Sakura POV

– El espíritu… ¿De tu Zanpakuto? –respondió Byakuya mostrando una obvia sorpresa ante mis palabras.

Asentí con una gran sonrisa.

– Nunca pude manifestarla en el mundo físico, me secuestraron antes de que ocurriera. –le expliqué. – Pero ahora que mi poder se está restaurando, he logrado volver a hablar con ella… Se manifestará cuando realmente la necesite.

– Entiendo…

– Lo siento. No quiero malinterpretarte, pero parece como si esto no te agradara del todo. –murmuré antes de llevarme un bocado de comida a la boca.

– No me agrada particularmente la idea de que te expongas al peligro cuando a penas has regresado. –contestó Byakuya. – Pero supongo que tiene lógica que quieras retomar tu entrenamiento de shinigami.

– Bueno… No había pensado en la posibilidad de hacerlo hasta que Tsunade y Mito lo mencionaron. Y tampoco es algo que particularmente haya estado pensando, a decir verdad, mi mente ha estado ocupada en todo este asunto de recuperar mis memorias, conocer nuevamente mi hogar, sin contar que aún quiero salvar a Rukia. Pero… Ya sabes, una vez que toda esta situación se calme, supongo que podría volver a entrenar. –hablé pensativa.

– ¿Está en tus deseos convertirte en shinigami? –preguntó Byakuya sobresaltándome un poco.

– ¿Eh?

– ¿Está en tus deseos convertirte en shinigami? –repitió su pregunta. – Entrena si realmente eres consciente de los peligros que implica volverte una shinigami y aún así deseas hacerlo, no lo hagas porque te sientes la obligación de tu pasado. Lo has dicho: Las cosas han cambiado, y no tienes por qué intentar ser la niña que fuiste en aquel entonces.

Me mordí el labio y fijé mi mirada en el tazón de arroz que sostenía entre mis manos.

Byakuya tenía razón. No había necesidad de volver a ser la niña de antes, y dudaba mucho algún día poder volver a ser esa persona luego de todo lo que había tenido que vivir ¿Qué era lo que quería? ¿Realmente deseaba convertirme en una shinigami? ¿Por qué?

No sentía que fuese una simple obligación. Sabía que los demás capitanes esperaban que volviese a entrenar, sin embargo, no me sentía presionada por ellos. Tal vez protestarían al principio, pero al final terminarían comprendiéndome y aceptando mi decisión si es que decidía finalmente ser un espíritu común y corriente.

Pero… Yo si quería volverme una shinigami…

"Tenías el sueño de convertirte en una gran shinigami, alguien que pudiese purificar las almas de los Hollows, dando el debido descanso a las almas que nunca pudieron llegar a la sociedad de las almas"

A pesar de los años, a pesar de haber perdido mis recuerdos y haber vivido en un mundo diferente, creyendo ser otra persona… Ese deseo seguía latente en mi pecho. Había algo que me impulsaba a decir que ese era el camino que debía seguir.

– Quiero convertirme en shinigami. –contesté finalmente con tono firme, mirando decidida a Byakuya.

El me observó seriamente por varios segundos antes de que en su rostro se dibujase una pequeña sonrisa.

– En ese caso, puedes contar conmigo cuando necesites ayuda.

Sonreí.

– Gracias, Byakuya…

La puerta se abrió abruptamente logrando sobresaltarme. Mi mirada se dirigió rápidamente entonces a la persona que había irrumpido repentinamente. Era el chico pelirrojo, Renji.

– Buenos días, taichou. –saludó a Byakuya haciendo una exagerada reverencia. Parecía que no se había percatado de mi presencia en la habitación.

– Renji… –lo regañó levemente el pelinegro. Renji levantó la mirada confundido, notando entonces mi presencia.

– ¡H-Hime! B-Buenos días, s-se ve realmente hermosa el día de hoy. –balbuceó nervioso. Yo no pude evitar reírme ante su torpeza.

– Buenos días a ti también, Abarai-kun… –lo saludé antes de volver mi atención a mi comida. – Parece que tienes que hablar cosas importantes. Adelante, que mi presencia no te interrumpa.

Tras decir eso, volví a comer mi desayuno. Renji se quedó de pie por un par de segundos, anonadado, antes de salir de su estupor y acercarse a Byakuya. Pude ver como intercambiaban palabras, aunque no podía escuchar exactamente lo que decían. Hablaban en un tono de voz bajo. Asumí que esto se debía a que no deseaban molestarme con asuntos de su trabajo en el gotei 13.

Finalmente, al cabo de algunos minutos su conversación terminó y Byakuya se aclaró la garganta para llamar mi atención.

Inmediatamente dirigí mi mirada hacia él.

– Me temo que tendré que retirarme. Hay asuntos que debo atender como capitán, aún así espero que hoy también puedas unirte a mi para la hora del té. –dijo Byakuya.

– Siempre y cuando el té no sea una mezcla rara para mi fertilidad. –bromeé. Pude ver una pequeña sonrisa en los labios del pelinegro ante mis palabras, mientras que Renji alternaba su mirada entre ambos, mostrándose confundido. – No tienes que justificar tu trabajo ante mí, recuerda que fui hija de dos capitanes, entiendo lo atareado que debes estar. Vendré aquí a la tarde.

– ¿Vendrás? ¿Qué planeas hacer? –preguntó intrigado Byakuya.

– Pensaba ir a hablar con Tsunade-shishou y Mito-san… Me dijeron que vaya a verlas si volvía a desmayarme o me sentía mal, puede que se trate de un efecto secundario por haber roto el sello que reprimía mis recuerdos.

– Entiendo… En ese caso… Renji. –se volteó a ver al pelirrojo, este a su vez se sobresaltó al oír su propio nombre ser nombrado. – Te agradecería si pudieses escoltar a Sakura-hime al centro de archivo del seiretei. Podrás retomar tus tareas de fukutaichou una vez que cumplas con esto.

– H-Hai, taichou. Lo haré.

Byakuya asintió conforme con su respuesta antes de ponerse de pie. Hizo una pequeña reverencia mientras me deseaba que disfrutase el resto de mi comida, y finalmente se marchó de la habitación, dejándonos a solas a Renji y a mí.

El comedor se vio sumido en un incómodo silencio.

Al ver que Renji no pretendía decir nada, decidí ser yo quien rompiese el silencio.

– Actúas muy nervioso cuando estás frente a Byakuya. Cualquiera diría que estás intentando impresionarlo. –murmuré mientras dejaba a un lado el cuenco de arroz vacío y tomaba entre mis manos la humeante taza de té de jengibre.

– B-Bueno… Kuchiki-taichou es realmente exigente en el trabajo… –murmuró Renji llevándose una mano detrás de la cabeza para rascarse con nerviosismo. – Y particularmente no soy una persona de formalidades, por lo que a veces tengo miedo de molestarlo y que me regañe.

Reí por lo bajo.

– No es su culpa… –murmuré mientras le daba un pequeño sorbo a mi té. – Fue criado en una de las familias nobles más conservadoras de todo el seiretei. Y aún así es el más rebelde de su familia. –hablé con calma. – En el fondo, más allá de esa dura coraza que el construyó a su alrededor, existe una persona amable…

– Parece que lo conoce bastante bien, Sakura-hime. –mencionó el pelirrojo.

– Bueno, éramos amigos bastante cercanos cuando éramos pequeños. Ya sabes… antes de que fuese secuestrada. –contesté encogiéndome de hombros. – Su abuelo y mis padres eran capitanes del gotei 13, por lo que no era extraño que pasásemos tiempo juntos… Si no hubiese sido secuestrada tal vez hoy en día me conocerías como su esposa, o tal vez no… ¿Quién sabe?

Renji me observó con cierto asombro.

– Eso explica la foto…

Aquellas palabras lograron captar mi atención. Tan pronto como Renji las dijo, volteé mi mirada hacia él, observándolo con curiosidad.

– ¿Qué foto? –pregunté intrigada.

– Taichou mantiene una foto suya en su escritorio en la sede de la sexta división. –explicó Renji. – Siempre que le preguntaba sobre la foto, me hablaba de lo amada que era usted y cómo deseaba mantener vivo su recuerdo…. Aunque nunca supe realmente qué relación tenía taichou con usted. Por lo que me acaba de decir, parece que usted es realmente importante para él.

Una cálida sensación invadió mi pecho y no pude evitar sonreír ante sus palabras.

– Mantener vivo mi recuerdo… ¿Eh? –murmuré.

– Todos los que la conocieron antes de su desaparición se encargaron de contarle a los nuevos shinigamis historias sobre usted. Creo que no hay nadie en el gotei 13 que no haya oído hablar sobre la amada princesa de los shinigami. –dijo Renji.

Una pequeña risa escapó de mis labios, desconcertando al pelirrojo frente a mí.

– Cuando me nombran de ese modo lo hacen sonar como si hubiese sido una gobernante de algún modo. –dije. Mi vista estaba fija en mi té mientras continuaba hablando. – Mi nacimiento solo fue importante por dos simples motivos: Era la nueva heredera del noble clan Shihouin, y era la hija de dos reconocidos capitanes del gotei 13. Me trataban con respeto y me cuidaban gracias a eso, y eventualmente, con toda la inocencia que una niña en crecimiento podía tener, fui ganando el cariño de todos. Al principio solo me llamaban "princesa" por mi estatus social… Era la única heredera femenina entre los clanes nobles. –continué hablando, moviendo levemente la taza para ver como el líquido en su interior se movía, creando extrañas formas. – No sé realmente cuando comenzaron a considerarme princesa de todos los shinigami. Ni siquiera se si merezco un título tan grande como ese…

Levanté mi mirada de la taza de té, solo para encontrarme con los ojos marrones de Renji observándome fijamente con una expresión de… ¿Molestia?

– Creo que se subestima demasiado, princesa… –me sobresalté levemente al oír su varonil voz pronunciar aquellas palabras en un pequeño murmullo.

– ¿Q-Qué?

– "Desde el primer momento parecía bendecida por los dioses. Con un poder creciente que podría superar al mismo sotaichou con el entrenamiento adecuado, una belleza etérea y un corazón bondadoso… Urahara Shihouin Sakura llamaba la atención de todos" –empezó a recitar. – "Sus sueños eran grandes, sus deseos de ayudar a los demás la hacía muy querida por toda la sociedad de las almas. Cuando no estaba entrenando o moviéndose por el seiretei, iba a Rukongai a brindar su ayuda. Su corazón era tan grande que incluso deseaba lograr lo imposible: Darle una segunda oportunidad a las almas que no había logrado ser purificadas y se han convertido en Hollows"

A medida que el seguía hablando, los recuerdos surgían en mi mente. Recordaba a la perfección todo lo que él decía…

Yamamoto-jiisan diciéndome cómo algún día tomaría su lugar en el gotei 13; Los shinigami saludándome alegremente mientras paseaba por el seiretei; Los ciudadanos de los distintos distritos de Rukongai agradeciéndome por la ayuda que les brindaba.

– "Llamarla princesa se sintió simplemente natural. Nunca habíamos pensado en una monarquía más allá de lo que conocíamos con el rey espiritual, pero todos estábamos seguros de que queríamos que Sakura fuese nuestra princesa, porque no había duda que crecería para convertirse en una sabia y benévola líder" –Renji continuó hablando. Su mirada no se apartaba de la mía. – "Perderla dejó un hueco muy grande en el seiretei, un hueco que nadie podría llenar" Eso es lo que taichou siempre me decía… Los shinigami te elegimos como nuestra princesa, incluso aquellos que no te habíamos conocido en persona. Eres nuestra princesa aunque creas que no te lo mereces…

Podía sentir mis mejillas arder a la par que adquirían una tonalidad rojiza.

Bajé la cabeza, incapaz de sostener la intensa mirada que el mantenía sobre mi. Su tono serio y su mirada le daban aún más fuerza a las palabras que acababa de pronunciar.

– Sakura-hime… –oí la voz de Renji. – Cuando los rumores de que usted había regresado, de que realmente estaba viva, comenzaron a esparcirse… No pude evitar sentirme feliz y ansioso: Podría conocer a la tan aclamada princesa.

– Espero no haberte decepcionado entonces… –dije con a penas un hilo de voz.

Pude escucharlo suspirar y moverse a mi alrededor. Antes de que pudiese darme cuenta, una gran y cálida mano estaba posada sobre mi hombro. Renji se había movido hasta estar sentado junto a mí.

Con su mano libre me quitó la taza de las manos y tomó mi barbilla para mover mi rostro y obligarme a mirarlo.

– No me ha decepcionado, Sakura-hime… En todo caso, me sentí decepcionado de que las historias que escuché sobre usted no hacían alarde de su real grandeza. –habló con calma. – Es mucho más bella de lo que me esperaba, y su fuerza y determinación me han dejado sin palabras. Jamás había visto a alguien hacerle frente a Kuchiki-taichou del modo que usted lo hizo, o que le hiciese frente a Yamamoto-sotaichou…

– Renji…

– Se que usted no necesita protección de nadie, pero… Me gustaría protegerla, poder servirle…

Me mordí el labio. No sabía cómo lidiar con una situación así.

Este chico… Él realmente me veía como una líder, alguien a quien seguir. A pesar de sus palabras sentía que me estaba dando demasiado crédito. No quería decepcionarlo, pero el parecía realmente determinado.

Dejé escapar un pequeño suspiro.

– Tu lealtad es realmente admirable, y supongo que no puedo detenerte si tu corazón te dice que este es el camino que debes seguir. Tu agradezco realmente por tu devoción hacia mí, y espero poder llegar a ser la princesa que esperas de mí. –murmuré. – Ahora… No quiero retrasarte más de lo necesario. Tienes trabajo que hacer, así que es mejor que emprendamos viaje.

Él pareció sorprendido por mis palabras.

– P-Pero, aún no ha terminado su desayuno.

– Estoy satisfecha, ahora, vamos. –dije con calma.

Renji asintió torpemente antes de ponerse de pie y extenderme su mano para ayudarme a levantarme. Con un pequeño agradecimiento tomé su mano y me puse de pie. Ambos salimos entonces del comedor.

Miré rápidamente a Chihiro que yacía de pie a un lado de la puerta, manteniendo una postura rígida.

– Chihiro-chan… Saldré un rato, eres libre por hoy para descansar. –dije dándole una pequeña sonrisa.

A penas logré escuchar un "Hai, hime" mientras seguía a Renji a través de los largos pasillos de la gran mansión.

Nos dirigimos a la entrada de la casa, y una vez que salimos comenzamos a movernos por las calles del seiretei. Nuevamente nos veíamos sumidos en el silencio, pero, a diferencia de antes, este no era un silencio incómodo, sino uno cálido y cómodo.

Estábamos a mitad de camino cuando Renji detuvo su andar y dirigió su mirada hacia el cielo.

– ¿Renji? ¿Qué sucede? –pregunté confundida.

– Algo se está acercando al seiretei, por vía aérea… –lo oí murmurar.

Mi corazón dio un vuelco ante aquellas palabras.

¿Sería posible…?

En ese momento, algo se estrelló contra la barrera que rodeaba al seiretei. Esbocé una pequeña sonrisa.

Finalmente… Finalmente habían llegado.

– Es una locura, la barrera los matará antes de que puedan entra… –las palabras de Renji murieron en su garganta al ver que lograban traspasar la barrera.

Hubo una fuerte explosión y de pronto se vio como cuatro rayos de luz se dispersaban hacia distintos lugares del seiretei.

– Esto es malo. Tengo que volver al trabajo, Sakura-hime, déjeme llevarla a un lugar seguro.

– Renji. –lo detuve. – Espero que no pienses mal de mí. Esos ryoka son mis amigos y han venido a salvar a Rukia igual que yo, si no tienes intenciones de ayudar, entonces por favor te pido que no me detengas…

– S-Sakura-hime…

Le ofrecí una pequeña sonrisa apenada antes de comenzar a correr en dirección al rayo de luz más cercano.

Ahora que Ichigo y los demás habían conseguido infiltrarse en el seiretei, eran un objetivo para los trece escuadrones. Ya no había forma de buscar una negociación pacífica, a partir de ahora las cosas serían más complicadas.

Las negociaciones hostiles por la vida de Rukia habían comenzado…


¡Nuevo capítulo publicado! Ha habido algo de RenjiSaku en este capítulo ¬w¬

Por fin empieza la acción ya que Ichigo y los demás ya han llegado al seiretei. Espero que les haya gustado el capítulo.

Últimamente estoy teniendo menor cantidad de comentarios en esta plataforma, lo cual me pone algo triste ya que no se si es que se han aburrido de la historia o qué a pasado. Si les ha gustado el capítulo, por favor no olviden dejar sus hermosos comentarios que me motivan a seguir escribiendo.