Capítulo 16
"La capacidad de creer plenamente en otro es uno de los valores más bellos del ser humano".
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo
HARUKI MURAKAMI
Disclaimer: Danmachi es obra de Fujino Ōmori y ninguno de los personajes de su obra usados en este fanfic me pertenece. (excepto Sigurd ese man es mi OC, claro que esta basado en el héroe mitológico y en la imagen del pelirrojo del trailer de kuiyu chouyuan pero esos solo son detalles) xD
Capítulo 16
¿demasiado genial?
Un fuerte crepitar resonó en la cima de la muralla de Orario. Aiz miraba como el cuerpo del peliblanco era envuelto por una deslumbrante energía caótica. Varios rayos salían disparados de su cuerpo chocando frenéticamente con cualquier superficie cercana.
Si un habitante de la ciudad volteara a ver hacia la cima de la muralla septentrional se daría cuenta de que algo extraño estaba sucediendo. El cielo aún oscuro no permitía que ocultaran la magia del peliblanco, en cambio solo resaltaba más los salvajes rayos iluminando la cima de la muralla.
De repente uno de esos rayos salió disparado hacia su espada enfundada a la altura de sus caderas. Tan pronto como se dio cuenta la desenfundó y la arrojó a un lado viendo como era envuelta en electricidad. No obstante, el ataque no se detuvo, una vez cubierta de electricidad un nuevo rayo salió disparado hacia ella desde la punta de la hoja de Desperate.
Aiz saltó a un par de metros evitando que la electricidad entrara en contacto con ella. Con la distancia que los separaba ahora los rayos la ignoraban como si nunca la hubiesen atacado. A pesar de las circunstancias la aventurera no detuvo su constante vigilancia sobre el peliblanco.
La princesa de la espada ya había analizado en su mayor parte la magia de Bell, tendrían que detenerse pronto para no llamar demasiada atención.
"Bell, ya puedes detenerte"
Los potentes destellos de energía eléctrica no cesaron incluso después de varios segundos. Aiz se preguntó si Bell no sabía desactivar su magia. El peliblanco simplemente estaba parado ahí sin inmutarse, era como si no estuviera consciente de lo que sucedía a su alrededor, tal vez ni siquiera la había oído.
El chico le había pedido consejos para usar mejor su magia antes de que se marcharan a la mazmorra. Pero lo que ella no esperaba era percatarse que la magia del peliblanco era muy similar a su propia magia, solo que ella se envolvía en viento y Bell en relámpagos. Si las analizabas con cuidado cualquiera se podría dar cuenta de que realmente eran demasiado similares.
No solo tienen cantos muy cortos, sino que ambos estaban relacionados a las calamidades, tormenta y tempestad. Era como si sus hechizos anunciaran la llegada de una catástrofe que salpica la sangre de inocentes y azota todo a su paso indiscriminadamente. No había crueldad ni intensión asesina, solo caos absoluto.
"¿Bell?"
Aiz trataba de llamar su atención, pero cuando se acercó demasiado varios rayos salieron disparados hacia ella a una velocidad alarmante dejándole muy poco tiempo para esquivar.
La princesa pensó por un segundo que Bell la había atacado a propósito, pero el peliblanco ni siquiera se había movido, era como si su magia tuviera conciencia propia y reaccionara a cualquier amenaza potencial cerca del aventurero.
Ella entrecerró sus ojos cuando escuchó un crujido que le resultaba muy familiar, el chico le dijo de antemano que este era un efecto secundario que tenía su magia así que no se sorprendió. Frente a ella la armadura de Bell se comenzó a resquebrajar y las grietas se extendían y multiplicaban a cada segundo.
El peliblanco se había querido quitar su armadura para practicar, pero ella le insistió para que no lo hiciera. Lo había ayudado a escoger y a comprar su armadura y sabía que Bell no estaba en una buena situación en este momento. Había creído que su preocupación por su armadura lo obligaría a ser más consciente de su magia para presionarlo a controlarse mientras usaba storm.
Incapaz de determinar cuánto tiempo más podría mantener su magia el peliblanco sin caer en un mind zero o resistir el metal de su armadura, se decidió a actuar tratando de evitar que los descubrieran y, sobre todo, que la armadura terminara hecha pedazos. Se abalanzó a toda velocidad con un objetivo claro.
Los incandescentes rayos en el cuerpo de Bell reaccionaron al instante seguidos de un potente crepitar, Aiz esquivó la mayoría con gran destreza excepto por un par que entró en contacto con ella, simplemente eran demasiados como para salir ilesa. No obstante, no retrocedió, la princesa de la espada se enfrentó a las consecuencias sin miedo.
…
Bell's POV
Enfundé mi chokuto tan pronto como terminamos con los monstruos en la despensa cercana. Me resultaba extraño darme cuenta de cuán débiles me parecían ahora los monstruos del primer piso tomando en cuenta que hace un par de semanas pasé grandes dificultades cada vez que combatía con cada uno de ellos.
Claro que con la ayuda de Aiz todo era más fácil y rápido, por cada monstruo que yo derrotaba ella se hacía cargo de seis o siete.
¡Rayos! ¿incluso se está tomando esto en serio? Ella se veía demasiado relajada, era como sí pudiera hacer esto con los ojos cerrados y aún salir sin ningún rasguño.
Esto debía ser cuando mucho un ligero calentamiento para Aiz. Pero pensando en ello, esto era ciertamente apropiado para la alabada princesa de la espada.
Naturalmente yo había estado usando mi sharingan todo el tiempo, todavía estaba copiando y modificando movimientos de Aiz para incorporarlos a mi propio estilo de pelea. Me estaba acostumbrando a usarlo cada vez más como resultado de nuestros entrenamientos.
Tras acabar con todos los monstruos en las cercanías de la despensa desactivé mi sharingan y enfundé mi chokuto. Pero mantuve un agarre firme sobre su empuñadura en caso de necesitar usarla.
Ignoramos las piedras mágicas dispersas por el piso mientras nos acercamos a cierto pasillo que me resultaba demasiado familiar como para sentirme cómodo.
"bueno, aquí estamos"
Aiz caminaba detrás de mí siguiéndome hacia nuestro destino. Recordaba a la perfección la última vez que estuve aquí, cómo no hacerlo tras todas las consecuencias que sufrí tras comer ese extraño fruto.
Mientras yo vigilaba que no se nos acercara ningún monstruo ella comenzó a explorar cuidadosamente el entorno.
"¿estás seguro de que fue aquí?"
"sí, justo al lado de esa roca"
Señalé la roca que había usado para esconderme de los monstruos dentro de la despensa en mi primer día como aventurero. Fue justo al lado de esta que se había abierto el pasadizo permitiéndome encontrar aquel fruto. Pero el muro de roca no tenía ni una sola muesca en su superficie, tenía la apariencia de llevar siglos intacto.
Ella puso una mano sobre la piedra lisa y la movió de un lado a otro como si la estuviera acariciando, aunque claramente estaba analizando su superficie con una mirada serena. No obstante, no había nada que pudiera resaltar del resto de muros del intrincado laberinto. Incluso inspeccionó la roca tratando de encontrar algún interruptor que nos pudiera abrir el pasaje detrás de la pared.
Mientras Aiz trataba de encontrar alguna forma de abrir el pasadizo tras el muro de piedra yo miré mi armadura con un poco de pesar. Todavía podía usarla, pero tarde o temprano se terminaría rompiendo, era inevitable que algún golpe forzara al metal a su límite y hacerlo sucumbir ante tantas grietas. Era increíble que en un solo día había logrado dañarla tanto que ahora tenía la apariencia de haber sido maltratada por todo un año lleno de aventuras.
Con un poco de dolor en mi corazón traté de soportarlo recordando que ya tenía una armadura de repuesto esperándome en casa. La sugerencia de Aiz resultó muy útil, aunque en ese entonces no sospechaba que Pyonkichi Mk-I llegaría a su fin pocos días después de comprarla. La usaría hasta que se resquebrajara en combate o en mis siguientes entrenamientos tratando de controlar mi magia. Solo entonces portaría la versión Mk-II.
Resistí con fuerza el duro golpe que representaba en mis pocos ahorros esta pérdida. Me preguntaba qué pensaría ese tal Welf Crozzo si supiera el destino que sufrió la armadura en la que seguramente vertió horas de continuo esfuerzo en menos de una semana.
A pesar de todo no culpaba a Aiz, ella solo quería ayudar y aunque yo sabía que la armadura no resistiría mi magia no me pude negar. Su intención era clara, ahora que sabía las consecuencias de usar imprudentemente mi magia tenía demasiada presión sobre mis hombros para mejorar y aprender de mis errores. Tendría que presionarme aún más para conseguir el control de storm tan pronto como me fuera posible.
Aiz ya me había dado varios concejos basándose en su propia experiencia. Sus palabras eran invaluables, después de todo ella me había dicho que tenía una magia muy parecida a la mía por lo que estaba seguro de que preguntarle al respecto había sido lo correcto. Solo podía esperar encontrar el equilibrio y el control pronto.
El tiempo discurría sin detenerse, era consciente de que ya se estaba haciendo tarde y mi estómago rugió exigiendo comida. Afortunadamente Aiz no pareció darse cuenta mientras estaba inmersa en su búsqueda. Mientras tanto yo estaba matando el tiempo pensando si realmente estaba bien hacerle caso a Haruhime o si debía seguir con mis planes de marcharme de Orario.
Aproveché este momento de calma para recordar nuestra pequeña charla antes de salir de casa para comenzar mi entrenamiento.
…
Como una parte de una nueva costumbre abrí mis ojos temprano en la mañana cuando el cielo aún seguía oscuro. Mi cuerpo estaba exhausto y todavía sentía todo el dolor acumulado de los golpes de mis entrenamientos y exploraciones.
Estaba tentado a usar mi habilidad Life Return para aliviar el dolor, pero la cantidad de energía mental que consumía era exorbitante y no podía malgastar mis pociones para recuperarla. No me puedo permitir gastos innecesarios, Haruhime y la diosa Hestia dependen de mí. Sobre todo, hoy que Aiz me ayudaría a entrenar para controlar mi magia storm necesitaba cada onza de energía mental que tenía pues sabía que mi magia era un devorador insaciable de la misma.
Me levanté silenciosamente de la cómoda y cálida cama que compartía con mi diosa y la bella renard. Volteé a verlas antes de marcharme, ellas parecían un par de ángeles cubiertas en sábanas púrpuras. Me estiré tratando de disipar todos los dolores provenientes de mis tensos músculos antes de salir.
Cargué la armadura sobre mi hombro, simplemente no me la podía poner aquí adentro sin hacer demasiado ruido. Abrí la puerta lenta y silenciosamente tratando de evitar que los viejos y oxidados goznes chirriaran con demasiado escándalo. A pesar de mis esfuerzos, una tenue voz me detuvo antes de que diera un paso afuera, había fallado al tratar de salir de casa desapercibido.
"Bell-sama, hoy también te marchas sin despedirte…"
Su voz ligeramente apagada me resultó extraña, aun así, no tenía que voltear para saber quién era, de las mujeres acostadas en la cama solo la rubia renard me llamaba así.
"Haruhime, vuelve a dormir. Volveré luego de explorar la mazmorra"
Volteé a verla desde el borde de la vieja puerta de madera que ahora estaba abierta. Ella bostezaba mientras se frotaba uno de sus ojos con el dorso de su mano.
"¿Ya almorzaste algo?"
"…"
No podía mentirle y mi silencio provocó que ella frunciera el ceño. Dejó las sábanas púrpuras a un lado mientras caminaba hacia mí. Cuando la vi estremecerse al sentir el frío piso bajo sus pies, un pinchazo de culpa me golpeó directo al corazón al sentir que solo había salido de la cálida cama debido a mi descuido.
"eso no está bien Bell-sama, necesitas energía para explorar en la mazmorra"
Ella cerró la puerta y tomó mi mano con un agarre firme llevándome con ella. Yo no opuse resistencia, su expresión preocupada derritió mi corazón haciendo imposible una negativa.
Haruhime manipuló hábilmente una pequeña estufa que aprovechaba la energía de las piedras mágicas transformándola en energía térmica suficiente para hacer que un litro de agua hirviera en poco menos de un minuto.
Mientras ella cocinaba yo volteé hacia mi diosa esperando que el ruido no la despertara. Afortunadamente para ambos, ella tenía un sueño bastante pesado, al punto de llegar a ser ridículo. Dejé escapar un suspiro liberando mi preocupación, si ella de verdad despertaba no había ninguna posibilidad en el mundo en que me dejara marchar tan temprano en la mañana. No deseaba dejar plantada a Aiz, sobre todo porque me estaba haciendo un enorme favor al entrenarme.
Pronto la demi-humana me dio un humeante filete de pescado frito acompañado por arroz y verduras hechas al vapor. Si bien aún no ganaba lo suficiente como para vivir en un lugar más cómodo, al menos podía permitirme comprar mejores ingredientes para mejorar nuestra alimentación.
"gracias Haruhime"
"no importa Bell-sama. Es lo mínimo que puedo hacer para agradecerte por sacarme de los burdeles de Ishtar-sama"
Miré a la renard por el rabillo del ojo mientras saboreaba el platillo que ella me preparó. Se veía feliz al observarme comer, su cola meneando de un lado a otro la delataba.
En el fondo me preguntaba por qué Haruhime no trató de escapar por su cuenta antes. Ella conocía los movimientos de su familia lo suficientemente bien para saber cuáles eran las horas más convenientes para moverse y también un camino seguro para salir sin ser vista. Pero la pregunta nunca salió de mis labios, ahora ella estaba oculta y segura con nosotros, no había razón para sacar el incómodo tema ahora.
No obstante, aún había una espina en mi corazón que no me dejaba sentir a gusto con toda esta situación. Ya había reflexionado sobre esto con anterioridad y ahora que la diosa estaba dormida podríamos hablar a solas, simplemente era el mejor momento para decirle.
"haaa… lo siento Haruhime, aunque te saqué de los burdeles de la diosa Ishtar ahora te la pasas todo el tiempo encerrada. Pero no tienes que preocuparte, tan pronto como tenga una buena cantidad de valis le pediré a la diosa Hestia que nos marchemos a una ciudad lejana donde tu diosa no te pueda encontrar. No habrá problema siempre que dicha ciudad tenga una mazmorra"
Haruhime negó con la cabeza sin que su sonrisa se desvaneciera.
"no es necesario Bell-sama, no me importa estar encerrada mientras pueda estar con ustedes. Nunca me siento aburrida o sola con la compañía de Hestia-sama y siempre me alegra ver cuando regresas a salvo después de explorar la mazmorra. No podría estar más agradecida de que me sacaras del dominio de Ishtar-sama… además… no te quiero obligar a abandonar la ciudad y a todos los amigos que has hecho aquí"
"Ya veo… bueno, por el momento no tengo los fondos, pero cuando los tenga no dudes en preguntar. Vivir como fugitiva y estar obligada a ocultarte no debe de ser muy cómodo"
Le sonreí de forma sincera. Siempre me preguntaba cómo era posible que una chica tan buena como Haruhime hubiera terminado en la situación que la había encontrado. Pero no importaba más, ahora que la he sacado de la zona roja me haré cargo de ella y nada malo le volverá a pasar.
Ambos compartimos una gran sonrisa. Haruhime se veía tan adorable que no me pude resistir a acariciarle la cabeza. Ella instintivamente movió sus orejas hacia los lados dándome libre acceso. Le acicalé un poco su cabello y la renard comenzó a ronronear como si se tratase de una gatita.
Solo cuando me di cuenta de lo coloradas que se tornaron sus mejillas retiré mi mano un poco avergonzado.
"c-creo que ya es hora de irme"
Ella me siguió hasta la puerta.
"Ten mucho cuidado Bell-sama, no vuelvas tarde"
Incapaz de darme la vuelta solo para mostrarle mis mejillas sonrojadas levanté mi brazo en señal de despedida. Tras fingir ir en dirección a la mazmorra tomé un desvío tan pronto como salí de la vista de Haruhime para dirigirme directo a la muralla.
…
"… inútil"
"¿eh?"
La tranquila voz de Aiz me sacó de mi ensoñación. Ella me miró con su eterna expresión estoica, no cambió incluso cuando se dio cuenta de que no le había prestado atención.
"dije que no pude encontrar ninguna forma de abrir el pasadizo. Es inútil"
"ya veo…"
Yo sabía que nuestra búsqueda no tenía muchas posibilidades de éxito así que realmente no me decepcionó saberlo. De cualquier forma, no era como si yo tuviera un gran deseo de volver a esa extraña habitación. Pero en contraste Aiz parecía algo abatida y no pude evitar sentir un poco de malestar.
Ella me había dado tanto, me había ayudado desmesuradamente y yo solo le podía ofrecer una búsqueda condenada a fracasar desde el principio. Saber que todo este esfuerzo había sido inútil me hacía sentir incómodo.
"¿deberíamos volver a la superficie?"
Ya lo había decidido, le compraría un poco de Jagamaru-kun, seguro que ella también tenía un poco de hambre y eso podría ayudar a levantarle un poco el ánimo. En estos días que pasamos juntos me pude dar cuenta de que Aiz es un poco adicta a las croquetas de papa.
Me resultaba divertido, nunca hubiera pensado que esta chica que siempre lucía tan bella y refinada sería amante de una comida tan simple. No es que me molestara en lo absoluto, simplemente lo encontraba curioso. Simplemente esperaba que su comida favorita la animara un poco luego de su decepción.
Para mi sorpresa ella negó con la cabeza.
"aléjate un poco, todavía quiero probar de otra forma"
Por supuesto que no se rendiría tan fácilmente. Me alejé a un par de metros preguntándome que más querría intentar Aiz.
Tan pronto como estuve a una distancia segura, ella desenvainó ágilmente su arma y murmuró una frase corta que logré distinguir gracias al silencio que nos envolvía.
"¡Aria: Tempest!"
Tan pronto como ella termino de recitar su hechizo, su cuerpo fue cubierto en poderosas ráfagas de viento tan densas y comprimidas que eran visibles mientras fluían como pequeños tornados bailando como si estuvieran felices de poder acariciar su piel.
Aiz tenía toda la razón, nuestras magias eran demasiado parecidas. De no ser por la diferencia de los elementos que las conformaban y el hechizo para usarlas podrían pasar como la misma magia o por lo menos del mismo tipo. Cuando menos no sería un error clasificarlas como el mismo tipo de magia enfocados a manipular un elemento natural.
Ella blandió su espada tan delgada que podría confundirse con un florete. De hecho, pensando en ello, su estilo para apuñalar usando la punta filosa de su espada durante nuestros entrenamientos parecía una técnica apropiada para el arma susodicha.
Aiz alzó la espada a la altura de su pecho con la punta de Desperate apuntando hacia el cielo, su cara se dividía justo por la mitad con el fino acero frente a sus ojos cerrados. Se estaba concentrando para ejecutar su siguiente ataque. El viento se extendió desde su brazo hasta su espada, y aunque no lo podía decir con seguridad, me parecía escuchar el viento cortando el aire incluso sin que la espada se moviera ni un solo milímetro.
El aura verde translúcida brillaba milimétricamente a ambos lados de la espada como si estuviera agudizando su filo aún más. Tan pronto como el filo del Desperate de Aiz pareció extenderse con su magia de forma uniforme a lo largo de toda su longitud, abrió sus ojos con una mirada decidida.
La princesa de la espada flexionó ligeramente sus rodillas mientras cogía impulso antes de salir disparada con pequeñas ráfagas de viento salvaje tras ella.
"¡Lil Ráfaga!"
Su voz contenía una profunda resolución, era como si la princesa de la espada creyera que nombrar su ataque podría conferirle más poder. Miré preocupado a Aiz mientras se enfocaba en penetrar el muro frente a ella a una velocidad extrema. Si fallaba podría sufrir heridas graves por un impacto de esa magnitud. Con nerviosismo volví a activar mi sharingan sin ponerme mi máscara para ocultarlo.
Para mí alivio y asombro, su espada penetró un par de centímetros en el muro como si se tratara de mantequilla. Pero no solo se deslizó dentro, sino que en una milésima de segundo la fuerza tiránica de su ataque provocó que tan pronto como la punta de Desperate penetró, la superficie del muro este explotó desmoronándose sobre sí mismo creando un hueco. Un cráter que solo el impacto de un meteorito podría haber hecho.
La gran nube de polvo se dispersó rápidamente por las ráfagas de viento provenientes de Aiz. Yo solo me limité a observar atónito a la bella mujer frente a mí. Pude notar que ella controlaba a voluntad todas estas ráfagas de viento, ahora no había ni una sola envolviendo su cuerpo, sino que estaban extendiéndose en todas direcciones dispersando el polvo.
Tan pronto como la mirada en sus ojos se relajó, su magia pareció desvanecerse como si nunca hubiera existido en primer lugar. Me acerqué a ella que parecía observar atentamente el cráter que había creado. Frente a nosotros el muro se había roto por completo mostrando su límite de profundidad. Avanzamos sobre la roca gris que hace poco conformaba el muro, la roca lisa tenía un poco más de dos metros de profundidad, pero el cráter aún iba más profundo.
Tras el muro gris se encontraban rocas de un color similar pero mucho más porosas y con claras divisiones entre ellas lo que daba un claro indicio de que no eran parte del mismo muro plano y uniforme. Las rocas estaban apretujadas y todas tenían un enorme hueco en forma cóncava con una curvatura uniforme, era como si un gigante hubiera dado un mordisco al muro. Pero era claramente el resultado del ataque de Aiz. Su espada no había penetrado tan profundo, pero aun así la fuerza tiránica tras el ataque había pulverizado todo en su camino.
Traté de observar el daño total… y no pude evitar tragar una bocanada de saliva un poco nervioso. Aiz había creado un cráter de más de cinco o seis metros de profundidad, lo peor es que ni siquiera estaba seguro de que este fuera todo su poder.
Si lo pensaba bien, Aiz no tenía ningún motivo para usar toda su fuerza en este momento. En cambio, por extraño que parezca, tenía la impresión de que ella se había concentrado solo para limitar su poder de ataque. Después de todo, si usaba demasiada fuerza el camino de regreso podría haber sido sellado si los muros a nuestro alrededor colapsaban debido al daño estructural.
"¿es este el pasadizo?"
"creo que sí… ayúdame a retirar las rocas"
Ambos quitamos del camino varias rocas hasta que encontramos roca lisa tras ellas. Estiré mi mano enguantada para retirar una capa de polvo solo para darme cuenta de que se trataba de la misma pared de aquel entonces, solo que el tono carmesí parecía pálido y daba una sensación de estar muerto. Había perdido su perturbador brillo, aun así, no tenía ninguna duda, este fue el pasadizo en el que me metí tratando de esconderme de ese grupo de kobolds.
"sí… es este. Este es el camino que me permitió descender, el pasadizo debería tener forma de escalera de caracol dando vueltas constantemente, pero no estoy seguro que sea un camino descendente completamente recto… si lo fuera la salida debería estar cerca de nuestra ubicación actual, pero ese no es el caso"
Aiz estaba a mi lado observando atentamente en la dirección que le señale sin embargo no había ningún camino para discernir. Todo dentro del pasadizo estaba sepultado bajo cientos de miles de rocas, sellado para la eternidad.
En una extraña y tardía epifanía que surgió al ver las rocas, no pude evitar pensar en lo cerca que estuve de morir aplastado en aquella ocasión. Hubiera muerto sepultado en estos pasadizos en completa soledad, mi diosa nunca habría sabido cuál fue mi destino en esta traicionera mazmorra.
"ya veo…"
Aiz miró por otro minuto como si hubiera estado reflexionando sobre sus planes antes de sacar un mapa del primer piso. Ella colocó algunas marcas en nuestra posición con precisión milimétrica y mientras observaba el entorno tomó un par de notas que yo no tuve la menor intención de leer. Inmediatamente después ella lo volvió a guardar en su peto y mis ojos siguieron instintivamente los movimientos de su mano.
Tan pronto como me di cuenta de dónde estaba mi línea de visión alejé mis ojos esperando que Aiz no pensara que la estaba mirando de forma inadecuada.
"llévame al lugar donde escapaste del derrumbe"
"bien. Vamos"
Caminamos dejando atrás una enorme cantidad de piedras mágicas abandonadas y dispersas en la despensa y un gran cráter en el muro. Me preguntaba qué pensarían los aventureros que se encontraran con este desastre.
…
Era de noche cuando me dirigí de vuelta a casa, estaba considerablemente magullado con nuevos golpes y mi armadura ahora aún más dañada de lo que había estado esta mañana luego de usar por primera vez mí storm.
Terminamos la búsqueda tres horas después de encontrar el primer pasadizo. Me resultó más difícil encontrar el lugar del que había salido escapando del derrumbe.
En aquel momento me encontraba demasiado alterado como para memorizar el camino, solo recordaba correr desesperado en busca de mi diosa. Aun así, con un poco de dificultad encontramos la otra entrada al pasadizo.
Aiz comprobó el sitio y apuntó con exactitud la localización en el mapa. Estábamos exhaustos, incluso me equivoqué en tres ocasiones antes de encontrar el lugar correcto. Ella usó tres veces su magia en vano solo para descubrir que no era la localización correcta. Yo me disculpé avergonzado por cada error solo para regresar a la salida de la mazmorra tratando de reconstruir el camino correcto para dirigirnos a otra ubicación con la esperanza de encontrar el pasadizo.
Para mi sorpresa, tras finalizar nuestra búsqueda nos encontramos con Ottar. El indiscutible aventurero más fuerte de toda la ciudad Orario, este era el hombre que se alzaba orgulloso en el pináculo absoluto. El enorme aventurero y capitán de la familia Freyja caminó estoico con dos enormes espadas en su espalda con solo un pequeño peto en su pecho. Ciertamente era demasiado imponente. Su construcción física y el aura que lo rodeaba solo me hacían pensar en un par de palabras para describirlo, abrumadoramente poderoso.
Por un segundo creí que me miró con animosidad, pero el sentimiento se desvaneció tan pronto como pasó a nuestro lado. No obstante, el pensamiento desapareció rápidamente de mi mente, si me esforzaba para recordar, más bien parecía que nos había ignorado todo el tiempo. De todos modos, ¿Cuál sería la probabilidad de que el aventurero más fuerte de Orario me guardara rencor cuando yo era básicamente un donnadie en el fondo de la cadena alimenticia mientras él estaba en la cima?
Luego de terminar nuestra exploración invité a Aiz a comer un poco de Jagamaru-kun. Ella tenía el resto del día libre y me propuso volver al muro para seguir nuestro entrenamiento. La princesa de la espada continuó dándome dolorosas lecciones de combate solo para despertar en su regazo varios minutos después en repetidas ocasiones. Solo para finalizar con otra demostración de mi storm.
Ella me volvió a prohibir quitarme mi armadura por lo que solo pude sentirme triste al ver nuevas grietas en el otrora brillante metal que recordaba haber portado con orgullo esta mañana. Había tratado de limitar la magia que consumía storm junto a otros consejos de Aiz, ciertamente me sentía inspirado tras verla usar su magia de una forma tan prodigiosa.
Fue mejor que mi primera y segunda ejecución. Por lo menos ahora recordaba mis primeros segundos antes de perder completamente la conciencia. Aunque sonara redundante, ciertamente fue una experiencia mágica mientras duró. Ver mis manos rodeadas de cientos de brillantes rayos que crepitaban con fuerza mientras fluían por todo mi cuerpo se parecía bastante a mis sueños donde me volvía un héroe.
Hoy sí que había sido un buen día. Apreciaba cada minuto que pasaba con Aiz y estuvimos juntos desde el amanecer hasta el anochecer. No solo porque apreciaba su compañía sino porque cada minuto que pasábamos entrenando me era muy beneficioso. Ciertamente debía de aprovechar esta oportunidad, no cualquier aventurero amateur de una familia pobre tenía la oportunidad de aprender directamente de un aventurero de primera clase.
Hoy era nuestro quinto día de entrenamiento y no podía evitar sentir que había estado mejorando a pasos agigantados. Todavía nos quedan siete días más antes de que Aiz se tenga que ir a su expedición, no podía evitar sentirme entusiasmado con todo el tiempo que tenía para poder mejorar.
Mientras caminaba a casa no pude evitar que mis pensamientos se desviaran hacia otra rubia.
El tema de mudarnos de ciudad Orario aún seguía persistentemente martilleando en mi mente. No quería alejarme de mis amigos, ni de Aiz. Pero le había prometido a Haruhime que la protegería y por mucho que quisiera quedarme, tenía una extraña sensación en mi interior que me advertía de un peligro inminente que aumentaba con cada día que pasábamos en la ciudad Orario.
No sabía si simplemente estaba siendo paranoico, pero, estuviéramos en peligro o no, no quería que Haruhime siguiera viviendo encerrada, ella merecía una vida mejor.
Podía decir con seguridad que yo no quería alejarme de la ciudad Orario. Aquí lo tenía todo, Orario fue la ciudad donde yo y mi diosa nos conocimos, mi vida como aventurero comenzó, hice buenos amigos e incluso la chica de la que me había enamorado vivía aquí. En general todas las personas que me importaban estaban aquí, desde que murió mi abuelo ya no tenía nada que me ligara fuera de Orario.
Aunque por otra parte quedarse aquí solo sería una decisión egoísta. Mientras yo relacionaba la ciudad Orario a un montón de cosas positivas, para Haruhime podría ser todo lo contrario. La posibilidad de que la diosa Ishtar se mudara de la ciudad era básicamente de cero, y mientras la diosa estuviera aquí la bella Renard no podría tener una vida libre. Sobre todo, debía lidiar con el constante recuerdo de su miserable vida como prostituta.
Esa horrible vida que se le impuso y a la que se vio obligada a soportar estaba a la vuelta de la esquina. Aunque ella estaba siendo amable cuando dijo que estaba bien quedarse en Orario yo sabía que en el fondo se sentía incómoda tras los muros de la misma ciudad que le puso los grilletes que la esclavizaron.
Traté de alejar los problemáticos pensamientos antes de que mi dolor de cabeza se agravara tras tanto debatir conmigo mismo. Lo único que podía hacer por ahora era respetar mi palabra y tal como le dije a Haruhime, ahorraría el dinero necesario para mudarnos antes de volverle a preguntar al respecto, si me daba su consentimiento entonces nos iríamos inmediatamente si ella así lo deseaba.
…
"¡Bell-kun, has vuelto!"
Tan pronto entré a nuestro hogar la diosa Hestia se abalanzó a mi pecho golpeándome con la suficiente fuerza como para dejarme sin aliento por un par de segundos. Siempre me preguntaba si la diosa pasaba horas tras la puerta a la espera de mi llegada solo para embestirme cuando abriera la puerta. Tras estabilizarme, me encontré con los brillantes ojos azules de mi diosa frente a mí.
No pasó mucho tiempo antes de que su mirada llena de felicidad cambiara por una de horror al ver mi armadura. Tras pasar por tantas dificultades la diosa parecía estar siempre preocupada esperando encontrarme herido al borde de la muerte en cualquier momento.
"¡Bell-kun! ¿¡Te encuentras bien?! ¡¿Qué le pasó a tu armadura?!"
Tan pronto como los gritos histéricos resonaron en la habitación la puerta del baño se abrió de golpe dejándome ver a Haruhime. Que estaba con su cabello húmedo y con la muna vestimenta de dormir desaliñada, dejándome ver su ropa interior. Su semblante lleno de ansiedad me dijo todo lo que debía de saber antes de que dijera una palabra.
"¡¿eh!? ¿estas herido Bell-sama?"
Probablemente acababa de ducharse y se estaba preparando para dormir cuando escuchó los gritos de la diosa Hestia. Tan pronto como me di cuenta me obligué a mirar a mi diosa sin desviar ni un poco mi mirada hacia la renard.
"no se preocupen, no estoy herido. Simplemente abusé de mi magia imprudentemente sin pensar en las consecuencias"
Sus hombros parecieron relajarse tras escuchar mis palabras. No obstante, la diosa Hestia dio vueltas a mi alrededor tocando mi piel con sus palmas tratando de encontrar cualquier herida que les hubiera tratado de ocultar.
Tan pronto como la diosa dejó escapar un suspiro lleno de alivio Haruhime volvió en sí y se dio cuenta de su estado indecente. Dejó escapar un extraño chillido antes de correr a esconderse al baño para terminar de vestirse apropiadamente tratando de ocultar su abultado pecho con sus pequeñas manos. Afortunadamente ella ya se había puesto ropa interior antes de salir así que realmente no estaba completamente desnuda y no vi nada que no tenía que ver.
"haaa… ¿qué está haciendo esa pequeña supporter-kun?, ¿debería tener una discusión con ella? … ¿y que hay con Naaza? ¿acaso no intentó de hacerte entrar en razón para que no actuaras de forma imprudente?"
"ahahahaha, no seas así Hestia-sama. Naturalmente ellas trataron de detenerme… es mi culpa por no ser obediente. No deberías causarles problemas por mis errores"
Hestia me miró con ojos llenos de sospecha y no pude evitar que mi espalda se empapara al instante con sudor frío. Solo esperaba que mi diosa no se diera cuenta de la mentira que trataba de ocultar tras mi risa nerviosa y mis palabras sin confianza.
"ummm~ bien, lo dejaré pasar esta vez. Pero no me vuelvas a asustar de esta forma… ¿entendido, Bell-kun?"
Aunque sus palabras decían una cosa, su expresión y tono de voz me decían que ella no se dejó engañar. Simplemente me estaba dejando salir con la mía. Ante su benevolencia solo pude disculparme desde el fondo de mi corazón por no decirle la verdad. Mi diosa simplemente no se debía enterar que toda esta semana había estado encontrándome en secreto con Aiz.
…
"¡¿q-qué rayos significa esto?!"
"¿qué ocurre Hestia-sama?"
Sentada a mi lado, Haruhime estaba tan confundida como yo. Tras ducharme solo faltaba que mi diosa actualizara mi estado antes de acostarnos y dormir. Pero por algún extraño motivo la diosa Hestia que estaba manipulando los parámetros en mi espalda de repente se estremeció y grito en confusión a los cuatro vientos.
Como estaba acostado bocabajo no podía ver la expresión de Hestia-sama y solo podía ver de lado a Haruhime que miraba extrañada a su vez a la pequeña diosa.
"e-esto no debería de ser posible… nunca había escuchado que pasara algo como esto... Uggghhh, no importa véanlo ustedes mismos"
Ella se apresuró a terminar la actualización y usó una hoja de papel para mostrarnos lo que la había sorprendido tanto. Cuando leí la información impresa en el papel me quedé boquiabierto mientras la Renard miraba por encima de mí hombro. Haruhime y yo no pudimos evitar sorprendernos al ver con nuestros propios ojos como se violaban las leyes fundamentales de este mundo de forma antinatural.
"¡¿eeeh!?"
"¡¿eeeh!?"
Bell Cranel
Lv. 1
Fuerza: A 877» S 923
Resistencia: A 896» S 947
Destreza: S 987» SS 1048
Agilidad: S 943» SS 1009
Magia: B 708» A 891
Magia
[Firebolt]
Magia de lanzamiento rápido
[Storm]
Canto: Zeus
Magia que invoca al rayo
Habilidades
[…]
[Semillas del fruto del árbol divino]
[Sharingan]
2 tomoes
[Life Return]
habilidad regenerativa
¡¿Cuál es el significado de esto?! ¿no era el rango S el límite de crecimiento de un parámetro?
"H-Hestia-sama ¿cómo ocurrió esto?"
"¡eso debería preguntártelo yo a ti!"
"¿p-podría ser por el fruto?"
"tal vez… pero por otro lado también podría ser…"
Ella tenía un semblante pensativo, como si estuviera ponderando las opciones.
"¿eh? ¿Hestia-sama?"
"cof cof… no es nada Bell-kun, deberías tener razón esto debería ser debido al fruto"
"sí, ¿pero no es esto demasiado extraño? Quiero decir…"
En medio de nuestra búsqueda por respuestas surgió una melodiosa risa que nos sacó a ambos de nuestro pequeño debate. Cuando mi diosa y yo volteamos a ver a Haruhime ella realmente estaba sonriendo, parecía muy feliz por algún motivo.
Hace solo un par de minutos esta chica estaba tan confundida como yo, ¿Cómo es que ahora tiene una expresión tan relajada y satisfecha?
"hehehe no importa si esto no tiene sentido. Al final esto solo debería ser posible porque Bell-sama es demasiado genial"
'¿eh? ¿Qué clase de respuesta es esta?'
No lo podía creer. Esta bella chica simplemente había dejado de lado el sentido común, ahora parecía que este evento que pondría al mundo patas arriba no podía afectarla ni un poco. ¡Ni si quiera los dioses deberían ser capaces de tener tal resistencia mental para no alterarse por esto! ¡y su razonamiento realmente había sido tan simple e impactante por igual!
Ahora no sabía si reír o llorar. Esta bella renard creía tanto en mí que no sabía cómo sentirme al respecto. A pesar de lo halagado que estaba en el fondo, también sentía como si una pesada responsabilidad hubiera recaído sobre mis hombros.
Con este choque emocional y mi extremo agotamiento acumulado dentro de mis huesos y alma simplemente me desplome en la cama en busca de un necesario descanso.
"hehehe cierto, Haruhime tiene razón, por ahora no debería importar. Me iré a dormir sin preocuparme por esto"
"Bell-kun… ¡Bell-kun! no te duermas, necesito saber cómo es que pasó esto… ¡responde Bell-kun!"
A pesar de que podía sentir levemente como mi diosa me sacudía tratando de levantarme ya era demasiado tarde. Para entonces ya estaba siendo arrastrado a la oscuridad de la inconsciencia.
The End
Anticipando cualquier duda que pueda surgir sobre el cambio del canto de la magia de Aiz solo diré que es para darle un poco más de sentido a la propia magia de Bell a futuro. Aunque el cambio no es tan drástico y dudo que genere cualquier incomodidad al leerlo. Si no se dieron cuenta les explico, cambie el canto original 'Ariel' por el nombre 'Aria' en su lugar. No es un gran cambio pero sigue siendo una pena pues la inspiración que usó Fujino Omori para la magia de Aiz es bastante interesante. 'Ariel' es el nombre del espíritu del aire que se menciona en la obra 'The Tempest' de William Shakespeare.
En cuanto a futuros capítulos, no se cuanto tardare en actualizar. Aparte de cuestiones de estudios y/o trabajo, también estoy teniendo problemas con mi pc y me siento bastante incomodo escribiendo en mi celular. De cualquier forma pido disculpas por tardar tanto en subir este capítulo.
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Eso sería todo de mi parte, espero que les halla gustado, hasta el próximo capítulo, bye! ;)
