Sakura POV
Aizen, Gin y Tousen habían escapado. Tan pronto como el agujero en el cielo se cerró, el silencio reinó en el lugar. Nadie sabía con certeza qué hacer a continuación. Muchos aún seguían impactados por la traición de los tres capitanes.
Incluso yo, que me había prometido ser fuerte para honrar el título de princesa, aún seguía bastante afectada por las mentiras de Aizen. Aún no lograba concebir como aquel hombre amable que me había cuidado en mi niñez, era el mismo hombre que había manipulado a todo el mundo, y no había dudado en asesinar a sus colegas.
Con sumo cuidado enfundé mi Zanpakuto, enderecé mi postura manteniendo el mentón en alto, y me volteé a ver a los capitanes del gotei 13. Tomando una profunda respiración, decidí tomar el liderazgo en esta situación.
– ¿Qué están esperando? –inquirí. – Este desastre ha dejado a muchos heridos que deben ser tratados.
– Hime-sama…
– Esos tres traidores han escapado, pero no hay nada que podamos hacer en este momento. Solo nos queda recoger los pedazos. –dije con firmeza. – Que los equipos médicos se desplieguen para tratar a todo aquel que haya resultado herido en este incidente… Y eso incluye también a los ryoka ¿Quedó claro? –observé a los presentes, notando como pequeñas sonrisas surcaban sus labios tras haber oído mis palabras. Un pequeño rubor cubrió mis mejillas al tener una leve idea de qué estaban pensando. – ¿Acaso no fui clara? ¡Muévanse!
– A la orden, princesa.
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Los días habían transcurrido en un abrir y cerrar de ojos. Afortunadamente, y a pesar de todos los incidentes que habían ocurrido, las cosas iban marchando bien. Se había logrado salvar una gran cantidad de vidas, y actualmente el gotei 13 se encontraba reparando los destrozos producidos en las batallas.
Aún había muchas cosas que debían trabajarse: Todavía no se sabía quiénes tomarían el puesto de capitanes de las divisiones 3, 5 y 9, sin contar que tampoco se sabía quienes serían los nuevos miembros que integrarían la cámara de los 46, pero a pesar de todo aquello, las cosas parecían estar cambiando para bien en el seiretei.
Durante estos días transcurridos, los capitanes del gotei 13 habían permitido que Ichigo y los demás permanecieran en la sociedad de las almas hasta que sus heridas se sanasen, como un gesto de gratitud por haber ayudado en la lucha contra Aizen, y como una disculpa por haberlos atacado.
Durante estos días también había recibido muchos agasajos a mi persona. Ahora que los conflictos habían pasado, parecía que todos se habían puesto de acuerdo en que no habían celebrado mi llegada como era debido. "El retorno de la princesa shinigami merecía una fiesta de gran magnitud" era lo que muchos habían afirmado.
Finalmente había llegado el día en que Ichigo y los demás debían regresar al mundo humano. Ya habían pasado demasiado tiempo aquí, y si no volvían pronto terminarían por levantar sospechas.
Todos nos encontrábamos frente al senkaimon. Yo estaba de pie con mamá en mis brazos transformada en su forma felina. Estábamos todos listos para marcharnos, comenzamos a avanzar cuando alguien me detuvo.
– ¿¡A dónde crees que vas, señorita!? –era Yama-jii regañándome como a una niña pequeña. – Tú tienes que quedarte aquí. –Un pequeño puchero se formó en mis labios al escuchar sus palabras. – A penas has regresado, ¿y piensas irte?
Debía admitirlo, incluso si había aceptado la idea de convertirme en la princesa de los shinigamis, siempre había pensado que regresaría al mundo humano junto a Ichigo y los demás. Había olvidado por completo que, en realidad, este era mi verdadero hogar.
– Yama-jiisan… –me quejé. Deje escapar un suspiro al notar como todos me miraban fijamente. – Sé que es difícil para todos ustedes dejarme ir cuando pasé tantos años desaparecida… Pero, por favor entiendan que no me estoy yendo para siempre. –dije con calma. – Hasta hace tan solo unas semanas creía ser una humana… Aún tengo muchos asuntos pendientes en el mundo humano, y me gustaría estar con mis padres, recobrar el tiempo que he perdido con ellos…
– ¿Pero qué hay de Aizen? –preguntó Ukitake acercándose. – Está claro que tiene su interés puesto en ti. Si te dejamos ir, no podremos protegerte si el viene por ti.
– Tendré a Ichigo protegiéndome, al igual que a mis papás. –dije confiada. – Todo estará bien… Dudo que Aizen haga su movimiento tan pronto, y planeo volver pronto. Después de todo, si quiero ser la princesa de los shinigami, necesito convertirme primero en una shinigami.
La mirada de Ukitake se posó sobre Yamamoto, sabiendo que él sería quien tome la decisión final. El hombre anciano me miró fijamente. Su rostro parecía estoico pero su mirada estaba cargada de cariño, un cariño que reconocía bastante bien. Aquel hombre me consideraba como su propia nieta, incluso si no estábamos emparentados por sangre. E incluso yo, también lo veía a el como si fuese mi abuelo.
– ¿Prometes que te cuidaras? –preguntó con calma el capitán comandante.
– Lo prometo…
– Entonces no hay nada que yo pueda hacer para retenerte. –dijo finalmente. Una sonrisa surcó mis labios, sintiéndome agradecida por sus palabras. – Ahora ve, tus amigos te deben estar esperando.
Rápidamente me lancé a sus brazos, dándole un fuerte abrazo mientras susurraba un "gracias" en su oído, antes de apartarme y dirigirme hacia donde estaban los demás.
– ¡Espera! –la voz de Byakuya me hizo sobresaltarme. A penas terminé de darme la vuelta cuando sentí que mi cuerpo era rodeado por sus firmes brazos. – ¿Acaso planeabas irte sin decirme si quiera adiós?
– Lo siento… –murmuré apenada.
– Sé que eres una mujer fuerte y puedes valerte por ti misma… Pero, ten cuidado, ¿sí?
– Lo tendré…
– Y mantente en contacto… Todas las noches, al igual que como cuando éramos niños, estaré esperando tu mariposa…
Mi corazón latió rápidamente al escuchar aquellas palabras.
– Sin falta te la enviaré…
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Caminé adentrándome a la tienda de papá. Él y mamá caminaban detrás de mí, ambos acompañándome, pero al mismo tiempo dándome mi espacio.
Era un tanto extraño estar aquí luego de todo lo vivido en lo últimos días, y era aún más extraño pensar que este era mi hogar y no la casa donde estaban los señores Haruno, quienes me habían criado por tantos años.
Me detuve en el medio de la habitación, y me volteé a ver a mis padres, quienes me observaban expectantes. Mi labio tembló levemente mientras luchaba por pronunciar las palabras.
– Y-Yo… S-Sé que ya no soy una niña pequeña, pero… ¿P-Podría dormir con ustedes esta noche…? C-Cómo en los viejos tiempos…
Una sonrisa cálida surcó sus labios mientras se acercaban a mí, rodeándome en sus cálidos brazos. Tan pronto como me abrazaron, una sensación de estar completa me invadió. Durante tantos años, jamás había sabido que los extrañaba, pero ahora que los tenía a mi lado, me sentía tan feliz.
Finalmente… tenía a mi familia de vuelta…
Y con un hermoso abrazo familiar, damos por terminada la primera entrega de "Sakura-hime", pero quédense tranquilos que la historia no termina aquí. Próximamente estaré subiendo la segunda temporada de esta historia, junto a varios one-shots en los que se hablará más sobre el pasado de Sakura y se mostrará la convivencia con sus padres.
Muchas gracias a todos los que han seguido la historia hasta aquí.
