Capítulo 6

"La muerte no existe en contraposición de la vida sino como parte de ella"

Tokio Blues (Norwegian Wood)

Haruki Murakami


Disclaimer: Danmachi es propiedad de Fujino Ōmori y este fic esta hecho sin fines de lucro.


Capítulo 6

Haciendo 'trampa'

Tan pronto como Bell salió de la iglesia corrió entre las calles laberínticas de la ciudad dirigiéndose hacia la torre Babel. Durante el camino Bell se volvió muy consiente sobre su entorno; quería ver cuál sería el impacto en los habitantes de Orario luego del trágico incidente de los minotauros. No obstante, todos a su alrededor parecían tan animados como siempre, como sí la muerte de numerosos aventureros hace solo seis días no fuese nada más que un suceso trivial y sin importancia.

Él no había presenciado por sí mismo la cantidad de personas que murieron ese día, pero sabía gracias a la diosa Hestia que era fácil contar decenas de cadáveres en la entrada de la mazmorra apilados unos tras otros y que había aún más personas que resultaron severamente heridas al punto en que no podrían volver a ser aventureros por el resto de sus vidas. Sería difícil saber el número total de víctimas sin un informe oficial del gremio.

Bell se pudo dar cuenta al observar a los demás que, en una ciudad tan grande como Orario, cuyo trabajo principal era la exploración de la mazmorra. La muerte no era nada más que un suceso trivial y sin mucha importancia. Esto no afectaba a los habitantes de Orario de ninguna manera; estaban tan acostumbrados a esta rutina que hacía tiempo les había dejado de importar que la gente muriera constantemente.

Bell sintió pavor ante la posibilidad de que, en el futuro, él también se volvería igual de insensible ante la muerte. Toda vida era preciosa, no importaba si se trataba de un rey o de un pequeño animal, sus vidas eran igualmente valiosas. La vida tenía un gran valor y debía de dársele una despedida adecuada cuando esta se extinguiera, aunque fuera solo unas pocas palabras, pero nunca estaría bien ser insensible ante la muerte.

Debido a esto Bell odiaba y amaba ser aventurero. Por una parte, él aspiraba a volverse como uno de los héroes de las historias que su abuelo le contaba de pequeño. Salvar a tus amigos, proteger a los inocentes y mantener a raya el mal y la injusticia. Pero, por otra parte, para volverse más fuerte; ¡no!, por el mero hecho de obtener dinero para vivir, él tenía que matar con sus propias manos a los monstruos nacidos en las mazmorras. Este era el lado oscuro del camino que había decidido seguir.

¿Cuál era la justificación para matar a criaturas inocentes? Obtener sus piedras mágicas para ganar dinero. Ganar meros pedazos de metal a costa de matar a cientos de criaturas cuyo único pecado fue nacer con un objeto codiciado por los demás.

Lo cierto era que eran criaturas salvajes que atacaban a todo el que se les acercaba. Pero, nadie tomaba en cuenta el hecho de que todos los aventureros invadían el espacio personal de los monstruos y mataban a los de su especie todos los días, aún así a nadie le importaba, porque pensaban que los monstruos eran simples criaturas sin inteligencia y malvadas y que por ello estaba bien matarlos…

Bell se detuvo en medio de la calle tras sentir que un escalofrío recorría su cuerpo, sintió instintivamente que esa era una advertencia diciéndole que se protegiera de un depredador que estaba a punto de devorarlo. Busco a alrededor tratando de encontrar lo que le había provocado tal reacción, pero a pesar de que miro en todas direcciones no fue capaz de ver a nadie sospechoso.

'¿Qué fue eso?'

Cuando estaba a punto de retomar su camino se topó con una chica frente a él. Ella tenía un vestido verde de maid, tenía rasgos finos y delicados, cabello y ojos de color plateado. Ella era ligeramente más pequeña que Bell y vestía con un traje de maid verde.

"disculpa…"

La chica pronunció llamando la atención de Bell.

"¿pasa algo?"

"se te cayo esto"

Ella estiro su mano frente a Bell mostrándole un pequeño objeto sobre su palma. Se trataba de una pequeña piedra de color azul violáceo que desprendía luz de su interior. Bell ya estaba un poco familiarizado con este tipo de piedras, pues era muy parecida a las piedras que daban vida a los monstruos de la mazmorra. La tomo con sus dedos y la examino para comprobar que no se equivocaba.

"¡de verdad es una piedra mágica!"

No había ningún error, se trataba de una piedra mágica. No había ninguna diferencia respecto a aquellas de los monstruos de bajo nivel con los que había peleado en los pisos superiores hasta ahora. Pero, no era posible que se le hubiera caído pues al salir de la iglesia no llevaba ninguna piedra con él.

Para empezar, su mochila estaba completamente vacía cuando la había revisado esta mañana antes de salir de la iglesia. Además, sus ropas eran nuevas, por lo que no debería de haber ninguna piedra de sus anteriores exploraciones. Finalmente, su armadura también era nueva y estaba seguro de que no había ninguna piedra mágica en ella, aun por pequeña que esta hubiera sido, este tipo de piedras eran muy llamativas por su color extravagante y él se habría dado cuenta inmediatamente si llevaba alguna piedra como esta en su equipo de exploración.

Era evidente que esta piedra mágica no era de él ¿entonces por qué estaba mintiendo esta chica?

"ummm, creo que me estas confundiendo. Yo no tenía ninguna piedra mágica conmigo cuando salí de casa esta mañana"

Un pequeño brillo de alarma titilo en sus ojos plateados, más su expresión no dejo escapar ni el más mínimo atisbo de sorpresa. Esta chica era buena mintiendo.

"claro, se te cayó ayer. Ibas muy rápido y no te pude alcanzar para devolvértela, pero ahora que te vuelvo a ver pasando por aquí te la quiero devolver"

"o-ok, gracias"

Bell termino aceptando la piedra como si de verdad fuera suya y la comenzó a guardar en una bolsa para exploración en su pierna izquierda, aunque en definitiva acababa de confirmar que esta piedra no le pertenecía a él.

La chica no lo podría saber, pero ayer había salido del hospital y se había ido a otro bar con otras familias para cenar juntos. De camino a casa camino lentamente junto a la diosa Hestia y por último ni siquiera había pasado cerca de esta calle. Así que era obvio que lo que le dijo ella era solo una mentira.

'¿Por qué esta tan empeñada en engañarme?'

"eres un aventurero ¿cierto? ¿vas tan temprano a la mazmorra?"

"sí, supongo"

De repente, el estómago hambriento de Bell gruño para vergüenza del peliblanco. Sus primeros días en la mazmorra no habían sido muy buenos por lo que no había ganado dinero para su familia, no quería comer la poca comida que quedaba en casa avergonzado por causarle solo problemas a la diosa Hestia hasta ahora. La chica entro rápidamente al pub y pocos segundos despues, Bell tenía un pequeño bentō en sus manos que le había entregado la chica con vestido de maid.

"puede que no sea mucho, pero…"

"lo siento, pero no puedo aceptar esto, no puedo tomar comida de gente desconocida. Además, ¿no es este tu propio desayuno?"

"no te preocupes tendré algo para comer una vez que abra el pub"

Bell miro dentro del establecimiento a espaldas de la chica, donde pudo ver la silueta de una pequeña mesera con un traje de maid similar al que llevaba la chica de cabellos plateados frente a él, la silueta paso corriendo apurada de un lado a otro.

"a cambio… prométeme que vendrás a cenar aquí esta noche"

Ella volvió a hablar obteniendo nuevamente la atención de Bell y se inclinó hacía él haciendo una expresión tierna en su rostro, con su expresión seducía al peliblanco a aceptar la invitación, ella tenía un extraño encanto difícil de evitar.

"…está bien"

La chica le entrego una piedra mágica con mentiras y ahora ella quería que él viniera a su pub a cenar esta noche. Bell no quería aceptar debido a que era demasiado sospechoso, pero su abuelo le había enseñado a ser agradecido y a devolver los favores. Ella le había dado comida para su hambriento estomago y aunque le había mentido, el peliblanco podía sentir que ella no era una mala persona. No había motivo para rechazar, así que Bell termino aceptando esta extraña invitación.

"hahaha, muchas gracias"

Ella dejo salir una risa encantadora, junto a un agradecimiento que desprendía un pequeño sentimiento de victoria en su tono.

Al final Bell no pudo averiguar lo que esta chica quería de él, pero tenía que ser algo lo suficientemente importante como para que ella le mintiera solo para asegurarse de que vendría a cenar al pub esta noche. Bell dejo de pensar en ello y se enfocó nuevamente en su camino a la mazmorra para conseguir dinero, aunque odiaba matar a los monstruos no tenía otra opción, Hestia lo necesitaba.

Además, ahora había conseguido nuevos amigos de la familia Takemikazuchi y de la familia Miach, sí se quería convertir en un héroe para ser capaz de protegerlos y también para ser digno de estar con Aiz, este era el precio que debía pagar para volverse más fuerte.

Bell había descendido hasta el sexto piso de la mazmorra. Se sentía cómodo explorando este piso, sus puntos de habilidad habían subido mucho y además su nuevo equipo de exploración era de una calidad superior al anterior. La hombrera que le había dado Naaza era genial, ofrecía buena protección e incluso se podía usar para embestir con ella a algunos monstruos y crear aberturas una vez que estaban derribados en el suelo o fuera de equilibrio para rematarlos fácilmente.

La chokuto de Mikoto estaba en una liga completamente diferente comparada al cuchillo que le había dado el gremio. Su filo le permitía cortar con mayor facilidad a los monstruos y le ofrecía más alcance; la piel de los monstruos, que inicialmente era difícil de cortar con el cuchillo, ahora no tenía ninguna resistencia bajo el filo de su nueva espada. Era un arma muy cómoda que se podía usar con una o ambas manos, por lo que su versatilidad era excelente.

Antes de bajar a este piso había sentido un pequeño escalofrió cuando llego a las escaleras que conectaban a este y al quinto piso. Tan solo recordar que el minotauro que estuvo a punto de matarlo había salido de estas escaleras lo hizo sentirse nervioso. No obstante, eso no lo detuvo y una vez que se adentró en el sexto piso se asombró al presenciar monstruos que no había visto antes. El sentimiento que tenía Bell al descubrir nuevas cosas durante sus aventuras era incomparable.

Mikoto, Naaza y todos los demás le habían descrito a los monstruos que se podría encontrar en pisos más profundos y aunque se había hecho una imagen mental de ellos, el asombro que sintió al verlos por primera vez no era inferior a como se había sentido en su primer día explorando la mazmorra.

Frog shooter y war shadow, estas eran las nuevas especies de monstruos que comenzaban a aparecer a partir de este piso. Los frog shooter eran monstruos parecidos a sapos, solo que estos tenían un solo ojo y eran mucho mas grandes, Bell sentía un poco de asco tan solo al ver la apariencia de este monstruo en particular; le daba pavor pensar como se sentiría tocar esa piel seca y áspera. Pero, dejando a un lado su repugnante apariencia, era un monstro mucho menos peligroso incluso que sus homónimos de otras especies en pisos superiores.

Sin embargo, a pesar de que este monstruo no suponía mucho peligro, el verdadero reto en este piso no eran los frog shooter sino los war shadow. Criaturas que estaban hechos de sombras, ellos eran enemigos más formidables que todas las diferentes especies monstruos que había combatido hasta ahora, excepto por el minotauro. La velocidad era su característica más formidable y como su nombre indicaba, ellos parecían nacidos para la guerra pues eran más diestros en combate que los kobold y los lizard. Aun así, las nuevas estadísticas de Bell le permitieron pelear sin mucha dificultad con ellos hasta el momento.

Acababa de comer el bentō que le regalo esa extraña chica de ojos plateados, llevaba ya varias horas peleando con monstruos, odiaría contar la cantidad de piedras mágicas en su mochila, eso solo le diría la cantidad de vidas que había tomado con sus propias manos.

Cada vez que mataba a un monstruo se disculpaba con ellos y les agradecía en silencio en su interior; consciente de que, gracias a ellos, él y su diosa comerían los siguientes días. Si otros aventureros supieran los pensamientos que Bell tenía en su cabeza ellos no tardarían en juzgarlo de loco, pero eso no le importo al peliblanco pues de su abuelo había aprendido a apreciar la vida y nunca dejaría de lado las importantes lecciones que aquella maravillosa y sabia persona le había enseñado.

Evitaba tomar las vidas de algunos cuantos monstruos que parecían ignorarlo y se limitaba a matar solo a aquellos que lo atacaban de vez en cuando. Tenía pocos días viviendo como un aventurero, asi que desconocía si era normal que algunos monstruos ignorasen su presencia. Pero si recordaba a conciencia, podía decir a ciencia cierta que, durante su primer día en la mazmorra, los monstruos a su alrededor lo atacaban tan pronto como se daban cuenta de su existencia. Por lo que era aún más raro que algunos war shadows no lo atacaran, teniendo en cuenta su naturaleza más agresiva.

Tras el paso del tiempo, Bell se dispuso a marcharse de la mazmorra, considerando que ya había conseguido suficientes piedras mágicas. No obstante, tres war shadows se bloquearon el camino de Bell con intenciones hostiles, ellos estaban muy cerca y sus ataques no tardarían en llegar. Afortunadamente, el peliblanco llevaba el chokuto desenvainado en su mano, consciente de que al tener a tantos monstruos que lo ignoraban a su alrededor significaba que cualquiera de ellos podría atacarlo una vez que estuviera dentro de su rango de ataque.

Blandió con facilidad el arma, cambiando el chokuto de su mano izquierda a derecha con cada swing que ejecutaba y de vez en cuando también usaba ambas manos en algunos ataques ocasionales. Tenía por objetivo dominar el arma y todos los estilos con los que podía ser usada. Agarres inversos, ataques directos, indirectos, las posturas y todo el rango de habilidades que podían ser usadas con la excelente espada que le había regalado Mikoto.

Bell acabo lo más rápido que pudo con dos de sus enemigos, dándoles muertes rápidas evitando que sufrieran. Pero cometió un error al penetrar el pecho del ultimo war shadow rompiendo la piedra mágica en su interior. Destruir la fuente de vida de un monstruo, era sabido que esta era la forma más rápida y segura de acabar con ellos, pero ese no era el objetivo de Bell pues estaba aquí solo para entrenar y para obtener dinero para su familia. El war shadow dejo escapar un breve lamento con su áspero tono de voz y exploto junto a su piedra mágica.

Para su sorpresa, no todo indicio de su existencia desapareció completamente. Tras disiparse el rastro de humo negro, noto que había un objeto en el piso que era parecido a un cristal debido a su translucidez, se trataba de un finger blade. Este era el drop item característico de los war shadow, un objeto dejado tras su muerte.

Era un poco raro que se obtuviera dichos objetos pues usualmente todo el cadáver de los monstruos se dispersaba tras su muerte. Estos objetos eran más valiosos que las piedras mágicas del mismo monstruo por lo que Bell lo tomo del piso agradecido con el war shadow a sabiendas que ganaría mucho dinero solo por este objeto.

Lo guardo en una bolsa en su pierna derecha para llevarlo en un lugar diferente a las piedras mágicas en su mochila. De repente escucho crujir las paredes y al alzar la vista hacia la pared de la mazmorra se dio cuenta de que estaba naciendo un war shadow. pero no era el único, de todas las direcciones brotaba el extraño líquido translúcido del cual se conformaba el cuerpo de estos monstruos. Una vez que la sustancia estuvo en el piso, dicho líquido tomo forma y se solidifico, dejando ver a Bell que lo rodeaban alrededor de veinte war shadows.

Esta mazmorra estaba viva y tenía algo parecido a la conciencia, o por lo menos eso era lo que advertía el gremio y muchos aventureros. Ese rumor nació debido a que a partir de los pisos intermedios era normal encontrarse con emboscadas de monstruos, o que nacieran grandes cantidades de monstruos cuando los aventureros estaban con la guardia baja o heridos y cansados.

Pero eso también ocurría en los pisos superiores, solo que, con menor frecuencia; eran tan raros al punto en que incluso eran considerados como sucesos de muy mala suerte. No solo porque eran muy inusuales, sino porque todas estas emboscadas o 'trampas' en la mazmorra en los pisos superiores terminaban con una muerte segura para aquellos que caían en estas trampas, pues los aventureros novatos no tenían muchas habilidades estratégicas, ni el temple para permanecer calmados en una situación desesperada.

Bell trago saliva nervioso, los war shadow eran sin duda las criaturas más violentas y peligrosas de los primeros seis pisos en los que había estado. Que sus puntos de habilidad fueran mucho mejores que antes por un amplio margen no le aseguraba nada, al igual que cualquier otra persona, él era frágil y podía morir de un solo golpe si le atravesaban el corazón o cualquier otro punto vital en su cuerpo.

Pelear contra muchos enemigos lo ponía en una gran desventaja sobre todo tomando en cuenta que él era un aventurero solitario, no había nadie a su lado ayudándole o cubriendo su espalda y si bien ahora se sentía con más dominio de sí mismo despues de haber comido el fruto del árbol divino, en este momento estaba a punto de ser abrumado por los números de sus enemigos.

Uno de los war shadows chillo fuertemente y sus compañeros que lo rodeaban hicieron lo mismo con su voz áspera. Bell vio con horror como varios monstruos se acercaban a lo lejos, en pocos segundos numerosos lizards y kobolds se habían unido al grupo de monstruos que lo rodeaban. Aun sin contarlos Bell se podía dar cuenta de que había poco más de cincuenta monstruos a su alrededor. Todos los monstruos que anteriormente ignoraban su presencia ahora se habían unido en la emboscada tendida por la mazmorra.

Bell se giraba hacia todos lados vigilando que ningún monstruo lo atacara con la guardia baja desde algún punto ciego. Se vio a si mismo arrinconado y sin escapatoria, la única manera de sobrevivir en esta situación era usar toda su fuerza. Había evitado usar 'eso' durante todo el día, consciente de que le drenaría toda su magia y energía mental en poco tiempo.

No quería volver a perder la conciencia por un mind zero y menos ahora que no había nadie con él, pues entonces estaría perdido y a merced de la mazmorra para acabar con su vida cuando quisiera. Cerro sus ojos tratando de recordar el sentimiento que tuvo al pelear con el minotauro, el mismo sentimiento que tuvo esta mañana.

-flashback-

Tan pronto como se despertó en la mañana, Bell se dio cuenta que en medio de la noche Hestia se había recostado completamente sobre él y lo abrazaba fuertemente usándolo como si fuera una gran almohada. La despertó por accidente cuando trataba de salir de su fuerte agarre tratando de prepararse para un nuevo día, ella se froto los ojos y acto seguido lo abrazo con su usual actitud despreocupada y feliz de siempre, aunque Bell pudo notar que Hestia mantenía tenuemente el extraño resentimiento hacia él que tuvo la noche anterior tras volver de su cena con Miach y Takemikazuchi.

Desde el día en que Bell había comido aquel extraño fruto ella se había vuelto más pegajosa y él la dejaba ser, consiente de la razón de su cambio y por eso, él la abrazó de vuelta a pesar de lo avergonzado que se sentía. Aun si se sentía avergonzado sabía que Hestia no cambiaría y por lo menos él le podría dar esto, se lo debía tras hacerla preocuparse tanto. Ella se separó de él riendo feliz y con una gran sonrisa en su rostro, un contraste bastante grande a diferencia de la noche anterior porque se encontraba un poco deprimida e inusualmente taciturna.

"¡buenos días Bell-kun!"

"buenos días Hestia-sama, ¿dormiste bien?"

"¡jujum!, por su puesto ¡Bell-kun es mi almohada favorita!"

Ella afirmo satisfecha de sí misma.

'Bell-kun podrá querer a esa chica Wallencomosea, pero ella no puede disfrutar de tenerlo como almohada personal todas las noches, ¡a este paso no tendré rival! ¡Bell-kun es mío sierva de Loki, no me lo quitaras!'

"¡Hestia-sama!"

Bell podía ver los ojos de Hestia ardiendo con un brillo poco usual en ellos, él sintió que se estaba ruborizando hasta sus orejas por la vergüenza que sentía, al peliblanco no le gustaba tener su piel tan pálida y blanca en ocasiones como estas.

"hahahaha ¡Bell-kun tu rostro esta tan rojo!"

Bell se volteo enfurruñado tratando de evitar que la diosa se burlara más de él. Comenzó a vestirse y a ponerse su nueva armadura, le daba un poco de vergüenza usar la hombrera de Naaza pues sabía que estaba hecha para ser usada por una mujer. No obstante, una vez puesta la porto con orgullo, este era el regalo de una amiga que se la había dado con la mejor de las intensiones a pesar de que era muy valiosa para ella.

Además, la hombrera no parecía para nada de mujer, simplemente era más pequeña que las piezas para hombres y a él le ajustaba a la perfección debido a que era muy delgado y que aun no había terminado de crecer, aun le faltaban unos cuantos años para eso. La hombrera era muy llamativa con piezas metálicas unidas con piel, la pieza de la armadura cubría una gran parte de su brazo y hombro derechos.

Cuando termino de vestirse escucho la voz asombrada de su diosa.

"¡guau!, Bell-kun te ves genial en tu nueva armadura"

Él se giró para mirarla directamente.

"no te burles Hestia-sama"

"no me burlo, hablo en serio. Bell-kun te ves muy guapo con tu nueva armadura, te ves como un orgulloso y noble caballero"

Bell no pudo evitar enrojecer nuevamente tras escuchar a su diosa, pero esta vez Hestia solo le sonrió felizmente sin intentar avergonzarlo más de lo que ya estaba.

"gracias Hestia-sama. Me voy, tengo que ir a la mazmorra, no podemos seguir sin dinero o la poca comida que nos queda se terminará"

Ella se sorprendió por sus palabras mientras lo miraba todavía en la cama, parada sobre sus sábanas destendidas de color violeta.

"¿no vas a almorzar antes de ir a la mazmorra? Además, hay algo que quiero ver antes de que te vayas"

"sí, no tengo hambre así que me iré directo a explorar"

Ella lo miro por unos segundo desconfiada de sus palabras, pero lo dejo pasar y se enfocó en la otra cosa en su mente.

"muéstrame el sharingan, quiero verlo con mis propios ojos antes de que te vayas"

"p-pero no sé cómo usarlo, se activó por su cuenta cuando estaba peleando con el minotauro, ni siquiera sé si puedo usarlo cuando quiera"

"esta bien, no quiero que confíes en ese poder pues todavía no sabemos mucho de él, pero quiero ver si lo puedes controlar, en caso de que te encuentres en peligro no dudes en usarlo. Será mejor que aprendas a usar todas sus habilidades y lo uses a conciencia, prefiero eso a que te pase algo en la mazmorra por contenerte"

Bell miro a los ojos zafiro de Hestia que estaban llenos de preocupación. Ella tenía un punto y además ella era su diosa y la primera que confió en él al darle su bendición, Bell la obedecería sin chistar por el resto de su vida.

"está bien, solo que no sé cómo usarlo…"

"ummm… solo concéntrate y trata sentir lo mismo que sentiste durante tu combate con el minotauro, probablemente sea algo que reaccione a tus sentimientos"

Bell se concentro y frunció el ceño tratando de reproducir los mismos sentimientos de aquel día, pero no paso nada que él pudiera sentir diferente en sus ojos.

"no funciona…"

"qué raro… ummm, que tal sí además cierras los ojos y cuando los vuelvas a abrir gritas en tu cabeza: ¡sharingan!... o algo así"

"¿de verdad crees que funcione?"

"no lo sé, pero tienes que intentar. Así averiguaremos si de verdad lo puedes usar a voluntad o no"

"está bien"

Bell cerro los ojos confiando en las palabras de su diosa. Sintió que su corazón se aceleraba a cada segundo como sí temiera lo que estaba por venir. Hestia se acercó al rostro de Bell sin que él se diera cuenta. El peliblanco se concentró a fondo y visualizo al minotauro como si estuviera frente a él y pensó en una palabra con todas sus fuerzas como si lo estuviera gritando a los cuatro vientos mentalmente.

'¡Sharingan!"

Ni siquiera un segundo paso cuando abrió los ojos abruptamente y vio a la diosa Hestia a pocos centímetros de él mirándolo con los ojos ampliamente abiertos llenos de curiosidad. En cuanto Bell volvió a abrir los ojos, la diosa Hestia salto hacia atrás asustada, cayendo al borde de la cama y estuvo a punto de caerse, pero logro mantenerse encima de la cama agarrándose con fuerza de los dobladillos en sus orillas.

Bell pudo ver con más claridad y con más detalles todo a su alrededor y sintió como sus ojos le drenaban su energía. No había duda alguna de que había logrado activar el sharingan, pero él no sabía cuánto podría durar usando esa extraña habilidad. Todavía no era consciente de sus límites, pero al paso en que estaba drenando su energía y comparándolo con la ocasión de su combate con el minotauro estimo que tal vez solo soportaría usar estos ojos unos quince minutos como máximo, pues el drenado de magia era mucho mayor al que había sentido al principio de su duelo con el minotauro, a pesar de que sus puntos de magia habían aumentado mucho. Dejo de lado esta cuestión y volvió su atención a la diosa Hestia que lo miraba perpleja.

Gulp…

Hestia trago saliva, nerviosa por tan solo mirar a los nuevos ojos de Bell, la tonalidad era distinta, su usual tonalidad escarlata ahora se había vuelto carmesí y sus ojos parecían tener dos magatamas en el iris y una esclerótica completamente negra azabache, tan oscura como el cielo nocturno. Tan solo ver sus ojos le daba una sensación de horror que nunca había tenido antes, no podía creer que su dulce Bell-kun pudiera generarle tanto miedo por tan solo usar la dicha habilidad del sharingan, el miedo que sentía era lo suficiente grande como para provocarle escalofríos tan fuertes que ahora estaba temblando involuntariamente.

Esos ojos eran lo más oscuro y malvado que había visto a lo largo de toda su vida, tanto que incluso quería dejar de mirar a sus ojos y huir de la habitación despavorida para evitar mirarlos más. Pero sabía que Bell seguía siendo el mismo de siempre y que no la lastimaría, aunque no pudo evitar desviar un poco la mirada para no ver directamente a los ojos de Bell.

"¿Qué pasa Hestia-sama? ¿estás bien?"

Pregunto Bell preocupado por la reacción y la falta de palabras de la diosa Hestia.

"s-sí, no te preocupes, solo me sorprendí un poco. Deberías de verte en el espejo, luces… aterrador…"

Bell se sorprendió por sus palabras y corrió al baño para ver la apariencia del sharingan en sus ojos y cuando se vio en el espejo… no sabía que decir, no creía que solo unos ojos distintos lo harían parecer tan diferente. Lo que más le sorprendió fue notar que estos ojos eran ligeramente parecidos a los de la criatura de sus pesadillas, solo que el sentimiento de ver el sharingan en sus ojos palidecía en comparación.

Al sentir temor tan solo al ver sus propios ojos, Bell comprendió las palabras y la razón del extraño comportamiento de la diosa. ¿Ella sentía miedo al ver sus ojos? Solo que en ella ese sentimiento parecía demasiado fuerte, más de lo que Bell sentía en este momento… era como sí Hestia estuviera viendo en él a la criatura que él mismo temía encontrarse durante sus sueños. Ese hecho le dejo un muy mal sabor de boca, Hestia le aseguro la noche anterior que ella estaría con él por siempre y que no debía de temer nada porque no se convertiría nunca en esa cosa, pero sus ojos reflejados en el espejo le decían lo contrario.

Cerro los ojos y deseo con todas sus fuerzas que el sharingan desapareciera cuando volviera a abrirlos. Sintió que la magia y energía mental dejaban de fluir hacia sus ojos, los abrió lentamente y cuando se vio nuevamente al espejo sus ojos volvían a ser los mismos de siempre. Soltó un suspiro aliviado y salio del baño para encontrarse con su diosa nuevamente.

Ella noto enseguida que el sharingan había desaparecido y se sintió aliviada por ello.

"Escucha Bell, no dejes que nadie vea esos ojos. Buscaremos una forma de que los puedas usar sin que se den cuenta, no sabemos cómo reaccionara la gente o los monstruos si sienten lo mismo que yo al ver el sharingan"

"entiendo"

Parecía que luego de ver el sharingan Hestia había quedado un poco fuera de sí, Bell recordó la segunda poción que Naaza le había dado y la bebió antes salir de la habitación. Esas pociones trabajaban de maravilla, ni siquiera sintió el más mínimo dolor durante toda la mañana, solo una extraña rigidez e incluso ese sentimiento parecía estar desapareciendo rápidamente tras beber la segunda opción.

"me tengo que ir Hestia-sama"

"ten cuidado Bell-kun"

Hestia se despidió de él aun un poco fuera de sí y tras salir de la iglesia, Bell comenzó a correr por las calles de Orario.

'¡sharingan!"

Bell abrió nuevamente sus ojos y los monstruos frente a él reaccionaron inmediatamente. Todos ellos retrocedieron dando un par de pasos hacia atrás, alejándose del aventurero de ojos carmesí y dejaron de parecer tan confiados repentinamente, como si sintieran miedo hacía Bell solo al ver sus nuevos ojos. Pero aun así no estaba para nada cerca de la reacción que había tenido la diosa Hestia esta mañana, sin lugar a duda el sharingan se había activado correctamente, ¿entonces por qué no se sentían igual de aterrados que la diosa?

'no importa, terminemos con esto'

Bell corrió hacia un grupo de lizards sabiendo que eran los más lentos del grupo, estos lizards estaban hasta la orilla del grupo de monstruos cerca de una pared de la mazmorra, esquivo todos los ataques de los war shadow y los kobold en su camino usando la predicción de movimientos del sharingan.

Conecto tres movimientos parecidos a estocadas e inmediatamente tres monstruos habían desaparecido sin oportunidad de defenderse. Los lizard desaparecieron, dejando solo unas cuantas piedras mágicas en el piso, tan pronto como Bell había llegado a su posición ellos habían perdido toda posibilidad de sobrevivir.

El peliblanco había dejado de estar rodeado y ahora podía concentrarse solamente en una dirección manteniendo a todos los monstruos dentro de su campo visual mientras dejaba la pared tras él asegurándole que nada lo atacaría por la espalda. Por desgracia tendría que enfrentarse y vencer a todos estos monstruos si quería sobrevivir.

'lo siento, de verdad no quiero hacer esto. Pero la diosa Hestia me está esperando, no volveré a hacerla llorar… espero que me perdonen por lo que estoy a punto de hacer'

Dio un par de pasos lentos hacia la enorme cantidad de monstruos que lo rodeaban, ellos retrocedieron un poco, impresionados por la manera en que había evitado ser herido antes de matar a los lizard al fondo de la habitación. Bell aumento poco a poco el paso hasta que termino corriendo hacia ellos.

En su estado decía que él sharingan podía crear ilusiones al hacer contacto visual con los enemigos, Hestia quería que dominara sus poderes y eso haría Bell. Él miro directamente a los ojos de un war shadow en la primera línea de enemigos y Bell supo instintivamente lo que debía de hacer; imagino en su mente a la criatura que tanto miedo le provocaba, proyectando esa imagen en la mente del war shadow.

Le hizo creer al monstruo que la criatura que había adoptado su misma forma en sus pesadillas, lo estaba atacando por un costado y entonces el war shadow bajo la guardia por el miedo que le provoco la ilusión, el peliblanco aprovecho para atravesarlo con la chokuto terminando con una frágil vida.

Fue mucho más fácil de usar las ilusiones de lo que creyó en un principio, tan solo necesito imaginar lo que quería mostrar a su enemigo una vez que hicieron contacto visual; pero se dio cuenta de que usar esa habilidad hacía que consumiera más magia y energía mental de lo usual. Tendría que usar las ilusiones con cuidado sino quería terminar inconsciente a mitad de la mazmorra.

Adelante, izquierda o derecha. No importaba la dirección del enemigo, Bell terminaba con todos sus oponentes con solo un swing de su chokuto. La habilidad de predecir sus movimientos era abrumadora, tanto que usar el sharingan incluso podría ser clasificado como hacer trampa por las grandes ventajas que ofrecía al usuario.

En medio del combate Bell experimento con sus ilusiones e ideo varias maneras de usarlas. En los casos donde era imposible esquivar un ataque enemigo, Bell le hacía ver al monstruo que se movía de una manera que él no hacía; Bell esquivaba hacía la izquierda y la ilusión hacia la derecha o viceversa, de este modo confundía al enemigo y él lograba esquivar lo que antes parecía imposible.

También podía hacerles ver ataques falsos usando la misma lógica y de este modo creaba aperturas en las posturas de sus rivales que eran fáciles de explotar. Ni siquiera diez minutos habían pasado y ya había acabado con todos los monstruos excepto por tres kobold que lo miraban con miedo. Ellos comenzaron a huir y Bell los dejo marcharse, ya no eran un peligro y él realmente odiaba matar sin razón. Dejo escapar un suspiro cansado, desactivo el sharingan y se dejó caer en una rodilla incapaz de mantenerse en pie.

Estaba en su límite, si usaba un poco más el sharingan estaba seguro de que caería inconsciente debido a un mind zero, ni siquiera habían pasado diez minutos desde que comenzó a usarlo y ya había llegado a su límite. Las ilusiones usaban demasiada energía, tal vez no debía de usarlas tanto, pero sin duda valió la pena, había aprendido muchas cosas sobre sus nuevos ojos en este combate.

Miro al piso lleno de piedras mágicas y las comenzó a meter una a una en su mochila, solo por el drop item iba a tener una buena ganancia, pero ahora tras su pelea con tantos monstruos estaba seguro de que llenaría hasta el límite de piedras mágicas su mochila. Se pregunto qué clase de reacción tendría Eina al verlo llevando tantas piedras al gremio, debido a su puesto de trabajo y como su consejera personal era seguro que ella ya sabría que había estado hospitalizado varios días.

Tomo un poco de agua de una cantimplora que llevaba en uno de los compartimentos de la mochila y se levanto caminando sin detenerse hasta la salida. Una vez fuera de la mazmorra, tomo una ducha rápida en una de las instalaciones del gremio en la torre Babel antes de ir a cambiar sus piedras mágicas y reportarle su nuevo estado a Eina.

Finalmente, Bell llego a su hogar donde lo estaba esperando la diosa Hestia, ella lo recibió aliviada de verlo sano y salvo tras un largo día en la mazmorra. Pero su buen humor se disipo inmediatamente tras actualizar el estado de Bell, el peliblanco no entendía el motivo del enojo de la diosa. Pero por otra parte el verdadero motivo tras su enojo lo tenía muy claro la diosa Hestia.

'¡Aiz Wallencomosea!'

Sosteniendo con furia el papel en sus manos, ella se daba cuenta de que los sentimientos de Bell por aquella chica eran más fuertes de lo que había pensado en un principio. En la anterior actualización de estado del peliblanco, ella se convenció a si misma que un cambio tan grande en el estado de Bell era solo debido a la gran hazaña y experiencia que le brindo la pelea contra el minotauro. Pero la nueva actualización de estado de hoy solo le restregaba en la cara la verdad que no quería reconocer.

Bell Cranel

Lv. 1

Fuerza: G 292 » F 328

Resistencia: F 383 » F 396

Destreza: F 321 » F 367

Agilidad: F 318 » F 350

Magia: G 271 » F 302

Magia

[ ]

Habilidades

[…]

[Semillas del fruto del árbol divino]

[Sharingan]

2 tomoes

Lee y predice los movimientos del rival.

Permite copiar los movimientos observados.

Crea pequeñas ilusiones a voluntad del usuario si se hace contacto visual.

El sharingan consume la magia y la energía mental del usuario.

[Life Return]

Habilidad regenerativa.

El usuario la puede activar a conciencia.

En casos donde el usuario sufra heridas graves la habilidad se activará automáticamente incluso si el usuario no está consiente.

Consume mucha magia y energía mental durante su uso.

Hestia se puso muy celosa y no dudo en mostrar sus celos frente a Bell, él peliblanco leyó muy contento su nuevo estado hasta que se dio cuenta de que Hestia se encontraba molesta con él. Bell no supo que hacer, gracias a que había ganado mucho dinero hoy, él tenía la intención de llevar a Hestia tener una deliciosa cena juntos, pero ahora que ella estaba enojada no sabía si ella querría ir.

"H-Hestia-sama…"

"¿¡qué!?"

"¿qui-quieres salir a cenar conmigo?"

"¡…!"

"¡waaaah!"

Bell cayo al piso tras ser embestido por Hestia.

"¡hahahah no puedo creer que Bell-kun me este invitando a una cita!"

Las palabras de Bell parecían tener un efecto mágico en ellas, no paso ni un segundo despues de que él había invitado a la diosa Hestia a salir a cenar cuando ella salio disparada a abrazarlo contenta y animada por su 'cita'; a pesar de que pocos segundos antes ella se había enojado con él inesperadamente tras ver una vez más otra gran actualización de estado.

Ambos salieron de la iglesia, sin saber que esa noche tendrían un encuentro inesperado en el pub al que lo había invitado la chica que se había topado Bell esa mañana.


...

Ufff, una disculpa para los lectores, terminar este capítulo se me complico mucho porque mis horas libres se redujeron bastante desde que comencé a hacer mi servicio social, eso junto a la universidad me dejan sin mucho tiempo libre. La verdad es que mi prioridad son mis estudios, no obstante, tengo todas las intenciones de seguir escribiendo este fic.

Trataré de actualizar tan rápido como me sea posible, no les puedo prometer actualizaciones semanales, pero sí puedo prometerles que escribire este fic hasta el final. lo bueno es que este capítulo iba a ser más largo, pero lo corte por lo que ya tengo escrito a medias el siguiente capítulo, editare un poco esa parte y escribiré la otra mitad así que no creo que tarde mucho para publicar el siguiente capítulo. Me serviría mucho conseguir un beta reader pues me agilizaría bastante mi trabajo, pues creo tardar más leer el capítulo 'acabado' y en re-editar que en escribir :p

Estoy muy contento con la nueva noticia de que habrá otra temporada de danmachi y como un plus una película... la verdad no creí que fuera a pasar, pero ahora estoy muy feliz esperando a ver la segunda temporada. Sobre todo porque ya leí las novelas ligeras y se que lo que se viene esta muy bueno. (siempre es mejor tarde que nunca, al igual que este capítulo *cof cof) :)

Espero que les haya gustado el capítulo, durante este tiempo estuve pensando un poco sobre la trama de este fic, y le dí un origen 'original' al sharingan para que tenga más sentido el hecho de que Bell lo pudiera obtener... por eso lo cambie un poco visualmente.

*también espero que les guste la mala edición que le hice a la imagen de Bell :)

Cualquier comentario, duda o sugerencia no duden en dejar su review, contesto por PM. Siempre es gratificante ver el feedback de mis lectores.

Y eso sería todo... Hasta la proxima :)