Capítulo 10

"Así es como suceden las historias: con un punto de inflexión, un giro inesperado. Solo hay un tipo de felicidad, pero la desgracia viene en todas las formas y tamaños. Es como dijo Tolstói. La felicidad es una alegoría, la infelicidad es una historia "

Kafka en la orilla

HARUKI MURAKAMI


Disclaimer: Danmachi es obra de fujino Ōmori y ninguno de los personajes en este fanfic me pertenece (de momento)


Capítulo 10

La furia que desciende del cielo

Naaza y la familia Takemikazuchi estaban comenzando a ser abrumados por la gran cantidad de enemigos que los estaban asediando de todas direcciones. La bien coordinada familia Takemikazuchi, aventureros instruidos bajo la tutela de un dios de la guerra junto la ayuda de Naaza una aventurera de nivel dos estaban eliminando monstruo tras monstruo, y aun así los números de estos no hacía más que aumentar a cada minuto que pasaba.

El resto de los monstruos que habían perdido a lo largo de su persecución estaban encontrando su camino hacia ellos gracias a las escaramuzas que provocaban con su batalla. Y, mientras su batalla se intensificará el número de enemigos no haría más que incrementar a cada minuto volviendo a este un ciclo sin fin.

Pero, mientras los aventureros tenían las manos llenas con la batalla, el resto del grupo mantenía sus ojos en Bell que estaba siendo iluminado con una hermosa luz dorada por la magnífica pagoda etérea que giraba sobre él, ya habían pasado diez minutos desde que la pagoda había surgido. La única ajena a los sucesos extraños en el cuerpo de Bell era Hestia que estaba dándole respiración de boca a boca al aventurero.

Ella estaba tan inmersa e hipnotizada en su tarea que no se dio cuenta de nada de lo que ocurría en su entorno. Más que eso ella estaba luchando consigo misma por mantenerse enfocada a ayudar al peliblanco y no quedar atrapada en el sabor de sus labios.

Sabía que no era correcto disfrutar de esto sin el consentimiento de Bell, pero simplemente no pudo evitar aprovechar la situación para imaginar que este era un beso que ambos compartían por mutuo acuerdo.

Para fortuna de Hestia todos estaban tan distraídos al ver la pagoda sobre el pecho de Bell que nadie la detuvo ni a su imaginación que ya estaba pensando en mil escenarios distintos en los que ella podía estar compartiendo este beso con su aventurero favorito. Desconocido para ella, la pagoda dejó de girar y descendió sobre el pecho de Bell que ya había dejado de ser iluminado con la luz dorada, entonces esta desapareció al introducirse nuevamente al pecho del aventurero.

Finalmente, tras esto, Hestia sintió que el aventurero bajo ella se comenzaba a mover y al separarse de sus labios se encontró con los ojos escarlata de Bell que miraban directo a los suyos. La sorpresa no se hizo esperar en la expresión del peliblanco junto a un intenso rubor, el aventurero sentía una picazón en sus labios que ahora estaban más pulposos de lo usual, además de un sabroso sabor dulzón que no había sentido nunca en ellos.

Hestia tenía un ligero rubor en su rostro mientras lo miraba con atención como si solo estuviera comprobando su estado antes de improvisar algunas palabras para evitar cualquier pregunta que pudiera tener el peliblanco.

"¿Bell-kun te encuentras bien?"

Incomodo, Bell se dio cuenta de que ya no sentía dolor y ahora podía respirar con normalidad. El peliblanco asintió confirmándole la pregunta a Hestia al sentirse incapaz de decir una palabra, pero tras un par de segundos el peliblanco salió de su aturdimiento para responder a la diosa.

"s-sí, me encuentro bien Hestia-sama"

Hestia se sintió aliviada al escuchar que Bell estaba bien de su propia boca mientras seguía mirándolo con afecto. Ella realmente se estaba volviendo muy paranoica acerca del bienestar del peliblanco con todos los sucesos infortunados que le habían acontecido últimamente.

Bell sentía que sus reservas de magia estaban casi completamente vacías además de un extremo agotamiento mental. Dando como resultado un estado de conciencia pesado y letárgico que no lo dejaba pensar con normalidad. Para cuando estuvo completamente consciente de la situación la ansiedad por ayudar no lo dejo estar tranquilo.

Se levantó desesperado por ayudar haciendo que su frente chocara con la de Hestia rompiendo la burbuja romántica que la diosa había creado en su imaginación. Bell ignoró el dolor y se levantó tan rápido como pudo sosteniendo a Hestia evitando que ésta cayera al piso tras golpearla torpemente.

Bell tomó la chokutō con su mano derecha y se dirigió tambaleante hacia sus amigos con el deseo de ayudarlos. Hestia que era quien más lo entendía tuvo el impulso de detenerlo, pero la mano que había estirado para detener al peliblanco se detuvo a la mitad de su camino a sabiendas de que Bell no se podía quedar de brazos cruzados sin sentirse culpable por ello.

Pero, para fortuna de Hestia, pronto su aventurero fue detenido con firmeza por Miach que le impedía seguir avanzando.

"espera Bell, ¿A dónde crees que vas? Acabas de ser herido no hace mucho tiempo, no quiero parecer grosero, pero alguien tiene que decirlo. Sí tú vas hacía el campo de batalla no serás de ninguna ayuda, más que ayudarlos solo serías un estorbo para Naaza y el resto en tu actual estado"

Bell sintió una pequeña punzada de dolor ante las duras palabras de Miach, pero sabía que él no tenía conocimiento de su habilidad Life Return que le permitía curarse a sí mismo, así que no lo culpaba por tratar de protegerlo con su reprimenda.

"no se preocupe Miach-sama ya me encuentro bien"

"no bromees Bell, esto es demasiado…"

Obviamente Miach no le había creído al principio, pero su opinión cambio al ver la confianza y la resolución que emitían los ojos de Bell.

"¿estás seguro de que estas bien?"

Bell asintió para confirmándoselo al dios. Pero este último notó algo extraño en la manera de moverse del peliblanco y se lo hizo saber a Bell a través de una mirada escrutiñadora, negándose a dejarlo pasar tan fácilmente.

"tranquilo Miach-sama aparte del agotamiento mental y la falta de magia mi cuerpo se encuentra en perfecto estado"

Tras escucharlo el dios sumo dos y dos y comprendió ligeramente lo que Bell tenía y que a su vez explicaba perfectamente el extraño suceso que había presenciado anteriormente junto a la misteriosa curación del chico. Antes de dejar ir al peliblanco Miach tomó tres pociones de alta calidad y se las dio a Bell.

"… ¿Qué es esto Miach-sama?"

"son pociones. Aunque estas son un poco especiales, estas fueron especialmente hechas para recuperarse de la fatiga mental y para regenerar tus reservas de magia tras usarla demasiado"

Bell se sorprendió al escuchar a Miach. Sabía que esta clase de pociones podrían ser mucho más caras que las pociones para sanar heridas físicas. Por ello no se atrevía a aceptarlas, ni siquiera de este amable dios.

"muchas gracias Miach-sama, agradezco sus intenciones pero…"

"no te preocupes Bell, una vez que las bebas podrás ayudar a Naaza y a todos los demás para salir del peligro en que nos encontramos, así que no debes agradecérmelo. Esta es la única manera en la que puedo ayudar en esta situación así que acéptalo y no me hagas sentir más inútil por no poder hacer nada"

"Miach-sama…"

Las dudas en Bell se terminaron y tomó con gratitud las pociones que le ofrecía el amable dios.

"Muchas gracias"

Tras tomarse las tres pociones Bell sintió como desaparecía rápidamente su fatiga mental junto a la incómoda sensación de vacío en su cuerpo, claro que no desaparecieron completamente pero sí lo hacían gradualmente tras cada segundo que pasaba despejando y aclarando su mente.

Tras ponerse la máscara que le había regalado Hestia sujetó con más firmeza su chokutō, listo para ayudar a sus amigos que lo habían estado protegiendo hasta ahora.

Observó el campo de batalla con detenimiento mientras esperaba a que sus reservas de magia se recuperaran un poco más, una idea se le vino a la mente al observar el terreno en el que se encontraban.

A unos cuantos metros de él vio a un hellhound a punto de usar su magia para incinerar a Azuka. Bell salió disparado en su dirección dispuesto a ayudar.

Llegó justo para salvar a Azuka del aliento de fuego mientras ella estaba distraída combatiendo con un orco. Bell atravesó su piedra mágica y el hellhound se dispersó en una característica nube de humo.

Entonces todos los aventureros que habían estado peleando finalmente se dieron cuenta de que Bell ya se encontraba bien, esto les incrementó en gran medida la moral y su ímpetu en la batalla.

El grupo previamente desmoralizado recobró terreno y establecieron un perímetro más firme que no dejaba pasar a ningún monstruo hacia los dioses que estaban protegiendo.

Bell se abrió paso entre los monstruos blandiendo su chokutō hasta que llegó a una zona cercana a un par de sus amigos para proponer un plan para librarse de este embrollo.

"Ouka, Mikoto no nos podemos quedar en este lugar, debemos movernos antes de que nos abrumen en una zona tan abierta"

Ouka eliminó un pequeño grupo de Imps antes de responder.

"eso queremos, pero estamos completamente rodeados. Incluso si nos abrimos paso entre tantos monstruos no podremos proteger a los dioses de un ataque constante de todas direcciones. Sobre todo, de la retaguardia con hellhounds en nuestros talones listos para quemarnos a distancia ¿alguna idea?"

"sí, pero necesito que Mikoto use su magia al final, y si todo sale bien podremos escapar de esta horda y encontrar una mejor zona donde podremos acabarlos"

"bien soy todo oídos"

"…"

Bell les contó su plan a sus amigos, era riesgoso, pero en su opinión valdría la pena en tanto los liberara de esta trampa mortal.

"¿éstas seguro de que podrás mantener la retaguardia tu solo?"

Cuestionó Ouka, pues sabía que la posición más peligrosa e importante durante la escapatoria era la retaguardia.

"no se preocupen, estaré bien mientras Mikoto realice su magia a tiempo"

"cuenta conmigo Bell"

Mikoto le afirmó al peliblanco que podía confiar en ella. Inmediatamente se prepararon para ejecutar el plan mientras Bell se coordinaba con el resto de los aventureros dando indicaciones a estos.

En pocos minutos estuvieron listos y a la espera de la señal de Bell.

"¡Prepárense chicos!"

Todos se tensaron a la espera del inicio del plan del peliblanco. Azuka, Chigusa y el resto de la familia Takemikazuchi se posicionaron cerca de los dioses y de la niña de pelo castaño preparados para escoltarlos.

"¡ahora!"

Al instante Ouka y Mikoto comenzaron a correr en dirección de una calle estrecha e iban matando a todos los monstruos mientras avanzaban creando un camino para que el resto pudiera abrirse paso.

Naaza corría justo detrás de ellos para eliminar cualquier monstruo rezagado que no hubiesen eliminado Mikoto y Ouka. Justo detrás de ella estaban los dioses y rodeándolos el resto de la familia Takemikazuchi listos para repeler cualquier ataque proveniente de sus costados.

Y finalmente en la retaguardia se encontraba Bell que se ocupaba de defenderlos de todos los monstruos que los estaban siguiendo.

No necesitaba eliminarlos, simplemente repelerlos y retrasarlos lo suficiente como para que no llegaran hasta los dioses, y para esa tarea estaba usando el sharingan a su favor con la energía mental y la magia que había recuperado con las pociones.

Mikoto y Ouka no dejaron casi a ningún monstruo vivo en su camino, aun así, un par de ellos se habían librado de ellos y se arrojaron a los dioses como un claro objetivo.

Naaza que estaba sudando y temblando profusamente dudó por un segundo que provocó que los monstruos penetraran en la formación y estuvieron a punto de llegar a los dioses.

Afortunadamente los otros dos miembros masculinos de la familia Takemikazuchi los acabaron antes de que hirieran a los dioses. Las orejas y la cola de la Chienthrope decayeron al igual que su ánimo al sentirse culpable por su inutilidad.

"Lo siento chicos, solo les estoy haciendo esto más difícil en lugar de ayudarlos"

"no te preocupes para eso estamos los amigos"

Uno de ellos trató de animarla usando las mismas palabras que los dioses usaron al ayudar por primera vez a la familia Hestia, pero era fácil ver por sus orejas y cola que había sido en vano.

Con esta formación Mikoto y Ouka habían finalmente llegado a una calle estrecha donde había muy pocos monstruos.

"rápido Mikoto, yo me ocupo del resto"

"bien"

Ambos continuaron corriendo mientras Mikoto tomaba una postura como si estuviese rezando y comenzó a recitar el encantamiento de su magia. Ouka la protegía asegurando que el encantamiento no fuera interrumpido.

"Respetuosamente te hablo, mi Dios de la Guerra que puede atravesar cualquier cosa, guíame desde el cielo precioso…"

Una vez que los dioses estuvieron en una zona segura Naaza, Chigusa y Azuka corrieron hacia Bell para ayudarlo a contener a los monstruos que los seguían.

"Bell los dioses están a salvo, ahora solo debemos detener a los monstruos hasta que Mikoto termine de recitar su magia"

Naaza advirtió a Bell.

"de acuerdo"

Afortunadamente la estrecha calle en la que habían entrado funcionaba como cuello de botella donde los monstruos estaban teniendo problemas para avanzar mientras se estorbaban los unos a los otros.

"Dale a mi pequeño cuerpo el poder divino de tu gran cuerpo. Rescátenlos a la luz de la purificación, espada del aplastante mal. Barre la espada de la supresión, espada sagrada de la conquista…"

Ouka que había acabado con las amenazas en su lado se dio cuenta que Mikoto estaba a punto de ejecutar su magia. Con una fuerte voz que resonó por las calles de Daedalus advirtió a sus amigos para que tomaran su distancia.

"¡apártense chicos, Mikoto está a punto de ejecutar su magia"

Por un segundo los aventureros que contenían a los monstruos parecieron paralizarse ante la abrumadora cantidad de monstruos y la prisa por salir del radio de la magia.

"¡muévanse, yo cubriré sus espaldas!"

Les ordeno Bell. Azuka y Chigusa asintieron y se alejaron no sin antes agradecer al peliblanco. Naaza en cambio se mantenía dudosa en su lugar sin saber qué hacer pues en medio de su pánico no había escuchado a Bell.

Ella era una aventurera de nivel dos y aun así no era capaz de ayudar al resto de forma eficaz, incluso en este momento sentía que estaba estorbando a Bell y la culpa la invadía.

Se maldecía a si misma por ser tan patética al temerle tanto a los monstruos. El hecho de que ella era una sombra de la Naaza del pasado era solo un hecho indiscutible. Incluso era risible que ella se considerara aun una aventurera, no por nada le había dado el único recuerdo de su madre a Bell al sentirse indigna de conservarlo.

"¡Naaza, regresa con los otros!"

Bell la sacó de sus pensamientos. Ella miró a la espalda del peliblanco y recobró un poco la compostura al sentirse más segura por la protección de Bell.

La espalda del chico no era amplia y fuerte, pero a Naaza le transmitía una ligera sensación de seguridad. Ella se reprendió mentalmente a si misma por seguir estorbando. Sabía que si Bell la miraba ella no sería capaz de verlo a los ojos.

"lo siento"

Ella dijo cabizbaja antes de retirarse. Bell sintió que algo estaba mal con ella, pero no tenía tiempo para prestarle atención si no quería salir herido.

"Llega aquí ahora por mi orden. Desciende del cielo, domina la tierra - shinbu tousei…"

"¡Bell ya no hay tiempo!"

Ouka volvió a rugir advirtiendo al peliblanco que aún seguía en el área donde la magia de Mikoto impactaría.

"maldición no tengo tiempo para ustedes"

Bell se retiró la máscara que ocultaba al sharingan y miró directamente a los ojos de todos los monstruos que pudo dejándolos paralizados antes de salir corriendo. Por supuesto, no sin antes desactivar sus poderes visuales para que no se percataran sus amigos de su habilidad secreta.

"¡futsu no mitama!"

Una gran espada penetró justo en la entrada de la calle donde estaban concentrados la mayoría de los monstruos y un campo gravitatorio que surgió alrededor de la espada los aplastó.

Uno tras otro los monstruos fueron desapareciendo en cenizas, sus cuerpos cedían aplastados por tanta presión, todos aquellos que habían sido atrapados en la magia de Mikoto fueron aniquilados tras cierto tiempo.

Todos se alegraron al ver que la gran mayoría de monstruos que los seguían ahora ya no les darían más problemas. La esfera translúcida entre las manos de Mikoto se desvaneció al igual que el campo gravitatorio y la espada que habían sido invocadas por la magia de la aventurera.

¡Groooaaarg!

"¿Qué fue eso?"

La pequeña niña de pelo castaño pronunció aterrorizada por el potente rugido que amenazó con partir sus tímpanos.

"no lo sé, pero se escuchó horrible"

La diosa Hestia retiró sus manos que había usado para proteger sus oídos mientras le respondía a la niña.

"Tranquila, aunque era potente se escuchaba lejano así que no debemos preocuparnos. Por lo pronto será mejor que nos ocupemos de los pocos monstruos rezagados que quedan"

Takemikazuchi asintió ante las palabras de Miach.

"Ya lo oyeron, todos acaben con los monstruos restantes… Mikoto, Naaza ustedes descansen deben de estar agotadas"

"¡sí!"

Todos los aventureros exceptuando a Mikoto y Naaza fueron en grupo a matar a los monstruos rezagados que se habían salvado.

Una vez más Naaza sintió un dolor punzante en su pecho en forma de culpa e impotencia. Se sentía más un estorbo que nada en esta batalla, incluso mientras Bell estaba desmayado había estado consciente de que la familia Takemikazuchi siempre se mantuvo cerca de ella para protegerla en los momentos en que el miedo la abrumaba y la paralizaba.

Sintió un par de brazos que la abrazaron fuertemente y la recibió una mirada cálida de Mikoto.

"Tranquila ya todo está bien"

Los tensos hombros de la Chienthrope se relajaron al sentirse protegida. Y aunque había dejado finalmente de temblar la culpa seguía presente al ver a todos los demás peleando con los monstruos mientras ella estaba siendo protegida por ellos.

"Parece que ya superó la prueba milady"

Ellos observaban como la magia de una de las aventureras de Takemikazuchi aplastaba a una gran parte de los monstruos que los seguían junto a algunas edificaciones que quedaron atrapadas en el radio de ataque de la magia.

"Parece que Bell no pierde la cabeza en situaciones desesperadas, fue capaz de idear un plan incluso en esa situación. También, aunque su estilo no es formidable es fácil ver que tiene un talento extraordinario para alguien con tan poca experiencia. Tiene valentía y muchos otros rasgos necesarios para un aventurero. ¿Tiene lo que estaba buscando en él milady?"

"sí… parece que mis sospechas han sido confirmadas, aunque…"

Entre el brillo soñador en los ojos de la hermosa diosa había pequeños dejos de incertidumbre y asombro en ellos.

"Ahora estoy mucho más confundida que antes"

'nunca en toda mi vida había visto que el alma de alguien cambiara tan arbitrariamente de un momento a otro. Incluso menos que esto pasara al usar magia o habilidades pues estas son un espejo de uno mismo, la materialización de sus propios sueños, anhelos y temores por lo que algo como eso no debería pasar… es como si la magia o habilidad de la pagoda de entonces no le perteneciera completamente a Bell-kun… no solo eso, sino que al usarla esta puede influir directamente en el alma de él cambiándola completamente…'

"… ¿milady?"

Freyja estaba tan sumida en sus pensamientos que no parecía haber escuchado a Ottar.

'¿entonces las manchas de oscuridad deberían tener una similitud con la pagoda y su influencia en su alma? Aunque no me atrevo a pensar realmente en qué podría ser el origen de un color tan siniestro en su alma tan pura… aunque las manchas de oscuridad no se comparaban para nada al color dorado que había cambiado la cerca de la mitad del alma de Bell por algunos minutos…'

¡Groooaaarg!

Sus pensamientos fueron interrumpidos por un gran rugido. Ella se giró buscando el origen de tal alboroto y se sorprendió al ver de qué se trataba.

"Ottar…"

"lo veo milady"

De la dirección del coliseo se aproximaba un dragón jiao volando hacía el distrito Daedalus.

"parece que ha sido atraído por la magia de la aventurera del dios Takemikazuchi. Milady no me diga que usted lo liberó…"

"claro que no, ni siquiera lo vi cuando me infiltré a la bodega del coliseo. Alguien debió de haber aprovechado que dejé inconscientes a la mayoría de los guardias para liberarlo... ¿Sabes que tan fuerte es?"

"lo siento milady, pero ese no es un monstruo que nace en el calabozo de Orario por lo que la familia Ganesha debió de haberlo traído de otro calabozo… probablemente esté al nivel del dragón verde del piso 24 por el aura que emite, normalmente este tiene un potencial equivalente a aventureros de nivel 4"

"Ottar detenlo y no dejes que llegué a la posición de Bell"

"sus deseos son ordenes milady… ¿estará segura aquí?"

"no te preocupes por mí, puedes estar tranquilo"

Ottar saltó con facilidad sobre los techos de las casas del distrito Daedalus para matar al dragón como su diosa quería.

'A pesar de que será problemático que me vean peleando con el dragón pues sospecharán que Freyja-sama está involucrada, aun así no me puedo negar a cumplir sus deseos… espera ¿qué es eso?'

Sobre el cuerpo escamoso del dragón jiao se podía distinguir una figura humana blandiendo una espada. Ahora que Ottar estaba más cerca podía ver que el cuerpo del dragón tenía múltiples heridas y escurría un espeso líquido oscuro. Probablemente sangre, por lo que era capaz de ver.

El hombre que estaba sobre el dragón era apenas distinguible para Ottar. Un hombre alto y delgado con el cabello de un tono rojo bermellón, un rojo tan intenso como la sangre, tenía una armadura muy ligera pues tenía su torso completamente desnudo.

Su brazo derecho completamente cubierto de oro y su izquierdo solo de su codo hacia abajo. Por lo demás sus piernas estaban cubiertas con amplias telas sobre la que había más armadura dorada.

Ottar no lo reconoció, pero sospechó al instante que el aventurero le había causado todas esas heridas al dragón. Su sospecha solo fue confirmada al ver que este aventurero que corría sobre el largo cuerpo del dragón se detuvo para sujetar una de sus muchas alas solo para un momento despues cortarla con su espada que blandía con su mano libre.

Un atronador bramido de dolor no se hizo esperar por parte del dragón que se retorció en agonía. Este giró sobre sí mismo hasta que encaró al aventurero que lo había herido.

Ottar observó impertérrito incluso cuando el cuerpo del dragón fue iluminado por cientos de rayos que lo envolvían. El aventurero sobre el dragón saltó del lomo de la bestia como sí ya supiera lo que estaba por venir.

El dragón abrió su hocico y con unos ojos llenos de furia atacó a su agresor. Un gran fulgor iluminó gran parte del distrito Daedalus y Ottar medio cegado por este solo fue capaz de oír una gran onda de choque parecida a la que emitían los poderosos truenos en noches de tormenta.

Un segundo después Ottar se dio cuenta que el techo sobre el que había descendido el pelirrojo se había derrumbado y sus restos parecían chamuscados. En cuanto al aventurero de armadura dorada… no había quedado ni el más mínimo rastro de él.

Ottar no sintió emoción alguna ante esto. Aquel pelirrojo no era ni amigo ni enemigo, simplemente era un tonto que había muerto por sobreestimarse a sí mismo. El dragón jiao parecía satisfecho y volvió a volar en la dirección en la que Bell se encontraba.

Ottar no lo siguió y en cambio observó la extensión de los daños causados con el ataque del monstruo. No solo estaba destrozado el techo sobre el que había estado el aventurero, una serie de edificios que estaban alineados con el anterior ataque habían sido derrumbados y las ventanas alrededor de la zona estaban todas rotas, algunos bordes de las paredes tenían un color incandescente provocado por la alta temperatura a la que habían sido sometidos.

No sería problema para él eliminar al dragón, pero no se atrevía a correr ningún riesgo. El gigantesco aventurero saltó sobre los tejados volviendo con su diosa para sacarla del distrito Daedalus. Pues Ottar no se perdonaría si su diosa sufría una herida, no importaba si fuese solo un pequeño rasguño.

En cuanto a su desobediencia, él estaba dispuesto a sufrir hasta el peor de los castigos por su crimen. Pero sin importar el que, Ottar no dejaría que Freyja estuviese expuesta ni al más mínimo peligro, a él no le podría importar menos lo que le ocurriese al peliblanco.

Bell y el resto finalmente habían terminado con todos los monstruos que los habían estado siguiendo y yacían agotados a mitad de la calle Daedalus. Finalmente tenían un momento de paz para descansar.

Bell se sentó al lado de la niña que había salvado con anterioridad.

"hola pequeña ¿te encuentras bien? ¿éstas herida?"

La niña lo miró directamente a los ojos y Bell por un segundo sintió que la había ofendido por algún motivo. Ella desvió su mirada inmediatamente antes de contestar con una voz monótona.

"Estoy bien"

Bell sintió como si hubiese cometido un grave error. Trató de evitar crear una atmósfera silenciosa e incómoda.

"u-ummm soy Bell Cranel por cierto… siento no haberme presentado antes. ¿Y tú cómo te llamas?"

"lo sé, oí tu nombre cuando estabas inconsciente. Soy Liliruca Arde, puedes llamarme Lili"

"Oye Lili ¿qué hacías sola en este laberinto?"

La niña se levantó de golpe visiblemente molesta.

"¡Lili no es una niña pequeña, soy una Pallum! ¡Una Pallum! ¿Entiendes Bell-sama?"

Ahora Bell sabía el motivo de su molestia. Aunque él realmente no entendía completamente como se sentía Lili al ser confundida con una niña debido a su tamaño.

La chica se ruborizó al darse cuenta del revuelo que estaba haciendo y sobre todo que le acababa de gritar a la primera persona que realmente se había preocupado por ella al punto de sacrificarse a sí mismo por su bien.

"l-lo siento Bell-sama"

Bell le sonrió de forma comprensiva.

"No te preocupes es mi culpa por no darme cuenta antes de que no eras una niña sino una bella señorita"

Lili le dio la espalda a Bell completamente avergonzada. Sabía por la forma de actuar del chico que él no era completamente consciente de todas las implicaciones que podrían tener sus palabras.

Lili se dio cuenta que la diosa de ojos zafiro la veía con celos y ella trató de desviar un poco su conversación con el peliblanco.

"De cualquier modo yo no estaba sola antes de ser arrinconada por el silverback…"

Bell se sorprendió al escucharla.

"¡eh! ¿entonces dónde están tus amigos? ¿¡Les habrá pasado algo!?"

Bell se alarmó y se puso es pie preparado para buscar a los amigos de Lili.

"no son amigos... son… solo son otros miembros de mi familia"

Lili murmuró.

"¿perdona qué dijiste?"

Lili se giró para encarar nuevamente al peliblanco.

"No te preocupes Bell-sama, ellos deberían de estar bien así que no hace falta que te preocupes"

'aunque yo de verdad esperó que estén muertos y si es posible que su muerte haya sido lo más dolorosa posible'

Lili le sonrió a Bell. El peliblanco la miró con duda en su rostro.

"No, si tu quie…"

Pero fue interrumpido por el sonido de un fuerte trueno azotando la tierra y el resplandor que cambió el color del cielo por un par de segundos.

"¡Todos cúbranse!"

Ouka advirtió a los demás.

"¡Bell-kun!"

"¡Hestia-sama!"

"¡aaah!"

Lili sintió que alguien la levantó del piso y en un santiamén esa misma persona la cubrió con sus brazos protegiéndola.

Las ventanas se rompieron dejando cientos de vidrios rotos por las calles del distrito Daedalus. Incluso todos sintieron como temblaba el suelo bajo sus pies durante el extraño fulgor.

"¿se encuentran bien?"

Lili escuchó la voz de Bell y miró a su salvador solo para ver una vez más al peliblanco. Su corazón latió ferozmente y ella quería creer que era por el miedo, pero sabía en el fondo qué solo se quería engañar a sí misma.

Su corazón no parecía dejar de latir salvajemente, por lo menos no hasta que escuchó una voz que acababa de conocer recientemente.

"¡Bell-kun, gracias! ¿te encuentras bien?"

El aventurero asintió a la diosa que también había protegido en sus brazos.

"no te preocupes Hestia-sama"

La diosa de ojos zafiros veía soñadora directamente a los ojos carmesí de Bell. Lili se sintió traicionada por un segundo, aunque sabía que ella no pintaba nada con el único aventurero que le era amable.

"¿¡todos están bien!?"

El dios Miach comprobó el estado de todos. Por suerte nadie había resultado herido.

"¿qué fue eso?"

"no tengo idea, pero creo que debemos huir de aquí, tengo un mal presentimiento"

Todos asintieron ante las palabras de Hestia.

"de acuerdo, pero no podemos salir corriendo como pollos sin cabeza, primero debemos saber de dónde vino aquel estruendo antes de fijar un rumbo… Ouka, lo siento, pero podrías…"

"no se preocupe Takemikazuchi-sama, solo tengo que echar un vistazo, nada malo me pasará. Además, solo me tomará un par de segundos así que no entré en pánico"

Takemikazuchi asintió poco convencido incluso aunque él fue quien había sugerido esto.

Ouka subió hasta un techo cercano, todos veían desde abajo como el aventurero miraba atentamente en varias direcciones hasta que volteó sobresaltado hacia su espalda como sí algo lo hubiese asustado.

"¡chicos huyan, no se detengan y váyanse!"

"¡no nos iremos sin ti Ouka baja rápido y nos iremos juntos!"

Contestó alarmado el dios Takemikazuchi. Pero antes de que el aventurero pudiera responder surgió una enorme cabeza de dragón en el resquicio entre los techos de los edificios.

Ouka se arrojó desde el techo tratando de alejarse del dragón jiao. Pero este lo capturó a mitad de su caída con sus garras parecidas a las de un águila.

Antes de que cualquiera pudiera reaccionar el dragón abrió su hocico en el que se formó una pequeña esfera eléctrica de la que surgieron varios rayos que atacaron y atravesaron al aventurero atrapado en su garra, estos rayos desaparecieron tan pronto como habían aparecido.

"¡Oukaaa!"

Chigusa gritó llena de desesperación y agonía al ver como el dragón soltaba al aventurero y este caía inconsciente al piso. Para cuando todos llegaron a la zona en que se había desplomado vieron al aventurero inconsciente y lleno de extrañas marcas de quemaduras por todo su cuerpo.

"Ouka… Ouka… ¡despierta Ouka! ¡despierta! ¡despierta!"

La angustia tras las suplicas de Chigusa era tal que parecía incluso palpable. Aun así, Bell sabía que todos seguían en peligro y tuvo que evitar la pregunta que todos se hacían.

'¿Ouka está muerto?'

"vámonos tenemos que huir"

Bell tomó el cuerpo inerte de Ouka sobre su espalda tratando de llevarlo a cuestas.

"p-pero…"

"vamos Chigusa no hay tiempo, debemos de huir del dragón"

Takemikazuchi trató de hacer entrar en razón a Chigusa, pero era obvio que ella había sido muy afectada al ver herido a Ouka. Por ello Takemikazuchi tuvo que tomar su mano para tirar de ella y Chigusa no se quedara parada sin intentar huir.

¡Groooaaaarg!

Todos voltearon hacía los techos donde el dragón jiao rugía furioso. Entonces el cuerpo entero de la criatura fue iluminado por cientos de rayos similares a los que había usado al atacar a Ouka solo que estos eran más potentes a juzgar por el aura y el estruendo que estos emitían.

Sabían que estarían acabados en cuanto el monstruo liberara su poder. La velocidad del ataque era incuestionable, aun así, no estaban dispuestos a morir tan fácilmente. Pero no llegaron tan lejos antes de escuchar el grito desesperado del usualmente tranquilo dios Miach.

"¡Naaza! ¿! qué haces!? ¡corre!"

Solo entonces todos se dieron cuenta que Naaza se había paralizado presa del pánico. Su fobia a la mazmorra y los monstruos finalmente la había superado, había llegado a su límite tras pasar por tanta presión.

Bell trató de darle el cuerpo inerte de Ouka al dios Takemikazuchi para correr a salvar a Naaza. Pero incluso antes de que diera un paso hacía ella el tiempo se había acabado, el dragón ya había abierto su gran hocico lleno de afilados colmillos anunciando su siguiente ataque.

Todos palidecieron al ver como el cielo cambiaba de color y el mismo estruendo que habían oído hace un par de minutos volvía a la vida como un poderoso trueno que descendía de los cielos lleno de furia.


Hola a todos aquí les traigo un nuevo capítulo, espero que les guste. Originalmente era más largo pero lo corte para integrarlo al siguiente capítulo que tratare de publicar pronto, pues ya tengo definido lo que pasará en el siguiente capítulo.

Por cierto si se preguntan como se ve el aventurero sobre la espalda del dragón he puesto la imagen de portada de como es, básicamente estoy tomando prestado el diseño de uno de los personajes de Kuiyu Chouyuan... del cual solo existe el trailer según tengo entendido, pero lo pueden ver en youtube es bastante entretenido y para mi, el diseño de ese personaje en especifico se me hace bastante genial por lo que no pude evitar introducirlo en la historia.

Más adelante explicare por que el alma de Bell cambia constantemente y el origen verdadero de sus poderes (que en si es una mescolanza extraña que surgió en mi cabeza, de varias obras que me gustan aunque lo tergiversare un poc,o si así se puede decir, para que todo tenga sentido y se adapte al fic)... vi un comentario en el anterior cap que me decía que sabía cual era el origen de la pagoda, si de verdad sabes de donde proviene ya te podrás dar una idea del origen de los poderes de Bell y de ser así espero que te guste la idea... ATG ;D hahaha xD

Acabo de salir recientemente de vacaciones así que espero poder escribir varios capítulos antes de volver a entrar a la universidad en el siguiente ciclo, sobre todo porque ya comenzaré mi protocolo de tesis y etc. por lo que creó que estaré más ocupado que nunca y se me complicará aún más seguir escribiendo (aunque no lo dejare de hacer por supuesto)

Dejen sus comentarios, dudas u opiniones que ya saben que les contestare por PM. Hasta pronto :)