Sakura POV

El resto del día transcurrió normalmente.

Tuve la oportunidad de hablar unos momentos con Kyoraku, y hacerle saber que cualquier cosa que el y Ukitake estuviesen tramando para salvar a Rukia, contaban con mi ayuda. Luego de que el se fuera, simplemente había perdido el tiempo recostada mientras observaba a Byakuya trabajar.

Finalmente había llegado la noche, y luego de una agradable cena en donde, algunos ancianos del clan Kuchiki se nos habían unido con la intención de expresar su felicidad al verme con vida, había vuelto al cuarto que me habían brindado para finalmente dormir.

Agradecí a Chieko por ayudarme a cambiar mi kimono por una yukata simple y cómoda para dormir, y me senté en el gran futón mientras cepillaba suavemente mi cabello.

Mientras lo hacía no podía evitar que mi mente divagara.

Estaba algo preocupada por el pequeño desmayo que había sufrido el día de hoy. A pesar de lo que Byakuya me había dicho, sentía que había algo extraño en toda esta historia. Como… como si no hubiese sido un hecho normal, que algo me ha pasado y no puedo recordar qué. Sin embargo, la falta de recuerdos es lo que me impide confirmar este raro sentimiento. Tal vez lo mejor sería ir a ver a Tsunade mañana, después de todo ella me había dicho que volviese a verla si algo así me sucedía.

Por otro lado, seguía pensando en Ichigo, mamá, y los demás.

No cabía duda de que debían estar buscando una forma de entrar al seiretei. Ichigo se había esforzado demasiado para recuperar sus poderes para venir a salvar a Rukia, por lo que no se iba a rendir sin dar pelea. Pero… El hecho de no saber cómo les estaba yendo era realmente angustiante ¿Estarán bien? ¿Habrán encontrado algún lugar donde pasar la noche? ¿Estarán comiendo bien? ¿El gotei 13 habrá enviado a alguien detrás de ellos?

Me sentía como una madre preocupada por sus hijos: Sabía que eran lo suficientemente fuertes como para sobrevivir, pero aun así me preocupaba.

Tampoco podía dejar de pensar en Rukia, en cómo debería de estar. Por la conversación que había tenido con Nanao, había podido descubrir donde la tenían encerrada, y que Ukitake y Kyoraku estaban de nuestro lado, sin embargo, no quitaba el hecho de que Rukia seguía sola, probablemente contando los posibles últimos minutos de su vida.

Deseaba ir a verla, poder hablar con ella… Decirle que pronto la sacaríamos de allí, pero dudaba mucho que los guardias me dejen pasar, aún siendo quién soy, y no sabía de qué forma podría filtrar un mensaje para ella.

Tal vez podría convencer a alguien de ayudarme… Pero ¿Quién?

Soi Fon no era una opción viable. De lo poco que había podido notar, ella seguiría con las órdenes dadas por la cámara de los 46. Órdenes eran órdenes. Además, ya tenía bastante trabajo con la investigación de mi secuestro como para que empezara a fastidiarla con algo que claramente violaba las normas.

Hablar con Yamamoto-jiisan tampoco sería una buena opción. Se había rehusado a escucharme cuando quise defender a Rukia, por lo que era claro que tampoco querría escucharme en esto.

Sin duda sentía que algo extraño pasaba con Aizen. Un escalofrío recorría mi cuerpo al pensar en él y en el sueño que había tenido la noche anterior. Acercarme a él no es algo que deseara en estos momentos, por lo que tampoco era una opción viable.

De lo que podía recordar de Gin, era una persona realmente extraña y dudaba que este tema fuese de su interés. También estaba descartado como opción.

¿Entonces a quién podía pedirle ayuda?

Kenpachi Zaraki, el nuevo capitán de la undécima, tampoco era una opción. No estaba segura tampoco de que Unohana fuese una buena opción; Podía recordar a Kurotsuchi como un tipo bizarro y aterrador, que no haría nada por otros a menos que eso le significase un beneficio propio; A pesar de que Tousen era un hombre perfectamente capaz, siempre me había sentido insegura acerca de pedirle favores. Tampoco lo veía como una opción viable.

Solo quedaban entonces Byakuya, Kyoraku, Ukitake, Toushiro y Komamura.

Komamura, Ukitake y Kyoraku siempre me consentían cuando era pequeña. Solo hacía falta una pequeña mirada para que me diesen lo que quería. No sería difícil convencerlos de que me ayudasen en esto, pero… Me sentía mal aprovechándome de esta forma de la amabilidad que tenían hacia mí. Eran una opción en consideración. No estaban descartados, pero tampoco estaba segura de elegirlos.

Byakuya se negaría tan pronto como le mencionara mis deseos de enviarle un mensaje a Rukia. Parecía bastante estricto con el hecho de seguir las normas. Pero Rukia era su hermana adoptiva, sabía que en el fondo quería rescatarla a pesar de que dijese lo contrario. En el fondo esperaba que, si insistía un poco más, su corazón se ablandase y poder convencerlo de ayudarme. Rukia era su hermana adoptiva, sabía que en el fondo quería rescatarla a pesar de que dijese lo contrario. Byakuya era otra opción en consideración.

La última opción era Toushiro. No sabía realmente que esperar de él. Probablemente me escuchase, de pequeños solíamos congeniar bastante bien, pero… No sabía cual era su posición respecto a las leyes del gotei 13. Si estaría dispuesto a romperlas o se aferraría a las normas como los demás.

Y si no fue ninguno de los capitanes… ¿Quién podría ayudarme en esto?

Mito y Tsunade sin duda no era una opción. Y la mayoría de los tenientes actuales eran nuevos para mí. No los conocía, no sabía como reaccionarían ante una petición como esta.

¿Tal vez alguien del clan Shihouin? Siendo la heredera del clan, los demás miembros debían escuchar mi palabra y respetar mis órdenes, pero… aún me sentía bastante insegura de volver al clan.

Bufé exasperada. No sabía realmente qué hacer.

– Si papá estuviese aquí sabría cómo ayudarme… –murmuré mientras dejaba el cepillo sobre una pequeña mesita y me dejaba caer en el futón. – El es simplemente brillante, seguro que incluso inventaría algún método de mensajería que no sea detectado por los shinigami…

Rodé sobre la cama y hundí mi rostro en la almohada.

¿A quién pedirle ayuda?

Mientras seguía dándole vueltas al asunto, poco a poco fui cayendo en brazos de Morfeo.

Sakura-sama…

Abrí mis ojos encontrándome en un lugar completamente distinto. Era un hermoso bosque que parecía sacado del más bello cuento de hadas.

Toda la vegetación que me rodeaba estaba de un verde vibrante, lleno de vida; Las pequeñas flores y hongos brillaban con luces de colores, casi pareciendo cristales. La luz que irradiaban iluminaba por completo el bosque, ocasionando que hubiese realmente muy pocos lugares donde las sombras pudiesen manifestarse; En el medio del bosque, un pequeño claro con un estanque cuya agua lucía tan pura y cristalina. Y flotando encima del estanque, una figura que me resultaba bastante familiar.

Era una hermosa mujer de cabello rojizo y ojos azules. Su piel clara lucía tan suave y sin imperfecciones. Sus rasgos eran completamente etéreos; Estaba vestida con una yukata simple, blanca, ligeramente translúcida, la cual caía elegantemente por sus hombros revelando su piel; Desde su espalda se podían apreciar dos hermosas alas que parecían confeccionadas con la más fina seda. La luz se filtraba a través de ellas y estas la fragmentaban cual prismas ofreciendo un espectáculo de luces de arcoíris.

Estaba frente aun hada…

Sakura-sama… Oh, estoy tan contenta de verla nuevamente aquí. Cuando nuestra conexión se rompió estuve tan preocupada… Este lugar comenzó a marchitarse poco a poco, hasta hace unas semanas atrás… –habló el hada. Su mirada estaba llena de cariño y nostalgia. Tomé un par de pasos para acercarme más a ella. – En aquel entonces estuve tan cerca de manifestarme en el mundo físico… Pero no fui lo suficientemente rápida, no pude evitar que esa gente la secuestrara.

Negué con la cabeza indicándole que no debía lamentarse.

Todos se culpan por lo que sucedió… Pero, no es culpa de nadie. No sabíamos que eso iba a pasar, no había forma de preverlo… –dije con calma.

Siempre tan gentil… Sakura-sama… Esas personas lograron debilitar demasiado su poder, este bosque solo es una cuarta parte de los magnífico que solía ser antes. Pero estoy segura que con arduo entrenamiento, su poder podrá ser restaurado exitosamente…

Miré a mi alrededor sorprendida. Este lugar ya de por si lucía realmente hermoso ¿Y ni siquiera era una cuarta parte de lo que solía ser?

La mujer frente a mi hablaba como si este lugar tuviese conexión con mi poder… Acaso…

Este es mi mundo interior… ¿Verdad? –pregunté. Una sonrisa se formó en los labios de la mujer al escuchar mis palabras.

Lo es. –asintió. – Usted ha estado varias veces aquí cuando era más joven, aunque no lo recuerde… Aunque no me recuerde…

La observé fijamente. Se me hacía bastante familiar, incluso podía sentir su nombre en la punta de mi lengua.

Esta vez las cosas serán diferentes, Sakura-sama… Usted conoce mi nombre, llámeme cuando me necesite, diga mi nombre y lucharé a su lado hasta el final de los tiempos.

Tú nombre…

Mis ojos se abrieron de golpe. Mi vista se fijó en el techo de la habitación mientras las imágenes del sueño seguían rondando mi mente.

Mi mundo interior… Había logrado conectar nuevamente con mi mundo interior… Después de tantos años y con mi poder debilitado.

Una sensación de alegría me invadió manifestándose con una fuerte calidez en mi pecho y una gran sonrisa en mis labios. Las cosas habían cambiado en todos estos años que habían transcurrido, pero esto… esto se sentía como un paso más cerca de ser yo misma una vez más. Estaba recuperando mi verdadero ser.

– Ah, Sakura-himesama, ya está despierta. –la voz Chieko me trajo nuevamente al mundo real.

Volteé a verla. Ella estaba entrando a la habitación acompañada de Chihiro. Al igual que el día anterior, Chieko llevaba entre sus manos lo que parecía ser un lujoso kimono para mí. Me preguntaba si este también había sido elegido por Byakuya.

– Buenos días, Chieko-san, Chihiro-chan… –saludé con una gran sonrisa en mi rostro mientras me incorporaba, quedando sentada sobre el futón.

– Buenos días. –saludaron las dos haciendo una reverencia en señal de respeto.

– Sakura-himesama, Chihiro ha sido asignada como su asistente personal, cualquier necesidad que tenga, ella se encargará de cubrirla. –me explicó Chieko mientras hacía un gesto hacia la joven.

– Haré mi mayor esfuerzo en complacerla, Sakura-himesama. –se apresuró a decir Chihiro mientras realizaba otra reverencia.

– Si Chihiro causa algún problema, por favor no dude en decírmelo, Sakura-himesama. Me aseguraré de que obtenga el debido castigo. –habló firme Chieko, a lo que yo fruncí el ceño.

– No creo que eso sea necesario, Chieko-san… Estoy segura de que Chihiro es más que capaz de cumplir con sus deberes. –dije con calma.

– Entiendo… Las dejaré solas entonces. –habló la mujer mayor mientras le entregaba a Chihiro el kimono para luego marcharse de la habitación, dejándonos, como había dicho, solas.

– Esto es bueno, significa que ahora podré hablar más seguido contigo sin preocuparme por interferir en tu trabajo. –dije alegre mientras me ponía de pie. La joven frente a mi solo dejo escapar una pequeña risa en respuesta.

– ¿En qué puedo ayudarla entonces, Sakura-himesama? ¿Sería de su agrado tomar un baño antes del desayuno? –preguntó amablemente.

Hice un pequeño gesto pensativo.

– Hmm… Creo que por hoy prescindiré del bañarme, o por lo menos por esta mañana… No quiero hacer esperar demasiado a Byakuya.

– Entonces déjeme ayudarla a cambiarse, hime-sama. –dijo Chihiro mientras dejaba a un lado la fina prenda de ropa y se acercaba a mi para ayudarme a desvestirme.

Me mantuve quieta mientras sus manos desataban delicadamente el cinturón de mi yukata, para luego quitarme el resto de la prenda, dejándome en ropa interior frente a ella.

– Sabes… no tienes que tratarme con tanta formalidad. –murmuré. – Que me llames "hime-sama" suena algo excesivo.

– Pero hime-sama. –protestó ella mientras se volteaba para agarrar nuevamente el kimono. – No sería para nada apropiado que la tratara con menos formalidad. Usted es una mujer de casa noble, considerada por muchos una auténtica princesa de sangre real. Debe ser tratada con el debido respeto.

Bufé ante sus palabras mientras movía ligeramente mis brazos para facilitarle el trabajo de colocarme el kimono.

– Jamás he sido una persona para las formalidades, estoy bien con que me llamen simplemente por mi nombre. –comenté.

– Insisto en que no puedo hacer eso, hime-sama.

Suspiré frustrada.

– Por lo menos quítale el "sama", estoy bien solamente con el "hime".

Ella me miró fijamente, dudando en si hacerme caso o no, para luego continuar con su trabajo de acomodar el kimono y colocarme el obi, ajustándolo bien alrededor de mi cintura.

– Supongo que puedo hacer el esfuerzo. –la oír murmurar antes de agacharse en el suelo para ayudarme entonces a colocarme mis zapatos. Eran las mismas sandalias con taco que venía usando desde que llegue aquí.

– Realmente te agradecería que lo hicieras… –dije.

– Sakura-himesa… Sakura-hime… ¿Puede tomar asiento? Así puedo encargarme más fácilmente de su peinado y maquillaje. –me pidió Chihiro.

Esbocé una pequeña sonrisa al notar el esfuerzo por cumplir mi petición, y me senté en uno de los cojines como ella me había pedido. Manteniéndome quieta mientras ella me peinaba y maquillaba.

– Ya está, se ve realmente hermosa, Sakura-hime… –dijo Chihiro, feliz por su trabajo. – Ahora la escoltaré hacia el comedor, Kuchiki-sama debe estar esperándola.

– Gracias, Chihiro…

En silencio caminamos hasta el comedor.

Tal y como Chihiro había mencionado, Byakuya estaba allí esperando. No había rastros de su teniente, Renji. Tal vez simplemente no nos acompañaría el día de hoy.

Chihiro hizo una reverencia y me indicó que se mantendría fuera del comedor por si necesitaba algo. Luego de eso salió de la habitación y yo tomé asiento frente a Byakuya.

– Buenos días. –lo saludé con la alegría que el día de hoy me estaba caracterizando.

– Buenos días. –devolvió el saludo. – Luces excepcionalmente alegre el día de hoy… ¿Puedo preguntar qué te tiene tan feliz?

– Bueno… –divagué. – Puede que mientras estuviese durmiendo haya conectado con mi mundo interior… –murmuré.

Pude ver como una expresión de sorpresa decoraba las finas y varoniles facciones del rostro de Byakuya. Dejó a un lado los palillos y me miró fijamente.

– ¿En verdad? –preguntó sorprendido.

Asentí efusivamente.

– Y pude hablar con ella… Dijo que una vez que logre restaurar por completo mi poder, mi mundo interior recobraría la belleza que tuvo hace años atrás. Pero… a pesar de que mi mundo interior no está completo, estoy feliz de poder haber conectado con él. –expliqué. – Siento que estoy más cerca de volver a ser yo misma…

– Eso sin duda es algo por lo cual alegrarse. –estuvo de acuerdo Byakuya. Una pequeña sonrisa surcó sus labios. – Aunque… ¿Quién es esta… "ella" que nombraste?

– Oh… El espíritu de mi Zanpakuto.


Otro capítulo entregado con éxito.

Tenía la intención de que fuese aún más largo, pero tenía mis dudas. Espero que aún así haya sido de su agrado la historia.

En el próximo capítulo ya volveremos a ver a Ichigo y a los demás ya que por fin se infiltraran en el seiretei. También tengo pensadas algunas pequeñas escenas de Sakura con algunos de los otros chicos (Porque esto es un multisaku, y hasta el momento solo estoy poniendo mucho ByaSaku je).

Quiero agradecer a todos los que están leyendo esta historia. Realmente me hace feliz saber que les gusta y no se han aburrido aún. Personalmente siento que tengo una forma demasiado lenta de hacer avanzar la trama, por lo que a veces me asusta que de pronto deje de gustarles la historia por esto.

PinKrystal: OMG! You're so sweet! You make me cry with such beautiful words (I love the "Love you 3000" reference 3). I'm glad that you like the story, and I hope you keep reading and leaving such wonderful comments (sorry if I say something wrong... I know english language but sometimes I get a little confuse with the words).