Masaje

Al día siguiente, a las nueve pero las seis de la madrugada, los cinco oclumantes Sly acudieron al despacho del director. En la sala de Duelo enseñó a todos a realizar el Patronus parlante y después a vincularse como Comunidad, y aunque la afinidad entre ellos no era tanta como la que tenían entre sí los tres Gryff, también lo consiguieron.

El escudo que formaron entre los cinco era descomunal, realmente asombroso, y Albus hizo que Ariel pasara un rato a la sala adyacente para que los cuatro mayores pudieran probar maleficios a través de él. Terminaron de destrozar la pared, lo pasaron de muerte. Albus estaba maravillado con el temperamento de los muchachos y les dijo:

-Sois capaces al mismo tiempo de generar el suficiente amor para vincularos y el suficiente odio para disfrutar lanzando maldiciones asesinas. Vais a ser invencibles, chicos.

Probaron el Vínculo mental por parejas. No todos lo consiguieron. Deborah no lo logró con nadie, ni siquiera con su novio. Sev y Jack con todos excepto con ella, y Ariel sólo con ellos dos.

También se dedicaron a practicar Rastreo entre Sev y Jack, contando con que quizá debiera protegerlo en verano. Aprovecharon también para hablar de la propuesta de Alice, Frank y Genevre.

-Estoy de acuerdo en que deben ser los siguientes en aprender Oclumancia, yo mismo les enseñaré a hacerlo, y a intentar vincularse contigo, Prince – le dijo Albus.

-He pensado en que debería transmitirles previamente el poder del Bosque y mi talento para la Oclumancia mediante un ritual conjunto, que además reforzaría la afinidad entre los cuatro antes de comenzar con la instrucción.

-Estoy de acuerdo en que lo hagamos así, no hay tiempo que perder.

Después fueron a clases. ("Lauren, por fin. De los diez Sly de quinto habituales quedamos cinco.") A partir de ese día Sev se sentó con Anthony y sus dos compañeras en la primera fila de Sly en todas las asignaturas. ("Lauren lo hace en la segunda, pero nunca detrás de mí, sino de ellas, de modo que nadie sospeche que pretende atacarme por la espalda.")

Lo primero que le consultó a Lauren fue cómo no había pensado en el asunto de los espías en el Ministerio que hubieran podido averiguar su dirección.

-"Ah… eso. Perdona" – respondió ella – "Los espías en el Ministerio son introducidos y controlados por Malfoy, él es el enlace con ellos, ya deberías haberlo supuesto."

("Claro, Lucius siempre me hablaba de sus chanchullos con el Ministerio en las cartas, presumiendo de la influencia que tiene allí.")

-"Si llegaran a averiguar algo comprometido sobre ti, los Obliviaría y los pondría bajo Imperius para que eliminaran el dato" – continuó Lauren – "Siento no habértelo dicho antes, era por no preocuparte con una cosa más."

("Lucius, dispuesto a seguir jugándosela por mí, usando incluso una Imperdonable. Sly maléfico reconvertido. Por suerte, no será necesario por el momento.

Intento contarle todas las nuevas noticias sin perder en exceso la concentración en clases, pues a ninguno nos conviene. Desde que decidí sacarme el EXTASIS de Medimagia, debo obtener seis Extraordinarios, y Lauren cuatro, para Defensa y Herbología.

Sigue sin venir al Comedor al menos durante esta primera semana, hasta que se calmen poco a poco los ánimos, y por descontado, no para en absoluto en la Sala de las mazmorras, pasa casi todo el tiempo libre en la Biblioteca estudiando. Es allí donde a menudo coincide con Lily, pero nunca conmigo, pues he tomado la costumbre de quedarme en casa, en el dormitorio o mi rincón de la Sala, por molestar lo mínimo a la escolta.")

"La Sala Común es ahora mucho más tranquila. De repente, los Sly se han vuelto responsables. La mayoría apura el tiempo para estudiar también en la Biblioteca, y cuando cierra, suelen aprovechar la hora hasta el toque de queda para practicar Duelo en aulas vacías.

Incluso cuando vuelven a casa a las diez, siguen estudiando en la Sala o los dormitorios, y las conversaciones se mantienen a bajo nivel para no molestar a quienes lo hacen, en especial a mí, pues todos saben que el único lugar absolutamente seguro para mí es mi casa en las mazmorras.

Mi rincón siempre está libre, tanto de espaldas como de frente a la cristalera, pero ahora los otros se sientan a menudo cerca de mí, para estudiar a su vez o conversar a ratos si les invito a hacerlo.

No he recibido carta de mi madre, de lo que deduzco que no se ha enterado de la noticia. Mejor." Pronto supo la razón. El martes por la mañana recibió respuesta de la familia de Lily. "En la que me cuentan que el domingo estuvieron los cuatro de excursión y Violet llevó ayer mismo a tasar mi regalo a un joyero, y en efecto, cuesta un dineral.

Wow… ya no necesito trabajar. Me sugiere que convoque joyas más sencillas y pequeñas para poder venderlas, ya que no mucha gente puede permitirse pagar tanto por un objeto superfluo.

De cualquier modo, el lunes de noche recibí respuesta de Damocles. En mi carta no toqué en absoluto el tema candente, intenté transmitirle profesionalidad y confianza. Sin embargo, al parecer, el medimago, aunque no lo menciona, ya ha sido debidamente informado de lo realmente acontecido por mi querida Poppy, y no se ha dejado influir en absoluto por las noticias publicadas domingo y lunes.

Me cita, en cualquier momento que pueda, sin necesidad de avisarlo previamente, en su despacho en San Mungo, del que ya me da la ubicación, para que ni siquiera deba preguntar por él en la recepción del hospital, y debo presentarme a su ayudante sin necesidad de mencionar quién soy, solamente que vengo de Hogwarts.

Comprende el lío en que estoy metido y se pone a mi entera disposición sin comprometerme en absoluto hasta que hablemos de ello. Discreción, debe ser Sly. Lo consulto con Albus."

-"¿Es conveniente que acepte la beca?" – le proyectó al director.

-"Sí, San Mungo es un lugar relativamente seguro. Y no estarías cara al público, sino encerrado en el laboratorio, y una colaboración así ayudará a limpiar tu nombre. Pero no debes dar tu dirección bajo ningún concepto."

("A pesar de que no consiguieron hacerme fotografías ni han vuelto a aparecer periodistas por el colegio, mi imagen se ha difundido igualmente, por medio de un retrato realizado por alguno de mis compañeros maléficos. Es muy malo, no me parezco en nada, pero aun así soy inconfundible por mi pelo largo.") Albus le sugirió:

-"Córtate el pelo, Prince."

-"Jamás. Eso nunca."

-"Buf… entonces al menos recógetelo cuando andes por San Mungo o por la calle. De cualquier modo, habrías tenido que hacerlo para trabajar en el laboratorio."

("No… como las chicas… Qué vergüenza.")

El martes tuvo sesión de Horrocruxes con Albus. Ambos usaron el Giratiempo después de almorzar para retroceder hasta las nueve. En primer lugar fueron hasta su dormitorio para que le enseñara a abrir el espacio oculto. Después al despacho del director, donde estudiaron detenidamente los capítulos sobre la creación y destrucción de los malignos objetos, y a continuación tomaron un pasadizo desde uno de los aspectos de la Sala de Menesteres, el de dormitorio comunitario, hasta la trastienda de Cabeza de Puerco, en Hogsmeade.

Desde allí se desplazaron Apareciéndose en Little Hungleton y tomaron el camino que llevaba a la antigua casa de los Gaunt. ("De la que ahora apenas quedan las paredes en pie, el techo se ha desplomado y está llena de escombros.")

Buscaron el anillo entre los mismos y al rato Sev lo encontró. ("Aquí está, el anillo de oro con la Piedra de la Resurrección engarzada, y según lo que cree Albus, por la línea temporal de los acontecimientos, es el primer Horrocrux creado por Riddle, cuando todavía era alumno en Hogwarts. Así que cuando lo destruyamos, acabaremos con la mitad de su alma. ¡Toma ya!")

-No considero conveniente destruirlo de inmediato, pues Voldemort va a ser consciente de que lo hacemos – dijo Albus - Los acontecimientos en el colegio son demasiado recientes y relacionaría ambos hechos, lo que te pondría en mayor peligro.

-Entonces nos lo llevamos de vuelta y lo ocultamos en Hogwarts. Ya me encargo yo.

("Ni siquiera lo he tocado con los dedos, lo he pescado con la varita, y me lo guardo en un bolsillo de la guerrera. Total, voy a llevarlo encima sólo un ratito. No pienso dejar que Albus lo toque ni que sepa dónde lo oculto.

De hecho, no protesta en absoluto por no conocer el lugar donde voy a meterlo, como debería hacer si supone que el secreto sólo lo sabemos nosotros dos. Eso denota que todavía se siente tentado, y más teniéndolo tan a mano como en el propio colegio. Nunca lo sabremos con seguridad, pero probablemente, estoy salvándole la vida.")

De nuevo se Aparecieron en Hogsmeade y volvieron al colegio por el pasadizo, llegando a la Sala de Menesteres a la hora de almorzar. ("Hago que se marche y lo oculto en el Aula de Entrenamiento en Espionaje. Así, si a mí me ocurre algo, queda a cargo de Lauren.")

"Lo guardo en el cajón del humilde armario que convoqué, con una nota para Lauren por si se le ocurre pasar por aquí antes de verme en clases esta tarde y que se lo cuente todo. Ahí está, la mitad del alma de Voldemort metida en el cajón de un armario bajo mi custodia. No sabes todavía a quién estás enfrentándote, pequeño Riddle."

Volvió al despacho del director, y el rato que les quedaba lo aprovechó para mostrarle el siguiente recuerdo que aparecía en la cronología de los hechos. Un recuerdo del propio Albus, cuando acudió en el año '37 a comunicar a un Tom Riddle de once años que había sido admitido en Hogwarts.

("Vaya loco, ya de niño, habría sido mejor que lo hubieran dejado donde estaba, cuánto sufrimiento nos habríamos ahorrado. Dejo para otro día lo del basilisco. Por hoy hemos tenido suficiente.")

Esa tarde, se lo contó todo a Lauren en clases. ("Descargándome de gran parte de la tensión sufrida durante la frenética mañana.") Ella le preguntó cuando terminó:

-"¿Sabes lo que necesitas?"

-"Sí, Lauren, descansar. Son las seis de la tarde, pero para mí son las once de la noche."

-"Échate la siesta hasta la cena con la Reparadora y esta noche me escapo a vuestro dormitorio, nos escondemos en el lugar secreto y te doy un buen masaje. Te dejo como nuevo."

("Vaya… nunca he recibido un masaje, maravilloso. Y además, así estreno yo el sitio secreto y no Jack.")

-"De acuerdo, te espero allí. Mi cama es la de junto a la ventana."

Así que desde después de clases hasta la hora de cenar durmió una hora que le valió por tres con la Poción Reparadora. Durante la cena Jack le preguntó:

-¿Te ha enseñado Albus a abrir el espacio oculto?

-Sí, Jack. Mañana te cuento cómo.

("Que sospeche lo que quiera sobre si voy a estar hoy con Lauren allí. Él va a tenerla siempre que quiera y hoy bien merezco que me cuiden. Cinco horas de Giratiempo para hacerme con la mitad del alma de Voldemort.")

Esa noche se metió en la cama en cuanto la gente comenzó a volver de la Biblioteca y lo primero que hizo fue escribir la carta de respuesta a la de Lauren, al dictado, mientras lloraba amargamente.

Lauren, preciosa:

He pasado tantos años ciego respecto a lo que sentías por mí que siento que nunca seré capaz de corresponder a todo lo que me das, y un Crucio atravesarme cada vez que pienso en cómo te he ignorado y rechazado durante tanto tiempo.

Para mí sólo existía Lily en ese aspecto de mi vida, pero al menos debí ser tu amigo cuando intentabas acercarte a mí, en especial desde septiembre, en Pociones. Te rechacé, te desprecié cuando solamente estabas pidiéndome ayuda con la asignatura, mientras tú te desvivías por ayudarme de una manera mucho más profunda y crucial. Te forcé a ponerte en evidencia y eso arruinó la posibilidad de relacionarnos en público, condenándote a casi otro año de soledad.

Para mí ha sido una bendición descubrir cómo eres de verdad. Nunca olvidaré el mejor regalo de cumpleaños de mi vida, una semana después del mismo, tu carta que me pasaste a escondidas en los invernaderos, cada vez que entramos allí la recuerdo. Ni tu mirada esmeralda en aquella primera noche de enero, que no se desprendió de la mía durante horas.

Aquellas primeras semanas que nos veíamos más a menudo nació en mí un sentimiento que nunca creí sería capaz de experimentar por otra persona que no fuera Lily. Luché contra él, porque creía que no debía permitírmelo, pero el corazón tiene razones que la razón no entiende y prevaleció, por encima de todos mis prejuicios y mi resistencia.

Por fortuna, todo eso ha cambiado y ahora yo también me siento libre para sentir y expresar lo que siento, y lo que siento es que te amo tanto como si lo hubiera hecho desde niño, más que a mí mismo. No concibo el mundo sin ti, pongo tu vida y tu felicidad por delante de las mías, y moriría con gusto a cambio de que no perdieras ninguna de ambas.

Por eso, quiero dejarte algo muy claro: no voy a olvidarte nunca, hagas lo que hagas, pase lo que pase, seas lo que seas, voy a estar siempre para ti, en la forma que desees y cuando lo hagas.

Así que, por el momento, voy a dejar que lo intentes con Jack sin entrometerme, pero recuerda: tengo una manera fidedigna de saber si estás sufriendo, y si llego a enterarme de que no te hace feliz, lucharé por ti, por recuperarte y ser yo quien lo haga, pues me consta que lo que sientes por mí es mucho más profundo que por él y no pienso dejar que renuncies a mí pudiendo tenerme.

Sev

Guardó la carta en un sobre y éste en el bolsillo de la bata. Después intentó concentrarse, hacer los deberes de ese día y estudiar. Alrededor de las once, Jack y Anthony subieron al dormitorio, pero no para dormir de inmediato. Anthony estudiaba y Jack leía un libro, sus Lumos se veían a través de las cortinas de sus doseles. A las doce se apagó el de Anthony, pero Jack continuaba leyendo. Sev apagó también el suyo.

"Espero que Lauren no venga demasiado temprano. Por suerte mi cama queda más cerca de la puerta que la de Jack, si entra sin hacer ruido no se enterará. Quien va a enterarse cuando entre a verlo a él voy a ser yo, como me decía Lily. Mejor si me voy temprano a la cama y me despierto temprano también, así no me entero y no sufro. Cómo odio la falta de intimidad."

El Lumos de Jack se apagó a las doce y media, y a los diez minutos escuchó su respiración regular. "Bien, ya se ha dormido, a ver ahora cuánto tarda Lauren." Abrió la cortina del lado de la puerta, para ver su sombra entre las sombras cuando entrara.

Ella llegó a la una, sin hacer un mínimo ruido. "Mi pantera..." Cerró la puerta a su espalda y se dirigió hacia él.

-"Buenas noches, Severus."

-"Hola, preciosa. Cuánto te he echado de menos. Han pasado tres días desde el sábado y me parece que ha sido un mes."

Ella se sentó en la cama, a su lado.

-"Vaya… ¿Estás mejor que por la tarde?"

"No me toca ni me dice nada cariñoso."

-"Sí. Me ha sentado bien la siesta."

"Mentira, estoy hecho polvo."

-"¿Llevas mucho tiempo esperándome sin el Lumos?"

-"Una hora. Jack lo apagó hace media y se durmió a los diez minutos."

-"Genial."

"No quiere que Jack se entere de nada, por eso ha tardado tanto en venir y tiene tanto cuidado. Nunca tragará, y yo, a tragar con todo, siendo que la quiero mucho más que él."

-"¿Vamos?"

-"Claro, vamos."

"Todo un mero trámite. Por no dejarme tirado de cualquier manera."

Sev salió por el otro lado de la cama y se puso la bata.

-"¿Llevas el Giratiempo?"

-"No."

-"Pues cógelo, para dormir suficiente."

"Vaya, quiere dormir allí conmigo. Qué bien."

-"Vale."

Sev sacó el Giratiempo del cajón de su mesilla.

"Por fin para algo que no es una obligación, sino un placer, y ya estoy arrepintiéndome de habérselo ofrecido a Jack. Ahora, cada vez que me lo pida, sabré que van a verse. Lily tenía razón, cuánto daño me voy a hacer." Lo metió en el bolsillo de la bata.

-"He traído el despertador" – dijo ella.

"Para marcharse a tiempo a su cuarto."

-"No era necesario. Yo también tengo uno."

-"Mejor si el tuyo no desaparece, y deja las cortinas echadas."

"Por si Jack se despierta, para que no sospeche. Qué poco tacto estás teniendo conmigo, Lauren. Ya estoy dudando si darte la carta. Estoy jugándome la vida, y tú sólo te preocupas de que él no sufra, y yo, a tragar."

-"Está bien, Lauren. ¿Estás cansada?"

-"He tomado Estimulante para un par de horas."

"Yo paso de tomar. Voy a dormirme cuanto antes para no pensar."

-"Vale."

Sev rodeó la cama y la tomó de la mano para conducirla hasta la pared donde se abría el espacio. Conjuró mentalmente, como le había enseñado Albus, y encendió el Lumos para ver la puerta que había aparecido.

Entraron. Era un dormitorio mediano con dos camas de dosel, idénticas a las del otro, una pequeña ventana en el centro de ambas y bajo ella, las mesillas. En una de las paredes laterales había otra puerta, el servicio. "El nido de amor de Lauren y Jack. Paso de proyectarle, que le enseñe a él si tanto le apetece."

-Es un espacio estanco. No se oye nada desde el exterior, y una vez dentro, nadie puede pasar.

-Genial.

-Voy a encender las velas.

-No. Primero el Giratiempo.

-Claro. ¿Cuánto retrocedemos?

-Quiero marcharme a las seis.

"Con lo cual yo también voy a tener que despertarme a esa hora. Bueno, estudiaré en la Sala Común." Sev suspiró profundamente. "Estoy harto de esto."

-Quedan cinco horas, si quieres dormir ocho y has tomado Estimulante para dos hay que retroceder cinco, el máximo.

-Sí.

-Ven.

Él se aproximó para pasar la cadena en torno al cuello de ambos. Giró el mecanismo cinco vueltas. "Las ocho de la tarde." Se hizo de día en la ventana. "Lleva una bata preciosa, roja con estampados, cerrada hasta el cuello, de corte oriental. Nunca se la había visto, la ha estrenado para mí. Ya estoy a punto de llorar."

-¿Ves? No hacían falta las velas – dijo ella.

-Claro.

"Hoy mi día va a ser de treinta y cuatro horas. No ha sido buena idea, me está sentando fatal."

-¿Qué cama prefieres?

"Una conmigo y otra con Jack."

-Me da igual, Lauren – le dijo hastiado - Son iguales. La de la izquierda, para que me moleste menos la luz de la ventana al dormir.

"Y no ver la otra cama. Cuánta razón tenía Lily."

-Anda, ve. Quítate la ropa y túmbate boca abajo.

-Vale.

"No va a darme ni un beso, ni un abrazo, nada. No quiere verse tentada. Qué harto estoy de esto. Seguramente no dormirá tampoco conmigo, se irá a la otra cama." Sev hizo lo que Lauren le había pedido. Ella llegó hasta él. "Del lado contrario a donde tengo vuelta la cabeza."

-Te quito la almohada, por la postura del cuello.

-Claro.

La sintió subirse a la cama arrodillándose a ambos lados de su cuerpo. Le dio un masaje de más de media hora. Sev gemía de placer y ella sólo se comunicaba para decirle de cuando en cuando:

-Si te duele me avisas.

"Ya te digo que me duele."

-Nada, lo haces perfecto. Es cierto que estás dejándome como nuevo. No te extrañe que me quede frito.

Cuando acabó se bajó de la cama. Él le dijo, sin volverse hacia ella. "No quiero ni ver la otra."

-Pásame la almohada y la varita, por favor. Voy a dormir.

-¿Duermes con la varita?

-Siempre.

Ella se las dio, él corrió la cortina de su lado y se metió en la cama adoptando su postura habitual.

-Corre la cortina si no te importa.

"Ya le daré la carta mañana, cuando no tenga que verla al despertar." Ella no lo hizo, y tardó un largo tiempo en preguntar.

-¿Me dejas sitio en la cama para que te abrace mientras te duermes?

-Claro, Lauren.

Él se apartó a la esquina. "Estoy a punto de llorar. ¿Por qué todo es tan difícil? Tarda en meterse, está quitándose la bata. Ojalá no lleve nada debajo y pueda sentir su piel." Pero no era así, ella llevaba pijama. Lo abrazó por la espalda, poniéndole la mano sobre el corazón.

-Tengo una carta para ti en el bolsillo de la bata – le dijo él - Léela cuando me duerma, por favor.

-Claro.

Sev estaba llorando en silencio, sin que ella se diera cuenta. "A ver si me da besos en la cabeza o el cuello. No, no lo hace. Bueno, voy a intentar relajarme y conformarme con lo que me da, que es mucho." Consiguió al fin dormirse pensando, "Qué ganas tengo de que llegue el verano para estar con mi Lily, ella no me fallará."