En celo
Valerie, Deborah, Sev y Andrew se abrazaban emocionados tras haber escuchado 'Wish you were here'. Se separaron, secándose las lágrimas. Sev les preguntó:
-¿Habéis tenido suficiente música por hoy?
-Nunca es suficiente música – le dijo Valerie – Pero no conoces ninguna otra, ¿no?
-No, por desgracia, no. Tenéis que hacerme una lista de los grupos que os gustan y este verano intentaré conseguir partituras.
-Iremos juntos a Londres a buscarlas, en el mundo muggle no corres peligro.
-Genial. Quiero enseñaros otra sorpresa.
-¿Otra sorpresa? – emocionada.
-Sí. Os va a encantar.
-Yo ya sé lo que es – dijo Deborah.
-Claro que sabes lo que es, a ti no se te escapa una.
Sev cerró el piano.
-Saca el Mapa, Deborah. Extiéndelo sobre la tapa.
Ella lo hizo. Valerie y Andrew ya no contuvieron más su curiosidad.
-¿Qué es esto, chicos? – preguntó él.
-Un invento de mi mejor amigo, Lupin, a quien queríais linchar el otro día – respondió Sev.
-Sí, Remus, también lo conocimos ayer – dijo Valerie - Es un mapa del castillo en el que sale toda la gente que está en él.
-Eso, un artefacto mágico fantástico. ¿Y sabéis para qué lo inventaron?
-Yo sí – dijo Deborah – Para buscarte y hostigarte.
-Para eso exactamente. ¿Y ahora sabéis para qué sirve?
-Para salvarte la vida – continuó ella – Ayer te la salvó, cuando te diste cuenta de que los maléficos estaban esperándote en la Biblioteca.
-Eso mismo. Le debo la vida a mi antiguo hostigador, mi mejor amigo. ¿Qué os parece?
-Qué paradoja – dijo Valerie.
-Por eso siempre digo que nadie es completamente bueno ni malo. Él se arrepintió de hacer lo que hacía, se hizo amigo de Lily y a través de ella se acercó a mí. Me protegía de los otros, con el propio Mapa, cuando yo todavía lo consideraba mi enemigo, y no cejó hasta que yo cambié mi opinión sobre él. Es mi mejor amigo para siempre.
Valerie y Andrew observaban el Mapa atentamente.
-La escolta somos los verdes – dijo ella - Están todos en la Biblioteca menos nosotros, no aparecemos, y tampoco tú.
-Porque la Sala de Menesteres no aparece. Yo soy de color plata.
-Lily y los Gryff son dorados y también están en la Biblioteca, en el banco del fondo.
-Eso es. Y también los maléficos Rave, los tres azules.
-Están lejos de ellos.
-Sí, y hay un montón de Slys allí, están seguros.
-¿Los rojos son los maléficos Gryff? – preguntó Andrew.
-En efecto. En la Sala Común de su casa, muy cerca de aquí. Por eso Deborah iba observando el Mapa mientras veníamos, estamos seguros. El Mapa original no tiene colores, se los puso el viejo. Es el que tienen Lily y Remus.
-Se encerraron a mirarlo ayer a la salida del entrenamiento, por eso nos hicieron esperar – explicó Deborah.
-Vaya… Les costaría un montón encontrarlos, con toda la gente saliendo – dijo Valerie.
-Pues sí, porque en el suyo no aparece el interior de las otras casas y los Rave estaban en su Sala Común – dijo Sev - Fue un grave error de Lily, por eso os dije anoche que no debéis obedecer ninguna orden no coherente.
-Pero es que nos puso las pilas pero bien después del desayuno.
-Otro error que cometisteis, acatar las órdenes de Jack. Deborah sabía dónde estaba y que no ibais a encontrarme. Se bastaban ella y él para buscarme. Todos los demás debisteis ir al Comedor.
-No volverá a ocurrir – dijo Andrew.
-No. Porque Jack ya no pincha ni corta.
Sev plegó el Mapa para seguir viendo a los maléficos Gryff.
-Cuando salgamos, vamos a demandar 'Lugar donde se esconden cosas'.
-¿Y eso? – preguntó Valerie.
-Otro aspecto muy interesante de la Sala de Menesteres.
Salieron, demandaron y entraron al almacén.
-Wooow… - exclamó Valerie – ¡Es enorme!
-¡Vaya pasada! – dijo Andrew.
-Mil años de gente escondiendo cosas aquí – explicó Deborah.
("Ella lo sabe bien. Recorrió un tercio, ideó un plano del mismo y encontró tres de los cinco armarios. Y Lauren recorrió sola más de la mitad. Mucho en común. Cómo quisiera que estuvieran en contacto. Seguro que Deborah, con su cruda sinceridad, conseguiría que dejara a Jack.")
Deborah y Sev dejaron que sus amigos se extasiaran un rato mirando asombrados. ("Los dejamos mirándose en el espejo y nos escapamos, ya no me aguanto más las ganas, estoy como una moto. Y ella también está ansiosa, cómo me mira.") Luego él les preguntó:
-¿Qué? ¿Ya os habéis recuperado del susto?
-Sí, Prince – dijo Andrew riendo.
("Valerie no dice nada. Valerie no.")
-Pues ahora la sorpresa. Seguidme.
Los condujo hasta el espejo. El perchero ya estaba apartado, lo habían dejado así la tarde anterior.
-¡Vaya espejo! – dijo Valerie.
-No os acerquéis todavía.
-Qué idioma más raro – dijo Andrew.
-Hay que leerlo al revés.
Ambos leyeron en silencio.
-¿Refleja lo que deseas? – preguntó Valerie, ilusionada.
-Sí, eso exactamente. Os aconsejo miraros primero por separado y después juntos, el deseo cambia. ¿Queréis hacerlo solos?
-Sí, por favor – dijo Valerie.
("Bien…")
-Vamos a dar una vuelta, Deborah – y a Valerie y Andrew – Cuando acabéis pegad un grito, volvemos y nos miramos los cuatro juntos.
-Genial, Prince, os avisamos – dijo Andrew.
-No tengáis prisa, las escenas se desarrollan hasta llegar a un final.
-Qué fantástico – dijo Valerie.
-Nos vemos en un rato. Vamos, Deborah, a ver si encontramos algo más interesante.
Se alejaron por el corredor que discurría a lo largo de la pared y luego Sev la hizo doblar por el primer transversal.
-Ya está – dijo él clavándole la mirada – Esperamos aquí. Se me ocurren cosas más interesantes que hacer que buscar. ¿No te parece?
-Ya te digo, Prince. Vamos a vincularnos.
Lo hicieron, se comunicaron con sus pensamientos. Se tumbaron en el suelo, bajándose los pantalones. Sev conjuró el Muffliato.
-¿Quieres encima o debajo?
-Encima me cuesta menos llegar.
("Como a Lily.")
-No hay ninguna prisa. Ellos también van a tardar, y si no, simulamos que estábamos más lejos, que nos esperen.
-Entonces debajo. Quiero que te muevas tú.
-Estupendo.
Se puso sobre ella y comenzó a moverse al tiempo que le devoraba la boca.
-Ya estás caliente…
-Por supuesto. Llevo caliente desde que entramos a la Sala, imaginando lo que iba a hacerte. Y tú vas a estarlo en un minuto.
-Ya lo estoy, Prince…
La aferró por las caderas, clavándole los dedos.
-Wow… cómo te mueves. Y me encanta cómo me agarras, me haces daño, pero me gusta.
-Es que me vuelves loco…
-A este paso vas a enamorarte de mí… Prince…
-Ya lo estoy, Deborah, estoy loco por ti. Siempre lo estaré, aunque ya no pueda tenerte. Recuerda mi característica, 'amante insatisfecho'. ¿Quieres que te haga algo más?
-Me gustaría que me tocaras los pechos, pero no tienes más manos, sigue así.
-Cuando tengamos más tiempo te hago todo lo que quieras, excepto lo que ninguno de los dos queremos.
-Claro, Prince, lo que quieras. Ahora ya no me importaría que mi primera vez fuera contigo, aunque no continuemos juntos.
("Bien… Pero voy a hacerme el difícil, para provocarla más y que me espere.")
-No digas eso, Deborah. No renuncies a tus convicciones por tan poco.
-¿Tan poco, dices? Debe ser alucinante hacerlo contigo y más una primera vez. Inolvidable. Qué suerte tiene Lily. Si cuando lo hagas con ella todavía estoy sola, avísame.
("Bien… ya la tengo casi en el bote. Ahora a intentar que me espere.")
-De acuerdo, Deborah. Lo haré. Me encantaría estrenarte.
-Ya estoy imaginándote dentro de mí, llenándome.
-No me digas esas cosas que me voy, y tengo que aguantar hasta que llegues tú. Quiero que acabemos juntos, esta mañana no lo hemos conseguido. Avísame cuando te falte poco.
-Entonces dime cosas tú. Provócame.
("Buf… Por suerte le gusta muy lento, pero aun así voy a tener que contenerme, me pone mucho. Ya sé qué tipo de cosas voy a decirle, para que me espere.")
-Imagino que te rompo.
-Ah… sí.
-Y que te duele y te gusta.
-Wow…
("Es muy sucia, a ésta sí que le va la marcha, Sly.")
-Que entro de golpe y gritas cada vez que lo hago.
-Lo haría…
-Que te muerdo los labios hasta hacerte sangrar.
-Hazlo…
Él lo hizo.
-Me encanta el sabor de tu sangre.
-Y a mí…
-Muérdeme tú también a mí.
-Ah… sí.
Ella también lo hizo sangrar.
-Ahora se han mezclado las dos. Hemos hecho un pacto de sangre.
-Sí…
("La quiero para mí. Voy a decírselo.")
-Nos hemos entregado el uno al otro. Eso es para siempre.
-Nunca te olvidaré, Prince…
-Esto no es nada. Cuando te pille con tiempo te vas a enterar de lo que es bueno.
-¿Cuándo…?
-Cuando quieras, esta misma noche si te apetece. Escápate y cuélate en mi dormitorio.
-¿Y Anthony…?
-Con el Muffliato no se entera de nada. Además, ¿no te pone más aún que pueda pillarnos, como hicimos anoche a la vista de todos?
-Sí… por supuesto.
("Es muy sucia, me encanta.")
-Pues ya sabes, cuando quieras. Si estoy dormido, me despiertas. Duermo en la cama junto a la ventana.
-Ya, ya lo sé. He estado allí.
-Vaya… no me he enterado.
-Porque te acuestas muy temprano.
-De mí no te importaba que me enterara.
-He estado tentada de meterme en la cama contigo muchas veces.
-Pues ahora puedes hacerlo siempre que quieras. A tu entera disposición, como tú a la mía.
-Wow… me queda poco…
-Qué rápido, Deborah.
-Es que lo haces genial.
-¿Quieres que dure más?
-No, prefiero que después me abraces.
-Genial. Avísame cuando llegues.
-Muérdeme otra vez.
Él lo hizo.
-Wow… no pares de morder.
-Voy a destrozarte.
-No importa, no pares…
Continuó mordiéndola hasta que ella comenzó a gritar.
-Ahora…
Él continuó a ese ritmo clavándose más. También llegó, mientras se vaciaba le dijo en su mente.
-Imagino que me derramo dentro de ti.
-Sí… Algún día lo harás, aunque ya esté con alguien. No pienso perderme la oportunidad.
-Por supuesto que lo haré.
-Te esperaré para que seas el primero.
("¡Toma! Lo conseguí… realmente está loca por mí. Qué bien, yo por ella también. Ahora, a asegurármela.")
-No faltes a tu palabra, Deborah. Yo también soy posesivo y vengativo, si me entero de que alguien te ha tocado antes que yo, me las pagarás.
-No… te juro que te esperaré.
("La creo.")
Terminaron.
-Quédate sobre mí, me encanta sentir tu peso - ella lo abrazó.
-Aquí no puedo abrazarte bien – dijo él.
-No importa, acaríciame y dame besos.
Él lo hizo. Se apoyó en los codos, a ambos lados de su cabeza, se la acariciaba y le cubría la cara de besos pequeños.
-Te adoro, Deborah. Tienes los labios destrozados.
-No pasa nada. Me paso por la enfermería y ya está.
-Valerie y Andrew van a darse cuenta de todo.
-¿Crees que no lo imaginan ya? No se chupan el dedo.
-Parecemos animales en celo.
-Llevaba tres meses esperándote, sin hacérmelo con Anthony. Sólo sola, pensando en ti.
("Wow… ya te digo que va a esperarme. Cuando salgamos juntos todos por Londres, he de cortarme de estar demasiado cariñoso con Lily para que Deborah no sufra.")
-Vaya…
-El recuerdo de mi Patronus ha cambiado tres veces en menos de veinticuatro horas.
-Y lo hará una cuarta si vienes esta noche, no me falles.
-Mañana tenemos caminata a primera hora.
-Sube a mi dormitorio en cuanto acabemos la reunión de la venganza, antes de que Anthony vuelva de la Biblioteca.
-Vale…
-Así ya estaremos calientes. Vamos a ponernos frenéticos imaginando lo que vamos a hacerles a quienes quieren acabar con nosotros.
-Por supuesto… Qué a gusto me he quedado, me dejas como nueva.
-Y tú a mí. Voy a descansar un poco, todavía me dura la resaca.
-Claro…
Se dejó caer sobre ella, enterrándose en su cuello, besándoselo. Ella también lo hacía.
-Qué bien hueles…
-Y tú…
Se quedaron un rato en silencio mental, sólo sintiéndose.
-Qué bien me sienta estar contigo, Deborah. Eres una persona muy sana. Tienes muy claro lo que quieres y pones todos los medios a tu alcance para conseguirlo. Ojalá fuera para siempre. Piénsalo, por favor.
-Lo haré, Prince. Este verano reflexionaré sobre ello.
-Y aunque encuentres a alguien más que sea sólo para ti, puedes estar conmigo cuando quieras.
-Voy a tener que tachar 'fiel' de mis características.
-Pero lo cambias por 'alegre'. Más vale ser alegre que fiel.
-Desde luego.
Oyeron a Valerie llamarlos.
-Hay que ponerse en marcha.
-Vamos, no les hagamos esperar.
Se levantaron y se vistieron.
-Buah… cómo me he pasado, cómo tienes los labios, van a asustarse – le dijo él.
-No se asustan de nada, Prince, somos Sly, nos va el sexo sucio. A Valerie le ha pasado decenas de veces.
-Vaya…
-Damos la vuelta por el adyacente, que no nos vean salir de un corredor tan cercano, así disimulamos un poco – dijo ella.
-No. Es una tontería, no hay nada que disimular, no me da la gana. Vamos a llegar allí abrazados.
-Vale.
Se enlazaron y salieron del corredor caminando hasta donde estaban sus amigos esperándolos. Sev les preguntó:
-¿Qué? ¿Os ha gustado la sorpresa?
-Desde luego, Prince – le dijo Valerie – Ha sido estupendo, una tarde memorable. Dadnos un abrazo.
Se dieron de nuevo un abrazo de cuatro. Valerie continuó hablándoles:
-Ya veo que para vosotros también lo ha sido. ¡Qué pasión!
("Ya no se corta de decirnos, qué maja. Yo tampoco me voy a cortar.")
-Ya llevamos tres asaltos desde anoche, y ésta iremos por el cuarto.
Rieron los cuatro. Valerie y Andrew los besaron en la cabeza. ("Nos hacen de hermanos mayores también, desde que ayer cuidaron de nosotros, les hemos despertado ese sentimiento. Voy a preguntarles.")
-¿Tenéis hermanos pequeños?
-Claro, los dos somos primogénitos – respondió Valerie – Mi hermana está en tercer año y el de Andrew en segundo, él tiene otra hermana más pequeña que todavía no viene al colegio.
-¿Y los que vienen son de casa?
-Claro, todos son Sly.
-Pues a tu hermana ya la conozco, es Ivy.
-Sí, es ella.
-¿Y tú, Deborah?
-Yo soy hija única, como tú. Por eso me crie con Jack, éramos como hermanos.
-Pues no eres la típica hija única.
-No, mis padres supieron educarme. Tú tampoco eres el típico hijo único, pero por todo lo contrario.
-Cierto.
("Por eso no veo a mi madre en el espejo.")
-¿Queréis miraros vosotros? – les preguntó Andrew.
-¿Tú quieres, Deborah, a ver si ha cambiado tu deseo? – le preguntó Sev.
-Estoy segura de que no lo ha hecho – respondió Deborah.
("Sabe perfectamente cuáles son sus deseos y los recuerdos de sus Patronus sin necesidad de comprobarlo. Y claro, ella ayer ya me amaba y me deseaba, y aun así, desea más la batalla, pone por delante ser guerrera que lo que siente por mí. La admiro profundamente y la adoro por ser así.")
-Yo estoy seguro de que el mío sí. Voy a mirarme un momento, no esperaré a que se desarrolle.
Lo hizo. En efecto, había cambiado, ahora vio a Deborah también. Le dio la risa. ("Buf… ¿qué hago yo con tres mujeres? Cómo me embrollo. Me gustaría mirarnos solos, a ver si seguimos viendo la escena de batalla o una de sexo, cualquiera sería fantástica. Pero si no me lo propone ella, no lo hacemos. Ya vendremos solos en otro momento.")
-¿Nos miramos los cuatro juntos?
-Por supuesto.
Se enlazaron los cuatro por los hombros y las cinturas frente al espejo. De nuevo vieron una escena de batalla, los cuatro volando sobre escobas, en formación con Sev al frente, con el escudo, matando Mortífagos. Valerie y Andrew estaban alucinando.
("Ellos no han visto esto por separado ni juntos, y por supuesto, no comprenden todavía el escudo.") Se cargaron doce. Cuando terminó, Valerie les preguntó, muy interesada:
-¿Qué era ese escudo?
-Otra sorpresa que os tenemos preparada - le respondió Sev, sonriendo misterioso.
