Capítulo 9

"Un recuerdo es algo que te caldea el cuerpo por dentro, pero que, al mismo tiempo, te desgarra por dentro con violencia."

Kafka en la orilla

HARUKI MURAKAMI


Disclaimer: Danmachi es obra de fujino Omori y ninguno de los personajes en este fanfic me pertenece (de momento)


Capítulo 9

Los celos de una diosa

"entonces… ¿a cuál niño estás persiguiendo ahora?"

La diosa Loky pregunto directamente. La figura encapuchada frente a ella esbozó una tenue sonrisa que permaneció oculta para cualquiera de los clientes en el pequeño bar. Excepto para Loky y para su aventurera favorita; Aiz Wallenstein.

A pesar de la expresión estoica de Aiz, por un solo segundo sus sentimientos se salieron de control, ella se sintió profundamente atrapada en la hermosa sonrisa de la diosa Freyja.

A pesar de que Aiz no tenía un gusto especial por las mujeres no pudo evitar quedar atrapada en ese encanto; Freyja vivía haciendo honor a su fama como la diosa más hermosa entre todas las que habían descendido al mundo, incluso sin importar que fueran las diosas de la belleza o el amor de otras mitologías.

¿Quién hubiera sabido que solo la pequeña y delicada curvatura en los carnosos labios de Freyja era capaz de atrapar hasta a una mujer con corazón de hielo? Su belleza era devastadora, tanto que podría ser motivo suficiente para derribar imperios.

Aiz no quería ser atrapada en la belleza de la diosa y desvió la mirada hacia la calle, manteniendo parte de su atención en la gente que caminaba hacia el coliseo donde se celebraba el monsterphilia. Pero principalmente escuchaba la conversación que discurría frente a ella entre Loky y Freyja, curiosa por cuál sería la respuesta de la última.

"Un niño terriblemente triste, que llora a la mínima provocación. Pero, es muy lindo. Muy etéreo. Con un color que nunca había visto… no… en realidad ya lo había hecho. Y si no me equivoco Loky… finalmente encontré lo que había estado buscando todo este tiempo"

La escudriñadora mirada de Loky se disparó en este punto. Solo unos pocos dioses sabían de la habilidad de Freyja, eran tan pocos que se podrían contar con los dedos de una mano y aun así sobrarían dedos. Por supuesto, Loky era una de esas diosas.

Freyja era capaz de ver las almas de las personas. A eso era a lo que se refería con los 'colores' de las personas. Y si sus conjeturas eran ciertas, entonces Loky creía saber de lo que estaba hablando la diosa vanir frente a ella.

"espera, ¿te refieres a la persona por la que te convertiste en una llorona todos esos años? Está muerto y tú lo sabes, ¿o es que todavía no lo aceptas?"

Freyja frunció el ceño irritada, sería mejor que Loky no mencionara nada malo de esa persona o entonces se vería obligada a destrozarla en pedazos de ser necesario.

Pero obviamente Loky no sabía cuándo guardar silencio.

"Tsk, tan solo recordarlo me da dolor de cabeza. Y pensar que aun así lograste que las personas te honraran al punto en que nombraron al oro como tus lágrimas, de verdad naciste bendecida por la tierra y el cielo, es como si fueras su hija consentida"

Aunque no volvió a mencionar a 'esa' persona, Loky estaba tratando de burlarse de ella. Ahora la hermosa diosa tenía que devolver el favor. Loky se tendría que enterar que con la diosa Freyja no se juega.

"mmm~ ¿podría ser que estás un poco celosa, Loki?"

Loky la miró confundida sin saber que quería decir exactamente Freyja, ¿acaso no era obvio que ella nunca podría estar celosa por un motivo tan banal como ese?

"¿a qué te refieres, Freyja?"

"oh, pero que tonta soy, ¿cómo podría ser posible que estuvieras celosa? Despues de todo el hombre que está escondido en tu interior no se podría poner celoso de una mujer como yo, ¿acaso no es cierto, Loky?... Me pregunto cómo podría estar tu querido hijo de ocho patas, ¿aún está llevando a Odín por todas partes? ¿es que acaso no lo extrañas?... mami~"

Loky parecía estar a punto de responder llena de ira. Sabía que el temperamento de Loky era altamente explosivo como la pólvora, pero esto era demasiado, en realidad había sido más fácil de lo que creía hacerla caer en una provocación como tan simple. Freyja se guardó su sonrisa de satisfacción para sí misma.

Loky dejo caer estrepitosamente su mano sobre la mesa. Su mensaje era claro, exigía silencio de la diosa frente a ella. Pero sus actos solo acabaron provocando que todo el mundo a su alrededor guardara silencio, llamando hacia ella las miradas indiscretas de otros clientes en el bar.

Aiz miró curiosa a los hombros de su diosa que subían y bajaban llenos de ira por las palabras que acababa de escuchar.

'¿a qué se refiere la diosa Freyja?'

Poco a poco los demás clientes dejaron de intentar inmiscuirse en su conversación. Despues de todo ¿Quién querría meterse con la temible familia Loky? Por otra parte, no era de su interés la discusión que pudiera tener la diosa Loky con la persona desconocida que ocultaba su identidad de ellos bajo la oscuridad de su capucha.

"Freyja… ca-lla-te, hazlo si sabes lo que es bueno para ti"

Amenazo Loky con un tono extremadamente bajo y lleno de odio, incluso Aiz que estaba tan cerca de ella solo pudo oír un débil murmullo y aun así fue capaz de percatarse de una intensión asesina tras ellas.

"ufff ¡cuanto miedo!… bueno no diré nada más sobre eso frente a tu favorita. También lo hare solo porque me encuentro muy feliz de mi descubrimiento. Despues de todo estoy segura de que no quieres que tu querida Aiz sepa que solías ser hombre… o el motivo de tu vergüenza y por el cual te transformaste en ti mismo en mujer antes de descender a este mundo…"

Freyja volvió a hablar jovialmente con una voz que no era débil en lo más mínimo. La ira de Loky aumentaba con cada palabra que salía de la boca de Freyja. Las venas en su ancha frente comenzaron a sobresalir e incluso su rostro adquirió un extraño tono rojo.

"¡…!"

"¡…!"

Freyja fue incapaz de ocultar por más tiempo su sonrisa astuta al estar jugando con los secretos que Loky quería mantener guardados. Era una lástima que por ahora Aiz solo podría escuchar pequeñas partes del secreto de Loky.

Pero estaba segura de que ahora la aventurera de ojos dorados como la miel, vería con otros ojos las acciones pervertidas de su diosa hacia ella y a las otras miembros femeninas de su familia.

Y aun así Freyja sabía que eso sería lo suficiente como para torturar cruelmente a la diosa bromista sin fin, pues si Aiz le contaba lo que escuchó a otro miembro en su familia las cosas deberían cambiar drásticamente para ella.

Normalmente Freyja no jugaba con los demás de esta manera, pero esto era lo que Loky se había ganado por llamarla una llorona.

Incluso si de verdad lo había sido en algún momento, ella tenía sus razones. ¿Quién la podría culpar? Después de todo nadie era capaz de sobrellevar fácilmente la perdida de una persona tan amada para ella, ¿cierto?

"bueno, respondiendo a tu pregunta… sí, Loky. Me encontré con mi persona especial, aquella a la que estuve buscando en cientos de mundos, por cientos o incluso miles de años. Ciertamente no me esperaba que fuera una persona completamente diferente, tampoco me esperaba esa pequeña mancha oscura que aparece en él en ocasiones… Pero ese color, definitivamente es…"

Sin terminar su oración los ojos de Freyja se dispararon hacia la calle, pareció hipnotizada al ver fijamente hacía algún punto de esta, tenía una mirada soñadora que la hacía parecer como si su mente se hubiese marchado a otro mundo. Loky trató de ver lo que tanto le había llamado la atención a la diosa frente a ella, pero en la calle no logro ver nada especial.

'¿qué le pasa? Bueno, supongo que se está volviendo loca. Mira que estar imaginando que ve a una persona que claramente está muerta…'

Pensaba Loky al mirar a la diosa fuera de sí frente a ella. Sin conocimiento para la diosa bromista, detrás de ella incluso los ojos de Aiz estaba mirando en la misma dirección que Freyja, con la misma persona como el centro de su atención.

En este punto Aiz dejo de escuchar la discusión de las dos diosas, ni siquiera se dio cuenta de que habían dejado de hablar. Ambas, Aiz y Freyja miraban con atención a Bell que caminaba junto a la diosa Hestia y a los miembros de otras familias.

Una vez que el peliblanco había salido de su campo de visión. La diosa Freyja se levantó de su asiento.

"¿oye que te ocurre?"

"tengo algo que hacer"

Loky levantó una ceja, preguntándose por el motivo tras la repentina despedida de Freyja. Pero Loky no la quería dejar ir tan fácilmente, tenía que vengarse de Freyja por haberla expuesto frente a Aiz. ¡Aiz de todas las personas! ¡Freyja simplemente fue y la expuso frente a su favorita!

"¡espera…!"

"nos vemos despues"

Sin darle tiempo de refutar a Loky, Freyja dio media vuelta y salió del bar.

"¿¡qué pasa con ella!?"

Loky suspiro derrotada antes de darse cuenta de un hecho.

"¡esa maldita dejo su cuenta sin pagar!"

'me las pagaras, ¡Freyja!'

Loky hervía de rabia, ella, la diosa bromista, la responsable de incontables desgracias había sido vencida en su propio juego.

Bell y sus amigos caminaban abriéndose paso entre las atestadas calles de Orario. El bullicio proveniente del coliseo era tan fuerte y atronador que no era difícil adivinar que el espectáculo recién acababa de comenzar. Las tres familias iban retrasadas, pues se habían estado divirtiendo tanto con su práctica de batalla que el tiempo se les había pasado volando.

Hestia cargaba felizmente una bolsa llena de una cuantiosa cantidad de valis, gracias a que había ganado ambas de sus apuestas con Takemikazuchi. Su sonrisa era tan grande que le llegaba de oreja a oreja, con todo ese dinero ella planeaba tener una buena cita con Bell.

Para la desgracia de ellos, cuando llegaron a la entrada de acceso al coliseo un hombre los detuvo para decirles que ya no quedaban lugares libres, impidiéndoles la entrada. El coliseo estaba completamente lleno.

"sabía que debíamos de haber comprado boletos de antemano"

Se quejó Takemikazuchi cabizbajo.

"bueno, no se puede evitar. Nadie tenía planeado venir a ver el monsterphilia hasta el día de ayer cuando Hestia nos invitó"

Razonó Miach.

"no tiene sentido quedarnos aquí parados sin hacer nada. ¡Vamos a disfrutar de las atracciones del festival!"

Hestia dijo animada sin perder su buen humor, que se había mantenido intacto desde la victoria de Bell en su combate contra Mikoto. No había nada que le podría arruinar su estado de ánimo este día, o por lo menos eso era lo que ella creía.

Ella tomó la mano de Bell y lo arrastró con ella hasta un puesto de crepas cercano. Tras comprar distintos alimentos las tres familias se reunieron en medio de un campo para disfrutar de su merienda sin saber del mal que se les aproximaba.

Freyja se infiltró en las zonas restringidas del coliseo, nadie se dio cuenta de su presencia. Excepto por unos cuantos guardias que ahora estaban tirados delirando en el piso con expresiones llenas de éxtasis.

Las personas siempre habían sido altamente susceptibles a su encanto, especialmente los hombres. Por ello sin importar el número de guardias que Ganesha hubiese dispuesto como personal de seguridad nadie la habría podido detener.

Estaba casi cien por ciento segura de que Bell era la persona que había estado buscando en sus interminables viajes. Aun por más parecidas que fuesen dos personas, sus almas siempre solían ser de distintos tonos y colores. Todos tenían un alma propia y única que denotaban su disposición y personalidad, en ella se podían ver incluso hasta lo más escondido y recóndito de su ser.

Pero una persona con un alma tan pura, sin ningún otro matiz apreciable en la paleta de colores hecha con todos sus retazos de personalidad era desconocido para Freyja.

Excepto por una persona de su pasado por la que había derramado incontables lágrimas tras su pérdida. Pero ahora su inesperado encuentro con Bell le había devuelto un rayo de esperanza que creía ya se había extinguido en su interior.

Tal vez no era la misma persona, pero el alma que residía en él era idéntica. La sustancia, lo más valioso e insustituible de todo ser se encontraba definitivamente en él. Aunque él no la recordara no le era de importancia a la diosa. Ella simplemente podía empezar desde cero, crearía nuevos preciados recuerdos con él y en esta ocasión no lo dejaría marchar de su lado.

Averiguaría más tarde el motivo por el que su alma mostraba en ocasiones manchas de oscuridad que ennegrecían la hermosa pureza que lo caracterizaba. Por ahora simplemente quería confirmar que sus sospechas no eran infundadas.

Aunque sinceramente este hecho la perturbaba, pues normalmente las almas eran difíciles de cambiar sus matices y colores inmediatamente despues de haber sufrido un cambio previo.

Un hombre que comete asesinato, por ejemplo, tendrá inevitablemente un cambio profundo en su alma. Los matices que esta adquiera diferirán dependiendo de los sentimientos que él tenga luego de sus acciones, dependiendo de si siente placer o arrepentimiento.

Sin embargo, el color que esta adquiere luego de un cambio tan drástico como ese era imposible que volviera a cambiar pocos minutos despues. Sobre todo, sin que en ellas quedara ningún rastro. Por eso las almas eran complejas y todas eran diferentes, pues todos van cambiando poco a poco en la misma medida en la que crecen día a día.

Freyja se detuvo frente a una enorme jaula que encerraba a un gran monstruo. Pondero por unos momentos su elección, mientras acariciaba al dócil monstruo frente a ella.

"tú serás perfecto… aunque…"

Entonces recordó que Bell no estaba solo y se dispuso a liberar a más de los monstruos en la bodega del coliseo para cumplir su objetivo. Mientras su monstruo de elección sería una prueba para Bell, el resto de ellos estaban destinados a mantener ocupados a los amigos de su objetivo.

Ella escogió los monstruos de tal forma que ninguno de los amigos de Bell; o más importante, Bell mismo, salieran gravemente heridos.

Freyja abrió varias jaulas, y los monstruos que anteriormente habían estado incontrolablemente enfurecidos fueron poseídos por su encanto y permanecieron apacibles dentro de sus jaulas sin mostrar indicios de querer atacar a la diosa.

Les dio varias indicaciones y objetivos, en cuanto Freyja salió de la habitación los monstruos se liberaron de su trance, recobraron su furia renovada y comenzaron a salir del coliseo como si se tratase de una tempestad, una tempestad que seguía firmemente las órdenes de la bella diosa.

"espero que nos divirtamos… Bell-kun fufufu"

Susurró Freyja para sí misma mientras salía desapercibida del gran coliseo.

Con este escenario que ella misma había preparado quería comprobar si la valentía de su ser amado tan grande como había sido originalmente se había materializado sin ningún cambio en Bell. Esa sería otra señal para saber si sus sospechas sobre el peliblanco eran ciertas.

Tan solo recordar el sentimiento que tenía en el pasado al ver a su héroe exponiendo su gallardía y valentía la hacía estremecer mientras sus latidos comenzaban a acelerar como locos por ese recuerdo, y a su vez también debido a la esperanza de que Bell cumpliera sus expectativas.

Su hermosa y gran sonrisa iluminó el rostro oculto de la bella diosa.

La diosa Hestia se estaba regodeando felizmente porque Bell le había limpiado la comisura de los labios con sus dedos. Los demás reían divertidos por la extravagancia que exponía la dichosa diosa con cada gesto que recibía de su único miembro de familia.

Bell la veía con su rostro ruborizado al darse cuenta de lo que acababa de hacer, él simplemente no podía soportar la vergüenza que sentía por sus propias acciones.

"bueno, aunque no fuimos capaces de entrar al coliseo para disfrutar del espectáculo de Ganesha, este día ha sido bastante reconfortante. Un buen descanso de nuestras vidas diarias que todos necesitábamos"

Menciono Miach con un tono apacible mientras bebía un poco del té que había comprado. Los aventureros estuvieron de acuerdo desde el fondo de sus corazones.

Un trabajo que consistía básicamente en arriesgar sus vidas todos los días no era exactamente tranquilizador, el grande estrés acumulado era uno de los principales problemas de los aventureros; eso sin contar todos los riesgos a los que se exponían en la mazmorra por supuesto.

"tienes toda la razón, Miach"

Respondió Takemikazuchi poniendo en palabras el sentimiento mutuo del grupo en general. Algunos tomaron profundas respiraciones de aire puro, otros bebieron del té que les había dado Miach, una diosa pequeña se recargaba sobre su aventurero favorito mientras comía su crepa. Todos aprovecharon el día para relajarse a su manera.

Pero los sonidos de un gran alboroto los obligó a salir de su momento de relajación. Gritos de gente aterrorizada, sonidos de madera siendo aplastada y un sonido similar al de una estampida se podía distinguir en dirección al coliseo.

Para cuando las tres familias se dieron cuenta del motivo tras el alboroto, ya era demasiado tarde; los monstruos ya habían fijado sus objetivos y rugieron al encontrarlos.

Una gran estampida de monstruos de un tamaño variado comenzó a dirigirse hacia ellos mientras algunos se dispersaban en todas las direcciones causando alboroto hacia cualquier parte a la que fueran. Las tres familias pobres solo lograron huir en el último segundo gracias a sus instintos desarrollados en la adversidad de la mazmorra.

"¿Qué ocurre Bell-kun? ¿Por qué nos persiguen?"

"no lo sé Hestia-sama. ¡cuidado!"

Entre el gran alboroto otro grupo de personas corrían despavoridos en su dirección. En medio del pánico que lo había invadido, Bell temía desde el fondo de su corazón que estas personas arrollaran a su pequeña diosa. En ese instante Bell siguió sus instintos y tomó a Hestia en sus brazos cargándola como si fuese una delicada princesa.

"lo siento Bell-kun, pero a pesar de que nos están persiguiendo no puedo evitar sentirme feliz"

Bell dio una rápida mirada a su diosa queriendo comprobar si estaba bromeando para aligerar un poco el ambiente. Pero lo único de lo que se percató fue del rubor que cubría las mejillas de la diosa y de la sonrisa que no abandonaba su rostro.

Bell llego a sospechar que la diosa era masoquista, pero rápidamente abandonó el absurdo pensamiento. No había tiempo para preocuparse por algo como eso.

"Miach-sama tal vez si todos peleamos juntos logremos acabarlos"

"no Mikoto, son demasiados no podemos pelear contra ellos"

Bell estaba de acuerdo con el dios.

"¡Vamos hacia la calle Daedalus tal vez allá logremos perderlos!"

"¡sí!"

Contestaron todos a la sugerencia de Bell. Y entonces se dirigieron al intrincado y laberíntico distrito Daedalus, un conjunto de calles enrevesadas donde era fácil perderse. Los monstruos no menguaron el paso y siguieron acechando a las tres familias acercándose a ellos paso a paso.

Se adentraron en el distrito sin separarse ni un poco, de otra forma era muy probable que perdieran el rastro de sus amigos. Muchos monstruos les siguieron el paso negándose a perderlos, pero del mismo modo otros se retrasaron y perdieron a sus presas, entonces comenzaron a dispersarse en varias calles de Daedalus.

"es imposible, a este paso solo lograremos agotar todas nuestras fuerzas y los monstruos podrán alcanzarnos. Cuando eso pase…"

Bell sabía que Mikoto estaba en lo correcto, pero simplemente no tenían forma de salir ilesos de una horda tan grande de monstruos. Incluso había monstruos que Bell no había visto hasta este día en las mazmorras. Monstruos que habitaban en niveles que él nunca había pisado.

Bell, que lideraba el camino del grupo dio vuelta en una de las enrevesadas calles del distrito Daedalus, sin darse cuenta de que habían vuelto a una calle por la cual ya habían pasado. El grupo ya había perdido el sentido de la orientación en el complicado laberinto.

Pero Bell no se dio cuenta, ni siquiera le dio importancia a este hecho pues ante sus ojos había una pequeña niña a punto de ser aplastada por el enorme puño de un silverback.

La niña ni siquiera gritaba, tenía los ojos fuertemente cerrados y tampoco trataba de huir. Ella ya se había resignado y había aceptado su trágico destino. Despues de todo, la otra mano del silverback tomaba con fuerza uno de sus brazos impidiéndole escapar.

Una fuerte descarga eléctrica recorrió cada célula de su cuerpo y entonces como si su cuerpo le hubiera dejado de pertenecer comenzó a moverse solo. Ante esto solo pudo atinar por hacer algo antes de ayudar a la pequeña niña.

"¡Mikoto!"

La aventurera con cabello azabache acababa de girar por la misma calle que Bell había tomado cuando escuchó que la llamaban. Un solo segundo después Mikoto atrapo algo entre sus brazos por puro reflejo, ¡se trataba de la diosa Hestia!

Mikoto vio que la pequeña diosa extendía su brazo hacia adelante con su cara llena de preocupación mientras gritaba el nombre de su único miembro de familia.

"¡Bell-kun no!"

Mikoto miró asustada hacia Bell que ya se encontraba corriendo a varias decenas de metros de ella dirigiéndose sin chistar hacia un silverback. Las alarmas se encendieron en su cabeza y bajó con cuidado a la diosa Hestia antes de correr detrás de Bell para ayudarlo.

Pero ya era demasiado tarde.

'se acabó… esta miserable vida finalmente llegará a su fin…'

Imágenes de sus difuntos padres, de la amable pareja de viejos que la acogieron durante su breve escape, así como también los recuerdos de sus torturadores y los muchos sufrimientos que se vio obligada a soportar durante casi toda su vida recorrieron su mente.

Su pequeño cuerpo se encogió de miedo al escuchar rugir al silverback mientras su brazo era apretado aún más fuertemente. Cerró sus ojos con fuerza como si eso hiciese desaparecer al monstro que amenazaba su vida y grandes ríos de lágrimas descendieron por sus mejillas.

'Lili siempre soportó un horrible calvario, muchas veces pensé en solucionar todo con la muerte… pero ahora que finalmente me encuentro frente a ella me doy cuenta de que… ¡Lili no quiere morir!'

Lili escuchó el profundo y resonante sonido de un fuerte golpe, así como el crujir de huesos rompiéndose. Lo que la sorprendió fue que este último sonido no provenía de su propio cuerpo. Cuando volvió a abrir sus ojos se sorprendió al ver a un joven chico frente a ella protegiéndola del peligro.

"no te preocupes, ahora todo estará bien…"

El desconocido chico tosió un par de veces sobre una mano mientras con la otra palmeaba con gentileza la cabeza de Lili.

"porque yo te protegeré"

'¿por qué? ¿por qué alguien protegería a Lili?'

El chico tenía el cabello del más puro color blanco, así como ojos escarlatas que lo hacían ver como si se tratase de un lindo y frágil conejito. Los ojos de Lili se humedecieron aún más al darse cuenta de que seguía viva gracias a este chico.

Pero la alegría que brotó en su interior se oscureció al darse cuenta de que sangre había comenzado a escurrir por la boca del peliblanco. Entonces volvió a la realidad y se dio cuenta que el chico había recibido el golpe del silverback por ella.

'entonces… el sonido de huesos rompiéndose…'

Sus pensamientos se detuvieron al escuchar como el silverback rugía lleno de furia. Entonces Lili palideció al darse cuenta de que el monstruo la había soltado, el problema era que tras su salvador ahora ambas de las gigantescas manos del silverback estaban alzadas sobre ellos con la intención de aplastarlos.

Su primer impulso fue para escapar, pero algo dentro de ella se lo impidió y el miedo la paralizó. Ella se había dado cuenta de que el chico era incapaz de moverse. Siempre había sido desconfiada de los demás, sus circunstancias prácticamente la orillaron a tener esa clase de sentimientos por todos a su alrededor.

Pero algo en esta persona, era distinto… ¿de qué se podría tratar? Lili ni siquiera lo conocía. ¡rayos! Ni siquiera sabía su nombre, pero un extraño apego le impidió abandonarlo.

Llena de miedo su cuerpo temblaba descontrolado, no sabía qué hacer. Con sus estadísticas ella ni siquiera sería capaz de cargar a este chico para escapar, sin saber que más hacer Lili se aferró al cuerpo de su salvador.

'si Lili está destinada a morir este día, entonces a Lili no le importaría hacerlo junto a este desconocido que la ha ayudado'

Freyja palideció al ver como Bell se auto sacrificaba por otra persona. Quería ver a Bell luchando con monstruos y superarse a sí mismo en el proceso, no ver como este moría sin defenderse por el bien de otra persona.

¿heroico? Claro, solo un idiota no lo reconocería. Esta era una prueba de valentía innegable, la misma que tanto amaba en esa persona… no obstante Freyja que acababa de encontrar una esperanza en Bell no quería que todo acabara de esta forma.

"¡Ottar!"

El miedo y la desesperación la invadieron y al instante dio una orden desesperada a su aventurero más fuerte, ella sabía que Ottar entendería lo que ella quería sin necesidad de decírselo. Ella se había asegurado de tenerlo a su lado por si algo salía mal, desgraciadamente sus miedos no habían sido infundados como acababa de observar.

No obstante, el enorme aventurero ni siquiera se inmutó ante su orden. Freyja frunció el ceño, la ansiedad llenaba su corazón mientras esperaba que Ottar fuera a salvar a Bell. El demi-humano nunca se había resistido al cumplir con cualquier deseo de su diosa y Freyja sabía que este nunca lo haría…

'entonces porque ahora me desobedece… si Bell llegase a morir, entonces yo…'

"está bien, no se preocupe Freyja-sama, Bell no morirá"

Tan pronto como Ottar dijo eso, Freyja se dio cuenta de que alguien corría a gran velocidad hacia el silverback. Entonces, gran parte de la tensión que había invadido su cuerpo se desvaneció, aunque aún estaba preocupada por el estado de Bell.

'esto es malo, mi cuerpo no se mueve'

Bell pensó por enésima vez, mientras sentía a la niña aferrarse fuertemente a él. Pero parecía que el golpe que había recibido antes era más grave de lo que había pensado en un principio.

Ahora era incapaz incluso de respirar. La visión se le había vuelto borrosa, así como a su vez su conciencia se tornó pesada y nublosa, amenazando a Bell con dejarlo inconsciente.

Sentía grandes choques eléctricos pasar por todo su cuerpo como si le estuvieran advirtiendo del peligro, pero aun así él permanecía patéticamente inmóvil. Incluso justo despues de que le había asegurado a la pequeña niña que él la protegería.

'patético… esto es demasiado patético…'

La impotencia que sentía lo torturaba. Sus ojos quemaban con un familiar ardor proveniente del sharingan… pero en esta situación de nada le ayudaría usar esos ojos si ni siquiera no era capaz de moverse. Pero una idea entonces cruzó por su mente.

'en qué clase de héroe me convertiría si ni siquiera soy capaz de proteger a esta niña'

Usó toda su fuerza de voluntad para mover sus brazos y envolver con fuerza a la niña que se había aferrado a él con la esperanza de protegerla de lo que estaba seguro de que venía.

Si no podía sacarla del peligro peleando contra el monstruo o huyendo. Entonces se aseguraría de usar su cuerpo como escudo para que nada le pasara a ella.

El gran rugido reverberó a su espalda. Entonces Bell supo que el final se acercaba, pero antes de que fuera aplastado en una pulpa, escuchó un familiar sonido perteneciente al de los monstruos al convertirse en polvo.

Una voz familiar lo llamo a su lado, una mano se posó sobre su hombro mientras lo sacudía tratando de llamar su atención.

"¡Bell! ¡Bell! ¿¡te encuentras bien Bell!?"

Al saber que estaban a salvo del silverback Bell relajo sus tensos músculos, finalmente parecía moverse, pero solo se trataba de su cuerpo cayendo inerte hacia el piso.

"¡Bell-kun!"

Una aterrorizada diosa Hestia gritó desde lo más profundo de su pecho mientras corría hacia su aventurero. La pequeña niña que yacía sobre Bell se apoyó sobre su pecho y lo miró preocupada. Entonces lo comenzó a sacudir y lo llamó por el nombre que había escuchado de la pequeña diosa pelinegra anteriormente, esperando ver que estaba bien.

No obstante, la terrible situación en la que se encontraban no les dio tiempo a las chicas para comprobar el estado de Bell. Tras ellos un gran grupo de monstruos liderados por hellhounds rugieron al acercarse a su grupo.

"¡no se detengan, los monstruos están a punto de alcanzarnos!"

El dios Takemikazuchi advirtió a los demás.

"no podemos movernos, ¡Bell-kun está herido!"

La preocupada diosa Hestia refutó, el pánico no la dejaba pensar claramente.

"no tenemos tiempo, Ouka lo cargará de ser necesario. ¡Ouka!"

"¡sí, Takemikazuchi-sama!"

Ouka se acercó a Bell preparado para cargarlo en su espalda y continuar con su desesperada huida. Pero un rugido proveniente del camino frente a ellos lo detuvo.

En este momento las tres familias se dieron cuenta de que su situación no había hecho nada más que empeorar. Un grupo variado de monstruos rezagados los había encontrado gracias a los aullidos de los hellhounds y les cerraron el camino. Ahora estaban completamente rodeados y no tenían otra salida.

Y, como si la situación aún no fuera lo suficientemente desesperada, la débil voz de la niña de pelo castaño llamó la atención de todos a su alrededor. Dándoles noticias que solo aumentaban la desesperación de todos los amigos de Bell. Especialmente a la pequeña diosa Hestia.

"Bell… ¡Bell-sama no puede respirar!"

La diosa Hestia inmediatamente llegó a su lado, solo para ver como Bell tenía ambas manos sobre su pecho apretando con fuerza su camisa como si estuviese luchando consigo mismo.

Bell se retorcía en el piso con una expresión que dejaba ver todo el sufrimiento y dolor que estaba soportando, su rostro pálido había comenzado a tornarse de un extraño tono azul que torturaba hasta las vísceras a la diosa Hestia.

"¡establezcan un perímetro, no permitan que se acerquen a Bell! ¡defiendan esta posición y no se dejen intimidar, nosotros la familia Takemikazuchi podemos soportar una pequeña pelea contra ellos!"

"¡sí, Takemikazuchi-sama!"

Una batalla feroz se libró en medio de las enrevesadas calles del distrito Daedalus. Rugidos de los monstruos, así como el sonido de espadas y lanzas penetrando y cortando la carne y piel de los monstruos podían ser escuchados sin parar. Pero ellos permanecieron ajenos para Hestia que tenía su completa atención en Bell.

Incluso Naaza que había pasado años sin descender a la mazmorra se unió a la batalla con una espada corta de una mano. A pesar de que había pasado años desde que abandonó su carrera como aventurera, ella aún mantenía su estado otorgado por Miach intacto. Por lo que, no había dudado ni un segundo en tomar su arma nuevamente para proteger a Bell y a sus otros amigos.

"¡Bell-kun Resiste!, me juraste que no me dejarías sola…"

Hestia sacudió a Bell incontables veces mientras le gritaba que no la dejara. Pero al ver que sus acciones no ayudaban a Bell, ella cambió su curso de acción.

"bien, si ese es el caso entonces yo te ayudare no permitiré que te pase nada. Por ahora no te resistas y acepta mi ayuda con todo tu amor Bell-kun"

En su desesperación la diosa Hestia comenzó a hacer algo que nadie se había atrevido a sospechar que haría… Al observar las acciones de Hestia el rostro de la pequeña niña desconocida que había salvado Bell enrojeció tanto que podría ser fácilmente confundida con una cereza.

Mientras tanto cierta diosa del amor miraba con preocupación a Bell. Pero tras observar las acciones de Hestia su rostro se ensombreció, e incluso esbozó una expresión tan terrorífica que nadie podría sospechar que podría tener una diosa tan hermosa como ella.

Freyja no pudo evitar que grandes punzadas de celos invadieran su corazón.

"¡Ottar llévame inmediatamente con Bell-kun!"

Ottar se dio cuenta fácilmente que oculto en la voz de su diosa había un profundo resentimiento nacido de unos enormes celos.

"no podemos ir, no debe exponer su identidad aun mi señora. Usted misma había dicho que aún no era el momento adecuado para su encuentro con Bell…"

Freyja miró impotente a Bell mientras sentía como se lo estaba arrebatando Hestia.

'… me las pagaras Hestia… la entera existencia de Bell-kun me pertenece a mí y solo a mi…'

Los pensamientos de Freyja fueron poseídos por la rabia y por los celos, siempre había mantenido a Hestia en buena estima, pero al ver las acciones de la pequeña diosa no pudo evitar querer herirla con sus propias manos.

Los puños de Freyja estaban tan fuertemente cerrados que en algún punto comenzaron a sangrarle, pero eso no le era de importancia a la diosa en este momento.

Bell había dejado de percibir todo lo que le rodeaba. Aunque se esforzaba para levantarse y ayudar a sus amigos le era imposible. Entonces escucho una voz distorsionada y poco clara que lo llamaba desde su interior.

'estúpido humano, simplemente usa las habilidades que se te han otorgado'

Al escuchar el mensaje de la siniestra voz Bell recordó una habilidad que había adquirido tras sobrevivir al ataque del minotauro. Ahora mismo no le importaba saber quién lo había llamado desde su interior, solo se preocupaba en recuperarse rápidamente para ayudarle a sus amigos.

'¡Life Return!'

Al instante Bell sintió desaparecer el dolor que lo invadía mientras una acogedora calidez entraba gentilmente en su cuerpo.

'todos, esperen solo un poco más…'

'que interesante… y pensar que me encontraría con uno de los herederos de esas antiguas existencias… creí que todos los vestigios esa antigua era quedarían en un eterno olvido…'

'¿¡quién está ahí!?'

Pero el peliblanco no escucho más la siniestra voz que había en su interior. Desconcertado Bell volvió a concentrarse en su recuperación.

"… ¿qué ocurre Freyja-sama?"

La diosa Freyja había perdido la intensión asesina que desprendía antes y ahora estaba mirando muy sorprendida en la misma dirección de antes.

"Bell-kun… su alma… ha vuelto a cambiar. Pero, esta vez es muy distinto a esa desagradable mancha de oscuridad…"

"…"

El combate se había intensificado pero los aventureros se las arreglaron para mantener a raya a los feroces monstruos a los que se enfrentaban. Ajena a sus acciones, Hestia se mantenía demasiado ocupada como para prestarles atención.

'Resiste un poco Bell-kun yo te salvare'

La diosa Hestia que estaba inmersa en su tarea no se dio cuenta de los cambios en su aventurero. Pero por otro lado Miach, Takemikazuchi y la niña de pelo castaño lo vieron con claridad. La pequeña niña incluso había perdido su intenso rubor debido a su desconcierto.

Una etérea y magnifica pagoda dorada había salido del cuerpo de Bell y comenzó a girar lentamente sobre el pecho del peliblanco. Entonces el cuerpo del herido aventurero también había adquirido una magnifica y etérea aura de un extraordinario color dorado.

Ellos miraban intrigados a este hecho insólito mientras se preguntaban lo que era la extraña pagoda que había brotado del pecho de Bell.


Hey, hola a todos... tal vez muchos llegaron a creer que este fic quedaría como uno más de aquellos que nunca más se vuelven a actualizar pero no es así. xD

Incluso siento mucha pena por este tremendo retraso...cree el documento e inicie a escribir el capítulo desde julio pero justo hoy lo termine, espero sean comprensivos. :p

Por algún motivo u otro me costo bastante terminarlo, no tienen ni idea de las miles de palabras que fueron borradas para reestructurarlo, iba a hacerlo de nuevo pero simplemente creí que ya había tardado bastante en publicarlo como me había quedado esta noche... además de que me decidi a publicar lo más pronto posible tras leer el comentario de edd17

... ¿acaso es este el molesto 'bloqueo de escritor' del que se habla en las leyendas?

De cualquier forma espero que les guste el capítulo. Para aquellos que saben sobre mitología nórdica no les sera difícil identificar las alucines que hacen Freyja y Loky con respecto del pasado de ambas. Aun me sigue dando risa cada vez que recuerdo sobre el hijo de ocho patas de Loki xD simplemente es demasiado hilarante.

Como siempre, no olviden dejarme sus opiniones dudas o quejas en los comentarios, les estaré contestando por PM y para aquellos que no tienen cuenta créanme que siempre leo y tomo en cuenta sus comentarios aunque no les pueda contestar así que no duden en dejar sus comentarios, si una duda muy importante haré una excepción y les contestare al final del siguiente capítulo en esta sección. :)

sin nada más por añadir, solo me queda por decir... ¡hasta la proxima! :D