Autora POV
Ichigo bufó frustrado por enésima vez mientras lanzaba lejos la bola de cristal que tenía en sus manos ¿Por qué le era tan difícil controlar su propio reiatsu? Todos los demás lo habían logrado ¿Por qué el no podía? Sentía que estaba perdiendo el tiempo de esta forma.
Había pasado un día desde que habían llegado a la sociedad de las almas, un día desde que se habían separado de Sakura, y la preocupación seguía carcomiéndolo por dentro ¿Estaría ella bien? ¿Le habrían hecho daño?
– Sabes… Deberías dejar de preocuparte tanto por ella y concentrarte en esto. –la voz de Yoruichi lo hizo sobresaltarse. Inmediatamente su mirada se dirigió al gato negro que lo observaba con aburrimiento.
– ¿Cómo quieres que deje de preocuparme por ella? –espetó molesto Ichigo. – Ella está allá sola… Quién sabe si está bien o no.
– ¿No te lo he dicho antes? –preguntó Yoruichi tomando un par de agraciados pasos para acercarse al muchacho de cabellera naranja. – Viste como Jidanbo reaccionó ante ella, nadie dentro del seiretei la dañará.
– Lo sé, pero… –detuvo sus palabras y suspiró. Posó su mirada en el techo. Yoruichi tenía razón, pero eso no aminoraba la preocupación que sentía por la muchacha pelirrosa. – ¿Tu lo sabes?
Yoruichi ladeó levemente la cabeza, mirando con curiosidad al shinigami sustituto.
– ¿A qué te refieres?
– A Sakura… Entiendo que ella es alguien importante aquí, pero… no se realmente por qué ¿Cuál es su rol aquí? –habló con una inusual calma Ichigo. – ¿Tu lo sabes? ¿Quién es ella realmente?
El felino cerró sus ojos mientras realizaba un leve asentimiento.
– Sakura es la princesa de los shinigami. –declaró tomando por sorpresa a Ichigo.
– ¿U-Una princesa? ¿Realmente es una princesa? Ni siquiera sabía que los shinigamis tenían una monarquía. –balbuceó el pelinaranja.
– En realidad, no la tienen. –contestó Yoruichi. – Ella no es una princesa por sangre noble o por derecho divino… El que tenga el título de princesa, es porque los shinigami han decidido llamarla así. –Ichigo observó al felino con confusión y curiosidad. Estaba realmente asombrado de que Sakura tuviese tan alto estatus en ese mundo. – Como sabes… Kisuke Urahara es el padre de Sakura, y su madre… era la líder de un clan noble, el clan Shihouin… –comenzó a explicar decidiendo omitir intencionalmente el hecho de que ella era la madre de Sakura.
– ¿Un clan noble?
– Hai… Cuando ella nació hubo un gran revuelo en todo el seiretei: No solo nacía la nueva heredera del aclamado clan Shihouin, sino que era la hija de dos capitanes del gotei 13. –siguió relatando Yoruichi. – Desde el primer momento ha sido especial. Su presencia entera estaba rodeada en un aura celestial, parecía bendecida por los mismos dioses. No tardo mucho tiempo en ganarse el amor de los 13 capitanes y tenientes… Y a medida que comenzaba a crecer, también comenzaba a ganarse el amor de los demás shinigamis y clanes nobles.
A medida que continuaba hablando, una gran sensación de nostalgia invadía el pecho de Yoruichi. Recordaba aquellos días como si hubiesen sido tan solo ayer. La primera sonrisa de su bebita, con tan solo una sonrisa se había ganado el afecto de los capitanes.
– ¡Felicidades Yoruichi-taichou, Urahara-taichou! Es una preciosa niña. –habló Unohana quien había sido la encargada de asistir aquel parto. Envolvió a la pequeña bebé en una toalla antes de pasarla a los brazos de la madre.
Tan pronto como los ojos de ambos padres se posaron sobre la bebé, sus corazones se llenaron de una calidez inmensa. Era su bebé, su pequeña niña. Una hermosa bebé que los miraba con enormes ojos jade, bañados de una curiosés inmensa.
Yoruichi pasó su mano delicadamente por la lechosa piel de su recién nacida hija. Era tan suave, como un pequeño conejito.
– Es perfecta… –le susurró a su esposo antes de compartir un tierno beso con él.
– Lo es… –murmuró contra sus labios Kisuke, estando de acuerdo con las palabras de su esposa. Su hija, su pequeña princesita, era aún más magnífica de lo que alguna vez se pudo haber imaginado.
– ¡Felicitaciones! –exclamó Kyoraku ingresando a la habitación, siendo seguido de cerca por los demás capitanes y sus respectivos tenientes. También se encontraban presentes algunos miembros del clan Kuchiki y el clan Shiba.
– Sin duda es una niña hermosa. –habló Yamamoto acercándose para observar detenidamente a la bebé. – Mis bendiciones a esta nueva vida.
– Yoruichi-sama. –habló Soi Fon acercándose a la cama donde estaba sentada su amada mentora. Los ojos de la pequeña pelinegra se posaron con admiración en la recién nacida. – ¿Es realmente su hija?
– Lo es… –respondió entre pequeñas risas Yoruichi.
– Yoruichi-sama, le prometo que haré todo lo posible para protegerla a usted. –dijo confiada Soi Fon, ganándose una pequeña risa por parte de la capitana de la segunda división.
– ¿Cómo se llama? –preguntó la matriarca del clan Kuchiki. Entre sus brazos sostenía a su hijo de cinco años quien, a su vez, observaba hipnotizado a la bebé.
Yoruichi y Urahara intercambiaron miradas. Realmente no habían pensado en ningún nombre para la niña, habían confiado en que el nombre surgiría cuando la vieran por primera vez.
La mirada de Urahara volvió a posarse sobre la bebé, apreciando la pequeña mata de cabello rosado… Era como las flores de cerezo, y había nacido en el mismo día que dichas plantas florecían por primera vez. Parecía una divertida coincidencia.
– Sakura… Su nombre es Sakura… –dijo el hombre de cabellos rubios.
Tan pronto como el nombre se escapó de sus labios, la más radiante de las sonrisas surcó los rosados labios de la niña recién nombrada. Era como si de alguna forma intentase decirles que estaba de acuerdo con el nombre que acababan de elegir para ella.
Al ver su sonrisa, la habitación entera se quedó en silencio.
Aquella pequeña sonrisa había logrado que incluso la persona más fría del mundo se derritiese.
– Cuando ella desapareció, el seiretei se vio sumido en un duro momento. No solo por el dolor de su perdida, sino también por la incertidumbre… Su desaparición fue realmente misteriosa: De la noche a la mañana pareció como si la tierra se la hubiese tragado. A pesar de la alta seguridad que poseía la mansión del clan Shihouin, nadie pudo detectar nada. No había rastros de que alguien hubiese entrado para secuestrarla, y ella era bastante pequeña como para salir por su cuenta… La buscaron por todo el mundo, pero no había ni rastro de ella.
– Eso… Eso suena realmente duro. Puedo imaginarme como se ha sentido Urahara-san… –comentó Ichigo.
– Todos asumieron la culpa de su desaparición. –dijo Yoruichi. – A pesar de que nadie podía prever lo que sucedió, todos sintieron que no habían hecho lo suficiente para impedirlo. Urahara fue uno de los más afectados, paso días y noches enteras en los laboratorios de la doceava división, buscando aunque sea un pequeño indicio de donde pudiese estar Sakura. Por eso, Ichigo, no debes preocuparte sobre su seguridad… En cuanto la reconozcan no querrán nada más que protegerla
"Y más les vale que lo hagan, malditos idiotas…"
Sakura POV
Caminábamos sumidas en un incómodo silencio. O bueno… Al menos para mí resultaba incómodo.
Nanao era a en definitiva una chica bastante seria, enfocada en su trabajo. No parecía tener ningún interés real en entablar una charla amistosa conmigo, simplemente se limitaba a guiarme como yo se lo había pedido.
– Uhm… Etto… Nanao-san…
– ¿Hmm? –emitió un leve ruido para hacerme notar que me estaba escuchando.
– Uhm… ¿Qué sabes de la situación de Kuchiki Rukia? –pregunté cautelosamente, observándola por el rabillo del ojo.
– Lo último que supe fue que ha sido llevada a la torre de arrepentimiento. –contestó Nanao.
– ¿La torre de arrepentimiento?
La pelinegra asintió para luego detener su andar y señalar un punto en específico, seguí con la mirada la dirección en la que apuntaba, viendo una gran torre blanca.
– Fue enviada allí para arrepentirse de su crimen. La torre tiene una vista perfecta de la montaña del Sokyoku. –comenzó a explicarme. Dejó de señalar la torre para luego señalar una pequeña montaña, sobre la cual se podía observar una extraña estructura de madera, y a unos pocos metros de ella, una enorme espada que era sostenida por largas cadenas. – El Sokyoku es el elemento con el que la ejecutaran.
– Suena como una muerte demasiado extravagante… –murmuré pensativa. – No me parece que el delito de Rukia haya sido tan grande…
– No eres la única en pensarlo. –contestó Nanao reanudando el camino. – El Sokyoku solo se utiliza para faltas demasiado graves, por lo que solo se ha usado en criminales que tienen el nivel de un capitán de división. Nadie está realmente seguro por qué la cámara de los 46 ha elegido tal método para acabar con la vida de Kuchiki Rukia.
Sonaba realmente extraño, si lo que Nanao decía era verdad ¿Por qué la cámara se precipitaría a dar una sanción tan exagerada? Algo no andaba bien aquí…
– ¿Tú…? ¿Tú crees que Rukia deba ser ejecutada? –pregunté siguiéndola.
– No lo sé realmente. –habló con honestidad. – Es cierto que ha roto las reglas, pero también es verdad que existen muchos métodos para hacerla pagar por su crimen sin tener que matarla. Aún así, mi opinión no vale mucho aquí… Solo tengo que seguir las órdenes de mi capitán.
– ¿Y Kyoraku-san que piensa al respecto?
– Bueno… –exhaló. No parecía realmente conforme con lo que estaba a punto de decir. – Él y Ukitake-taichou están buscando una forma de detener la ejecución.
Una pequeña sonrisa surcó mis labios.
Entonces Kyoraku y Ukitake eran aliados. Debería hablar con ellos después de visitar la cámara de los 46.
– Bueno… Aquí estamos, Sakura-sama. –dijo deteniéndose frete a una estructura rodeada por agua. Solo se podía acceder a ella por un pequeño puente de madera.
– Muchas gracias Nanao-san. –le agradecí con una amistosa sonrisa.
– No hay de que, Sakura-sama. Debo volver a la oficina ahora, pero no dude en buscarme si necesita algo. –dijo realizando una pequeña reverencia. Una pequeña risa escapó de mis labios. Debería comenzar a acostumbrarme a que todos me ofrecieran su ayuda.
– Lo tendré en cuenta, Nanao-san.
Ella asintió antes de darse la vuelta y marcharse rápidamente. La observé brevemente hasta que salió de mi campo de visión para luego darme la vuelta y comenzar a dirigirme a la entrada de la cámara.
– Está cerrada… –murmuré frunciendo el ceño luego de un intento inútil de abrirla. – Pero debo conseguir la forma de entrar…
– Me temo que no puedo permitir que hagas eso.
Me sobresalté ante la repentina voz y el aliento haciéndome cosquillas el oído. Rápidamente me di vuelta y retrocedí un par de pasos hasta que mi espalda chocó contra la puerta, encontrándome cara a cara con el hombre que había hablado.
– ¿A-Aizen-san?
El estaba frente a mí, observándome con una sonrisa, parecía entretenido por mi reacción. Dio un par de pasos para acercarse a mí, y yo me aplasté más contra la puerta, intentando mantener la poca distancia que había entre nuestros cuerpos.
Un escalofrío recorrió mi columna cuando su mano rozó mi mejilla.
– ¿No te he dicho que no te entrometas? No quiero hacerte daño, mi amada Sakura… Pero estás siendo una niña muy mala…
Mis ojos se abrieron como platos. Eso fue lo que me había dicho… entonces… ¿Entonces lo de a noche no había sido un sueño? ¿Realmente había estado en mi cuarto? ¿Realmente me había besado?
– Oh sí, realmente sucedió… –volvió a hablar. Una pequeña y varonil risa escapó de sus labios, se estaba divirtiendo con mi asombro.
– ¿P-Por qué? –a penas pude encontrar la voz para preguntar. – ¿Por qué haces esto? ¿Qué es lo que no quieres que me entrometa? N-No entiendo, Aizen-san…
– No hace falta que entiendas nada, mi querida Sakura. Pronto todo terminará, crearé un nuevo mundo y te llevaré conmigo, para que te conviertas en mi bella esposa.
Un nuevo mundo…
"Crearé un mundo en donde Sakura-hime sea una hermosa reina"
Cerré mis ojos mientras un pequeño suspiro escapaba de mis labios.
– Entonces era eso a lo que te referías cuando era una niña… Un mundo en el que planeas ser el rey, tomándome a tu lado como tu consorte… –murmuré. – Que gran pervertido eras si me deseabas en aquel entonces.
El solo rió en respuesta.
Abrí mis ojos para observarlo.
– No eres realmente consciente de la grandeza de tu poder…
Lo observé confundida ¿A qué se refería?
Mi cuerpo se tensó al notar como retiraba su mano de mi mejilla y la acercaba a la empuñadura de su espada ¿Iba a herirme? ¿Incluso después de lo que me había dicho?
Comencé a sentirme extrañamente cansada, mis piernas me temblaban, a penas podía mantenerme de pie. Me tambaleé torpemente solo para caer en brazos de Aizen. Lo último que pude ver fue su rostro, mirándome con una perturbadora expresión de amor, antes de que todo se volviese oscuro a mi alrededor.
Autora POV
– Lamento hacerte esto mi amada… Pero no puedo permitir que frustres mis planes… –murmuró Aizen mientras cargaba entre sus brazos a la pelirrosa para comenzar a llevarla a la mansión Kuchiki.
– Vaya… –los pasos de Aizen se detuvieron al escuchar la voz de Gin. – Jamás pensé que serías capaz de usar el poder de Kyoka Suigetsu en Sakura-hime ¿Por qué no simplemente la mata? Si tanto teme que ella se interponga en sus planes… Aizen-taichou…
– No es algo que desee hacer, y aunque quisiera, no podría hacerlo. –contestó indiferente el capitán de la quinta división mientras retomaba su camino ante la atenta mirada del peliplata.
– Realmente lo lamento, Sakura-hime… Usted ha quedado atrapada en medio de los planes de Aizen… –murmuró Gin dejando escapar un pequeño suspiro. – Pero le prometo que la protegeré, por lo menos hasta que encuentre la forma de matarlo…
Y aquí otro capítulo...
Lamento mucho la demora, realmente durante los fines de semana no suelo tocar la laptop, por lo que recién hoy pude terminar el capítulo. Espero que les haya gustado.
También quiero agradecerles por los bellos comentarios que estan dejando, realmente me motivan a seguir escribiendo.
Antes de despedirme quiero hacerles una pequeña pregunta. Este fanfic es un MultiSaku, por lo que se verá a Sakura tener interacciones románticas/sexuales con varios personajes, y me gustaría saber... ¿Qué shippeos quieren que incorpore a la historia?
