Volar

Así hizo Sev. Volvió a su dormitorio y se metió a hacer los deberes con las cortinas echadas en la cama de Jack. A los veinte minutos se oyó entrar a sí mismo en el dormitorio conversando con Anthony y Jack.

"Espero a que Jack se aproxime a su baúl, que da del lado opuesto a la puerta del cuarto de baño, así no me ve entrar al mismo tiempo que hablo con él. Aunque voy a darle un buen susto, o quizá no, porque ya sabe que tenía sesión con Albus." Lo rastreó hasta que se aproximó a su cama y le proyectó:

-"Jack, estoy aquí, en tu cama."

-Buah, Prince, qué susto – susurró Jack.

("Lo que te decía, pobre.")

-"Asómate, que no me vea Anthony, y tú tampoco me veas doble."

-No pasa nada, hombre. Pero claro, lo hago.

Entreabrió la cortina y se sentó a su lado en la cama, de frente a él.

-"Vamos a vincularnos para hablar."

-Claro.

("Lauren todavía no le ha enseñado a proyectar, o quizá no quiere hacerlo conmigo.") Quedaron mirándose fijamente a los ojos y se vincularon, hablando con sus mentes.

-Siento haber ocupado tu cama, pero necesitaba aprovechar este rato para hacer los deberes, porque voy a tener la tarde muy ocupada y debía hablar urgentemente contigo.

-No tienes por qué disculparte ni darme tantas explicaciones, Prince. Estoy para lo que necesites, bastante tienes ya. ¿Qué tal con el viejo?

("Otro que está a mi entera disposición. Cómo me alegro de que esté con Lauren por fin. Ojalá encontremos el equilibrio y todos estemos bien.")

-Fantástico. Hay muy buenas noticias, me ha autorizado a invitar a los de séptimo a seguir entrenando e instruyéndolos el próximo año, y también a los Aurores ya formados que quieran unirse.

-Vaya, lo de los Aurores no me lo habías contado, qué buena idea.

("Porque se le ocurrió a Lauren. Y ella tampoco lo ha visto desde el lunes, de lo contrario se lo habría dicho. Parece que al final se lo está tomando con calma. Bien.")

-Sí. Y hemos pensado en contar con tu tío para ponernos en contacto con ellos.

-Genial, claro que sí.

-No le digas nada por el momento. En verano hablaremos con él en persona.

-Por supuesto. ¿De qué más habéis hablado?

-Me ha concedido todas las demandas.

-¿En serio? – muy sorprendido.

-Sí, todas. Voy a ser Jefe de Sly, y Lily profesora de Pociones. La próxima semana va a comenzar los trámites de la Cátedra en el Ministerio.

-Fantástico, una Cátedra de Duelo en Hogwarts. Ojalá tuviera cinco años menos para poder formarme desde tercero.

("Ni rastro de envidia, sólo admiración. No lo merezco.")

-Ya te digo. También lo de sentarnos mezclados, liberar a los elfos que lo deseen, cambiar los menús y poner electricidad. Todo.

-Prince, eres un portento. Gracias a ti, Hogwarts va a evolucionar por fin, aunque el mérito se lo llevará él.

-No me importa, prefiero que suceda cuanto antes.

("Si debiéramos esperar a que yo fuera director, podrían pasar cincuenta años o más, y eso, si sobrevivo.")

-¿Y lo de bañarse en el Lago?

-También. Y va a dejarme branquialgas para bucear, todas las que quiera.

-Wow… yo también quiero.

("Estupendo. Ya tengo escolta para bañarme en el Lago, y siempre será más divertido hacerlo juntos.")

-Mañana mismo las tendré en la sala de reuniones, así que quedamos cuando quieras.

-Genial, Prince, qué bien lo vamos a pasar. ¿Algo más? ¿Para qué querías hablar conmigo urgentemente?

("Lo del basilisco todavía no se lo cuento. Con más calma.")

-Necesito a Valerie y Andrew para escoltarme esta tarde hasta el campo de Quidditch. Voy a comenzar las clases de vuelo en escoba a las seis, pero me gustaría llegar un rato antes para ver entrenar al equipo. Creo que hoy lo hacen los de casa.

-Sí, claro que lo hacen los de casa. De hecho, Valerie no va a poder acompañarte a mitad de entrenamiento, porque tiene que estar allí desde las cuatro, es la capitana del equipo.

-Vaya… ¿por qué no me lo habíais contado? – decepcionado.

-Porque todos sabemos que no te interesa el Quidditch – paciente – No has ido a un partido desde primer año.

-Me teníais controlado, ¿eh? – comprendiendo.

-Por supuesto – asintiendo grave – El mejor brujo de la casa, del lado de los maléficos. Un grave peligro.

("Lo que te digo. Admirado y temido a un tiempo desde primero.")

-¿Crees que algún día me libraré de la mala fama? – un tanto agobiado.

-Nunca del todo, Prince – paciente de nuevo – Pero serás un gran ejemplo de cómo rectificar a tiempo.

("Cambiemos de tema, me pongo malo.")

-¿Andrew también está en el equipo?

-No. ¿A qué hora quieres ir?

-Me gustaría ir sobre las cinco.

-Entonces dejo a los Huffle con Deborah, Alice y Frank, y te acompañamos Andrew y yo.

-¡Ah! Ahora que los mencionas, debes hacer migas con Alice y Frank. Nos va a vincular a los cinco juntos, la escolta de verano.

-Claro, ya las estoy haciendo, son fantásticos. El viernes pasado estuvimos muy a gusto.

-Estupendo. Pensaba pedirle también a Anthony que viniera.

-Bah… no lo molestes. Los tres nos bastamos, y así ya nos quedamos contigo hasta que termines. Andrew estará encantado de ir a ver entrenar a Valerie, y a mí también me apetece. Valerie también se quedará hasta la hora de volver al castillo, seremos los cuatro para volver.

("No… no quiero que me vean volar. Con lo mal que voy a hacerlo.")

-Buf… va a darme mucha vergüenza que me veáis montar por primera vez.

-Ya estás con lo de siempre, Prince… - hastiado, y paciente – Volaremos contigo si nos deja Wing. Andrew y yo no lo hacemos tan bien, sólo practicamos en vacaciones, y a ti se te va a dar genial, así ya jugamos a perseguir y ser perseguidos y aprendes más rápido.

("Tiene toda la razón. Y así ellos también disfrutan un rato.")

-Vale. Me parece bien.

-Así me gusta. ¿Algo más?

-No por el momento.

-Entonces te dejo que sigas con los deberes. Pasamos por ti a las cinco. Ya no cambies de cama, te dejo la cortina abierta. Ya te has metido en el cuarto de baño.

-Gracias, Jack.

A las dos tuvo Historia. Pasó hasta las cuatro charlando con Lauren, contándole al pie de la letra toda su entrevista con Albus, pues recordaba todo al detalle. "Desde luego, el ritual de la cueva ha dado resultado. Qué maravilla."

Ella le hizo numerosos comentarios y quedó encantada con todas las demandas concedidas, con que pudieran bucear con branquialgas y que comenzara ya las clases de vuelo en escoba, pero sobre todo, por cómo estaba manejando la situación con Albus.

-"Le has dado la vuelta a la tortilla, Severus. Aunque te saque setenta y cinco años de ventaja tienes una mente privilegiada y eres Sly hasta la médula, mucho más astuto e inteligente que él. Llegarás a director."

-"Si sobrevivo."

Después él le contó lo del basilisco.

-"No deberías exponerte tú, ya hay suficiente gente, que lo hagan los demás con él. Si os pasara algo a los dos, estaríamos perdidos, quedaría yo sola a cargo de los Horrocruxes."

-"Y Malfoy."

-"Sí. Con el tiempo, quizá sí."

"Pero tiene razón. Nadie con poder en este bando, y ella debería descubrirse ante Minerva, que ni siquiera sabe ocluir. Hay que enseñarla, he de decírselo a Albus. Que lo haga en verano, se quedarán los dos prácticamente solos en el castillo.

Aunque su razón verdadera para decirme eso, es que no quiere que me exponga a ningún peligro y me suceda algo. Sin embargo, de Jack no le importa, me quiere mucho más a mí. Sin mí se hundiría, como me pasa a mí con Lily. Debo mantenerme con vida también por ella."

-"De acuerdo, Lauren. De aquí a entonces lo hablaremos y tendremos tiempo de planearlo bien."

Luego le habló del fuego maligno.

-"Muy bien manejado, lo tienes bien pillado" – le dijo ella.

-"Gracias a que me enseñaste Oclumancia.

-"Somos un equipo, Severus. Y tú y yo somos el corazón del mismo."

"Qué bien que se reconozca a sí misma, así me gusta. El miércoles le cambié la vida de nuevo."

-"He pensado en esperar a volver a quedar contigo después de que me enseñe. Le he pedido que me avise cuanto antes de cuándo lo hará."

-"Genial, estaré disponible en cuanto lo sepas."

"A mi entera disposición. Me pone por delante de Jack."

-"¿Le has preguntado lo del Giratiempo y la Sala de Menesteres?" – le preguntó ella.

-"Sí. No se puede retroceder si has estado dentro a esa hora, no es múltiple."

-"Claro, debimos suponerlo."

-"Esta misma noche voy a conjurar el Fidelius, el viejo todavía no tiene el Mapa. Así no me verá hacerlo."

-"¿No estás ya lo bastante ocupado hoy, Severus, y mañana el entrenamiento?"

-"Prefiero hacerlo cuanto antes y olvidarme del tema. Cada vez se acercan más los exámenes."

-"Bueno, haz como quieras. Me parece bien."

Poco tiempo les sobró de clase.

-"Hablamos en la cena y nos cuentas de tus vuelos" – le dijo ella.

-"Claro. Si ves a Lily en la Biblioteca, cuéntale al menos que vamos a ser profesores los dos. Le darás una gran alegría."

-"¿No prefieres esperar a contárselo tú?" – hastiada.

"Tiene razón."

-"Bueno, sí, quizá sí."

-"Claro, Severus, es algo muy importante para vosotros. Un sueño largamente ansiado, desde los once años, vivir juntos en el castillo. Hablamos de todo lo demás con ella cuando le hayas dicho eso en privado."

-"Gracias, Lauren."

Sev volvió a casa, se cambió de ropa y bajó a la Sala Común a seguir con los deberes. Pronto se quedó vacía. "Todo Sly está en la Biblioteca o entrenando. Ahora que estoy acostumbrándome a estar con gente, me dejan solo. Mejor, así me concentro y puedo hacerlos al dictado, mirando al Lago." A las cinco en punto aparecieron Jack y Andrew.

-Hey, Prince.

Se giró.

-¿Ya estás listo?

-Sí. Sólo subo a dejar todo esto y nos marchamos.

Subió al dormitorio a dejar los libros y los deberes, en su cama. "Ya los recogeré luego." Miró el Mapa. "Los maléficos están todos en las Salas de sus casas, bien." Bajó.

-Vamos.

-Te he traído la merienda – le dijo Jack, dándole dos sándwiches.

-Vaya, Jack, qué detalle.

("Porque sabe que para mí son las siete de la tarde. Pero no dice nada delante de Andrew. Lo del Giratiempo es un 'secreto', y eso que se lo prometí y al final no se lo estoy dejando, y no me ha mencionado el tema en absoluto. No lo merezco. Qué bien que esté con Lauren.

Como hoy he de trasnochar, le diré que me acompañe a la Sala de Menesteres a tocar. No he ido desde el martes, y vuelvo a tocarle la canción.")

-Cómelos aquí tranquilo si quieres – le dijo Jack.

-No es necesario, vamos de camino.

("Ya entiende que he mirado el Mapa y no hay peligro. Pero Andrew no, hemos de disimular.") Los dos sacaron sus varitas y salieron de la Sala Común, subieron la escalera de caracol protegiéndolo por delante y por detrás mientras merendaba y así siguieron por los corredores hasta la puerta del castillo y rodeándolo en dirección al campo de Quidditch, hasta que terminó de comer.

Entonces él también sacó la varita y los otros dos lo flanquearon, charlando animadamente con Andrew hasta que llegaron, de Quidditch, de cómo se había desarrollado la liga ese año.

-Sly ganamos a Huffle y Gryff – dijo Andrew.

-A Gryff, bien... a Potter – dijo Sev.

-Eso.

-Estupendo.

-Sólo perdimos ante Rave.

-Vaya, los que nos tocan en la final.

-Pero ellos nos ganaron a nosotros y a Huffle, perdieron ante Gryff. Por eso estamos empatados.

-¿Y Huffle y Gryff?

-Ganó Huffle.

"Obviamente, de lo contrario Gryff también habría empatado. Qué cortito soy para esto del Quidditch."

-¿Los Huffle ganaron a Potter? Bien…

-Oye, que el equipo Gryff son seis más aparte de Potter.

-Ya, ya lo sé, pero a mí sólo me importa él. Va a ser un año memorable para él.

"Mi venganza." Llegaron al campo de Quidditch y subieron a una de las gradas Sly, la más cercana a donde estaban entrenando. "Los cazadores ensayan jugadas contra el guardián, mientras los golpeadores intentan derribarlos, y la buscadora, sola, persigue la snitch dorada."

-Buah… qué pasada. No sé a dónde mirar, y eso que sólo son siete. Un partido de verdad debe ser alucinante.

-Claro – habló Andrew – El Quidditch es mucho más interesante que los deportes muggles de equipo. Cuatro funciones diferentes repartidas entre sólo siete jugadores, y con cuatro pelotas en juego.

-Lo que me parece injusto es que se puntúen tan poco los tantos con la quaffle y tanto atrapar la snitch. En realidad quien gana el partido es el buscador.

-Ya, en eso tienes razón. Deberían cambiarse las reglas del juego.

("Quizá algo que consigamos también con el tiempo, cuando tengamos influencia en el Ministerio. Aunque eso será muy difícil, es un reglamento internacional.")

-¿La buscadora no es Hipólita, la amiga de Ariel?

-Sí, claro.

-Es estupenda.

-Por supuesto. Tiene unos reflejos excelentes, por eso también es tan buena guerrera.

-Me extraña que no me contara nada cuando hablé con ella en la fiesta, con lo chulita que es.

-Porque seguramente Ariel les dijo que no te hablaran de Quidditch – le dijo Jack.

-Vaya…

("Es la primera vez que Jack despega los labios desde que salimos del castillo. Ya está comiéndose la cabeza porque no ha visto a Lauren desde el lunes. Son tal para cual.")

"Uno de los golpeadores es Brad, el de séptimo año que me pedía el Giratiempo para ir a Hogsmeade. El otro es un chico de cuarto, no sé su nombre."

-¿Cuál de los dos golpeadores es el nuevo?

-El chico de cuarto – le respondió Andrew – Se llama Trevor.

"Valerie es cazadora, y Lucy, la chica de cuarto que intentó ligar conmigo la noche de la fiesta. El tercer cazador es un chico de séptimo que está cursando Defensa, Ronald, y el guardián, el otro de sexto que también lo hace, Edward."

-Todos menos Brad son también guerreros.

-Claro, ya sabes, combativos y en buena forma física. El deporte y el combate tienen mucho que ver.

"Ya me lo ha dicho el viejo esta tarde. Vaya, vaya, y yo sin interesarme durante todos estos años, y la verdad es que me encanta."

-El próximo año van a tener que sustituir a dos, un golpeador y un cazador.

-Sí, pero no te apures por eso, hay gente sobradamente preparada en casa.

-Sí. Ya veo que el golpeador nuevo también es muy bueno.

-Desde luego. Hubo una fuerte competencia en la selección.

"Que fue hace menos de dos semanas y no me he enterado de nada."

-Yo creo que ganaremos a los Rave.

"Ahora ya comienza a importarme, son mi casa, mis leales serpientes."

-Dependerá de Hipólita y la buscadora Rave, que es de segundo y excelente.

-¿De segundo? – asombrado.

-Claro, los buscadores son mejores cuanto más menudos, tienen mayor maniobrabilidad, pesan menos sobre la escoba.

("Vaya, por eso Albus me ha dicho que yo habría sido buen buscador, con muy buenos reflejos y delgado. Pues pienso que se me va a dar genial volar, ahora falta que no me dé miedo. La buscadora se eleva mucho, vaya vértigo. Pero no me queda otro remedio que sobreponerme, en combate se puede llegar a volar a cientos de pies de altura y así es como deberemos practicar para que no se nos vea desde el castillo, y también de noche. Es lo que me habría tocado este verano si me hubiera hecho Mortífago.") A las seis menos cinco Andrew les dijo:

-Vamos a bajar, así los esperamos a la entrada del vestuario y hablamos un momento con ellos.

-Claro, vamos.

"Genial, así ya quedo con ellos para la noche." Bajaron de la grada y se dirigieron a la entrada del vestuario. A las seis en punto la profesora Wing tocó su silbato e interrumpió el entrenamiento. Todos los miembros del equipo descendieron excepto Hipólita, que se quedó todavía persiguiendo la snitch.

El resto la esperó sobre la hierba del campo hasta que la atrapó un par de minutos después y también bajó. "No han acudido por su cuenta al vestuario, todos la han esperado. Espíritu de equipo. Qué bonito, un grupo afín de distintas edades." Los siete se dirigieron juntos hacia la puerta del vestuario, y tras ellos la profesora, que ya había visto que estaban allí esperando. Dejó que fuera el equipo quienes se adelantaran a saludarlos, quedando unos pasos por detrás de ellos.

-¡Vaya Prince! – éste fue Brad - ¿Qué haces aquí? Pensábamos que odiabas el Quidditch.

"No sabe que también vengo a entrenar. Ya se lo contaré de noche."

-Yo también lo creía hasta hoy. Me ha encantado veros entrenar.

-¿Has estado viéndonos entrenar? – le preguntó Valerie, ilusionada.

"Vaya, Jack no le ha dicho que pensaba venir a verlos para darle una sorpresa, ella sí sabe que tengo clase."

-Claro. Ha sido genial, sois excelentes. ¿Qué tal, Hipólita? Eres extraordinaria, has de hacernos ganar.

-Seguro, Prince – respondió la chica - Voy a merendarme a la Rave.

Sev rio. "Qué chulita es."

-No te confíes, en el último te ganó.

-Pero fue porque me golpeó una bludger en el brazo izquierdo, me dolía y no podía manejar bien la escoba.

-Vaya, qué pena.

"Esta vez eso no pasará, habrá juego limpio. Los golpeadores se dedicarán a los cazadores y no a las buscadoras. No es justo que un chico mayor intente derribar a una chiquilla de la escoba."

-Seguro que en la final no lo hacen.

-Seguro que no – dijo Brad – Nosotros no pensamos atacar a la suya, ya has visto que sólo intentábamos derribar cazadores.

"Una nueva revolución. Cambiar las tácticas en el Quidditch."

-Sí, ya me he fijado. ¿El viernes que viene les toca entrenar a ellos?

"Ya voy a dejarles caer que yo también vendré."

-Sí, claro – respondió Valerie – A nosotros nos toca el sábado por la tarde.

-Habéis debido cambiar los entrenamientos de la mañana a la tarde.

-Claro, pero no importa. Ahora hay luz también por las tardes.

"En invierno habrá que disculparlos de los entrenamientos del Ejército cuando tengan el de Quidditch."

-Y tú debiste faltar a alguno cuando comenzaste a entrenar.

-Sí, así fue, y los Rave se perdieron el del quince de mayo, hace dos semanas. Pero no importa, lo primero es lo primero. Esto es un juego, en lo otro nos va la vida.

("Y por lo tanto todos los Sly de sexto y séptimo el del sábado anterior, y yo sin enterarme de nada, y todavía proponían entrenar el viernes siguiente, ya me estoy poniendo malo. Voy a cambiar de tema y descargar tensión.")

-El próximo viernes vendré a ver a los Rave y os chivo sus tácticas.

-Genial, Prince – le dijo Brad.

"Qué campechano es. Voy a extrañarlo el próximo año."

-¿Os apetece seguir charlando de Quidditch conmigo esta noche en casa, tras el toque?

"Una ola de claros. Los amo."

-Entonces quedamos en mi despacho a las diez.

Todo el equipo excepto Valerie se dirigieron al vestuario, dándole uno por uno firmes apretones de despedida. ("Esta vez Lucy no ha abierto la boca ni me ha puesto ojitos. Esto también es un ambiente serio, me gusta.")

La profesora Wing se acercó, también tendiéndole la mano.

-Buenas tardes, Prince.

-Buenas tardes, profesora Wing.

-Llámame Agatha y tutéame.

("Sin perder un ápice de la seriedad. Estupendo, ya soy uno más también entre el profesorado. Excepto con Slughorn, suerte que él se marchará en cuanto yo llegue a profesor. Qué rabia le va a dar que lo sustituya como Jefe.") Saludó también a Andrew y Jack. ("A ellos no les ha dicho que la tuteen, sólo a mí. Lo dicho, Albus ya me ha cambiado el tratamiento.")

-Valerie me ha contado que vais a quedaros los tres para escoltarlo de vuelta.

-Sí, así es, profesora – respondió Jack.

-Quizá dentro de un rato podáis volar con él si os apetece.

"Bien…"

-Pero primero vamos a probar qué tal se le da solo. Esperadlo aquí – y a él - ¿Quieres cambiarte de ropa, Prince? Hay equipajes de tu talla.

-No es necesario, voy cómodo así.

"Y además debo acostumbrarme a volar con este tipo de ropa, pues es la que voy a usar para combatir. El Ejército Mágico no lleva uniforme."

-Muy bien, entonces voy por una escoba para ti.

Agatha entró al vestuario y salió menos de un minuto después con la escoba.

-No es muy buena – le dijo – Pero es la mejor que tenemos en el colegio, la más moderna.

-Está bien, me vale cualquiera.

"Un gasto que debo hacer por mi cuenta, una buena escoba. A ver cómo se le da a Violet vender mis joyas. He de escribirle para ver si quiere más."

-¿Recuerdas cómo elevarte?

-Sí, eso sí, y también cómo avanzar, parar, girar, subir y bajar.

"Todo lo que aprendí en primer año. El ritual de la cueva me va a resolver la vida."

-Perfecto. Entonces vamos a volar juntos, te pones a mi lado e intentas hacer todo lo que haga yo.

-Estupendo.

Se colocaron a la par, convocaron las escobas y las montaron. Dieron una patada en el suelo con el pie izquierdo y las escobas se elevaron unos cinco pies. La profesora se elevó más, hasta unos quince pies, y Sev la siguió. Se mantuvieron a esa altura volando casi a la par, sin hacer giros bruscos ni demasiado inesperados, durante unos cinco minutos. Ella se giraba frecuentemente a mirarlo. Por fin se detuvo en el aire y Sev se puso a su altura.

-Maravilloso, veo que te enseñé bien. ¿Te atreves con algo más complicado?

-Sí, por supuesto.

-Vamos a mantenernos a esta altura, pero ahora voy a hacer giros más repentinos, debemos separarnos más para no chocar. Hazlo tú.

Sev lo hizo, desplazó la escoba hasta quedar a unos diez pies de distancia, a la misma altura que ella.

-Perfecto, allá vamos.

Lo hicieron así durante otros cinco minutos. Sev cazaba al vuelo cada mínimo movimiento y lo imitaba con precisión. Agatha volvió a detenerse.

-Estupendo. Vas a volar perfectamente en el mes que queda hasta el verano. Siguiente paso. Subir y bajar, esta vez sin giros bruscos.

Lo hicieron durante otros cinco minutos.

-Genial, un alumno excelente. Se te hubiera dado muy bien el Quidditch.

"Pues sí, qué pena. Algo bonito que me he perdido en la vida, y para eso ya no estoy a tiempo. Demasiado ocupado con otras cosas."

-Vamos con giros bruscos también. Subiendo y bajando, todo a la vez. ¿Te atreves?

-Sí, claro.

-Así me gusta.

"Ya he provocado admiración también en ella. Sabe que no estoy haciéndolo por diversión, si no por obligación y una gran responsabilidad, y ella también está tomándose la molestia de enseñarme cuando no tendría por qué hacerlo."

Lo hicieron. "Esta vez me cuesta un poco más cogerle el tranquillo, en ocasiones me aproximo o alejo demasiado." Cuando pasaron otros cinco minutos enteros sin que eso sucediera, Agatha se detuvo.

-Maravilloso. Has avanzado en media hora lo que a la mayoría le cuesta un mes, por hoy nos llega. Vamos a bajar y vuelas un rato con tus amigos, así te diviertes.

Sev le sonrió.

-Ya me estoy divirtiendo igualmente.

Ella se la devolvió.

-Ve tú delante.

Sev se dirigió hacia donde estaban sus amigos esperándolo. Aterrizó y bajó de la escoba.

-¡Vaya fenómeno, Prince! – exclamó Jack - ¿Y decías que hace cuatro años que no volabas?

("Vaya, Jack se ha animado un montón al verme volar. Cómo lo quiero.")

-Pues sí.

-Se te da genial – ésta fue Valerie, con cierta añoranza.

("Le habría encantado que estuviera en el equipo.")

-Ya, ahora me arrepiento de no haberme interesado por el Quidditch.

("Quizá relacionándome con el resto de miembros del equipo me habría separado de los maléficos mucho antes, sin haber llegado a la situación tan peligrosa en la que estoy metido.")

-Quizá puedas jugar con nosotros en alguna ocasión.

("Podría presentarme a las pruebas para el equipo el próximo año, pero ella sabe muy bien que no voy a tener tiempo para el Quidditch. Ya estoy a punto de llorar.")

-Claro, cuando queráis.

-Chicos, voy por unas escobas para vosotros y voláis los cuatro juntos – dijo Agatha, que acababa de aterrizar.

Se las trajo y volaron los cuatro durante media hora larga, jugando a perseguirse. "No aceleran ni frenan, se mantienen al nivel que tengo yo para estar igualados, como lo hago yo cuando combato contra ellos. Ya tengo otro grupo afín.

Ojalá tuviera más tiempo para enseñar Oclumancia también a Valerie y Andrew y llevarlos al abeto. Quizá pueda hacerlo Jack, se lo pediré. Son Sly, aprenderán rápido y son buenos amigos suyos, no le importará pasar tiempo con ellos. Ahora lo está pasando genial, así se distrae un poco de pensar tanto en Lauren."

Volvieron los cuatro juntos al castillo. Los otros tres charlaban animadamente. ("Ahora soy yo quien se ha puesto nostálgico. Oportunidades perdidas en la vida, cómo habría disfrutado haciendo esto durante todos estos años si me hubiera preocupado por las cosas que realmente merecen la pena. Hacer buenos amigos, amigos de verdad.

Empiezo a sentir una gran necesidad de estar solo. Suerte que esta noche voy a ir a tocar el piano.")