Deseos
Cuando Sev terminó de ducharse se secó el pelo y salió. Fue a vestirse y Jack se marchó a la Biblioteca. Mientras tanto, Ariel leía su libro en la cama, que había hecho, ya vestido también.
-Gracias por hacerme la cama, Ariel.
-De nada, Sev. En casa de Jack siempre la hago.
"Es para comérselo, vale un millón de veces más que yo. Más que cualquiera de nosotros. Qué suerte tengo de que me quiera como lo hace. Y vete a saber por qué."
-Voy a bajar a la Sala a esperar a Deborah y hablar con ella. Espérame aquí, ¿quieres?
"Así no lo molestamos y estamos en un ambiente más serio." Bajó y se sentó en su rincón de espaldas al Lago, la Sala Común seguía vacía. Deborah, como esperaba, tardó sólo un par de minutos en llegar. ("Viene sola y con la mochila, no la ha dejado en la Biblioteca por si necesito que se quede en casa, y seguramente Valerie y Andrew se las han llevado al claro para no perder tiempo. Otra buena cualidad de los serpientes, que compartimos con los Rave, somos organizados y sabemos aprovechar el tiempo. Me encanta mi casa, el Sombrero acertó.") Esperó a que estuviera cerca para saludarla.
-¿Qué tal, Deborah?
-Eso debería preguntarte yo a ti. ¿Cómo estás?
-Mucho mejor, he tenido tiempo de recapacitar sobre mis errores.
Deborah se sentó frente a él.
-Ningún error, Prince. Han sido Jack y Lily.
-Bueno, yo debí avisaros de que salía anoche.
-No, no tienes por qué darnos explicaciones de todo lo que haces. Bastante encerrado vives ya.
("Y pensar que hace menos de dos semanas quería echarme un rapapolvo por escaparme a tocar el piano. Pero claro, han pasado dos semanas, y ella sabe que es cierto. Sólo salgo a clase, a comer y a las obligaciones.")
-Gracias por comprenderlo. Te ha dicho Jack que quería hablar contigo, ¿no?
-Sí, eso me ha dicho.
-¿Te ha dicho para qué?
-No.
("Así es como debe ser, soy yo quien pone y quita.")
-Vamos a intentar vincularnos para hablar, creo que ahora lo conseguiremos. Voy a ponerme más cerca de ti.
Se levantó y cambió la silla de lugar, a la parte estrecha de la mesa. Se apoyó en la misma, con los brazos, acercándose a ella.
("No me dice nada, creo que todavía no lo ha conseguido ni con Anthony, y seguro que con Jack ni siquiera lo ha intentado de nuevo, cada vez se llevan peor. Él ahora tiene a Lauren y ella se le ha enfrentado abiertamente esta mañana ante todos, y con toda la razón, además.
Voy a preguntarle por todo ello, quiero crear confianza con ella, voy a poner mi vida en sus manos durante todo el mes que queda, de máximo riesgo.")
-Acércate más, Deborah, y mírame fijamente.
("Está emocionándose, vamos a conseguirlo.") Ella también se apoyó en la mesa, sus ojos quedaron a menos de un pie de distancia.
-Vamos allá, no tengas prisa, lo que nos cueste.
Intentaron mutuamente penetrar el pensamiento del otro, como les había explicado Albus. Les costó un par de minutos conseguirlo.
("La tengo, está pensando en lo que ha ocurrido esta mañana.") Sev habló en su propio pensamiento y Deborah también.
-¿Me escuchas, Deborah?
-Sí, Prince. Es fantástico.
("Muy emocionada. Lo dicho, no lo había conseguido todavía.")
-Cómo me alegro de que lo hayamos logrado. ¿Ya lo has hecho con Anthony?
-No, eres el primero.
("Vaya tela, ni siquiera con su novio, no se llevan bien. Qué bien que lo haya logrado conmigo, debe estar encantada.")
-¿Puedes contarme con detalle qué ha ocurrido esta mañana? Con tus recuerdos.
-Por supuesto, Prince. Allá voy.
("Debería llevarlos a todos a la cueva también. Cuando encuentre con Lauren la de la Sala de Menesteres.") Deborah recordó en su propia mente las situaciones que se habían dado esa mañana, para que Sev las viera en su pensamiento. De vez en cuando se interrumpían para hablar también con sus pensamientos, pero no se rompió la conexión en ningún momento.
A las nueve menos cuarto, Deborah bajaba a la Sala Común. Jack, Anthony y Andrew ya estaban allí, esperando a las chicas, Jack visiblemente alterado y muy preocupado. Deborah y Andrew habían intentado calmarlo antes de que el resto de Sly salieran de los dormitorios, en especial para que no preocupara a Ariel. Jack había conseguido dominarse y Deborah había ido rápidamente a buscar a Valerie, Heather y Fiona, para que la escolta saliera de casa antes de que los demás se dieran cuenta de que había ocurrido algo.
Lo habían conseguido, a las nueve menos diez pasadas. Una vez habían salido los siete de casa, Deborah los había llevado al aula de Pociones a planificar la búsqueda. Ella quería que fueran sólo Jack y ella hasta el quinto piso, pero Jack se había opuesto tajantemente y habían tenido una fuerte discusión a la vista de todos los demás.
-¿Quién se ha puesto de parte de cada uno? – preguntó Sev.
-Todos de la mía.
-Vaya… como debía ser.
-Por eso te he dicho que ha sido culpa de Jack.
-Pero al final habéis pasado por el aro.
-Sí, ya sabes. Es el jefe de la escolta.
-Entonces ha sido culpa mía también, por haberlo hecho jefe.
-Pienso que sí, cualquiera de nosotros tiene mejor criterio.
("Muy bien, no teme decirme las cosas a la cara. Yo tampoco voy a callármelas, deberían haberle desobedecido.")
-Deberíais haberos rebelado, eráis seis contra uno. No creo en la jerarquía si no la justifican decisiones acertadas. Somos Sly, poco sumisos a la autoridad, debe primar el libre albedrío.
-Tienes toda la razón, Prince. No pienso volver a acatar una orden suya si no me parece coherente. Ni tampoco Anthony, Valerie ni Andrew, que son con quienes he hablado del tema.
-Tranquila, no volverás a hacerlo. Ya lo he destituido como jefe de escolta y dejará de ser segundo en la instrucción en cuanto Frank y Alice aprendan Oclumancia.
-Muy bien hecho, Prince.
-Sigue con los recuerdos. ¿Cómo ha organizado la búsqueda?
Jack había enviado a cada uno a un piso, él había insistido en ir al séptimo, a la Sala de Menesteres. Deborah había propuesto que esperaran a salir después de las nueve, cuando todo el mundo estuviera ya en el Comedor, y había elegido ir al quinto piso, porque sabía que Prince estaba allí, donde se encontraba con Lily.
-Todo muy bien pensado, Deborah. Por supuesto que estaba allí. Sigue.
Sólo había buscado con el Lumos en el corredor donde lo vieron desaparecer, el de las armaduras, había revisado cada aula y todas estaban polvorientas y vacías. Había deducido que había conjurado un Fidelius dentro del castillo.
-Bravo, Deborah. Así es.
-Tranquilo, no se lo he contado a nadie ni pienso hacerlo. Ni volver a aparecer por allí a no ser que haya alguna urgencia como hoy. Es tu lugar privado, tu refugio.
-Muchas gracias, Deborah. Eso es lealtad.
("Con razón hemos conseguido vincularnos. Se ha dado un gran acercamiento mutuo hoy mismo, a raíz de los problemas que han surgido.")
-Continúa, por favor.
Había vuelto al descansillo de las escaleras antes de las nueve y diez, donde habían quedado que Jack los pasaría a buscar al bajar él del séptimo piso para entrar todos juntos al Comedor. Lo había esperado allí hasta casi las nueve y veinte, y había llegado subiendo y no bajando, venía del Comedor muy enojado, por recibir la noticia de que Prince se había quedado dormido.
-Ha bajado del séptimo piso por el pasadizo, sin avisaros de que volvierais con él. No ha hecho una a derechas.
-Eso. Y todavía ha debido subir al sexto por Valerie, que estaba buscando allí.
-Con lo cual habéis llegado al pie de las escaleras pasadas las nueve y veinte, cuando ya salía todo el mundo.
-Pues sí. He intentado ponerle las pilas de camino y todavía me ha abroncado, pero lo peor ha sido que cuando hemos llegado al pie de las escaleras estaban allí Lily, Cecile y Remus esperándonos.
-Sí, eso ya lo sé. Culpa de Lily, para intentar calmar a Jack.
-Pues sí. Y bien que lo necesitaba, le ha puesto las pilas pero bien, a ella sí que le ha hecho caso. La culpa ha sido de él principalmente. Casi se ponen a discutir delante de todos porque él no quería ir a las cocinas con ella.
-Y habría sido mejor que no lo hubiera hecho.
-No, Prince. Pensaba ponerse a comandar con el enfado, se habría enterado todo el mundo.
-Habría sido un mal menor. ¿Sabes lo que ha ocurrido?
-Dime.
-Que los cinco maléficos estaban esperando en la Biblioteca a que pasara yo solo para emboscarme, y os han visto pasar a todos juntos.
-Buaaah…
-Tranquila, Deborah. Déjame que te lo cuente por partes. No te alteres, de lo contrario quizá se rompa el Vínculo.
-Vale.
-¿Sabes quién va a ir por Lily este verano?
Sev le habló de Bellatrix, le dijo que se enteró antes del follón, leyendo a los víboras.
-Vaya tela…
-No te preocupes. Albus va a enseñaros a hacernos invisibles, a los dos.
-No sabes cuánto desearía cumplir los diecisiete más temprano para poder formar parte de vuestra escolta, porque vais a necesitarla ambos.
-Ya lo sé, Deborah, yo también lo desearía. Si te compensa en algo, el mes que queda hasta el verano vas a ser la jefa de la del colegio. Si hubiera confiado en ti desde el principio, esto no habría pasado, ha sido en gran parte culpa mía.
-No te culpes, Prince. Te has dejado llevar por el corazón, y para estos temas hay que conservar la sangre fría, para juzgar a cada uno imparcialmente. Como yo, que no confié en ti hasta que te conocí en persona, toda tu historia y tus razones para ser como eres. Y yo no soy una persona fácil de conocer ni de carácter amable.
-Ya, ya lo sé, Deborah. Pero llevo el tiempo suficiente contigo para haberte apreciado en lo que vales.
-Sí, pero no nos hemos dedicado mucho tiempo el uno al otro, y lo entiendo. Sólo nos veíamos un día por semana y tenías mucha gente a la que atender, y yo tampoco me preocupé por crear lazos contigo. Dejé que Jack se pusiera por delante de mí, fue culpa de ambos. Si te das cuenta, no hemos vuelto a pelear juntos desde aquella primera mañana con La Guardia.
-Vaya, tienes razón. Culpa mía de nuevo, era yo quien comandaba los entrenamientos.
-No pasa nada, lo comprendo. Debías enseñar a Lily, Cecile y tus compañeras de quinto. Yo me valgo por mí misma.
-Desde luego que sí. Y ahora pongo mi vida en tus manos.
-Cuenta conmigo para lo que precises. Te juro que mientras yo esté a cargo, no se repetirá un episodio como el de esta mañana.
-No lo dudo. Cuéntame también qué ha pasado al acabar el entrenamiento, con tus recuerdos.
Anthony había avisado a Jack de parte de Lily para que retuviera a la escolta, y Jack lo había enviado a avisar a las Sly de quinto y se lo había dicho a Deborah para que lo hiciera a su vez con Valerie y Andrew.
Ella lo había hecho y había vuelto con Jack, con quien no había hablado en toda la mañana por la bronca que habían tenido a primera hora. Ella había intentado hablar a solas con él y convencerlo de ir cuanto antes a casa los siete, en formación y tranquilos, como si Prince fuera con ellos, pero Jack había insistido en esperar a Lily, confiaba más en su criterio, y no había querido escucharla.
-Cómo la ha fastidiado. Tú llevabas toda la razón. Sigue.
Cuando ya había salido todo el mundo, se habían dirigido donde esperaba el resto de la escolta con Alice, Frank y Cecile, y ella lo había abroncado delante de todos, para que se pusieran en camino cuanto antes, pues sabía que Prince ya estaba en casa, o en todo caso, seguro en el Fidelius.
-Por supuesto. ¿Los demás han intervenido?
-No, esta vez no. Después, cuando he hablado con Anthony, Valerie y Andrew, me han dicho que no lo han hecho por no socavar la autoridad de Jack ni mostrar desunión ante los Gryff, ni tampoco contradecir a Lily. Ella ha sido la verdadera líder esta mañana.
-Pues muy mal hecho. Dudaba entre Valerie o tú para jefas, pero ya no tengo duda alguna. Eres tú quien tiene mejor criterio y eres fiel al mismo. No te puede el corazón.
-Sí. Es una cualidad que yo nunca tendré, y también es importante.
("Sabe juzgarse a sí misma. Quiero saber su horóscopo pero no se lo voy a dar a leer, ella no me comentaría sus características. Voy a leerlo yo, para conocerla mejor.")
-¿Cuándo cumples los años?
-El veinticinco de julio. ¿Por qué?
-Para regalarte algo.
-Por favor, Prince, no hace falta. Además, no vamos a vernos.
-¿Por qué no?
-Porque no celebro mi cumpleaños. Es una bobada.
("Vaya. Algo en común.")
-Pues el de este año deberías, Deborah, la mayoría de edad.
-Sí, quizá sí. Tienes razón.
-Deberíamos quedar ese día, con quien quieras y donde te apetezca, Lily y yo podemos desplazarnos por Red Flu. Piénsalo de aquí a final de curso.
("Hoy mismo convoco un regalo para ella, y si no quedamos, se lo doy antes de despedirnos en verano.")
-De acuerdo, Prince. Lo haré.
("Y hoy mismo quiero regalarle otra cosa. Voy a llevarla al espejo de la Sala de Menesteres. Ya. Los dos solos, así aprovecho para mirarme también yo ahora que tengo toda la información, a ver si sigo viendo a Jack.")
-Deborah, vamos a escaparnos.
-¿Qué dices, Prince?
-Sí. Ya mismo. Antes de que vuelvan los que han ido a Hogsmeade.
-¿Los dos solos?
-Por supuesto.
-No deberíamos, Prince. Hoy mismo han estado a punto de pillarte.
-Ni de lejos, Deborah, olvidas que tengo el Mapa. ¿No te apetece saltarte las normas? Eres Sly.
-De acuerdo, Prince. ¿Dónde vamos?
-A la Sala, al almacén. Recuerda la demanda, 'lugar donde se esconden cosas'.
-Buf… al séptimo. Territorio de los maléficos.
-Vamos a ver si están en casa. Cortamos el Vínculo.
Se desvincularon. Sev sacó el Mapa y lo extendió sobre la mesa. Habló:
-Están en las Salas de sus casas, separados. ¿Ves? – señalándoselos – Los rojos y los azules.
-Vaya pasada, Prince… todavía no me lo habías enseñado.
-Invento de Remus. Un auténtico portento, me ha salvado la vida esta mañana.
("He de decírselo a la cara el lunes, para que se le pase de una vez la culpabilidad que siente por lo de la Casa de los Gritos.")
-¿Nos ves a ti y a mí en la Sala de casa? – señalándoselo – Verde y plata. Nuestros colores.
-Es fantástico.
-Otro día lo miramos juntos con más calma.
Lo dobló de modo que continuara viendo el séptimo piso. Puso la silla en su sitio y la mochila de Deborah sobre ella.
-Aquí nadie la tocará. Vamos, hasta el tercero y por el pasadizo. Tú delante, te cubro las espaldas. Sin apresurarnos.
Fueron. Apenas se cruzaron con un par de Huffles por las escaleras. Sev seguía vigilando el Mapa cada poco. Llegaron, demandaron y entraron al almacén, la puerta se cerró tras ellos. Sev le enseñó el Mapa, mostrándole el corredor que acababan de dejar.
-¿Ves? La Sala de Menesteres no aparece, estamos a cubierto. Ven, es por aquí, la zona en la que tú no buscaste.
La condujo por el corredor a la derecha, hasta el fondo.
-Wooow… vaya espejo…
Sev apartó el perchero.
-Acércate y mírate.
("No le digo de qué va, no se ha fijado en la inscripción, ni le pregunto qué ve, que me lo cuente si quiere. Sólo observo qué cara pone. Asombro absoluto e interés. Me muero de curiosidad, voy a preguntarle cuando termine.") Esperó unos minutos. ("No acaba, voy a preguntarle, no me aguanto más.")
-¿Qué estás viendo, Deborah?
-Una escaramuza contra Mortífagos. Comando yo, un grupo de siete Sly de casa, entre ellos Valerie y Andrew, y nos los cargamos a todos. Volando sobre escobas, de noche, a cientos de pies de altura.
-Wooow… ¡Qué pasada! Cómo me gustaría ver eso a mí. Sigue, sigue hasta que acabéis con el último de ellos.
-¿No quieres mirar conmigo?
-Cuando se miran dos personas juntas, cambia. Termina y luego nos miramos juntos.
Pasaron otros diez minutos.
-Ya está. Siete contra quince, todos muertos, y nosotros sin un rasguño. Volando en formación con el escudo de la Magia Roja.
-¡Maravilloso! Eso es lo que tenemos que conseguir, nos queda mucho trabajo por delante. Lee la inscripción al revés.
Deborah lo hizo en silencio.
-¡Vaya! Así que eso es lo que deseo...
-Pues sí, Deborah. El deseo más profundo de tu corazón es estar al frente de un comando invencible, y lo lograrás, porque vales para ello. Mañana mismo lucharemos juntos, voy a entrenarte a fondo, en un año alcanzarás el nivel de los demás. Déjame mirarme solo un momento.
Deborah se apartó a un lado, sin mirar a Sev. ("Ella no va a observar mi reacción ni va a preguntarme. Absoluta discreción.") Sev se miró y en efecto, ya no vio a Jack, pero siguió viendo cuatro personas. Lauren y Lily lo enlazaban, y delante de él, a quien ponía las manos sobre los hombros, estaba Ariel. ("Ésta sí que es mi familia, a quienes debo mantener con vida a toda costa. Me extraña no ver a mi madre. Suficiente, ya veré desarrollarse la escena en otro momento, no voy a hacer esperar a Deborah, y seguro que es más interesante lo que veamos juntos.")
-Ven, Deborah. Mírate conmigo.
Se pusieron ambos frente al espejo, sin tocarse. Se vieron ambos volando sobre escobas, de noche, a cientos de pies de altura, protegidos por el escudo, lanzando maldiciones a diestro y siniestro. Se cargaron a diez Mortífagos antes de volver a aterrizar.
-Wooow… ¡Deborah! ¡Vaya mancuerna! ¡Dame un abrazo!
Se lo dieron. ("Qué contenta está. La he hecho feliz, no había vuelto a verla reír desde que luché con ella aquel día que nos conocimos. Le hago mucho bien.")
-Gracias, me has contagiado tu deseo. Vámonos, seguro que ya han vuelto los de Hogsmeade.
Fueron hasta la puerta. Sev miró el Mapa completo.
-Los maléficos siguen en sus casas. Y sí, en la Sala de casa hay gente. No pasa nada, que nos digan algo si se atreven. Ha merecido la pena correr el riesgo, ¿verdad?
-Claro que sí, Prince. Qué callado te lo tenías.
-Para las ocasiones especiales. Ahora ya sabes dónde está y puedes venir cuando quieras.
-Por supuesto que pienso volver.
-Avísame alguna vez que lo hagas, quiero volver a compartir contigo ese deseo.
-Desde luego que lo haré.
Sev dobló el Mapa para seguir viendo el séptimo piso.
-Corriendo hasta el pasadizo y por él. Después, tranquilos. Tú delante.
Salieron, corrieron hasta el tercero y bajaron a paso normal por las escaleras principales y hasta las mazmorras. Esta vez se cruzaron con más gente, Raves y Gryff que volvían a casa y Slys que iban a la Biblioteca tras volver de Hogsmeade, pero ninguno les dijo nada, sólo los saludaban.
Sev guardó el Mapa antes de entrar a la Sala de Sly. "Ya está la mesa llena de botellas, y sí, también han traído whisky. Slys desobedientes. Qué bien, cómo nos vamos a poner. Esta noche emborracho a Deborah."
