Frenéticos

Valerie, Deborah, Sev y Andrew charlaban en la Sala Común de las mazmorras.

-¿Qué? ¿Nos tienes más sorpresas preparadas? – le preguntó Valerie ilusionada.

-Me temo que por el momento, no – respondió Sev.

-Vaya, hombre, qué pena, con lo bien que lo estaba pasando –desilusionada.

("A Valerie le gusto un montón, quiere pasar más tiempo conmigo, pero mejor la desanimo, Andrew es celoso, no quiero disensiones entre nosotros.")

-Además, he de ponerme con los deberes. El viernes no pude hacer casi nada por la clase de vuelo y porque después de cenar fui a tocar, y ayer me lo tomé de descanso, porque después de toda la tensión estaba exhausto.

-Ya, yo tampoco los he terminado – respondió Valerie.

-Ni yo – dijo Andrew.

-Claro, el viernes también estuvisteis en el campo de Quidditch y ayer os pasasteis la tarde entera aprendiendo Oclumancia.

-Eso.

-Todos estamos haciendo grandes sacrificios.

-Es lo que nos toca en la situación en que nos encontramos.

-¿Quieres que nos quedemos contigo haciendo los deberes? Así no te quedas solo – propuso Valerie.

("Buf… Creo que Valerie también se ha puesto como una moto, ella también nos vio ayer y está viendo los labios de Deborah, la tiene enfrente, y está comenzando a ponerse insistente. No se corta, se deja llevar por las emociones, y no quiero eso, voy a rechazarla.")

-Buf… prefiero que no. Así puedo hacerlos al dictado.

-Hazlos al dictado igualmente – dijo Andrew – No nos molestarás.

("Vaya, visto bueno de Andrew, a él no le importa en absoluto. Pues sí que me apetece que se queden, les pregunto a las chicas.")

-¿Estáis seguros?

-Sí, Prince, sin problema – respondió Valerie.

("Por supuesto que ella no lo tiene, quiere estar conmigo.")

-Yo tampoco me desconcentro con ruido – dijo Deborah.

("Y aunque lo hiciera, ella también quiere estar conmigo. Estoy destinado a reunir a las personas en torno a mí. Pues muy bien, yo encantado.")

-He de practicar el dictado mental, para poder hacerlos así también en la Biblioteca.

-Entonces comienza hoy mismo – dijo Valerie.

-Vale, lo intentaré.

-¿Quieres que te acompañe antes a la enfermería, Deborah? – le preguntó Valerie.

-Sí, Valerie, genial – respondió Deborah.

("Muy bien, de camino seguro que charlan del tema.")

-A la vuelta os traemos algo de merendar, ¿queréis? – preguntó Deborah.

-Yo nada, gracias, Deborah – respondió Andrew.

("Otro que se cuida, pero yo sí que quiero, hoy he gastado un montón de energía y lo que me espera de noche. Voy a preguntarle a Lauren si hoy va a quedar con Jack, y si no va a hacerlo, me llevo a Deborah al dormitorio secreto. Ya no me importa imaginar que Lauren está allí con él, Deborah me cura de todas esas bobadas. Va a ser memorable, otro recuerdo que comprobar para mi Patronus.")

-Yo sí, pero me llega con un sándwich, de lo contrario no cenaré – dijo Sev.

Las chicas se fueron y Sev subió al dormitorio por sus bártulos. Cuando bajó, Andrew ya estaba concentrado en sus deberes, pues había dejado su mochila en la Sala Común. Sev se instaló en su sitio y pasó algo menos de media hora intentando dictar mentalmente.

"Es muy difícil, requiere mucha concentración, pues los pensamientos que no tienen nada que ver con los deberes se inmiscuyen y aparecen escritos en el papel. Voy a desistir, porque a este paso no conseguiré terminar los deberes de la semana."

-Andrew, voy a hacerlos al dictado verbal. Lo he intentado y no me sale todavía. Si te molesto, márchate.

-No, Prince – respondió Andrew mientras continuaba escribiendo, sin levantar la mirada – Ya te he dicho que no me molesta en absoluto.

"Por supuesto que no le molesta, ha seguido escribiendo mientras le hablaba, es muy inteligente y despierto. Un buen comandante para el próximo año, lo merece."

-Muchas gracias, Andrew.

Justo en ese momento volvieron las chicas.

-Ya estamos de vuelta – saludó Valerie, cantarina.

Andrew levantó la vista con mirada y sonrisa ilusionadas. ("Cómo la quiere, la adora. Nunca se la robaré.") Sev se giró. ("Qué contentas vienen, han estado haciéndose confidencias. Estoy seguro de que Valerie también necesitaba crear confianza con alguien para eso, en casa no hay muchas oportunidades de hacerlo.")

-¿Qué tal, Deborah? ¿Poppy te ha curado? – preguntó Sev.

-Vaya pregunta estúpida, Prince – respondió Deborah - Ya ves que sí.

-Cierto.

-Anda, bésame. Ahora ya no me duele.

-Claro, preciosa, ven aquí.

Se besaron con ganas, Valerie y Andrew también lo hicieron. ("Qué armonía se ha creado entre los cuatro, ya no parecemos Sly. Cuando hagamos el ritual del abeto va a ser fantástico, otro grupo de dos parejas, como con Lily, Cecile y Remus.")

Sev y Deborah merendaron mientras charlaban los cuatro otro rato, y Valerie les hacía bromas sobre la energía que llevaban gastada. Sev se reía avergonzado, pero Deborah no, ella lo hacía con ganas.

Después Valerie se puso también con sus deberes y Deborah subió por su mochila, bajó y se puso a estudiar. ("Ella sí que los ha terminado, porque el viernes tuvo media tarde y la noche libre y el sábado dos horas más. Y es muy eficiente, estoy seguro de que no lo deja todo para el fin de semana, los lleva al día.")

Mientras tanto, Sev hacía los suyos al dictado. Siguieron así hasta la hora de cenar. A medida que cada uno iba terminando lo suyo pasaban a estudiar, esta vez ya en silencio los cuatro.

("Andrew los ha terminado el primero, escribe muy velozmente, más todavía que yo, casi tan rápido como la pluma al dictado, y apenas ha de pensar lo que escribe. Es muy inteligente, lo admiro un montón, no me extraña que Valerie esté loca por él. Ambos son extraordinarios, cada uno a su manera, se complementan como si fueran de casas distintas, serán unos magníficos comandantes.

Cómo los quiero. Se han quedado toda la tarde conmigo para que no esté solo, y estoy seguro de que a partir de ahora van a seguir haciéndolo, cosa que Jack nunca me ha propuesto. He de convocar regalos para Deborah y Valerie y también buscar algo para Andrew. A ver qué se me ocurre, comprarle algo cuando lo conozca mejor. Relacionado con la música quizá, un disco, cuando sepa qué grupos le gustan. También puedo consultarlo con Valerie.")

A las siete y diez llegaron los chicos maléficos de la Biblioteca. Oyeron:

-¡Hola, Prince! ¿Qué tal? – con alegría.

Se giró, era Maida. Venían las dos chicas hacia él.

("Vaya… Ya se atreven a saludarme delante de los demás y de sus amigos, que se han marchado inmediatamente a los dormitorios. Y hoy han llegado más tarde que ayer, van perdiendo el miedo. Está bien, así el hermano de Lauren ve que se relacionan conmigo.")

-Venid aquí, chicas, voy a presentaros a mis amigos.

Ellas se acercaron, quedándose en el hueco entre la mesa y la pared, a su lado y el de Valerie. Sev hizo las presentaciones. Valerie se levantó a darles besos y caricias.

("Qué cariñosa y sensible es, ya se las ha ganado ella también.") Valerie le preguntó a Maida:

-¿Has estado con Ivy y tus amigos de tercero?

("Claro, anoche las vieron con los otros niños de sus años y los mandaron a la cama.")

-No – respondió Maida.

-Pues has de estudiar con ellos para que te ayuden en los exámenes – continuó Valerie - y a Dawn - ¿Y tú con tus amigos de segundo?

-Yo sí que he estado con ellos – respondió Dawn.

("Bien… La peque es mucho menos maléfica, más independiente y predispuesta a unirse a nuestro bando, perfecta para que atraiga al hermano de Lauren, que ahora va a quedarse solo en su año. Maravilloso. He de preguntarle a Lauren por las familias de cada uno, esta noche en la cena. Voy a preguntarle a Dawn por él y predisponerla en su favor.")

-¿Y Arthur? ¿Ha estado también con vosotros?

-No, él no quería.

("Era de esperar, debe atraerlo ella. A ver cómo lo hago sutilmente.")

-Pues has de animarlo a que esté con vosotros, de lo contrario va a quedarse solo, el pobre.

-Claro...

-¿Te sientas con él en clase?

-No, porque yo lo hago en la primera fila y él en la última, solo.

-Pues siéntate con él de vez en cuando para que no esté solo, hazte su amiga y pronto se unirá a todos los demás.

-Es que no me cae muy bien.

("Claro, a ella él no le gusta, pero si comienza a hacerle caso él irá cambiando por ella. Lauren puede intervenir y yo también, cuando me dé ocasión. He de hablar con ella de todo esto, en la cena.")

-Ya, lo entiendo, pero haz el esfuerzo, el pobre va a quedarse solo en vuestro año, tenéis que haceros amigos suyos. Id todos juntos a las clases, díselo a los demás.

-Vale, se lo diré. Eres muy bueno preocupándote por él, después de lo mal que te trató ayer.

("La tengo en el bote.")

-No soy bueno, simplemente me preocupo por él. Los mayores debemos preocuparnos por los pequeños, como haces tú con tu hermano. En casa todos somos una gran familia.

-Claro…

-¿Por qué nunca vas a la Biblioteca a estudiar? – le preguntó Maida.

("Pregunta peliaguda, pero puedo responderla, le hará plantearse muchas cosas.")

-Porque hay malos mayores de otras casas en el colegio que quieren hacerme daño, y solamente estoy seguro en casa, Maida.

-Es porque va a haber una guerra, ¿verdad?

("Ésta ha oído hablar de la guerra en casa y entre los maléficos mayores, por supuesto.")

-Sí, cariño, es por eso.

-Me da mucha pena que no puedas salir de casa.

("A ésta también la tengo en el bote, las dos me adoran.")

-No pasa nada, ya ves que no estoy solo, mis amigos me acompañan. Por eso os decía ayer que debéis hacer más amigos, para no estar nunca solas, estar solo es muy triste. ¿Lo pasasteis bien en la fiesta?

-Sí, muy bien – dijo Maida.

-Yo también – dijo Dawn.

-Haremos otra después de los exámenes. A ver si para ésa conseguís convencer a los chicos de que vengan también.

-Claro, Prince, lo intentaremos – dijo Maida.

-Cuento con ello. Mientras tanto, venid a verme siempre que os apetezca, me encantará charlar un rato con vosotras.

-A nosotros también, bonitas – les dijo Valerie – Dadme otro beso.

Ellas se lo dieron.

-¿Me dais uno también a mí? – les preguntó Sev.

Se lo dieron también a él.

("Quiero que se marchen, para hablar un momento con éstos sobre lo que acaba de ocurrir y la fiesta.")

-Venga, id a prepararos para cenar.

Las chicas se fueron. Se quedaron los cuatro solos de nuevo.

-Wow, Prince, alucinante… – le dijo Valerie, admirada – Te las ganaste en una hora, te adoran.

-No fue mérito mío, son encantadoras. Tú también acabas de contribuir mucho.

-Claro, hay que darles cariño, crear lazos con ellas, que se sientan arropadas.

-¿Las visteis a gusto ayer con los chavales de sus años?

-Sí, mucho. Les dio mucha pena tener que irse a la cama, estaban ansiosas por relacionarse. Seguro que continuaron conversando con sus compañeras en los dormitorios.

("Qué bien. Ganadas, en una sola noche.")

-Vaya, y debisteis mandarlas a la cama más temprano por nuestra culpa, por el espectáculo que montamos.

-Bueno, ya era hora de que se acostaran los de segundo, las mandamos sobre las once.

("Buah… para entonces ya llevábamos una hora en la faena. Buf…")

-Sí, entonces estuvo bien. ¿Se dieron cuenta de algo los peques?

-No, ya nos preocupamos de vigilarlos, estaban a lo suyo.

-Qué alivio, muchas gracias. La verdad es que fuimos bastante inconscientes.

-Para nada, Prince – éste fue Andrew – Los niños Sly no son tan remilgados, no se espantan de cosas así, dentro de un par de años lo estarán haciendo ellos también. Así ya van tomando nota. Simplemente os emborrachasteis, teníais todo el derecho a disfrutar. En la anterior ya te mantuviste sobrio para que lo hiciéramos todos los demás.

-Pero a cambio os fastidié ésta.

-No pienses eso – dijo Valerie – Pudimos continuarla cuando os metimos en la cama y tampoco nos apetecía. Nosotros no nos recuperamos como vosotros de la situación de por la mañana, y ayer nos tocaba cuidar de los demás, como hiciste tú en la anterior. Debemos repartirnos el trabajo.

-Gracias, Valerie, Andrew – dijo Deborah.

-No hay de qué, bonita – dijo Valerie.

-Gracias, a los dos – dijo Sev.

-No nos las des – dijo Andrew – Gracias a ti. Somos un gran equipo gracias a ti.

-Deberíamos ir recogiendo y preparándonos – dijo Deborah, girándose - Ya empieza a volver la gente.

-Claro, vamos.

Recogieron sus bártulos y fueron cada uno a guardarlos a sus dormitorios. Mientras Sev guardaba todo en el baúl, llegó Anthony.

("Buf… qué situación más incómoda. Espero que me hable él, no me giro.")

-¿Qué tal has pasado la tarde, Prince? – le preguntó Anthony.

("Voy a ser sincero, aprender de Deborah.")

-He estado con Valerie, Deborah y Andrew en la Sala de Menesteres, y después estudiando en casa, también con ellos.

-Vaya, me alegro de que hayas salido de casa y luego no te hayas quedado solo.

("Qué bueno es, estoy a punto de llorar.")

-Quería avisarte de que voy a cambiarme de cama – continuó Anthony - Trasladaré el baúl a la vuelta de la Biblioteca. Así todos tendremos más intimidad.

("Retirándose dignamente para dejarme estar con Deborah, ya no aguanto más.") Sev se incorporó y se dio la vuelta, llorando.

-Dame un abrazo, Anthony, te quiero mucho.

Se lo dieron.

-Venga, Prince, no te pongas triste por tan poco. Ayer pudiste morir, eso sí que fue grave, y fue culpa nuestra.

-No, Anthony, fue culpa de Jack.

Su amigo lo abrazó más fuerte.

-No, también fue nuestra, debimos desobedecerle. Traicionamos nuestro temperamento Sly.

-Que sepas que estoy seguro en el colegio.

-Sí, ya me lo ha contado Deborah en el almuerzo. Qué alivio.

Llegó Jack y les dijo:

-Chicos, espabilad, se hace tarde.

-No pasa nada porque lleguemos dos minutos tarde al Comedor, Jack – dijo Anthony - Prince necesita un abrazo.

("Bien, ya no lo acata.") Anthony le dijo sólo para él:

-Llora todo lo que necesites, no hay ninguna prisa.

-Te quiero mucho, Anthony, para siempre.

-Y yo a ti.

Sev luchó por sobreponerse y se separó de él.

-Muchas gracias, amigo.

-No me las des. Anda, ve a lavarte la cara, que los maléficos no te noten que has llorado.

Sev fue al cuarto de baño a lavarse la cara. Cuando salió, Jack ya había bajado y Anthony lo esperaba.

-¿Estás mejor?

-Sí, mucho mejor.

-No vuelvas a comerte la cabeza por mí. Las cosas salen como salen y ya está, no hay que darle tantas vueltas.

-Gracias, Anthony.

-Vamos, que ya deben estar todos esperándonos.

Bajaron a la Sala Común, que ya estaba vacía.

-Fila de a dos, varitas fuera -dijo Deborah.

Formaron, salieron y llegaron al Comedor tres minutos tarde. Sev saludó a su peque y luego charló con Lily, para ver si se había recuperado de las noticias que le había dado a mediodía, y sí, lo había hecho, gracias a Alice. ("Qué bien. Alice es muy valerosa y animosa, tiene mucha confianza. Otra posible persona a quien hablarle de los Horrocruxes, ella tampoco se arredraría. Un gran apoyo para Lily. Hablaremos de todo ello en verano.")

Lily también le dijo que Albus le había proyectado para que hablaran los tres sobre los planes para los próximos días. Lo hicieron. Albus los citó para el día siguiente después de desayunar en la sala de reuniones de la Sala de Entrenamiento. Les dijo que todos fueran acompañados, que estaría cerrada y que llamaran con un toque característico, pues ya no era seguro que los maléficos no pudieran entrar allí.

También les dijo que el martes tendrían su primera clase de aprender a hacerse invisibles, y según les fuera, otra más esa misma semana. ("Buf… cuánto trabajo, a ver si puedo quedar con Lauren.") Quedaron para el martes, también después de desayunar, en el despacho de Albus. Esta vez, deberían usar el Giratiempo por separado, cada uno en su casa, para tres horas, y acudir a su despacho. ("Buf… cuatro horas mañana y tres el martes. Voy a caer enfermo.")

También le preguntó a Sev cuándo quería dar su próxima clase de vuelo en escoba. ("Cuánto trabajo… voy a tener que sacrificar el miércoles.") Sev le respondió que el miércoles. Albus le dijo que acudiera al campo de Quidditch tras las clases con toda la escolta y que lo esperaran allí, pues si se quedaba solo con la profesora podrían sufrir un ataque, el campo de Quidditch no aparecía en el Mapa. ("Además todos van a tener que sacrificar su tiempo para que yo aprenda a volar. Ya puedo poner empeño en conseguirlo cuanto antes, estamos a quince días de los exámenes.")

Cuando acabaron, ya casi estaban terminando el segundo plato. Sev habló en privado con Lauren, le contó de sus intercambios con las niñas maléficas la noche anterior y esa misma tarde, y ella se alegró mucho. También le preguntó si había leído algo nuevo, y no, no lo había hecho. Debieron dejar para otro momento que ella le hablara lo de las familias de cada una. Por último le preguntó si necesitaba el dormitorio oculto esa noche, ella le respondió que no. ("Y aunque lo hubiera necesitado me lo habría cedido.")

Volvieron a casa. ("Buf… se acabó el sosiego. Me parece que pocas más ocasiones voy a tener de disfrutar la paz de ayer por la tarde y la de hoy, y mucho menos, de poder estar con Deborah cuando nos venga en gana, como le había prometido. Por suerte, ella lo comprenderá a la perfección. Desde luego, a esta noche no pienso renunciar, nos lo hemos ganado a pulso. Una cama por fin, donde poder hacer las cosas como deben hacerse, y dormir juntos.

Y ahora nos toca reunión de venganza, a ponernos frenéticos. Espero que sea corta para escapar al dormitorio cuanto antes con Deborah. Vamos a usar el Giratiempo para tener mucho tiempo para todo lo que nos apetezca, y después dormir a pierna suelta. Todavía me dura la resaca.

Por cierto, voy a llevar el libro de la Magia Roja para leerlo con ella, que se informe del Vínculo como Pareja y la Unión de las Almas y vaya pensándolo. Si quiere que yo sea el primero para ella debo darle la opción de hacerlo, aunque se entere de los Horrocruxes y de Lauren. A estas alturas, ya sé que lo comprenderá todo a la perfección.")

Cuando llegaron a casa, retuvo a Jack y le dijo:

-Vamos a vincularnos para hablar.

Se miraron a los ojos, de cerca. Les costó más que las veces anteriores. ("Hemos perdido gran parte de la confianza. Espero que la recuperemos poco a poco.") Por fin lo consiguieron.

-¿Cuándo tienes la próxima clase con el Rave maléfico de sexto? – le preguntó Sev.

-Mañana por la mañana.

-Muy bien. Necesito que leas si tiene clase de Pociones y cuándo.

-Lo haré.

-Me lo cuentas, vinculados, en el almuerzo.

-¿Vais a lincharlo?

-Sí, a todos, a los cinco maléficos. Tenemos la reunión ahora. Mañana mismo, a los Rave de séptimo.

-Los ha leído Lauren, ¿no?

-Por supuesto. Somos un gran equipo.

-Me parece genial. ¿No me necesitáis?

-No, no contábamos contigo, Jack.

-Yo creo que sí me necesitáis. ¿Pensáis lincharlos sin más y dejar que se marchen?

-No lo sé, todavía no hemos planeado nada.

-Yo he estado pensando en el tema. Hay que Obliviarlos.

-Claro…

-Al menos que olviden a Lily, el Ejército y las caras de quienes los hayáis linchado, pero no la razón por la que lo habéis hecho, para evitar en la medida de lo posible que os denuncien.

-Desde luego. Muy bien pensado, Jack.

-Llevo desde ayer a mediodía dándole vueltas al tema.

-Gracias, Jack.

-¿Quieres que participe en la reunión?

-Si quieres, sí, claro.

-Pero evitaremos decirles a los demás lo que voy a hacer. Me quedaré el último cuando acabemos de darles la paliza. Habrá que dejarlos inconscientes para que tampoco me recuerden a mí.

-Por supuesto, en todo caso, podemos lanzarles un Desmaius.

-Por ejemplo.

-Nos quedamos los dos solos con Deborah cuando acabemos con los demás para concretar qué hay que hacerles olvidar.

-De acuerdo.

Se desvincularon. ("Este intercambio ya nos ha hecho recuperar la confianza un montón. Es un desquite también para él, su contribución va a ser fundamental.")

Se dirigieron a la mesa de la cristalera, ya lo esperaban los seis guerreros. De frente, de izquierda a derecha, George, Andrew, Valerie y Paul. A la izquierda del hueco libre, Brooke frente a Andrew, y a la derecha, Deborah frente a Paul. Jack se sentó frente a George. Sev rodeó la mesa convocando el Muffliato.

("Valerie y Deborah se han sentado estratégicamente, para quedar frente a los chicos que les gustan. Y Deborah a mi derecha, por supuesto, el prestigio que le otorga ser la segunda, haberse liado conmigo y que Paul la vea junto a mí. Vaya si es astuta. Seguro que lo han planeado todo cuando han ido juntas a la enfermería.

No quiero nada con Valerie, pero esto me confirma que Deborah no va a ponerse celosa de mí en absoluto, está cambiando también lo de ser posesiva. Luego tendremos una conversación larga y tendida. De ella me puedo esperar sinceridad absoluta. Qué ganas.") Se vinculó con Deborah y le dijo:

-Jack ha venido porque va a Obliviarlos cuando terminemos con ellos.

-Wow… genial.

-Nos quedamos los tres al final para hablar del tema.

-Estupendo.

-No lo menciones durante la reunión.

-Claro que no.

Sev se sentó frente a Valerie y comenzó:

-No sé si sabéis para qué nos hemos reunido.

-No, no lo saben – dijo Deborah.

("Voy a darle protagonismo.")

-Entonces cuéntaselo tú, Deborah.

-Vamos a linchar a los cinco maléficos Rave y Gryff que quedan en el colegio. Los ocho.

-Genial – dijo Paul - ¿Cuándo?

-Esta misma semana. En la próxima clase de Pociones que tengan.

-Estupendo. En territorio Sly – continuó Paul – Se van a amedrentar. Se les van a quitar las ganas de hacerse Mortífagos.

("Me encanta cómo se expresa Paul, tajante y con absoluta seguridad en sí mismo. Se parece mucho a Andrew, deben ser el mismo árbol. Y Deborah debe estar poniéndose caliente a tope, para una mujer debe resultar muy sensual.")

-Eso esperamos. ¿Cuándo tienen clase de Pociones los Gryff con vosotros?

-El martes por la mañana. Terminamos a las once.

-¿Los de sexto estáis dispuestos a salir antes de clase para llegar a tiempo y llegar más tarde a la siguiente?

("Una ola de 'desde luegos'.")

-Como si no llegamos a la próxima – dijo Valerie, también con profunda convicción – Hay que lincharlos.

-Entonces vamos a planificar ya lo del martes – continuó Deborah - Deberemos volver a quedar cuando sepamos cuándo la tienen los Rave. Quizá mañana mismo. ¿No es así, Prince?

("Ya lo tiene todo pensado.")

-Sí. Mañana a mediodía sabremos cuándo la tienen los Rave, los dos de séptimo y el de sexto – respondió Sev - Volvemos a quedar como hoy en el descanso tras el almuerzo. Continúa, Deborah.

-Muy bien. Debemos esperarlos a la puerta del aula de Pociones desde las once menos diez. Brooke y Paul debéis dejarlos salir antes que vosotros, para cortarles la retirada por si intentan protegerse metiéndose en el aula.

-Perfecto – dijo Paul - ¿Y los demás alumnos?

("Ya lo tiene en el bote, cómo la mira. Pero esta noche es para mí y me ha jurado que va a esperarme, si no lo cumple, se va a enterar de lo que es bueno, la destrozo.")

-Los dejáis pasar, simplemente. Los que estemos fuera también lo haremos.

-¿Y Slughorn?

-Lo mismo, si sale entre los alumnos, lo dejamos pasar. Si se queda el último, lo encerramos en el aula con un hechizo que sólo conoce Prince.

-Maravilloso.

("Deborah debe estar gozándola. Intercambio con el chico que le gusta, está poniéndose caliente con total seguridad. Mejor para mí, que la caliente él para disfrutarla yo. Y lo que daría por linchar también a Slughorn, ya de paso.")

-¿Y qué les vamos a hacer? – preguntó Paul - No conocemos Magia Oscura. ¿Vas a enseñarnos algo, Prince?

("No le enseño nada por el momento, es un atractivo que me reservo para mí, estoy seguro de que a Deborah también le pone.")

-No, sólo yo la emplearé. En concreto, con uno de los de séptimo, que estuvo a punto de violar a una amiga.

-¡Vaya tela! – exclamó Valerie.

-Voy a dejarle marcada para siempre su bonita cara, que no vuelva a hacérselo a ninguna mujer.

-¡Genial! – exclamó Brooke.

-A mí se me ocurre qué podemos hacerles a los demás – dijo Paul.

-Di.

-No es Magia Oscura, pero se irán bien calentitos. Conozco un hechizo que equivale a pegar una paliza a lo muggle, podemos hasta romperles los dientes e incluso algún hueso.

("Buah… esto va a ponerle un montón a Deborah, me ha ganado por la mano.")

-Wow… maravilloso – dijo Sev - Explícanos.

-Se trata de dirigirlo hacia la parte del cuerpo que quieras golpear, con movimiento de varita como latigazos. Según la intención que le pongas, haces más o menos daño.

-Vamos a ponerle muchísima intención – dijo Andrew, vehemente – Van a acabar muy mal parados.

-Desde luego – dijo George.

-Por descontado, no podemos probarlo – dijo Paul.

-Tranquilo – dijo Sev – Ya lo practicamos con ellos.

-Por supuesto. Os digo el conjuro - se lo dijo - Lanzadlo no verbal, para que ellos no lo aprendan. Es invento de un amigo Auror ya graduado.

-Muchas gracias por compartirlo, Paul.

-Cuando se lo cuente a mi amigo estará muy orgulloso.

("Uno a invitar el próximo año.")

-¿Alguien tiene algo más que decir?

-Yo – dijo Brooke – Una vez le hayas marcado la cara, dejadnos a las mujeres que apaleemos al guaperas.

("Desde luego, pero yo también quiero hacerlo, es algo personal, lo de Cecile.")

-Por supuesto que sí, yo os ayudaré, y el resto de chicos, a por el otro. Hay que dejarlos inconscientes, si no con la paliza, con un Desmaius al final. ¿Algo más?

Nadie habló.

-Qué bien nos entendemos. Volvemos a quedar mañana tras el almuerzo. Id acumulando rabia, quizá esa misma tarde ya tengamos operación.

-La rabia está siempre latente, Prince – dijo Valerie.

-Gracias por todo. Hasta mañana. Deborah, Jack, quedaos.

Los demás se marcharon en silencio. Jack rodeó la mesa y se sentó frente a ellos. Planificaron al detalle qué debía hacerles olvidar y qué no. Cuando terminaron, Jack se marchó. Deborah y Sev se vincularon.

-Ve a prepararte, te espero en el dormitorio.

-Como un rayo, Prince.