Capítulo 12
"¿Por qué tenemos que quedarnos todos tan solos? Pensé. ¿Qué necesidad hay? Hay tantísimas personas en este mundo que esperan, todas y cada una de ellas, algo de los demás, y que, no obstante, se aíslan tanto las unas de las otras. ¿Para qué? ¿Se nutre acaso el planeta de la soledad de los seres humanos para seguir rotando?"
Sputnik, mi amor
HARUKI MURAKAMI
Disclaimer: Danmachi es obra de fujino Omori y ninguno de los personajes de su obra usados en este fanfic me pertenece. (excepto Sigurd ese man es mi OC, claro que esta basado en el héroe mitológico y en la imagen del pelirrojo del trailer de kuiyu chouyuan pero esos solo son detalles) xD
Capítulo 12
Ven conmigo
La pagoda dorada que iluminaba una habitación del distrito de placer se hundió en el pecho de un aventurero en posición de loto sobre una cama.
A su lado, una renard rubia cuya falta de ropa era escondida tras varias sábanas blancas, dormitaba con un rubor que le daba una apariencia inocente que pocos podrían resistir.
"haaa, me siento tan cansado"
Bell movió su pie varias veces solo para darse cuenta de que ahora su tobillo torcido estaba completamente curado.
"aunque esta habilidad es demasiado ventajosa gasta demasiada energía mental y magia…"
El chico sacó la última poción dual que le quedaba. Sigurd le había dado varias durante su persecución, sin ellas habría caído por la fatiga y habría sido capturado al poco tiempo tras comenzar a correr.
Luego de sentir que su energía mental y su magia estaban siendo sanadas Bell miró a la chica semidesnuda a su lado.
Sin saberlo ella lo había salvado de las amazonas que lo estaban persiguiendo. La gratitud que sentía hacia ella era grande ahora estaba en deuda con ella. Pero si se mantenía más tiempo aquí podría ponerla en peligro y eso era algo que no querría hacer.
Tras sentir que su energía mental ya no era tan baja supo que ya era hora de marcharse.
'bueno parece que ya es hora de irme. Juro que te pagare mi deuda la próxima vez que nos veamos en circunstancias… más comunes'
El chico salió de su posición de loto mientras trataba de bajarse de la suave cama. De alguna forma le fue más fácil concentrarse y usar Life Return una vez que entró en esta postura.
"no me dejes"
Una respiración agitada lo sorprendió detrás de él. Sintió un firme tirón de su camisa y al darse media vuelta se dio cuenta que la Renard se había movido con los ojos entrecerrados y una expresión triste.
La culpa golpeo su corazón. Él no conocía realmente a esta chica, pero sus instintos como hombre lo torturaban diciéndole que estaba mal dejar a una chica sola, sobre todo si ella se veía tan triste en la cama pidiéndole que se quedara con ella.
Miles de historias trágicas donde el héroe deja a su amada antes de partir a su muerte invadieron su mente impidiéndole dar un paso más.
'… parece que sigue medio dormida'
Bell no pudo evitar resoplar a sabiendas de que su mente simplemente estaba siendo demasiado activa.
"fuuu, mi diosa me va a matar… pero siento que estaré cometiendo un grave error si me marcho. Además, esto es lo mínimo que puedo hacer para devolverle su ayuda, incluso si lo hizo sin saberlo"
Bell se quitó su armadura ligera antes de sentarse nuevamente al lado de la renard. Si se iba a quedar un tiempo con esta chica, bien podría ponerse cómodo.
La autonombrada Haruhime aún parecía intranquila en medio de su sueño. Si bien Bell no sabía que estaba soñando, por lo menos sabía que estaba sufriendo por las expresiones que hacía.
Un poco dudoso comenzó a acariciar la cabeza de la chica. Poco a poco su expresión se relajó mientras el peliblanco frotaba su mano sobre el radiante cabello rubio.
Un par de horas más tarde la renard finalmente parecía estar despertando de su plácido sueño. Bell solo esperaba que ella no se sintiera incómoda al despertar sobre su regazo.
¿Cómo terminaron así? Bueno, Bell simplemente no pudo soportar el dolor en su espalda al tener que reclinarse mucho tiempo para seguir acariciándole su cabeza.
Le resultó más cómodo recostar la cabeza de la chica sobre su regazo para continuar con su tratamiento.
A pesar de que ya era muy tarde, Bell no sentía que el sueño lo invadiera. Descubrió que observar el delicado rostro de doncella de la renard mientras esta dormía era muy entretenido.
El peliblanco trató de evitar hacerlo al sentirse como un acosador, pero, algo en la bella renard parecía hipnotizarlo e incitarlo a vigilarla casi como si se tratase de un guardián que tenía que velar por el dulce sueño de la chica.
Los ojos de la rubia se abrieron revelando un par de bellos orbes verde esmeralda. Se volvieron a cerrar perezosamente como si no quisiera despertar de un sueño muy cómodo.
Tras repetir esto un par de veces más, Haruhime finalmente pareció darse cuenta de su entorno. Sus mejillas se volvieron a enrojecer violentamente al reconocer a la persona sobre ella.
"¡m-mm-maestro!"
"parece que finalmente despertaste"
"e-e-ee-esto, ¿por qué estoy en t-tu-tu-tu r-regazo?"
La chica se movía inquieta. Parecía un pequeño y tierno gatito buscando donde esconderse.
"bueno…"
Bell no quería decirle que estaba haciendo esto tras verla tan frágil y vulnerable. Así que creyó que sería mejor simplemente evadir la pregunta.
"una cosa llevó a la otra y bueno, simplemente terminamos así"
Claramente se había equivocado.
La mirada de Haruhime se disparó al resto de su cuerpo. Incluso retiró las sábanas mientras comprobaba lo que había debajo de ellas. Luego giró sus ojos solo para darse cuenta de que su 'maestro' ya no tenía la armadura ligera que lo había visto portar cuando entró a su cuarto.
"yo… entiendo…"
"¡no, no, no, no, no! ¡todo es un malentendido, un malentendido me escuchas!"
Bell procedió a dar una explicación a detalle como probablemente debió de haber hecho desde el principio.
"haaa ya veo, así que el maestro no abusó de mi mientras estaba inconsciente y se quedó para cuidarme. El maestro de verdad es tan amable"
Bell trataba de evitar mirar a la renard ahora frente a él. Al oír como ella misma describía con sus propias palabras la impresión que tuvo de él tras despertar, se dio cuenta de que sonaba fatal.
Por ello estaba feliz de aclarar todo. Pero ahora había algo que le estaba comenzando a molestar. Así que tuvo que volver a mirar a Haruhime a los ojos mientras volvía a tomar la palabra.
"Haruhime, yo no soy tu maestro y tú no eres mi esclava. Soy solo Bell Cranel, así que puedes llamarme por mi nombre"
"ah, lo siento maestro, es la costumbre"
Ella no parecía darse cuenta de que lo había vuelto a hacer. Bell no pudo evitar quejarse en su corazón.
'haaa… parece que las viejas costumbres mueren lento'
"vamos, inténtalo"
"¿eh?"
Ella inclino su cabeza confundida. Parecía que de verdad no se había dado cuenta de que lo había vuelto a llamar maestro.
"debes llamarme por mi nombre, inténtalo"
"bien, lo haré…"
Ella parecía luchar consigo misma un poco para hacer lo que Bell le pedía.
"C-Cranel… -sama"
'bien, vamos progresando. Ahora una vez más'
"Bell"
"¿eh?"
"llámame Bell"
"p-pero…"
Haruhime vio a Bell a los ojos y se dio cuenta de que no podría hacerlo cambiar de opinión. Con un poco de reticencia pronuncio el nombre del chico frente a ella.
"B-Bell… -sama"
El peliblanco aún se sentía raro al oír el honorífico 'sama' pronunciado junto a su nombre. Había crecido en un pequeño pueblo donde todos eran iguales y existía un ambiente de familiaridad, por eso le era tan raro que le tratasen con esa clase de honoríficos.
Pero sentía que ya había presionado mucho a Haruhime hasta ahora, así que lo dejaría pasar.
"¿por cierto podría saber tu nombre completo?"
"por supuesto, soy Sanjouno Haruhime"
La sospecha de Bell fue confirmada al oír un apellido que no debía pertenecer a zonas cercanas a esta ciudad laberinto.
Incluso en Orario, que era un crisol de diversas razas y culturas era extraño ver a alguien como Haruhime. El estilo de su ropa, su forma de hablar y su expresión corporal fueron algunos de los indicios que le resultaba familiar a las mujeres de la familia Takemikazuchi.
Sabía que los Renard eran una raza pequeña que se concentraban principalmente en el lejano oriente.
'¿Tal vez Haruhime podría ser de una ciudad cercana a la de Mikoto?'
Antes de que el peliblanco pudiera confirmar sus dudas Haruhime se le adelanto con una pregunta propia.
"Bell-sama, entonces, sí tú no eras mi cliente ¿Cómo es que llegaste hasta mi cuarto?"
"bueno, verás…"
…
En sus propios hogares, dos diosas sufrían al no saber lo que le había pasado a cierto peliblanco. Ya era bastante tarde, pero ninguna podía conciliar el sueño.
La diosa Freyja se encontraba en sus lujosos aposentos, en la cima de la torre Babel. Ella se mantenía vigilante esperando poder encontrar solo un atisbo de la transparente alma de Bell.
Ottar estaba a su lado tratando de tranquilizarla asegurándole que Allen, los hermanos Gulliver o cualquier otro miembro de su familia le traerían noticias del peliblanco pronto.
Alguno tendría que encontrarlo tarde o temprano. Pues la diosa ordenó a toda su familia desplegarse en la búsqueda de Bell por toda la ciudad e incluso en la mazmorra.
La diosa se retiró de la ventana, mantenerse vigilando la gran ciudad sin encontrar ninguna pista de su amado la estaba poniendo más nerviosa. Con pasos firmes ella se dirigía hacia un gran librero al costado de su habitación.
Estaba convencida de que Bell estaba bien, cualquiera que fuera su ubicación. ¿Y qué si el gremio lo capturaba? Ella fácilmente podría pagar por todos los daños de Daedalus con tal de que lo liberaran.
Pensándolo bien. Sería mejor si Bell de verdad hubiera sido capturado por el gremio, de esa forma Hestia le debería un gran favor. Quizá podría pedirle que Bell le cumpliera un deseo para pagar su deuda. Hestia difícilmente podría negarse considerando la gran deuda en la que estaría.
La diosa sonrió para sí misma.
Con uno de sus dedos hizo ademán de retirar uno de los libros que había comprado recientemente, pero dudó mientras lo hacía.
'Planeaba darte un impulso con este grimorio, pero…'
Ella recordó al dragón jiao que estuvo a punto de robarle su esperanza.
'si eres tan propenso al peligro, no puedo darte algo de una calidad tan baja'
Su dedo se deslizó por el estante lleno de grimorios hasta que encontró al más grande y que era notablemente más ornamentado que el resto.
'de cualquier forma, ahora que sé con certeza que eres quien he estado buscando todo este tiempo no podría resistirme a darte solo lo mejor de lo mejor'
Ella miró al grimorio preguntándose cuál sería el resultado de su apuesta.
"fufufu… Ottar tengo un trabajo para ti"
Por otra parte, con Hestia…
Ella giraba de un lado a otro en su cama mientras contenía sus lágrimas. Lo que no podía contener eran sus constantes suplicas por su amado aventurero.
"Bell-kun. Bell-kun vuelve pronto… ¡Bell-kun! ¡Beeell-kuuuuun!"
"¿¡Hestia-sama podrías callarte!?"
Una segunda persona se levantó molesta al lado de la diosa. Había intentado dormir todo este tiempo, pero los constantes lloriqueos de esta última se lo hacían imposible.
"P-pero Bell-kun, Bell-kun podría estar…"
"haaa… bien, entiendo, entiendo. Pero si vas a seguir así no podré dormir toda la noche. Rayos ahora me arrepiento de haber aceptado dormir contigo…"
"…"
La diosa no dio ninguna excusa y en cambio se limitó a darle una mirada llorosa que pedía clemencia.
"haaa, bien, ya te había dicho que quería hablar con ambos tan pronto como él volviera. Pero si te vas a poner así, bien podríamos comenzar la discusión en este momento. Escucha…"
…
Ella tenía un aura de inocencia tan pura que me decía que podía confiar en ella. Como resultado terminé contándole toda la historia del porque había sido perseguido por las amazonas.
"ya veo…"
Ella se lo tomó con tanta tranquilidad que me pareció extraño.
'¿acaso las persecuciones de las amazonas son tan comunes?'
"Bell-sama, ¿sabes si alguna de las amazonas que te perseguían se llamaba Aisha?"
"¿Aisha? Bueno, no. La verdad todo fue tan caótico que no preste mucha atención. ¿La conoces?"
"sí, Aisha-sama ha sido muy amable conmigo"
Ella esbozó una sonrisa genuina. Pero oculto en su tono de voz y en sus ojos pude distinguir un sentimiento de disculpa y de culpabilidad. Incluso sus orejas y su cola descendieron denotando su cambio de humor tan solo al hablar de la amazona.
Este podría ser un tema sensible por lo que no me atreví a preguntarle al respecto, si lo hacía fácilmente podría reabrir dolorosas heridas.
Ella pareció darse cuenta del cambio de ambiente en la habitación y decidió cambiar de tema.
"Bell-sama tengo una propuesta para usted. Una vez que nuestro tiempo juntos llegue a su fin, te guiaré a la ruta de escape más segura. Es muy improbable que te descubran si permaneces escondido en esta habitación hasta la madrugada"
Lo discutimos muy poco tiempo y acabé aceptando. Al trabajar en el mismo distrito que las amazonas era muy probable que ella trabajara para el mismo dios que ellas. Y, por lo tanto, era muy probable que su propuesta fuera una trampa.
Pero, esa sonrisa, esos ojos, su atmosfera inocente. Todo en ella eran indicios que me decían a gritos que podía confiar en esta doncella con un aura tan pura.
Ella probablemente se metería en problemas si alguien descubriera que había ocultado a un fugitivo que su familia perseguía. La deuda y gratitud que mi corazón albergaba hacia ella se volvió tan grande que temía no poder devolver el favor.
Así que al final no pude evitar aceptar su amable propuesta. En este momento las lecciones de mi abuelo resonaron en mi corazón.
Ahora sabía mejor que nunca que sus palabras eran una verdad absoluta. La mayor debilidad para todo hombre son las mujeres. Incluso para los héroes que admiraba.
"Bell-sama, incluso si es vergonzoso tengo una petición para ti"
Asentí al instante, si me atreviera a rechazar cualquier petición que ella tuviera no podría seguir considerándome un verdadero hombre.
"no te preocupes, puedes pedirme lo que quieras con confianza"
Ella jugaba nerviosa con sus manos tratando de evitar mirarme directamente.
"sí está bien para ti… ¿podríamos conversar hasta antes de que te marches?"
"¿eh?"
¿De verdad le daba vergüenza pedir algo tan simple?
Más que eso.
¿Qué vida tan solitaria debe de tener uno para tener que pedir la compañía de los demás como un favor?
Me perdí un tiempo en mis pensamientos y para cuando me di cuenta, Haruhime ya me estaba viendo con ojos llorosos. Probablemente ella estaba malinterpretando mi silencio.
"s-si Bell-sama no está dispuesto…"
"¡estoy dispuesto! … claro que estoy dispuesto. Es solo que no creí que pedirías algo tan simple y yo… yo…"
Mi impulso por aclarar la situación me estaba haciendo hablar sin pensar.
'cof cof cof'
Fingí un poco de tos al darme cuenta de que debía de ser muy cuidadoso con mis siguientes palabras.
Yo también me sentí extremadamente solo luego de perder a mi abuelo y podía entender un poco los sentimientos de Haruhime.
Mi soledad y mi tristeza se desvaneció luego de conocer a la diosa Hestia. Pero de no ser por ella, incluso hasta ahora mi existencia se sentiría miles de veces más vacía.
Si Haruhime no tenía a nadie que hubiera llenado su soledad, si ella no tenía a nadie equivalente a lo que era mi diosa para mí, entonces solo había una cosa que yo podría hacer.
Yo mismo me convertiría en el pilar de apoyo para Haruhime. Llenaría el vacío de su vida y definitivamente haría que ella esbozara una sonrisa sincera en lugar de esta sonrisa fingida y cortés que está acostumbrada a mostrar al mundo.
"bien, conversemos Haruhime. Pero quiero dejar algo claro, no quiero que me malinterpretes, no conversaré contigo porque me lo pediste, yo de verdad quiero saber más de ti así que no tienes que pedírmelo como un favor"
"Bell-sama…"
Ella parecía muy feliz de que yo estuviera dispuesto a conversar con ella. Sus ojos se iluminaron por un segundo e incluso su cola se movía de lado a lado.
"¿De dónde vienes Bell-sama?... ¿Hay muchos humanos allí?... ¿Qué tipo de vista tenías de las montañas?"
Un aluvión de preguntas salió de su boca, una nueva pregunta surgía tan pronto como respondía a la pregunta anterior.
'fuuu esta va a ser una larga noche… aunque la verdad no tengo ni la más mínima queja. ¿Después de todo, quién estaría dispuesto a quejarse por poder pasar tanto tiempo con una belleza inocente y pura como Haruhime?'
…
Ambos salieron cautelosos de la habitación. Aprovecharon los últimos momentos antes de que saliera el sol para la retirada de Bell. Iban silenciosamente por los pasillos del burdel tratando de no ser notados.
Justo cuando Haruhime paso a un lado de un grande y viejo baúl, este se movió casi como si hubiera saltado muy alto. La renard no se esperaba esto y dio un gran salto junto a un grito de pánico que resonó por el pasillo.
Avergonzada se cubrió la boca mientras veía a Bell con ojos llorosos y una actitud agraviada por haber sido asustada de tal forma. El peliblanco la ayudo a levantarse y ella se sobó el trasero dolorido tras haber caído sobre este.
"¿B-Bell-sama por qué se movió el baúl?"
Este se volvió a sacudir y ambos escucharon un sonido parecido al de un grito ahogado que venía del interior del baúl.
Todos los pelos en la cola de Haruhime se erizaron por el miedo que sentía.
"no importa, solo sigamos"
Bell tomó a Haruhime de su brazo llevándola por un camino que él desconocía. A pesar de eso, el peliblanco estaba apurado por salir del burdel, así que tenía que sacar de aquí a la renard.
Se sentía culpable por dejar a ese tipo encerrado, sobre todo porque fue él quien lo metió ahí en primer lugar. Pero Bell temía que las trabajadoras del burdel los encontraran tras escuchar el grito de Haruhime. Así que se disculpó desde el fondo de su corazón con aquel desconocido mientras se retiraba.
Cuando la renard se recompuso ella volvió a llevar a Bell en la dirección correcta. Recorrieron un largo camino, Bell solo se dio cuenta de que habían dejado el distrito rojo por la falta de olor a almizcle.
Bell se percató de donde se encontraba al ver múltiples casas parcialmente destruidas o completamente derrumbadas. Ya había estado aquí el día anterior, incluso tuvo la oportunidad de ver como Sigurd y el dragón combatían haciendo un desastre en este distrito, el distrito Daedalus.
"ya estamos aquí Bell-sama, mientras siga las indicaciones en las paredes podrá salir del distrito Daedalus con seguridad en dirección de la torre de Babel"
Bell miró a Haruhime agradecido por todo lo que había hecho por él. El peliblanco sabía que este era el momento de separarse, pero se sentía reacio a dejar ir a Haruhime de vuelta al distrito rojo.
Quería sacarla de ese lugar, pero sabía que no tenía la fuerza necesaria para protegerla. Dando como resultado la duda en su corazón.
"Bueno Bell-sama yo tengo que volver al burdel antes de que se den cuenta de mi ausencia. Gracias por todo"
La renard dio media vuelta lista para retirarse, ella logró ver las intenciones de Bell, pero sabía que no podía arriesgar a que la ira de Ishtar le hiciera daño a él o a su pequeña familia si ella intentara escapar y ella la encontraba. Los recuerdos del castigo que recibió Aisha por su culpa seguían impresos en su interior.
Bell vio como la renard se retiraba con la cola y sus orejas decaídas al igual que sus sentimientos.
"¡Haruhime espera…!"
La renard se detuvo a mitad de su camino, pero se negó a dar media vuelta y ver de frente al peliblanco. El chico luchaba consigo mismo mientras recordaba la charla que habían tenido hasta hace poco.
…
No podía evitar sentir lastima por la vida que había tenido Haruhime hasta ahora. Tras charlar por un tiempo Haruhime me contó sobre su pasado y como termino como una miembro de la familia Ishtar y, por lo tanto, como una de las trabajadoras de los incontables burdeles de la diosa.
En resumen, cuando la Haruhime apenas tenía 12, ella fue exiliada de su clan y le fue entregada al hobbit cuya ofrenda divina fue devorada por ella como una disculpa por las presuntas acciones de la pequeña renard. Haruhime no parecía ser consciente de que ella fue enmarcada y acusada falsamente por el hobbit que en mi opinión tenía dudosas intensiones desde el principio.
Afortunada o desafortunadamente, tras un par de meses de viaje la renard y el hobbit fueron atacados por un grupo de monstruos. El despreciable hobbit huyó dejándola a ella como carnada. Fue salvada por coincidencia por un grupo de ladrones que estaban cerca y querían robar todo lo que había en el lujoso carro donde se encontraba ella.
Cuando se dieron cuenta de que ella aún era virgen se decidieron a venderla al saber lo mucho que podían ganar al vender a una linda chica de una especie rara entre los demi-humanos que, por sobre todo aún era virgen. Como resultado ella termino su largo viaje entrando a Orario como si se tratara de mera mercancía.
Al final Ishtar la compró a los bandidos y ella termino trabajando para el burdel en el que estábamos en este momento, Haruhime me dijo que a esta zona del barrio rojo fue apodada como la zona Yoshiwara por su diosa en honor a cierto distrito rojo famoso de las zonas de oriente. La diosa incluso había construido el lugar basándose en el verdadero Yoshiwara de la ciudad de Edo, dando como resultado la extraña forma de ofertar a sus cortesanas como si fueran pájaros enjaulados.
Como recientemente acababa de cumplir los 16 años Ishtar decidió que Haruhime ya estaba lista y desde entonces ella era exhibida en esa especie de jaula de pájaros en la calle para ser vendida por una noche al mejor postor. Hablar sobre el tema me hacía sentir mal al ser un aventurero, la causa principal de que este negocio sea tan popular y aceptada en Orario.
Los aventureros eran expuestos constantemente a grandes cantidades de estrés en el dungeon y, por lo tanto, necesitaban una manera de expulsar todo ese estrés de una forma que no fuera la violencia en la ciudad. Como el gremio prefería que no hubiera violencia, que los aventureros liberaran todo ese estrés en otras cosas era lo mejor.
Por lo tanto, terminaron haciendo la vista gorda ante los negocios de este tipo, en la opinión del gremio el distrito del placer era un mal necesario. Lo era tanto que incluso llegaron a apoyar a Ishtar para que ella se encargara de todo un distrito, dando origen a esta gran zona roja en la ciudad y, por sobre todo a la gran libertad que tenía la diosa para mantener su negocio a cualquier costo.
Mi mente era invadida de malos sentimientos al pensar en cuantas mujeres pudieron terminar trabajando trágicamente aquí de forma similar a Haruhime. Afortunadamente la renard pareció darse cuenta y desvió nuestro tema de conversación a nuestra actual charla animada.
El único motivo por el cual ambos estábamos hablando tan intensamente era muy simple, se trataba de los héroes. Al parecer a Haruhime compartía mi amor por las historias y ambos llegamos a hablar largo y tendido al respecto.
"… ¿Lo conoces? Entonces, ¿Qué hay de la historia de un espíritu atrapado en una lámpara y el joven mago?
"sí recuerdo bien… ¿El Mago Aladino?"
"sí"
Era la primera vez que la veía tan entusiasmada. Aunque era de esperar, dudaba que las otras trabajadoras del burdel les gustaran estas historias y esta podría ser la primera vez que ella podía hablar de su afición con otra persona que amaba esta clase de historias.
Yo me sentía orgulloso de conocer muchas historias de héroes, pero Haruhime conocía más que yo al punto en que era sobrecogedor, casi intimidante. Muchos nombres e historias que desconocía me fueron dados a conocer en este momento por ella.
"… creo que las escenas de justas de "Sir Laslow" son mucho más impresionantes…"
"Bell-sama, ¿Estás familiarizado con la historia de Blanca Nieves?"
"no sé nada más que historias de Héroes…"
Se inclinó más cerca de mí y yo reajuste mi posición en la almohada.
Como mi interés se limitaba a las hazañas de los héroes no prestaba tanta atención a todos los cuentos de hadas sobre princesas que Haruhime conocía. Eso fue, por lo menos hasta que me di cuenta de cómo se relacionaban con ella esas historias. Todas eran princesas salvadas por un caballero de brillante armadura o un príncipe azul.
'¿podría ser que Haruhime…?'
"Sabes Bell-sama. Yo realmente admiro al caballero que cantaba de amor a su reina, a pesar de que ambos sabían que sus sueños nunca se harían realidad"
Sí, creo que, sin lugar a duda no me equivoco. Había una forma rápida de comprobarlo y no me pude resistir a saber si mi sospecha era cierta.
"Haruhime, ¿cuál es tu historia favorita?"
"Es difícil elegir… pero creo que es aquella donde una princesa fue salvada de un demonio por un guerrero joven y sin nombre… Es una de las historias más antiguas del Lejano Oriente"
Eso significaba que le gustaban sobre todo las historias donde el Héroe salvaba a una damisela en peligro… El momento en que una mano fuerte se extendía para rescatar a una princesa del peligro. Podría ser porque había estado encerrada la mayor parte de su vida.
Espera, mis mejillas se sonrojaron. Esa mirada en su rostro era como si acabara de revelar la ubicación de un tesoro insustituible… ella cerro los ojos. Parecía que ella sabía lo que yo estaba pensando.
"Hubo un tiempo en que yo también quería que mi propio Héroe me llevara a algún lugar lejano, como en las páginas del libro…"
Estaba a punto de decir algo, pero la suave sonrisa en sus ojos me hizo parar.
"… pero ese era el sueño tonto de una chica perdida en los cuentos de hadas. Ningún Héroe vendría por alguien tan humilde como yo"
"¡p-por supuesto que lo haría!"
Sorprendido por la resignación en su voz, me levante e intente negar su afirmación.
"¡ningún Héroe dejaría atrás a alguien como tú!"
La sonrisa triste que me dio me hizo detenerme a mitad de mis palabras.
"estoy segura de que los Héroes de los que hablas tuvieron la misma alma bondadosa que tú, Bell-sama… Sin embargo, no soy ni una bella reina ni una doncella en peligro inminente…"
Ella lentamente parpadeo como si le estuviera explicando una verdad universal a un niño.
"soy una prostituta"
"¡…!"
Mis ojos se abrieron ampliamente. Sus palabras eran suaves y dulces, pero me atravesaban el corazón con el aguijón de mil cuchillos.
"aunque aún no tengo experiencia en el amor, le he entregado mi cuerpo a muchos hombres. No era mi destino esperar el amor verdadero como una flor pura. En mi historia, el dinero tiene prioridad"
Flor pura… Había escuchado esas palabras antes, pero ahora sabia su verdadero significado.
"y ahora es mi trabajo ofrecerles a mis clientes la noche de sus sueños, encerrada en un abrazo de la pasión física"
Las prostitutas no eran flores puras. Todo lo contrario. Esta hermosa chica, con un aura tan inmaculada, había estado con muchos hombres… La verdad de la que había estado tratando de escapar me alcanzo. Podía sentir su agarre, estrangulando mis pulmones desde dentro.
"¿Por qué querrían los Héroes salvar… a alguien tan sucia como yo?"
Esa sonrisa inocente nunca había salido de sus labios. Era obsesionante bajo la luz azul de la luna. Era la misma que llevaba cuando la vi por primera vez, impresionante pero distante. A pesar de lo cerca que estábamos sentados ahora mismo, había una gran distancia entre nosotros.
"las prostitutas son la ruina de los Héroes. Seguramente ya lo sabes"
Esas palabras me apuñalaron.
Ella hablaba de tal forma que parecía que esta era la conclusión de un debate que ya había ganado en su interior.
"no he tenido derecho a entrar en el mundo de los cuentos de hadas y Héroes desde el día en que aprendí lo que había sido de mí. Los sueños y los deseos no tienen sentido. No se me permite tenerlos. Sólo soy una prostituta…"
¿Qué era esa mirada de anhelo que vi en su rostro mientras miraba desde la parte trasera de esta habitación más temprano esta noche?
Estaba atrapada en la jaula de la prostitución, ¿Pero solo lo aceptó? ¿Lo aceptó todo?
El collar negro alrededor de su cuello resplandecía bajo la luz de la luna, pareciéndose cada vez más a un grillete.
"… parece que ha llegado el momento"
Sintiéndome patético y absolutamente inútil, vi a Haruhime-san girarse hacia la ventana y mirar afuera una vez más.
También eche un vistazo. Más de la mitad de las Lámparas de Piedra Mágica estaban apagadas y todas las linternas se apagaron. El alboroto de antes se sentía como un recuerdo lejano.
Haruhime se levantó con gracia.
"disfruté mucho nuestro tiempo juntos esta noche… Gracias"
¿Me estaba agradeciendo? ¿Por qué me estaba agradeciendo? ¿Qué debía decir?
Ambos salimos de la habitación mientras yo me sentía como un cobarde por no poder mirarla a los ojos en este momento.
…
Pasaron varios segundos desde que detuve a Haruhime, pero ella seguía esperando a que yo hablara.
Aprete mis puños con tanta fuerza que estos no tardaron en entumecerse. Pero, mi resolución no hizo más que fortalecerse.
"i-incluso si no soy un caballero de brillante armadura… incluso si no soy un príncipe azul. Incluso si solo se trata del débil y patético yo…"
En mi mente ya lo había decidido, solo me faltaba el valor para actuar y cuando estuve a punto de dejarla ir no pude contenerlo más. Definitivamente no debía dejar a Haruhime volver al distrito del placer.
"y, incluso si tú no eres una damisela en apuros o una princesa a la espera en la cima de una torre… incluso si solo eres una…"
A pesar de que me era difícil decirlo al punto en que yo mismo me sentía insultado por esa palabra no estaba dispuesto a dejarla ir.
"incluso si solo eres una prostituta yo definitivamente no me iré sin ti… Haruhime. Ven conmigo, huyamos juntos"
Ella giró para verme con sus ojos a punto de derramar lágrimas. Yo estire mi mano esperando que ella la tomara para que huyéramos juntos.
"n-no puedo Bell-sama, yo soy una prostituta, incluso si me llevas contigo yo solo soy la ruina de los héroes… si Ishtar-sama me encuentra… me convertiré en la ruina de ti y de toda tu familia"
Ella se aferró a su pecho con ambos brazos negándose a tomar mi mano.
"incluso así, no estoy dispuesto a dejarte volver ahí. Tal vez todavía soy débil pero algún día definitivamente seré lo suficientemente fuerte para protegerte. Soy muy torpe así que acompáñame y cuida de mi hasta entonces"
Ella era incapaz de dar el primer paso. Así que yo lo di por ella. Tome una de sus manos mientras caminaba a la salida del distrito Daedalus.
"Bell-sama…"
Sus palabras parecían a punto de ahogarse en su garganta. Su mano estaba temblando. Era obvio que tenía miedo. Pero no solo estaba temblando, su mano también se aferraba con fuerza a la mía como si no la quisiera dejar ir.
Todo este tiempo ella estuvo gritando silenciosamente por ayuda. Solo que yo era tan idiota que hasta este momento no me había dado cuenta. Debí de haber salido del distrito del placer antes y no haber esperado a que ella me trajera hasta aquí por sí misma.
Debió de haber sido una dolorosa tortura tener que traer por sí misma la pequeña chispa de esperanza que había aparecido de repente en su puerta solo para que esta se marchara para siempre. Esta era probablemente la única esperanza que había tenido desde entonces y probablemente la única que tendría en su vida.
'Perdóname Haruhime, debí haberme dado cuenta antes… pero ya no tienes que preocuparte, no permitiré que la diosa Ishtar vuelva a tenerte bajo su poder'
…
"misión cumplida"
En uno de los techos del distrito Daedalus un demi-humano observaba a Bell caminando junto a una renard rubia. El tipo tenía cabello gris y negro, orejas y cola de gato, una lanza de plata y una máscara oscura que ocultaba sus ojos.
"debo ir a reportarle a mi diosa"
…
Tan pronto como Bell vio que ya estaban cerca de la iglesia donde vivía junto a su diosa sintió un gran alivió. Fue difícil evitar que los demás los vieran, a pesar de que Haruhime estaba cubierta con una gran capucha, él aún tenía miedo de que alguien la reconociera y la diosa Ishtar la encontrara.
"es aquí, Haruhime. Ya llegamos"
Ella seguía aferrándose a la mano de Bell negándose a dejarla ir. El peliblanco abrió la puerta y estuvo a punto de dar un gran suspiro de alivio al traer a Haruhime a salvo hasta su hogar. Pero tan pronto como dio un paso dentro de la iglesia, todo el color en su cara se desvaneció cuando el terror lo invadió.
Justo frente a él se encontraba la una ojerosa diosa Hestia.
"¡Bell-k…!"
El brote de alegría en el corazón de la diosa se convirtió en pura ira al oler un extraño aroma que impregnaba todo el cuerpo de su siervo. Y, aún más al ver que Bell traía tomada de la mano a una chica bonita que ocultaba su cuerpo con un gran abrigo con capucha.
El semblante de la diosa se oscureció y en un rápido movimiento le quitó el abrigo a la chica detrás de Bell. Al ver las ropas que la demi-humana vestía el aire en el ambiente se volvió más pesado mientras el cabello de Hestia comenzaba a moverse de forma antinatural como si cada una de las coletas estuviera deseando ver sangre correr.
"este olor… incluso trajiste a una chica de ese lugar contigo… ¡Bell-kun es un idiota!"
Incluso fuera de la iglesia resonó a los cuatro vientos un sonido de un fuerte golpe.
"¡Bell-sama!"
"buaaaa Bell-kun, Bell-kun me engaño… y yo que estuve tan preocupada toda la noche"
Los lloriqueos de la diosa hacian eco en la iglesia.
"Bell-sama, Bell-sama despierte"
"¡aléjate de él! ¡Bell-kun es mío, chica seductora!"
…
"mmm… parece que la familia Hestia siempre es muy animada"
La diosa Freyja miraba con un aura de muerte hacia la iglesia en la que vivían Bell y Hestia.
"Bien hecho, Allen. Puedes retirarte"
"como ordene milady"
Bueno no hay acción en este capítulo (a excepción de la cachetada que le dio Hestia a Bell al final), pero todo tendrá relevancia en futuros capítulos :)
Para aquellos que no conozcan a Haruhime no se preocupen, pronto saldrá la segunda temporada de danmachi y estoy más que seguro que la veremos más o menos por el capítulo 4 o 5, depende de cuantos tomos de las novelas adapten. :D
También debo aclarar que parte del recuerdo de Bell sobre la conversación que tuvo con Haruhime es parte de la obra original del encuentro entre ambos en la séptima novela y no tomo ningún crédito por ella, es solo que creí que el autor hizo un gran trabajo al retratar en esa parte la forma de pensar de la renard de una forma muy cruda, tanto que no quise cambiar mucho en esa conversación entre Bell y Haruhime (aunque si la tuve que cortar un poco para que no se hiciera tan largo el cap y para que la parte que use de las novelas fuera mínima en comparación con el resto).
Sin nada más por decir me despido, Bye~.
