Desquite

Sev aprovechó los últimos minutos de desayuno, mientras Lauren y Lily seguían charlando, para hablar con Jack.

-Jack, siento decírtelo ahora y con tan poco tiempo, pero te destituyo ya mismo como segundo. Voy a poner al frente de sexto a los comandantes alternativos que tenía para quinto, y yo me dedicaré a ayudar a Deborah. ¿Te parece mal?

-No, Prince. Tú mandas.

("Está molesto pero nunca me llevará la contraria. No vale para segundo.")

-Voy a tener una reunión con todos los comandantes en cuanto entremos en la Sala de Entrenamiento. ¿Puedes encargarte de avisar a la gente de que hoy tardaremos un poco más en comenzar, por favor?

-Por supuesto, Prince.

-Muchas gracias, Jack. Continuarás siendo el enlace con ellos.

("Así descargo de trabajo a Deborah.") Se despidió de su peque y dijo a todos:

-Vamos ya, quiero que lleguemos los primeros.

Se levantaron, salieron de la mesa, formaron, se dirigieron hasta la Sala de Entrenamiento y esperaron en la puerta. El resto de comandantes llegaron un minuto después. Alice y Frank venían con Lily, Cecile, Remus y Richard, y los Rave con algunos más de su casa, incluida Julia.

("Maravilloso. Han salido del Comedor nada más vernos hacerlo a nosotros, sabían que debíamos hablar, ninguno de ellos se chupa el dedo.") Les habló:

-Comandantes, todos a la sala de reuniones, debemos hablar unos minutos antes de comenzar el entrenamiento. Venid también Julia y Richard, por favor.

Se dirigieron los ocho hacia allí. ("Ahora somos minoría Sly, pero somos los primeros en la jerarquía, y lo merecemos. Los Longbottom tampoco tuvieron ayer buen criterio, siguiendo el de Lily tanto a la llegada al entrenamiento como a la salida.")

Les abrió la puerta y los dejó pasar antes que él para que tomaran asiento. Cuando lo hacía Deborah, la retuvo y le dijo:

-Deborah, siéntate a la derecha de la cabecera, eres la segunda.

Ella lo miró asombrada.

-En serio, Deborah, hazlo.

Cuando todos hubieron pasado, lo hizo él y cerró la puerta a sus espaldas, la aseguró con un Fermio y se sentó a la cabecera.

-¿Y Jack? – le preguntó Frank.

-Destituido. Ayer no estuvo a la altura de las circunstancias, puso en peligro la vida de todos.

("Suficiente sobre eso, los Longbottom entenderán, presenciaron la discusión final con Deborah.") Continuó:

-A partir de hoy, Deborah es la segunda al mando. Si yo no estoy presente, debéis obedecerla a ella. Y algo más sobre las órdenes y la obediencia debida. No creo en la jerarquía si no está justificada por buenas decisiones. Si una orden no es coherente con vuestro propio criterio, simplemente no la obedezcáis, y no temáis enfrentaros a la autoridad que la emite, incluso aunque sea yo mismo. ¿Os ha quedado claro?

Todos asintieron. Continuó:

-Y os agradecería mucho que si en algún momento os parece que estoy equivocado, me lo hagáis saber de inmediato. Ocho mentes piensan mejor que una sola. ¿Lo haréis?

"Una ola de por supuestos y claros."

-¿Alguna objeción que hacer a las decisiones que he tomado hasta el momento?

-Sí – respondió Julia – La manera de entrenar.

("Maravilloso, ella misma va a proponer la idea que me ha contado Lily, seguramente fue suya. Brillante Rave, qué bien nos complementamos.")

-Cuéntanos, Julia.

-Hasta ahora estábamos haciéndolo únicamente por parejas. Eso no se parece a los combates reales, en los que más bien lo hacen grupos contra grupos.

-Tienes toda la razón. Explícanos a todos cómo lo harías tú.

Ella se dirigió a los demás:

-Ayer, en quinto año, estuvimos organizando combates dos contra dos, buscando el equilibrio pero también combinar guerreros que combatían mejor con otros que lo hacían peor, para que éstos últimos continuaran aprendiendo y los mejores combatientes no sacrifiquen su tiempo simplemente enseñando.

-Magnífica idea, Julia. ¿Fue tuya?

-Lo de los combates reales por grupos fue idea de Richard, yo la desarrollé.

("Se han entendido a la perfección. Éstos se lían antes de fin de curso, ya se han sentado juntos, en lugar de hacerlo él con Alice y Frank. Qué buen alcahuete soy. Y qué buena combinación, Rave brillante y Gryff valiente, las cualidades de Minerva. Desde luego que juntos son unos comandantes magníficos, dignos de dirigir sexto, mejores que Deborah y yo.")

-¿Habéis tenido más ideas parecidas?

Ahora habló Richard:

-Sí, organizar grupos más numerosos. Frente a frente o incluso varios acorralados por otros alrededor.

("Muy bien, como se lucharía con el escudo, y sin saber nada del mismo. Son magníficos.")

-¿Estáis tomando nota los demás?

-Por supuesto – dijo Alice.

-Sí, Prince – dijo Genevre.

-Muy bien. Como no vamos a tener suficiente espacio para hacerlo todos los grupos a la vez, porque ya cabemos justos en la sala, nos dividiremos el tiempo. Cuarto y sexto lo haréis así hasta las once, y quinto y séptimo a segunda hora. Eso los domingos, los sábados al contrario. El resto del tiempo, uno contra uno o por parejas, tríos, cuartetos o como os parezca mejor.

-Es muy buena idea – dijo Genevre – Así los chavales no se aburren.

-Y se conocen mejor entre todos y crean grupos afines de distintas casas, que se complementan.

-Eso es genial – dijo Julia.

("Le gusta el Gryff. Y ella a él, no le quita ojo.")

-Aprovecho antes de cambiar de tema para encargaros a vosotros dos, Julia y Richard, la instrucción de sexto año. No tendréis demasiado problema, ya que son vuestros compañeros de año y ya conocéis qué nivel tienen. ¿Os parece bien?

-Wow, Prince, vaya responsabilidad – dijo Julia – Es nuestro segundo día.

("Rave exigente consigo misma, que teme no estar a la altura.")

-Ayer fue el primero y lo hicisteis genial. No dudo de que vais a ser capaces, y si tenéis algún problema, me pedís ayuda. Si no estoy en la sala, estaré aquí.

-Lo intentaremos, por supuesto – dijo Richard, tocando el brazo de Julia.

("Gryff que infunde coraje y da seguridad en sí mismo. Se complementan a la perfección. Y ya la acaricia, estos se lían pero ya.")

-¿Los de cuarto y séptimo os sentís capaces de hacerlo así?

-Sí, Prince – respondió Alice – Nosotros ya conocemos bien el nivel de cada cual.

-Nosotros también – contestó Genevre – Sin problema.

("De las parejas ya formadas, siempre hablan más ellas. Mujeres, más comunicativas, y hombres que les dejan espacio para que se desarrollen. Qué comandantes más bien elegidos. Si cambio de segunda, será Alice y no Frank. Es mejor guerrera y con más iniciativa.")

-Siguiente tema. Ayer los Sly tuvimos fiesta en casa y muchos nos emborrachamos. Quizá lleguen tarde a entrenar por acudir a la enfermería por poción para el dolor de cabeza. Dadles tregua hoy, por favor, si se encuentran mal, ponedlos a combatir a bajo nivel.

-Qué envidia nos dais, Prince – dijo Frank - Siempre estáis de fiesta.

-Montad una también en la casa Gryff, los Gryff sois alegres.

-Sí – dijo Alice – Pero no nos da por saltarnos las normas para acudir al pueblo por alcohol.

-Ayer no había ninguna norma que saltarse, había salida a Hogsmeade, por eso los de casa aprovecharon.

-Es cierto – dijo Genevre – Pero seguro que acabaron con todas las existencias de las tabernas, no habría llegado para todos.

-En eso tienes razón – intervino Deborah por primera vez – Ya ocurrió así hace quince días.

("Deborah se entera de todo lo que pasa en casa, incluso aunque no le interese la fiesta. Es magnífica, estoy enamorándome de ella. Ya no me importa robársela a Anthony y pienso decírselo luego.")

-Eso es todo por el momento. Volvemos a quedar aquí a las doce para charlar de cómo ha marchado la nueva organización. Si me necesitáis durante el resto del entrenamiento, buscadme en el grupo de quinto o aquí. Si la puerta está cerrada, simplemente llamáis. Los de cuarto y sexto podéis marcharos, abrid con un Alohomora. Alice, Frank y Deborah, quedaos un momento más.

Esperó a que los otros salieran.

-Debía comunicaros noticias de Albus. Lily y yo estamos seguros en el colegio.

-Qué alivio, Prince – dijo Alice - ¿Lo estaréis también fuera?

-De eso todavía no me ha dicho nada, pero lo dudo.

-Vais a necesitar escolta los dos en verano.

-Sí. Jack ya ha comenzado a instruir en Oclumancia a otros dos Sly, Valerie y Andrew, de mi escolta.

-Sí, los conocemos – dijo Alice.

-Tienen el talento, espero que aprendan de aquí a entonces. ¿A vosotros qué tal os está yendo?

-Muy bien – dijo Alice – Mucho mejor de lo que esperaba, realmente la magia del Bosque funciona. En dos clases ya ocluyo tres cuartas partes de las veces.

-Maravilloso. ¿Y tú, Frank?

-Yo la mitad, en una clase, Albus me canceló la de anoche – respondió Frank - Hoy tengo la segunda.

-Claro, porque anoche citó a uno de los maléficos Rave para leerlo. La mitad de las veces en la primera clase también es una buena cuota. Calculo que en una semana o dos más lo conseguiréis. Muchas gracias por estar haciendo el esfuerzo a tan poco tiempo de los exámenes.

-No nos las des, Prince – respondió Alice - Estamos encantados por la oportunidad de estar aprendiendo cosas así, estaremos mucho mejor preparados para la guerra.

-Por supuesto, sabía que sabríais apreciarlo. ¿Alguna consulta o pregunta?

-No, Prince – respondió Frank - Albus ya nos da instrucciones a través de Lily.

-Genial. Qué gran equipo formamos.

-Venceremos – dijo Alice – El Universo está de nuestra parte.

-Confío en ello. Podéis marcharos, debo hablar un momento con Deborah.

-Nos vemos a las doce – dijo Alice.

Ambos salieron.

-Deborah, vamos a organizar el grupo, y después tenemos que hablar seriamente un buen rato.

-Por supuesto que debemos hacerlo, Prince, pero antes me gustaría hacerlo con Anthony. ¿Puedo venir aquí con él?

("Sí que pasó algo y lo recuerda, o quizá se lo ha contado Valerie, que fue quien la llevó a la cama y la ha despertado esta mañana. Pone a Anthony por delante de mí, me parece muy bien.")

-Por supuesto, Deborah.

-Una pregunta antes de salir. ¿De verdad estáis seguros en el colegio o se lo has dicho para tranquilizarlos sobre Lily?

("No me lo pregunta inquieta, sólo requiere información. Mantiene la sangre fría a pesar de haberse liado conmigo. La amo. Lauren tiene razón, es perfecta para mí. Pienso decírselo todo.")

-No, es verdad. Los maléficos temen a nuestra escolta, ha sido un acierto poner a Valerie y Andrew al frente, impresionan más que Anthony y Jack, no se atreverán con nosotros. Y que hayan relacionado a Lily conmigo la hace estar más segura dentro del colegio, pues saben que todos los Sly se pondrían en su contra si le hicieran algo.

-Maravilloso. Vamos entonces.

Salieron y organizaron su grupo lo más velozmente que pudieron, dejando libre a Anthony. Como de ese modo eran pares y Sev iba a quedarse solo un rato, se puso a combatir contra Cecile y Lily, a bajo nivel los tres. "Así estamos un ratito juntos y podemos permitirnos proyectarnos mientras tanto." No le habló a Lily de Deborah, sólo le contó con más detalle los planes con Lauren. Ella se alegró mucho.

Diez minutos después volvió Deborah. Pusieron a Anthony a combatir contra Lily y Cecile. ("Qué rápido han terminado, a nosotros va a llevarnos mucho más tiempo hablar. Bien, tenemos más de una hora por delante. Si nos lleva menos tiempo, salimos y combatimos juntos, me apetece mucho seguir instruyéndola.

De aquí a final de curso, voy a hacer que mejore lo suficiente para que pueda formar parte de la escolta de verano en cuanto cumpla los diecisiete, el veinticinco de julio. Aunque no pueda Aparecerse, puede desplazarse por Red Flu y Aparecerse con los demás. También voy a decírselo ahora, le daré una alegría.")

Fueron juntos sin hablar hasta la sala de reuniones. Sev le abrió la puerta y la dejó pasar delante. Ella volvió a sentarse en el mismo lugar que había ocupado antes, a la derecha de la cabecera, y él cerró con el hechizo de su invención y lo hizo en la misma, a su lado.

Estudió su postura corporal. ("Relajada, recostada en la silla, pero sin perder el porte. A gusto y confiada en sí misma, no le preocupa en absoluto lo que ha pasado entre nosotros y se alegra de que haya sucedido, lo decidió conscientemente.")

-¿Quieres que nos vinculemos para hablar?

-Por supuesto, Prince. Es estupendo.

Se miraron a los ojos, a unos dos pies de distancia. Lo consiguieron al instante. Sev habló en su mente y ella también, sin dejar de mirarse.

-Vaya, qué sorpresa. Ayer no lo conseguíamos tan fácilmente.

-Ayer pasaron muchas cosas que no recuerdas, Prince.

-¿Y tú sí?

-Recuerdo retazos. Fue tan intenso que por momentos se me pasaba la borrachera.

-Vaya… ¿Y Valerie no te ha contado nada?

-Por supuesto que no, no quiere hacer que me sienta culpable.

-Nos liamos delante de toda la casa, ¿verdad?

-Por supuesto que lo hicimos.

-Buf… ¿Y no te da miedo que te relacionen conmigo y estar en también peligro?

-Para nada, Prince. Ya me lo preguntaste ayer y te lo dejé bien claro, que estaba dispuesta a asumir el riesgo.

-¿Recuerdas la conversación que tuvimos? Lo último que recuerdo yo son los chistes y las risas, hasta el tercer whisky.

-Por supuesto que recuerdo la conversación que tuvimos, fue trascendental para mí. Quiero volver a tenerla, sobrios y vinculados. Comenzaste tú, diciéndome lo que sentías por mí. ¿Todavía lo sientes?

-Sí, Deborah, lo siento.

Ella le tendió las dos manos y él se las tomó. Ella las apretó fuerte y él también.

-Comenzamos así, fuiste tú quien me tendió las manos. Me abriste tu corazón. Que sepas que puedes dejar de mirarme, seguiremos vinculados igualmente, ayer lo conseguimos, y también a través de la mesa, sin mirarnos.

-Wow…

-Ya te digo que fue muy intenso. La mejor experiencia de mi vida, lástima que sólo la recuerde a retazos. A ver si mi Patronus no me sale fragmentado.

("Su recuerdo más feliz, conmigo, wow…")

-Vaya, qué pena. Yo no recuerdo nada.

-Porque era la primera vez que bebías. Yo nunca me emborracho, pero estoy más acostumbrada. Te contaré todo lo que recuerde y podremos repetirlo ahora, si quieres. Empieza por el principio.

-Deborah, te amo, eres una persona excepcional. Quiero estar contigo.

-Ayer no me dijiste eso, sino que comenzabas a enamorarte de mí.

-Vaya… ¿Y cómo continué?

-Me explicaste que Lily estaría dispuesta a compartirte conmigo. La Magia de la Luna.

-Claro.

-Después que deberíamos llevarlo en secreto para que no me pusiera en peligro.

-¿Y tú no me decías nada?

-No, te dejé hablar. Quería saberlo todo antes de tomar una decisión. Hablé después.

-¿Y de Anthony no te dije nada?

-Por supuesto que sí, temías hacerle daño.

-Claro.

-También me hablaste de Jack. Que había estado equivocada sobre él toda la vida y que tú también lo habías estado hasta ese momento. Que valía mucho menos que yo y no me merecía ni siquiera como amiga.

-Ya.

-¿Sigues pensando todo eso?

-Sí, por supuesto.

-Ahora te cuento lo que te dije yo.

-Sí, por favor.

-El día que te conocí me cambiaste la vida.

-Vaya...

-Yo te amo profundamente desde ese día. Nunca había conocido a alguien como tú, capaz de superar hasta ese punto las dificultades. Primero me hiciste feliz combatiendo, y después, cuando nos contaste tu historia mientras almorzábamos, me hacías estremecerme cada vez que me mirabas. Tienes una mirada muy intensa.

("Vaya… qué confesión tan sincera, con razón me lie con ella allí mismo, sin importarme nada.")

-Te miraba así para vencer tu desconfianza.

-Ya, ya lo sé. Y vaya si lo conseguiste. Caí rendida a tus pies, cuando apenas dos horas antes desconfiaba por completo de ti y tuve una buena bronca con Anthony y Jack por eso. Me sentí muy avergonzada. Ayer te lo expliqué todo. Sigo.

-Sigue, claro.

-Después, cuando nos guiaste por el Bosque, me sentía en las nubes cada vez que me tomabas la mano para ayudarme, por eso dejaba que lo hicieras aunque no lo necesitara.

-Vaya, yo pensé que lo hacías para no rechazarme.

-Es mi mayor defecto, no demostrar lo que siento, pero tampoco era el momento oportuno.

-Entonces no es un defecto. Lo haces cuando toca, ahora estás haciéndolo.

-Después, lo del abeto. Fue extraordinaria la comunión entre todos, un regalo excepcional. Ha sido el recuerdo de mi Patronus desde entonces hasta ahora.

("Vaya… Yo también voy a ser completamente sincero. Cuánto bien me hace esta mujer.")

-Yo pensé que tú no habías contribuido gran cosa a ella, que lo había hecho yo.

-Y pensaste bien. Hasta esa mañana no la había, la creaste tú, nos unimos en torno a ti. Después, a la vuelta, lloré durante casi veinte minutos. Yo me río poco, pero llorar, nunca, hacía años que no lo hacía. Tormenta de emociones.

("Wow…")

-Ya, ya te lo noté. Debes dejarlas salir, Deborah. Si las guardas te hacen mal.

-Ya, ya lo sé. Eso mismo me dijiste ayer, lo estoy aprendiendo de ti.

("Cuánto bien nos hacemos los dos. Lo que decía Lauren, somos perfectos el uno para el otro, mucho mejor que con Lily o con ella. Sin comedura de cabeza alguna.")

-Yo también estoy aprendiendo mucho de ti, Deborah. Eres excepcional, nunca nadie me había hablado tan sinceramente como estás haciéndolo tú.

-Tampoco yo lo había hecho con nadie. Por eso te digo que la conversación fue trascendental para mí.

-Y ahora lo está siendo para mí. Estoy alucinando contigo.

-Y ayer también lo fue.

("Por supuesto que debió serlo, por muy borracho que estuviera.")

-Sigue, por favor.

-Luego te conté cómo había vivido todos estos meses. Cambió completamente la visión que tenía sobre las pocas relaciones que he cultivado hasta ahora, principalmente con Jack y Anthony. Comparándolos contigo, me di cuenta de que ambos están muy por debajo de mí, cada uno por sus razones.

("Vaya, le valió enamorarse de mí para cambiar toda la perspectiva sobre su propia vida. Lo que dice Lauren, estoy destinado a cambiar vidas a mejor.") Ella continuó:

-Jack es un blando, un mimado, nunca se ha visto enfrentado a dificultades reales. Y Anthony es muy apocado, por eso lo elegí como pareja, porque se deja dominar por mí, y lo hice en un momento de mi vida en la que no era imparcial, estaba celosa de Jack. Nunca he estado enamorada de Anthony, lo hice por despecho.

("Cuando Jack se lio con Lauren. Pobre Anthony.")

-Pero no fui consciente de todo ello hasta que te conocí y supe lo que eran el verdadero amor y admiración profundos por alguien – continuó ella - Por ti.

("Wow… Ya te digo que está enamorada, muy profundamente, y me encanta la manera de decírmelo, yo también lo estoy de ella. Ahora sí que sí. La quiero para mí.")

-Vaya, Deborah. ¿Por qué no me lo contaste?

-Porque para mí eras inalcanzable. Tú estás profundamente enamorado de Lily, y yo no concebía eso de compartir la pareja, y sigo sin hacerlo.

("Claro, una de sus características es la fidelidad, y la reclama también en su pareja, me parece normal. Jo… qué pena. He de convencerla.")

-Entonces, ¿por qué te liaste conmigo anoche?

-Espera, vamos por partes, en orden.

-Vale.

-Desde entonces, he buscado la manera de que Anthony me deje sin herirlo. Él está muy enganchado a mí, me admira mucho.

("Qué honesta es, lleva intentando dejar la relación con Anthony desde que se enamoró de mí, a pesar de saber que no me tenía.")

-Pero entonces, lo que hicimos ayer, lo humillaría un montón, delante de todos.

-No, necesitaba bajarme de su pedestal y ahora lo ha hecho. Mientras tanto, ha ido afianzando su relación con Heather, que le conviene mucho más que yo. Pienso que antes de las vacaciones se decidirá a dejarme por ella.

("Qué noble es, esperando todo este tiempo para que Anthony sufra lo menos posible y no se quede solo.")

-Deborah, cada vez te admiro más. Te amo, quiero estar contigo.

-Estaremos, Prince, pero no para siempre. Déjame continuar.

("No… sí la quiero para siempre. Vuelvo a lo de 'amante insatisfecho' ahora que parecía que tenía a Lauren.")

-Claro.

-Tenía otra razón de peso para liarme así contigo delante de todos, en cierto modo te utilicé, tú querías escaparte al dormitorio.

-¿Y cuál era?

-Que toda la casa supiera que me había liado con el Jefe. Eso me da prestigio, y también a Anthony, haber estado con la elegida.

-Vaya… qué inteligente eres, Deborah – con admiración - Vaya maniobra.

-Eso mismo me dijiste ayer, por eso estuviste de acuerdo en que lo hiciéramos así. Quiero encontrar una pareja a mi altura, sólo para mí. Tú no serías sólo para mí, debería compartirte, y yo soy muy posesiva.

("La entiendo, pero qué pena, puedo ir olvidándome de ella.")

-Claro… – apenado.

-Y tenía una tercera razón para no meternos en la cama juntos. Me contaste que eres virgen y que la primera debía ser Lily, y yo también lo soy. Si nos hubiéramos metido en la cama, con lo borrachos que íbamos, lo habríamos hecho, y no quiero eso ni para ti, ni para mí. Quiero guardarme para mi pareja definitiva al igual que lo haces tú.

-Muchas gracias entonces por haberte mantenido consciente el tiempo suficiente para evitarlo.

-Claro, Prince. Eran temas muy trascendentales que llevaba mucho tiempo pensando.

-Lamento haberte ignorado así todos estos meses. No sabes cuánto me arrepiento.

-No te preocupes por eso, todo tiene su proceso. Lo importante es que al fin hemos conectado.

-Espero ayudarte ahora en tus objetivos habiéndote hecho mi segunda.

-Por supuesto que lo has hecho, Prince. Ahora tengo opciones no sólo en casa, sino en todo el colegio. Que sepas que no aspiro a alguien como tú, no hay nadie como tú. Yo tampoco te alcanzo.

("Vaya… No lo soporto más, todos mis muros caen ante semejante demostración de absoluto amor. Es increíble.")

-Eso no es así, Deborah. Por supuesto que me alcanzas y me superas en muchos sentidos.

-No, para nada, te equivocas. Yo soy como soy porque he tenido una educación muy adecuada, pero tú eres como eres por ti mismo. Te has hecho a ti mismo, antes de cumplir los diecisiete. Muy pocos pueden decir eso.

("Lo que decía el padre de Lily, mi alma ha pasado por el crisol. Qué bien me conoce, y sin apenas haberle prestado atención. Si no conseguimos vincularnos el primer día no fue por ella, fue por mí.")

-Sigue, ¿qué más ocurrió?

-Tú me convenciste de que al menos las niñas maléficas no debían darse cuenta, por si las leían en verano, temías mucho ponerme en peligro, y yo me aseguré vigilando la Sala Común de que estaban lejos y no iban a darse cuenta de nada.

-Claro. Las leeré para asegurarme de que no lo hicieron.

-Si quieres. A mí no me importa, estoy dispuesta a jugármela en la guerra, ya viste cuál era mi deseo en el espejo, pero si tú te quedas más tranquilo, hazlo. Igualmente se sabe ya que soy comandante y parte de tu escolta y ahora tu segunda, no me has puesto más en peligro por habernos liado, quizá en menos, porque en cierto modo tengo tu protección especial, como Lily.

("Eso es cierto, ya me dijo Lauren ayer que cualquiera próximo a mí está en peligro, y lo ha deducido ella sola sin que se lo cuente.")

-Claro. Me dejas a cuadros, Deborah. Tienes una inteligencia privilegiada, podrías haber sido Rave.

-Sí, el Sombrero tardó en decidirse. Pero también soy muy astuta y ambiciosa y toda mi familia es Sly, así que acabé en casa, también porque quería estar con Jack, por supuesto, y esperaba que a él también lo asignara a Sly.

-Sigue, por favor.

-Decidimos sólo besarnos a través de la mesa e intentamos vincularnos de nuevo.

-¿Lo conseguimos?

-Vaya pregunta estúpida, Prince. Por supuesto que lo logramos, después de todo lo que nos habíamos confesado. Al instante. Estábamos encantados y nos quedamos mirándonos a los ojos embelesados, comunicándonos con nuestros pensamientos. Ahí ya me dijiste que me amabas sin reservas.

-Claro que sí, no me extraña en absoluto. Estoy profundamente enamorado de ti, después de todo lo que me estás diciendo tú.

-Fue tan alucinante para ambos que nos lanzamos a besarnos sin pensarlo más y nos olvidamos del mundo, pasamos al menos un cuarto de hora así, sin preocuparnos más de si alguien nos veía.

("Con razón Lauren me ha dicho que había disfrutado como nunca.")

-¿Y seguimos vinculados sin mirarnos?

-Por supuesto, todo el tiempo.

-Ya. Vaya pregunta estúpida. Jo… no recuerdo nada – apenado - Mi primer beso de amor vinculado y no lo recuerdo.

-Ya, Prince – ella también - Es una pena, porque a partir de ahí yo también pierdo la memoria y nunca podré contártelo con detalle. No te lamentes, vamos a volver a hacerlo, si quieres, en cuanto acabemos con la charla.

("Por supuesto que quiero. La amo, estoy completamente loco por ella.")

-Claro, sigue.

-Ya te he dicho que a partir de ahí sólo recuerdo retazos. Cómo besas, Prince, es una auténtica pasada. A los treinta segundos ya estaba caliente, y a mí me cuesta mucho ponerme.

-Vaya…

-Y las cosas que me decías. Cómo te expresas. Cómo se nota que sabes muy bien lo que quieres y luchas por conseguirlo.

-Por supuesto, Deborah, y prepárate para que siga haciéndolo, no pienso renunciar a ti tan fácilmente. ¿Qué más?

-Paramos y volví a vigilar, nos servimos otro whisky, pero ambos estábamos ansiosos por continuar, lo bebimos muy rápido, con lo cual nos pusimos más cubas todavía.

-Vaya, un error.

-No, nos volvimos locos. Sólo recuerdo fogonazos. Nos devorábamos. No paramos en mucho rato.

-Wow… qué pena no recordarlo.

-Ya, para mí también. Luego bebimos otro más tranquilos y ahí ya conseguimos vincularnos a través de la mesa, incluso sin mirarnos, y te convencí de que no me conformaba con eso. De nuevo me propusiste escaparnos al dormitorio, pero a esas alturas ya no importaba, todo el mundo debía haberse dado cuenta, así que ya ni siquiera vigilé, me subí encima de ti, en la silla, y nos lo hicimos así. Nos reímos mucho cuando lo decidimos, a costa de todo el mundo. Lo pasamos de muerte.

Rieron. ("Me encanta. Seguro que Lauren lo vio todo, por eso se puso caliente. Me enteraré cuando hagamos la Unión.")

-Qué bueno. ¿Y recuerdas algo?

-Ya te digo que fogonazos, ya sabes, un whisky más, debimos parar de beber, quizá así también a ti se te hubiera pasado la borrachera y lo recordarías, yo lo recuerdo porque fue muy fuerte e intenso para mí. Te deseo mucho y me hiciste volverme loca, cómo me movías. Me costó, a mí me cuesta mucho llegar, pero lo hice con ropa y todo, y vaya final, el mejor de mi vida.

("Wow… ¿cuántas llevo ya? Soy un artista del sexo.")

-¿Y yo?

-Tú no llegaste, encima eso. Ya sabes, con la borrachera cuesta más.

-Bueno, no pasa nada.

-Después fue precioso. Nos quedamos abrazados y me dabas mimos, un contraste brutal. Me dormí, abrazada a ti, sentados en la silla.

-Qué bonito.

-Te debo una.

-No me debes nada, Deborah. De cualquier modo, no lo recordaría.

-Por eso mismo. Quiero que lo recuerdes, igual que yo. Tú también te dormiste, después nos despertaron Valerie, Andrew, Heather y Fiona y nos acompañaron a los dormitorios.

-Vaya. Toda la escolta excepto Jack.

-Por supuesto que Jack no se metió. Me juego lo que quieras a que se puso más celoso que Anthony, Anthony no lo está en absoluto. Él nos quiere y nos admira de verdad a los dos y se alegra por nosotros, sabe que nos merecemos. Se retiró dignamente cuando se dio cuenta y no me lo ha recriminado en absoluto, y a ti, menos todavía. Él sabe bien el hambre que estás pasando.

-Me va a dar mucho apuro estar con él.

-Pues que no te lo dé. A Anthony le has arreglado la vida y yo voy a terminar de hacerlo, convenciéndolo sutilmente de que me deje por Heather.

-Él sí que me la arregló a mí, cuando quería entrar en La Guardia.

-Bueno, entonces es mutuo, no os debéis nada. Y él sí que cree en esas cosas de la Magia de la Luna y en que somos las mujeres quienes debemos elegir, y comprende a la perfección que yo te haya elegido.

("He de empezar a convencerla sutilmente de que se quede conmigo.")

-Pero ahora, cuando te deje, vas a quedarte sola.

-Bueno, ya ves qué problema. No me importa en absoluto.

-No tienes por qué estarlo, puedes estar conmigo.

-Ya te he dicho que quiero alguien sólo para mí, Prince. Ya tengo a uno de séptimo fichado, lo vi ayer en el comando, no tiene novia, y si no, cualquiera de otra casa. Los de séptimo seguirán viniendo el próximo año, ¿no?

("Está muy convencida de lo que quiere, voy a respetarla y ayudarla.")

-Sí, esos planes tenemos.

-Entonces sin problema. No me vendrá mal pasar sola el verano y reflexionar sobre todo lo que estoy viviendo estos meses. Ya te digo que me has cambiado la vida.

-No pasarás sola el verano. Voy a entrenarte a fondo el mes que queda para que puedas formar parte de la escolta desde el día que cumplas los diecisiete. Te trasladas por Red Flu y te Apareces con Valerie.

-Vaya… estupendo.

-¿Te apetece que comencemos ahora mismo?

-No, déjalo para la segunda hora. Ahora nos toca desquitarnos de lo de anoche. Quiero que vuelvas a besarme así.

("Por supuesto que quiero.")

-Entonces ven aquí.

Ella volvió a sentarse a horcajadas sobre él y pasaron el tiempo que quedaba hasta las once y cuarto, hora a la que terminaba el descanso, devorándose, y de nuevo ella llegó y también él, vinculados. Cuando acabaron, ella le dijo:

-Seguro que mi Patronus ya no está fragmentado.