Audrey
Cuando salió de clases esa tarde, Sev pensó, "Hoy voy a acostarme temprano, nada más cenar, para recuperar las horas de sueño que perdí ayer. Mañana tengo de nuevo Giratiempo con Audrey y quiero tomármelo con tiempo, tres horas, no sé cuánto le va a llevar aprender Oclumancia sin haberla llevado antes al abeto.
Así que debo intentar quedar con ella antes de la cena. Cuando lleguemos a casa me quedo en la Sala Común, por si la veo pasarse por allí a cambiar de libros antes de ir a la Biblioteca, y si no aparece, pido a los de quinto que me acompañen. Se lo digo ya."
-Puede que necesite pasarme por la Biblioteca, pero dentro de un rato. ¿Os importa esperarme?
-Claro que no, Prince – le dijo Heather – Debes estar harto de estar todo el día metido en casa, sólo sales a comer y a clases.
"Si supieras… Anoche dormí al aire libre dentro del castillo, ja, ja."
Así que se sentaron un rato los cuatro en su rincón. Sev atendió al trasiego de la Sala Común, la gente llegaba de clases y se preparaba para ir a estudiar. Cuando cesó y nadie más entró ni salió en cinco minutos, decidió marcharse.
"Audrey ha debido llegar antes que nosotros y se ha ido inmediatamente. Pues nada, a buscarla, tengo como excusa sacar el diccionario de Runas, y me quedo allí con éstos a hacer los deberes de hoy, así les ayudo con Aritmancia."
-Voy un momento al dormitorio por el libro de Aritmancia y vamos.
-Claro, Prince.
Fueron a la Biblioteca. "Ya veo a Audrey sentada de espaldas, está con Percival, wow… Puede que los moleste. No, no están hablando, cada uno está a lo suyo."
-¿Dónde soléis sentaros? – les preguntó a sus compañeros.
-Hacia el centro – le respondió Anthony.
-Entonces esperadme allí, ahora voy con vosotros.
-No, Prince. No puedes quedarte solo.
"Bueno, por favor… Cómo odio que me controlen."
-Vamos, nadie va a montar un duelo en la Biblioteca. Y si así fuera, sé defenderme, no lo dudes. En serio, id hasta allí, voy enseguida.
Sus compañeros se marcharon. Cuando los vio sentarse, se acercó al banco donde estaba Audrey, el segundo desde la entrada. "Voy a darle una sorpresa. Está concentrada y Percival también, ninguno va a verme acercarme." Se puso justo tras ella y le tapó los ojos con las manos. Ella llevó las suyas a retirárselas, pero él no las movió.
-¡Qué susto! ¿Quién eres?
Percival levantó la vista, también asustado. Sev le sonrió maléfico y el chico se la devolvió tímidamente y se quedó atento a lo que pasaba. Audrey intentaba zafarse.
-¡Quita las manos! ¿Quién eres?
-¿Quién voy a ser, boba? El misterioso – retirando las manos.
-Vaya, Prince… qué sorpresa – se giró en el asiento - ¿Qué haces aquí?
-Venir a buscarte.
-¿En serio?
-Sí, quería hablar contigo. Te espero en la Sala Común después de cenar.
-¿No puedes decírmelo ahora?
"Ya ha olvidado en qué habíamos quedado, qué mona."
-No, Audrey, no puedo.
-Misterioso…
-Eso. Hasta luego. Hasta el sábado, Percival.
-Hasta el sábado, Prince – dijo Percival.
"Bueno, el chico se ha atrevido a saludarme, y seguro que al ver que muestro interés por Audrey, también se interesa más por ella. Luego le pregunto qué tal le ha ido."
Se dirigió hacia el fondo de la Biblioteca, fue a la sección de Runas y buscó un diccionario, no demasiado completo ni voluminoso. "El lenguaje que emplea no es muy enrevesado, con un diccionario básico nos valdrá."
Luego fue donde estaban sus compañeros e hizo los deberes del día con ellos. "Lily está en el banco del fondo, con Remus, Cecile, Alice y Frank. Nuestro banco, ocupado por mis amigos Gryff. No voy a proyectarle, están estudiando y yo también debo hacerlo. Ya hablaremos en la cena.
Casi todos los de casa están aquí. Vaya cambio ha pegado Sly, ahora somos más empollones que los Rave."
Después de cenar volvió a casa. "Audrey ya me espera en el rincón, de espaldas a la cristalera, pues es de día y yo suelo sentarme de frente a ella."
-Hola, guapa, ¿qué tal? – se sentó.
Ella se arrodilló en la silla y se recostó sobre la mesa, para quedar más cerca de él para hablarle.
-¿Vas a decirme qué querías? Llevo casi dos horas sobre ascuas.
"Ya ha olvidado lo que le prometí. La tanteo, si ya ha hecho migas con el Rave, no le doy esperanzas."
-¿Qué tal con tu águila?
-Buaaah… genial. En cuanto te has marchado me ha preguntado si éramos amigos y hemos charlado un ratito, también de Genevre.
"Qué bien, he propiciado que entren en contacto. Soy alcahuete perfecto."
-Claro, porque sabe que también es mi amiga.
-Pero luego se ha puesto a estudiar otra vez, y cuando se ha marchado apenas me ha saludado.
-Bueno, ten paciencia. Sigue sentándote con él, ya habéis roto el hielo.
-Me parece que me va a costar un montón ligármelo, Prince.
-Es que todo lo que merece la pena en la vida es difícil de conseguir. Has de tomártelo con paciencia.
-Y mientras tanto… ¿vas a estar conmigo?
"Ah… no lo ha olvidado, ella también estaba tanteándome. Bien…"
-A eso precisamente iba a buscarte. A cumplir mi palabra.
-Wooow… Vas a alucinar con lo que te voy a hacer.
"Bueno, bueno, ¿qué será?" Sev la miró expectante.
-¿Qué me vas a hacer?
-Ah… sorpresa.
-Ahora eres tú quien se hace la misteriosa.
-Toma de tu propia medicina.
"Buf… ya me estoy poniendo caliente."
-Tú también vas a alucinar con lo que te voy a hacer yo.
-Lo estoy deseando, Prince.
-Vale, entonces quedamos así. Mañana, después del desayuno, no vayas a clase. Te quedas en tu dormitorio, escóndete en el baño, pon esa excusa a tus amigas.
-Pero entonces perderé clases y van a restarme puntos – preocupada.
-No, no van a restarte nada.
-No entiendo nada, Prince.
"Es un poco boba, todo Sly sospecha que tengo un Giratiempo."
-Tengo un Giratiempo, boba.
-¡Claro…! El viejo te lo dio.
-Eso. Pero eso también es un secreto.
-Claro, claro... nuestro secreto.
-Pues eso, te escondes en el servicio, y a las nueve, cuando todos se hayan marchado, vienes a mi dormitorio, usamos el Giratiempo y nos escapamos del castillo.
-¡De aventura, Prince!
A Sev le dio la risa. "Sí, ya verás qué aventura, aprender Oclumancia. Qué mona."
-¿Dónde me vas a llevar? – le preguntó ella.
-Ah… mañana lo sabrás.
-Jo… dime... Voy a estar toda la noche sobre ascuas.
"Se muere de ganas…"
-No, Audrey, no lo estés. Vuelve a la Biblioteca a ver a Percival, nos vemos mañana a las nueve – y sugerente – Me voy a la cama para estar fresco. No te acuestes tarde, te quiero en plena forma.
-Y vaya si lo estaré, Prince, tenlo por seguro.
"Wooow… me voy muy caliente a la cama. Ya sé lo que voy a hacer en cuanto me acueste para estar en forma yo también mañana."
Así que al día siguiente, tras el desayuno, él también se metió en el servicio de su dormitorio. Se encontró consigo mismo esperando. "Ya estoy de vuelta." Su otro yo salió. "Se me veía satisfecho, ¿qué será lo que me va a hacer? Me muero de curiosidad." A las nueve en punto salió, y un par de minutos después llegó Audrey.
-¿Quedaba alguien en la Sala Común? – le preguntó él.
-No.
-Entonces bajamos a usar allí el Giratiempo.
"No creo que Lauren haya estado esta noche con Jack, pero por si las moscas." Bajaron juntos a la Sala Común.
-¿Cuántas horas vamos a retroceder? – le preguntó ella.
-Tres.
-¡Tres horas! Prince, no tengo tanto repertorio.
Sev se carcajeó. "Qué bien lo paso con ella. Piensa que vamos a pasar tres horas dándole al tema."
-Vamos a hacer más cosas aparte de montárnoslo, Audrey.
-¿Sí? ¿En serio? – ilusionada.
"Qué desilusión se va a llevar."
-Claro, boba.
-¿El qué?
"Si se lo cuento ya, quizá no quiera."
-Ya lo verás.
-Jo… Prince… siempre igual… – hastiada.
"Va en uniforme, va a pasar frío."
-Quizá deberías subir a ponerte pantalones, a las seis de la mañana hace frío.
-Ah, no te preocupes por eso, ya me calientas tú. Además, sé que te gusta magrearme por debajo de la falda.
Sev se carcajeó de nuevo. "La verdad es que me encanta. Anda que no sabe."
-Vale, como quieras. Luego no protestes.
"Convocaré también el calefactor."
-Vamos a ello, Prince. No perdamos más tiempo.
"Está ansiosa. Ya estoy como una moto otra vez." Se acercó a ella y le pasó la cadena en torno al cuello. Giró tres vueltas.
-Vamos, hay que salir del castillo por un pasadizo.
-Qué aventura, Prince.
"Ya verás qué sorpresa le doy cuando le haga pasarse hora y media aprendiendo Oclumancia." Cuando estuvieron dentro del pasadizo, Sev sacó el Mapa para asegurarse de que los maléficos estaban en sus dormitorios.
-¿Qué es eso, Prince?
"Quiere saberlo todo. No parece Sly, es bastante chismosa, como las Huffle."
-Un mapa del castillo.
-¿Para no perderte por los pasadizos?
-Sí, algo así. Vamos.
Salieron, rodearon el castillo y se dirigieron al Bosque.
-¿Vamos al Bosque, Prince?
A él le dio la risa de nuevo.
-Claro, ¿dónde creías que íbamos? No hay muchos sitios donde ir.
-Nunca he estado en el Bosque.
-Vaya, eres Sly y nunca has estado en el Bosque.
-Pues no, está prohibido.
"Lo dicho, no parece Sly. Qué inocente es."
-¿Y dónde está tu temperamento Sly de saltarte las normas? Las normas hay que saltárselas para todo, no sólo para poner cuernos.
-Ya estás metiéndote conmigo por lo de siempre, Prince.
-Pues claro. Manchas el nombre de la casa.
-Bueno, pues hoy lo arreglo. Voy a ir al Bosque por primera vez.
Siguieron charlando animadamente hasta que llegaron al claro.
-¿Es aquí, Prince?
-Sí, aquí es.
-Pero esto está muy cerca del castillo. Yo creía que ibas a llevarme de aventura.
"Pobre. Y va a aburrirse un montón con la Oclumancia."
-Otro día te llevo más lejos.
"Cuando la lleve al abeto."
-Bueno, ¿vas a decirme ya lo que vamos a hacer?
"Parece que a los dos se nos ha pasado el calentón con el paseo, así que vamos a empezar por la clase."
-Sí, claro. Primero la obligación y luego la diversión.
-¿Cómo que obligación?
-Audrey – poniéndose serio – No te he sacado del castillo a estas horas de la mañana sólo para hacer cosas divertidas que podríamos hacer en mi cama. Voy a darte clases.
-¿Clases? ¿De qué? No traes libros.
"Debí haberle explicado las cosas ayer. Me gusta demasiado hacerme el misterioso. Ahora la voy a desilusionar."
-Porque ya los tengo aquí. Además, no los necesito, ya lo sé todo. Ten un poco de paciencia, voy a proteger, aprende.
Sev rodeó el claro conjurando el Desilusionador, el Muffliato y el calefactor, verbales.
-Vaya… El Muffliato también funciona como un Desilusionador.
-Claro.
-Eres un genio, Prince. Vaya hechizo más útil. ¿Y ése tan raro que conjurabas?
-Un calefactor, para que no pases frío.
-Vaya, es cierto, ya se nota el calor.
-¿Sabes secar el suelo?
-Sí, eso sí.
-Venga, pues hazlo mientras preparo el material.
Audrey secó un amplio espacio de suelo con la varita, mientras Sev desprotegía el pensadero y los libros.
-¡Hala! ¿Qué es eso?
"Buf… no sabe ni lo que es un pensadero. En la inopia, como vivía Lily."
-Un pensadero.
-¿Y qué es un pensadero?
Sev se lo explicó.
-¡Vaya! ¿Esas cosas se pueden hacer?
-Pues sí, Audrey. Hay mucha magia que no nos enseñan en el colegio. Estos libros que ves son de la Sección Prohibida.
-¿Te los ha dejado el viejo?
"Qué inocente es."
-No, Audrey, los robé.
-Pero si los libros de la Sección Prohibida dan la alarma.
-No, si sabes el contrahechizo.
-Y tú lo sabes, claro.
-Sí, desde primer año que espié a Pince. Eso también es un secreto.
-Cuántos secretos, Prince.
"Ya te digo."
-Venga, menos charla. Siéntate en el suelo y a trabajar.
Audrey se sentó.
-¿Qué vamos a hacer?
Sev le contó en qué consistía la Oclumancia, le enseñó a extraer sus recuerdos con la varita y le explicó cómo debía ocluir. A ella le llevó una media hora extraer los recuerdos. "Buf… cuántos recuerdos comprometidos, mucho sexo a edad temprana. Ya se me ha pasado el calentón del todo.
Son las siete. A las ocho y media hemos de salir de aquí. Voy a leerla sólo media hora. Nos tomamos una hora entera de tiempo, para darle muchos mimos."
La leyó. "A veces consigue ocluir y a veces no, menos de la mitad de las veces. Bueno, tiene el talento, si lo ha conseguido el primer día. Intentaré traerla una vez por semana también. Menos tiempo, sólo a esto."
-Muy bien, Audrey. Supera en Oclumancia.
-¿Y esto para qué sirve, Prince? Es muy aburrido.
"Pobre. Pero no puedo contarle todavía lo del abeto, ni asustarla en exceso con que podrían leerla en verano y descubrir que ha estado conmigo."
-Para poder ocultar tus secretos. Ya sabes demasiadas cosas y tienes que esconderlas, de lo contrario, tú también corres peligro, ya te lo dije.
-Claro, tienes razón.
-Bueno, no te preocupes. Voy a guardarlo todo y pasamos un rato a gusto.
"Ya se le han pasado las ganas. Lo que te decía, aprender Oclumancia no es precisamente divertido. Bueno, la animo en un minuto." Sev recogió y protegió todo. Se sentó a su lado.
-A ver, ¿quién empieza hoy? – la miró con malicia.
-Wow, Prince, cómo me miras.
-Claro, boba. Llevo desde el domingo que me quedé con las ganas.
-Vaya, ya lo sabía, por eso no te diste la vuelta enseguida, te puse caliente.
-No, Audrey, me desperté caliente.
-Claro… ¿Y ahora cómo estás?
-Templado.
-Pues yo ya estoy a cien.
-Entonces te toca a ti primero.
-Genial.
-Túmbate.
-¿Qué me vas a hacer?
-La que te debo.
-Wooow… nunca me lo han hecho.
"Bien… le va a encantar."
-Vamos, ¿a qué esperas?
Audrey se dejó caer hacia atrás pero no se tumbó, se quedó apoyada sobre los codos, con las piernas juntas y las rodillas flexionadas. "Quiere ver y que le separe yo las piernas, me gusta, me gusta." Se puso frente a ella de rodillas, mirándola a los ojos. Ella le dijo:
-Vamos, ¿a qué esperas?
-A que te pongas bien caliente tú sola.
-Ya lo estoy, Prince.
"Cómo me desea."
La tomó por los tobillos y le hizo separar las piernas bruscamente. Ella jadeó. "Sólo con esto. Ésta chica es una máquina sexual, le encanta." Avanzó hasta quedar arrodillado entre sus piernas y las recorrió enteras con las manos, clavándole los dedos, también por debajo de la falda, ella jadeaba todo el tiempo.
-Vamos, Prince… ve al grano.
-Shhh… no hay prisa.
"Ya estoy a cien yo también." Llegó hasta sus caderas.
-Levanta.
Ella alzó el trasero y él le sacó la ropa interior. Se quedó en esa postura, para que él pudiera tocarla.
-Wooow… vaya si me gusta magrearte con la falda.
-Ya lo sabía, Prince… Y tú que querías… que me pusiera pantalones…
Llevó los dedos a su cueva. "Empapada. Pero vamos a ir por partes."
-Baja ya.
Ella descansó de nuevo en el suelo. Mientras seguía tocándola con la izquierda comenzó con la derecha a presionar como sabía que le gustaba a Lily. "Pero más rápido, como hizo ella la otra noche." Ella gemía, y a los dos minutos le dijo:
-No sigas así… que me voy… Vaya tela… sólo con la mano… Nunca pensé… que podría gustarme tanto…
"Vaya… qué facilidad tiene para llegar. Estupendo."
-Vale, entonces vamos con la siguiente etapa.
Redujo la presión de la derecha, sólo ligera, e introdujo el corazón izquierdo en su cueva, de golpe. "Es más ancha que Lily y no le ha gustado tanto. Claro, ella está acostumbrada a hacerlo y no tiene barrera. Entonces dos dedos." Le metió de golpe el índice y el corazón. Ella gritó.
"Bien… ahora el punto clave dentro." Dobló los dedos y lo buscó hasta que los gemidos se volvieron gritos ahogados.
-Buaaah… ¿qué me estás haciendo…? Nunca pensé… que podría… gustarme tanto… eso…
"Claro, ella siempre ha hecho el acto completo y de esa manera no se estimula ese punto. Acabo de descubrirle un mundo. Mejor, así sabrá enseñar al Rave."
-Hay que probar para saber lo que te gusta.
Siguió así otros dos minutos.
-Para… que me voy…
"Qué facilidad tiene, es increíble. Siguiente paso. Quiere mirar, voy a quitarle la falda." Sin sacar los dedos de la mano izquierda le desabrochó y quitó la falda con la derecha. Se tumbó en el suelo entre sus piernas y mientras seguía estimulándola con los dedos se lo hizo con la boca. "Espero que llegue así, porque tiene mucha facilidad."
-Wooow… Prince… qué gusto… Quiero que dure…
Él se separó para mirarla y hablarle.
-Claro, Audrey, todo lo que quieras. Como si no hacemos otra cosa hasta las ocho y media.
-No, no… luego te toca a ti… Sigue… pero mírame…
Continuó, a baja presión. "Para no hacerla llegar demasiado pronto." Se miraban. "Se debate entre la expectación y el asombro. Le he descubierto un mundo, le gusta mucho más que hacerlo de verdad." Pasó así unos veinte minutos. "No se cansa, claro, le está encantando." Tocaron las ocho en el reloj de la Torre.
-Quiero acabar, Prince… Te toca…
Él se separó.
-Vale. Acabas y descansas un poco.
Aumentó la presión con la lengua y los dedos. Ella llegó en un minuto.
-Wooow… increíble… Pensaba… que lo del otro día… era imposible… de mejorar…
"Soy un artista del sexo también." Salió de ella, se tumbó a su lado, la abrazó y le dio besos en la frente y la cabeza. Ella se aferró a él. "Buf… La estoy enamorando, ahora que ya estaba ilusionada con el Rave. Por suerte en verano no vamos a vernos más que si quedamos en casa de Genevre como se le ocurrió a Lily, y espero que a él sí que lo vea." A los cinco minutos ella le dijo:
-Buah, Prince… no me lo explico. ¿Cómo siendo virgen lo haces tan bien?
-Precisamente por eso, Audrey, porque no la meto y ya está. Me he dedicado a aprender todo lo que os gusta a las chicas.
-Claro… Vales un montón. Qué suerte tiene Lily.
"Bien… no se olvida de Lily. Y tiene toda la razón, sabiendo lo que hay por ahí de género masculino."
-Vamos, te toca. Quiero que a ti también te guste mucho rato.
-Vale.
"Pero qué pena, no estoy a punto. Con todas las veces que me pone caliente y llega el momento y no estoy preparado, qué vergüenza."
-Voy a hacerte algo que no puede hacerte tu novia.
"Vaya, ¿qué será?" Se separó de él y le dijo:
-Desnúdate.
Ambos lo hicieron, se desnudaron del todo.
"Qué vergüenza, con Lily no me daría."
-Jo… no estás caliente.
-No, cariño. Porque he pasado mucho rato concentrado en ti.
-Claro, qué pena. Pero lo arreglo en un minuto, quédate en pie.
"Va a hacérmelo con la boca arrodillada. Nunca lo he probado sin estar a punto ya." Se lo hizo. "Exacto, he tardado un minuto en estar listo. Es fantástica."
-Wow, Audrey… tú también lo haces muy bien…
Ella se separó.
-Ya lo sé. Pero nunca había encontrado a nadie a mi altura, y tú lo estás.
"Pues sí, para esto nos complementamos perfectamente."
-Vale, y ahora la sorpresa – ella se tumbó de espaldas - Arrodíllate a ambos lados de mí, sobre mi pecho, pero sin sentarte.
"Buaaah… ya sé lo que me va a hacer, y por supuesto que Lily no puede, debió fijarse en eso cuando estuvo con ella el fin de semana." Él lo hizo. Ella se incorporó, lo mojó bien con la boca y volvió a tumbarse.
-Abre más las piernas, acércate más.
Descendió hasta quedar entre sus pechos. Ella lo acopló entre ellos y los apretó a su alrededor.
-Puedes agarrármelas tú si quieres.
"No. Si lo hago, voy a volver a ponerla caliente. Otro día que me toque a mí primero."
-No, prefiero que lo hagas tú.
-Entonces muévete tú.
Él lo hizo, a ritmo lento para que durara. "Wooow… totalmente envuelto en piel, muy suave, además. Es una pasada. Lauren también tiene pechos grandes, no tanto como Audrey, pero sí lo suficiente para hacerme esto también. Qué bien, en la variedad está el gusto." Pasó así un cuarto de hora. "Son y veinticinco, he de acabar."
-Voy a acabar… Audrey… no quiero mojarte…
-Vaya tontería. ¿Quieres irte como el otro día?
"Por supuesto."
-Vale.
-Entonces ponte en pie.
"De rodillas." Él se levantó y ella se arrodilló ante él.
-Quiero que te muevas tú y que me mires mientras lo haces.
"Vaya, la otra noche se quedó con las ganas de que dominara yo. A ésta le va la marcha, Sly. Seguro que Lauren también es así. Maravilloso."
-Vale.
Lo hicieron así, se movió frenético y estalló contra su garganta. "Mejor todavía que la otra noche. Espero que no cambie el recuerdo de mi Patronus, quiero que siga siendo con Lily." Cuando acabó ella le dijo:
-Me encanta cómo te pones cuando me dominas, Prince.
-Me siento poderoso.
-Lo eres. Eres único.
Se abrazó a él. "Al final casi no nos hemos dado mimos, ni besos, ni nada. Bueno, una noche de éstas dormiré con ella."
Se vistieron y Sev comprobó en el Mapa que los maléficos y Albus estaban en el Comedor. "Esta vez ya no me pregunta nada, comprende que tengo secretos que no puedo contarle, le he metido miedo. Mejor así, porque debe tenerlo para poner interés en aprender Oclumancia cuanto antes."
Volvieron al castillo, a buen paso hasta el camino, y a partir de allí corriendo, sin hablar, entraron por el pasadizo y fueron a casa. "Suerte que todavía no ha vuelto nadie de desayunar, hemos apurado demasiado el tiempo." Al pie de las escaleras él le dijo, apremiante:
-Vuelve a tu dormitorio y métete en un baño distinto, de lo contrario te verás a ti misma.
-Bueno, si antes no me he visto, es porque lo he hecho así.
"Ya comprende a la perfección el funcionamiento del Giratiempo. Es lista, pero le falta explotarlo."
-Claro, porque yo te he avisado.
-Dame un beso, Prince.
-Claro, preciosa. Una de estas noches dormimos juntos y nos damos besos.
-Cuando quieras.
Se besaron. Volvieron cada uno al servicio de su dormitorio hasta la hora de ir a clase. Sev no se cambió de ropa, sólo se quitó la guerrera y se puso la túnica por encima. "Que alguien se atreva a decirme algo."
