguridad del hogar, yo por otro lado tenia que hacerme cargo del mundo exterior, para mi la prioridad siempre ha sido la seguridad de mi maestro así que me encargue de aprender a traves de distintos clones bajo henges distintas habilidades para serle util a mi señor, fui a la academia ninja para aprender a protegerlo, hice clones y les di distintas tareas, ir a la biblioteca, aprender a cocinar, mande uno a la escuela civil, conseguí trabajo en una floreria, en un restaurante, en una tienda de ropa, el dinero era necesario y el subsidio que mi maestro recibía no era suficiente, al vivir tantas cosas a traves de mis clones me volví mas madura, pronto mis pensamientos tomaban una perspectiva mas adulta de la vida y decidí que un cuerpo infantil no combinaba con mi personalidad, por eso luzco de esta manera.
Tambien quede enamorada de la literatura occidental y vestimenta civil, me encanta ser una maid y servir a mi señor, básicamente soy mayor que él mental y físicamente, aún así jamás reducire mi respeto hacía él, me dio vida, me dejo escoger quien quería ser, me alimenta con su chakra para que nunca me falte, el esta tan solo y yo le quiero tanto, por eso vivo para servirle, mientras el necesite de mí, jamás le abandonare.
Y Naru-chan...
Naru-chan llegó dos años después de mi, fue idea mía, mi maestro era el contenedor del kyubi, no podía huir del mundo ninja, Uzumaki Naruto sería un shinobi tarde o temprano.
Pero no tenía porque ser precisamente mi maestro quien siguiera ese camino.
Naru-chan era perfecto, el no solo quería ser ninja, quería ser hokage, quería salir al mundo y demostrar que era más que un niño demonio.
Los tres ya no viviamos en el mismo apartamento, yo alquile uno en el mismo edificio para mi maestro y yo, Nos hicimos pasar por una hermana mayor y su pequeño hermano que estaba enfermo. Mi maestro uso un henge que cambió ciertos rasgos para que no descubrieran que el era realmente Naruto.
Naru-chan iba a visitarnos, nadie sospechaba, yo era una supuesta extrangera que desconocía lo del kyubi y dejaba que el niño pasará el rato en su casa de vez en cuando.
Mi maestro adoraba a naru-chan, yo también lo hacía, el era incluso mas fuerte que yo, no hablo de habilidades porque barreria el suelo con su cara, el era perseverante, el era tan parecido a mi maestro, sufría, pero estaba dispuesto a enfrentar al mundo, el quería que mi maestro saliera del encierro, dijo que cuando fuera hokage, sería seguro para el, que el lo protegeria.
Pero Naru-chan escondía un secreto, el no era como yo, el quería volver a ser uno con mi señor, quería que mi señor conociera el mundo a traves de él.
Cuando se disipo, mi maestro trato de invocarlo nuevamente, no funcionó.
FIN POV NARUKO
El equipo siete, la mayor parte de el, llegó a la aldea, sin perder tiempo fueron a la oficina del hokage a presentar su informe.
La pregunta fue inmediata.
-¿Dónde está Naruto?
Despues de que el Hokage escuchara la explicación del copy-nin no pasaron ni tres segundos para que llamara a un escuadron ambu.
Aunque tanto Sakura como Sasuke les parecia algo exagerado llamar a los ambu para localizar a un gennin, no cuestionaron la desición, entre más rápido apareciera su compañero, más rápido resolverían el misterio de su desaparición.
Kakashi se unio a la busqueda, no entendía que paso por alto, el se creia lo suficientemente bueno para distinguir un clon, el Naruto que los acompañó fue herido varias veces y utilizado mucho chakra, no podía ser un clon, al menos no uno normal, lo peor es que no sabía desde cuando habian estado conviviendo con el impostor.
Naruto no era un gennin cualquiera, era el contenedor de kyubi, que los mejores rastreadores de la aldea hayan sido convocados para encontrarlo era lo minimo.
Había pasado varios dias desde que lo vio desaparecer en la Ola, solo rezaba por que siguiera en la aldea, o cerca.
Sintió un gran alivio cuando escucho por el auricular "lo encontramos".
-¿Dónde está?
"en el edificio donde vive"
Kakashi casi llora de alegria, ya despues le haria el mil años de muerte al maldito enano.
"Hatake..."
-¿si?
"hay un problema"
era demasiado bueno para ser verdad.
-¿qué ocurre?
"el... no quiere salir"
Kakashi parpadeo.
-¿nani?
Ya en el siguiente capitúlo mostrare un poco de la perspectiva de Naruto.¡Hasta la proxima, mortales!
