Sakura POV
Sentía una reconfortante calidez rodeándome, y un agradable olor a pétalos de cerezo colándose por mi nariz. Me removí levemente, acurrucándome más cerca del calor. Estaba bastante cómoda.
Aunque… No recordaba haberme dormido…
¿Qué había sucedido?
Recuerdo… Recuerdo haber estado caminando hacia la central de la cámara de los 46 junto a Nanao, hablando de la situación de Rukia. Recuerdo estar parada frente a la entrada de la central, y entonces… un borrón en mi mente. Lo que sea que haya sucedido desde que estaba parada allí hasta que llegué a mi situación actual, no podía recordarlo.
Y ahora que lo pienso… ¿Dónde me encontraba?
Con algo de esfuerzo entreabrí mis ojos para observar el lugar en el que me encontraba.
No tuve que observar mucho tiempo para saber que me encontraba en la mansión Kuchiki. Reconocería en cualquier lado la fina arquitectura tradicional, y los adornos. En cambio, mi atención se centró en el hecho de que había un par de brazos, uno a cada lado de mi cuerpo.
Seguí con mi mirada el trayecto del brazo hasta llegar a la mano la cual sostenía delicadamente un pincel, mojándolo en tinta negra para luego reanudar su tarea de escribir pulcramente en una hoja de papel. A penas pude registrar algunas palabras de las que escribía. Era como el papeleo que mamá y papá solían hacer cuando eran capitanes del gotei 13…
Mi mirada entonces realizó el recorrido contrario y alcé mi mirada para observar el rostro de la persona junto a la que me encontraba.
– ¿Byakuya…?
Su mirada que, hasta el momento, había estado fija en el documento que estaba escribiendo, se fijó en mí, y pude sentir como los movimientos de su brazo se detenían, indicando que había dejado de escribir.
– Ya estás despierta… –murmuró él. – ¿Cómo te sientes?
Fruncí el entrecejo sintiéndome un tanto confundida por su pregunta.
– Estoy bien… –balbuceé torpemente. – Yo… ¿Qué me sucedió?
– Aizen-taichou te vio desmayándote en frente de la cámara de los 46. Él te levantó y te trajo hasta la mansión. –contestó Byakuya.
Tenía el extraño sentimiento de que aquello no había sido realmente lo que sucedió, sin embargo, no tenía forma de contradecirlo, y aquello explicaba por qué mi mente era un borrón luego de haber estado parada frente a la entrada de aquel lugar.
– Ya veo… –murmuré. – Y… ¿Por qué estaba dormida en tu regazo?
Aún seguía acurrucada contra su pecho, mi mano aferrándose levemente a sus prendas. Me preguntaba por qué no me apartaba. Es decir… Era una situación bastante… íntima, y dudaba que realmente Byakuya quisiese ser íntimo conmigo.
– Cuando te estaba llevando a tu cuarto te aferraste a mi y era imposible hacer que me soltaras. No quería despertarte así que simplemente te traje conmigo. –explicó el pelinegro. Mis mejillas se tornaron de un fuerte rosa al escuchar lo que había hecho mientras estaba dormida.
– L-Lo siento. –dije apartándome rápidamente, aún estando sentada en su regazo. – N-No quise ser una molestia para ti… Me iré ahora…
A pesar de mis palabras, cuando quise intentar levantarme los brazos de Byakuya se mantuvieron firmes, obligándome a permanecer sentada allí.
– ¿Quién dijo que eras una molestia? Sakura, si me hubieses molestado no te hubiese traído conmigo en primer lugar.
Me mordí el labio y me mantuve en silencio, bajando la mirada levemente. Así pasaron unos cuantos segundos, antes de que una sonrisa surcara mis labios acompañada de una pequeña risa.
– Es extraño…
– ¿Qué es extraño?
– Cuando éramos niños no había forma de que sacaras el "hime" de mi nombre. Siempre te referías a mi con respeto, como si fuese superior a ti… Y ahora me hablas de esta forma… Supongo que las cosas realmente han cambiado mucho por aquí. –comenté. Me deslicé fuera de su regazo para tomar asiento en uno de los cojines junto a él. Era más fácil mirarlo de esta forma a estar sentada en su regazo.
– Recuerdo que te molestaba que te dijera "princesa" ¿Por qué te resulta extraño ahora? –habló él.
– Yo… Me molestaba porque éramos amigos, cercanos, y aun así seguías tratándome con tanta formalidad. –contesté. – Pero es extraño que ahora sea distinto… Solo me recuerda el hecho de que no sé qué pasó los últimos cien años aquí. Ya no es el mundo que yo conocía, y tengo que aprender a conocerlo nuevamente.
– Te sientes como una extraña aquí, ¿verdad?
Asentí. Realmente era eso: Me sentía una extraña en mi propio hogar.
– Buenas tardes, Byakuya-sama, Sakura-sama. –la voz de uno de los sirvientes me distrajo de mis pensamientos.
Mi mirada se dirigió hacia el hombre que cargaba delicadamente una bandeja de madera, con un par de tazas de té humeante.
– Ah, es hora del té. –habló Byakuya. – Muchas gracias. –le agradeció al asistente quien dejó las tazas antes de hacer una pequeña reverencia y marcharse de la habitación, dejándonos nuevamente a solas.
Tomé entre mis manos la taza, inhalando brevemente el aroma del té antes de darle un pequeño sorbo. Una mueca invadió mi rostro cuando la extraña combinación de hierbas se deslizó por mis papilas gustativas. Era un gusto realmente peculiar…
– ¿Qué es esto? –le pregunté a Byakuya, asumiendo que el podría saber qué clase de té me habían servido.
El me observó brevemente antes de arrebatarme la taza de las manos y darle un pequeño sorbo.
– Parece una mezcla de té verde y ortiga… No es una elección tan rara para una mujer de casa noble. –comentó el mientras me devolvía la taza. Yo solo lo observé confundida. – Es bastante común que a las mujeres de clanes nobles, sobre todo a las matriarcas y herederas, se les de a ingerir alimentos que estimulen su fertilidad. Después de todo, son las encargadas de dar a luz a los próximos herederos.
Mis mejillas volvieron a adquirir una tonalidad rosada, pero mucho más fuerte.
– ¿P-Por qué me darían esto a mí? –chillé avergonzada.
La idea de pensar en tener hijos ahora me ponía bastante nerviosa. Técnicamente, tenía muchos más años de los que realmente creía, pero aún me sentía bastante joven como para pensar en tener bebés.
– Eres la heredera del clan Shihouin. –respondió Byakuya como si fuese lo más obvio del mundo. – Los ancianos de tu clan están siendo indulgentes porque entienden que a penas hace poco recuperaste tu memoria, pero en algún momento tendrás que hacerte cargo del clan y asumir todas esas responsabilidades. Y eso incluye el hecho de contraer matrimonio y producir un heredero.
– N-No lo digas de esa forma… –tartamudeé. – Haces que suene como si fuese una máquina de hacer bebés. –murmuré mientras desviaba la mirada.
– Lo siento, no fue mi intención ofenderte.
– Kami… Son muchas cosas en que pensar ahora. –lloriqueé. – Solo quería recuperar mi vida, jamás se me cruzó el hecho de que tendría que tener bebés.
– Si te sirve de consuelo, probablemente pasará mucho tiempo antes de que tengas que pensar en eso. El hecho de que se te den alimentos para estimular tu fertilidad solo es una cuestión de tradición que los sirvientes encargados de la comida tienen que obedecer.
– Eso no me tranquiliza para nada.
– Si te hace sentir más cómoda, puedo pedirle a uno de los encargados que te traiga otra bebida ¿Eso sería aceptable para ti? –ofreció Byakuya.
– No. Creo que sería algo desagradecido de mi parte si les pido que tiren esto y hagan otra cosa. –murmuré y tras dejar escapar un pequeño suspiro le di otro sorbo al té.
Levanté mi mirada cuando la puerta se abrió revelando al mismo sirviente de antes, solo que esta vez era acompañado por Kyoraku y Soi Fon.
– ¿A qué debo su presencia en mi casa? –preguntó Byakuya dejando su taza sobre la mesa y mirando fijamente a los dos. El sirviente hizo una pequeña reverencia antes de volver a marcharse tras haber completado exitosamente la tarea de guiar a ambos capitanes hasta aquí.
– Vine a ver a Sakura. –dijo Soi Fon con simpleza mientras tomaba asiento frente a mí. – Puede estar bajo el cuidado del clan Kuchiki ahora, pero que no se te olvidé, Kuchiki-taichou, que como miembro del clan Fon tengo como deber proteger a la heredera del clan Shihouin. Además… tengo ordenes de Yamamoto-sotaichou
– Soy consciente del vínculo entre ambas familias, no planeo interponerme en su tradición. –respondió Byakuya con calma. – ¿Puedo saber cuales son las órdenes que te fueron asignadas?
– Debido al regreso de Sakura-hime, se ha retomado la investigación acerca de su desaparición. Los escuadrones 2 y 12 están a cargo de dicha investigación, y Yamamoto-sotaichou me pidió personalmente que interrogara a Sakura-hime. Ahora que ha recuperado su memoria, necesitamos saber todo lo que ella recuerda de este incidente para poder atrapar al culpable. –explicó Soi Fon.
Así que planeaban buscar al responsable de mi desaparición…
Por el rabillo del ojo pude ver como Byakuya asentía en señal de comprensión, antes de dirigir su mirada hacia Kyoraku.
– ¿Tú por qué estás aquí?
El capitán de la octava división dejó escapar una pequeña risa nerviosa.
– Honestamente solo vine a beber algo. Antes de la reunión de taichous me encontré con Sakura-hime y ella me invitó a acompañarlos. –dijo apenado de que sus motivos para estar allí no eran tan significativos como los de Soi Fon.
Byakuya exhaló bruscamente y volteó a verme.
– Tu y yo tendremos que discutir luego acerca de invitar personas a la mansión sin mi permiso.
Yo solo pude reír en respuesta.
– Si ya no hay nada más que hablar, me gustaría comenzar con el interrogatorio. –habló Soi Fon captando nuevamente mi atención.
La miré y asentí en señal de comprensión. Pude sentir como la mirada de Byakuya y Kyoraku estaba sobre nosotras.
– ¿Qué es lo que necesitas saber?
– Todo lo que recuerdes al respecto… La noche que desapareciste, todo lo que sucedió antes de que terminaras bajo el cuidado de la familia Haruno.
Suspiré y cerré mis ojos intentando recordar.
Un escalofrío recorrió mi columna y por un segundo desee no haber recuperado estas memorias, pues… el horror de las imágenes que pasaban por mi mente era simplemente perturbador.
Ellos me habían torturado, experimentado conmigo de múltiples formas, incluso habían abusado de mí. Al recordar todo aquello, sin poder evitarlo comencé a llorar.
Cada vez que una de esas memorias surgía en mi mente, sentía el dolor en mi cuerpo como un fantasma atormentándome.
Basta. No lo quiero. No quiero estas memorias.
– ¿Sakura? –una mano se posó sobre mi hombro haciéndome sobresaltarme. Abrí mis ojos nuevamente encontrándome con las preocupadas miradas de Byakuya, Kyoraku y Soi Fon. El primero había sido quien había hablado. – ¿Te encuentras bien?
– S-Si… Lo siento… Solo… Estas memorias no habían estado presentes hasta que intenté traerlas de vuelta, y ahora que las tengo, desearía simplemente que se fueran y no recordar toda esa locura. –murmuré abrazándome a mi misma.
– ¿Qué fue lo que te hicieron? –preguntó preocupado Kyoraku.
– Yo… No sé quienes eran ellos exactamente… Al principio buscaban venganza contra los shinigamis. –comencé a relatar. – Y yo era el medio para ello… Querían quitarles algo valioso, y la idea fue tomarme a mí. Creo que simplemente iban a matarme, pero su líder cambió de opinión y comenzaron a experimentar conmigo, y a torturarme. Me inyectaban sustancias, me electrocutaban, me obligaban a combatir contra varios oponentes, quebraron mis huesos, dios… incluso me violaron cuando mi cuerpo comenzó a madurar.
No hacía falta ser un genio para saber lo enfadados que se sentían por todo lo que les estaba contando. Sus reiatsus se elevaban de forma amenazante, sus cuerpos estaban tensos y sus miradas eran asesinas. Podía incluso ver como formas de tortura eran ideadas en la mente de Soi Fon y Byakuya. Querían hacer pagar a los responsables, con una muerte lenta y dolorosa.
– Durante varios días, mi vida solo fue horror. El nivel de dolor que manejaba mi cuerpo era simplemente indescriptible, muchas veces terminaba inconsciente debido a él… No recuerdo nada más luego de la última vez que me desmayé, creo que fue entonces que me metieron dentro de ese gigai que alteró mi crecimiento, y bloquearon mi memoria. –suspiré con la vista fija en la taza que aún sostenía entre mis manos. – Luego simplemente comencé a vivir como un humana, bajo el cuidado de los Haruno que me suministraron esas extrañas píldoras que mataban mi reiryoku.
– Suena realmente horrible… –habló Soi Fon.
Con movimientos delicados, retiró la taza de mis manos y la dejó sobre la mesa, solo para después tomar una de mis manos entre las suyas, dando un apretón cálido en un intento de darme comodidad y apoyo.
– Lamento tener que hacer que recuerdes todo eso. –se disculpó honestamente. – Pero te prometo que cuando atrapemos a los culpables, los haremos pagar por todo lo que te hicieron. Esos tipos tienen un boleto de ida al infierno de parte de todos los shinigamis. Nadie daña a nuestra princesa y vive para contarlo.
Una pequeña sonrisa surcó mis labios y negué con la cabeza.
– No te preocupes, estoy bien… –murmuré.
– ¿Hay algo más que recuerdes? –preguntó Kyoraku. – ¿Recuerdas como lucían tus secuestradores?
Cerré mis ojos intentando concentrarme en recordar sus apariencias, pero a pesar de mis intentos no podía recordar nada más que siluetas borrosas.
Suspiré y negué con la cabeza.
– Casi nunca los veía realmente. La habitación en la que me tenían siempre estaba lo suficientemente oscura para que no pudiese ver claramente, también usaban túnicas para ocultarse, a veces incluso me vendaban los ojos para que no los viese. Y cuando no era nada de eso, era el inmenso dolor el que me impedía verlos con claridad. Eran bastante cautelosos en ese sentido. –contesté. – Jamás revelaban datos significativos acerca de ellos mismos… Creo que pensaban que, si en algún momento lograba liberarme, sería realmente problemático que yo los recordase.
– Entiendo…
– ¿Y de la noche en que te secuestraron? ¿Recuerdas algo? –preguntó Soi Fon. – ¿Sabes como lograron atraparte?
– Bueno… Era una noche como cualquier otra. –relaté. – Estaba en mi alcoba, mamá y papá habían ido a desearme dulces sueños, luego se fueron. Yo intercambié mensajes con Byakuya como lo hacíamos todas las noches a través de mariposas del infierno.
– ¿Ustedes hacían qué…?
Me sonrojé ante la exagerada reacción de Soi Fon.
– E-Eso no es relevante ahora. –balbuceé. – Luego de enviar mi última mariposa… Cepillé mi cabello como lo hacía siempre antes de dormir… Entonces, apareció un hombre sentado en mi ventana.
– ¿Un hombre? –repitió Byakuya.
– Es imposible que alguien se haya colado como si nada… Había miles de guerreros del clan Shihouin y el clan Fon custodiando los alrededores de la casa ¿Cómo es que nadie pudo verlo? –se quejó Soi Fon.
– No lo sé. Recuerdo haberme asustado. El hombre llevaba una capa con capucha, por lo que no podía ver su rostro claramente, solo recuerdo haber notado que tenía un bigote. –seguí comentando. – Empezó a hablar y decir cosas muy extrañas… Intenté correr a buscar a papá y mamá, o incluso un guardia. Pero el tipo me atrapó antes de que pudiese llegar a la puerta… Luego de eso no recuerdo nada.
– Eso no nos dice mucho… –murmuró Kyoraku.
– Al menos es más de lo que ya sabíamos. –objetó Byakuya.
– Lamento no poder brindarles mucha más información al respecto. Hay muchos manchones negros en mis recuerdos de los acontecimientos, estuve demasiadas veces inconsciente…
– No tienes que disculparte. –dijo Soi Fon poniéndose de pie. – Eres una víctima aquí, y la información que nos diste es bastante útil. Si me disculpan… Debo ir a informarle a sotaichou de esto.
Los tres asentimos y la vimos marcharse de la habitación.
– Con los escuadrones 2 y 12 trabajando, esperemos que puedan descubrir algo. –comentó Kyoraku.
– Sin embargo, creo que será difícil avanzar con la investigación en los próximos días. –dijo Byakuya. Su mirada se posó sobre mí. – Con la ejecución de Rukia, y los ryoka sueltos por la sociedad de las almas, tenemos asuntos más inmediatos que atender.
– Byakuya… –empecé a hablar con calma. – Si llegas a intentar herir a mis amigos "ryoka", te haré pagar…
Y otro capítulo publicado con éxito. Espero que les haya gustado, no olviden dejar sus comentarios.
Shippeos solicitados hasta el momento: AizenSaku, ByaSaku, GinSaku.
¿Otro más que deseen ver? ¿IchiSaku? ¿ToushiroSaku?
