Intercambios
Sev y su escolta terminaron de cenar. ("Ya se han marchado todos los Sly, sólo quedamos nosotros y Lauren, han cenado rápidamente porque tienen prisa por comenzar la fiesta. Y además, es tarde, el Comedor está prácticamente vacío, incluso Albus se ha marchado ya, seguramente a echar un vistazo al Mapa para asegurarse de que Lily y yo volvemos seguros a casa antes de su cita con el Rave.")
Fueron hasta casa. ("Jo, deberíamos haber llegado más temprano. La Sala Común estará llena y seguramente las chicas maléficas no se habrán atrevido a bajar. Oportunidad perdida.") En efecto, cuando llegaron, la Sala Común estaba llena de gente, que ya había comenzado a beber. ("Buah… ya verás cómo se ponen todos otra vez, sólo son las ocho de la tarde. Al menos ni siquiera se han dado cuenta de que hemos entrado, de lo contrario serían capaces de volver a subirme en hombros, como en la pasada fiesta.") Se volvió hacia Deborah, que iba a su derecha.
-Deborah, no te alejes mucho de mí. Quizá tenga misión diplomática, pero después te necesito para planificar algo antes de comenzar a emborracharnos.
-Está bien, Prince. ¿Puedes contarme de qué trata la misión?
("Me pregunta, '¿Puedes contarme?' y no 'Cuéntame'. Quiere saber, pero es en extremo discreta, qué bien que se atreve a preguntarme. Por supuesto que puedo contárselo. Le va a gustar.")
-Sí, por supuesto. De ganarme a los maléficos pequeños que se han quedado en el colegio.
-Vaya, buena idea. No se me había ocurrido.
("Muy bien, tengo su visto bueno. Qué bien nos complementamos.")
-He intentado quedar con ellos esta tarde. A ver si se han atrevido a venir.
-Claro.
-Voy hasta mi despacho.
Ella le sonrió. ("Ya es un lugar especial también para ella. El rincón donde todo se trama.")
-No empieces todavía con el whisky. Espérame.
-Por supuesto, Prince.
Se abrió paso hasta su rincón. "Bien… están las dos chicas. Y ninguna se ha sentado en ninguno de mis sitios. Se han puesto la una frente a la otra en los de al lado. Qué monas." Se sentó de frente a la cristalera junto a la chica de tercero.
-Hola, chicas, ¿qué tal? ¿Por qué no tomáis una cerveza?
-¿Podemos? – le preguntó Fence, la de tercer año.
-Claro que sí. Ya os he dicho antes que estabais invitadas, pasadme una a mí.
Se sirvieron ambas y también le pasaron una a él. Bebieron mientras hablaban. "Encantadas de la vida. Cómo nos gusta la fiesta a los Sly, otra manera de transgredir las normas."
-¿Qué? ¿Os ha molestado alguien?
-No, Prince, para nada. Nadie nos ha dicho nada.
-¿Veis? No debéis tener miedo de los demás, todos son buena gente. Podéis andar tranquilas por casa siempre que queráis y charlar aquí conmigo cuando os apetezca.
"No dicen nada, recapacitan. Voy a preguntarles por los chicos, a la de segundo. Es muy guapa, por eso el hermano de Lauren la quiere. Casi todos los sangre-pura lo son, mi madre es una extraña excepción a la norma."
-¿No habéis convencido a vuestros amigos de que vengan también?
-No, Arthur no quería – le contestó la chica de segundo.
"El hermano de Lauren, que influye negativamente en el otro."
-¿Arthur quién es? ¿Parkinson?
-Sí.
-Vaya, qué bobo, pues él se lo pierde. ¿Cómo te llamas?
-Dawn.
-Es un nombre muy bonito. ¿Y tú? – le preguntó a la de tercero.
-Maida.
-El tuyo también. El mío es muy feo, Severus. Por eso prefiero que me llamen Sev o Prince.
-A mí no me parece feo – le dijo Maida - Era el nombre de un emperador romano.
-Vaya… no lo sabía.
"Un nombre asociado con el poder, qué interesante. Idea de mi padre seguramente, algo bueno me legó, y pensar que siempre he odiado mi nombre. Por eso mi madre, Lauren y el padre de Lily me llaman por mi nombre completo, porque los tres conocen su origen.
No tengo idea de Historia, no sé a qué se refiere con 'romano'. Qué ignorante soy. Me gustaría preguntarle, pero sería reconocer una debilidad. ¿Puedo permitírmelo ante ellas? Sí, ¿por qué no? Eso me hará más cercano."
-¿Y sabes la historia de ese emperador?
-No, sólo el nombre.
"He de informarme."
-¿Y cuándo vivió?
-Hace dos mil años o así.
"Buah… dos mil años. Vaya tela."
-¿Y dónde?
-Ya te lo he dicho, en Roma.
"¿Y dónde narices estará Roma? Me da mucha vergüenza preguntar. Voy a dejar el tema, me pongo demasiado en evidencia. El próximo libro de Estudios Muggles que saque va a ser de Historia. Voy a hablar con Dawn, que no dice nada. Es más pequeña, más tímida. A la mayor ya la tengo ganada, hay que hacer migas con la otra. Lauren me ha dicho que es buena estudiante, le pregunto por sus estudios."
-¿Qué asignatura te gusta más, Dawn?
La chica se puso de rodillas sobre la silla y se apoyó en la mesa para acercarse más a ellos y escucharlos mejor, pues había mucho jaleo en la Sala. "Ya la tengo ganada también a ella, no me teme en absoluto."
-Encantamientos.
"Vaya, la especialidad de Lily."
-¿Y después?
-Pociones.
"La de los dos. Cosas en común, maravilloso."
-A mí también me gustan mucho. Has de matricularte en Aritmancia el próximo año, te servirá para mejorar las pócimas e inventar hechizos.
-Ah, ¿sí?
"Muy interesada."
-Por supuesto, Aritmancia es una asignatura muy importante. Es la base de las ciencias mágicas, debería ser obligatoria.
-Vaya, qué pena… – dijo Maida – Si lo hubiera sabido la habría cogido.
"Pobre, ella también quiere ser buena bruja, por supuesto. Voy a animarla, le pediré al viejo que la dejen matricularse el próximo año."
-Pídele a Slughorn que te admitan en cuarto. Yo te echaría un cable para ponerte al día.
-¿En serio lo harías?
"Muy emocionada. Ella también me admira, cuánto le debo a mi fama."
-Por supuesto. ¿Qué otras optativas tienes?
-Adivinación.
-¿Ninguna más?
-No.
"Buf… pobre. Qué mal aconsejada."
-Vaya… Pues no has sabido elegir muy bien, Adivinación es una bobada. Runas también es muy importante, muchos libros mágicos antiguos están escritos en rúnico.
-Jo… qué pena.
-Y Cuidado de Criaturas es muy bonita. Las chicas podéis acariciar a los unicornios.
-Vaya… Yo quería, pero mis padres me dijeron que no me matriculara porque nos tocaba con los Gryffindor… – muy apenada.
"Buf… cuántos prejuicios. Cuánto mal están haciéndole sus propios padres."
-Vaya bobada. ¿No te parece?
-Son nuestra casa enemiga. A ti te atacaban.
-Pero eran sólo cuatro. Hay muchos Gryffindor buenos.
"Dawn nos escucha atentamente, ya va tomando nota de todo para el próximo año. Voy a tocar el tema candente."
-También Estudios Muggles es muy importante. Yo no la cogí y me arrepiento mucho.
-Bueno, esa sí que es una bobada.
"Lo que te digo, prejuicios, le tienen lavado el cerebro. Pues yo más. Pasa nueve meses al año aquí y sólo tres en casa. A ver quién se sale con la suya."
-No, te equivocas. No es así en absoluto.
"Voy a admitir que no sabía lo de Roma, es el momento oportuno."
-Los brujos tenemos una educación muy limitada, apenas aprendemos nada sobre el mundo muggle, que son la gran mayoría de la humanidad. Tú sabías lo del emperador romano, yo ni siquiera sé dónde está Roma. ¿Qué te parece?
-Vaya…
-¿Me dices dónde está, por favor?
-En Italia.
"Y sé dónde está Italia de milagro, me enteré en Semana Santa. Los aliados de los nazis en la Guerra Mundial."
-Muchas gracias. Si hubiera cogido Estudios Muggles lo sabría. Soy un ignorante.
-¿Y crees que me dejarían matricularme de más optativas el año que viene?
-Creo que sí. Habla con Slughorn después de los exámenes. En Cuidado de Criaturas y Estudios Muggles no tendrás mucho problema, en Runas quizá sí, porque al ser un idioma, hay que empezar a aprender desde el principio, al igual que la Aritmancia. Pero si Dawn se matricula también puede ayudarte, y tus otros compañeros de tu año, has de hacerte su amiga.
-Pero si me matriculo de todas voy a necesitar un Giratiempo.
"Buah… Ya quiere matricularse de todas, qué bueno."
-Para empezar, deja Adivinación, no sirve para nada, y si se lo pides a Slughorn a principio de curso no hay ningún problema.
-A ver si mis padres me dejan… – preocupada.
"Bueno… no necesitamos permiso paterno para elegir las optativas."
-Y si no te dejan te matriculas igual, pero no les digas que te lo he dicho yo, que ha sido idea tuya. ¿Dónde está tu rebeldía Slytherin?
"Voy a hablar un poco con Dawn, que ésta se quede pensando."
-¿Qué otra asignatura te gusta más, Dawn?
-DCAO.
"Muy bien. Ya te digo que esta niña no es maléfica."
-Vaya, mi favorita. ¿Y qué tal se te da la práctica?
-Muy bien, me gusta mucho más que la teoría, la teoría es un rollo.
"Ésta va a ser guerrera también, ya verás, de nuestro bando."
-Sí, a mí también me lo parece. Sólo me gusta la práctica.
"De la Cátedra de Duelo no voy a hablarles. Tema delicado. Si llega a oídos de las familias pudientes con influencia en el Ministerio pueden abortarlo."
-¿A mí también me darán un Giratiempo?
"Ya va a matricularse de todo también, y sus padres no deben ser tan cerriles, o simplemente es que es más rebelde, madura y segura de sí misma, pues a ella no le preocupa lo que ellos opinen."
-Claro que sí. Si lo pides a principio de curso no hay ningún problema.
Continuó charlando con ellas de los estudios y también de temas más personales, sin entrar en nada demasiado comprometido. "Como sé que ambas son primogénitas, voy a sacar el tema comentándoles que yo no tengo hermanos. Así, si las lee la pécora, se entera de que por esa parte, no tiene a quién atacar. Así también me entero si ellas los tienen.
Maida, la de tercero, es hija única. Ya se le nota, es menos madura y segura de sí misma que la pequeña, que sí tiene un hermano menor, de ocho años. Ella tiene trece, y él todavía va a tardar otros dos o tres en venir al colegio." Pasó casi una hora con ellas, nadie los molestó. Cuando la charla decaía les comentó:
-No os quedéis solas aquí. Buscad a vuestros compañeros de año y pasad un rato con ellos. Haced buenos amigos, amigos de verdad.
Las chicas se levantaron y fueron a buscar a los chavales de sus años. Cuando Sev iba a levantarse a su vez para ir a buscar a Deborah, se dio cuenta de que Lauren estaba sentada en el otro extremo de la mesa con la silla contra la pared, de su lado, mirándolo con una sonrisa ilusionada, bebiendo una copa de vino.
"Vaya, ¿quién sabe cuánto tiempo lleva ahí? Voy a preguntarle."
Volvió a sentarse de cara al Lago y le proyectó:
-"Preciosa. Cómo me alegro de verte por la Sala."
-"Eres fantástico, Severus."
-"Tú sí que lo eres. ¿Cuánto tiempo llevas ahí?"
-"Algo más de media hora. Cuando he vuelto del Comedor mi hermano me ha contado que sus amigas habían venido a la fiesta y no he querido perderme tu intercambio con ellas."
-"¿Te ha molestado alguien?"
-"No. Incluso Deborah me ha visto y no me ha mirado mal."
-"Estupendo. ¿Estás disfrutando?"
-"Muchísimo."
-"Me encantaría poder brindar contigo."
-"Y a mí."
"Ya estamos los dos a punto de llorar."
-"Guardaré una botella de vino para la próxima vez que nos veamos."
-"Genial. No sabes qué ganas tengo."
"Es sábado, y todavía tenemos que esperar hasta el jueves o el viernes. Qué tortura. Desde luego, en lo que más me acierta mi horóscopo celta es en lo de 'amante insatisfecho'."
Charlaron durante diez minutos de todo lo que harían cuando se vieran de nuevo, sin mencionar nada comprometido. "Está abriéndose a mí por fin. Qué bien le ha hecho charlar sobre mí con Lily. Nos necesitamos los tres."
-"Te dejo, preciosa. He de planificar una venganza antes de que la gente se emborrache demasiado. No te vayas todavía, volveré en un rato."
Se levantó del otro lado para no volver a mirar a Lauren y fue a buscar a Deborah. ("Está cerca, con Anthony, Heather, Fiona, Valerie y Andrew. Toda la escolta excepto Jack, de su parte. Maravilloso.") Se acercó a ellos.
-¿Qué tal lo estáis pasando?
-Recuperándonos del susto de esta mañana, Prince – le dijo Valerie preocupada, sufriendo – Deborah nos ha contado lo de los maléficos en la Biblioteca.
("Deborah es mejor comandante que Valerie, ella también sufre demasiado. Deborah conserva la sangre fría mucho mejor, he elegido bien. Si la entreno a fondo, podrá ser jefa de la escolta de fuera del colegio en vacaciones sucesivas y cuando termine Hogwarts, incluso andar los dos solos por ahí, con dos llega para formar el escudo.
Y vaya, han pasado toda la tarde con Jack y él no les ha dicho nada, porque sabe que ha sido culpa suya y teme verse censurado. De todo menos noble y honesto, por eso ahora tampoco está con ellos. A este paso va a quedarse solo.")
-Tranquilos – les habló con calma y paciencia – Nos enteraremos pronto de sus intenciones, Albus ha citado a uno de ellos después de cenar, ya debe haberlo leído. Mañana mismo sabremos.
("Ya que están todos excepto Jack, voy a decirles lo de las órdenes no justificadas.")
-Nunca volváis a acatar una orden no coherente con vuestro propio criterio, y no temáis enfrentaros a la autoridad, incluso a la mía. Yo puedo estar equivocado, cualquiera puede estarlo, no os equivoquéis también vosotros.
-Tienes toda la razón, Prince – respondió Valerie.
-Intentad olvidaros y disfrutad de la fiesta. Voy a charlar unos minutos con Deborah, volvemos enseguida.
Se volvieron y se sentaron ambos a la mesa, él de frente al Lago y ella frente a él. ("Lauren sigue ahí. Ya verás cómo Deborah me dice algo de ella. Voy a proponerle que nos vinculemos para que no esté atenta a ella, y de paso practicamos un poco más.")
-¿Nos vinculamos?
-¿Podremos con este jaleo?
-Vamos a intentarlo.
Lo hicieron, y lo consiguieron a los treinta segundos. Hablaron en sus mentes.
-Vamos a planificar un escarmiento para los maléficos – dijo él.
-Desde luego. Hay que amedrentarlos antes de que salgan del colegio.
-Será aquí, en las mazmorras, cuando tengan clase de Pociones. El lunes le preguntaré al viejo cuándo la tienen los Rave de séptimo, al de sexto puede leerlo Jack, y los Gryff seguramente la tengan con los de casa.
-Sí. En Pociones coincidimos con ellos.
-Maravilloso. Así los pillamos por parejas, y al de sexto solo. Que quede bien calentito para el próximo año y no se atreva a nada raro.
-Muy bien pensado, Prince.
-Quiero que elijas a cinco buenos guerreros, los mejores o quienes te apetezca. Contigo y conmigo, siete, como en el comando de tu deseo. Que estén dispuestos a perder alguna clase, salir antes de la misma o llegar tarde.
-A dos ya los tengo elegidos, Valerie y Andrew.
-Muy bien, entonces te faltan otros tres.
-Quizá a tres de los otros cuatro que he visto en el espejo. Lo consultaré con ellos, que los conocen mejor.
-Una idea estupenda. Me gustaría hablar ya mismo con ellos.
-No, Prince, dejémoslo para mañana. Así ambos tenemos tiempo de planificar bien y no molestamos ahora a la gente con ese tema, lo hablamos mañana después de cenar.
-Tienes toda la razón, Deborah. Así me gusta, que no me obedezcas sin más. Entonces quedas encargada de comunicárselo a quienes elijas y de averiguar cuándo tienen clase de Pociones los Gryff. No se lo comentes a nadie más. Yo le pediré a Jack que lea al de sexto y a Albus que me diga cuándo la tienen los de séptimo. Nos repartimos el trabajo.
-Lo haré. ¿Cuándo te comunico el resultado?
-Nos reunimos aquí mañana después de almorzar.
-Perfecto.
-Igualmente charlaremos durante el entrenamiento sobre las noticias que me dé Albus, como ya te dije antes.
-Por supuesto. ¿Algo más sobre el tema?
("Eficiencia, otra buena cualidad. Y apenas ha tenido que pensar en lo que le iba proponiendo, rápida de mente también. Es magnífica.")
-No por el momento.
-Entonces te comento un par de cosas.
-Lo que quieras.
-Me he dado cuenta de que has pasado casi una hora con las maléficas pequeñas.
-No son maléficas en absoluto, son encantadoras.
-¿Las has leído?
-No, sólo he charlado con ellas, no leo aliados.
-¿Se pondrán de nuestra parte?
-Estoy seguro de que sí, y harán que lo hagan también los chicos.
-Eres fantástico, Prince.
-Tú también lo eres, Deborah.
-Parkinson ha bajado a la fiesta.
("Por sorpresa, para ver si me pilla.")
-Sabía que no se te habría escapado, ya la he visto.
-Ya no desconfío de ella. La he visto sonreír ilusionada mientras charlabas con las chicas.
-Vaya… Ya te decía que es inofensiva.
-Debe sentirse muy sola. Pasó una semana entera sin venir al Comedor.
("Wow… está compadeciéndose de ella, ya te digo que es noble y generosa.")
-Sí, se siente muy sola, pero no podemos relacionarnos con ella, podrían leerla y la comprometeríamos.
-Me sabe mal por ella, le quedan todavía dos años de colegio.
-Es una persona fuerte y está convencida de lo que está haciendo, acabar sus estudios, de lo contrario se habría marchado.
Deborah se quedó en silencio mental. ("Está ocluyendo lo que piensa, reflexionando sobre Lauren. Increíble. Esta tarde he tenido que hablarle mal de ella para disimular y ahora a ella misma le ha bastado ver una expresión en su cara para compadecerla y preocuparse por ella. Es extremadamente inteligente, observadora, generosa y noble.
Ojalá llegue el día en que sean buenas amigas, se harían mucho bien la una a la otra, se complementarían a la perfección. Fue la competencia por Jack lo que les hizo detestarse. Cuánto mal hacen los celos. Pero Deborah ya se ha dado cuenta de que él no merece la pena en absoluto, ojalá Lauren también lo hiciera.
Espero que Lauren no esté poniéndose ahora celosa de mí. Deborah y yo estamos en nuestro lugar de siempre, mirándonos fijamente a los ojos, como he hecho con ella durante incontables horas. Por cierto, los tiene preciosos, azules con un ligero matiz violeta. También es una belleza, y la admiro profundamente, comienzo a enamorarme, pero no voy a permitirme tener nada con ella, ella no me da pie en absoluto. Nuestra relación debe basarse en la camaradería y la seriedad. No mezclar, si entran por medio los sentimientos, quizá pierda también su sangre fría.")
-¿Algo más que te preocupe?
-No por el momento, Prince.
-Me avisas de cualquier cosa. Ahora somos cuatro ojos a observar y dos mentes a pensar. Cuento contigo.
-Siempre, Prince.
-¿Comenzamos con el whisky?
-Vamos a ello.
-Nos desvinculamos. Voy a convocar unos vasos.
-Claro.
Rompieron el Vínculo. Sev convocó dos vasos y se levantó por una botella, acercándose a Lauren de frente. Se miraron durante unos segundos, sonriéndose. ("No está celosa en absoluto, y Deborah debe haberse dado cuenta de que nos hemos sonreído y de que ya no está tan sola. Es muy poca cosa, pero algo es algo. A ver si me comenta algo. Seguro que no, porque es muy discreta en lo que respecta a mí.") Volvió con Deborah y le llenó el vaso de whisky casi hasta el borde.
-¿Dónde vas, Prince? – preguntó ella a carcajadas – Esto se bebe poco a poco.
Él también rio. ("Qué bien lo pasamos juntos. Me encanta la relación que tenemos, seria y alegre a un tiempo. Es porque nos entendemos, nos parecemos mucho.")
-Vaya, es que es mi primera vez. No entiendo de estas cosas, lo siento.
-Tú no te sirvas, te echo la mitad del mío.
-Genial.
Ella lo hizo. ("Es muy hábil, además. No ha derramado ni una gota.") Brindaron.
-Por la excelente mancuerna que vamos a formar.
-No lo dudo, Prince.
Bebieron.
-Buaaah… es muy fuerte.
Deborah se carcajeó.
-Ya te digo, por algo lo llaman whisky de fuego. Es mucho más fuerte que el muggle.
("Ella ya había probado el muggle. Le gusta, pero se modera.")
-Buah… cómo nos vamos a poner.
Volvieron a vincularse mientras bebían, ahora les costaba hacerlo apenas diez segundos, y Deborah comenzó a contarle chistes. Perdían el Vínculo cada vez que terminaba uno, porque Sev se partía de la risa y dejaba de mirarla. "Es muy graciosa, ya te digo que tiene sentido del humor. Le acierta todas las características."
-Deborah, eres muy graciosa. Me lo estoy pasando bomba contigo.
-Tengo muy buena memoria para los chistes. Mi padre y mis tíos siempre los cuentan en las reuniones familiares, en Navidad y en las fiestas.
-¿Quieres venir al abeto el lunes por la mañana con los Gryff, con Albus y conmigo? Si nos los cuentas de camino lo vamos a pasar genial los seis.
-Claro que voy, Prince. Encantada de la vida.
-Así te muestras como eres de verdad con alguien más que conmigo, ellos sabrán apreciarlo.
-Te los sigo contando sin vincularnos, ¿vale? Empiezas a reír antes de que acabe, no me dejas terminar y pierdo el hilo.
-Vale, seguimos así.
Ella continuó contándole de palabra, pasaron así casi una hora. A partir de entonces, Sev no recordaba lo que ocurrió, fue Lauren quien se enteró de todo.
Ella estuvo mirándolos todo ese tiempo, continuando con su vino, poniéndose a tono también pero sin llegar a emborracharse, pues quería guardar en su recuerdo toda la situación con detalle. Ninguno de ambos la miraron en todo el tiempo, estaban totalmente absortos en su intercambio.
Disfrutó sobremanera de verlos gozar así, después del día tan tenso que habían tenido todos, y apreció mucho a Deborah, por ser capaz de hacerlo feliz de esa manera. Pensó que ella sería también una pareja muy apropiada para él, quizá mucho más que Lily o ella misma, y con quien sí podría estar sin tener que esconderse y sufrir la ausencia constantemente.
Deseó que estuvieran juntos al menos esa noche, y que ambos descargaran del todo la tensión. Se fijó en si alguien más de la fiesta estaba pendiente de ellos, y no, no había nadie que les prestara atención. El más peliagudo era Anthony, el novio de Deborah e íntimo de Sev, con quien sabía que tenía una relación muy especial.
Cuando se sirvieron el cuarto whisky, ella lo sabía por su propia experiencia, supo que ambos estaban ya por completo fuera de control de lo que estaban haciendo, y que al día siguiente no recordarían nada. Pensó que quizá les sentaría mal y vomitarían y deseó que no fuera así, para que no se les acabara el jolgorio de repente.
Poco después vio a Sev tender las manos a Deborah, que se las tomó con fuerza, y pensó en la escena tan parecida que se había dado entre ellos la noche de la canción. Lo vio hablarle, pensó que estaba confesándole lo que sentía por ella y estuvo a un tris de leerlos, para enterarse de lo que estaba diciéndole, pero no lo hizo, respetó su privacidad.
Solamente continuó fijándose en que nadie más los viera, y no, nadie lo hacía. Deseó que se lanzaran, uno u otro. Deborah también le hablaba a él, lo hacían seriamente, y supo que ella también estaba confesándole lo que sentía por él y quizá hablándole de Anthony.
Un rato después vio a Deborah observar la Sala y supo que estaba fijándose en si alguien los miraba. Pensó que lo mejor que podían hacer era desilusionarse aunque fuera a la vista de todo el mundo, pero prefería que no lo hicieran, de lo contrario ella también se lo perdería. Apartó la mirada de ellos cuando adivinó que Deborah iba a mirar en su dirección y aprovechó para vigilar ella también, nadie miraba. La gran mayoría había comenzado a beber hacía más de dos horas y ya estaban borrachos.
Volvió a mirarlos, ambos se inclinaban sobre la mesa, se quedaron mirándose a los ojos durante largos segundos y supo que estaban intentando vincularse de nuevo. Pensó que les iba a costar estando tan ebrios, y no supo si lo consiguieron o si el Vínculo volvió a romperse de inmediato, pues poco después se acercaron más y comenzaron a besarse ávidamente.
Pensó que ojalá no se cortaran cada medio minuto para volver a vigilar, como habían tenido que hacer Sev y ella por la mañana. Ella, sin embargo, sí continuó vigilando. No se interrumpieron, y aunque de vez en cuando alguien se acercaba a la mesa para seguir sirviéndose bebida, nadie se fijó aparentemente en ellos, y supo que todo el mundo en casa sería discreto, al igual que lo estaban siendo con ella.
Pensó que sí que habían conseguido vincularse y estaban hablando en sus pensamientos al tiempo que se besaban, pues continuaron así un cuarto de hora o más. Ella estaba encantada, su amor eterno y su eterna enemiga habían conseguido conectar a pesar de todas las dificultades. Deseó que se escaparan al dormitorio, pero sabía que ninguno de los dos quería llegar a tanto, y lo lamentó.
Pararon para servirse otro whisky, ya era el quinto, y continuaron charlando y riendo. Lo bebieron rápidamente mientras Deborah vigilaba de nuevo, y volvieron al ataque, esta vez sin esperar a mirarse. Lauren pensó que quizá no habían conseguido vincularse antes y ya no lo intentaban, o más probablemente, que sí lo habían logrado con los ojos cerrados, de tan cerca, y ya no necesitaban mirarse para hacerlo.
Le dio mucha pena que no pudieran estar abrazándose y sintiéndose. Deborah, sin desprenderse de él, se puso de rodillas sobre la silla y lo tomó por la cabeza para atraerlo hacia sí y besarlo más profundamente. Él también se aferró a ella. Se devoraban, estaban fuera de todo control. Lamentó mucho que ninguno de ellos iba recordar al día siguiente lo que estaban viviendo.
Seguía vigilando, y esta vez vio a Jack observarlos desde lejos. Se alegró, pues él había tenido a Deborah a su disposición todos esos años sin saber acercarse a ella ni apreciarla. Vio celos en sus ojos y comenzó a darse cuenta de que lo había idealizado, y desde luego, no estaba a la altura que requerían las circunstancias. Deseó que se mostrara discreto como todos los demás y no interfiriera ni le contara nada a Anthony. Aunque pensaba, conociendo bien a su compañero a través de Sev, que en caso de enterarse, se retiraría dignamente y no pondría a Deborah en un aprieto en absoluto, y menos todavía a él.
No pensaba lo mismo de Jack, temió que se lo recriminara al día siguiente, porque lo conocía bien en ese aspecto y sabía que él no concebía, al menos por el momento, eso de compartir la pareja, y Lily tenía mucha ascendencia sobre él. Pero él pronto dejó de mirarlos, se volvió a su whisky y a su conversación con los demás, entre ellos Brad.
Sabía que ya media casa debía haberse dado cuenta de todo y nadie hizo ademán de estar enterándose de nada, ya llevaban más de veinte minutos sin desprenderse el uno del otro. En todo ese tiempo, la gente evitó acercarse a la mesa y mirarlos, para que no se dieran cuenta de que habían sido descubiertos y no molestarlos.
Se alegró tanto de que estuvieran disfrutando así. Deseó con toda su alma que al día siguiente, sobrios, recuperaran ese sentimiento y se entregaran sin reservas el uno al otro, pues ambos lo necesitaban mucho.
Pararon a la media hora para servirse otro whisky, y esta vez ya no hablaron en absoluto, a pesar de estar más alejados y de dejar de mirarse en ocasiones, y supo que sí, que habían conseguido vincularse durante todo ese tiempo y no estaban perdiendo la conexión, pues llevaban mucho rato intercambiando sentimientos mentalmente, al tiempo que se besaban. Se alegró infinitamente.
Esta vez lo bebieron más tranquilos, seguían riendo, y supo que continuaban comunicándose y que debía ser fantástico hacerlo así, mejor incluso que la Proyección, dos pensamientos fundidos en uno solo, y deseó hacerlo cuanto antes con Sev y Lily.
Antes de terminar su whisky, Deborah se levantó de su sitio, rodeó la mesa y se sentó a horcajadas sobre Sev, entre las risas de ambos. Él sacó la varita y conjuró un Muffliato, dejándola después sobre la mesa, y volvieron a la faena, esta vez ya sin vigilar.
Supo que a esas alturas, por muy borrachos que estuvieran, ya debían haber caído en la cuenta de que muchos se habrían percatado y que no les importaba, precisamente porque iban muy borrachos.
Ella lo aferraba por la cabeza y él a ella por la espalda, íntimamente unidos, hasta que llegó a su trasero y comenzó a moverla contra sí para darle placer. "Se han vuelto completamente locos."
Lauren observó movimiento en la Sala, los mayores estaban mandando a la cama a los pequeños discretamente, para que no presenciaran la escena, y supo que nadie en casa, excepto quizá Jack, se iría de la lengua, y que Anthony seguro que se iba a enterar al verse disminuido el gentío. De hecho, lo vio subir las escaleras hacia el dormitorio poco después.
"Pobre, con lo bueno que es, pero es que no tiene nada que hacer frente a Sev. Es irresistible, y cómo la mueve, va a hacerla llegar. Estoy poniéndome caliente. Ya sé lo que voy a hacer en cuanto me meta en la cama, imaginando que me lo hace a mí."
Pasaron así un cuarto de hora. "Va como una cuba y no se cansa, vaya físico tiene, y qué entrega, porque a ella le cuesta mucho y dudo que él llegue así. Cuánta razón tenía Lily cuando me decía que nunca me dejaría a medias. Cuánto mejor estaría con él que con Jack, pero yo no me conformaría con eso, lo querría todo, su entrega completa."
En un momento dado, casi veinte minutos después, ella se separó de él, gritando en silencio, primero echando atrás la cabeza y luego volviendo a mirarlo a los ojos. "Ya está, lo consiguió, pero él no." Él se separó del respaldo para que ella lo abrazara. Se dejó caer sobre él, enterrada en su cuello, con los ojos cerrados. Él también la abrazó, le acariciaba la espalda y le besaba la cabeza. "Qué tierno es, y a pesar de no haber llegado. Desde luego, es excepcional."
De vez en cuando, él alargaba el brazo para seguir con su whisky mientras ella se recuperaba. "Le cuesta un montón, ha sido muy fuerte."
Pasaron así diez minutos, ella seguía sin moverse, él se sirvió otro trago. "Deborah se ha dormido. Chica, menuda, menos aguante. Van a tener que rescatarla para llevarla a su dormitorio, él la llevaría en brazos si pudiera pero no puede hacerlo. Debería proyectarle a Jack para que avise a las chicas, pero paso, ya se darán cuenta. A Sev se le ve a gusto, mejor que siga bebiendo y se duerma también."
Él bebió su último whisky lentamente. Después desplazó los brazos de Deborah, que todavía lo aferraban, hacia arriba, para no atrapárselos al dejarse caer en la silla, y se recostó, enterrándose en su cuello también. "Ya está, va a dormirse también. Espero hasta que la gente se dé cuenta y los rescaten."
Pasaron diez minutos más, que Lauren pasó observando a la gente en la Sala. "Valerie ya se ha dado cuenta, está mirándolos para ver si se mueven. Todavía esperará." Pasó otro cuarto de hora. "A estas alturas, Sev debe haberse dormido también, no se ha movido en todo este tiempo. Qué tiernos, en la silla de su despacho, donde suelo sentarme yo. Valerie ha seguido mirando, no tardará en acercarse."
En efecto, se acercó poco después. "No va a oír sus respiraciones con el Muffliato." Valerie les puso levemente la mano en el hombro a cada uno. "No se han movido, están dormidos los dos." Volvió rápidamente donde estaban Andrew, Heather y Fiona y habló brevemente con ellos. "Jack se ha desentendido completamente, sigue a lo suyo."
Los cuatro se acercaron a la mesa. Valerie despertó a Deborah dulcemente, Sev también se despertó. Ella se bajó de encima de él y se dejó acompañar por Valerie y Heather a su dormitorio. Andrew recogió la varita de Sev de la mesa, lo hizo levantarse y lo acompañaron también él y Fiona. "Espero hasta que bajen."
Heather bajó la primera y poco después Fiona. "Valerie y Andrew se han quedado desvistiéndolos y metiéndolos en cama. Qué bien, cómo cuidan de ellos. Todos son excepcionales. Qué gran equipo, la avanzadilla." Valerie y Andrew volvieron poco después y continuaron la fiesta con sus compañeras de escolta.
"Todo en orden. Qué pena que mañana no van a recordar nada. Van a llevarse una gran sorpresa cuando descubran que ya consiguen vincularse sin mirarse, no lo van a entender. Bueno, cuando hagamos la Unión se enterará de todo. Por el momento, me llevo yo esa botella de vino prometida para cuando nos encontremos."
