Honestidad
Los cuatro Sly volvieron a casa desde la Sala de Menesteres, y Sev les preguntó a Valerie y Andrew:
-¿Os apetece pasar un rato más conmigo o vais muy apurados por estudiar?
-Para nada, Prince – respondió ella – Este año no tienen tanta importancia las notas que saquemos. Sexto año es mucho menos exigente que los TIMOS.
-Entonces esperadme un momento, voy al dormitorio a buscar algo y hacemos algo más interesante.
("Así, aparte de conocer sus características, los introduzco ya en la Magia Druida.") Bajó con el libro del 'Horóscopo Celta' y se sentó con ellos a la mesa. Valerie lo había hecho en su rincón, de espaldas al Lago, Andrew a su lado y Deborah en el sitio adyacente al suyo. ("Me han dejado libre mi favorito, donde se sienta Lauren de noche, donde nos lo hicimos ayer Deborah y yo. Desde luego, éste es un lugar muy especial para mí, y Lily quizá nunca llegue a conocerlo, sólo mi gente de casa.")
Les mostró el libro y les habló someramente sobre los rituales, sin desvelar todavía los poderes que otorgaban. Deborah lo dejó hablar a él. ("Confía en mi criterio para desvelar hasta cierto punto los secretos.") Les dijo también que en cuanto aprendieran Oclumancia los llevaría a realizar un ritual.
-Haremos también conjuntos, los cuatro, y cada pareja por separado. Deborah, me apetece mucho hacerlo solo contigo.
-Y a mí, Prince.
("Pobre, no hemos pasado por la enfermería y deben estar doliéndole los labios. Me he pasado un montón, pero es que me pone muy caliente. Sólo de vérselos y recordarlo ya estoy como una moto otra vez.")
Valerie y Andrew estaban muy interesados. Después les habló del calendario lunar y las características personales.
-Puede parecer una bobada, pero os aseguro que no lo es.
-No, desde luego que no lo es – dijo Deborah – A mí me lo acierta todo.
-Bueno, todo ya no.
-Tienes razón, Prince, desde ayer, todo ya no.
-Vaya… – dijo Valerie – Si tú, tan escéptica, crees en ello, debéis tener razón. Me gustaría conocer las mías.
-Puedo dejaros el libro si me prometéis no mirar las páginas que están marcadas. Son mis características y las de Lily y están anotadas, es muy personal.
-No es necesario que nos lo dejes, Prince, lo miramos ahora, siempre que no coincidamos. ¿Cuándo cumples tú los años?
-El nueve de enero, pero los árboles se repiten en varias épocas del año, el mío vuelve a aparecer también en verano. Decidme vuestras fechas y lo miro. No estudiaré vuestras características si no me dais permiso.
("Del espejo no nos han contado nada.")
-Bueno, Prince, vaya tontería – le dijo Valerie - Servirá para conocernos mejor, así estaremos más preparados para el ritual conjunto.
("Esperaba esta respuesta de ella. Es una persona muy abierta, en eso no parece Sly en absoluto.")
-¿Tú que dices, Andrew? – le preguntó Valerie.
-Primero las leo yo y os comento lo que me apetezca – respondió Andrew.
-Vale, entonces os digo las fechas problemáticas, para ver si coincidimos – Sev buscó su página en el libro - Las mías son del dos al once de enero y del cinco al catorce de julio.
-No, en ésas no coincidimos – dijo Andrew.
-Vale, miro las de Lily - buscó la página de ella – Del veinticinco de enero al tres de febrero y del veintiséis de julio al cuatro de agosto.
-Tampoco. Yo soy del siete de octubre – dijo Valerie.
-Estupendo. ¿Quieres que te lo busque?
-Claro, hazlo.
Sev buscó. ("El Serbal. La Sensibilidad. Vaya…") Le tendió el libro.
-Lee y coméntanos lo que te apetezca.
-Todo, quiero que me conozcáis.
-Estupendo.
Valerie comenzó a leer:
-La sensibilidad. ¿Ésa es mi característica principal?
-Sí. La mía es el misterio.
-Vaya, pues sí que te acierta.
-A ti también.
-La mía es la nobleza – dijo Deborah.
("Qué bien, Deborah comienza a abrirse a sus amigos.")
-Pues a ti también te acierta, de pleno – le dijo Valerie.
Valerie siguió leyendo:
-Ahora viene una descripción de la especie, ¿no?
-Sí, y de sus usos y significado, también es interesante.
Valerie leyó la descripción de la especie.
-A ver, a ver, las características. Soy una persona llena de encantos y alegre.
-Desde luego que lo eres – dijo Andrew.
-Sí, yo también lo pienso – dijo Sev.
-Y yo – dijo Deborah.
-Gracias, chicos. Qué bien lo estoy pasando – dijo Valerie - Doy sin expectativas y me gusta llamar la atención.
-Desde luego que sí, ambas cosas – dijo Andrew.
-Sí, eres muy generosa – dijo Deborah – Es una característica mía también.
("Qué bien, Deborah está abriéndose y ya reconoce que es generosa.")
-Por supuesto, ambas lo sois, y tú también eres alegre, Deborah – dijo Sev.
-Claro que lo eres – dijo Valerie – Ayer lo pasaste de muerte.
-Ya te digo – dijo Andrew.
Deborah sonrió tímida. ("Cuánto bien le hace Valerie a Deborah, y ahora por fin, están conectando. Van a convertirse en amigas inseparables, cómo me alegro. Acabarán formando ese comando soñado por ella.")
-Amo la vida y las emociones y soy muy perceptiva – continuó Valerie - En la diana.
-Desde luego – dijo Andrew.
-Qué afortunada - dijo Sev.
-Sí, sé disfrutar de la vida, pero a cambio, también soy muy sufridora.
-Vaya…
Valerie continuó:
-No descanso, incluso gusto de las complicaciones. También acierta, ya sabéis, sufridora.
-Sí, a veces demasiado – comentó Andrew.
-Has de esforzarte en cambiar eso, Valerie – le dijo Sev – Estamos al borde de una guerra, hay que resistir.
-Tienes razón, pero que sepas que con lo de esta tarde ya se me ha pasado toda la desazón por lo de ayer. Han primado las emociones buenas y yo siempre me dejo llevar por ellas. Me has sanado.
-Cómo me alegro. Tú también a mí.
("Cuánto bien nos hacemos.") Valerie continuó:
-Soy tanto dependiente como independiente – rio - Eso no lo comprendo.
-Yo sí – dijo Andrew – Eres muy dependiente en la relación que tienes conmigo y en tus afectos, como tu familia y amigos, e independiente en los demás terrenos, como los estudios, el combate, o tus aficiones como el Quidditch o cantar.
-Vaya, pues tienes razón, Andrew. Me conoces mejor que yo misma.
-Porque no te quita ojo de encima, Valerie. Te adora – dijo Sev.
-No hablemos de mí todavía, Prince – dijo Andrew.
-Andrew, hay que expresar lo que se siente, aprende de Valerie.
-Tienes razón, Prince – respondió él, y a ella – Te adoro, Valerie.
-Y yo a ti – le dijo ella, y se besaron.
("Cuánto bien nos hacemos. Ya parecemos Gryff.")
-Yo también quiero, Deborah – dijo Sev.
Se besaron también, se quedaron mirándose.
-¿Te duelen los labios? – le preguntó él en voz baja.
Ella se vinculó para responder.
-Sí, pero me encanta. Recuerdo todo el tiempo lo que hemos hecho y sigo caliente.
-Yo también.
-¿Continúo? – preguntó Valerie – Os quedáis encandilados.
Se desvincularon.
-Sigue, sigue.
-Tengo buen gusto y soy una persona artística.
-¡Vaya que sí! – exclamó Sev.
-Ésa debería ser tu característica principal – dijo Andrew.
-Ya lo es – respondió Valerie – No se es artista sin buen gusto y sensibilidad.
-El buen gusto también es una de las mías – dijo Sev - Extraordinario buen gusto.
-Claro, por eso tú también eres un artistazo. Y lo tienes para todo, no sólo para eso. También para las mujeres.
("Acaba de hacerle un cumplido a Deborah. Y ella ya no se avergüenza, sonríe satisfecha, bien… Pues yo le hago uno a Valerie.")
-Andrew también lo tiene – dijo Sev.
-Desde luego – dijo Valerie – De lo contrario no le gustaría yo.
-No me robes la novia, Prince, que me costó mucho dar con ella – dijo Andrew.
Rieron los cuatro.
("Andrew ya no se queja de que hablemos de él y bromea. Seguro que también nos lee todas sus características.")
-Tranquilo, nunca lo haría – dijo Sev.
-No me fío un pelo. Voy a tener que atarla en corto.
Volvieron a reír. ("Sabe que le gusto también a Valerie, y ella a mí, cómo no. Pero no está celoso en absoluto, se lo toma con humor. Y Valerie está encantada de esta pequeña disputa por ella, le gusta ser el centro de atención, una de sus características.")
-Bueno, sigo, que nos vamos por las ramas – dijo Valerie - Apasionada, emocional, buena compañía.
-En la diana – dijo Andrew.
("En eso él la conoce bien. Valerie vale un montón, todavía no ha salido ninguna característica desfavorable.") Ella continuó:
-Me mantengo firme ante los golpes de la vida y soy optimista. Eso no me acierta demasiado, ya os digo que sufro mucho.
-Pues potencia esa característica – le dijo Sev – Hazte más fuerte, más independiente.
-Claro, tienes razón. Soy solidaria, y aunque perdono, como soy muy sensible, no olvido – siguió leyendo - Eso no es cierto, perdono y olvido. No me enquisto, me dejo fluir.
("Entonces perdonará a Jack, Andrew también lo hará e influirán en Deborah. Muy bien, no nos convienen las disensiones, debemos estar unidos.")
-Sí, yo también lo creo – dijo Sev.
-Por supuesto – dijo Andrew – Prevalece tu generosidad.
-Yo, ni perdono ni olvido – dijo Deborah.
("Vaya… se ha atrevido con una de sus peores características, y ayer mismo no quería que se lo contara a nadie.")
-Pues eso no es bueno, cariño – le dijo Valerie –Deberías intentar cambiarlo.
-Sí, Deborah, Valerie tiene razón, te haces daño a ti misma – le dijo Andrew.
("Yo no le digo nada, no quiero censurarla, la acepto como es. Dejo que sean ellos quienes influyan en ella.")
-Ya está. ¿Hay más al pasar la página?
-No, es el siguiente árbol.
-Vaya, qué pena, lo estaba pasando bomba. Me acierta casi todo, teníais razón. Te toca, Andrew – pasándole el libro.
-No, que lean primero ellos las suyas – dijo él.
("Andrew es mucho menos abierto, y Deborah no va a querer.")
-Yo sí que os las leo – les dijo Sev.
Valerie le pasó el libro, él lo abrió por su página.
-La principal ya os la he dicho, es el misterio.
-Y te acierta de pleno – le dijo Valerie – Eres una caja de sorpresas.
-Os leo primero las que creo que me acierta y luego las que no.
-Vale, como quieras.
-Extraordinario buen gusto, me encanta todo lo bello, tengo mucha dignidad, soy sobrio y sofisticado.
-De pleno – dijo Valerie.
-Sí, yo también lo creo – dijo Andrew.
-Aunque lo de sobrio te lo saltaste ayer.
-Desde luego, por primera vez en mi vida – dijo Sev.
-Y has seguido saltándotelo hoy – riendo - Vas a tener que tacharla.
Sev también rio, avergonzado. ("Qué pícara es, y tan abierta, parece Huffle, le encanta hablar del tema.")
-De salud más bien frágil.
-Para nada – dijo Valerie, admirada – Estás como un toro.
("Ya te digo que le gusto.")
-Sí, porque intento cuidarme, pero a la mínima caigo. Antes estaba muy delgado, y ahora, con el Giratiempo, me estoy resintiendo de nuevo.
-Pues mira por ti, la salud es lo primero.
-Temperamental y exigente.
-A mí no me pareces temperamental.
-Sí que lo soy, mucho. No me has visto enfadado.
-Ya, es cierto, no te he visto enfadado, y espero no tener que hacerlo.
-Yo también lo espero. Cuido mucho a los más cercanos a mí.
-Desde luego que lo haces – dijo Andrew.
-Sí que lo haces – dijo Deborah.
("Vaya, ayer no me comentó nada, pero claro, ayer todavía no era tan cercana a mí y hoy sí, y sabe que la cuido, ella también me cuida. Luego le contaré que la he visto en el espejo.")
-Muy ambicioso, trabajador e ingenioso, tengo talento y una fascinante inteligencia.
-Eres tú – dijo Valerie.
-Desde luego – dijo Andrew.
-Por supuesto – dijo Deborah.
-Amante insatisfecho – dijo Sev.
-Vaya… - dijo Valerie – Ésa ya puedes tacharla.
-No, ésa debería ser mi característica principal – dijo Sev - Amo tanto que nunca estoy satisfecho.
-Entiendo lo que quieres decir.
("Porque sabe que no puedo estar con Lily.")
-Tengo muchos amigos y enemigos.
-Ya te digo, cientos de cada.
-Desde luego - dijo Andrew.
-Soy muy fiable, reservado y leal a mis amigos.
-Bueno, lo de reservado también te lo estás saltando.
-Sí, cada vez más, pero lo prefiero. Es mejor ser abierto y mostrar lo que se siente. Pero para los secretos de los demás sí que lo soy, soy fiable y leal. Voy ahora con las que no me acierta. Caprichoso.
-No, no lo eres en absoluto – dijo Valerie.
-Desde luego que no – dijo Deborah.
-Testarudo y egoísta.
-Tampoco lo eres – dijo Valerie.
-Para nada – dijo Deborah.
-Modesto.
-Sí que eres modesto – dijo Valerie – Eres muy modesto.
-Por supuesto – dijo Andrew.
-No, no lo soy. Eso es lo que aparento, pero en mi fuero interno sé bien lo que valgo.
-Vaya… – dijo Valerie – Pues más mérito todavía, ser capaz de no demostrarlo. Eres un líder excepcional.
("Lo mismo que me dijo Deborah ayer.")
-Ya está, eso es todo. ¿Te animas, Deborah?
-Claro que sí – respondió Deborah.
("Ya verás cómo las lee todas.") Él buscó la página de ella y le tendió el libro. Ella comenzó a leer:
-Mi característica principal es la nobleza.
-Desde luego – dijo Valerie.
-Soy rencorosa, honesta y práctica.
("Se ha saltado 'fiel'. Qué bueno.")
-Honesta y práctica lo eres. Lo de rencorosa deberías cambiarlo, te hace mal.
-Lo intentaré.
("A ver si dice lo de 'fiel'.")
-Pone que soy fiel, pero ayer mismo dejé de serlo.
("¡Toma ya! Es honesta a tope.")
-¿Y te alegras? – le preguntó Valerie riendo.
("Qué chismosa es, me encanta, estas dos van a tener unas buenas charlas de secretos de chicas, ya verás.")
-Mucho – Deborah también rio - El recuerdo de mi Patronus ha cambiado tres veces en menos de veinticuatro horas.
(Vaya… desde luego que es honesta. Y comienza a reír también con ellos, mañana cuando vayamos al abeto lo vamos a pasar genial.")
-Cómo me alegro, Deborah – dijo Valerie – Es muy buena señal que cambie el recuerdo de tu Patronus. Eso significa que tu presente es mejor que tu pasado, que la vida te va cada vez mejor, el mío cambia constantemente.
-Toda la razón – dijo Andrew - El mío también lo hace.
("Vaya, nunca lo había pensado y tienen razón. El mío no cambió en años, hasta que empezaron a pasarme cosas buenas. Y qué sabios y sanos son ambos, qué buena influencia.")
-Soy muy sensata y resuelvo bien los problemas y obstáculos – continuó Deborah.
-Desde luego – dijo Andrew – Si te hubiéramos hecho caso ayer nos habríamos evitado el grave incidente.
-Cierto – Valerie sufría.
-Valerie – dijo Sev, paciente – No le des más vueltas al tema, ya pasó. Sigue, Deborah.
-Pone que me guardo mis sentimientos, pero desde ayer, ya no – dijo Deborah.
-Maravilloso – dijo Valerie – Ayer te cambió la vida.
-Por supuesto, he vuelto a nacer.
("Destinado a cambiar vidas a mejor.")
-Tengo buena memoria y soy muy fiable, por eso no soporto la deslealtad.
-Todas buenísimas cualidades.
-Claro, si eres fiable, es de recibo que exijas lo mismo de los demás – dijo Andrew – Un buen rasgo Sly.
-De figura agradable, buen gusto en el vestir y exigencias modestas – dijo Deborah.
-Sí – dijo Valerie – Tienes muy buen tipo y estás en muy buena forma. Y lo demás también es cierto.
("Ella lo sabe bien, comparten dormitorio. Qué ganas de verla desnuda. Esta noche... estoy como una moto.")
-Tiendo a no olvidar los errores. No tiendo, no los olvido nunca. Ya sabéis, rencorosa.
-Cambia eso, cariño.
-Me gusta mandar pero no obedecer, y tomar decisiones por los demás.
-Eres tú, Deborah – dijo Andrew.
-Desde luego – dijo Valerie.
-Hoy Prince me ha hecho feliz por algo más – dijo Deborah.
("Todavía no les ha contado que es la segunda en la instrucción, no ha tenido tiempo.")
-Ah, ¿sí? ¿Por qué?
-Soy su segunda en la instrucción del Ejército.
-Wow… Deborah – exclamó Valerie – Cómo me alegro, lo merecías.
-Por supuesto que sí – dijo Andrew.
-Y no ha sido porque se haya liado conmigo – dijo Deborah.
-Ya sabemos que no – dijo Valerie – Él nunca haría algo así. Es porque lo mereces.
-Una muy buena decisión, Prince – dijo Andrew.
-Me alegra tener vuestro visto bueno – dijo Sev - Quizá la degrade cuando Alice aprenda Oclumancia. De aquí a entonces, lo pensaré.
-¿La comandante de séptimo? – preguntó Valerie.
-Sí, es la mejor guerrera del contingente. Mejor incluso que yo.
-Vaya… – dijo Andrew - Pero no por eso tiene por qué ser una buena segunda, no tiene nada que ver. Es mejor una persona cercana a ti, que te conozca bien y sepa mantener la sangre fría y los pies en la tierra, y Deborah es perfecta para eso.
-Desde luego que lo es.
-Y no sólo eso. También que tenga dotes de mando para sustituirte cuando tú no estés presente y no tenga miedo de advertirte de tus errores, como nos dijiste ayer. Y Deborah tiene todas esas cualidades. Es muy difícil encontrarlas todas juntas en una sola persona.
("Además, Alice y Frank van a tener mucho trabajo el próximo año, pues serán los encargados de la instrucción de los ya graduados que sigan viniendo y los Aurores.")
-Desde luego, entonces me quedo con ella. No la degradaré, decidido.
-Gracias, Prince – Deborah lo abrazó.
-Pobre, ya te había dado un susto.
-Pues sí, con la ilusión que me hacía.
("Qué mona es, es encantadora.")
-Anda, sigue.
-Alegre y con buen sentido del humor.
("Ya no dice que se equivoca.")
-Otra cosa que cambiaste ayer – le dijo Valerie.
-Pues sí.
-Pues muy bien hecho.
-Pone que soy una pareja honesta y fiel, de mentalidad noble y generosa. Ya no me acierta lo de fiel, pero lo de generosa cada vez más.
-Un buen cambio también – dijo Valerie, satisfecha – Más vale ser generosa que fiel. Hay amor de sobra a repartir.
("Me encanta Valerie. Voy a pasarle los apuntes de la Magia de la Luna.")
-El tuyo, sólo para mí – le dijo Andrew.
-Si me da la gana – le contestó Valerie – Si encuentro otro que merezca la pena vas a tener que compartirme.
Sev y Deborah rieron. ("¡Toma ya! ¡Vaya corte! Y estoy seguro de que Valerie está pensando en mí.")
-¿Has terminado, Deborah? – le preguntó Sev.
-Sí.
-Te toca, Andrew, ahora ya no te libras. Pásale el libro, Deborah, que busque él su página. Ya sabes, Andrew, aprende de nosotros, sé honesto y léenoslo todo.
-Bueno, bueno… ya veremos – dijo Andrew.
Andrew buscó y comenzó:
-Mi árbol es el fresno. Mi característica principal la ambición.
-¡Vaya! Sly hasta la médula – exclamó Sev.
-Por supuesto.
-¿Cuándo cumples los años?
-Hoy.
-¿Qué dices?
-Lo que oyes.
-¡Felicidades! Los diecisiete. El cumpleaños más importante de tu vida - emocionado.
-Desde luego. Y me has hecho muy buenos regalos, inesperados, los mejores.
-Cómo me alegro, Andrew.
-Leo la información del árbol.
Andrew leyó y después comenzó con las características:
-Soy excepcionalmente atractivo, vivaz e impulsivo.
-En la diana – dijo Valerie.
("Cierto, no es muy guapo pero es muy atractivo, tiene buen físico y una cara interesante, como me pasa a mí.")
-Exigente, no me importan las críticas, ambicioso.
-En el clavo – dijo Valerie.
-Que no te importen las críticas deberías cambiarlo. Hay que dejarse aconsejar – dijo Sev.
-Sí, tienes razón. Soy demasiado seguro de mí mismo.
-Ser seguro de uno mismo está bien, pero varias mentes siempre piensan mejor que una sola.
-Inteligente, lleno de talentos.
-Cierto – dijo Valerie.
("Ella también lo admira mucho. Son pareja perfecta.")
-Me gusta jugar con el destino, puedo ser egoísta. También acierta. Muy fiable y digno de confianza.
-Los tres, tú, Deborah y yo, compartimos esa característica – dijo Sev.
-Por supuesto, Slys hasta la médula. Amante fiel – recalcando la palabra, dirigiéndose a Valerie – y prudente.
-Bueno, lo de prudente no te lo acierta – dijo Valerie.
-Ya, lo de prudente no, pero lo de fiel sí.
-Es tu característica, no la mía.
-Ya hablaremos luego a solas.
-Bueno, bueno… haya paz – dijo Sev riendo.
-Algunas veces mi cerebro controla mi corazón, pero asumo mis relaciones muy seriamente.
-Desde luego que sí – dijo Valerie - Yo también.
-Tengo un gran magnetismo y poder para alejar las energías negativas que me rodean.
-Conmigo lo haces constantemente.
("La consuela del constante sufrimiento. Se complementan, son perfectos el uno para el otro. No me meteré.")
-Soy bueno para estar en puestos de reconocimiento, para hacer grandes cosas por los demás.
-Conmigo estás haciéndolo – dijo Sev.
-Estoy muy orgulloso de pertenecer a tu escolta, me hace sentirme importante. Cuando andamos los seis por el colegio, todos nos reconocen y nos saludan.
("Ambicioso. Quizá para el próximo año los haga comandantes también, necesitaremos otra pareja.")
-Puede que el próximo año os haga comandantes. ¿Os gustaría?
-Estoy deseándolo, Prince – respondió Andrew con absoluta convicción.
-Por supuesto – dijo Valerie, muy segura de sí misma también.
-La última. Soy fiel a las causas y puedo llegar a ser artista o político reconocido.
-Desde luego – dijo Sev - Fiel a tus convicciones, decidido a luchar. Y si quieres ser artista, anímate a aprender a tocar algún instrumento y lo hacemos el próximo año, así compartes algo más con Valerie.
-Lo haré, Prince, lo pensaré. Os lo he leído todo, ¿eh? He correspondido a vuestra confianza.
-Muchas gracias, Andrew. Para mí ha merecido la pena, porque eras a quien menos conocía.
-Sí, para mí también – dijo Deborah.
-Para mí también ha valido la pena – dijo Andrew - Y teníais razón, me lo acierta todo.
