Deborah
Cuando Deborah y Sev llegaron a casa, de nuevo no quedaba nadie en la Sala Común.
-Parece que se han empeñado en dejarla para nosotros – dijo Sev.
-Vaya… – dijo Deborah.
("Qué contenta está, le he cambiado el humor completamente. Y le apetece estar conmigo, el día de hoy se lo voy a dedicar, voy a reforzar en unas horas los lazos que no hemos sido capaces de crear en todos estos meses.")
-¿Pensabas volver a la Biblioteca? – le preguntó él.
-Sí, claro.
("Ligeramente desilusionada.")
-¿Te apetece pasar conmigo un rato más?
-Por supuesto, Prince.
("Tal como esperaba. Pero siempre va a esperaar a que yo se lo proponga.")
-Entonces vamos a despejar un poco el rincón y nos instalamos ahí.
Despejaron el rincón de botellas, aproximando todas más entre sí, para dejar sitio sobre la mesa, mientras tanto charlaron.
-Voy a subir a mi dormitorio un momento, a ver qué tal está Ariel. Lo he abandonado por ti.
-Vaya, pobre. No le hagas eso.
-No pasa nada, estaba a gusto leyendo. Podemos pasar un rato juntos.
-Bueno, está bien entonces.
("Encantada de la vida.")
-Mientras subo, para que no te aburras, voy a dejarte el Mapa y lo disfrutas.
-Wow, Prince… estupendo.
-Así te acostumbras a vigilarlo, porque vas a ser la encargada de él mientras estés escoltándome para que yo no pierda atención al terreno.
-Me parece genial, porque soy la peor duelista de los cinco.
-Pero la más inteligente y con mayores dotes de mando. Eso es innato, y lo otro vas a adquirirlo en poco tiempo. Estás en muy buena forma, sólo te falta entrenar. Voy a dedicarte tiempo, quizá el mes que queda no mucho, pero sí el próximo año.
-Fantástico, Prince, porque me hace mucha falta, y al comandar y entrenar a otros no aprendo yo.
-Te enseñaré también la manera de entrenar enseñando a los demás, para que no debas renunciar a tu puesto y aproveches el tiempo al máximo.
-Prince, ¿puedo pedirte algo?
-Claro, Deborah, lo que quieras.
-No me apetece en absoluto seguir comandando sexto año con Jack. Prefiero que me degrades.
("Era de esperar. Qué bien que se haya atrevido a proponérmelo, debería haberlo pensado.")
-Ni hablar, Deborah, eso nunca, eres una comandante magnífica. ¿Quieres encargarte tú de quinto y yo de sexto con Jack? El grupo de quinto es menos numeroso y en él están Anthony, Lily, Cecile, Remus, Heather y Fiona. Cualquiera de ellos puede ayudarte, elige tú misma. Así también ato en corto a Jack mientras continúe siendo segundo.
-Me parece genial, Prince, pero entonces vas a perder todo contacto con Lily.
("Tampoco es que tenga tanto en los entrenamientos, no me apena en absoluto.")
-No te apures por eso. Tenemos nuestras maneras de mantenerlo, y quiero que crees lazos también con ella. Luchad juntas, ahora tenéis un nivel parecido.
-Vaya, cuánto ha avanzado en pocos meses.
-Desde luego, y por fortuna, le va la vida en ello.
-Por supuesto.
Terminaron de despejar el rincón y un buen pedazo de mesa.
-Instálate. Aquí tienes – dándole el Mapa – Si ves venir a alguien a casa guárdalo. Voy al dormitorio y bajo en un momento.
Sev subió al dormitorio y habló con Ariel.
-¿Qué tal, cariño? ¿Estás a gusto? ¿Todavía te queda libro por leer?
-Sí, Sev. Aún me quedan algunos capítulos.
-Muy bien. ¿Te importa si paso un rato más con Deborah?
-Para nada, Sev. Y si lo termino ya saqué otro.
"Qué organizado es. Increíble. Me da mil vueltas, en todos los sentidos, él sí que es excepcional."
-Puedes bajar a la Sala con nosotros si quieres, está vacía.
-No, Sev, prefiero quedarme aquí. He traído mi gatita, mira.
Sev se asomó a la cama. "Está enroscada a su lado, qué mimosa es."
-Oh, es cierto, está contigo en la cama. Voy a acariciarla un poquito.
Sev fue del otro lado, se sentó en la cama y acarició a la gatita. "Hoy hay fiesta. Aparte de conocer a los chavales de primero y segundo, debería interesarme además por los maléficos pequeños que han quedado en casa. Existe la posibilidad de ganarlos para nuestro bando. Son pequeños e influenciables y no tienen hermanos mayores en el colegio, excepto el de Lauren, y se han quedado muy solos.
Apenas son cuatro. Una chica en el curso de Ariel, tercero, el hermano de Lauren y otra niña en segundo, y un niño en primero. Voy a hacerme amigo suyo esta noche. Le pediré a Lauren que me los mande a la fiesta, se sienta con ellos en el Comedor. O quizá mejor al propio Ariel, así no hay que comprometer a Lauren por si los leen en verano. Voy a decírselo."
-Ariel, ¿puedes invitar a Fence a la fiesta de esta noche?
-¿Por qué, Sev? Es de los malos.
-Nadie es bueno ni malo del todo, Ariel, y ahora se ha quedado sola en vuestro año, tenemos que hacernos amigos suyos. También todo el mundo creía que yo era malo y ya viste.
-Ya, tienes razón. Le digo a Shelley que se lo diga.
-¿Conoces a los malos de primero y segundo también?
-No, pero ella sí.
"Por supuesto, se sientan todos juntos en el Comedor."
-Entonces que Shelley le diga que los invite a todos a la fiesta, que lo he dicho yo.
-Vale, Sev. Se lo diré.
-Que los espero en mi rincón después de cenar.
"Antes de comenzar a emborracharme. Les invitamos a cerveza y nos los ganamos. Así extirpamos toda célula maligna de cáncer de Sly, limpiamos de verdad el nombre de la casa y no nos arriesgamos a que nos traicionen a medida que vayan creciendo. Más bien al contrario, que sean punta de lanza del cambio de mentalidad entre sus familias. Slys al borde de la adolescencia, insumisos a la autoridad paterna, como lo fue mi madre."
-Voy a bajar con Deborah, ¿vale?
-Vale, Sev.
"Voy a enseñarle el horóscopo celta, seguro que ahora me lo comenta. Y ahora que lo pienso, no conozco el de Jack, no sé cuándo es su cumpleaños, vaya bobo. Se lo pregunto a Deborah, seguro que lo sabe, son íntimos desde niños. Tampoco sé el de Anthony, voy a preguntárselo también, así los espío a todos."
Bajó a la Sala Común con el libro. "Deborah se ha sentado de frente a la puerta. En ella sí que confío para que vigile." Se sentó frente a ella, que no lo miró. ("Está absorta mirando el Mapa, estudiándolo a fondo, le encanta, fue idea suya confeccionar el de la Sala e Menesteres. Voy a hacerle un pequeño test, ha tenido tiempo de sobra de mirarlo todo bien, a ver hasta qué punto se ha fijado.") Sev le preguntó:
-¿Siguen en sus casas los maléficos?
-Sí, Prince.
-¿Y la escolta?
-A Jack, Valerie y Andrew no se les ve. Los demás, en la Biblioteca.
-Porque ellos tres están en el Bosque, en el claro pequeño. Jack está enseñándoles Oclumancia.
Ella lo miró.
-¡Vaya!
-Sí, también van a formar parte de la escolta de verano.
-Maravilloso, en ellos sí que se puede confiar.
("Porque en Jack no.")
-¿Y Lily, Remus y Cecile?
-Con Alice y Frank, también en la Biblioteca.
-¿La gente de casa?
-En la Biblioteca, pero no todos.
("Desde luego que se ha fijado bien en todo. Ya verás cómo me dice algo sobre Lauren, puedo ir preparándome para el disimulo.")
-Los que faltan deben estar en la Sala de Entrenamiento, que tampoco sale en el Mapa.
-Ya, ya me he fijado.
("Por supuesto que lo ha hecho, ya lo tiene todo controlado, en menos de diez minutos.")
-Porque es un añadido al castillo.
-Claro. Una pregunta, Prince. Algo que me preocupa y nunca te he comentado.
("Allá va Lauren, lo que te decía, en cuanto le he dado confianza. He de responder de inmediato y sin dudar.")
-Dime.
-¿Qué pasa con Parkinson? ¿La has leído?
-Sí, lo hago a diario. Es inofensiva.
-¿Por qué se ha quedado?
-Para terminar sus estudios.
-¿No piensa unirse a Voldemort?
-No por el momento. Sus padres sólo son simpatizantes.
-Sí, eso ya lo sabía. Anthony me contó que en diciembre intentó ligarte.
-Bueno, tampoco fue así. Simplemente reclamaba mi atención en clase para que la ayudara.
-Vaya… También me ha contado que desde entonces ha avanzado mucho en las asignaturas, más incluso que él.
-Siempre ha sido muy buena bruja, era la segunda de la clase hasta tercer año. Supongo que disminuyó el rendimiento debido a que se dedicaba en exceso a otras distracciones.
("Ya me estoy poniendo malo, teniendo que hablar mal de ella.")
-Cierto. Ahora se ha quedado sin coto de caza.
("Ay, Deborah, si supieras lo esencial que es Lauren en la labor que estamos llevando a cabo y entre quiénes caza ahora. Y que hace unas pocas horas estaba poniendo en riesgo su vida y su libertad por mí. Quiero dejar este tema, me pongo malo.")
-No te preocupes más por ella, Deborah. Ya la controlo yo.
-Claro, Prince. Tú eres el experto, pero no bajes la guardia. Me extraña que el viejo no la haya coloreado a ella también en el Mapa. Está muy cerca de los Gryff.
("Porque está hablando con Lily. Ya estoy a punto de llorar, pero no puedo delatarme.")
-No lo hizo porque sabe que la tengo muy a mano para controlarla, ya te digo que no es peligrosa.
-Ya. Pero el fin de semana no puedes hacerlo. Si le surge una idea repentina, adiós. Puede incluso colarse en vuestro dormitorio.
("Ya te digo que se cuela, para ver a Jack. Me pongo malo. He hecho mal en dejarle el Mapa.")
-Es un riesgo que he de asumir. Nunca estaré seguro al cien por cien.
-Ahora que lo pienso. Anthony me ha contado que esta semana os toca en clase de Defensa el tema del Patronus.
("Ella misma me está dando la clave para que dejen de desconfiar de Lauren, maravilloso. Mejor entonces que haya surgido el tema.")
-Sí, nos toca.
-Será una buena manera de comprobar sus intenciones, si puede conjurarlo o no.
("Por supuesto que puede conjurarlo, y nos ha tocado justo a tiempo de que los aspirantes a Mortífago no la vean hacerlo. Por eso ningún aspirante a Mortífago cursa Defensa, porque es tema obligatorio de los TIMOS y no pasarían el examen. Pues por suerte nos destapamos y se han marchado, de lo contrario, también me habrían descubierto a mí.")
-Pues ya te lo contaremos, tenemos clase el martes.
("He de comprobar mi recuerdo más feliz el lunes en el abeto, no sea que haya cambiado. La última vez con Audrey fue fantástica, y también los mimos con Lauren. Al menos son incorpóreos seguro. Probaré los tres, esos dos y la última noche con Lily en Cokeworth. He de avisar a Lauren de que también compruebe el suyo.
Deborah está alucinando con el Mapa, su juguete. Ya ha olvidado a Lauren. Cómo va a disfrutar de controlarlo ella a ratos.")
-¿Dejamos el Mapa un rato? Quiero hacer algo más divertido para conocernos mejor.
("Dudo que haya algo más divertido para ella que mirar el Mapa.")
-¿Qué, Prince? – sin dejar de mirarlo.
("Primero voy a leerle mis características para darle pie a que ella también lo haga. Si no lo hace, ya las leeré yo.") Mientras tanto retiraba el Mapa de la mesa. ("Pobre, se ha quedado sin juguete.") Lo plegó, lo guardó y le contó:
-Antes, cuando hemos hablado del día que nos conocimos, me ha venido a la cabeza que nunca te he mostrado el libro en el que encontré los rituales de la Magia Druida.
-Es cierto.
-Lo tengo aquí – dijo sacándolo y enseñándole la portada.
-¿'Horóscopo celta de los árboles sagrados'? ¿Horóscopo? – con cara de asco.
Sev rio. ("Lo sabía.")
-Ya ves, un título muy equívoco para atraer compradores.
-Cierto. A mí me parecen bobadas esas cosas.
-Los druidas seguían un calendario lunar, a cada fecha le corresponde un árbol sagrado. Ya sabemos que eso sí son bobadas, la magia está siempre presente.
-Ya.
-Sin embargo, he comprobado con bastantes personas ya, que las características personales que atribuyen a los nacidos en cada fecha aciertan casi de pleno.
-Vaya. No me digas.
("Escéptica total, a ver cómo logro interesarla. Leyéndole el mío.")
-Pues sí. Voy a leerte las mías para que lo compruebes tú también.
Sev lo hizo. ("Sólo las que me acierta. Me salto también lo de 'amante insatisfecho', con Deborah me da apuro. Ella no me comenta nada.") Cuando acabó dijo ella:
-Wow. Eres tú.
("Ya la he camelado.")
-Voy a buscar tu árbol y las lees. ¿Quieres?
-Claro, claro…
("Muy interesada. Cómo la he engañado.") Sev lo buscó y miró el título. "El Olmo. La Nobleza. Vaya…") Se lo tendió y ella leyó en silencio. ("No me las comenta, por supuesto que no, ella no es abierta en absoluto. Debería invitarla a venir al abeto con los Gryff, si no viene Jack. Me juego lo que quieras a que ella sí que viene, por mí.")
Cuando terminó, sin preguntar si podía pasar la hoja, ("ella ya se da cuenta de que cada dos páginas son un árbol diferente, se ha fijado en que no he vuelto la del mío. Es muy inteligente y observadora,") ella le comentó:
-Sí que es cierto que me acierta. Casi todo.
("Por supuesto, no lo he dudado en ningún momento.")
-¿No vas a contarme qué te acierta y qué no?
-Tú sólo me has contado lo que te acierta.
Sev rio. ("Me pilló.") Ella también, y continuó:
-Además, puedes leerlo cuando quieras. Por eso me has preguntado antes mi cumpleaños.
Sev volvió a reír. ("Ya te digo que me pilló, es muy lista, no se le escapa una. Voy a estar en buenas manos.")
-Pero preferiría comentarlo contigo. Tú te conoces mejor a ti misma que yo.
-Vale, lo hago, pero porque eres tú. No lo comentes con nadie más.
("Bien, me he ganado su confianza. No se la da siquiera a Anthony, y por supuesto, a Jack, ni soñarlo. No voy a preguntarle por los cumpleaños de ellos.")
-Por descontado, Deborah. Lo que hablemos quedará entre nosotros.
("Hasta que haga la Unión con Lily. Qué ganas.")
-Tampoco quiero que le cuentes a nadie lo que hemos visto juntos en el espejo ni lo que he visto yo.
("Vaya, qué pena. Pues me habría gustado mucho contárselo a Lauren, le habría encantado y la habría apreciado más. Nada, ya se enterará cuando haga la Unión también con ella, tarde o temprano.")
-Vaya, qué pena, porque ha sido fantástico. Eso sí que me habría gustado hacerlo.
-Son cosas muy privadas, Prince. Yo no te he preguntado por lo tuyo.
("Tiene toda la razón, es mucho más discreta que yo. Pero de otro modo no habríamos creado la confianza que empezamos a tener, y la necesita. Está abriéndose a mí como una flor.")
-Claro, Deborah, tienes razón. Pues así será. Un secreto entre nosotros.
("Hasta que haga la Unión con Lily. Qué ganas.")
-Bueno, allá voy. Soy rencorosa, honesta, práctica y fiel. En eso me acierta todo.
("Vaya… así que rencorosa. Peligroso traicionarla.") Ella continuó:
-Muy sensata, y resuelvo bien los problemas y obstáculos.
-En la diana.
-Sí, yo también lo pienso. Me guardo mis sentimientos. Pone 'a veces', pero no es así, es siempre.
-No, Deborah, no siempre. Conmigo los demuestras.
-Cierto. Contigo los he demostrado en las pocas ocasiones que he tenido de hacerlo.
-Tendremos más, te lo aseguro.
-Tengo buena memoria y soy muy fiable, por eso no soporto la deslealtad. De pleno.
-Lo creo.
-De figura agradable, buen gusto en el vestir y exigencias modestas. También da en el clavo.
-Desde luego.
-Tiendo a no olvidar los errores. No tiendo, no los olvido nunca. Ya sabes, rencorosa.
-Vaya…
-Me gusta mandar pero no obedecer, y tomar decisiones por los demás.
-Eres tú, Deborah.
-Ya estaba diciéndote que me acierta casi todo, sólo se equivoca en una característica y en matices de las demás. Pero no te preocupes por esta última, a ti sí que voy a obedecerte, no lo dudes nunca.
-Vamos a colaborar, Deborah, no soy tu jefe.
-Eso me gusta más.
("Si fuera mejor guerrera la hacía segunda ya mismo.")
-Ahora viene la que se equivoca. Alegre y con buen sentido del humor.
-Yo pienso que sí que lo serías si te dejaras llevar un poco más. Cuando nos hemos mirado juntos en el espejo te has puesto muy contenta, te ha durado hasta llegar a casa, y también aquella vez que luchamos juntos.
Deborah se quedó pensando. ("Se está dando cuenta de un aspecto suyo que no había descubierto hasta ahora. A ver qué me dice.")
-Tienes razón, sabes sacar esa faceta mía. No había encontrado nadie hasta ahora que fuera capaz de hacerlo.
("Vaya tela, lo que siempre me dice Lauren, estoy destinado a cambiar vidas a mejor. Quiero llevarla al abeto con los Gryff. En la cena le retiro la invitación a Jack, voy a descargarlo de un peso, y la invito a ella.")
-Me gustaría pasar parte de esta noche contigo. Ponernos un poco contentos con todo esto que nos han traído – señalando las botellas.
-Prince, mañana tenemos entrenamiento.
-Deborah, hay que disfrutar también, recuperarnos del día tan tenso que hemos tenido. En esto quiero que me obedezcas.
-Bueno, lo pensaré de aquí a entonces. Quizá contigo me apetezca, nunca me he emborrachado.
-Yo tampoco. Sería la primera vez para los dos, me encantaría compartirla contigo.
Ella le sonrió y él se la devolvió.
-Está bien. Entonces lo haremos.
-Así me gusta.
-Continúo. Soy una pareja honesta y fiel, de mentalidad noble, generosa. Eso último no demasiado, me guardo las cosas para mí misma.
-Pero no porque no lo seas, sino porque te cierras. Conmigo sí que eres generosa, estás a mi entera disposición.
-Porque tú lo mereces.
("Me admira profundamente. Y yo a ella.")
-Te admiro, Deborah.
-Y yo a ti, Prince. Eres excepcional.
-Tú también, no lo dudes.
-Ya lo sé. Pero muy pocos me aprecian y se esfuerzan por conocerme, y tú lo has hecho.
-Por supuesto, y estoy muy satisfecho de haber hecho el esfuerzo y del resultado. ¿Algo más?
-No, eso es todo.
-Entonces voy a leerte lo que me he saltado antes. La confianza debe ser mutua.
-No tienes por qué hacerlo si no quieres.
-Pero quiero.
Sev buscó de nuevo su página y leyó lo que había tachado, incluso lo de 'amante insatisfecho'. Cuando terminó, Deborah le dijo:
-Te conoces bien a ti mismo.
-Tú también a ti misma.
-Sólo te equivocas en lo de 'modesto', sí que lo eres. Para lo que vales, no demuestras superioridad en absoluto.
-No la demuestro pero la siento por dentro. Yo sé bien lo que valgo, de lo contrario no estaría donde estoy.
-Sabes manejarte a la perfección, porque así es como hay que ser para ser un buen líder. Sentirlo pero no darlo a entender.
-Estoy aprendiendo mucho de ti esta tarde, Deborah, un intercambio magnífico. Qué lástima no haberlo hecho mucho antes.
Ella le sonrió.
-Pues sí, ya iba siendo hora. Yo también lamento no haber hecho el esfuerzo de acercarme a ti, nos habríamos evitado el grave problema que tenemos ahora.
-Bueno, no todo ha sido malo. Nos ha servido para darnos cuenta de que los maléficos están en contacto y en cierto modo organizados. Esta misma noche el viejo va a leer a uno de ellos, mañana conoceremos sus intenciones y serás la primera en enterarte de las mismas. Si me las comunica en el desayuno tendremos una reunión en la Sala de Entrenamiento en cuanto organicemos nuestros grupos. ¿Te parece bien?
-Por supuesto, Prince. Tú mandas.
Deborah miró su reloj.
-Ya pasan de las cinco, debes estar hambriento. Ni siquiera has terminado el primer plato.
("Se ha fijado. Y en cómo estaba en el almuerzo. Claro, ella se sienta frente a mí en el Comedor.")
-Pues la verdad es que sí que tengo hambre.
-Voy a buscarte algo a las cocinas. Sándwiches, ¿no? No te gusta el dulce, nunca tomas postre. Yo tampoco lo hago.
("Ya te digo que se fija, en todo. Y yo, en nada, y llevo dos semanas sentándome a la mesa con ella. Es magnífica, mucho mejor que yo.")
-Sí, Deborah, te lo agradezco mucho. ¿Ves cómo sí que eres generosa?
-Sí, pero ya te digo, sólo con quien lo merece. Espérame aquí y merendamos juntos, yo también voy a comer algo. He dejado a medias el segundo con el disgusto que tenía.
-Vaya, lo siento mucho.
-No lo sientas, no ha sido culpa tuya, sino de Jack. Voy a cambiarme de sitio a la mesa para no tenerlo frente a mí. Voy a ponerme frente a ti, ya lo he hablado con Anthony.
-Me parece genial, Deborah. Así tendremos más fácil el contacto.
-Por supuesto. Ya me fastidia que se enterará de lo que hablemos.
-No te preocupes. Si seguimos practicando seguro que conseguimos vincularnos a través de la mesa en pocos días.
-Yo también lo creo.
-Cuando vuelvas lo intentamos aquí mientras merendamos. No es tan ancha como la del Comedor, estoy casi seguro de que lo conseguiremos después de todo lo que hemos hecho juntos esta tarde.
-Vale. Vuelvo en cinco minutos.
Deborah fue por la merienda. Sev buscó de nuevo la página de ella y repasó sus características. "No se ha saltado ninguna. Noble y honesta hasta la médula, su característica principal. Qué mal la había juzgado hasta ahora, y todo por dejarme influir por Lauren, por su mala experiencia con ella a través de Jack, y Deborah vale mucho más que él."
Deborah regresó e intentaron vincularse mirándose a los ojos a ambos lados de la mesa, mientras merendaban. Lo consiguieron, y Sev volvió a mostrarle en su mente, con absoluta precisión y detalle gracias a la memoria fidedigna adquirida en el ritual de la cueva, la escena de batalla que habían visto juntos en el espejo. ("Qué suerte tenemos de ser brujos.") Deborah disfrutó y quedó encantada.
